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HISTORIA; ¿ACASO PUEDE MORIR?

HISTORIA; ¿ACASO PUEDE MORIR?

Por Yandrey Lay Fabregat

Se detuvieron bastante tiempo en argumentar por qué las personas de los tramos no debían montar en «su guagua». Yo les dije que eso sucedía porque de seguro no tenían un ómnibus propio. También expliqué que la situación del transporte se mantendría crítica mientras todo el mundo pensara como ellos.

«No vamos a discutir contigo», dijeron al cabo de un rato. Eran dos ancianos y un hombre de mediana edad. El más joven comentó que la guagua estaba muy sucia. Otro recordó que en el capitalismo esas cosas no sucedían. «Los choferes mantenían sus carros limpios», dijo.

De pronto comenzaron a encomiar el talento de los dueños para mantener sus negocios: «Fue una buena época. Había de todo. Si no trabajabas bien le daban tu puesto a otro. A ellos no les importaba que tuvieras familia ni nada», sonrió el más viejito de los tres.

Unos cuantos jóvenes que estaban cerca corearon sus afirmaciones. Comentaron que el socialismo no funcionaba y pusieron como ejemplo la desintegración de la Unión Soviética. Al final terminaron evocando los dones de la economía capitalista.

Tales fenómenos no son nuevos ni específicos de Cuba. Muchos europeos desean una regresión a la monarquía. También se habla del resurgimiento del nazismo, amparado en la crisis global y la xenofobia. Se trata de un viejo conocido: la corrupción de la historia.

El capital, gran investigación de Carlos Marx, reseña que los primeros indicios de producción capitalista surgieron hacia el siglo XIV. Doscientos años más tarde ya controlaban gran parte de la economía feudal. Hablo de los Fugger y los Médicis. Estas dos familias de banqueros financiaron viajes de exploración, guerras entre potencias y también a los grandes artistas del Renacimiento.

Sin embargo, el capital tuvo que esperar a 1640 para que en Inglaterra estallara la primera revolución burguesa. A la muerte de Carlos I le sucedió el gobierno de Oliverio Cromwell, y luego volvió Carlos II. Aún los ingleses mantienen su sistema monárquico.

Pasaron 150 años para que la burguesía conquistara el poder en otro país. Durante la Revolución Francesa cayeron las cabezas de la familia real, de muchos nobles y de los propios revolucionarios. Más tarde, bajo Napoleón Bonaparte, existió un imperio. También la restauración de Luis XVIII, sin contar una serie de altibajos y cambios de gobierno.

Sólo en el siglo XIX el capitalismo pudo ajustarle las cuentas definitivamente a la clase feudal. Pasaron más de 500 años de errores y guerras sin cuartel. La historia mide su tiempo en siglos. Más si se construye a ciegas, como ha pasado en la mayoría de las formaciones socioeconómicas con excepción del socialismo.
La regla de «sálvese el que pueda», base del libre mercado, ocasiona muchos dolores de cabeza a los burgueses. El caos provoca las crisis que periódicamente estremecen al capitalismo con superproducción o escasez, los llamados ciclos Kondratiev. Además, emplean una enorme cantidad de recursos para lograr un resultado mínimo.

El socialismo, al contrario de las otras formaciones, no surgió como consecuencia del desarrollo natural de los hombres, sino de la voluntad de ellos. Por primera vez se crea un sistema organizado en el cual se trata de distribuir las riquezas entre todos. La organización social trata de disminuir la competencia al mínimo.

Durante los últimos 90 años el socialismo se ha instrumentado en diversas partes del mundo. En unas con más éxitos que en otras.  Siempre con muchos defectos. Pero son pocos si los comparamos con los siete siglos de trompicones que el capitalismo ha empleado para llegar hasta hoy.
No creo que los ancianos de la guagua lo pasen muy bien si los dueños vuelven a Cuba. La hija de Félix, un amigo mío, vive en los Estados Unidos. Su abuela se encontraba muy enferma en un hospital. Un buen día se le acabó el dinero del seguro y a la nieta le avisaron para que viniera a recogerla porque la iban a dejar morir.

La hija de Félix disfruta de una beca en la universidad. Hace años que no viene a Cuba porque le advirtieron que podría perder la carrera si lo hacía. Sus notas bajaron por todo el tiempo que dedica a cuidar a su abuela. Y ya las autoridades que le financian los estudios anunciaron que de seguir así le retirarán la beca.

Cuba no tendrá el capitalismo de los Estados Unidos o Suiza. Los países del Primer Mundo, con solo el 20 % de la población del planeta, consumen más del 80 % de los recursos. Seremos un país como Guatemala, que registra datos de población, extensión y economía muy parecidos a los nuestros.

Al instaurar la propiedad privada en Cuba se quedarán sin agua potable cerca de 3 millones de personas. El analfabetismo alcanzará el 28,2 % de la población, un tercio del total de habitantes no cursará la secundaria. Los números de mortalidad infantil y materna ascenderán a 28 y 58, respectivamente.

Son solo datos de la Guatemala actual. Vale la pena analizarlos. Y también recordar que muchas de nuestras casas tuvieron dueños antes de 1959. El capitalismo cubano abarrotará las tiendas de armas y usted no podrá salir a caminar sin el riesgo de morir bajo una bala perdida.

Los males de la República neocolonial ya se expusieron en La historia me absolverá. Algunos piensan que son mejores los tiempos pasados. Más si el sustento de cada día les llega por dólares ganados con el sudor ajeno. Habría que preguntarles a los emigrantes cubanos qué piensan sobre el capitalismo. Sobre todo a los muchos que deciden regresar para compartir lo poco que tenemos.

Una frase de George Santayana ilustraba el bloque # 4 del campo de concentración de Auschwitz. Decía: «Aquellos que olvidan su historia serán obligados a repetirla.» Nosotros no podemos justificarnos en la mala memoria... porque nuestros hijos van a pagar las consecuencias. 

CAIBARIÉN, CUNA POÉTICA DE HERNÁNDEZ PÉREZ

CAIBARIÉN, CUNA POÉTICA DE HERNÁNDEZ PÉREZ

Por Luis Machado Ordetx

Los escritores de Caibarién celebrarán el próximo viernes 21 de mayo el Día de la Poesía, fecha escogida para recordar al poeta y periodista Antonio Hernández Pérez, una de las voces más singulares de la literatura cubana durante la segunda mitad del siglo pasado, quien falleciera en esta localidad en julio de 1975.

Desde hace una década, según iniciativa de literatos de la Villa Blanca, se escogió esa fecha para perpetuar las enseñanzas líricas de Hernández Pérez, nacido en 1909 en Güímar, Santa Cruz de Tenerife, y residente en Cuba desde pequeño, luego de emigrar primero a Yaguajay, hasta radicarse en 1932 en Caibarién, ciudad en la que comenzó un amplio vínculo con los círculos literarios existentes en esa época.

Una peregrinación a la necrópolis local, lecturas de versos de ese autor, así como anécdotas de pasajes de su vida literaria, constituyen aspectos del programa de actividades que amplían el conocimiento contemporáneo de la poética de Hernández Pérez, autor del libro De pronto sales con tu voz, ganador en 1970 del premio UNEAC. 

A ese escritor también se deben los títulos Vientos sin pausas (1947); Contigo comparto la poesía (1973); En la ventana abierta (1974); Los árboles (1975), y los textos  póstumos Yo digo mi valle (1976), Palo verde (décimas, 1978).
De su autoría, también están “Los jardineros del río”, así como “Entre la muerte lunas rojas”, “La montaña crece” y “Contigo comparto la poesía”, entre otros, textos que aún permanecen inéditos.

Excepto esos libros no publicados hasta la fecha, la totalidad de la obra lírica de Hernández Pérez fue recogida en 2007 con el nombre de La poesía no se detiene (Ediciones Ideas, Santa Cruz de Tenerife), antología preparada por el folklorista e investigador René Batista Moreno.

Los estudios biográficos-críticos referidos a Hernández Pérez no abundan en el panorama de las letras cubanas y mucho menos aquellos relacionados con la sistemática familiaridad y la escritura que desplegó en la revista Archipiélago, una voz de tierra adentro para el Continente, publicación mensual surgida en Caibarién  entre 1943 y 1948, y en la cual descollaron Quirino H. Hernández, Ramiro de Armas (Ramón Arenas), Raúl Ferrer y Armando (Machina) Rosado, por solo citar algunos de los más prominentes poetas de entonces.

Recordar a Hernández Pérez, tras instituirse hace una década el Día de la Poesía en Caibarién, constituye un reconocimiento a las lecciones pedagógicas que legó a las nuevas hornadas de escritores de la localidad.

POEMAS AFIEBRADOS

POEMAS AFIEBRADOS

Poetisas, es un apartado inusual. Surge a partir de un Taller de Creación Literaria, como «La Primera Palabra», «Con luz Propia» o «Posesión de la Espera» que imparte, con carácter mensual, el narrador cubano Luis Alberto Pérez Castro.

La autora de estos versos libres, una fina sensibilidad del verso, comienza a erigir un camino propio. Su nombre: María de los Ángeles Martínez Moreno, nació en Santa Clara el 14 de febrero de 1967, y labora en la escuela de Trabajadores Sociales «Abel Santamaría», en su ciudad natal, ubicada en el centro de Cuba, a unos 270 kilómetros al este de La Habana.

 

«Madre Ausente»

             El silencio me dice que algo falta.

                                                      La ausencia de voz lo confirma.
                                                      Mañanas  frías, en noches resalta,
                                                      el recuerdo de alguien, no admite olvido.

                                                      En otro momento peleábamos por todo,
                                                      tú no entendías, poco  importaba,
                                                      ¿cuánto daría por escucharte?, ni modo,
                                                      ¿qué inútil es ahora?, antes lo ignoraba.

                                                      Sufrí demasiado ver como marchabas,
                                                      nada pude hacer, aceptar la despedida,
                                                      dolía el corazón mientras aferrabas,
                                                      pocos segundos en tu lecho tendida.

                                                      Fue una punzada profunda,

                                                      quedé suspendida, vacía,
                                                      alguien hablaba, otro quería apartar,
                                                      lo que desgarraba y mi sonrisa torcía.

                                                      Tantas imágenes deambulan
                                                       sé que  fui dura y tú inflexible,
                                                       pero sobre todas las cosas, de repente,
                                                       siento que necesito, al final, imposible.

                                                       Dura realidad.
                                                       No me resigno al espacio vacío,
                                                       recuerdo tu cuerpo ausente de mantos,
                                                       el último día y el retiro sombrío.




                                                             «Libre»

                                                     Busco en apretado espacio
                                                     interrogo sueños
                                                     desato cadenas imaginarias
                                                     voy a tu cumbre inhóspita.

                                                      Tomo algún camino
                                                      cero encuentros.

                                                      Siento la sangre.. hierve
                                                      no hay sosiego.

                                                      Viajo a ti pero en pasado
                                                       no logro
                                                       no logro ser libre.






                                                               «Puerta»


                                                     Ante mí está la puerta,
                                                     siento curiosidad por entrar,
                                                     percibo una sospecha incierta,
                                                     ésta vez me logro retirar.

                                                     Otro día paso y me detengo,
                                                     pero el valor abandona una vez más,
                                                     acercándome el aire contengo,
                                                     un frío que paraliza, además.

                                                     Hoy lo tenía decidido,
                                                     pero… algo debió cambiar,
                                                     ¿cuántas oportunidades he perdido?
                                                     otro día lo volveré a intentar.

                                                     Puede ser mañana, o la semana próxima,
                                                     ésta idea no va a descansar,
                                                     necesito esa fuerza máxima,
                                                     para decidirme y … traspasar.



                                                                 «Se Terminó»


                                                      Tomó el sendero más largo, ya sin regreso,
                                                      su maleta de viaje portaba las dudas,
                                                      los pasos eran firmes, ni un retroceso,
                                                      pensamientos confusos, imágenes mudas.

                                                      Destino indefinido, varias interrogantes,
                                                      ideas de alejarse donde haya caminos,
                                                      la vida le propone algunas variantes,
                                                      decisiones inexactas que se vuelven molinos.

                                                      No anunció despedida, fue una sorpresa
                                                      para quien esperaba sus caricias,
                                                      solo dejó con intención sobre la mesa,
                                                      breve nota, disculpas, simples noticias.

                                                      En el minuto final sintió pena, solo eso.
                                                      Recordó algo de placer, pero incluyó daños,
                                                      faltaban motivos y se mostraba confeso.
                                                      Se terminó el Amor de tantos años.


             

BATISTA MORENO, UN JOCOSO IMPRESOR

BATISTA MORENO, UN JOCOSO IMPRESOR

Por Luis Machado Ordetx

Los últimos alientos de vida de René Batista Moreno, según muchos amigos, fueron pensar desde y con la perspectiva de la Cultura Cubana. Así abandonó a los mortales el poeta, folklorista, escritor, periodista e investigador René Batista Moreno, un discípulo aventajado de Samuel Feijóo.


¡Pantera!; ¡Ahí viene la Pantera! Era la seña de “armas” de René. Venía cada martes en la mañana a  la redacción de Vanguardia dispuesto a “sacarse” del cuerpo al terruño camajuanense; a “conspirar” desde los litis informativos que privilegian la cultura popular, las investigaciones de campo y el justo equilibrio de una catapulta editorial. En su cabeza rondaba el ánimo del impresor “clandestino”; tal vez sea esa una particularidad literaria que muchos no reconozcan en la actualidad.

Sí, eran los martes, día que tomaba como franco —especie de reposo momentáneo— en sus labores de cajero en una pizzería. Atraso memoria y el tiempo en dos décadas y media, y lo observo cuando temprano irrumpía en nuestras oficinas; traía la jarana personificada, a flor de labios, casi de dramática raíz hispana y a la “caza” de los chistes más insólitos del momento.

Entonces no creía en la vida detenida; creo, incluso, que jamás lo intuyó durante sus 69 años de existencia, luego que vino al mundo, un sábado 22 de marzo, allá en la colonia cañera “La Ofelia”. Eso lo recuerdo bien; nunca lo olvidaba. Con un olfato felino, primero, él iba a lo propio; al diálogo; al choteo,  y después las premuras de los martes lo dirigían a  conseguir grabados que Barreras, el Viejo, tal vez el bisoño Barreritas y hasta Nilo (La Pipa) García Conde, conservaban a partir de los dibujos, a plumilla, encomendados por Linares, el caricaturista.

Bien sabía René Batista Moreno que esos hombres adaptados al trabajo nocturno, apremiados siempre por el cierre de edición, no estaban a esa hora en sus respectivos desempeños profesionales. Todo, en cambio, constituía un sencillo pretexto para entregar a Jorge Mederos, Eugenio Santiago y a Héctor (El Turco) de Armas Fernández, algunas de las cuartillas escritas con antelación en la Remignton hogareña. Los textos impresos en el papel, salían del taller en la tarde; llevaban las correcciones pertinentes y el fresco “olor” a plomo de las líneas “dibujadas” por un linotipo.

De esa manera, el poeta, folklorista e investigador inventó su propia imprenta para publicar algunos estudios que, a partir de entonces, vieron la luz con el sello editorial “Museo Hnos Vidal Caro”, de Camajuaní: Músicos Populares Camajuanenses (Volumen 1 y 2); Las parrandas de Camajuaní: Cronología de carrozas, cantos de changüíes, anecdotario humorístico; Camajuaní folklórico; Concierto para cuatro gatos y…

Con el peso “insólito” de aquellas líneas y grabados a cuesta, y la seguridad de que el plomo salido de los talleres del periódico rendiría un fruto a la Cultura Cubana, René se dada con prontitud a otro goce: las libaciones de ron, y por medio un vaso de agua fresca, el inconfundible cigarrillo que lo condujo a la muerte absurda,  y también al diálogo fraternal con los amigos. A veces recorría a pie o en el automóvil de Mercedes Rodríguez García  por la estrechas calles de Santa Clara; en otras ocasiones iba, cámara Zenit TTL en ristre, hasta la casa del profesor Carlos Galindo Lena o del decimista Leoncio Yanes o del encuentro de Feijóo, su maestro.

De esas travesuras diurnas de cada martes, partía como podía, en el tren de la tarde, en taxis o en ómnibus, para Joaquín Panecas 64, el domicilio de Camajuaní. En su mente, el miércoles era otro día; tras un receso laboral, se enfrascaba en la composición de un nuevo libro. El “tirador” era el maestro Andrónico Cruz Luna, quien en añejas máquinas Chandler existentes en la imprenta de la localidad, daba el viso de una nueva terminación con el sello editorial Museo Hermanos Vidal Caro.

 Algunos de esos textos aparecieron con posterioridad incluidos en Ese palo tiene jutía; Éditos e Inéditos y Los bueyes del tiempo ocre, entre otras investigaciones folklóricas acumuladas durante años de duro forcejeo por desentrañar los misterios de la cultura popular guajira y su raigambre musical, dicharachera e histórica tomada de los ancestros españoles, africanos o del mestizaje insular.

Ahora, muchas de esas páginas con horas de dedicación cualquiera las encuentra en librerías, en bibliotecas públicas o se difunden (agrandados, con excelentes emplanes y diseños) a  todo el país. Gozan, sin dudas, del patrocinio de Capiro, Letras Cubanas o Mecenas, editoriales cubanas que más recientemente acogieron la asiduidad del folklorista Batista Moreno, un amigo que hace menos de una semana, tras su muerte, apretó a todos en un sufrimiento  cum dignitate.

Otras correrías, cientos, contaría de René, de la amistad entre escritores y periodistas a los que “envolvió” con la eficaz gracia del chiste, el cuento popular, el rastreo de la información que propiciaban Ramiro Porta Aponte, el negro Miguel Ángel (Teo) Cabrera o las andanzas de la investigación histórica y documental por Jobo Rosado, enclave de Camilo Cienfuegos en el Frente Norte de Las Villas.

Virtudes y defectos tenemos todos los mortales; cada cual es un mundo. Esas particularidades de René, de un modo u otro, son fuentes sencillas de las cuales brotó un manantial de oralidad, y ambas se antojan como su  homónimo libro de versos: Componiendo un paisaje para nuestras vidas.

 





GUERRA EN LA TIERRA; UNA IDENTIDAD

GUERRA EN LA TIERRA; UNA IDENTIDAD

Por Luis Machado Ordetx

El mundo anda patas arriba, y el hombre batalla por su existencia. Este sábado Primero de Mayo las agencias de prensa —a veces maniatando la información, hasta tergiversarla de acuerdo a los intereses mediáticos de poder—, no pueden ignorar el canto de rebeldía, de lucha, de triunfo y solidaridad humana que, para la historia y el tiempo, adquirieron los emotivos versos del francés Eugenie Portier en “La Internacional”, pieza compuesta durante la “Semana Sangrienta” de 1871, después de la instauración de la Comuna de Paris.

El poeta jamás escuchó las estrofas musicalizadas; murió un año antes que se convirtiera e himno del proletariado mundial. Desde entonces, el canto retoma las tribunas populares, y tal parece que, como dijo Martí, desde Nueva York, en una de sus cartas de julio de 1886 al Director de La Nación, de Buenos Aires: «Acá, como en casi todas partes, pueden todavía más los intereses que las justicias». Con ese ideal, nadie se atrevería a negarlo, en muchas partes del mundo los trabajadores se lanzaron a la “pelea y la dignidad” por la vida y la familia.

Domingo pasado, 25 de abril, desde las calles de Madrid, y bajo una pertinaz llovizna, el escritor español Carlos Tena, durante una manifestación de apoyo a la Revolución Cubana, al ser interrogado indicó con la más absoluta de las honestidades:

—¿Tú crees que Cuba está sola?

—«iNo, por dios, como dicen los cristianos, aquí estamos muchos y hay miles que esperan que seamos más para salir a la calle!».

Ese es el latino universal que está en el corazón de muchos; en el mundo también es parte de la ofensiva que llevan adelante los trabajadores frente a la agresividad del capitalismo. Rebusco en los titulares del día, y detallo desde muchas partes del planeta las fuertes protestas; el reclamo ante la carestía de la vida, de paz y la prosperidad; de abandono a las guerras; de apoyo a las soberanías e identidades nacionales; de querella contra los despidos masivos; de explotación infantil y…

Los titulares exponen: «Los trabajadores griegos protestan ante un gobierno que propone un plan trianual de congelación de los salarios»; en la Avenida del Libertador, en Venezuela los «Sindicalistas apoyan su Revolución y las conquistas del pueblo»; en Tegucigalpa «La convocatoria a una Asamblea Constituyente y contra los asesinatos y desapariciones de los luchadores por los derechos civiles», y…En pancartas  de los que contestan ante los desmanes laborales, los italianos «Pugnan por mejorías sociales a pesar del desempleo que rebasa el 8.8% de la población laboral»; en Rusia, «Veteranos de la Gran Guerra Patria y Estudiantes repudian la política agresiva de los Estados Unidos, el Tratado del Atlántico Norte y los despidos masivos».

En el tropel informativo, sin que persistan las divagaciones de quienes se oponen y tratan de hacer valer sus legítimos derechos laborales, sociales, económicos y políticos, recurro a la certeza de las ideas de Martí, en sus dotes iluministas, cuando advirtió a La Nación, de Buenos Aires: «[…] Andan por la vida las dos fuerzas, lo mismo en el seno de los hombres que en el de la atmósfera y en el de la tierra. Unos están empeñados en edificar y levantar: otros nacen para abatir y destruir

Meses después, a ese rotativo sudamericano el corresponsal cubano, señaló que «[…] El lucro cría gusanos. Prospera entre los pobres la sinceridad que los avienta»; es un haz de luz de una crisis financiera que sacude al mundo capitalista, deja sus secuelas impostergables y estrangula al pobre. Así lo deja notar el Pew Economic Policy Group, un estudio privado que expone como en Estados  Unidos, desde mediados de 2008, el valor de las viviendas y el precio de las acciones, disminuyó unos  3,4 billones de dólares, mientras el segunda perdió 7,4 billones; el hecho  implica que para una familia en Norteamérica su casa está desfavorecida en 30 mil 300 pesos de menos a lo que realmente valía antes de esa fecha.

Sin ir más allá de las cifras, ante del colapso del banco de inversión Lehman Brothers, en septiembre de 2008, la recesión económica en la “primera potencia imperial del mundo”, obligó a que «5,5 millones de personas perdieran sus empleos estables, ingresos seguros y hogares»,  indicó Phillip Swagel, ex funcionario del Departamento del Tesoro.

Muchas de esas advertencias caen en oídos sordos; otras persisten como latigazos en las espaldas de los pueblos. Son los ecos de la crisis global que, solo en América Latina, deja a 53 millones de personas en escasez y sin acceso de alimentos; ese mundo es similar a lo existente hace dos décadas, puntualizó un informe  a la 31ª Conferencia Regional de la FAO, efectuada hace poco en Panamá.

A pesar de las adversidades naturales que azotan continuamente a nuestra región, opinan los expertos que la disminución de las hambrunas está asociada a la generación de empleos, el mejoramiento de los ingresos y la salida de la pobreza. No cabe otra alternativa que mostrar un brazo solidario; de queja y de blasón  enérgico, como pedía el poeta Gabriel Celaya para «decir quiénes somos» ante los contornos de una economía capitalista en decadencia.

Cuando contemplo la ofensiva proletaria y universal contra tantas desgracias que se sucede a diario en el mundo, y reafirmo la grandeza de todos los cubanos asidos, como en un abrazo solidario, a nuestra Palma Real,  pienso, incluso que un mundo mejor es siempre posible y real.

Otra vez concordaría con Martí, allá en el lejano febrero de 1887, que quienes «[…] deseen hablar con juicio sobre la condición de los obreros deben apearse a ellos, y conocer de cerca su miseria», en la justa batalla planteada a cualquier hora del planeta tierra.

BATISTA MORENO; OTRO ZARAPICO FEIJOSIANO

BATISTA MORENO; OTRO ZARAPICO FEIJOSIANO

—Falleció este domingo el destacado folklorista villaclareño, émulo de las investigaciones de campo y de la animación cultural que propagó Samuel feijóo Rodríguez, a quien lo unió una sólida amistad. Fue sepultado ayer en su natal Camajuaní, plaza parrandera de Cuba.

Por Luis Machado Ordetx

Aciago amanecer del primer domingo de mayo para la cultura villaclareña, y por extensión cubana: acaba de morir en Santa Clara el poeta, investigador folklórico y periodista René Batista Moreno, tal vez después de Samuel Feijóo Rodríguez, el rastreador nato de las costumbres, maneras de decir y hacer la música y las tradiciones populares de los campos de la región central del país.

Oriundo de la colonia cañera “La Ofelia”, en las cercanías de Camajuaní, un cáncer de pulmón le arrancó la vida en momentos que estaba componiendo  la escritura de una de sus investigaciones folklóricas, merecedora del Premio Memoria 2009 que otorga el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, en Ciudad de La Habana.

Con 69 años, y más de dos decenas de libros, entre los que destacan el poemario Componiendo un paisaje (Premio Julián del Casal, UNEAC, 1971), así como las investigaciones Las parrandas de Camajuaní; Los poetas de Camajuaní; Juan Ruperto Delgado Limendoux: combates poéticos, y los testimonios Los bueyes del tiempo ocre, El sensible zapapico y Fieras broncas entre Chivos y Sapos, Batista Moreno, dispuso en sus labores de investigación folklórica de fraternos informadores existentes en pueblos y ciudades cubanas.

Siempre precisaba y cotejaba los  aspectos del contenido de las “absurdas” historias populares, y raudo, por distante que estuviera el lugar del suceso, corría a dar curso al detalle y los acontecimientos humanos.

Su método empírico de investigación le permitió desde Camajuaní, territorio que junto a Feijóo lo tomó de enclave o “cuartel general”, hurgar y colectar fantasmagorías sobre muertos, aparecidos, madres de agua, güijes, bandoleros, jinetes sin cabeza, velorios, personajes populares y...

Las tradicionales fiestas parranderiles que transcurren en Camajuaní entre Chivos y Sapos, lo tuvieron como un ferviente animador; tal es así que rastreó en el alma popular y concluyó una trascendente exploración que demostró, cómo después de Remedios, ese fenómeno folklórico-popular se asentó en la denominada tierra de Valles y Parrandas, y tuvo su estampido hacia zonas cercanas a su geografía.

Los jóvenes escritores de la localidad, a la que se sumó allá en el último lustro de los años 60 del pasado siglo, lo asumieron como un miembro activo del taller literario “José García del Barco”, y  dos décadas después figuró como ferviente animador de la naciente poesía villaclareña que se originó en esa localidad.

Con el constante estímulo de Batista Moreno, los jóvenes poetas y narradores Pedro Llanes Delgado, Frank Abel Dopico, Heriberto Hernández Medina, Joaquín Cabeza de León, Jorge Ángel Hernández Pérez, Juan Carlos Recio, y otros escritores surgidos con posterioridad, lograron ampliar sus respectivas obras literarias y fundamentar un trascendente quehacer artístico.
 
Incontables son las publicaciones cubanas, entre las que cuentan Vanguardia, Signos y Umbral, las que conocieron del garbo autodidacta, periodístico y de realización investigativa de Batista Moreno, acontecimiento que ocurrió mucho antes de entablar andanzas folklóricas junto a Feijóo.

Justo allá en el nacimiento del número 3 de la revista Signos, hasta su actualidad, dio a conocer en esas páginas parte de los testimonios  que luego recogió en Yo he visto un cangrejo arando y Los bueyes del tiempo ocre, por citar dos de sus últimas escrituras.

Con una risa siempre dispuesta a la ocurrencia, desde hace más de dos décadas que lo conozco, sé que en Batista Moreno, historia, folklore y cultura andaban cogidas de la mano para reconstruir la memoria de los pueblos, abordar en sus mitos, leyendas, personajes inolvidables y…

En sus labores de juvenil cajero en la pizzería la Piccola, en Camajuaní, aprendió a dialogar con la gente, a apertrecharse de historias, de sabiduría guajira, de solicitud del dato y el documento fotográfico  y del cotejo o contraste de las posibles fuentes orales que trasladaban sus conocimientos a un investigador autodidacta.

Animador de las editoriales camajaunense “Hogaño” y del “Museo Hermanos Vidal Caro”, hizo periodismo puntual y de gabinete, y se aferró a la fidelidad de su pueblo «en  ese  contra viento y marea conserva con celo sus costumbres y tradiciones» más o menos significativas para la historia.

Merecedor de la Distinción por la Cultura nacional, del Premio Ser Fiel, y de la medalla Félix Elmuza”, entre otras condecoraciones, Batista Moreno era miembro activo de la UNEAC y de la UPEC, y deja abierta una grieta en la animación e investigación del folklore popular que ronda nuestros pueblos.

HANABANILLA; UN COLEGIO FLOTANTE

HANABANILLA; UN COLEGIO FLOTANTE

Por Luis Machado Ordetx

Un colegio electoral flotante no es una sorpresa entre los villaclareños que residen en la porción sur montañosa, allá en las faldas del Escambray, en el macizo de Guahamuaya, sitio del lago Hanabanilla, primero que de manera artificial se construyó en Cuba después de 1959 con el propósito de abastecer de agua a importantes poblaciones de la región, y también de generar electricidad a partir del aprovechamiento del recurso hidráulico almacenado.

Por muchos años recorrí esos parajes que, desde 1976, instrumentaron una manera eficiente, rápida y segura de garantizar el sufragio secreto y directo de la población apta, según la edad y las condiciones psíquicas, residente en el lugar.

En más de una ocasión, aprecié cómo una embarcación de transporte fluvial partía desde el Salto del Hanabanilla para recorrer, en más de 20 kilómetros de distancia, cerca de medio centenar de puntos de concentración en los cuales habitan serranos en las proximidades del nacimiento de Río Negro, Guanayara, Manantiales, Pico Tuerto y…

Ese es el único colegio flotante del país, y al igual que otros existentes en tierra firme en la geografía cubana, quedará abierto a partir de las siete de la mañana y hasta las seis de la tarde de este domingo. Solo tiene una particularidad: el recorrido será entre aguas hasta ciertos puntos de concentración ubicados en las riberas de los asentamientos poblacionales.

No será como otros fijos, incluso aquellos instrumentados en movimiento terrestre a partir de colegios rodantes —carretas o camiones que irán a comunidades distantes—, pero, aseguró,  que como otras ocasiones aprecié, garantizará la eficacia y realización de las elecciones parciales de delegados a la Asamblea Municipal del Poder Popular en el más montañoso de los territorios villaclareños.

Allí, donde las aguas aparentemente mansas del lago Hanabanilla —distantes de Manicaragua a unos 25 kilómetros—, el ronroneo del motor petrolero de la embarcación, y la extraña geografía que confunde el verde de los árboles con el plumaje y el canto de las aves silvestres que abundan, se exhibirá otra vez un encuentro con   el tocororo, la mariposa blanca o amarilla y con otros símbolos patrios que identifican nuestra cubanía.

No faltará en el lugar habilitado nuestra bandera —esa de franjas azul y blanca, con triángulo rojo y estrella solitaria— a la que cantó y vio gallarda el matancero Bonifacio Byrne; habrá niños vestidos con sus atributos y uniforme escolar, y sencillos integrantes de una mesa electoral avalarán que, desde varios cubículos, previa identificación del votante, más de 500 electores de esa región elijan al mejor, entre todos los representantes, a la Asamblea del Poder Popular de su municipalidad.

Ese; esa, el mejor o la mejor entre todos, según el voto directo y secreto de cada cual, será la determinación de los electores de la circunscripción número 36 de Manicaragua, y seguro, otra vez con el soberano ejercicio de democracia participativa, el pueblo elige quién los representa en sitios que, como en toda Cuba, están preñados de historia.

SANTA CLARA; CALLES DISLOCADAS

SANTA CLARA; CALLES DISLOCADAS

Por Luis Machado Ordetx

Un cosmopolitismo, cercano a veces al desarraigo, transita por Santa  Clara y tiende a     trocar los nombres de las actuales calles de la  ciudad.

El bautizo se hace al unísono por vieja designación, y en su defecto por aquella nueva o más reciente. En sí constituye un fenómeno que persiste en la memoria individual o colectiva de todos los coetáneos. 


Similar situación encuentro en Caibarién, en Sagua la Grande, y quién sabe en qué otro lugar villaclareño.


El problema es uno: algunas calles céntricas, incluso las menos concurridas, son llamadas indistintamente con el mote primitivo y también con el más contemporáneo; hecho que no sucede en todos los casos.


A nadie le pasaría por la mente decir en la actualidad que la arteria de Luis Estévez fue el polvoriento o adoquinado Camino de los Huesitos, del Rosario, San Juan Bautista o Isabel II. Sería un anacronismo.


Creo, incluso, que la génesis está determinada por ciertas debilidades en la enseñanza de la Historia, el desconocimiento de los sitios patrimoniales existentes en las localidades, y la ausencia de la explicación lógica, dialéctica, in situ, de los hechos sociales o culturales que dieron lugar a los apelativos de las calles.


Un cartero joven se halaría los pelos al buscar la calle Serafín García Ruiz. Puede que en caso de localizar en la ruta alguna de las señalizaciones de aluminio --hurtadas muchas veces--, encuentre el  área específica. De lo contrario, tendría que recurrir a un mapa, o a   alguien de mayor edad para que le indique.


El tricampeón olímpico Teófilo Stevenson es el culpable, enhorabuena, de la divagación. Hace poco, desde Ciudad de La Habana, recordó las visitas que hizo al máscara villaclareño Lázaro Pérez, allá en los años 80 del pasado siglo, y dejó una alerta: su amigo residía en Nazareno, entre Cuba y Enrique Villuendas. ¡Menuda sorpresa!; precisó que Nazareno era Jesús Nazareno, y el verdadero o actual nombre lo constituía Serafín García Ruiz. Fue como un llamado, una apuntación:  cuánto desconocemos muchas de las particularidades históricas del terreno en que convivimos.


Más allá de esa alusión, que como ostensible bofetada dio el boxeador, hay una ignorancia de muchos elementos que integran nuestra historia.  El suceso lo prolongo hasta una infausta Guía de Villa Clara, «actualizada» y propagada por el Ministerio de Turismo. El mapa de Santa Clara contiene varios errores en los nombres de las calles. Unas responden al apelativo primitivo --antiguo--, y otras a los actuales. 


Entonces, ¿cómo comprender la veracidad en una localidad que crece en urbanidad y población hacia las afueras? Ahí localizo que la Doble Vía es bautizada como Avenida Marta Abreu. 


Tremendo dislate ¿Dos calles de Santa Clara con igual nombre? ¿Qué es eso? A inicios de la primera mitad del pasado siglo fue sencillamente Ave. Marta, en homenaje a una de las hijas de Antonio R. Páez Valdés, quien parceló y proyectó la urbanización de lo que luego fue el residencial Escambray. La colega Amparo Ballester López refiere que la vigente y verdadera designación corresponde a Avenida 26 de Julio.


Son tantos los equívocos entre las páginas 22 y 23 de esa Guía, que el más experto de los visitantes perdería los pasos en la búsqueda del término justo. No podría olvidar los errores ortográficos que existen en las señalizaciones de las calles: letras de menos, letras de más: Camilo Cienfuego (sin s) en Manicaragua; Eduardo R. Chivás (con v), en Santa Clara, y...


La Carretera a Camajuaní, actual Avenida de la Liberación, en las cercanías de Ana Pegudo, ostenta todavía el nombre con que se conoció hace más de medio siglo; allí está incrustado Eutimio Falla Bonet. Es una historia que nada tiene que ver con la contemporaneidad.


Todavía no sé hasta cuándo permanecerá incólume la «mutabilidad» de la valla que muestra el policlínico docente radicado en el reparto Brisas del Oeste. Hago referencia al «Marta Abreu de Estévez», nombre y apellido de nuestra Benefactora --luego del matrimonio con Luis Estévez Romero--. Debe escribirse así, Marta, desprovista de la «fea» y muda h del inglés; letra que desde hace años, después de la remodelación de la instalación de Salud Pública, exhibe el lumínico que la representa.


Son cosas que, en ocasiones, pasan inadvertidas, pero en el fondo constituyen chapucerías que afectan los atributos históricos de nuestras calles.