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UN CUERDO ENTRE CUERDAS

UN CUERDO ENTRE CUERDAS

Por Francisnet Díaz Rondón


Hay quienes creen que los músicos concertistas son personas introvertidas, distraídas o, hasta cierto punto, alocadas; pero, nada más lejos de la realidad. Solo basta conocer a Dany Martínez Domínguez, director de la Orquesta de Guitarras de Villa Clara, la cual cumplió su primer año de existencia, el pasado 20 de octubre. 


Al joven músico sus compañeros lo consideran una persona talentosa, afable y de una paciencia asombrosa, características que contribuyen a ganarse el cariño y la admiración de quienes le rodean. Graduado de la Escuela Nacional de Arte (ENA), en 1996, Dany transitó desde pequeño el difícil camino de las seis cuerdas, guiado de la mano de profesores como Rolando Moreno, Rachid López, Marta Cuervo, Jorge Luis Zamora, Esteban Campuzano, Víctor Pellegrinni y Jesús Ortega, y los conocimientos adquiridos por el corralillense le valieron para obtener premios en concursos y regir la cátedra de su especialidad en la Escuela Vocacional de Arte Olga Alonso (EVA), entre otras responsabilidades. Habla ahora en Vanguardia sobre su proyecto.


-¿Cómo surgió la Orquesta de Guitarras?


-Provienen de un proyecto del Instituto de la Música, en coordinación con cada provincia. La nuestra es una de las más jóvenes. El maestro Jesús Ortega -quien fuera mi profesor y devenido motor impulsor en la creación de estas agrupaciones-, en conjunto con la Dirección de Cultura, me dieron la tarea de conducirla. Me pareció una responsabilidad enorme, pero acepté con mucho gusto.

-Háblame de los integrantes.

 

-Todos son profesionales, de formación elemental y nivel medio profesional; la mayoría proviene de la Escuela de Superación de Enseñanza para la Música. O sea, tengo la dicha de recibirlos con un buen adiestramiento. Lógicamente, el trabajo con la orquesta también sirve para foguearse y adentrarse de lleno en el mundo de la guitarra, instrumento y agrupación que toman en serio para ensayar y estudiar día a día. La calidad de los ejecutantes es buena, aunque pueden aumentarla aún más. Es un colectivo muy unido. 


-¿Te resulta difícil la dirección?

 

-Desde el punto de vista musical y profesional ha sido un trabajo fuerte, complicado, pues son doce músicos, con diferentes tipos de guitarras, las cuales  deben sonar como una sola, y estamos viendo el resultado.


«Mis pretensiones son más futuras. Trabajo a 140 kilómetros de mi pueblo, Corralillo, y debo viajar casi semanalmente. Pero, eso me hace sentir orgulloso y echar adelante con el trabajo de la agrupación».


-¿Qué significa para ti la Orquesta?

 

-¡Lo más grande! Quiero trabajar mucho, y que la gente disfruten y diga con admiración: «іEn Villa Clara hay una tremenda orquesta de guitarras!» Nada más que eso.


 

«MELAÍTO», !FUEGO!

«MELAÍTO», !FUEGO!

Por Luis Machado Ordetx

 

Noviembre languideció y, mientras, entornó los párpados hacia un mes definitorio para prenderle «fuego a los Melaítos» -por el calor que dispensa la llama, aunque deje sus estragos-, ya en el advenimiento de las cuatro décadas de existencia de un semanario que nació, desde el centro del país, para quedarse entre las publicaciones cubanas más prestigiosas del hacer humorístico, y perfilar con similar prestancia una huella individual en recónditos territorios alejados de la insularidad.

Y es que los «Melaítos», con toda su tropa actual -palmarés a los caricaturistas Pedro, Linares, Martirena, el no tan bisoño Janler, y el redactor Roland-, prepararon y mostraron las maletas, como dicen, llenas, después de anclarse en el cine «Acapulco», en Ciudad de la Habana, sitio donde recibieron la congratulación que las huestes de Palante tributaron a los villaclareños.

Allí, el 29 de este mes, en horas de la tarde, hubo una exposición colectiva de los villaclareños, y el 11 de diciembre, en el Museo del Humor de San Antonio de los Baños, durante las sesiones del concurso «Juan David», Pedro y Janler Méndez -padre e hijo, prendidos del grifo en que la cáscara guarda al palo-, llevarán parte de las caricaturas personales recogidas en «Atendiendo a Personalidades» -de unas 150 concluidas en los últimos cuatro años- referidas a hacedores de la cultura villaclareña y la historia cubana, ocasión idóneo para que diciembre, mes del beneplácito nacional, sortee otros bríos en el hacer artístico.

En abril último, precisamente en San Antonio de los Baños  -durante la décima edición del festival «Humoranga», fiesta popular que alterna con la Bienal del Humor-, hubo el primer reconocimiento en instantes en que se recordó a Juan Manuel Betancourt (Betán), y se departió con creadores del DDT, La Picúa, y por supuesto, los congratulados de Melaíto y sus más cercanos mentores y colaboradores.

Por derecho, los de aquí suman una peculiar manera de concebir el humor, el costumbrismo, la crítica, la ironía filosa, la décima jocosa y también la caricatura política y personal, deferencia que, dentro de un universo contextual del país, los convierte en inigualables.

A mediados de diciembre, entre el 18 y el 20, sesionará en nuestra ciudad el VIII Salón Humorístico «Santa Clara 2008» -en temas libre y erótico-, dedicado a las cuatro décadas de Melaíto, y caricaturistas de todo el país realizarán dibujos en un mural que acusará al terrorismo mundial, en particular al instigado por los gobiernos de los Estados Unidos, y se tributará un cálido homenaje a Gerardo Hernández Nordelo, uno de los cinco cubanos que cumple injusta condena en cárceles norteamericanas por combatir un flagelo que corroe la humanidad.

Pero, «el fuego» de la risa que desde ahora dispensan los «melaítos», no acaba hasta fines de diciembre, ahora me contengo para otros instantes de beneplácito humorístico.



 

TEATRO ESCAMBRAY, HONRA ENTRE MONTAÑAS

TEATRO ESCAMBRAY, HONRA ENTRE MONTAÑAS

Por Francisnet Díaz Rondón


Cuando hace cuatro décadas atrás un grupo de actores aventureros, encabezados por Sergio Corrieri, junto a su madre Gilda Hernández, arribaron a las montañas del centro de Cuba, no imaginaron que aquella «locura» llegaría tan lejos en el tiempo y quedaría adherida para siempre en la memoria del arte revolucionario.


Por eso, en el campamento de la Macagua, en Manicaragua, no pudo faltar esta semana el homenaje sencillo, pero profundo, por los 40 años del Grupo Teatro Escambray (GTE), colectivo insignia de las tablas cubanas por su quehacer comunitario y renovador.


Para la ocasión, el Ministerio de Cultura concedió un reconocimiento, rubricado por Abel Prieto Jiménez, ministro del ramo, a varios artistas y trabajadores del GTE por su «valiosa contribución a nuestra cultura nacional». Ellos fueron: Carlos Pérez Peña, Rafael González, José Miguel Carassou, Sergio González, Hilda Rosa Borges, Pedro Delgado y Yolando Mesa. También, a Nicolás Chaos Piedra -máximo dirigente del Partido Comunista de Cuba (PCC) en la Región Escambray en aquel entonces- se le confirió tal distinción, por su valioso apoyo al conjunto desde sus inicios.


También la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), se sumó al homenaje, y entregó un diploma; mientras el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Cultura otorgó al colectivo la medalla Raúl Gómez García «por su entrega y contribución al desarrollo de la cultura cubana en todos estos años».


Un momento de sentida emoción lo constituyó el reconocimiento especial in memoriam a Sergio Corrieri Hernández, fundador y guía de Teatro Escambray, por su dedicación al arte cubano y a la Revolución, empeño que demostró hasta los últimos días de su vida.


El Consejo Nacional de las Artes Escénicas también honró al GTE, y a su vez la Dirección Provincial de Cultura hizo entrega del Zarapico -máximo reconocimiento que confieren en Villa Clara a instituciones y personalidades con méritos relevantes en su quehacer profesional-, reflejado en una obra del artista de la plástica Amílcar Chacón.


El Grupo de Teatro Escambray cumplió 40 años el pasado mes, y su misión de llevar el arte al pueblo continúa vigente, como parte inherente de la gran obra artística y cultural que inspira la Revolución.   

 

DANZA DEL ALMA JUNTO AL TROMPO

DANZA DEL ALMA JUNTO AL TROMPO

Por Yandrey Lay Fabregat

 

Del 14 al 20 de diciembre calles e instituciones de la ciudad de Santa Clara acogerán la iv edición de la temporada «Para Bailar en Casa del Trompo», reunión de las principales agrupaciones cubanas que, de manera anual,  organiza la compañía Danza del Alma, dirigida por Ernesto Alejo Sosa.


En las diferentes actividades se festejarán el aniversario 60 del Ballet Nacional de Cuba así como las seis décadas de vida artística de Marta Anido Gómez, una de las personalidades más importantes de la cultura villaclareña en el ámbito de la difusión artístico-literaria y la investigación folklórica.


«Queremos inundar las calles de teatro, música, danza, hacer que se sientan bien las muchísimas personas que hacen posible cada año la vuelta del trompo», afirmó Alejo Sosa.


En la inauguración desfilarán alrededor del parque Leoncio Vidal de Santa Clara las compañías Oché, Sacromonte y Hechizo, todas ellas participantes en el evento, además de una representación de estudiantes que cursan la especialidad de danza en Escuelas Vocacional de Arte «Olga Alonso»  y Profesional de Arte «Samuel Feijóo», radicadas en esta ciudad.


Uno de los días del encuentro estará dedicado a homenajear el 40 cumpleaños del Grupo de Teatro Escambray; al tiempo que en el Centro Provincial de Patrimonio Cultural quedará  abierta una exposición de desnudos artísticos concebidos por la fotógrafa Carolina Vilches Monzón durante sesiones de trabajo con integrantes de la compañía Danza del Alma.


Según Alejo Sosa la última noche de «Bailando en casa del trompo» contará con la actuación de Eugenio Ruiz Roque, ganador de varios premios en el recientemente finalizado Concurso de Interpretación y Coreografía Danzandos, que desde 1994 se efectúa en la ciudad de Matanzas.


 

LIVERPOOL, UN DECENIO EN SANTA CLARA

LIVERPOOL, UN DECENIO EN SANTA CLARA

Por Luis Machado Ordetx

 

El cegador Mark David Chapman, a las 23:15 de la noche del lunes 8 de diciembre de 1980, truncó el esplendor artístico y antibelicista de John Winston Lennon -alias Dr Winston O'Boogie; Mel Torment o sencillamente The Reverend Fred Gherkin-, hombre-música, considerado como uno de los más geniales compositores e instrumentistas del siglo que feneció. Todo ocurrió cuando el fanático decidió emprenderla contra el ex-integrante The Beatles, quien desde la voz, la guitarra, el piano o la armónica, seguía de deslumbrador y estremecedor del mundo.

 

El magnicidio que proyectó y ejecutó  Chapman, revolver en mano frente al edificio Dakota, coartó los aires vertiginosos de la vida, pero no el legado de una música y las decisiones hegemónicas de gobiernos imperiales, al estilo del norteamericano. Desde los días de los volúmenes Unfinished Music No 1: Two Virgins (1968), hasta Imagine (1971), Double Fantasy (1980) -con el resaltante tema «(Just like) starting over»-, y los póstumos discos Milk and Honey (1984) y Live in New York City (1986), Lennon dejaba atónitos a los seguidores, acontecimiento que involucró a artistas progresistas del mundo dispuestos a una toma de conciencia antibelicista.

 

Al amparo de esas influencias, y de otras que surgieron después, crecieron generaciones de jóvenes, y por supuesto vendrán otras, como las arropadas en trono a «La Peña de Los Beatles», un proyecto sui géneris que todos los primeros sábados de cada mes, en horario de la noche, propone, desde Céspedes número 10 en Santa Clara, el Centro Provincial de Patrimonio Cultural y la Sociedad de Arquitectura de la UNAICC, gracias al auspicio entusiasta y organizador de Wilfredo Rodríguez Álvarez, Liván Díaz Yánes y Guillermo Pérez Alonso, especialistas de la institución patrocinadora.

 

Ese espacio cultural está por cumplir su primer decenio el próximo lunes 8 de diciembre; pero a partir de este sábado y hasta el 20, se afanarán en recordar a Lennon, fecha de una efeméride de dolor entre la humanidad seguidora del mítico músico, a la vez que divulgarán, en lo particular, hechos trascendentes que envolvieron la vida y obra musical, cinematográfica, y en definitiva artística, de «Los Chicos de Liverpool».

 

El programa de lujo incluye conferencias, conciertos, homenajes a Lennon, Mc Cartney, Harrison y Star, el trascendente cuarteto inglés, así como la exhibición de la película «All you need is cash» -«Todo lo que necesitas es efectivo»-, y secciones permanentes y de participación pública, entre las que sobresalen curiosidades, descargas a guitarra, video y canciones favoritas.

 

Este sábado y el lunes entrante, en la sede habitual de «La Peña...» y en la Escuela Profesional de Arte «Samuel Feijóo», el investigador y ensayista Ernesto  Juan Castellanos -autor de los estudios Los Beatles en Cuba, La guerra se acaba si tu quieres, El Sargento Pimienta vino a Cuba y Lennon en La Habana-, disertará, respectivamente, sobre «Los plagios en la música de los Beatles» y las «Influencias de la música cubana en los Beatles»,   consideraciones que el crítico pone a disposición del auditorio que acuda a sus presentaciones.

 

 Por estos días en el sitio digital www.johnlennon.com, se perciben comentarios, homenajes de recordación, difusión de los más antológicos textos, y hasta se habla de los instantes de Lennon en la memoria de los cubanos; del monumento de José Villa Soberón en el Vedado; del tributo de Pucho López Jorrín y varios músicos cubanos en el antológico texto «Here comes the Sun», del disco Abbey Road (1969), ahora con el sugestivo nombre de «Here comes... el Son», elaborado en tiempo de ritmos autóctonos en que se reconstruyen los majestuosos pasajes sonoros y textuales de: «Here comes the sun, here comes the sun, / and I say it's all right/ Little darling, it's been a long cold / lonely winter / Little darling, it feels like years since it's been here / Here comes the sun, here  comes the sun / and I say it's all right», a la par que se mostrarán los aciertos siempre apreciativos y divulgativos que suma en sus disertaciones Ernesto Juan Castellanos.

 

Sin duda, de igual modo que en 2000, el aeropuerto de Liverpool trastocó su original nombre en «John Lennon», y el pasado año la Isla de Videy, en Islandia, inauguró el monumento «Imagine Peace Tower», obra de Yoko Ono -la esposa del músico-, en reconocimiento la lucha pacifista del ex-integrante The Beatles; desde una sencilla y céntrica calle de Santa Clara, al centro de Cuba, la presencia de los miembros del cuarteto y su legado artístico para todas las generaciones, es cada vez más insustituible en el reconocimiento nacional.

 

 

FEIJÓO EN ANDAMIOS DE PAPEL

FEIJÓO EN ANDAMIOS DE PAPEL

Por Luis Machado Ordetx

 

           «[...] Ya usted sabe que servir es mi mejor manera de hablar...» 1

                  Martí

Feijóo, y sus colaboradores, se las ingeniaron, medio siglo atrás, para iniciar una aventura sui géneris en predios universitarios, la cual, al paso del tiempo, desbocó en monumentalidad y trascendencia desde el Departamento de Publicaciones del recinto universitario: la selección, preparación y tirada selecta de libros imprescindibles dentro de los estudios de la Cultura Cubana.


Muchos, ahora constituyen insustituibles rarezas, y otros jamás se reimprimieron y son ejemplares únicos, inviolables, por todas las aportaciones a la historiografía nacional, acontecimiento que hizo valer en medio de la penuria editorial el sustento que Fidel Castro dejó clarificado cuando precisó «(...) Libros gratis a los estudiantes, al precio de costo a los demás, y cara la cerveza. De este modo la cerveza subsidia a los libros...»,2 suceso que en el panorama de la Educación y la Cultura del pueblo tiende a su inviolabilidad. 


Primero, el poeta y folklorista de San Juan de los Yeras, desde un aula universitaria, laboraba junto a colaboradores; elucubraba y dialogaba; comprometía a amigos intelctuales, y también se iba a la «caza de los güijes, las madre de agua y del refranero popular», para luego llevar los futuros libros de su hacer editorial hasta los maestros impresores de ücar, García, S.A., en Teniente Rey número 15 en La Habana, sitio donde antes hacían las tiradas limitadas de la descomunal Orígenes, y con el olor a tinta fresca recibía el alegrón de los primeros ejemplares, casi vírgenes en erratas. 


Allí, la vieja imprenta trocó su nombre en Empresa Consolidada de Artes Gráficas, Fábrica 210-02 «Sergio González», y aparecieron otras impresiones con el sello del departamento de Relaciones Culturales, hasta que hacia 1968 perfiló las últimas en el Taller 210-03 «Héctor Félix Rodríguez», ubicada en la calle Fomento 114, en Luyanó, perteneciente a igual entidad productora de libros y útiles de oficina.


Muchos de los misterios de edición, emplane, y también dedicación y distribución de textos, Feijóo se los llevó a su muerte; otros subyacen en el recuerdo de auxiliares, colaboradores y amigos que los reparten a la publicidad, cada cual a su manera y ajuste de la verdad histórica individual, pero ahí están los libros.


No podremos jamás ignorar la descomunal literatura que alberga El pan de los muertos (Labrador Ruiz), La idea de la Estilística (Fernádez retamar), Biografía del Tabaco Habano (García Galló), La educación en los Estados Unidos (Silvio de la Torre), Cetrería del Títere (García Vega), Valoraciones (Medardo Vitier), Historia del teatro en La Habana (Edwin Teube Tolón y Jorge A. González), El movimiento obrero durante la primera intervención (Rivero Muñiz), El pueblo donde no pasa nada (Suárez Solís) Donde canta el tocororo (Leoncio Yánez), Ayer de Santa Clara (Florentino Martínez) y... 


La lista jamás se detendría; solo que los títulos escogidos no abrazan el cariño y la aprehensión por la excelentísima literatura historiográfica o de ficción; sino que jamás vieron una segunda o tercera impresión en nuestro contexto editorial. Las razones las ignoro.


¡Qué apuntar de un libro que transita por similares quebrantos editoriales!: Tratados en La Habana, de José Lezama Lima, texto que en 411 páginas recoge las fundamentaciones teóricas del autor de Paradiso, y además, suma el hacer periodístico esparcido en la sección «Sucesivas o Las coordenadas habaneras», consideradas por el filólogo e investigador Gonzalo Méndez, un patrimonio de las conceptualizaciones lingüísticas y cubanas que «sembró» ese intelectual en toda su literatura y también dejó en el conocimiento y el sentido escudriñador de las jóvenes generaciones.


Por estos días, tanto Islas como la producción editorial de Feijóo Rodríguez en la Universidad Central de Las Villas, acarician el medio siglo de existencia, y como andamios de papel, referentes del universo cultural de los cubanos, están ahí, al alcance de la mano en espera de ojos avizores que re(descubran) e interioricen los mensajes esparcidos dentro de la insularidad.    

1- José Martí (1963): «Carta a Manuel de Quesada y Aróstegui, Montecristi, 1 de abril de 1895», en Obras Completas. Tomo 1, p. 27. Imprenta Nacional de Cuba, La Habana.

2- Fidel Castro (1966): «Discurso por el primero de Mayo», en revista Islas, 8)4):13-38. Santa Clara, Departamento de Publicaciones de la Universidad Central de Las Villas.

 

CUANDO EL «TRES» ES IGUAL AL CUATRO

CUANDO EL «TRES» ES IGUAL AL CUATRO

Por Francisnet Díaz Rondón

 

Al escuchar por primera vez a Maykel Elizarde Ruano tocar el tres, su destreza dejó al redactor profundamente impresionado; momento en que nació una admiración indeleble por el joven artista.  Con su desempeño en Trovarroco   -junto a Rachid López y César Bacaró-, da glorias a Villa Clara, pero este «joven de ébano y su instrumento», no descansa en la búsqueda de inexplorados horizontes.


Ahora está enfrascado en el proyecto artístico «Maykel y su Cuarteto», en el cual, sin ánimo de profetizar, parece dirigirse hacia el podio de las agrupaciones más importantes de Cuba en el área de concierto y de jazz.


Con su inherente modestia dialogó con Vanguardia poco antes de presentarse recientemente en JAZZ'TA, espacio del Centro Cultural El Bosque, de ARTEX.


-¿Cuándo surgió el proyecto?

 

-En agosto del 2007 realicé un concierto e invité a Bacaró, en el bajo; al percusionista Alexis Arce (Pututi), y a la flautista Isabel Cristina Pérez, empeñados en un acompañamiento atípico. Cuando ensayamos los temas, aparecieron nuevas sonoridades que nos deslumbró a todos, y funcionó tan bien, que decidimos hacer un cuarteto. No es un formato pensado; ocurrió por cualidad, y seguimos adelante».  


-Se ha visto poco, o tal vez nunca antes, al tres desempeñar un rol principal en el jazz. ¿Cómo lograste insertarlo?

 

-Grandes treseros, como Niño Rivera o Pancho Amat, siempre despertaron inquietudes personales. En nuestra generación se escuchaba el son, pero había mucha influencia del jazz, y algunos amigos inculcaron la idea de buscar otras sonoridades a la hora de ejecutar el instrumento por su vuelo improvisatorio. Quizás eso conllevó a probar otras aristas. Luego en el cuarteto incentivaron para  darle al tres un carácter diferente, sin que perdiera la autoctonía que siempre lo ha caracterizado. En realidad no pretendo cambiar técnicas, ni nexos, solo quiero incrementar el pensamiento de un instrumento que, aparentemente, está destinado para hacer música cubana.


-¿Por qué escogiste estos músicos?


-Las razones son muchas. Antes de hacer un proyecto o un concierto siempre busco compañeros que sean ante todo buenas personas, para un mejor desempeño e involúcranos mejor. Soy tímido y necesito confianza para trabajar con soltura. Ellos no solo son músicos excepcionales,  también son mis amigos y hermanos. Pienso que eso debe ser una de las primeras cosas a tenerse en cuenta a cuando hago algo. Ya después sucede lo demás.


-Temas del repertorio...

 

-Son variados. La mayoría son de mi autoría, aunque también hay  versiones de grandes compositores, incluyendo a guitarristas o flautistas. Tenemos guajira, joropo, ragtime, changüí, vals, música brasileña y.., Son en definitiva ritmos que difunden al tres, y otros que lo alejan de lo tradicional.

-¿Seguirás en «Trovarroco»?

 

-No soy nadie para profetizar, y hasta ahora el tiempo permite estar en ambas agrupaciones. «Trovarroco» fue y es la  antesala para llegar hasta aquí. No es de mi interés irme, pues resulta un formato cómodo, pero por otra parte el cuarteto es como un hijo. Si los años o el trabajo se enturbian, por carecer de tiempo para continuar en «Trovarroco», entonces, por supuesto, debo decidir.






 

LA VOZ DE CACOCÚM

LA VOZ DE CACOCÚM

Por Nelson García Santos

 

El prólogo, en aquellos abrazos y en los gestos de satisfacción de los rostros, revelaba sin  palabras, como se quiere, especialmente, a Normando Hernández Castro, en General Carrillo, su tierra natal.


Este encuentro tenía el encanto de lo inédito. No era una visita más de él a sus raíces innatas. Venía ahora, esta tarde, a la presentación de un documental sobre su vida de lúcido narrador deportivo, entre los buenos del país.


 Carrillo acudió a presenciar el acontecimiento. Y las autoridades locales reconocieron la trayectoria del hijo ilustre que jamás ha olvidado la tierra donde nació.
Allí, frente a la Casa de la Cultura, se exhibió el documental realizado por José Alberto Hernández Pacheco, experimentado camarógrafo y realizador de Tele Cubanacán, quien hilvana la historia a partir de testimonios del entrevistado, de amigos de la infancia, oyentes escogidos al azar y de los comentaristas deportivos Héctor Rodríguez, Roberto Pacheco, Piti Rivera, Rodolfo García y Renier González.


El documental tampoco es -ahí radica una de sus virtudes-, una sucesión de alabanzas sobre su protagonista, sino que recoge juicios divergentes  sobre su ejecutoria y la forma en que encara la narración con un estilo muy particular, ese que algunos califican de reiterativo.
Normando Hernández saltó desde el pedagógico Félix Varela -«donde primero agarró un micrófono como lo reconoce él mismo»-, para el periodismo hace más de tres décadas.
El deporte desde aquellos días hasta hoy, representa su delirio. Una agudeza, tan vital para la profesión, lo acompañan también a una privilegiada voz, con dotes naturales para improvisar, describir y una correcta dicción.


Hábil y audaz, este cronista deportivo, es capaz de rastrear la noticia dónde sea y a cualquier hora para darles la primicia a sus oyentes. Acostumbra a decir lo que sea necesario sin temor, aunque levante ronchas, lo cual, a veces cuesta, como bien lo sabe él que por fidelidad a la profesión ha sido hasta agredido.


Vale este documental, como argumentó en la presentación el periodista y escritor Aldo Isidrón del Valle, «que muestra de cuerpo entero al popular y polémico Normando Hernández», a quien unos admiran mucho y otros quizás no tanto, pero nadie le podrá cuestionar que se cuenta entre los grandes cronistas deportivos de nuestro país.