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Encuentro Memorias de la Ciudad de Santa Clara

Encuentro Memorias de la Ciudad de Santa Clara

Por Luis Machado Ordetx 

El rescate de la historia, las tradiciones, leyendas y personalidades que de un modo u otro resaltan dentro de la idiosincrasia y la Cultura de Santa Clara, desde su fundación en 1689 —fecha en que surgió como asentamiento poblacional originario de la diáspora de San Juan de los Remedios—, hasta la actualidad, convergen otra vez en el encuentro teórico, audiovisual y fotográfico Memorias de la Ciudad que, del domingo al martes, transcurrirá en esa institución de la localidad.

 

En la duodécima edición acuden investigadores, estudiantes y artistas villaclareños que en los últimos años miran el entorno en su impronta interior y los aportes trascendentes de la singularidad cultural y territorial, precisó Roberto Yera Navarro, especialista de la Casa de la Ciudad de Santa Clara.

 

Destacó que tienen inscriptas 60 ponencias, la mayor cifra recibida en relación con sesiones anteriores, así como 7 videos, ningún programa radial, y 10 muestras fotográficas.

 

De esta última, declaró que el jurado seleccionará una para integrar la exposición Mi ciudad en el lente, que se exhibirá junto a la actual muestra de Akitoshi Kondo, fotógrafo japonés que, entre las décadas de los sesentas y setentas, apreció la realidad cubana desde una óptica particular, al tiempo que en su obra artística inserta testimonios gráficos de la vida socio-cultural del país asiático.

 Sobresalen en Memorias de la Ciudad los trabajos teóricos dedicados al estudio de la arquitectura local, y los aportes pedagógicos e institucionales, la vida y obra de personalidades relacionadas con los ámbitos científicos, la música, el deporte y el rescate de los valores patrimoniales y culinarias.

Semana de Salas Oscuras en Santa Clara

Semana de Salas Oscuras en Santa Clara

Por Luis Machado Ordetx 

Unos 90 materiales fílmicos de realizadores aficionados cubanos y extranjeros se apreciarán la semana entrante en la vigésimo tercera edición del Festival de Invierno del Cine Club Cubanacán, de Santa Clara, institución que recién cumplió a principio de mes las dos décadas de existencia artístico-cultural.

 

El encuentro, con sedes en el Salón Eco, la UNEAC, y sesiones  colaterales en Sagua la Grande y la Universidad Central, está catalogado entre los de mayor prestigio en el país, y tambien confirmaron su asistencia unos 15 espacialistas para discutir aspectos teóricos de la apreciación y la realización cinematográfica de factura nacional o mundial, dijo Rolando Rodríguez Esperanza, presidente de la institución.

 

La ciudad, del 14 al 18 de noviembre, contará con representantes de los 46 Cine Club del país, además de cintas procedentes de Europa y América Latina, las que optarán por el  Gran Premio Indio Cubanacán, y se entregará, además, el Rafael González Pérez —concedido por la casa de cultura Juan Marinello—, el Miguel Ángel Secades Martínez —por la obra de la vida— y  otros galardones en ficción, documentales y animados.

 

Otras instituciones culturales de la provincia otorgarán premios, y en Sagua la Grande se tributará un homenaje a la artista Eslinda Núñez, a la par que especialistas del ICAIC desarrollarán talleres de realización y animación con niños de esa localidad y los internados en el Pediátrico José Luis Miranda, de Santa Clara, donde se efectúa el Proyecto Para una Sonrisa,  dijo Rodríguez Esperanza.  

La Danza en Casa del Trompo

La Danza en Casa del Trompo

Por Luis Machado Ordetx

 

A pesar del cierre prolongado del teatro La Caridad, escenario artístico imprescindible en Santa Clara, las más importantes agrupaciones danzarias del país concurrirán a esta ciudad durante 33 días —a partir del próximo 20 de noviembre y hasta el 23 de diciembre— en ocasión de la segunda Temporada de Bailar en Casa del Trompo, encuentro cultural que organiza la compañía Danza del Alma, dirigida por el coreógrafo Ernesto Alejo Sosa, próxima a cumplir once años de fundada.

 

En esa fecha se establecerá una plataforma frente al Museo de Artes Decorativas, en el Parque Vidal, donde se apreciará lo más selecto del repertorio danzario moderno, contempráneo y folklórico existente en la actualidad en Cuba, y allí convergerán, además, bailarines profesionales de las agrupaciones villaclareñas Oché y Sacromonte, y también actuarán estudiantes de las especialidades danzarias del nivel elemental y medio que cursan carreras en esta ciudad.

 

Está prevista la presencia, desde finales de mes y durante todo diciembre de actuaciones de  Danza Combinatoria, dirigida por Rosario Cárdenas, Danza Abierta con estrenos de Guido Dalí, junto a Codanza y Teatro de la Danza del Caribe, conducido por el maestro Eduardo Rivero, dijo este miércoles a Vanguardia Alejo Sosa.

 

Asimismo se darán cita las compañías Grupo Independiente de la Danza, concebido por Santiago Alfonso y Danza-Teatro Retazos, de Isabel Bustos, y en las principales actuaciones desarrollarán estrenos de piezas que por vez primera se incorporan a los repertorios mundiales de los visitantes.

 

Señaló Alejo Sosa que la edición, considerada entre las de mayor duración en el país, adiciona una retrospectiva fotográfica de la artista Carolina Vilches Monzón, el estreno de la película Danza del Alma, filmada y dirigida por realizadores del ICAIC, así como muestras de documentales didácticos del acontecer mundial de esa manifestación que asume el espacio, el tiempo y el cuerpo humano como atributos artísticos insustituibles.

 

De igual forma inaugurarán otra exposición fotográfica sobre Danza del Alma, original del artista del lente Vladimir Pérez, y se tributará cálidos homenajes a los coreógrafos visitantes, considerados maestros del acontecer escénico cubano durante el último medio siglo.

                                                           

La calidad, una cuestión ética

La calidad, una cuestión ética

Fundamentos de la disertación presentada en el Festival de la Prensa Escrita, Villa Clara, Octubre

Por Luis Machado Ordetx 

Teóricos del entendimiento publicitario no se cansan de decir que «[…] medio mundo habla de creatividad al otro medio mundo». Si partimos del supuesto que, «crear es hacer, y pensar en algo que antes no se había hecho», aunque bien pudo haberse ideado sin llegar jamás a ejecutarse; entonces, nosotros, entramos, desde hace poco, en el sendero de «recapacitar de otra manera» en relación a lo que, en un tiempo atrás, se miró como habitual.

 

Concordamos en que «crear» es buscar soluciones a viejos problemas. Partimos de una óptica donde imperan métodos no lógicos que se apartan de lo trillado y rutinario, muy lejos de esos esquemas preparados a priori, y donde, a veces, no se resuelve nada, porque nuestro propósito estriba en destapar o desempolvar el pensamiento libre de cortapisas desestimulativas, y por ende buscar soluciones coordinadas, pues, por qué, existen a la vista de todos.

 

Obvio que las técnicas y métodos para impulsar la creatividad no son nuevas, y tampoco hemos inventado nada. Desde la Teoría del Brainstorming —tormentas de ideas—, hasta las recientes, el mundo «intenta» con Unamuno aferrarse a que «Solo abrazando lo absurdo se puede lograr lo imposible» en defensa de una calidad traducida en productos comunicativos superiores.

 

Eso nos obliga a cotejar la calidad de las producciones periodísticas dentro de las conceptualizaciones éticas, lejos de errores involuntarios, pero errores al fin, que laceran, vengan de donde sean, una profesión que tiene por misión educar, indagar y pulsar la realidad inmediata, a la par que defiende desde adentro, con miles de fórmulas instrumentadas, las calumnias que «quiere» imponer el imperialismo sobre los destinos de la   nación.

 

La generación, acumulación y distribución de conocimientos, constituyen pilares en cualquier hacer, y es cierto, más en periodismo, como realización humanística y comprometida con el tiempo, donde  aún las rutinas o subrutinas productivas, del acto programático por naturaleza, se consolidan resultados predecibles y especificables a partir del talento creador de las individualidades y colectivos.

 

Verpraet, apoyando los conceptos Vivaldi, destacó, y es cierto, que «[...] el periodista debe poseer un triple sentido: sentido del tiempo, de la actualidad y del público», para ver y saber, hacer ver y saber hacer, como profesional, catalogado, además, del perfil del escritor que investiga y divulga acontecimientos de trascendencia social y de actualidad nacional o extranjera desde la óptica de defensa de los principios político-ideológicos atribuibles a una plataforma partidista, revolucionaria y editorial.

 

Nuestra misión es promover el desarrollo político y cultural de los cubanos, resguardar y trascender junto a sus conquistas en el plano interno y externo, donde los valores agregados y de percepción de la calidad de los productos comunicativos, bien seleccionados y creados, ofrezcan originalidad y singularidad.

 

Nada hacemos con llenar páginas con textos y fotografías, bajo el subimperio de la falta de originalidad y la indagación periodística, si a la postre, el discurso mediocre, no deja aportaciones. En otras, cumplimos orientaciones y creemos que nos comemos el «mundo», pero las contribuciones son mínimas o máximas, según se cotejen.

 

No obstante, las definiciones de calidad del periodismo son atribuibles, casi en exclusivo, a lectores, oyentes o televidentes, y aunque se cree que, en última instancia, es el público el que define la calidad, no contamos con rigores científicos que demuestren en qué medida son satisfechas esas necesidades.

 

Pensamos más en satisfacer un plan, una asignación directiva y en el entendimiento personal que, como profesional, en el otro, el receptor. O sea, escribimos para un público diferente, en soportes impresos o digitales, y aunque vivimos y defendemos una causa social común, carecemos, por momento, de la perspectiva del que asume la lectura plural, porque la superficialidad, vista en algunas de nuestras reuniones de calidad, lleva a «asesinar», el discurso comunicativo.  

 

Tendríamos que hablar del sensus communis donde pensamos como profesionales en interés de la colectividad, y por ese tamiz se infiere la calidad de cada entrega, por mínima que sea en publicaciones on line u off line que den al traste con ineficiencias humanas, limitaciones materiales    —existentes en cualquier lugar—, negligencias y…, reiterativas en cualquier medio de prensa cubano.

 

No bastan cursos de superación, si carecemos del sentido de identidad, del juicio por la calidad de las ediciones y del contacto estrecho entre todos los factores, y se denomine lo que está mal con el único adjetivo posible: MAL, pero posible de publicarse después que se corrijan todas las fallas de enfoque o de género.  

  

Sin llegar a la perfección, y muy distante de las aspiraciones, a mediados de 2005, la UPEC en Vanguardia, revitalizó su Comisión de Calidad, con otros conceptos, incluyendo un hacer de espías anónimos, al estilo de los Hermanos Grimm, que leen y verifican las ediciones con espíritu crítico.

 

A partir de entonces, esas opiniones, lunes tras lunes, se producen, por más de una hora y media, sesiones de intercambio y reflexión colectiva, a veces, no del todo participativo que se desea.

 

Hay una revisión sistemática a los productos finales que aparecen en el semanario y sus tres mensuarios: Arimao, El Santaclareño y Melaíto, incluso el diarismo del sitio digital. Alguien puede aludir, ¿post-mortem?, pero siempre hacia un enfoque de calidad.

 

Antes no hacíamos nada, y el pensamiento se quedaba encerrado en unos pocos. Hoy se comparte, y se aprende, al tiempo que el Consejo de Dirección se sitúa desde la perspectiva de un miembro más de la UPEC, aunque sus responsabilidades conlleven respuestas y tomas de decisiones.

 

Vital es la perspectiva del reconocimiento a los mejores textos, fotos, títulos y diseños, a la vez que se aborda, desde el estilo, hasta el proceso de corrección, apuntando hacia la aprobación o el desacuerdo colectivo.

 

En cuenta, tenemos las sugerencias, individuales o colectivas para mejorar los enfoques, intercambios y las entregas comunicativas pre-edición. Un error ahora, casi nunca, aunque se diga que el hombre es el único que tropieza dos veces con idéntica piedra, se repetirá, porque subyace en cada individualidad, y por tanto en la autoexigencia personal y profesional.

 

Una mirada hacia la búsqueda de fortalezas y debilidades, principalmente, y la práctica, demostró la necesidad y urgencia de instrumentar talleres, donde intervinieran todos los periodistas, para abordar desde el punto de vista teórico las posibilidades del periodismo de opinión en nuestras páginas, y fundamentar una identidad y un vínculo con los lectores, terreno en que, además, se aprovecharían las potencialidades de ilustración de los humoristas de Melaíto.

 

Nuestros problemas tenemos que resolverlos nosotros, fue la perspectiva, y no deben importarse en cuanto a calidad del pensamiento. Así se fundamentó el perfil editorial, de acuerdo a la política, del comentario y el reportaje, con sus tipicidades, incluso del uso del titulaje, el diseño y los componentes gráficos y fotográficos, hecho que obligó a  periodistas, en el plano individual, a investigar y penetrar más en las aristas que trata, y la correlación con otros temas y la multiplicidad de fuentes.

 

Lejos de auto (complacencias), el espíritu (auto) crítico, de superación técnico-profesional, aumenta en cada sesión, y aunque estamos lejos, repito, de una solución que privilegie la calidad —por limitantes objetivas o subjetivas—, los productos comunicativos son superiores en repercusión social, política e ideológica.

 

Prima el reconocimiento de las potencialidades del aprendizaje individual y colectivo, desde la tónica de lo participativo, con lecturas previas  de los materiales, mayor cohesión, tomas de decisiones, y mirada crítica ante lo mal concebido y de elogio oportuno en todas las circunstancias.

 

Tendríamos, entonces que hablar como Martí, «[…] el elogio oportuno fomenta el mérito y la falta de elogio lo desanima», porque pensamos que el primer peldaño hacia el triunfo por la calidad es la unión sólida de todos, y ese constituye el ánimo que prima entre los miembros de la UPEC en Vanguardia.

 

Un ejemplo: carecemos desde hace tiempo de jefe de redacción —área clave en el proceso de edición—, y en reiteradas publicaciones aparecieron continuas erratas. ¿Qué sugirió la Comisión de Calidad?: instrumentar una solicitud a la dirección de órgano, previa aprobación de la membresía, de establecer el PERIODISTA DE CIERRE, lugar donde se ubicaron  profesionales de experiencia, junto a jóvenes en proceso de formación, para velar por la calidad.

 

Aquí, se participa, antes de la edición final, en la revisión íntegra de los materiales. Más de un enmienda se corrigió en el camino, lo que contribuye, sin duda —resaltando la espontaneidad y voluntariedad de ese grupo—, a consolidar el prestigio de las entregas impresas.   

 

Ese equipo comparte experiencias y conocimientos, y evitar la duplicación de esfuerzos, proceso que hace más efectiva la etimología de COMUNICACIÓN: «construir una fortificación común», donde la calidad, como conjunto de características inherentes a un producto, en este caso el periodístico, cumpla con una necesidad y una expectativa establecida y obligatoria de la gestión de un conocimiento cada vez más activo en la comunidad.

 

Desde agosto, los que intervienen en el cierre, práctica que en Vanguardia hace casi 15 años dejó de realizarse, tienen el reconocimiento individual y colectivo, y constituye un hacer voluntario, al margen del cumplimiento de otros compromisos profesionales con el órgano, y donde, además, se consume tiempo, entraña responsabilidad y tomas de decisión.

 

¿Cuál es el rol de la organización de base?: Generar un sentimiento de identidad y sensibilidad para alcanzar grados de calidad y repercusión político, ideológica y social de nuestros mensajes, capaces de garantizar decisiones a partir de los logros del colectivo, del conocimiento y la inteligencia que desplieguen en la identificación de los errores y sus causas.

 

No olvidemos que, como profesionales, somos intermediarios de la información, y de nuestra responsabilidad depende la repercusión en el destinatario. Por eso, más que hablar de rutinas productivas, prefiero el concepto de la gestión de la calidad, pues implica mejoras continuas de nuestros procesos diarios.

 

De ahí que afianzar destinos cualitativos superiores, represente esforzarnos en cumplir con las necesidades, tanto internas como externas, que contraemos con el lector, apuntalar la formación y superación técnico-profesional, reconocer los valores, la creatividad y la necesidad de cambio a favor de un ambiente de trabajo en equipo, capaz de hallar pautas en la solución de problemas teóricos y prácticos del hacer periodístico.

 La NO CALIDAD en las rutinas productivas, atrofia, y por ende el reporte comunicativo final con limitaciones, tiene un costo y una repercusión en un lector, crítico, además, quien, en ocasiones lo achaca al crédito resultante. Sin duda, en el proceso intervienen reiteradas manos y ojos, y a todos escapa, por premura, el error.

El uso sistemático de INTERNET, desde hace dos meses ininterrumpidos, como antes se puntualizó, revierte sus resultados, en páginas personales, búsqueda de información, ampliación del conocimiento y el intercambio con otras fuentes.

 

En lo adelante, tendremos que pensar más en la orientación de los públicos externos, incluso en PREVER LOS ERRORES, y no solamente en detectarlos —tipo post mortem—, donde las cosas salgan bien desde la primera intención dada la profesionalidad, eticidad y compromiso que asuman diariamente los ejecutantes de las acciones.

 

La comisión de calidad, y sus talleres, no tiene la finalidad de buscar culpables, del tipo chivo expiatorio, sino orientarnos todos hacia los procesos de selección de los materiales que conformarán las ediciones de nuestras páginas, y que en definitiva irán a parar al lector y la memoria escrita de una región. De ahí que se perfeccionen los procesos, para que los resultados sean más adecuados, desde el uso del correo electrónico y la mensajería personal, hasta la navegación y la documentación acumulada en la red de redes. Ya su utilidad, más que sentida, es una realidad.

 

Debemos, incluso trabajar, como periodistas, hacia todo tipo de necesidades, sentidas o no en el destinatario, y hacerles ver hechos e historias que, a veces no imaginan que existen en las realidades contemporáneas.

 Un reto mayor quedará en lo perspectivo, sin que este festival sea el cierre de una etapa, sino el aluvión de mejoras continuas en beneficio de la calidad de nuestros aportes comunicativos y profesionales: concluir los documentos normativos de los perfiles editoriales que restan en algunas de nuestras páginas, incluso, de las normas de redacción, y puntualizar que por el tamiz de una redacción, la calidad entraña también una razón soberana por la que transita la ética del periodismo militante y creador.

A las puertas del Festival de Invierno

A las puertas del Festival de Invierno

Por Luis Machado Ordetx

 

En noviembre, otra vez, viene el Festival de Invierno, encuentro que anualmente convoca el Cine Club Cubanacán, en Santa Clara, para ratificar el prestigio y la calidad de las propuestas en competencia, un certamen, catalogado por realizadores cubanos, entre los de mayor trascendencia de los efectuados por aficionados.

 

En la ciudad, de 14 al 18, se realizará la edición 23, y hasta la fecha hay inscripta unos 67 materiales fílmicos de cineastas cubanos y extranjeros, así como 14 trabajos teóricos, todos en  representación de los 46 cine clubes del país e invitados procedentes de Europa y América Latina, dijo a Vanguardia Rolando Rodríguez Esperanza, presidente de la institución, próxima a cumplir el 2 de noviembre las tres décadas de existencia.

 

El evento sesionará en el Salón ECO, frente al Parque Vidal, y tendrá como subsedes al teatro de la Universidad Central de Las Villas y a Sagua la Grande, mientras las labores teóricas se efectuarán en la sede de la UNEAC.

 

Las obras concursarán por el Gran Premio Indio Cubanacán, y se entregarán galardones, por calidad y originalidad, en ficción, documentales y animados, y en categorías de realización cinematográfica, actuación masculina, femenina, edición, banda sonora y fotografía.

 

Varias instituciones político-culturales de Villa Clara, entre las que resaltan la UNEAC, UPEC, Biblioteca Martí,  Universidad Central y los Centros Provinciales de Artes Plásticas y Escénicas, junto a otros organismos, se sumarán a la selección y premiación de materiales.

 

El 2 de noviembre, momento de recordación del aniversario de constituido el cine club Cubanacán en la casa de la cultura Juan Marinello —ocasión, además, del natalicio de ese intelectual marxista-leninista—, inaugurarán una exposición de carteles en el Centro Provincial de Patrimonio, luego continuarán con el Festival de Invierno, y hasta finales de 2007 desarrollarán actividades sistemáticas de intercambio comunitario.                                                                 

Desde el escambray al mundo

Desde el escambray al mundo

Por Luis Machado Ordetx

A MACAGUA (Manicaragua).— Empeñado en mostrar los problemas humanos y universales candentes en estos tiempos, sin el imperio de codificaciones o barreras idiomáticas, el Grupo  Teatro Escambray (GTE) no pierde ocasión de confrontación y comunicación abiertas con el público.

 

Tras el estreno en septiembre de La vida en la plaza Roosevelt, original de Dea Loher, con dirección artística de Carlos Pérez Peña, se presentó la semana pasada en Santa Clara, primera actuación después de las realizadas en Ciudad de La Habana.

 

El GTE llegará el 6 de noviembre a los 38 años de existencia, y acostumbrado a lenguajes frescos y funcionalidad en los montajes, inserta desde hace tiempo a jóvenes en formación junto a actores experimentados, en una obra difícil y con resonancia crítica.

Radicado en la región montañosa del Escambray, casi 400 kilómetros de la capital del país, llevaron esa experiencia artística a la Temporada de Teatro Alemán en La Habana, organizada por la Fundación Ludwig de Cuba y el Consejo Nacional de Artes Escénicas, sitio en el cual pulsaron el termómetro de la contemporaneidad.

 

El dramatugo Rafael González Rodríguez dijo que en los últimos tiempos el Grupo Teatro Escambray rediseña el repertorio hacia temas universales, válidos para cualquier contexto y auditorio, con el propósito de ofrecer un discurso que penetre en los problemas del hombre, los conflictos existenciales y su vínculo con la sociedad.

 

No es un abandono de los fenómenos cambiantes del campesinado, de la obligatoria defensa a la lucha contra bandidos y del enfrentamiento al oscurantismo, y del reflejo del ambiente y la confrontación generacional en zonas rurales o urbanas, incluso en la adecuación del panorama teatral universal.

 

De un modo u otro, las historias contadas  —entre las que trascienden La Emboscada, Calle Cuba 80 bajo la lluvia, Molinos de viento, El Metodólogo, La paloma negra, por citar algunas— descansan sobre los escenarios, la memoria y el hacer de servicio comunitario, solo que, tal como expone González Rodríguez, hay un alto para mirar los fenómenos sociales que subyacen en contextos diferentes y que, en definitiva, son idénticos a los que azotan al hombre descontextualizado.

 

De ahí, resaltó, la urgencia en la búsqueda de otros replanteos escénicos: la reflexión, la interpretación y el diálogo constante con el público desde la óptica del análisis crítico de esta época.

 

Precisó, además, que harán el mes entrante un periplo por Sancti Spíritus, sitio al que llevarán similar pieza, mientras laboran en los montajes de She love you, yes,yes, yes —idea original estructurada con cuentos de autores cubanos de la década del setenta—, y el Retablillo de Don Cristóbal, de Federico García Lorca.

 

Ambas, destacó, se incluirán en noviembre durante el programa del Festival de la Montaña, auspiciado por Teatro Los Elementos, de Cumanayagua, en Cienfuegos. La primera pieza, versión  de González Rodríguez, tendrá en lo venidero una o varias puestas en El Mejunje, en Santa Clara, espacio cultural de diálogo con el público, y donde, a través de la actuación, llevarán una época y una historia de los cubanos que suman ahora más de cuatro décadas de vida.

 Otros derroteros, apuntó, están por venir en la mirada universal que persigue un acercamiento a la contemporaneidad y a la historia de los hombres.     

Patria y Cultura

Patria y Cultura

Por Luis Machado Ordetx

Reflexión en voz de todos los cubanos por el Día de la Cultura Nacional, 20 de Octubre, fecha en que en 1868, en Bayamo, se entonó por vez primera nuestro Himno de Combate e Identidad.

Dice en verbo agitado Raúl Roa García que en 1930, a raíz de la muerte de  Rafael Trejo, los estudiantes fueron a pedir consejos ante el maestro Enrique José Varona, y  surgieron interrogantes: «¿Qué hacer? ¿Qué hacer?. Y esta fue la juvenil respuesta: — Resistir y esperar. Es decir: combatir». Previo, a ese histórico acontecimiento, la tónica de la Cultura Cubana marca derroteros en una intelectualidad ávida y dispuesta a afianzar la nacionalidad, la idiosincrasia y la Nación al precio del desgaste o la inmolación. Jamás faltaron soberanos empeños.

 

Tampoco hay necesidad de remisión a los años finales del siglo xviii, cuando desde las páginas del Papel Periódico de La Havana, se pugnó por hacer valer los rasgos distintivos de una psicología y una expresión cultural que, entre muchos, identifica el sentir y la voluntad del cubano inmerso en un contexto propio, exclusivo, y sin parangones en otras regiones del mundo.

 

En escritores y artistas, en hombres anónimos, a lo largo del tiempo, la vocación y la misión de resistiencia trascienden en instantes en los que se  apuntala la razón de ser que tipifica a los nacidos en esta isla, y así fue el bregar por las maniguas, por las calles de las ciudad, por los agrestes lomeríos o en las aguas que fluyen como ideas luminosas por nuestras costas.

 Instantes jamás faltarán para enaltecer a la Patria, y en su esencia confirmar nuestra Cultura humanista y sus proyecciones universales, tal como espetan a los cuatro vientos cientos de conceptos, frases y pensamientos que, como baluartes,  ondean en la memoria histórica o tililan en el combate franco y abierto que tipifica a este pueblo, y no otro, junto a sus hombres, de legionarios cubanos.        

«¡Oh, Salvador criollo, negro honrado!

¡Vuelve tu fama, y nunca se consuma;que en alabanza de tan buen soldadoes bien que no se cansen lengua y pluma!Y no porque te doy este dictado,Ningún mordaz entienda ni presumaQue es aficción que tengo en lo que escribo

á un negro esclavo, y sin razón cautivo»,  Silvestre de Balboa, 1608

 

«[...] Díles que ellos son la dulce esperanza de la patria, y que no hay patria sin virtud, ni virtud con impiedad», Félix Varela, 1830

 «Parece Cuba en los mares—¡Prodigiosa semejanza!—el arco en que el indio lanza

duras flechas de jiquí», José Fornaris, 1855

 «Al combate corred, bayameses,que la patria os comtempla orgullosa;no temáis una muerte gloriosa, 

que morir por la patria es vivir», Perucho Figueredo, 1868

 

«Es cubano todo americano de nuestra América, y en Cuba no peleamos por la libertad cubana solamente, ni por el bienestar imposible bajo un gobierno de conquista y un servicio de sobornos, ni por el bien exclusivo de la isla idolatrada, que nos ilumina y fortalece con su simple nombre: peleamos en Cuba para asegurar, con la nuestra, la independencia hispanoamericana...», José Martí, 1892

 «Si la inexperiencia incubagérmenes anexionistas,precursores de conquistas,

velad vosotros por Cuba», Francisco J. Pichardo, 1908

 «¡Aquí estamos!  ........................Traemos

Nuestro rasgo al perfil definitivo de América», Nicolás Guillén, 1930

 

«Sólo dos elementos precisa para que un pueblo se mantenga al paso de las más genuinas vanguardias y no le inquieten las lozanías de vecinos cercanos: la tierra y la cultura...», Juan Marinello, 1928

 

«[...] la cultura lo es dinámico [...], además, una fuerza [...], es cálida [...], por los sentimientos y las ideas [...] La cultura une a todos [...], puede atraer [...], es libertad», Fernando Ortiz, 1948

 

«[...] hemos querido para el pueblo una vida mejor en el orden material, queremos para el pueblo una vida mejor también en todos los órdenes espirituales; queremos para el pueblo una vida mejor en el orden cultural...», Fidel Castro Ruz, 1961

 «[...] somos más libres porque somos más plenos; somos más plenos por ser más libres», Che Guevara, 1964

Bailarines al escenario

Bailarines al escenario

Por Luis Machado Ordetx 

La compañía Danza del Alma, una de las más prestigiosas agrupaciones del interior del país, tras una década de fundada por el maestro Ernesto Alejo Sosa, refuerza su prestigio en la composición coreográfrica y la interpretación escénica, al sumar virtudes en todos los escenarios y certámenes cubanos donde hacen reiteradas presentaciones.

 

Recién acaban los bailarines villaclareños de regresar de Matanzas, invitados por Danza Espiral, donde intervinieron en el séptimo Concurso Nacional de Coreografía e Interpretación, y ganaron allí los más representativos premios que concede ese encuentro, en el que compitieron 18 obras mostradas por los más importantes colectivos y bailarines contemporáneos del país.

 

En Danzandos, consiguieron el máximo galardón en coreografía (Jorge Pausant) e interpretación (Nicolai Almeida), con la pieza El silencio de los parques, estreno llevado a las tablas del teatro Sauto, en la Ciudad de los Puentes.

 

También Yaksugi Yácer Antunes alcanzó el premio de la Popularidad, con la pieza Otra sustancia, defendida por los bailarines Yandi Aguirre, en el rol de solista, y secundado por Yusrel Córdova.

 

Otro triunfo registrado por Danza del Alma, con más de 20 obras representativas de su repertorio, correspondió al diseño coreográfico y de luces, distinción por vez primera se entrega en estos encuentros, tras el éxito de Fumando espero, pieza original de Ernesto Alejo Sosa, y ejecutada por Yusniel González y Juan Carlos Chaviano.

Tras el regreso de Matanzas, dijo Alejo Sosa, el colectivo que dirige se prepara para la realización de Para Bailar en casa del Trompo, una temporada artístico-cultural que acogerá nuevamente en Santa Clara a los más importantes y representativas agrupaciones de danza contemporánea y moderna del país.