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CUBA CONTEMPORÁNEA, EL FIRMAMENTO NACIONALISTA

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Por Luis Machado Ordetx


Enero de 2013 se fue. Al parecer el primer proyecto publicitario nacionalista y antiimperialista de la Isla, Cuba Contemporánea (1913-1927), tiene un tendencioso olvido en su centenario. Dos intelectuales jóvenes del centro del país, uno de Santa Clara, y otro de Cienfuegos, junto a otros habaneros, estuvieron entre los artífices de una revista que marcó una impronta inusual. 


Carlos de Velasco y Pérez (1884-1923), el santaclareño, fue su director-fundador. El cienfueguero José Sixto de Sola Bobadilla  (1888-1916), figuró como redactor-patrocinador. Ambos permanecen ignorados por la historiografía cubana, y la huella de sus postulados periodísticos y de combate, apenas se difunde  en defensa de lo nacional, lo propio y lo cubano.


En el proyecto editorial no estuvieron solos desde que, el primero de enero de 1913 apareció el número inicial de la publicación. En ese trayecto, hasta agosto de 1927, fueron acompañados por jóvenes intelectuales de amplia lucidez patriótica y martiana: Julio Villoldo, Mario Guiral Moreno, Ricardo Sarabasa, Max Henríquez Ureña, y Leopoldo F. de Solá. En 1919 entraron a la redacción  Dulce María Borrero de Luján, Alfonso Hernández Catá, Luis Rodríguez Embil, José Antonio Ramos, Francisco G. del Valle, Bernardo G. Barros, Enrique Gay Calbó, Juan C. Zamora, Ernesto Dihigo. Después de esa fecha llegaron José María Chacón y Calvo, Roig de Leuchsenring y Arturo Montori. 


Otros intelectuales cubanos y latinoamericanos, firmas prominentes, entregaron sus originales a la revista.En 1929, al esbozar aspectos de Cuba Contemporánea y su labor nacionalista, Roig de Leuchesenring precisó que «[…]  venimos notando la falta de una publicación genuinamente cubana, donde pudiesen tratarse con entera libertad, sin trabas de ninguna clase y con la extensión necesaria, nuestros problemas políticos, sociales, administrativos, literarios y cualesquiera otros que por su importancia y trascendencia afecten de manera más o menos directa, la vida y el progreso de nuestra patria».1 


El esbozo de Roig de Leuchesenring  trazó claves que luego fueron retomadas por  José Antonio Portuondo: la publicación se erigió en puente entre la Revista de Cuba, la Revista Cubana y la ulterior proposición vanguardista de la Revista de Avance. Las inspiraciones estuvieron dadas en la exposición de un contexto de fidelidad de la cultura y la expresión nacional recogida por otras ciencias exactas o humanísticas. 


En los 176 números mensuales jamás hubo neutralidad política, sino fustigación a la corrupción gubernamental. Los redactores abrazaron una abierta declaración antiimperialista y antiinjerencista. Un espíritu de resistir y preservar la identidad y los valores culturales, avaló siempre lo cubano frente a presuntas y evidentes imposiciones foráneas al espíritu nacional.


Desde el primer número hubo una fidelidad temática: dedicación al estudio de nuestros problemas administrativos, políticos, morales y sociales. También lo económico, lo religioso, y las letras y las artes, ocuparon las bases  históricas del análisis de la cultura de los pueblos.


En marzo de 1923, al morir Carlos de Velasco en Paris durante su misión diplomática, Ricardo Sarabasa, recordó que «[…] esta Revista […] ha mantenido con dignidad y con honor la bandera de un sano, de un generoso, de un bien entendido nacionalismo, proclamando a la vez, para honra de todos, nuestra cultura, nuestro civismo, y sobre todo lo que hemos tratado de mantener por encima de todo: nuestro amor a Cuba.»2 Cierto, todo fue solicitado desde posiciones reformistas y honestas, propias de un singular nacionalismo liberal con marcadas implicaciones de solidaridad latinoamericana y antiimperialista.


De Velasco dirigió Cuba Contemporánea desde enero de 1913 hasta el cierre de 1920, fecha en que residió como diplomático cubano en Europa. A partir de entonces Mario Guiral Moreno asumió la dirección de la publicación hasta agosto de 1927, último mes que se publicó y circuló de manera ininterrumpida por todos los países latinoamericanos.  


En parte era la respuesta a la frustración del ideario martiano, y también a la prédica que desde la Sociedad de Conferencias dejó el narrador Jesús Castellanos (1879-1912), cuando abordó en “Rodó y su Proteo”, una mirada  crítica a «[…] esta América taciturna y desangrada…»3 Era el fundamento del canon nacionalista y de resistencia cultural, y de debate binario entre tradición y modernidad.


El hecho demarcó un  profundo enfrentamiento a cualquier tentativa anexionista, prueba de la cultura originaria de un pueblo dispuesto a no «[…] pensar en absoluto en soluciones externas a nuestro problema: no queremos más que conservar a toda costa y para siempre, ennobleciéndola y fortaleciéndola, nuestra nacionalidad independiente.»4

Así lo dijo José Sixto de Sola al enjuiciar el “Pesimismo Cubano”, una vía expedita en favor del optimismo por la existencia de un estado político original, propio, antiimperialista. Una palabra tipificó a la inusual y prestigiosa revista: “cubanismo”, como precisó Carlos de Velasco en 1915 al apuntalar el sentimiento nacional surgido en 1868. Igual pronunciamiento dejó José Sixto Sola. Cuando escribió a Rufino Blanco Fombona,  precisó que «[…] tengo mi ideal americano, y dentro de él, mi ideal cubano; en ambos, sobre todo en el cubano, tengo fe absoluta […], porque lo andado me revela de manera inequívoca lo que se andará…»5 Eso preconizó Cuba Contemporánea: fidelidad a la patria y al pensamiento de Martí.


NOTAS:


1- Emilio Roig de Leuchesenring: «Cuba Contemporánea y su Labor Nacionalista», en Revista Social, 14(12):42; 67; 72, La Habana, diciembre de 1929, p. 42.2- Ricardo Sarabasa (1923): «Ofrenda Póstuma a la memoria de Carlos de Velasco», en Revista Cuba Contemporánea, 11(123): 242-243, La Habana. 3- Jesús Castellanos (1914): “Rodó y su Proteo”, en Los Optimistas, Lecturas y Opiniones de Crítica de Arte, Talleres Tipográficos del “Avisador Comercial”, La Habana, p. 213.4- José Sixto Sola: «El Pesimismo Cubano”, en Revista Cuba Contemporánea, 1(4): 293, La Habana, diciembre de 1913. 5- Carlos de Velasco: «José Sixto de Sola», en Revista Cuba Contemporánea, 4(3): 222-223, La Habana, marzo de 1916. 

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