Blogia

CubanosDeKilates

NÚÑEZ RODRÍGUEZ, !EL VACILÓN CUBANO!

NÚÑEZ RODRÍGUEZ, !EL VACILÓN CUBANO!

Por Luis Machado Ordetx

En las Crónicas Cifuentenses, el narrador Luis Pérez Pérez cuenta que en cierta ocasión de la década de los 80 del pasado siglo, Enrique Núñez Rodríguez, con ese humor que perpetuó siempre en cuánto escribió y dijo en perfecto cubano, recordó cómo el afamado periodista se parapetó delante de una tarima que expendía “pan con lechón asado”, y luego de añadirle a la carne un poco de aliño y sal, salió caminando “como perro por su casa” sin pagar el importe de ese refrigerio ligero luego que terminara la sobremesa de un almuerzo.

¡Esas son cosas de Núñez Rodríguez!, musitó uno de los concurrentes a ese lugar del Oasis Villaclareño tras divisar y reconocer al propietario de la profusa calvicie y la corpulencia que escondía el físico de aquel hombre, ídolo distinguido de Quemado de Güines, Sagua la Grande o Cuba.

El comerciante, en tanto, se encogió de hombros y batió al aire una fuerte carcajada: acababan de “esquilmarle” dos pesos, el precio que entonces tenía un bocadito de cerdo, pero Enrique merecía más que eso por la fecunda risa que, en excelente cubano, dejó a todos con sus lecciones antológicas de humor radial, periodístico, de la escena o la televisión.

 Evocar aquellos pasajes, constituye endilgarle historias y más historias al autor de “Dios te salve comisario” (1967), una de sus antológicas piezas teatrales. Tal vez, hay algunas ciertas; con vahos de verosimilitud; otras no; son orgullo del decir imaginativo del cubano; como un patrimonio de exclusividad de ese cuchicheo frecuente en el cual se debate una conversación que entablan dos personas.

Sin embargo, aquel Gordo que nació en Quemado de Güines el domingo 13 de mayo de 1923, merece que de él se endose cualquier historia, por fabulosa o real que sea. Su risa proverbial, allá en los cielos, luego del infausto fallecimiento el jueves 28 de noviembre de 2002, contagiará a quienes lo acompañan entre hombres de letras, ciencias o de artes manuales. Sencillamente, Enrique nació y creció para hacer reír a los auditorios en los que se desempeñó.

Ahí están en el repaso aquellos guiones radiales, de humor costumbrista, satírico y de realidades míticas, contenidos en “Chicharito y Sopeiras”, “Cascabeles Candado” y el serial dramático “Leonardo Moncada”, transmitidos por la radio cubana en la seudorepública, un tiempo pasado en que el escritor puso su pluma al servicio del pueblo.

Por si fuera poco, García Márquez, aquel vecino de los altos que tuvo Enrique cuando escribía antológicas crónicas para las ediciones dominicales de Juventud Rebelde,  se llenó de gozo en compartir el férreo espacio de una página impresa con un maestro del periodismo literario cubano de todos los tiempos.

Un árbitro tenían aquellos escritos: contar la historia del presente de una manera jugosa; ceñirse a la palabra, al recreo de la anécdota; a la voluptuosidad    del adjetivo; a la pulpa directa del verbo que exalta y triunfa en la oración sencilla.

La frondosidad del periodista latía en Núñez Rodríguez desde los tiempos de juventud, cuando se aventuró en las ediciones de El Estudiante Quemadense, un semanario impreso de su tierra natal. Luego fueron más asiduas las escrituras en las crónicas recogidas en Yo vendí mi bicicleta; Oye como la cogieron; Gente que yo quise; Mi vida al desnudo, y  Sube, Felipe, sube, consideradas piezas narrativas imprescindibles en toda su escritura.

Obvio, al “vacilón cubano” que siempre delató la manera de ser de Enrique Núñez Rodríguez, ora en persona, ora en escritura, se añade al teatro que legó a la posteridad: “Gracias, doctor” (1958); “Voy abajo” (1965); ¿Qué traigo aquí?” (1966), devenidas antologías del gracejo popular, de rescate de lo vernáculo, de sátira costumbrista y de complacencia por y desde el humor.

Ahora, su pueblo, Quemado de Güines, prepara durante la semana entrante lo que denominan IV Jornada Humorística Enrique Núñez Rodríguez. Allí concurrirán importantes agrupaciones cubanas que cultivan el género, entre las que cuentan “Pagola la Paga”, "Ojo por Ojo”, “Punto y Coma”, así como el espectáculo “Como mis 15” protagonizado por Iván Camejo y Kike Quiñones. También se prevé la presentación del documental “Yo quemé mi bicicleta”, concebido por Simón Escobar. Tal vez, esa ocasión no sea un simple encuentro con Enrique, sino un hecho histórico mayor. Él lo merece a cualquier hora.

Ojala, tampoco devenga en otra cita des(sincera) con la risa, el choteo o la bocanada humorística, a lo cubano; sino en pródigo acicate para seguir tras la estela literaria y artística de Núñez Rodríguez; y sobre todo en la amplitud del conocimiento  cuánto representa ese escritor en la historia cultural nuestra.

LEER AMÉRICA

LEER AMÉRICA

Por Luis Machado Ordetx


«Leer América», otro encuentro con el panorama literario de nuestro continente, constituye un programa cultural, de definiciones teóricas, que sesionará el viernes y el sábado próximos en Villa Clara con el propósito de abordar pormenores de la narrativa y los autores más representativos del denominado postboom de las letras contemporáneas.

Ese encuentro organizado por el Centro del Libro y la Literatura en Villa Clara acontecerá en la sede de la UNEAC, en la calle Máximo Gómez esquina Independencia, en Santa Clara, y en paneles teóricos se acercará a los estudios más recientes sobre el postboom en la narrativa latinoamericana, así como  los proyectos editoriales existentes en la provincia central cubana a partir del sello de publicaciones Capiro, próximo ya a sus 20 años de existencia.

También la ocasión será propicia para festejar el aniversario 50 de la constitución de Casa de las Américas, surgida a partir de la promulgación de la ley 299 del 28 de abril de 1959 en aras de ampliar las relaciones socioculturales con los pueblos de América Latina, el Caribe y el resto del mundo.

 El viernes en el horario de la tarde el Foro «Agesta» de la UNEAC, favorecerá el panel «El postboom en la narrativa latinoamericana», en el cual intervendrán Irán Cabrera, Jorge Ángel Hernández, Arnaldo Toledo y Jorge Luis Rodríguez, quines disertarán sobre la novelística de Roberto Bolaños y Ricardo Piglia, entre otros representantes del hacer literario de nuestro tiempo.

De igual modo, se presentarán los libros Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano, y Los Jacobinos Negros, del ensayista trinitario C.R.L. James, libro último que emprende el estudio de la historia de Toussaint L’Ouverture y la Revolución de Haití, primera de índole social y transformador en la historia continental. Ambos textos pertenecen al fondo editorial de Casa de las Américas.

El sábado habrá una mesa redonda que analizará los «Proyectos editoriales villaclareños. Antecedentes y perspectivas. Fondo editorial Casa: 50 años», en la cual disertarán los escritores Ricardo Riverón, Blas Rodríguez, Noel Castillo y Sandra Valmaña.

Allí, de igual modo, serán presentados los números 257 de la revista Casa, órgano de Casa de las Américas fundada por Haydée Santamaría, y el 58 de Signos, antológica publicación surgida al calor del folklorista Samuel Feijóo.

La Biblioteca Provincial Martí recibirá, además, una amplia donación de libros del fondo editorial de Casa de las Américas, ocasión en que nutrirá la amplia bibliografía a la que tienen acceso todos los lectores residentes o no en este territorio central cubano.

ANIDO, UN PINTOR ALADO POR EL MISTERIO

ANIDO, UN PINTOR ALADO POR EL MISTERIO

Por Luis Machado Ordetx


Un tiempo atrás, en sosegadas reflexiones, el muralista Ramón Rodríguez Limonte comentó que los güijes, instituían una creación de tipo colectivo. En su diálogo sustentó que esos “seres” misteriosos se remontan a determinadas insinuaciones de aparecidos, y aclaró que deambulaban en cualquier espacio, como desperdigados del credo particular de los artistas de la plástica villaclareña que surgieron al calor inspirador de Samuel Feijóo.


Alertó que de manera individual todos los creadores asumían el hecho de una manera diferente; incluso desde la inducción, la espontaneidad o la mirada inusual de una realidad vivencial y típica sin que distinguieran un entorno rural o urbano. El tiempo da razón a Rodríguez Limonte.


En ese idéntico escenario, y no otro, también percibo igual fundamento en Alberto Anido Pacheco por la manera de abordar la transparencia o las sinuosidades  en que concibe su mundo.


Anido se transporta cuando pinta; va hacia al más variado de los vericuetos  de su espiritualidad; los recrea e imprime bellezas a esas esencias que traslada a los dibujos a partir de una conceptualización cromática de los fondos en los que ubica sus piezas muy identificables entre los seguidores que tuvo Feijóo antes o después de arraigarse entre nosotros la pintura popular.


El artista siente un gozo personal y lo explaya en la ingenuidad de su risa o la palabra alada, casi en susurro. Hasta en las narraciones literarias que luego escribe tras el recreo de las calles y aceras más céntricas de la ciudad, hay como un acertijo; una dimensión infinita.


Ahora encuentro a ese creador parapetado en la galería del Fondo Cubano de Bienes Culturales ubicada en la Biblioteca Martí, en Santa Clara, su ciudad de origen; la única existente en sus contornos de Pilongo. Quedo sorprendido ante la exposición «Misterios de una prodigiosa primavera» que desde principios de mes exhibe una impresionante colección  de 46 piezas elaboradas por Anido Pacheco con afanes de utilidad personal.


En definitiva las obras están asediadas por un propósito de comercialización.  Algunas, la mayoría, fueron vendidas a turistas foráneos atraídos por la magia que despliega un artista que, como inusual “orfebre”, parece inabarcable a un encasillamiento de normas o cánones que rigen su profusión creativa.


Lleva razón el crítico Roberto Ávalos Machado cuando anuncia en el catálogo esa «acción de mercadear que despierta entre nosotros» la inusual muestra. Allí están los motivos de siempre, muy recurrentes en la obra pictórica y literaria de Anido: cotejar la realidad a partir de un sustrato fantasmagórico, individual, ingenioso, mítico, desde  la cual abundan lechuzas, hormigas, güijes, mujeres-caracol, zapapicos, gallos, jicoteas, sirenas mulatas, dragones y dragoncitos, y otras ensoñaciones tomadas de un ideal exclusivo de imaginerías.


Ese representa su universo contextual; más, es hombre al que ocurren las cosas más descabelladas y delirantes del universo. Lo peor, y más sorprendente: las cree y las sufre por igual al descubrirlas de una manera disímil, y como tal opta por representarlas con idéntica animosidad, apertrechado de contar historias y hacer que otros las disfruten hasta el encanto fantasmagórico.


Más allá del concepto; cotejar sus producciones pictóricas lo erigen en edificio monolítico, en dimensión irrepetible, en estruendo perfeccionista y en encanto de las líneas que conforman un dibujo de singularidades inabarcables.

Tal vez ahí, aunque muchos tiendan a avistar cualidades repetitivas, distinga en absoluta madurez creativa a un Anido de otro; a una etapa que evoluciona y se decanta; al contagio de un embrujo que motiva. Muchas de esas piezas, elaboradas desde 2006, estuvieron en la exposición «Electriza el pensamiento»; otras las recreó después a partir de dimensiones mayores.


Ahí están las huellas de la «Virgen Pagana» (1961) o «Bailarín de Carnaval» (1962), hasta las recientes elucubraciones de «Romance guajiro», «Amistosos güijes», «Zapapico juguetón» y… Todas fundamentan un horizonte indivisible. Separar al creador de su pintura, los motivos y el estilo que la sustenta, incluso, la manera en que la metáfora se viste de palabra escrita, sería una ofensa. Sencillamente, Anido Pacheco, es un creador que sin detenerse en el tiempo, resulta indivisible a los ojos de todos.


SANTA CLARA RECIBE A UN GUAJIRO DE PARIS

SANTA CLARA RECIBE A UN GUAJIRO DE PARIS

Por Luis Machado Ordetx y Francisnet Díaz Rondón

La pintura de López-Nussa asalta por el sentido dramático, de raíz hispana, y de inusual fijeza cosmopolita que alcanzó su meditación artística en los más variados campos en que movió sus manos, la vista y el gusto por plasmar la irreverencia contextual en la cual se insertó.

Así se aprecia «En las claves del auténtico andar», exposición personal de un cubano que ya nonagenario, insufló vida a cuánto tocó en la creación personal. Varios amigos en Santa Clara de Leonel López-Nussa Carrión (1916-2004), se confabularon, mejor dicho, se aliaron,  para que este 20 de mayo, día de su cumpleaños, la ciudad ostentara parte de la más vistosa colección de dibujos, litografías y pinturas que, en herencia, dotó a su familia.

Es Santa Clara un escenario magnífico en el encontronazo del público con la obra de López-Nussa; múltiples fueron sus contactos, tribulaciones,  ánimos, grandezas, hallazgos y amistades que lo marcaron con esta parte de la geografía cubana a partir de aquellos diálogos, consejos y visitas que realizara al “equipo” de pintores populares que agrupó el mítico folklorista Samuel Feijóo.

Eran los tiempos en que el Departamento de Relaciones Culturales, de Investigaciones y la Biblioteca Folklórica de la Universidad Central de Las Villas, y también los campos cubanos y hasta las ciudades,  constituían un hervidero del detalle, del dicharacho, la música y la pintura primitiva o el dibujo inusitado que se aprehendía en muchos hombres decididos a buscar lo escondido y virgen de la expresión guajira.

Con esa estirpe indagatoria, López-Nussa quedó prendido por la emoción del tiempo; incluso publicó su novela Tabaco (1964) con el patrocinio de la Universidad; legó dibujos, ilustraciones e indagaciones teóricas en Islas y Signos, y de la mano de Feijóo conoció a Ramón Rodríguez Limontes (“Niño Malo”, “El Mejor Guerrero”), quien con el concurso de la familia rinde homenaje a un pintor, que de acuerdo al criterio de muchos, sintetiza el ejemplo cubano de la huella de Pablo Picasso en nuestra tierra.

El lirismo de la escritura de López-Nussa, desde el periodismo y los testimonios recogidos en publicaciones cubanas o extranjeras, está emparentado con la metáfora siempre sugerente, dramática, de conflicto de la pareja, del sexo  contenido en los dibujos y pinturas.
Es la legítima visión a lo Picasso; a las series eróticas que mostró en 1976 el español en la Galerie Dina-Vierny, de la Rue Jacob, de Paris; es un acicate    que se prende en López-Nussa  cuando maneja el símbolo y lo irracional por medio de una línea vigorosa que expresa sus querencias y visiones artísticas.
La exposición que vino a Santa Clara es testigo de cuánto atesoró el artista entre 1949 y 2000; cinco décadas de vida con y desde la pintura. Ahí se “retrata” la majestuosidad de “Adán y Eva” y “Beauty Parlor”; la sugestividad y la ironía; la complacencia por el tinte del humor y la frescura del trazo armónico que detalla en el rostro femenino, y también en el erotismo que emana de las relaciones y la sexualidad en la pareja.

Si la pintura que ahora se expone constituye una fiel representación del pensamiento inquietante del artista, no menos provocativo deja de ser el libro El dibujo (Letras Cubanas, 2009), vendido en esta ocasión, y donde se congregan sinceras meditaciones.

Tal propósito ojala se repita con la reedición de Un guajiro en Paris (Letras Cubanas, 1995), un placentero instante con el periodismo, la opinión y el testimonio que forjó López-Nussa desde la mirada apreciativa del universo pictórico de todo lo que sucedía en medio del surrealismo que agolpó a la «Ciudad Luz» desde la tercera década del siglo pasado. Por eso, López-Nussa, “un guajiro en Santa Clara”, es más que una exposición; sencillamente un regalo al público disfrutador del excelente arte dispuesto por el tiempo.

LA TRASCENDENCIA HISTÓRICA DE LA MUERTE DE MARTÍ

LA TRASCENDENCIA HISTÓRICA DE LA MUERTE DE MARTÍ

[Tomado de http://www.cubadebate.cu/reflexiones-fidel/2010/05/18/la-trascendencia-historica-de-la-muerte-de-marti/]

Reflexiones del Compañero  Fidel Castro Ruz

Haciendo abstracción de los problemas que hoy angustian a la especie humana, nuestra Patria tuvo el privilegio de ser cuna de uno de los más extraordinarios pensadores que han nacido en este hemisferio: José Martí.

Mañana, 19 de mayo, se cumplirá el 115 Aniversario de su gloriosa muerte.

La magnitud de su grandeza no sería posible valorarla sin tener en cuenta que aquellos con los cuales escribió el drama de su vida fueron también figuras tan extraordinarias como Antonio Maceo, símbolo perenne de la firmeza revolucionaria que protagonizó la Protesta de Baraguá, y Máximo Gómez, internacionalista dominicano, maestro de los combatientes cubanos en las dos guerras por la independencia en las que participaron. La Revolución Cubana, que a lo largo de más de medio siglo ha resistido los embates del imperio más poderoso que ha existido, fue fruto de las enseñanzas de aquellos predecesores.

A pesar de que cuatro páginas del diario de Martí han estado ausentes de los materiales al alcance de los historiadores, lo que en el resto de aquel diario personal minuciosamente escrito y otros documentos suyos de aquellos días consta, es más que suficiente para conocer los detalles de lo ocurrido. Como en las tragedias griegas, fue una discrepancia entre gigantes.

La víspera de su muerte en combate escribió a su íntimo amigo Manuel Mercado: "...ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber -puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo- de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin."

Cuando Martí escribió esas palabras lapidarias, Marx ya había escrito El Manifiesto Comunista en 1848, es decir, 47 años antes de la muerte de Martí, y Darwin había publicado El origen de las especies en 1859, para citar sólo las dos obras que, a mi juicio, más han influido en la historia de la humanidad.

Marx era un hombre tan extraordinariamente desinteresado, que su trabajo científico más importante,      El Capital, tal vez no se habría publicado nunca si Federico Engels no se hubiese ocupado de reunir y ordenar los materiales a los que su autor consagró toda su vida. Engels no sólo se ocupó de esa tarea, sino que fue autor de una obra titulada Introducción a la dialéctica de la naturaleza, en la que habló ya del momento en que la energía de nuestro sol se agotaría.

El hombre no conocía todavía cómo liberar la energía contenida en la materia, descrita por Einstein en su famosa fórmula, ni disponía de computadoras que pueden realizar miles de millones de operaciones por segundo, capaces de recoger y transmitir, a su vez, los miles de millones de reacciones por segundo que tienen lugar en las células de las decenas de pares de cromosomas que aportan la madre y el padre a partes iguales, un fenómeno genético y reproductivo del que tuve noción después del triunfo de la Revolución, buscando las mejores características para la producción de alimentos de origen  animal en las condiciones de nuestro clima, que se extiende a través de sus propias leyes hereditarias a las plantas.

Con la educación incompleta que los ciudadanos de más recursos recibíamos en las escuelas, por lo general privadas, que eran consideradas como los mejores centros de enseñanza, nos convertíamos en analfabetos, con un poco de más nivel que los que no sabían leer y escribir o asistían a las escuelas públicas.

Por otro lado, el primer país del mundo donde se intentó aplicar las ideas de Marx fue Rusia, que era el menos industrializado de los países de Europa.

Lenin, creador de la Tercera Internacional, consideraba que no había en el mundo organización más leal a las ideas de Marx que la fracción Bolchevique del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. Aunque buena parte de aquel inmenso país vivía en condiciones semifeudales, su clase obrera era muy activa y sumamente combativa.

En los libros que escribió Lenin después de 1915, fue incansable crítico del chovinismo. En su obra El imperialismo, fase superior del capitalismo, escrita en abril de 1917, meses antes de la toma del poder como líder de la fracción Bolchevique de aquel Partido frente a la fracción Menchevique, demostró igualmente que fue el primero en comprender el papel que estaban llamados a jugar los países sometidos al colonialismo, como China y otros de gran peso en diversas regiones del mundo.

A su vez, la valentía y audacia de que Lenin era capaz se demostró en su aceptación del tren blindado que el ejército alemán, por conveniencia táctica, le proporcionó para trasladarse desde Suiza hasta los accesos de Petrogrado, por lo cual los enemigos dentro y fuera de la fracción Menchevique del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia no tardaron en acusarlo de espía alemán. De no haber utilizado el famoso tren, el final de la guerra lo habría sorprendido en la distante y neutral Suiza, con lo cual el minuto óptimo y adecuado se habría perdido.

De alguna forma, por puro azar, dos hijos de España, gracias a sus cualidades personales, pasaron a jugar un papel relevante en la Guerra Hispano-Norteamericana: el jefe de las tropas españolas en la fortificación de El Viso, que defendía el acceso a Santiago desde la altura de El Caney, un oficial  que combatió hasta ser mortalmente herido, causándoles a los famosos Rough Riders -jinetes duros, norteamericanos organizados por el entonces Teniente Coronel Theodore Roosevelt, que el precipitado desembarco lo tuvieron que hacer sin sus fogosos caballos-  más de trescientas bajas, y el Almirante que, cumpliendo la estúpida orden del Gobierno español, zarpó de la bahía de Santiago de Cuba con la infantería de marina a bordo, una fuerza selecta, y salió con la escuadra de la única forma posible, que fue desfilar con cada barco, uno por uno, saliendo por el estrecho acceso frente a la poderosa flota yanki, que con sus acorazados en línea disparaban sus potentes cañones sobre los barcos españoles de mucho menor velocidad y blindaje. Como era lógico, los buques españoles, sus dotaciones de combate y la infantería de marina fueron hundidos en las profundas aguas de la fosa de Bartlett. Sólo uno llegó a pocos metros de la orilla del abismo. Los sobrevivientes de aquella fuerza fueron hechos prisioneros por la escuadra de Estados Unidos.

La conducta de Martínez Campos fue arrogante y vengativa. Lleno de rencor por su fracaso en el intento de pacificar la Isla como en 1871, apoyó la política ruin y rencorosa del Gobierno español. Valeriano Weyler lo sustituyó en el mando de Cuba; éste, con la cooperación de los que enviaron el acorazado Maine a buscar justificaciones para la intervención en Cuba, decretó la concentración de la población, que ocasionó enormes sufrimientos al pueblo de Cuba y sirvió de pretexto a Estados Unidos para establecer su primer bloqueo económico, lo cual dio lugar a una enorme escasez de alimentos y provocó la muerte de incontables personas.

Así se viabilizaron las negociaciones de París, en la que España renunció a todo derecho de soberanía y propiedad sobre Cuba, después de más de 400 años de su ocupación en nombre del Rey de España a mediados de octubre de 1492, tras afirmar Cristóbal Colón: "esta es la tierra más hermosa que ojos humanos vieron."

La versión española de la batalla que decidió la suerte de Santiago de Cuba es la más conocida, y sin duda hubo heroísmo  si se analiza el número y los grados de los oficiales y soldados, que en la más desventajosa de las situaciones defendieron la ciudad, haciendo honor a la tradición de lucha de los españoles, que defendieron su país contra los aguerridos soldados de Napoleón Bonaparte en 1808, o la República española contra la embestida nazifascista en 1936.

Una ignominia adicional cayó sobre el comité noruego que otorga los premios Nóbel, al buscar ridículos pretextos para conceder ese honor en el año 1906  a Theodore Roosevelt, que fue electo dos veces Presidente de Estados Unidos en 1901 y 1905. Ni siquiera había quedado clara su verdadera participación en los combates de Santiago de Cuba al frente de los Rough Riders, y pudo haber mucho de leyenda en la publicidad que recibió con posterioridad.

Yo sólo puedo dar testimonio de la forma en que la heroica ciudad cayó en manos de las fuerzas del Ejército Rebelde el Primero de Enero de 1959.

¡Entonces las ideas de Martí triunfaron en nuestra Patria!


 

MARTÍ, VISTO POR EL POETA BALLAGAS

MARTÍ, VISTO POR EL POETA BALLAGAS

Es miércoles 19 de Mayo de 2010, aniversario 115 de la caída en combate del Mayor General del Ejército Libertador José Martí Pérez, El Delgado del Partido Revolucionario Cubano, y Héroe Nacional de Cuba. En un Homenaje Póstumo, que rendimos todos los hombres de bien, presento la Conferencia «La Condición Martiana», dictada por el poeta Emilio Ballagas Cubeñas, el mediodía del jueves 28 de enero de 1943; aniversario 90 del natalicio del Apóstol Nacional Cubano. El auditorio lo formaron reclusos comunes y políticos, así como personal militar estacionado en la Cárcel Provincial de Santa Clara.

Similar acontecimiento ocurrió días después en la Cárcel de San Juan de los Remedios. El texto estuvo inédito hasta 1991, fecha en que apareció en  el   Anuario Martiano, sección Vigencias, (14): 258-259, Centro de Estudios Martianos, La Habana. No obstante, durante varias décadas, una copia del original, junto a las palabras de presentación del dramaturgo villaclareño, estuvo conservado en el archivo de Severo Bernal Ruiz, Declamador Dilecto de Las Villas.

Ballagas (Camagüey, 1908-La Habana, 1954), residió en Santa Clara entre 1933 y 1948, territorio en el cual ejerció labores de pedagogo en la Normal de Maestros de esta ciudad del centro de Cuba.

Ese texto dedicado a Martí, de total vigencia y amplio contenido teológico, recuerda pronunciamientos emitidos por Ballagas en «Castillo Interior de Poesía», donde dice: «En una época de colaboración en que la comunidad de bienestar es anhelo ecuménico, un ansia de los espíritus auténticamente cristianos inspirados en la fe de los grandes fundadores, el poeta no ha de quedarse solo en poeta, sino fundirse amorosamente al hombre, a su hermano...»
 
En toda la poesía de Ballagas hay cierta invocación a la Muerte. Aquí  alude a pasajes bíblicos, y precisa que sin crecimiento espiritual persiste una obra infecunda, como quien recuerda: « [...] Hay más dicha en dar que en recibir». HCH 20.32-35, así como: «¡Dichoso aquel que usa de su libertad sin cargos de conciencia!...»; RO 13.22, y: «Dejen caer el rocío, ¡oh cielos!, desde las nubes dejen llover la justicia». IS 45.8.

Si leemos la Biblia Devocional de Estudio [Antiguo y Nuevo testamento] (1996): Versión de Cuasimodo Reina (1569), revisada por Cipriano Valera (1602), con otras revisiones: 1862; 1909 y 1960, vemos que: «El espíritu se recibe por la fe», GÁ 3.11, p. 271. Sin embargo, mayor precisión se encuentra en la «Epístola Universal de Santiago»: «Así pasa con la fe: por sí sola, es decir, sino se demuestra con hechos, es cosa muerta», STG. 2.17; y «Tal vez alguno dirá: Tu tienes fe, y yo tengo hechos. Muéstrame tu fe sin hechos, y yo te mostraré mi fe con mis hechos», STG. 2.18, y «Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras y no solamente por la fe», STG. 2.24.

Al acudir a Martí vemos que en  «Generoso deseo»,  precisa,  «[…] El pensamiento se ha de ver en las obras. El hombre sólo cree en las obras. Si inspiramos hoy fe, es porque hacemos todo lo que decimos. Si nuestro poder nuevo y fuerte está en nuestra inspirada unión, nos quitaríamos voluntariamente el poder si le quitásemos a nuestro pensamiento su unidad.».

Ballagas cree, tal como apuntó en la conferencia «Castillo Interior», que «La salvación del hombre está en el espíritu; la salvación de la poesía también…», pues constituye un “estado de gracia” que engrandece la obra de lo humano y hace perdurar sus esencias, aunque las formas cambien o se transformen.

Martí, por su parte, el 4 de junio de 1884, en artículo para La Nación, de Buenos Aires, sintetiza que: «[…] ¿Quién no ayuda a levantar el espíritu de la masa ignorante y enorme, renuncia voluntariamente a su libertad…»

De similar manera en «Maestros Ambulantes», La América, Nueva York, mayo de 1884, detalla: «Solo los necios hablan de desdichas, o los egoístas. La felicidad existe sobre la tierra; y se la conquista con el ejercicio prudente de la razón, el conocimiento de la armonía del universo, y la práctica constante de la generosidad…».

Con ustedes, dejo aquí los conceptos que emitió hace más de seis décadas el poeta Emilio Ballagas, un sentido homenaje de nuestro tiempo a José Martí; el más universal de todos los cubanos, un hombre incansable por la libertad de los pueblos y del bienestar común entre los hombres.

                                            «LA CONDICIÓN MARTIANA»


Por Emilio Ballagas Cubeñas

Dicen que Don Miguel de Unamuno, el poeta, el maestro español, hombre de sustancia martiana― solía llevar una cruz que, colgada de su cuello, pendíale por encima del chaleco. Una cruz sensible y evidente que proclamara a los ojos su dolida filiación cristiana. Más pequeña aún que esa cruz unamunesca es la que como flor viva de mi angustia llevo yo en la solapa, porque no merezco aún, y quizás no merezca nunca la gracia de una cruz mayor.

Pero la cruz pesada, doliente y luminosa es aquella que el cristiano o el martiano vigilantes, cargan sobre la carne del espíritu. La cruz invisible y grande, no por invisible oculta; la cruz que era en Unamuno sed de eternidad y de inmortalidad, sed de una España digna, digna como la Cuba en cuyo sueño se consumió Martí. Que este sueño en carne viva era la cruz alada del maestro cubano, y la herida del hombro le hizo exclamar: «En la cruz murió el hombre un día, pero se ha de aprender a morir en la cruz todos los días».

Cuéntese que cuando se separó Martí de la familia de Don José María Sardá, el catalán bueno que quiso aliviarlo del trabajo de las canteras, regaló a las hijas de aquel un gran crucifijo como el más hermoso presente que puede hacer un cristiano agonista. Cuéntese que unas cubanas revolucionarias de Key West obsequiaron también a Martí un crucifijo. Porque la cruz era el destino y el símbolo del que dijera: «Los redimidos allá en lo venidero llevarán sobre sus hombros a los redentores». Y eso es lo que hacemos ahora nosotros ―hijos de su obra, redimidos por su santa palabra― en cada aniversario de su natalicio. Llevar sobre nuestros hombros a Martí, levantarlo sacramentalmente por encima de nuestras cabezas, y dar testimonio de su evangelio americano.

Este es a mi leal entender el sentido de la conmemoración martiana que cada veintiocho de enero celebramos con renovada fe en nuestros destinos nacionales, por encima de la condición humana. Pero palabra y fe no bastan porque tenemos que justificarnos también por las obras, oponiendo a la inevitable condición humana la salvadora condición martiana. El único modo de que se conozca que en verdad somos martianos es llevar la cruz de amor y de dolor que el fundador americano condujo hasta Dos Ríos. «Por las marcas de vuestras llagas ―dice Pascal de Cristo― os conocerán vuestros discípulos; por las mismas huellas dolorosas tú conocerás a los que fueron tus discípulos.» Por el sacrificio cotidiano y la renuncia al fácil enriquecimiento conoceremos en la actualidad a los verdaderos martianos, no por el brillo efímero de la palabra elocuente. Venid como Martí y os creeré de inmediato. Vengamos investidos del espíritu martiano y no será difícil que se nos crea. No de otro modo.

Salgamos, no cada año, sino a cada paso, a dar testimonio de la ética y de la estética martiana, ya que ambas se integran en una sola pieza: la vida honesta como obra de arte. Que no en vano dijo Keats, el poeta inglés: «Verdad es bondad y bondad es belleza, y esto es todo lo que necesitas saber».

            Muchas gracias, Emilio Ballagas, Enero de 1943.  


CUBA, OTRA REALIDAD A LO «STRAWBERRY»

CUBA, OTRA REALIDAD A LO «STRAWBERRY»

Por Mercedes Rodríguez García.

Desde el año 2007 Cuba se unió a la celebración del Día Mundial contra la Homofobia, un modesto pero significativo aporte a la batalla cotidiana por construir una nueva sociedad. Muchos, tristes y dolorosos errores marcaron un pasado a lo «Fresa y Chocolate», el antológico film de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío. Hoy la realidad respecto a la homofobia es otra bien distinta. Aunque muchos lo pongan en duda y lo cuestionen de diversas maneras y en variados aspectos, la sociedad cubana se muestra como una de la más culta del mundo. Y aunque no existen encuestas al respecto, el comportamiento ciudadano hacia las personas homosexuales es más bien de tolerancia, que de rechazo. 

                              LA HOMOFOBIA EN EL MUNDO

De acuerdo con Louis-Georges Tin, director del Dictionnaire de l’homophobie (Presses Universitaires de France, 2003), la homosexualidad es perseguida por la ley en al menos 80 estados (Senegal, Camerún, Etiopía, Líbano, Jordania, Armenia, Kuwait, Puerto Rico, Bosnia).

En algunos países la condena puede superar los diez años de prisión. (Nigeria, Libia, Siria, India, Malasia, Jamaica), o la condena a cadena perpetua. (Guyana, Uganda.) En otras, se aplica la pena de muerte. (Arabia Saudita, Afganistán, Irán.)

Según datos de una encuesta mundial de valores, «el progreso socioeconómico tiene mucho que ver en todo ello. A mayores avances menor homofobia. De hecho, la tolerancia es un indicador de civilidad y desarrollo.»

La pesquisa señala a los países con una economía más desarrollada con las tasas de homofobia más bajas. Y destaca los de Europa Occidental, especialmente Holanda y Suecia donde solamente entre el 7% y el 8,4% de los encuestados refieren «que la homosexualidad jamás es justificable.»

Junto a estos dos países, también subrayan el resto de las naciones escandinavas, como Islandia o Dinamarca, ya que «las diferencias sociales son poco importantes, otro hecho que parece marcar la existencia o no de la homofobia.»

En la llamada Europa del Este, estados como Serbia poseen un 68.9% de población que no justifica la homosexualidad, mientras que en Rumanía el indicador asciende al 73,3%; mientras que en Kirguistán y Azerbaiyán se disparan al 79.8% y al de 83.6%, respectivamente.

En el continente americano, Canadá se sitúa a la cabeza de las naciones menos homófobas, con el 25,3% en contra. En el extremo contrario aparece El Salvador: el 78,7% de sus habitantes se declaran homófobos. En Estados Unidos, el 31%.

Los sentimientos homofóbicos extremistas se encuentran Irán, donde las tasas superan ligeramente el 90%. Pero existen países más arriba, como Indonesia (94,5%), Pakistán (96,4%) y Egipto (99,9%). Países en los cuales la religión predominante es el Islam.

En África la situación no difiere mucho. En Uganda, por ejemplo, la mayor cantidad (91%) afirma «que la homofobia jamás puede ser justificable», mientras que Tanzania (93%) y Zimbaue (95%), piensan de igual modo. 

México, país que ya oficializó el matrimonio entre parejas del mismo sexo, aparece con un nivel intermedio de homofobia (48,3%), aunque el 44,6% refiere que «no le gustaría tener como vecino a un gay.» Pudieran parecer datos negativos si los comparamos con los porcentajes de Europa Occidental, sin embargo se ubican muy por debajo de otros países de la región, por no citar los indicadores de las naciones islámicas y africanas.

                     CUBA: GANANDO TERRENO

De acuerdo con el colega Frank Padrón, en su artículo «La homofobia perjudica seriamente la salud», publicado en la hoja digital del diario Juventud Rebelde, entre los años 1980 y 2000, fueron reportados unos mil 960 asesinatos homofóbicos. En esas condiciones, expresa, parece difícil pensar que la «tolerancia» gane terreno.

Para contribuir a la erradicación de la homofobia, los cubanos efectuamos diversas actividades artísticas y culturales sobre el tema (incluye el del VIH/SIDA), coordinadas por el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), con Mariela Castro Espín al frente. Vale señalar la valiosa colaboración de instituciones como el Ministerio de Cultura, la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), el Instituto de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), el Instituto Cubano del Libro (ICL), el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), la Unión de Escritores y Artistas (UNEAC) y la Fundación Ludwig de Cuba.

De hermosas pueden valorarse las actividades realizadas en el Centro Cultural "El Mejunje", Santa Clara, como parte de la Jornada Cubana por el Día Internacional contra la Homofobia. Me refiero a un espectáculo en el cual participaron reconocidos artistas, entre los cuales se encontraba el pianista y compositor José María Vitier, la Orquesta de Cámara, el grupo Danza del Alma, la cantante Lucia

Muchos, tristes y dolorosos errores marcaron un pasado a lo «Fresa y Chocolate», el antológico drama cinematográfico (1994) escrito por Senel Paz, de. Hoy la realidad es otra bien distinta. Aunque muchos lo pongan en duda y lo cuestionen de diversas maneras y en variados aspectos, Cuba es una nación culta y cada día más abierta al mundo.

Se trata del respeto a las diferencias que nos asemejan como seres humanos. Y aunque no somos una sociedad perfecta, como dice la canción de Pablo Milanés, las políticas han cambiado y no amparan ni segregaciones y ni divisiones, al menos en los terrenos de la sexualidad y la religión, resulta como del día a la noche.


MARTÍ, UN SURTIDOR GUERRERO

MARTÍ, UN SURTIDOR GUERRERO

Por Luis Machado Ordetx

 Una Legión de Letras, un Corresponsal de tintes diferentes, tras 115 años de la caída en combate del más universal de todos los cubanos.

                «La muerte le sorprendió/ por su valor guerrero/ le hizo 
         llegar al combate/ que sirvió de tumba luego/ al de la dulce
         sonrisa/ y la mirada de fuego
».

                                                        María E. Salado Díaz

Atrás quedó la zozobra de los primeros días de abril; era imperioso salir de Montecristi rumbo a Cayo Pablillo, y llegar a Inagua para enrumbar a Cabo Haitiano; era el único y más próximo camino. No lo pensaron dos veces, luego de algunos tropiezos, al fin, acuerdan, por mil pesos, que el vapor “Nordstrand”, un frutero de matrícula alemana, deje a seis hombres en las inmediaciones de las costas cubanas.

Durante el día escucharon toques de tambores; es Domingo de Ramos, y la luna muestra un rostro imperturbable, y él piensa en Lola Aron, la esposa de Dellundé, «llorando en el balcón». Razona que ya no hay retroceso; allá estaban parte de la familia, los amigos del alma y un largo peregrinar.

En tanto, la travesía está en camino; va a un punto definido sobre las olas cuando repara en el excelente maderamen de caoba que viste al barco, la noche se cierra, cuando, de pronto,  el «mar se siente agitado; la oscuridad es tal, que […] Ni una estrella alumbra el firmamento», dice el Generalísimo Gómez.

Ante la angustia, un bote se lanza al agua; los hombres pisan la costa; besan la arena; andan con equipajes; imploran por el combate; y entre ellos hay uno que realmente no es un guerrero de la manigua; sí de las ideas; sintetiza la estirpe de un surtidor.

No en vano alarde teórico y sentido dolor ante una irreparable pérdida, el sábado 28 de enero de 1928, frente a un auditorio en la Hispano Cubano de Cultura de La Habana, Fernando de los Ríos recordó la fecha del nacimiento del Héroe de Dos Ríos: «No duermas, no, dirá Martí, y con él cuantos sienten en las entrañas del espíritu la desazón que produce la espuela del ideal; no duermas porque la patria nunca está hecha, de igual modo que el hombre no termina jamás la obra de formarse a sí mismo, siempre cabe un plus de bondad en nuestro querer, de sapiencia a nuestro conocer, de perfección en la unidad de nuestra vida; y en los pueblos, mientras haya un ignorante que redimir, un necesitado que amparar, una injusticia que reparar, un oprobio de que librarse, o una posibilidad de bien individual o colectivo que traducir en realidad, debe haber combate, lucha, agonía, y como eso es eterno, eterna ha de ser la lucha por formar al hombre justo y la Patria justa…»

                            CUESTA ARRIBA; REVOLVER EN MANO     
                
Cuarenta días; cerca de 400 kilómetros, tierra adentro; desbrozando montes; encantado con la flora o la fauna y la cocina tradicional y hogareña de la región oriental, persiste un anhelo: el encuentro con las tropas mambisas en Cuba Libre. Así lo narra Martí en su Diario de CampañaDe Cabo Haitiano a Dos Ríos—, una escritura, a veces en lápiz, otras en tinta, compuesta de 27 pequeñas cuartillas y 57 páginas.

Una inusitada elegancia tiene el verbo y el adjetivo que contienen los apuntes del 9 de abril hasta el 17 de mayo —dos días antes de la muerte en 1895—; no importa que falten las anotaciones  correspondientes al 6 de mayo; qué incumbe lo discutido en «La Mejorana» cuando el destino y la unidad por la Patria primaron en los acuerdos.

Lleva Martí prendido en el recuerdo aquel tercer viaje a Montecristi, en febrero pasado, cuando desandó bosques espinosos de xerofilas; metió los pies en terrenos anegadizos, de marismas  y cambrones; hizo prácticas de tiro en las salinas de Cayo Pablillo, y Panchito  Coll, presidente del Club Revolucionario “Ángel Guerra”, le obsequió un revolver.

Duerme, al igual que sus acompañantes, sobre la tierra húmeda; unas veces, con hojas y ramas verdes o secas, prepara la cama; solo así se entendería la ruta trazada en el peregrinar por la serranía oriental en instantes en que disfruta de una rústica hamaca; atraviesa ríos; rompe montes tupidos; sube cuestas.

Está en las inmediaciones de Sao de Nejesial; van a Vega Batea; reúnen hombres, y escribe las primeras cartas a Benjamín Guerra y a Gonzalo de Quesada: es la tarde del 15 de abril, y cuenta con recóndita vehemencia: «[…] Gómez, al pie del monte, en la vereda sombreada de plátanos, con la cañada abajo, me dice, bello y enternecido, que aparte de reconocer en mí al delegado, el Ejército Libertador, por él su jefe, electo en consejo de jefes, me nombra Mayor General. Lo abrazo. Me abrazan todos. — A la noche, carne de puerco con aceite de coco, y es buena

Así relata la ocasión; tal vez rememore algunos de los humildes almuerzos en Laguna Salada, allá en Montecristi: serenes, ahuyama, batatas, arroz blanco, pollo, casabe y café pilón endulzado con miel de abejas. Algo similar anota dos días después: «Prepara el General dulce de raspa de coco con miel.» Las acotaciones son precisas en detalles de los hábitos alimentarios de la región oriental.

Al siguiente día, una apreciación, tal vez, resurge como un azote espiritual: «[…] Silba el grillo; el lagartijo quinquiquea, y su coro le responde aún se ve, entre la sombra, que el monte es de cupey y de pagua, la palma corta y espinuda; vuelan despacio en torno las animitas; entre los ruidos estridentes, oigo la música de la selva, compuesta y suave, como de finísimos violines; la música ondea, se enlaza y desata, abre el ala y se posa, titila, y se lleva, siempre sutil y mínima; es la mirada del son fluido…»

¿Quién sabe si en su mente asomaran aquellos conciertos del matancero José White? Eran los textos musicales disfrutados dos décadas atrás en México. Bien lo contó en sus crónicas de la Revista Universal: «La música es el hombre escapado de sí mismo: es el ansia de lo ilímite surgido de lo limitado y de lo estrecho: es la armonía necesaria, anuncio de la armonía constante y venidera.» Hacia esa fuente nutricia, iba Martí atravesando los montes; escalando lomas; durmiendo en la intemperie de su Cuba insurrecta. 
 
No se cansa de meditar; imparte órdenes, cree en la dignidad del soldado; camina como el que nada lo detiene; escribe en su cuadernillo; concibe el borrador de una futura carta, y lee la Vida de Cicerón, un librito que junto a su arsenal de guerra, papeles, lápices y tinta, cabe dentro de un bolsillo de la chaqueta.

                                       MISIÓN HOMÉRICA

Largo peregrinar de Martí; con tesón no sólo batalló por la independencia de la Isla, sino que, además, desarrolló un periodismo sin precedentes:  corresponsal desprovisto de límites en el contexto político, artístico y literario.

Sabiduría tiene Juan Marinello cuando al definir el estilo de Martí incluye el calificativo de «periodismo distinto»; ese que no calienta la mesa de una redacción y hace posible el entendimiento con el lector común; cree, como dijo en “Trincheras de Papel”, en lo «magno», y en «quienes en papeles condenados a desaparecer en horas o días, escriben para años». 

Charles Anderson Dana, el director The Sun, de Nueva York, aquilató eas  facultades del Martí periodista; su preferencia por las corresponsalías, una  forma de periodismo más independiente y sugestiva; y el hecho le permitió al cubano servir de manera simultánea a más veintena de periódicos del continente y ganarse el pan con la honradez que clama su tiempo.

Sin embargo, a diferencia de lo anterior, tiene  una cima, la corresponsalía  de Patria, el periódico que fundó el 14 de marzo de 1892. Su Diario de Campaña —De Cabo Haitiano a Dos Ríos—, legitima esa misión; da referencias de la guerra; recrea el paisaje; canta las heroicidades en las que intervienen otros; estremece y anima; recuenta la historia.

El 17 de mayo, dos días antes del holocausto, allá en las confluencias del Cauto y el Contramaestre, hace la última apuntaciones: «[…] me cuentan de Rosa Moreno, la campesina, viuda que le mandó a Rabí su hijo único Melesio, de 16 años: “allá murió tu padre: ya yo no puedo ir: tú ve”…»

En 1878 dijo en carta al General Gómez, «ya que no puedo ser soldado, seré cronista». Lejos estaba aún de imaginar que, en campos cubanos, también correría la suerte del enfrentamiento armado contra el enemigo; revolver en mano iba al desafío creyéndose un guerrero. La última colaboración de Martí, corresponsal de guerra, quedó fechada en Patria; Altagracia, Holguín, escribe el 9 de mayo de 1895.

En un enfrentamiento de poca monta con tropas españolas al mando del coronel Ximénez de Sandoval, cae Martí impactado por tres disparos: uno penetró en el pecho; otro perforó el cuello y le desmembró el lado izquierdo del labio superior, y el último lo mereció en un muslo.

De poco vale la riposta; Martí vestido de pantalón claro, chaqueta negra, sombrero de castor y botines, yace sobre la hierba; su acompañante Ángel de la Guardia, también cae herido, y logra escapar.

De las prendas que requisa  la avanzada española hay dos: la cinta azul que Clemencia, la hija de Gómez, regaló en Montecristi tras desamarrarse su negra cabellera, y también el revolver que obsequió en ese lugar el patriota Francisco Coll; la cinta, tal como dijo Martí, la colocó «allí donde es más débil el pecho», gesto que demuestra cómo en la empresa que asumió tras la fatigosa expedición, iría la vida o la muerte, en un sincero ideal de sentirse siempre soldado y corresponsal de la Patria merecida.