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Gracia Divina en palabras de Eliseo

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Entrevista al poeta cubano Eliseo Diego Fernández-Cuervo. Inédita  hasta hoy.

Por Luis Machado Ordetx 

 Dos décadas, sí más tiempo, tiene de virginidad tajante la refulgencia de la entrevista. Viene a flote por vez primera, para que Eliseo Diego Fernández-Cuervo,[1] el incitador, comulgue con todos.En ningún instante solicitó cuestionario a priori: conocía las finalidades y tópicos sobre los que versaría la conversación. Sólo pidió efectuarla en su residencia: calle E, número 503, entre 21 y 23, Vedado, sin interesarle cuánto demorara el encuentro.Diego, en la gradación del esplendor, acudió al llamado. De antemano reconoció al recién llegado, y lo trasladó a una saleta espaciosa, tal vez zaguán en otro tiempo, donde abundaban libros de recientes y antiguas ediciones, para desplegar las sesiones de diálogo. Era media mañana del sábado 23 de abril de 1983. Por más de dos horas conversamos: un poeta con profundo reconocimiento en la Literatura Cubana y Latinoamericana, y un aprendiz de interrogador. Sin preámbulo desgranó las preguntas, una a una, y prometió que si quedaban insatisfacciones, haría aportes al margen. Entonces, con una voz pausada, casi en susurro, solicitó el formulario, para acomodar las ideas o repasar al instante los conceptos teóricos que a lo largo de la vida lo socorrían en el modo y la forma de componer su visión literaria. Sin otro pormenor, aquí está el comentario ante el despunte inquisidor.   ·                Eliseo, ¿qué libros considera con un peso esencial en su formación como narrador?«Los que más influyen sobre mi obra en particular, fueron los autores de cuentos folklóricos para niños, fundamentalmente los pertenecientes a los hermanos Jacobo y Guillermo Grimm.[2] En esos cuadernitos a los que tú te referías,[3] y que yo escribí cuando trabajaba en la Biblioteca Nacional, hay un ensayo sobre los hermanos Grimm. Eran hombres de ciencias, y no estaban preocupados por la literatura como tal, sino por preservar las tracciones mitológicas, incluso, del pueblo alemán, conservadas, pensaban ellos, a través de esos relatos populares.Tenían una especie de red de espías, por llamarlos de algún modo, muy simpáticos, con una memoria muy buena, para después contar hasta el detalle más nimio: recorrían todos los parajes de Alemania, y la noche los albergaba en algún sitio, una granja, al crepúsculo, donde existía la costumbre de, tras la cena, reunirse los campesinos. Entonces, el cuentero, ese personaje mágico, y que Onelio Jorge Cardoso[4] recogió en una pieza que titula con ese nombre, se desboca para narrar historias fabulosas.El cuentero relataba viajas leyendas populares alemanas, y hasta incorporaba otras tomadas en préstamo de comarcas aledañas: los cuentos recogidos por los hermanos Grimm tienen todas las características esenciales del género y su dimensión universal. Una, diría particularidad, es precisamente, cómo el idioma se ciñe directamente a la acción. Las descripciones, a propósito, están concebidas en función de la relación dramática. Pudiéramos extendernos más, pero, allí, en ese ensayo que cito,  hablo de esas características.Otro gran escritor del siglo pasado, Hans Cristian Andersen,[5] no es un caso similar al de los hermanos Grimm, Jamás fue un hombre de ciencias, sino un poeta. Tomó como base en toda su obra los cuentos populares, y también las historias de hombres de su tiempo tejidas alrededor de una mesa. Todas las transfiguró e incorporó temas y acciones de su cosecha.Tenía esa cualidad, al utilizar un lenguaje muy original, llano, y de contraste entre la naturalidad y la familiaridad de la expresión y la fantasía. El centro de su historia, es lo que pienso, constituye el secreto del hechizo de los cuentos Ya ves, por una parte las fuentes de la prosa, necesariamente son de nuestro propio idioma y, digamos, el impulso a la aventura de escribir, procede de los cuentos populares».·              ¿Por qué  la preferencia por lo fantástico?«Quiero decir una cosa, realmente lo que me fascina es la realidad, porque es lo más fantástico a que se pueda enfrentar el ser humano. Nosotros lo damos todo por supuesto, y si eso no ocurriera, probablemente nos volveríamos locos.Tú quieres un cuento de hechizo mayor que: uno se enamora de una muchacha, y de pronto, cuando abres los ojos, estás hechizado y  convertido en un viejo. Eso es un cuento fantástico, de embrujo, de hechicería, pero nosotros lo vemos como una cosa muy natural.Eres ahora un muchacho y no te das cuenta, pero yo que tengo más años de los que quisiera, y sin embargo, por dentro sigo siendo como me sentía en aquella época, lo disfruto de manera diferente.Me asombra mucho el encontrarme debajo de esta piel de oso, o de esos animales en que las brujas solían convertir a los héroes de los cuentos populares, cosa que disfruto.Yo entiendo que no hay cuento fantástico o de ciencia ficción más maravillosa e increíble que el planeta tierra y el fenómeno de la vida, y sobre todo su ápice consciente.Si te pones a pensar en estos cuentos folklóricos tradicionales o populares, verás que, en realidad, lo que esos hombres sencillos, muchos analfabetos, trataban de transmitir, a través de elementos fantásticos o relatos, son concepciones de la realidad o del universo. No podía ser, ni mucho menos, un pensamiento científico o racionalista. Estos cuentos, algunos se remontan a miles de años atrás, con distintas versiones, y se pierden en el tiempo. El elemento fantástico es, digamos, un simple proceso de acumulación o acomodamiento de la visión, para, si quieres, exagerar un aspecto determinado de la realidad, y lo compararía con aquellos que ponen debajo del lente de un microscopio una simple gota de agua, y al segundo se encuentra un mundo de cosas en las partículas de ese líquido.En los cuentos de «La Bella Durmiente»,[6] «Cenicienta»,[7] en fin, todos los que condensan acervos populares, utilizan la fantasía como una manera de exagerar o subrayar un aspecto de la realidad en sí misma, fantástica, y tratar de comunicarse o de entenderla, no a través de la razón, sino por el pensamiento mítico. La humanidad tiene ese pensamiento en su registro histórico, lo mítico y lo prelógico, y de ahí vienen todos esos grandes mitos de los egipcios, asirios y babilonios... Los griegos inventaron la razón, y dieron origen y nacimiento al pensamiento racional, científico, pero quizás también por el hecho de que mi cuerda fundamental sea la poesía, y ella está relacionada con el pensamiento mítico, a eso se deba la influencia o el gusto por los relatos de tipo fantástico, sobre todo de la imaginación popular.Por tanto, hay una estrecha relación entre lo escrito en prosa y los llamados poemas elaborados a lo largo de mi vida».·              Desterrando al poema. ¿Dónde subyace su predilección literaria?Bella García-Marruz,[8] la esposa, irrumpe en el cuarto-biblioteca con vasos con agua y dos tacitas de café, lo que anuncia al poeta, tras degustar la oscura bebida, prenderse de un cigarro a otro, hasta complacerse con el ascenso lento y al parecer insignificante, en su detenida mirada, del humo azulado que se pierde en el espacio. Luego se acuna la barba y retoma el fundamento conductor del cuestionamiento. «Prefiero, ante todo, el cuento como tal, en el sentido de que cumple una función específica. Es una aproximación a un enigma, ese que consiste precisamente en el desarrollo dramático de las cosas. La realidad, pues, está hecha de criaturas, y de cosas sorprendentes, así como de tiempo, parajes y paisajes. También está dispuesta por el drama del ser humano. Entonces, creo que la función de la poesía es ocupar, dentro de su integridad, el aspecto, quizás, poco estático de la realidad, tomando la palabra en un sentido liberal, por la referencia a las emociones, simples emociones, por ejemplo, el amor, y la sensación que tiene el ser humano ante el universo.También ha sido parte de la poesía el desarrollo dramático del hombre, y eso es evidente con sus romances históricos. La poesía está dirigida a la esencia de algo, de una cosa y su acontecer dramático, mientras el cuento permite convertir lo teatral en una esencia importante, para la comprensión propia o exclusiva de la realidad, De eso que está inserto en el universo.El cuento requiere de dones peculiares. Todo lo requiere, por supuesto, también la poesía. El cuento para que cumpla su función tiene que estar bien hecho y estructurado. Decía un maestro, Kipling,[9] un verdadero maestro, que el cuento debía empezar por el principio, seguir por el medio y terminar por el final. Eso parece una bobería, pero si te pones a analizarlo, significa muchísimo. Creo que he logrado escribir, excepto uno o dos cuentos, en el sentido estricto de la palabra. De manera que más bien lo que he hecho son relatos de aproximación al cuento.La prosa poética está en relación directa con la poesía. Constituye una vía de expresión, que se asume, porque responde a las peculiaridades explícitas de un momento determinado; pero un cuento, necesariamente, no debe pretender desenvolverse dentro del campo de la prosa poética. Eso es otra cosa. La prosa poética es como el poema. Un cuento responde a su expresividad: la de ser en el pensamiento y la acción dramática del suceder de los conflictos y el suspenso creciente ante el clímax. A veces el excesivo lirismo puede estropear la esencia del cuento, a no ser que el ambiente y la atmósfera sean fundamentales para el desarrollo dramático.Hay cuentos en los que te encuentras que la atmósfera en sí misma es un elemento dramático, de suspenso, y pudieran ponerse muchísimos ejemplos. En general prefiero que el cuento tenga sus particularidades y la prosa poética los suyos, porque es una manera más de hacer poesía, dígase el verso blanco o una forma tradicional, como el soneto, la lira y otras expresiones literarias».·              ¿Su libro Divertimientos,[10] 1946, está conformado sobre experiencias personales o a partir de motivos literarios?«Ese libro te sorprende, claro, es tema de los estudios, pero te diré algunas cosas. Es imposible hacer literatura si no es a partir de una experiencia personal. Esto no quiere decir tampoco que la literatura en sí misma no se pueda convertir en una experiencia personal. Tampoco que no sea puntual, y entonces surge el motivo de recreación literaria.En los Divertimientos  traté de  utilizar lo que habíamos hablado al principio: el elemento fantástico, como un camino de aproximación al intento de hallar una respuesta a la adivinanza de la realidad.Ahí, en ese librito, hay algunas viñetas o cuentos que están inspirados, a su vez, en alguna lectura de relatos de los que apasionaron desde niño. Ya eran una experiencia propia, y son imposibles trabajarlo desde allí, si la experiencia literaria original no los incita a buscar algo más allá, una respuesta personal encontrada en el texto original.Es lícito este tipo de experiencias, realmente preferida, y obedecen a una avidez  del que las siente. La respuesta no resulta muy explícita o digamos, clara, pero en fin, en todos estos casos, lo explícito, lo claro, queda un poco para la lógica y la razón. En poesía no encuentro una diferencia fundamental entre la literatura de ficción y una novela y un poema: son parte de un idéntico planteamiento que pudiéramos llamar poesía con mayúscula, desentendiéndola del género literario. Es un intento de eliminar la realidad través de una comunicación directa e inmediata».El poeta sacude su barba, y estima, aún cuando alega lo poco precisa de su respuesta, una satisfacción del entendimiento.·              ¿Por qué del abandono del tono inicial En las oscuras manos del olvido,[11] con predominio de lo autobiográfico y del ambiente familiar, para adentrarse por el camino de la prosa fantástica de los Divertimentos?Diego queda como suspendido, medita, pide una tregua para la respuesta y se decide a lanzarse al ruedo de sus principios estéticos y recreativos.«Bueno, esta es, quizás, una de las preguntas más difíciles del  cuestionario. Realmente no había pensado en la razón o la motivación del cambio de registro que opera en uno y otro libro. En las oscuras manos del olvido era un proyecto que desestimé, porque lo consideré demasiado ambicioso, y era, además, una especie de novela sobre el proceso de la creación de una novela. No había distinción entre la novela y la poesía.Toda obra de creación surge, fundamentalmente, del magma, de experiencias personales del hombre. Ahora el objetivo lúcido, claro, definido, de una manera precisa, de hacer un libro sobre el proceso de la creación artístico-literario, y de la formación o el surgir del cuajo literario, al abandonarlo, se tornó en un camino más modesto de la limitación que supone tratar o hacer un cuento o un relato.A veces las limitaciones son una incitación a la creación. No se puede concebir un cuadro informe. Todo tiene sus características y las restricciones en sí mismas son un estímulo a la precisión de la mirada, incluida en aquel elemento significativo y fantástico que constituye la clave para hallar la solución de un aspecto determinado de lo real.Fue rechazado, pero era fundamentalmente realizable. Es decir, abarcar en una sola visión el proceso de acumulación interna de datos, y su transmisión al exterior, por otro un poco más modesto, del que, efectivamente, me encargué en una forma más tradicional de la literatura, al resumir un estímulos en todos sus límites.Divertimentos es un libro de relatos, muy pequeños, cortos y cercanos a la poesía, con un poder esencial y edificante. Es en sí un modo de hacer poesía. De ahí la importancia que tienen los elementos de la realidad, con el significado de las palabras. La poesía va más allá de lo que se hace con palabras, ahí están los hechos y las personas que envuelven un acto lírico y del que, a veces, uno no repara jamás hasta que cierras los ojos. La magnitud de la poesía está en cualquier parte, sin indemnizar instantes y tiempos, al representar una necesidad humana fundamental».Satisfecho, ofrecí las gracias a Eliseo Diego por su deferencia. Luego, aparecieron otros encuentros, entre los que hubo una que otra aclaración de pareceres teóricos, pero que no incluyo en esta oportunidad, y como colofón, para rematar la estancia en su lugar, en asombro inaudito, hizo un ejemplar obsequio, que remató con una sencilla dedicatoria: «A Luis, para que los Divertimentos lo sigan fascinando por años». Era la primera edición del texto, salido de Orígenes y los talleres Úcar, García, s.a., con radicación en Teniente Rey, número 15, La Habana, 1946.Regalo fabuloso que refrendó con la divina gracia de su palabra, y que aún conservo como modesto patrimonio literario de otros tiempos en que el diario y la palabra del poeta retumban insistentemente en los oídos de otros.   


[1] De Diego Fernández-Cuervo, Eliseo Julio de Jesús: [La Habana, 1920-México, 1994]. Poeta, narrador, ensayista, traductor y periodista. Premio Nacional de Literatura (1986). Doctor Honoris Causa por la Universidad del Valle, en Cali, Colombia (1992), y Premio Internacional de Literatura Latinoamericana y del Caribe «Juan Rulfo» (1993). Perteneció al grupo de Orígenes (1944-1956). En su obra sobresalen:  En las oscuras manos del olvido (1942); Divertimentos (1946); En la Calzada de Jesús del Monte (1949); Por los extraños pueblos  (1958); El oscuro esplendor (1966), Muestrario del Mundo o Libro de las Maravillas de Boloña (1967); Versiones (1970);  Nombrar las cosas (1973); Noticias de la Quimera (1975)  Los días de tu vida (1977); A través de mi espejo (1981);  Inventario de asombros (1982);  Poesía (En la Calzada de Jesús del Monte; Por los extraños pueblos; Versiones; El oscuro esplendor; Muestrario del Mundo o Libro de las Maravillas de Boloña y Los días de tu vida), y Prosas Escogidas (En las oscuras manos del olvido; Divertimentos; Noticias de la Quimera; y las narraciones «Un almacén como otro cualquiera» e «Historia del anticuario», así como once ensayos y dos conferencias: «Esta tarde nos hemos reunido» y «A través de mi espejo»), todas en 1983. También: Soñar despierto (1988), y el Libro de quizás y de quién sabe (1989), entre otros textos. Cfr. Diccionario de Literatura Cubana, t. i,  Op. cit., pp. 283-284.
[2] Hermanos Grimm: Jacob Ludwing Karl Grimm: [Hanau, Alemania, 1785-Berlín, 1863], y Wilhelm Karl Grimm [Hanau, Alemania, 1786-Berlín, 1859]. Especialistas en tópicos lingüísticos y filológicos. Recopiladores de historias, leyendas y canciones orales alemanas.  V. Hermanos Grimm (1966): Cuentos de Grimm, traducción de Eliseo Diego, Editorial Juvenil, La Habana.
[3] V. Eliseo Diego (1966): «Los cuentos y la imaginación infantil», Departamento de Literatura y Narraciones Infantiles, Teoría y Técnica del Arte de Narrar ii, pp. 29-50, La Habana, Consejo Nacional de Cultura.
[4] Jorge Cardoso, Onelio: [Calabazar de Sagua, 1914-La Habana, 1986]. Original cuentista cubano, catalogado entre los mejores del género en Latinoamérica. Ejerció el periodismo, escribió para la radio y delineó reflexiones teóricas sobre el cuento. Fundador de la revista y el Club Umbrales, así como audiciones radiales de La Hora Hontanar, todas en Santa Clara.
[5] V. Eliseo Diego (1964): Prólogo y traducción de Cuentos de Hans Christian Andersen, La Habana, Editorial Nacional de Cuba.
[6] Perrault, Charles: [Paris, 1628- Id., 1703]. Abogado, poeta  y cuentista. Aunó versiones de cuentos populares legados por la tradición oral, y a partir de 1683 los llevó a la literatura infantil, fecha en que se oficializó como escritor. Es reconocido por sus cuentos cortos, entre los que sobresalen: «El gato con botas»; «Pulgarcito»; «Caperucita roja»; «Barba azul»; «Cenicienta» o «La Bella Durmiente» y… 
[7] «Cenicienta»: Cuento popular de hadas, de sentido maniqueo entre la injusta opresión y la recompensa triunfante. Se dice que la versión original salió del pueblo chino, y que Perrault realizó una más refinada en 1697, al tomar la historia difundida por Giambattista Basile en 1634.
[8] García-Marruz, Bella: [La Habana, 1921-Id, 2006]. Poeta. Abandonó el verso a temprana edad y estuvo vinculada a todos los proyectos del grupo de Orígenes. 
[9] Kipling, Joseph Rudyard: [Bombay, India, 1865-Londres, 1936]. Periodista, poeta, crítico de arte, cuentista y novelista. Ganó el Premio Nobel de Literatura en 1907.Entre sus obras descuellan: El hombre que pudo reinar; Cuentos de las Colinas; De un Mar a Otro; El Libro de la Selva; El Segundo Libro de la Selva y La Carga del Hombre Blanco, principalmente.
[10] Eliseo Diego (1946): Divertimentos, Ediciones Orígenes, La Habana.
[11] Eliseo Diego (1942): En las oscuras manos del olvido, Ediciones Clavileño, La Habana.

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