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CUBANOS DE ORO; OMARA, CHUCHO Y BEBO VALDÉS

CUBANOS DE ORO; OMARA, CHUCHO Y BEBO VALDÉS

Por Luis Machado Ordetx

 

TRES CUBANOS DE ORO tuvo la Patria este jueves, cuando durante la décima ceremonia de los Grammys Latinos, desde Mandalay Bay, en Las Vegas (Nevada) dos fonogramas dorados alcanzaron Omara Portuondo, y Chucho y Bebo Valdés, respectivamente, con los álbumes "Gracias" y "Juntos para Siempre", concebidas como joyas de la discografía contemporánea en las categorías Tropical y de Jazz.

 

Las felicitaciones, lógico, manan de continuo de una latitud a otra; por desgracia el maestro Chucho no asistió a la ceremonia por las trabas impuestas por los Estados Unidos en los visados reglamentados para viajar a ese país a residentes permanentes en la Isla; pero la Diva del Buena Vista Social Club, primera artista que acude a ese cónclave, se encargó de decir a la prensa acreditada que "Ojalá no existiera el célebre bloqueo impuesto injustamente a nuestro país" y se declaró "con condición de buena voluntad entre la cultura de los dos países" encontrados en sendas opuestas desde hace medio siglo por el derecho imperdonable que tiene Cuba de existir sin ningún tipo de tutelajes foráneos.

 

El fonograma "Gracias" reúne 15 composiciones, grabadas íntegramente en Cuba para celebrar los 60 años de vida artística de Omara Portuondo, una cantante de talla extra en los escenarios nacionales y foráneos, y allí intervienen los trovadores Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Ibrahím Ferrer, Chico Buarque de Hollanda, así como el uruguayo Jorge Dreler, autor de la composición que da título al volumen.

 

También Omara se hace acompañar de su nieta de ocho años, y a capella cantan el tema "Cachita"; al recibir el fonograma dorado durante la ceremonia, la Diva encantada, de 79 años de edad, dijo con sencilla y humildísima naturalidad: "Gracias, gracias, gracias", y una "lluvia" de aplausos y ovación se escuchó desde el auditorio.

 

Por su parte, en "Juntos para Siempre", el dueto de padre-hijo; Bebo-Chucho Valdés, impusieron su sabia pianística en el Jazz Latino, vertiente que ambos compositores reúnen los aciertos de comulgar los ancestros españoles y africanos con los notables ritmos de la contemporaneidad.

 

Representantes de las mejores actualidades musicales de Latinoamérica hicieron brillar sus valías respectivas, desde los nada irreverentes Calle 13, con cinco Grammy Latino (Grabación y Álbum del Año, Música Urbana. Alternativa y Vídeo Musical), hasta la premiación del último disco de Mercedes Sosa (Cantora 1, post mortem), Caetano Veloso, Luis Fonsi, Noel  Schajris y el roquero Fito Páez, Gilberto Santa Rosa, entre otros.

 

Gusto enorme siente todos los cubanos con los palmarés  agenciados por Omara, Chucho y Bebo, en la lid musical de los Grammys Latinos; y la mayor confirmación la ostentan cuando, en escenarios nacionales, también en los foráneos, el respetable público y la crítica, los acoge desde la nobleza y el sentido inconfundible que impone el sonido y los timbres con esa carga antológica de estar concebidos para este y también todos los tiempos de la meridiana exactitud del hombre.

 


http://www.cubadebate.cu/noticias/2009/11/05/omara-portuondo-gana-premio-grammy-latino-cd-gracia


http://www.cubadebate.cu/noticias/2009/11/05/chucho-bebo-valdes-ganan-grammy-latino-calle-13-mejor-grabacion-ano/

 

 

BEBO Y CHUCHO VALDÉS, JAZZISTAS DE SANGRE

BEBO Y CHUCHO VALDÉS, JAZZISTAS DE SANGRE

Por Luis Machado Ordetx

 

 

En julio de 2007, con el título "Dos villaclareños en Madrid", comenté en http://www. cubanosdekilates.blogia.com aquel encuentro, mano a mano y piano por medio, entre dos grandes del latinjazz; padre e hijo; ambos cubanos; y la referencia obligatoria a el periplo por España de Chucho Valdés Quintet & Bebo Valdés, glorias inusitadas del momento tras ganar el Premio Grammys 2009 en la categoría de Jazz, por el álbum «Juntos para Siempre», una revelación de la confluencia de dos generaciones de hombres, de músicos, forjados por lazos de consanguinidad  y mulatez caribeña.

 

 

Bebo, casi ya nonagenario, pero con una lucidez que enriquece sonoridades de la mezcla, la fusión de timbres extraídos de la nobleza de sus ancestros, decía que el día señalado en que «le quiten el piano se morirá, porque ese instrumento constituye el aguante de toda su existencia artística y espiritual»; y muchos tal vez rieron ante una gloria inusual allá en el patio madrileño del Conde Duque, primer espectáculo que ofrecieron a principios de julio de 2007.

 

 

En aquella cita, junto a Bebo y Chucho, había otra Valdés, de nombre María Caridad; era el padre con dos hijos, acompañados por Lázaro (Fino) Rivero, en el bajo; Juan Carlos (Peje) Rojas, en el drums, junto a Yaroldis Abreu en las congas; en definitiva hicieron maravillas por la Granja de Segovia, un auditorio cercano a Madrid, y después en Paris.

 

 

Estuvieron por Alicante, Zaragoza, y  Roma, en una travesía por ciudades europeas que culmino el 3 de agosto;  y otras ciudades europeas en una travesía que terminó el 3 de agosto; de ahí brotó la idea del disco «Juntos para Siempre», un  proyecto que marcó el naciente reencuentro de padre-hijo y de dos generaciones de músicos que reverberan cubanía esplendorosa por el jazz contemporáneo.

 

 

Bebo es una gloria de la música cubana y universal; y aunque apenas su estruendo artístico se divulga entre nosotros, excepto en reducidos círculos de seguidores de una leyenda viva del jazz contemporáneo, las inusuales riquezas armónicas tienden a ensamblarse entre las huellas africanas y españolas que emanan de un intelecto dotado para encantar con "la más bella forma de lo bello" atribuida por Martí a los sonidos musicales.

 

 

A la quinta ocasión vino la vencida para Chucho; y la ocasión no pudo ser mejor que en un álbum antológico en que siempre estará junto a su padre, en la música, la vida, la muerte y la gloria tributada en la edición de 2009 de los Grammys Latinos; su disco hará historia contemporánea; ya la comenzó a cimentar desde aquel viaje de julio de 2007 por España, y ahora lo proyectó hacia la luz.

 

 

 

 

MUERTE DE LOS TALLERES LITERARIOS EN EL CENTRO CUBANO

MUERTE DE LOS TALLERES LITERARIOS EN EL CENTRO CUBANO

-Sobre una idea del poeta Roberto Manzano y la inevitable muerte de los encuentros provinciales de talleres literarios en Villa Clara.-

 

Por Amador Hernández Hernández, narrador e investigador.

 

Leyendo la página cultural del periódico Granma del 28 de octubre del presente año, pude apreciar en su justa medida el valor que ha tenido por décadas, para los escritores, la creación de los talleres literarios. Fundación que se remonta a los años setenta del pasado siglo. En el artículo de Madeleine Sautié Rodríguez, Roberto Manzano, uno de los más relevantes poetas de Cuba de estos tiempos, confiesa a la periodista que el poema Canto a la sabana, con el cual obtuvo el premio en el Segundo Encuentro Nacional de Talleres Literarios en 1975, le había cambiado la vida, "una forma de ser yo desde otro". Él, que había ejercido como asesor literario en esos años en su natal Ciego de Ávila, no invalida - en sus confesiones - el mérito de ese primer reconocimiento.

 

 

 Luego vendrían importantísimos galardones hasta convertirlo en la figura que es. Pero no dejó de registrar ese premio, resultado de su estancia en los talleres de creación literaria.

 

 

Fueron los filólogos, recién graduados por las casas de altos estudios, los que asumieron, en su mayoría, la iniciativa de nuclear a los miembros de la comunidad interesados en el universo literario.

 

 

Los frutos no se hicieron esperar, al punto de que fue necesario instituir los encuentros de talleres literarios a todos los niveles, no solo con carácter competitivo. Más interesante que el premio fueron los recursos y conocimientos que recibían los talleristas en su diálogo constante con los miembros de los diferentes jurados, asesores literarios, las conferencias y presentaciones de libros de aquellos escritores que formaban parte de la vanguardia intelectual del país.

 

 

Cierto es que fueron las décadas del 70 y del 80 del siglo XX las de más esplendor. De los talleres, en sus distintos momentos, brotaron figuras archiconocidas en los corrillos literarios de la provincia; por solo citar ejemplos, recordemos a Ricardo Riverón, René Batista Moreno, Luis Machado Ordetx, Rogelio Riverón, Lorenzo Lunar, Rebeca Murga, Yamil Díaz, Noel Castillo, Arístides Vega, Jorge Ángel (HP), Sigfredo Ariel, Frank A. Dopico, Pedro Llanes, Luis M. Pérez-Boitel, Daniel Alemán, los hermanos Catañedas, Maylén Domínguez, Jorge A. Pérez, Mildre Hernández, Joel Zequeda, Rodríguez Copa, José L. Santos, Luis Pérez. Pero la lista se haría demasiado larga. Todos con un rico historial dentro del campo de las letras.

 

 

Importantes ensayistas como Carmen Sotolongo, Arnaldo Toledo, Andrés Lora, Salvador Redonet, Pablo Guadarrama han brindado por años su apoyo incondicional a esta actividad.

 

 

La palabra taller en una de sus entradas léxicas plantea que es escuela o seminario de ciencias o de artes. Conjunto de colaboradores de un maestro. Recuerdo este concepto porque lo que pretende realizar el Centro Provincial de Casas de Cultura de la provincia es nefasto para la esencia del movimiento de aficionados a la actividad literaria.

 

 

 En el 2008 fue entendible salvar el encuentro provincial por la vía del concurso. Tres ciclones habían dañado la economía de país. Pero volver con esa alternativa como única opción este año, con todo y la crisis económica mundial, es inaceptable. Si no hay hospedaje o escasos recursos financieros, pudo pensarse en hacerlo en un solo día en cualquiera de los centros o instituciones culturales de la provincia.

 

 

Concursar con una obra literaria, enviada con anterioridad, para que un jurado decida, sin criterios de talleristas, la obra ganadora, lejos de ser una buena idea, desmotiva y puede incluso desmovilizar a los que se reúnen sistemáticamente en sus municipios. El encuentro provincial es insustituible.

 

 

El Centro Provincial debe recordar que los talleres de la Enseñanza Superior realizaron su encuentro en el Instituto Superior de Ciencias Médicas y el Territorial de la FAR en la militar Camilo Cienfuegos. Y todos en un día. ¿No tiene Cultura centros educacionales donde se pudo aplicar esta misma variante? ¿Tal vez en la Casa de la Ciudad, o la del Joven Creador? En los duros años del Período Especial los Encuentros Provinciales de Talleres Literarios jamás dejaron de efectuarse.

 

 

De todas formas dejo la posibilidad para que los talleristas y asesores literarios de las Casas de Cultura municipales opinen.

 

 

Esta es mi verada. Y como bien dijera el marxista y luchador italiano Antonio Gramsci: "Toda verdad es revolucionaria".  

 

OMARA, LA "DIVA" DEL FEELING

OMARA, LA "DIVA" DEL FEELING

Por Luis Machado Ordetx

 

 

Bástenos sólo tres composiciones en la voz de Omara Portuondo  para definir una cantante capaz de emocionar al más exigente de los auditorios, sean éstos nacionales o foráneos, en los cuales vibra la cubanía; tal inigualable interpretación consigue con "La era está pariendo un corazón", de Silvio Rodríguez, "Siempre es 26", de Martín Rojas y "Vuela pena", de Amaury Pérez Vidal, devenidas joyas presentes por una versatilidad y majestuosidad creativa forjada en  seis décadas de prodigio artístico.

 

La "Diva del  Feeling" estará hoy jueves por partida doble en el Centro de Eventos de Mandalay Bay, en Las Vegas (Nevada): figurará entre los presentadores de los Grammy Latino, y su disco  "Gracias" (World Village/Montuno) aguardará allí por la obtención de un gramófono dorado en la categoría de Mejor Álbum Tropical Contemporáneo; encuentro que concede galardones a  49 secciones musicales.

 

La Portuondo marcó un amplio tránsito por el mundo artístico, entre los que cuentan el cabaret, el teatro, el set televisivo o cinematográfico,  y suma incontables giras internacionales como solista o miembro de una agrupación vocal o de acompañamiento instrumental, como ocurrió con Las Anacaonas, Las D'Aida, y por último el Buena Vista Social Club, una rlvelación sin precedentes entre generaciones menos jóvenes de trovadores y soneros cubanos.

 

Del casual paso por el feeling, y aquellas reuniones en la casa de Eva Martiatu, la amiga de infancia, allá en San José entre Lucena y Márquez González, en el corazón del perímetro viejo de La Habana, la llevaron a las composiciones escritas por Frank Emilio Flyn, José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz, Justo Fuentes, Angelito Díaz, el Niño Rivera; momento en que el público la identificó para siempre como la "Novia del feeling"; luego surgieron los destellos sorprendentes en las interpretaciones de "Gracias a la vida", de Violeta Parra," "Mujer del mundo tercero"  y "Deséame", ambas de Martín   Rojas, así como "Evocación" y "En nosotros", de Tania Castellanos, textos que declara la cantante como sus predilectos.

 

Desde mediados de octubre Omara Portuondo está en los Estados Unidos, luego de recibir una visa de viaje por contratos de trabajo tras seis años de negativa permanente debido a las restricciones impuestas injustamente en ese país por más de cuatro décadas a las personas legales o jurídicas que residan de manera permanente en Cuba; y desde la llegada a Norteamérica, inició una gira que la llevó a presentaciones en el Festival de Jazz 2009 en San Francisco, y otra en el recinto de la Universidad de California en Los Ángeles.

 

El fonograma "Gracias", nominado a los Grammys Latinos celebra justamente los sesenta años de la artista en el mundo de la música; y la placa recoge 15 composiciones  grabadas en La Habana junto al pianista Roberto Fonseca, el guitarrista y director musical Swami Jr., el bajista Avishai Cohen y los percusionistas André Coayo y Trilok Gurtu..

Con anterioridad fueron designados a los Grammys   las orquestas Van Van, la Charanga Habanera, los soneros Compay Segundo, Ibrahim Ferrer y Eliades Ochoa, así como  Orishas, Muñequitos de Matanzas, y Jesús Chucho Valdés y Polo Montañez,  quienes no recibieron en 2003 la correspondiente carta de invitación al negarles  el gobierno de los Estados Unidos el visado reglamentado.

 

Ahora el maestro Chucho Valdés tampoco podrá asistir a la presente premiación, a pesar de estar nominado para el Premio de Jazz, por su álbum "Juntos para siempre", a dúo con su padre Bebo Valdés, debido a criminales negativas de viajes, aunque sean de intercambio cultural, impuestas por el gobierno de los Estados Unidos .

www.latingrammy.com.

 

 

JUGÁRSELA AL CANELO, PRADO VERDE

JUGÁRSELA AL CANELO, PRADO VERDE

Para no olvidar un libro aparecido dentro del pradito verde del verde prado nacional

 

Por Jorge Luis Rodríguez Reyes

 

 

Si en Cuba existiera crítica literaria (no adjetivo: seria, real, sistemática, verdadera, etc., porque para tener esas connotaciones primero debe existir, y en ese sentido ni Descartes,  con su famoso aforismo puede venir a socorrernos), no tendría que esperar varios años para desobedecer cuestiones éticas que manan ante la decisión de reseñar un libro de un amigo.

 

Casi cinco años han pasado y que sepa, no se ha dicho nada  del libro Jugársela al canelo, del joven autor Félix Ruiz González,  nada más allá que las opiniones,  mayoritariamente elogiosas  en el caso anterior, que se  emiten en nuestras modernas  ágoras culturales: pasillos, oficinas editoriales, instituciones de  cultura, café literiarios, presentaciones efímeras, etc., desde donde muchas veces se legitiman o se subvierten, casi siempre para bien,  las estratificaciones  jerárquicas o los  feudos literarios de nuestro canon  nacional o  provincial.

 

Desde que surgieron las editoriales provinciales, fortalecidas por las impresoras Riso a inicios del 2000, han  aparecido no pocos buenos libros que demuestran la validez de tal proyecto y consolidan la fortaleza de una cultura literaria, que sospechada , dormía en los "praditos verdes" de la no existencia, donde para existir la única premisa era estar y estar solo resultaba si se aparecía en los planes editoriales nacionales y "nacionales" era un adjetivo para uso mayoritario de los habaneros.

 

No intento hacer una defensa de la Riso, porque para ello no haría falta hablar tanto: solo bastaría leer los catálogos provinciales en cada Feria Internacional; como tampoco intento enfocar estas palabras a otras cuestiones,  ya debatidas, y casi superadas,  del acontecer cultural cubano,  pero siempre es adecuado pasar revista,  aunque sea someramente,  por tales contextos.

 

Si hacemos un recorrido por el péndulo temático nacional veremos como hay temas reiterativos desde el Papel Periódico de la Habana hasta hoy: lo rural, lo épico, la doble moral, las becas (más acá), etc. Siempre retomados con nuevas connotaciones, con nuevos enfoques: porque cada vuelta en la espiral nos va limpiando el camino futuro y nos  aporta el acervo anterior.

 

Si el tema rural no ha regresado con  fuerza superior al de la  doble moral, si no  ha superado,  en vigor, al  replanteo del anquilosado tema épico ( en una revisión de lo épico a niveles cotidianos como: montarse en un bote o en asegurar algo para alimentarse, etc. ), y si tal tema no ha regresado, (quizás, vestido de gala, al igual que otros temas tan implosivos: todos destapados en aquellos noventas,  con tantos derrumbes), ha sido por varias causas,  y  repito, este texto no es el espacio idóneo para analizarlas, pero son cuestiones de no  desdeñar ante cada creación donde predomine, en cualquier variante,  el tema rural.

 

El libro Jugárselo al canelo, aparecido en la  Editorial Capiro de la provincia Villa Clara en el año 2005, reúne siete historias que versan sobre la cotidianidad de un entorno rural. Ruralidad  que no está centrada entre la dicotomía civilización versus barbarie porque ya ha llovido mucho desde la literaturización de las pampas argentinas y porque aún hoy  desconocemos cuál  de los dos polos es más civilizado.

 

Los siete cuentos reconstruyen aquellas pocas zonas que van quedando  casi sin voz de nuestro entramado social,  y el autor le agrega su visión; enriqueciendo con su pericia y dominio técnico las historias contadas que no escapan a las "epopeyas" cotidianas, pero estas,  por la destreza narrativa y la limpieza textual nos agradan a pesar de estar ya saturados por tantos años degustando  similares argumentaciones y que a diferencia del libro Jugárselo al canelo, han resultado en simples bodrios.

 

Es difícil dejar de admirar ciertas elaboraciones poéticas que como géiser explotan en los cuentos de Félix Ruiz; construcciones donde se destaca el  uso de verbos o adjetivos  que responden al idiolecto de los personajes  y  enriquecen el texto de forma natural. Como muestra de ello  estos tres fragmentos  extraídos del cuento "Con el agua a la cintura", tercer cuento del libro:

 

"(...) Eran bastante parecidas, ambas con esas  piernas fuertes que tienen las mujeres del campo y con ese misterio  de venado trotándole en el ámbar de las pupilas..."1

 

" (...) Al rato, con la brisa y el salitre del mar escarbándole en los ojos, se asomaron a la costa(...)"2

 

"(...) ya entraban en el mar que, inmóvil a esa hora de la mañana, parecía un desmesurado estanque muerto. "3

 

Los restantes seis cuentos mantienen la solidez y la tersura de  ese venado que trota en el ámbar de los ojos  campesinos. No llevan  ni la desmesurada mirada bucólica, tan dada a estos temas, ni  el desafuero peyorativo de nuestra literatura más premiada. El autor parece no importarle  ser premiado, parece no importarle no aparecer en antologías becarias de compadrazgos y otros usos extensivos de nuestra letras y apuesta por la callada  percusión de su cincel y es que muy pocas veces la vida de un batey moderno en Cuba  ha aflorado en la literatura cubana con la intensidad de este libro,  que a pesar de ser la primera publicación del autor,  nos augura  una solidez narrativa y un empeño donde sale ganando el arte, y si aún   desconocemos los nuevos proyectos del autor  es algo que no nos debe inquietar, porque tales autores prefieren trabajar las palabras, buscarles las expresión precisa. Y no lo duden, él es quizás   uno de los pocos escritores,  que como dice un conocido,  no confunde literatura con  vida literaria.

 

 

 

 

1- Ruiz, Félix: Jugársela al canelo, Editorial Capiro, 2005, p. 20.

 

2- Ídem,  21.

 

3- Ídem, p. 22.

 

 

MARTÍ, ANTICLERICAL

MARTÍ, ANTICLERICAL

 

 

 

- Martí:   "anticlerical" revisitado, o una(s)  relectura(s) a  su   paradigma  ético.  Un vistazo a Jesús de Nazaret: un paradigma ético de José Martí, libro de Delio G. Orozco González.

 

 

Por Jorge Luis Rodríguez Reyes (Escritor cubano, residente en Villa Clara).

 

 

 

 

A Cintio Vitier:  

que más que presidente

 de la república de las

 letras, era un sincero

martiano y

un honorable cubano. 

 

 

 

 

Todo pueblo necesita ser religioso. No solo

lo es esencialmente, sino que por su propia

utilidad debe serlo (...) un pueblo irreligioso

morirá, porque nada en él alimenta la virtud.

 

 

José Martí. Hay en el hombre.

 

 

 

 

 

Entre los tangibles e imperecederos aportes de las Publicaciones Territoriales ha estado la descentralización de un discurso habanocentrista  y esto en casi cualquier disciplina, además de la posibilidad real de publicación para cualquier creador nacional, ubicado lo mismo en la falda de una ceiba avileña que en el centro mismo del más  manso o intranquilo  ojo de buey del río Toa.

 

 

Y es que insertado en una polémica (de la) capital  ya casi añeja, (y con aportes, a excepción de pocos, más que beneficiadores: castrantes), la Editorial Orto,  de la provincia  Granma  publicó en el 2005 el  ensayo: Jesús de Nazaret: un paradigma ético de José Martí, de Delio G. Orozco González. Su autor es licenciado en historia e investigador de  la ciudad de Manzanillo y director del Archivo Histórico de dicha ciudad.   El libro recorre una temática de posiciones encontradas entre estudiosos del tema martiano y donde no pocas veces las tensiones han bordeado otros tópicos que escapan al ámbito académico e incluso martiano. 

 

 

¿Por qué se nos ha escamoteado la creencia religiosa de José Martí? ¿Acaso se demerita  por ello?  ¿Y si se admite -de una vez por todas-  que él abrazó  la fe de Dios, dejará de ser nuestro primer hombre? ¿Acaso fue un mero retórico al afirmar aquel día de mayo del 95, en su probable  último discurso -relatado por Manuel Piedra  Martel, en las memorias de ese villareño insurrecto- : "[... ] por Cuba estoy dispuesto a que me claven en la cruz". ?1 Son preguntas que afloran a todo aquel que se adentre en el estudio martiano  y que libros como el de Delio Orozco buscan responder.

 

 

En las primeras páginas del texto de Luis Toledo Sande: Anticlericalismo, idealismo, religiosidad y práctica en José Martí, se cita  lo siguiente: "el sacerdocio católico es necesariamente inmoral".2. Con frases lapidarias como esta se ha construido una imagen de Martí en guerra abierta contra la religión o por lo menos contra quienes la predican. ¿Pero Martí fue siempre tan radical en ese sentido?

 

 

Creemos que no. Martí combatió contra todo lo procolonial y si estos eran hombres de Dios -me atrevo a afirmar que él no concebía nada más importante que la lucha por la libertad de Cuba-, contra estos también lucharía, en bien de la patria. Además, no estamos ocultando la  probada postura anticlerical y laica de muchos de sus textos,  ni siquiera prestamos oídos sordos a textos citados por estos autores, prestos, más que a abordar el pensamiento martiano sin prejuicios o falsas imparcialidades, a luchar contra los llamados por ellos  sectarios, cuestionando a estos que reclamen a Martí para sí; entiéndase: católicos, cristianos, masones, etc. Toda una amalgama social que ve coordenadas dentro del pensamiento  martiano y el corpus de sus postulados.

 

A pesar de ello, afanados han estado la inmensidad de estos estudiosos martianos en un silencio, por lo menos editorial,  en lo relativo a la religiosidad   martiana, que nos hace volcarnos a ese aspecto y dar pistas para que encuentre cada uno  el sendero que desea. El pensamiento de Martí, como todo hombre cabal, no fue rectilíneo,  pero mucho menos ateo. Por eso inquieta ver a esos "mansos caimanes"  intentar cazarlo dentro del pantano (no cabe  palabra más gráfica)  ideológico, y  reclamarlo a su ideología, para   empotrarlo: lienzo difícil de empotrar si los hay,  a un ateísmo burdo. ¿Pero entonces no  serían ellos también sectarios?

 

Martí, lo intuimos todos,  es mucho más que eso.

 

Y entendemos que a Martí debemos arroparnos, no solo con Lezama que lo describió, acaso, de todas, la descripción más excelsa: "...un vecino arropado de los senderos, un solitario que mira de frente y se abanica con palmas. Una levita olorosa a camino, a monte, a ciervo que busca amparo...", 3 sino como un hijo se arropa, sin dobleces,  a su padre.    

 

Es cierto que en varios textos arremete contra curas, iglesias, credos, (Jesús de Nazaret,  acaso no hizo lo mismo en su momento) incluso exhorta  a los hombres de campo a separarse de los curas  que hacen tangible con su ejemplo a: "Ese Dios que regatea, que vende la salvación, que todo lo hace en cambio de dinero, que manda  las gentes al infierno si no le pagan, y si le pagan las manda al cielo, ese Dios es una especie de prestamista, de usurero, de tendero.

¡No, amigo mío, hay otro Dios! " 4 

 

En muchos textos, además de este, sus venablos, más dolidos que envenenados, van hacia el pecho de la iglesia. Lo entendemos: un clero católico que refugiaba en las iglesias a las tropas de España,  conspirando abiertamente contra los mambises y contra cualquier vestigio de oposición a España,  frenando el ascenso del clero criollo a las altas dignidades de la isla,   explotando al campesinado y danzando al son de las camarillas del poder, etc.  en fin, qué podemos esperar de Martí en ese contexto: sólo combate.

 

Lúcidos son sus artículos: "La excomunión del padre  Edward McGlynn", "El cisma de los católicos en Nueva York". Sobre los rejuegos políticos del papado  escribió: "El papa amenazado de expulsión", "El libro de un apóstata", "Entrevista de reyes", "Roma de gala, " "Final tumultuoso de un debate", " Los prelados de Sagasta", " Proceso ruidoso", "Benjamín Mecalusso", " Usanzas de hidalgos" , " Las pascuas romanas", " Los pueblos y los políticos", " Peregrinos y carlistas"  y  "Garibaldi".   Textos anteriores  que son la apoyatura central de la "construcción" de un  discurso martiano anticlerical y donde se explaya el apóstol en un lenguaje álgido  contra las  prácticas de personas e  instituciones que desprestigian la obra de Dios. 

 

Inmerso en ese dédalo está  el  breve e intenso ensayo: Jesús de Nazaret: un paradigma ético de José Martí, de Delio G. Orozco González,  y viene a sincronizarse con "recientes" obras,   como la de Rafael Cepeda,  que  han  dado un vuelco audaz al estudio y publicación del eje religioso en el pensamiento martiano. Vuelco que secunda a posturas sostenidas contra viento,  marea y otras inclemencias del trópico,  por el recién desaparecido Cintio Vitier, solitaria figura donde,  como pocas veces,  se han encarnado (literalmente) las enseñanzas martianas en un discípulo.

 

Delio Orozco realiza una extensa búsqueda bibliográfica y nos muestra un   guarismo interesante: hasta su investigación son 105 el número de asientos bibliográficos sobre el tema religioso en José Martí. De ellos  77 antes de la Revolución; de los restantes, 7 fueron publicados fuera de la isla, y de los otros  21,  publicados dentro de la Revolución: a  la mayoría, según el autor citado, a pesar de reconocer la religiosidad martiana,   muchas veces parece dolerles.  

 

Con la lectura del libro de la editorial granmense podemos adentrarnos sin contratiempos, de forma amena y  documentada, a una exploración que nos prepara para aventuras mayores  en la obra martiana que aún nos esconde prontuarios para fortificar nuestra alma contra cualquier contratiempo, ya sea espiritual o de cualquier índole. Y Delio Orozco ha sabido construir en su armonioso  ensayo una ruta para caminar  en un temario  que siempre lo han querido difícil  y espinoso cual Calvario,  pero al igual que Jesús de Nazaret y José  Martí, podemos recorrerlo con honestidad y decoro,  que espacio aún hay en él  para todos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1- Piedra Martel, Manuel. Mis primeros treinta años. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2001, p. 141.

 

 

2- Toledo Sande, Luis. Ideología y Práctica en José Martí. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1982, p. 128.

 

 

3- Guerra, Félix. Para leer debajo de un sicomoro. Editorial Letras Cubanas, 1998, p. 17.

 

 

4- Martí, José. Obras completas. Editorial  Nacional de Cuba, La Habana, 1964, p. 383.

 

 

 

VAN-VAN, SIEMPRE DE CUBA

VAN-VAN, SIEMPRE DE CUBA

Por Luis Machado Ordetx

La música cubana, con toda su efusión melódica, trascendencia nacional y foránea, tiene un antes y un después del surgimiento de Benny Moré, el Bárbaro del Ritmo; y de similar modo, tiene un antes y un después del surgimiento de una antológica banda, cronista social de los últimos 40 años de la vida de nuestro país; por nombre, un antológico marcaje del paso, del que camina aun aquellas adversidades: VAN-VAN, la orquesta líder de Juan Formell, encargada de revolucionar el mundo de las sonoridades, el contagio de los bailadores y la reflexión de las ideas que expone en las letras de las canciones.

 

No por gusto, en el mundo entero la denominan el "Tren de la Música Cubana"; esa que lo mismo en Europa, que en Asia, África, Sudamérica y Norteamérica, levanta comentarios de elogios de cuantos la escuchan en emisiones radiales, en fonogramas; discos en  DVD o presentaciones en vivo; no hay un escenario cubano sin que la presencia de VAN-VAN haya estado ausente; y esa es la lógica del aprecio, de la distinción, del canto al hombre de pueblo, a las realidades más singulares.

Si bien Carlos Puebla, el trovador, y sus tradicionales hicieron el recuento de la historia nacional en la primera década posterior a 1959; VAN-VAN vibra en similar proyección a partir de 1969, fecha en que el maestro Juan Formell abandonó la Orquesta de Elio Revé y formó su propio piquete artístico, del cual infinidades de músicos populares y instrumentistas sientan cátedras en los más disímiles escenarios.

Habría que recordar el paso del orquestador y compositor César Puppy Pedroso por ese piqueta; y también de los vocalistas Lele Raspall y Pedrito Calvo, así como la siempre presente sonoridad de instrumentos de viento-metal (el inconfundible timbre del trombón, y la riqueza inigualable que imprimen los violines y el bajo); y una tránsito por antológicas piezas perpetúan las letras-crónicas de "Marilú"; "Ni bombones ni caramelos"; "Hoy se cumplen seis semanas", "Azúcar" y "Temba-tumba.-timba", por solo mencionar algunos de los reiterados éxitos.

Después de intervenir en el cierre del Concierto "Paz sin fronteras" que protagonizó Juanes y sus invitados en la Plaza de la revolución "José Martí", a fines de septiembre, VAN-VAN fue a una gira por Sudamérica y marcó el paso arrollador de la música cubana, y a su regreso, es estos días, sus músicos sintieron un pláceme singular: recibieron en la Universidad de La Habana la Placa Conmemorativa Aniversario 280 de la fundación de ese centro docente, uno de los más prestigiosos y antiguos entre aquellas zonas territoriales que fueron colonias de España a comienzos del siglo xv.

 

La distinción, tal como subrayaron los cables de las agencias de Información en Cuba, obedece a la actuación digna y comprometida de esa histórica orquesta con la Revolución, con el pueblo y su historia en todo escenario donde ha actuado en las últimas cuatro décadas en defensa y promoción de nuestra cultura en escenarios nacionales e internacionales.

 

Juan Formell, el director de VAN-VAN, agradeció el reconocimiento y lo calificó como uno de los más importantes recibidos, y dijo que en sus "canciones, el humor de los cubanos y la época que les tocó vivir es y será una máxima", dijo; y reconoció el papel desempeñado por los fundadores y por los que hoy están a su lado.

 

http://www.cubadebate.cu/fotorreportajes/2009/10/29/distingue-a-los-van-van-la-universidad-de-la-habana/

 

 

KORDA, RECUENTO DE UNA ÉPICA

KORDA, RECUENTO DE UNA ÉPICA

Por Luis Machado Ordetx

 

Korda, sencillamente Korda, es de esos fotógrafos cubanos que antes de 1959 formó parte de una dinastía legendaria que, cámara en ristre, hicieron periodismo y también arte en el recuento de la épica que el pueblo cubano comenzó a reconstruir en campos y ciudades; y tal vez pasó el cronista a la historia de la inmortalidad por aquella instantánea que de perfil y en contrapicada detalló en la penumbra al Che Guevara cuando en un momento de meditación, en soledad, soltaba una bocanada de humo contenido en la boca tras saborear un tabaco.

 

Muchos conocen que Alberto Díaz (1928-2001), su verdadero nombre, junto a los también fotógrafos Raúl Corrales, Osvaldo Salas, Liborio Noval. Constantino Díaz y Mario García Joya, representaron artífices en las rupturas de los esquemas tradicionales de las imágenes  que resaltaban las primeras planas de los rotativos cubanos, principalmente del periódico Revolución, escenario al cual tributó sus piezas más antológicas; mientras otras, quedaron guardadas como negativos vírgenes después de los procesos de revelado en los laboratorios tradicionales.

 

Sin embargo, según Korda, aquella fotografía que tomó a Paulita, la niña de Sumidero, en Minas de Matahambre, en Pinar del Río, gozó siempre de su predilección artística al captar la inocencia de una pequeña que en su regazo arropa una muñeca de palo; como el que quiere abrirse al mundo, entre el asombro que a veces no puede explicar su corta edad.

 

No es la foto del Che lo que más inspiró a Korda, aun cuando esa instantánea tiene el mérito de convertirse en universal, sino la tomada a Paulita, una fotografía que, de acuerdo a la fecha de publicación, cumple en estos días finales de octubre medio siglo de existencia.

 

Korda así lo testimonió en más de una ocasión a los periodistas que lo entrevistaron a lo largo de su carrera artística, según criterios de Diana Díaz Díaz, la hija del fotógrafo, uno de los inspiradores de las nuevas transformaciones que sufrió la manera de captar la realidad objetiva tras ser tamizada por el cerebro del creador; y eso constituye uno de los méritos excepcionales de este hombre, recreador de sentimientos y de la interioridad de los sucesos y la personalidad del individuo descrito en una sencilla imagen.

 

Cientos, miles y... fotografías, negativos revelados; pericia de laboratorio manual; de preparación de quimicales; de cámaras en ristre; de pruebas de contacto, pasaron los ojos y las manos de Korda  en el detalle preciso de la épica de la Revolución; la reconstrucción de su historia, de sus hombres, de la decisión de "Vencer o Morir"; de la corresponsalía de guerra en los momentos definitorios de la Patria.

 

Al elegir a Paulita, con su mirada prendida en el futuro, el fotógrafo asumió una estética, la estética de la puntualidad; de la información y el detalle, del ojo avizor y visionario; igual hicieron otros creadores de su tiempo que cambiaron el universo de la fotografía comercial y artística por el concepto de la fotografía periodística, de recuento; esa singular pléyade de hacedores, marcó una época; esa que permite el recuento del instante que escapó y define al cubano prendido a su isla.

 

http://www.cubadebate.cu/noticias/2009/10/29/cumple-medio-siglo-la-foto-preferida-por-korda/