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El Caribe, por su inspiración, enaltece la Historia y la Cultura

MÉNDEZ PEDRO, CARICATURISTA DE OTROS VUELOS

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-      Historias creativas, como flashazos, expuestas por Méndez Suárez, el caricaturista cubano, luego de recibir el Premio Roberto González Quesada, de la UPEC en Villa Clara, como reconocimiento a la obra periodística de su vida.

 

 

Por Luis Machado Ordetx

 


Al humorista, y también al amigo, que expone su sencillo nombre artístico de Pedro en cada trazo publicado, lo persigue siempre una fina ironía en la oralidad; tal vez sea el atributo heredado de la progenie guajira en que formó la manera de contemplar la realidad; de escrutar a sus semejantes; de desbordar la risa, y también de hacerse partícipe de las ocurrencias y los problemas que debaten los hombres de su tiempo.



El motivo esencial de este encuentro, lejos de los litis informadores y de la presencia constante del papel virgen y del lápiz afilado -prestos a acaudalar historias desde la perspectiva del humor gráfico-, reside en el premio que acaba de conseguir con el aplauso de los colegas villaclareños, y extensivo de los cubanos: el Roberto González Quesada, instituido por vez primera para reconocer la obra periodística de la Vida, entregado el miércoles pasado en acto solemne en el cual también fueron aplaudidos otros miembros del gremio.



No hubo pacto a priori para este diálogo; brotó espontáneo, como la risa que baña la jocosidad de un hombre que apenas peina cabellera sobre su cabeza, y de la meditación surgieron 23 preguntas, respondidas en la prontitud, el jugueteo constante con la palabra, la modestia ilimitada y el entusiasmo multiplicado por dos hijos en la existencia real -Janler y Yanet-, cifra similar a la que lo ronda en el plano creativo: su obra individual y la colectiva del actual mensuario humorístico Melaíto, uno de las prestigiosas publicaciones cubanas  de su tipo y la más longeva del interior del país.



Justo 46 constituye el año de nacimiento del artista, del periodista, allá en La Ceja, próximo a Báez, y su excelencia y valía internacional que se esconde detrás del apellido Méndez Suárez; sin embargo siente un placer enorme porque lo llamen Pedro, tal vez vistiendo galas al estruendo que provoca esa palabra pronunciada como sencillo atributo de la permanente confesión.

Mira de soslayo, y retoca su historia, como un...  



                                    MANO A MANO   

 


 ¿Qué sobra al humorista; y de qué carece el artista?

 

«Al humorista le sobran temas para crear, acuérdate que trabajamos con los defectos humanos y la humanidad está muy lejos de la perfección; carencias también sobran, desde las limitaciones profesionales hasta las mas increíbles necesidades  materiales.»



¿Concibes el trabajo diario del humorismo gráfico en solitario?

 

 

«Nuestro trabajo necesita mucho de las relaciones  humanas; en solitario solo a la hora del parto o de la creación.»



Tu estilo en la caricatura personal, la política, resulta inconfundible. ¿Cuándo das por concluida una obra?

 

 

«Nunca la que hice ayer ya no me gusta y la haría de nuevo hoy para que pasado mañana tampoco me gustara.»



¿Cómo miras lo jocoso, lo crítico, lo real desde tu perspectiva humorística?

 

 

«Con optimismo, jocoso y critico, pero optimismo al fin.»



Si fueras a mencionar tus deudas con un artista, ¿a quién siempre recordaría?

 

 

«No te alcanzarían  las ocho  paginas del periódico para enumerarlos, de todos se aprende; de los buenos para seguirlos y de los no tan buenos, para no lanzarte detrás de ellos. Para darte un nombre mas bien simbólico, en la caricatura personal al gran Juan David.»


Pedro ríe; los carrillos de los labios delatan ironía; hay filos cortantes en sus palabras, y se detiene en su usual meditación cuando lo asalto hacia otro plano de su existencia muy ligada al proceso de creación artística y sin la cual no podría encasillar el acabado humorístico que forja en el instante elucubrador del tiempo.  



                                       LA FAMILIA

 


Hay recuerdos de tu infancia guajira que está siempre latientes ¿cómo los emparientas con el humorismo?

 

 

Yo me mantengo con la proyección permanente de la película de mi infancia en la finca de la Ceja con mi familia guajira, andando detrás del isleño Pedro Méndez y escuchando las carcajadas mas lindas del mundo de mi madre, mortificando a Martha e Idalia , mis hermanas , en contacto con los  vecinos  buenos y jocosos con la naturaleza sana y bella con los animales de trabajo los  ríos , los árboles en fin con esos recuerdos que no me abandonan.»



¿Dé dónde brota esa manera individual de hacer cuentos jocosos?

 

 

«No soy cuentero, en todo caso "anecdotero"; solo cuento las cosas que me suceden o que suceden a mi alrededor y las matizo con innovaciones mías, las estiro o las encojo y así le gustan a la gente.»



La familia, ¿qué representa en el plano artístico?

 

 

«Es la plataforma donde me sostengo, de donde parto y a donde siempre regreso es la que me hace ser yo y no otro, la que me llama a contar cuando se me suelta el diablito que llevo dentro donde tengo una nieta que se llama Ariadna  me recuerda constantemente que ya soy un viejo, con apellido, que no digo por respeto, donde también tengo a Yanet experimentando conmigo su tesis de maestría en psicología a Lupe demostrándome que el llamado sexo débil es el más fuerte y Janler diciéndome, apúrate Mariano que te me vas a quedar.»



¿Aprendes de tu hijo Janler Méndez Castillo o a la inversa a la hora de las misiones a  cuatro manos en las exposiciones "A-tendiendo a Personalidades", esa exposición que hace años acoge la Casa de la Ciudad de Santa Clara?

 

 

«Desde luego, trabajamos bien juntos y tiene una línea de dibujo que se complementa con la mía.»



Si Pedro tuviera sobre su cabeza la cabellera de antes, ¿qué sería ahora?

 

 

«Un melenudo y no el punto de referencia que somos los calvos en un estadio de béisbol, a la izquierda del calvo, a la derecha del calvo...»



¿Qué es para ti la cubanía, el campo de Báez, la ciudad de Santa Clara?

 

 

«Es ser consecuente con lo mejor del pensamiento de nuestros antepasados y de los actuales; no traicionarlos jamás, verle las buenas cualidades al aura tiñosa  y no temer decir que tenemos la bandera más linda del mundo y las mujeres más bellas que se han inventado, que en la finca de la Ceja se filmó esa película que yo me proyecto a diario y que para mi tiene todo lo "Oscares" y que Santa Clara  es la ciudad más limpia y cultural de este país.»



Vamos a otro plano; el hombre se arrincona, y decide acariciar su cuero cabelludo; siente felicidad por que escruta en el pensamiento hacia otro sitio en que las historias encuentran un placer; ese el encuentro de otro hijo ya próximo a cumplir 41 festividades de andar por las calles, prendido de la risa y la historia del hombre común de este país. Bien conoce el interlocutor de quien se trata; jamás ha dejado de prodigarle el carió excesivo que merece; y hasta sufre en cada salida de su mensuario; diciembre traerá un nuevo diálogo con...



                                    MELAÍTO 

 

 

¿Dónde reside la anécdota más triste de tu humorismo?

 

 

«Cuando me dijeron en el año 90 que MELAíTO no saldría más por falta de papel.»



¿Y la más alegre, esa que jamás ignorarías?

 

 

«No ha llegado aún, cuando me digan que saldrá semanalmente con 8 paginas y para todo el país.»



La publicación llega en breve al 2010; ¿qué sorpresas aguardan?

 

 

«No lo sé porque son sorpresas, pero me gustaría que fueran las que te dije anteriormente salida semanal 8 páginas y distribución nacional.»



¿Ahora también incursionas en la televisión? ¿por qué?

 

 

«Desde que surgió Telecubanacán en el territorio he colaborado con ellos; es un espacio muy atractivo y donde se pueden hacer cosas experimentales.»

¿Cómo surge esa idea?

 

 

«Por invitación de realizadores de ese medio, amigos que me han invitado a explorar, así surgieron los primeros animados digitales que se hicieron en cuba y que fueron divulgados por canales nacionales para toda la isla y spot televisivos, etc.»



Las nuevas tecnologías de la información vinieron para quedarse, ¿acomodan o te hacen ser más creativo?

 

 

«Ha sido un privilegio convivir con ellas, en mi caso las uso constantemente; pero en la realización de mi obra tengo partes que prefiero, al igual que la vaquita Pirijigua, seguir a la antigua.»



¿Es verdad que entre los humoristas villaclareños acumulas los mayores galardones nacionales e internacionales?

 

 

«De los que residimos aquí si; hay otros como Ajubel, también del colectivo MELAÍTO, en otro tiempo, que me supera  y que actualmente vive en España, y otros que me superarán en el futuro; por ahí viene  Martirena  con buen paso.»



¿Dónde escondes el gusto por los premios?

 

 

«A todos nos gustan, pero lo más importante es saber que cada uno que recibas es un impulso más para seguir trabajando sin vanidad y con mucha responsabilidad, solo eso.»



¿Qué constituye un lauro periodístico, cultural, de reconocimiento profesional y...?

 

 

«Más trabajo.»

 


¿En qué lugar reside ese don individual para sacar tiempo de dónde no tienes y asumir estudiantes  en misiones pedagógicas?

 

 

«En trabajar y cuando estoy cansado seguir trabajando para descansar y en vivir enamorado de mi trabajo y así trabajar divirtiéndome.»



Pedro sin la palabra escrita, la oral y el trazado de la línea, ¿qué sería?

 

 

«Agricultor, tabaquero o quizás pintor de vallas en mi natal Placetas.»



¿Por qué no se hace crítica sobre el humorismo gráfico en Cuba?

 

 

«Esta pregunta mas bien yo te la haría a ti que eres crítico.»



¿Cuál es el libro que más esperas entre todos los publicados?

 

 

«He sido fatal con las  editoriales , ahora anda uno de historieta  por la capital que lo han visto ya publicado varios  humoristas de ese país y que yo que soy el autor y padre de la criatura no lo he visto aún , espero conocerlo algún día y también cobrarlo , ambas cosas importantísimas en estos tiempos.»



Entre la broma y la seriedad persistió el diálogo con un creador persistentes alturas en la UNEAC y en la UPEC, organizaciones profesionales en la que milita; y al conversar, por último, del premio que recién acaba de otorgársele, dijo con probada modestia que «aún pienso si verdaderamente lo merezco. Conocí al Patriarca, como nombraban a Roberto González Quesada, quien,  a pesar de que ya no está entre nosotros lo sigo admirando cada día mas. Era un extraclase.» Entonces, el mano a mano, Pedro dentro del ruedo cesó por este momento; ya vendrán otros para proseguir en la concordia pública.


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