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Por Luis Machado Ordetx

 

Recurrente,  desde la cercanía del equipo de proyección, siempre Rolando Cárdenas Marcial, Secre, recordó con cariño el Noticiero ICAIC Latinoamericano, y los vínculos que trazó ese tipo de cinematografía entre lo documental y el periodismo. Aquellas ideas salían de trabajar con humilde profesionalidad en el antiguo Villaclara, donde sumó años en el bregar cotidiano.

Muchas veces el Secre, quien ya no está en lo físico, evocó la magia de Santiago Álvarez Román al atrapar y recrear la realidad a partir de la perspectiva de lo que ese realizador denominó “ejercicio periodístico subjetivo”, un retrato, con imágenes visuales y sonidos, de particular de conceptualización.

El recuerdo brota porque ahora estamos en el Año de Santiago, diría así por el reconocimiento al centenario de natalicio de un cineasta que produjo una renovación estética inigualable.  

No dudo, incluso, y apelo a la memoria, que en aquellas visitas del director del Noticiero… a los Festivales de Invierno de 1985 y 1991, ocurriera un encuentro de ocasión de Santiago con el histórico proyeccionista de Santa Clara.

Santiago, en la cercanía o la distancia, es pasión. Abrazó una obra que abarcó 1492 noticieros y más de 60 documentales, género último del cual gustó el artista en menor medida. Sin embargo, en todos hubo un replanteamiento contextual del neorrealismo, una corriente que pasada de moda, y sus aproximaciones en ciertas brechas hacia una mirada  activa y participativa del acontecer diario.

Nadie duda que Álvarez representara el artífice del Noticiero…, y en sus  experimentaciones reflejó lo nuestro y lo foráneo. Una natural renovación del acontecer de una historia fronteriza a otra, en sucesión de hechos. Todo partía del antecedente, y de la investigación histórica, paradigma del periodismo y el reposo documental.

Constituía  un tipo exclusivo de «laboratorio» para recrear lo cercano e inusitado en una especie de reportaje cinematográfico que jamás pasará de tiempo. Era un estilo en «marcha», de contrastes de fuentes y valoraciones concebidas con sencillez en «voz propia» y auténtica.

Más allá de teorías, esas y otras formulaciones, escuché al Secre              —fallecido en junio pasado—, hablar con satisfacción de los espectadores que, despojados del sentido «taquillero» y sensiblero de la película, entraban al Villaclara para disfrutar de las facturas semanales del Noticiero… dirigido por Álvarez. Eran lecciones de historia documentada.

Hay que volver atrás. Muchas son las recreaciones contenidas en el  sepelio de Benny Moré, en febrero de 1963, en Santa Isabel de las Lajas, tal como lo contaron José Ramos Pichaco y José Antonio López Godoy, fotógrafos enviados por Vanguardia para captar el doloroso suceso que transcurría en calles de esa localidad, en ambiente de lágrimas y música. Allí observaron y confraternizaron con Santiago mientras dirigía un antológico rodaje.

 ¿Qué decir en 1965 de “Now!”?. Un canto-protesta antirracista de solo seis minutos de duración. Ahí están los rodajes en Viet Nam —el famoso «Hanoi, martes 13»—, o en  África de la lucha anticolonialista y «Hasta la Victoria Siempre» del Che,  y la «Imágenes del futuro», con rezos yoruba de Lázaro Ross. No hay dudas, Santiago y su equipo de trabajo,  proponían otras teorías, muchas empíricas, de experimentación constante.

Excelente por el Año de Santiago —fallecido en 1998—, y el celo por propulsar a un autor y su obra que aglutinó con humildad un sello de maestría en cine y periodismo interpretativo, subjetivo, dentro de la narración visual de historias que aún están cercanas a nuestro tiempo.