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SAGUA LA GRANDE, TIERRA DE URGENCIAS

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8 de Diciembre de 2010; Día de La Inmaculada Concepción de la Virgen María; Sagua la Grande, en Villa Clara, Cuba, arriba al aniversario 198 de fundada en el esplendor económico y en la soberbia cultural por trascender en cualquier época.

Aunque muchas de sus otroras edificaciones todavía embellecen el entorno urbano, la arquitectura de la ciudad se lastima por la falta de una conservación sistemática.
 
Por Luis Machado Ordetx

Sagua la Grande está en el ruedo público. Es miércoles 8 de diciembre, y festeja el aniversario 198 de la fundación de la Villa, un momento definitorio para el despliegue de acciones de conservación y rehabilitación arquitectónica de las principales edificaciones del centro histórico de esa localidad asentada en las márgenes del río Undoso, en la costa norte de Villa Clara.

Meses atrás fue presentado el expediente para la declaratoria de Monumento Nacional, de acuerdo a las exigencias documentales y de rehabilitación que rigen instancias cubanas encargada de evaluar la preservación de conjuntos arquitectónicos o sitios históricos relacionados con el devenir cultural de nuestros pueblos.

Sagua la Grande y su historia tienen peculiaridades especificas que la hacen merecedora de ese reconocimiento: dispone de   importantes muestras del eclecticismo cubano surgido durante la primera mitad del siglo XIX; esa concepción estilística se prolongó en las siguientes décadas de la pasada centuria y aún conservan sus estados originarios de bienestar social, cultural, espiritual o individual.

Son edificaciones surgidas, según la Historia de la Villa de Sagua la Grande y su Jurisdicción —escrita por Antonio Miguel Alcocer y Beltrán en 1905—, por el devenir de un pueblo que comenzó a tener esplendor social y económico a partir de la construcción y bendición de una ermita levantada en terrenos de la actual plaza “Independencia”, sitio en que el 8 de diciembre de 1812 se efectuó la primera misa y desde la cual Juan Caballero dividió sus tierras en solares y los repartió entre algunos colonos de bananas.

Atestigua esa investigación que cinco años después, el desarrollo azucarero consiguió notoriedad; se creó el primer ingenio, y ya en 1830 existían allí cerca de 30 industrias de ese tipo.

El acontecimiento obligó al fomento portuario a través del fondeadero de Isabela de Sagua, abierto al comercio internacional en 1843 y casi una década después comienza el auge ferroviario que enlazó a la Villa con las principales regiones del país. Luego se crearon  instalaciones de operaciones bancarias, de fomento cultural y de amor a la ciudad naciente y surgió el primer Escudo de Armas que identificó a la ciudad.

Ahora,  Arelys Fernández Alonso, directora de la Oficina de Monumentos y Sitios Históricos de Sagua la Grande, junto al equipo de trabajo de esa institución, revisa otra vez el expediente que presentó en septiembre último a la Comisión Nacional encargada de valorar el estado de protección, conservación y rehabilitación posibles a la arquitectura urbana de la localidad. Ahí abundan  valores propios de las construcciones en madera, y el engalanamiento de los estilos  neoclásicos y eclécticos en interiores o exteriores de muchas edificaciones.

El centro urbano, entorno que ocupa la atención de la declaratoria y sugerencia al otorgamiento de Monumento Nacional, está demarcado por  32, 7 hectáreas, mientras otras 12 son clasificadas como zona de protección.

 Ahí sobresalen unos mil 053 inmuebles (5.8% con valor patrimonial) radicados en 66 manzanas al  este la actual calle Colón desde General Lee a Clara Barton,  la cual también incluye el norte de la ribera del río.

De las edificaciones de valor histórico, ambiental y arquitectónico, destaca la Iglesia Parroquial Mayor, de características neoclásicas, y construida en 1860. Aún se conservan los altares originales y las naves separadas por una arcada de medio punto. También incluye el Puente “El Triunfo” y su entorno natural y arquitectónico, terinado en 1905, y formado por una estructura metálica de dos cerchas principales unidas por vigas transversales y otras longitudinales que sostienen la malla Irving que conforma la calzada.

La Terminal Ferroviaria, fundada en 1882, de características neoclásicas con frontón en la fachada principal, se incluye entre los sitios de  repercusión histórica y arquitectónicas, a la cual se unen la antigua vivienda del Conde de Casa Moré —edificada en 1873—,  y Palacio Arenas (1918), así como el Casino Español, el Gran Hotel Sagua y otras edificaciones de la trama urbana.

Tras completarse en septiembre el expediente para el otorgamiento del título de Monumento Nacional al centro histórico-urbano de Sagua la Grande, urge ahora acometer trascendentes acciones de conservación y rehabilitación a áreas arquitectónicas incluidas en la protección de los inmuebles, dijo Arelys Fernández Alonso.

Eso demanda del concurso de las instituciones, del Gobierno local y también de los habitantes permanentes o flotantes, considerados  componentes definitorios, para que, tal vez, dentro de dos años, en 2012, fecha del bicentenario del nacimiento de Sagua la Grande, el otorgamiento de Monumento Nacional, se erija en realidad de la historia y del pueblo.

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