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Del antológico «Cangrejo» de Gelabert, hasta las inusuales esculturas que aparecen en Caibarién, hay una ruta que valora las cualidades restauradoras y creativas de un artista autodidacta que propone restituir valores a las plazas públicas de la localidad y conservar los valores patrimoniales que atesoran algunas de sus edificaciones.

Por Luis Machado Ordetx

 

El oficio callejero de albañil llevó a Ángel Luis Díaz Cabezas (Papillo), al conocimiento exacto del corte y tratamiento de las piedras que utilizaba en trabajos menores para reparar, o levantar, edificaciones  de su natal Caibarién, lugar en el cual ahora se muestra como restaurador y escultor de futuro promisorio.

Algunas de las piezas  tienen esas trazas artísticas que un día comenzaron tras elaborar una zapatilla de bailarina, dedicada al anhelo paterno de contemplar a la hija cuando daba los primeros pasos por el ambiente familiar.

Hace años creció la pasión por labrar la piedra sin otra noción  que  hallar una fisonomía, un rostro y trasladar a la estructura volumétrica un concepto-idea que simbolizara un mensaje visual referido a aquellos acontecimientos que rodean al hombre, o al ambiente marino.

Con el afán de utilidad se enroló durante la restauración de las molduras de yeso del antiguo edificio de los Delgados, actual sede de la Uneac en Caibarién (Avenida 9 y calle 20), sitio donde aprendió a dominar algunas técnicas artísticas para reconstruir aspectos originales de esa joya de la arquitectura de la localidad.

De ahí surgió en Papillo   indagar en las posibilidades creativas que brinda la piedra bruta, y también hurgar en documentaciones históricas antes de comenzar cualquier proyecto  de reformar edificaciones patrimoniales, tal como ocurrió el pasado año en la Glorieta del Parque José Martí, en Remedios.

En breve dicen que ¿emprenderán similar obra en Caibarién?

—   «¡Sí!, trabajamos en un equipo que integra construcción, escultura, pintura y restauración. La Glorieta del Parque La Libertad, una de las más bellas de Cuba, está afectada en las estructuras de su bóveda del techo, y también perdió algunos decorados. Todo el entorno público de la plaza recibirá nuestra atención. La experiencia inicial que adquirimos en la casona de los Delgados, cuando apenas sabíamos trabajar la restauración y conservación de inmuebles patrimoniales, obligó a investigar en archivos, y contar con testimoniantes e informaciones documentales».

—    Aquel edificio ¿fue más complejo?

— «Estaba casi destruido. Ninguno tenía conocimientos de ese tipo de trabajo, y buscamos asesoramientos. Laboré un año y medio de forma voluntaria, gratuita, y disfruté cuando la casona de estilo ecléctico francés, terminada en 1923, fue rehabilitada. No representó una simple restauración. En la albañilería siempre hacía enchapes, pero tomé el gusto por los moldes de yeso, y creé estructuras y diseños de acuerdo con las características de los originales, o de aquellos pocos que estaban expuestos. Hice hasta columnas que carecían de funciones de cargas distributivas.   Significó un trabajo excelente de equipo».

Durante los tres últimos años el escultor empírico, el artista soñador que habita en los imaginarios simbólicos de Díaz Cabezas, diseña detalles para conceptualizar un discurso volumétrico en la piedra bruta, o en la madera, lo menos que ejecuta. Sin embargo, sus mayores preferencias están en la primera, de la cual muestra algunas de las piezas originales y no expuestas con anterioridad.

Con el cuyují-cuarzo, unos monolitos de diferentes texturas y durezas, traído de cayo Las Brujas, surgió una escultura monumental que, con la explicación del fotógrafo José Armando Ocampo, conocí que era del asombro y el agrado de los visitantes que recorren en Caibarién las áreas cercanas al Malecón de la ciudad.

                                UN ENTORNO DIFERENTE

Con «As de Piedra», Papillo y el artista de la plástica Yandry Garciandía transformaron en ambiente de la localidad, y legaron otra extensión recreativa al espacio público, concebido como símbolo de futuridad. Durante dos meses continuos el escultor y el pintor convirtieron el contexto costero a partir de tres piedras que trajeron de la cayería norte. Las moles, especie de calizas duras, tenían un peso de 28 toneladas, y luego de concluir el trabajo quedaron en 7 y media en forma de dados sobre dados. Están colocadas encima de un promontorio rocoso con vista al mar.

     — ¿Cuándo concluyeron la escultura?

—   «Hace más de dos años. Todavía no está inaugurada, y aunque representa una atracción de visitantes y personas de la comunidad, existen elementos originales que con el tiempo perdieron su encanto, como son la jardinería y el alumbrado público. Son cosas que ocurren y que en ocasiones afectan la concepción artística original. La escultura, como otras que elaboro en el plano individual, fue trabajada con herramientas caseras, entre las que incluyo escofinas de carpintería y cinceles inventados. Casi nunca empleo taladros, y mucho menos equipos electrónicos modernos. Es todo imaginería, invención, a partir de un boceto. No dispongo de taller, y esa es la razón por la cual en espacios abiertos hago esculturas monumentales, mientras en la casa las preparo en cualquier lugar con una de menor dimensión».

—   ¿Trabajas los rostros humanos?

—   «Ya no hago esos tipos de esculturas. Perfecciono las ideas para crear mayores volúmenes y lleven un mensaje, sean ambientales, o de meditación sobre la vida y la muerte. También hablan de la realidad cubana contemporánea, como la pirámide invertida, de coyuntura social, que vivimos en estos tiempos.  Así el estilo tiende a una perfección, al encuentro de aquello que deseo dimensionar en el contexto  alegórico del discurso expresivo».

En tanto cierra la conversación,  Papillo Díaz Cabezas repasa parte de sus piezas concluidas. También piensa ahora en el difícil proyecto que se avecina para restituir a la centenaria Glorieta del Parque La Libertad, y también sus inmediaciones de plaza pública, aquellos valores arquitectónicos y decorativos que de antaño la homologaron entre las más bellas y vistosas del país.