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El Caribe, por su inspiración, enaltece la Historia y la Cultura

CAPIRO O EL TANGO DE GARDEL

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Por Arístides Vaga Chapú

          Uno de los sucesos culturales más importantes acaecidos en la región central, la creación de la Editorial Capiro, hace veinte años atrás, cuando el país vivía la profunda crisis económica conocida como Período Especial, fue celebrado por el Centro Provincial del Libro y la Literatura de la mejor manera que encontró su grupo de promotores de festejar una fecha de importancia para la cultura cubana.

          El rescate de actividades que se originaron en años en que aún existía un movimiento literario inédito, en su gran mayoría, y la literatura oral era imprescindible para que los escritores dieran a conocer sus obras y fueran a la búsqueda de un público  interesado en conocer esa producción que se originaba, sobre todo,  en su propio territorio, fue uno de los objetivos del programa diseñado para esta celebración.

          El espacio Poemas de uno y de otros, conducido por el escritor y  fundador de la Editorial Capiro, Ricardo Riverón, tuvo como invitado al poeta santaclareño Jorge Luis Mederos (Veleta), quien obtuviera el Premio de la 1ra Bienal de la Décima en Villa Clara, en 1992 con el poemario Otro nombre del mar y que junto a El tonto de la chaqueta negra y El libro de otros, han sido publicados por la editorial santaclareña.

          Rememorando una de aquellas actividades en que se invitaba un autor que además de leer sus textos proponía los poemas de un creador de su preferencia, esta actividad, realizada en el Museo de Artes Decorativas, logró esa especial magia en que el poeta y el público se someten a esa zona en que la poesía logra comunicar justamente lo que se está necesitando recibir. Pese al escaso público asistente esta propuesta ratificó lo atractivo que resulta escuchar los textos en la voz del propio autor en una actividad sobria y bien diseñada.

          Rememorando algunas de las actividades que en los años noventas dio a conocer a autores de la región, se convocó  a Tarde de poesía y música, realizada esta vez en la Librería Ateneo Pepe Medina, con las jóvenes poetisas Laritza Fuentes y Déborah García como invitadas, ambas con la propuesta de sendos poemarios publicados por Capiro y  El escritor en su comunidad, que propició el encuentro de Silvia Padrón, Pedro Llanes, Luis Machado Ordetx e Ileana Águila, con sus vecinos, en el edificio 12 plantas de la Riviera, donde estos autores residen.

          La celebración por estos veinte años de la casa editora de la región central incluyó la conferencia Protagonismo del editor en los procesos de gestación y transmisión literaria de ayer y de hoy, impartida por el profesor y especialista en edición Misael Moya, quien desde hace años ha mantenido un cercano vínculo con la Editorial Capiro, junto a un programa de extensión que permitió que autores y libros publicados por esta editorial llegaran hasta el Centro Penitenciario de Guamajal, el Hospital Infantil José Luis Miranda, el IPU Osvaldo Herrera, la Universidad Central de Las Villas, la Comunidad Los Sirios, la Galería Provincial de Arte y el Mejunje.

          Pero sin dudas,  la presentación de cuatro nuevos títulos salidos bajo este sello editorial centró las mayores expectativas de un público que está al tanto de las novedades y gusta de llevar a casa el libro firmado por su autor preferido.

          Fabio y otras obras teatrales, del dramaturgo Roberto Orihuela, el libro de cuentos El asere ilustrado, de Lorenzo Lunar, Irrelevancia crónica, de Ricardo Riverón y Santa Clara: hechos y vidas, de la historiadora Migdalia Cabrera, fueron presentados con la presencia de sus autores en un programa que respetó el protagonismo que precisa cada escritor en el momento de presentar un nuevo título.

          La invitación cursada al escritor  Jesús David Curbelo para que asistiera a esta celebración, quien además de ofrecer una lectura de sus poemas tuvo el pedido de las palabras de elogio a la editorial, fue sobre todo un acto atinado de corresponder y agradecer al autor que ha propiciado a esta editorial dos de sus cuatro Premios de la Crítica alcanzados por títulos publicados por Capiro.

          También fue justo el acto de reconocer la labor realizada durante años por Violeta Vera, quien a pesar de su jubilación todos la recordamos como una laboriosa y afable trabajadora de la editorial y la entrega de un Diploma por la Obra de toda la vida, al desaparecido escritor y folclorista René Batista Moreno, quien aportó diez indispensables títulos de su autoría a Capiro.

          En una tertulia realizada en el patio del Museo de Artes Decorativas se escucharon los criterios sobre la editorial de los escritores Jesús David Curbelo, con varios títulos publicados en Capiro:  El lobo y el centauro, merecedor del Premio Ser Fiel en el 2002, Parques, Premio Fundación de la ciudad, en poesía y Cárcel, memoria y abrigo y de los villaclareños Mario Brito y Daniel Alemán, quienes se han validado como atendibles escritores a través de la publicación de sus obras al amparo de esta Casa Editora. En esta actividad se le entregó a Irán Cabrera, actual director de Capiro, un Diploma de Reconocimiento del CPLL por la labor realizada en estos veinte años.

          A mi manera de ver fue un bien pensado y abarcador programa de actividades para una celebración que todos los implicados consideramos trascendental. No sólo por la cifra de más de trescientos títulos publicados hasta la fecha, las prestigiosas firmas que han salido bajo su sello: Roberto Fernández Retamar, Carilda Oliver Labra, Ángel Augier, Dora Alonso, Ambrosio Fornet, Carlos Galindo Lena y Roberto Méndez, entre otros, sino y sobre todo por el cuidado y la imagen que ha sostenido Capiro en sus títulos, convirtiéndose en una de las editoriales de provincia de mayor prestigio y alcance. Por ello en varios momentos se resaltó el trabajo del equipo editorial, su diseñador Leonardo Orozco y los comprometidos e incansables obreros de la imprenta.

          Un spot televisivo, realizado por el artista de los medios visuales Harold Díaz-Guzmán, aparecido dos días antes de la fecha inaugural de la editorial; entrevistas a alguno de sus fundadores y escritores publicados por en la misma y la invitación, a su actual director, a uno de los espacios de la programación del Telecentro; junto a algún que otro comentario en la radio, donde no fue posible realizar un spot conmemorativo y la reseña de algunas de las actividades motivadas por esta celebración, fueron tan sólo la pálida atención que tuvo en nuestros medios un acontecimiento con repercusión nacional y con trascendencia y aportes a la cultura de una isla letrada.

          Escasa trascendencia sobre todo si lo comparamos, por ejemplo,  con la repercusión que tuvo en estos mismos medios, el concierto realizado por el grupo Aceituna sin hueso, en el Teatro La Caridad, que para detrimento de este aniversario coincidió con nuestra celebración.

          Pero la escasa atención que ofrecen los medios a las actividades literarias, aún en esta ciudad en que el movimiento autoral es sólido, numeroso y reconocido nacionalmente, no es nada nuevo, sino una consecuencia de la no jerarquización y la banalización que prima en la mayoría de nuestros medios.

          Conozco el interés de algunos periodistas por revertir esta situación que pese a saber no son estos los temas priorizados, ni siquiera en los espacios culturales, muestran desde sus posibilidades este impresionante movimiento literario, que sobre todo desde los años ochentas, puede ser orgullo de nuestra región. Menciono a la periodista Hilda Cárdenas y con ella agradezco a los demás.

          Lo que sí no esperaba, al menos yo, que fuésemos nosotros mismos, en absoluta soledad,  los que nos celebráramos estos primeros veinte años de esfuerzos y dedicación por dar a conocer la literatura regional y cubana de estos tiempos, con total ausencia de funcionarios de la cultura, la Uneac, la AHS y todas las esferas sociales y políticas que uno supone se sientan parte de uno de los proyectos que más ha aportado, desde esta ciudad, a la Cultura Nacional.

          Sospecho que muchos olvidaron la fecha, o lo que me parece más grave, coincidieron con Carlos Gardel en que veinte años no es nada.


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