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HISTORIA Y CULTURA

LEGENDARIA ASISTENCIA DE MÚSICOS

LEGENDARIA ASISTENCIA DE MÚSICOS  

Por Luis Machado Ordetx

 

Noviembre está por venir, y habrá un ansiado diálogo sobre el escenario entre instrumentistas villaclareños que formaron la Orquesta de Música Moderna, en su aniversario 40 de constituida y el lógico concierto-homenaje a Armando Romeu González [1911-2002], indiscutible joya en la animación y profusión de las jazz-band en Cuba, en lo que constituye un acontecimiento que abrirá pautas para reformular códigos trascendentes en el devenir de esos formatos artísticos en nuestros predios.

 

No es secreto que el jazz, patrimonio musical de Nueva Orleáns, expresa una vitalidad en los ritmos africanos y europeos, enriquecido con el influjo afrocubano, caribeño y universal de la expresividad cultural de los pueblos. Sólo la comunión improvisada que lanzan los instrumentistas en el sentido comunicativo de una identidad, estiba en parte la diferencia que, según los estudiosos, se aparta de los denominados estilos clásicos.

Hacia ese rescate, sobre todo para futuros acompañamientos orquestales, se sustenta el intento del Centro de la Música Rafael Prats Machado, decidido a la realización de un concierto único que reúna a figuras legendarias, como Jesús (Chucho) Valdés y su Cuarteto, integrado por Yaroldys Abreu y los villaclareños Juan Carlos (Peje) Rojas y Lázaro (Fino) Rivero  -quienes aceptaron la propuesta, aunque están sujetos a una gira internacional por Inglaterra-, así como de Víctor (Pucho) López, César López, José (Pepe el Manco) Díaz, Carlos Álvarez y Enrique Plá, entre otros asistentes ya confirmados.

 

El maestro Jesús (Chú) Rodríguez González, último director que tuvo la OMMVC, antes de fenecer en 1994, se erigió en animador de ese concierto que, en lo futuro, recordación a la efeméride de la institución artística y el legado de Romeu, dejará abierta la convocatoria para reuniones anuales de más de un día de actividades, en las cuales, el Centro de Promociones Culturales «El Bosque», de ARTEX, constituirá  el recinto ideal de presentaciones.

La Jornada de Música de Conciertos de Villa Clara, que tiene la revitalización de esa orquesta como una de las esencialidades de la festividad, percibirá de una manera excelente al jazz como expresión del patrimonio artístico de los pueblos, sino recordemos entonces la larga lista de aportes dejados por las composiciones de Louis Moreau Gottschalk,  John Mc Laughlin, Chick Corea, Herbie Hancock, Daye Holland, Billy Cobham y...

 

Y, la ocasión es la mejor para perpetuar aquel acontecimiento que, el 18 de julio de 1967, desde el teatro La Caridad, en Santa Clara,  ocurrió durante el primer concierto de la Orquesta de Música Moderna -de Las Villas en aquel momento-, tercera que, bajo la batuta de Rubén Urribares Pérez, surgía en Cuba.

 

En mayo pasado, en esta página, Chú Rodríguez dio la primicia, y hoy los músicos villaclareños están prestos a comenzar sesiones de ensayos para que, con el repertorio original -bien conservado y actualizado-, resurja la Orquesta, y junto al homenaje a Romeu González, haya también un reconocimiento sincero a Juan José Bringues Ochoa, Fausto Vega Clavelo y Nelson Oney Peña, directores que en períodos diferentes tuvo la histórica agrupación.

 

El concierto, en el que aparecerá «Pastilla de Menta», «Cuba que linda es Cuba» y..., en formato de jazz-band, estará dividido en tres secciones: repertorio clásico de la OMMVC, descarga de invitados y otra en la que se funden todos los participantes, y de acuerdo con los cálculos, se estima que durará casi dos horas en una legendaria reunión musical.

PINTORES POPULARES

PINTORES POPULARES  

Por Luis Machado Ordetx

 

Lo inusual llena paredes exteriores de un edificio, y se erige como proyecto artístico que inspira a creadores populares agrupados espontáneamente en torno a Martín Pérez Peralta, un pintor y escultor naif que, junto a niños y adultos del Reparto Cardoso, refrendan los acontecimientos pasados o presentes recogidos por la historiografía cubana.

 

En los diferentes pisos, allí en paredes de las áreas próximas a las escaleras  del edificio multifamiliar número 6, radicado en la Avenida 7 de Diciembre, entre Segunda y Tercera -en los llamados Bloques del 31, en Santa Clara-, está una visión popular de la cultura, apegada a un sello de espiritualidad.

Contienen desde la llegada de Colón a estas tierras, hasta la actualidad intrínseca al acontecer productivo y social que rodean al hombre y su intransigencia revolucionaria: ahí muestran apreciaciones muy individuales de cada creador sobre los rostros de los héroes, las epopeyas en que intervinieron y semblanzas de las significaciones respectivas a sus acciones históricas.

 

Muchas personas, incluidos estudiantes de los seminternados primarios René Fraga Moreno y Fernando Cuesta Piloto, se involucran en lo que nombran Proyecto Comunitario «Arte Nuestro», conducido por Pérez Peralta, y resurgen tallas en maderas preciosas, esculturas con metales de desechos, pinturas con óleos o acrílicos, tejidos en hilos y fibras naturales, así como otras labores artesanales que incentivan la disposición colectiva para ambientar el entono social de la localidad.

La espontaneidad y el conocimiento, desde la perspectiva del autodidactismo, crecen en un lugar que tiende a engalanarse, y sobre todo trascienden los cambios en la espiritualidad y participación de los moradores; al tiempo que avivan la formación vocacional de los niños y el interés y los motivos de una educación medioambientalista que jerarquice el gusto por las tradiciones históricas y culturales.

 

Los fines de semana, tardes o noches, los vecinos incorporados al proyecto artístico-cultural se reúnen, y tras un diseño inicial, convergen faenas de pintura, diseño, artesanía o tejido, a la vez que otros terminan las obras que iniciaron con anterioridad, dijo Pérez Peralta, creador de esa propuesta comunitaria empeñada en mejorar la estética y la visiualidad interior o exterior de los edificios aledaños.

 

Desde hace un año comenzaron la revitalización del edificio, y ahora se afanan en retoques de las partes terminadas o en la ambientación exterior con esculturas en metálico, hecho que acentúa la participación de la comunidad, tal como dicen allí, al comenzar como idea y prenderse como un proyecto espontáneo que se arraiga en la espiritualidad de todos los moradores.

 

 

 

 

 

LA VOZ DEL OTRO EN DEFENSA DE LA CULTURA CUBANA

LA VOZ DEL OTRO EN DEFENSA DE LA CULTURA CUBANA  

Por Luis Machado Ordetx

 

El jueves en la tarde surgió en la sede de la Unión de Periodistas de Cuba un nuevo espacio para el intercambio de criterios y la reflexión entre profesionales del sector y escritores villaclareños, propósito que acentúa la defensa de la Cultura Cubana y amplía los horizontes teóricos a partir de la discusión colectiva y la pluralidad, tal como refrenda el trabajo conjunto que desde 1999 suscriben la UPEC y la UNEAC.

 

La peña, bajo el título «La voz del otro», está animada, además, por el Centro Provincial del Libro y la Literatura y la editorial Capiro, y constituye la número 12 que sesiona con carácter mensual en Santa Clara, dijo el poeta y narrador Luis Pérez de Castro, director de la casa editora.

 

Subrayó que similares proyectos existen en la Librería-Ateneo «Pepe Medina» y Viet Nam -con sus programas Leer América-, el Café  Literario, la Terminal de Ómnibus Intermunicipal, así como  la Universidad Central de Las Villas y el edificio donde radica la entidad económica y comercial rectora de esas actividades.

 

En total, precisó, se desarrollan 27 actividades literarias cada mes en espacios caracterizados, al tiempo que se despliegan otras colaterales en centros de estudios y productivos de la localidad o la provincia.

 

Durante el primer encuentro entre periodistas y escritores villaclareños, previo a la celebración del Día de la Cultura Cubana, en la casa de la UPEC -Céspedes entre Maceo y Plácido-, se abordó la vida y obra de Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, particularidades de su libro Al Son de la Historia, así como la participación de la intelectualidad en la defensa de la humanidad y en foros de discusión creados por la página digital de Vanguardia, muy relacionados con el Arte, la Literatura y el cultivo de la décima escrita o el repentismo y los modos de actuación del pueblo en la contemporaneidad.  

!PUEBLO!

!PUEBLO!  

 «[...] Patria es comunidad de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísimo y consoladora de amores y esperanzas

 

                        José Martí, 1873

 

Por Luis Machado Ordetx

 

Rutila un idéntico pensamiento al de antes, cuando allá en Bayamo, previo a aquel 20 de Octubre, el ánimo se dispuso a la melodía, la orquestación y la letra de un convite que alertaba a la vida o la muerte, y apareció la palabra encendida: «Del clarín escuchad el sonido⁄ ¡A las armas valientes corred!», sin que existiera otra alternativa al ser propio, a lo nacional.

 

Pergeñados conceptos de otros, persisten en nuestro lecho, desde entonces, como sentimiento de pertenencia muy difícil de despojar, y concordaría con Marinello en la cualidad de un crujido en que se «[...] Atisbaron el alma criolla a través de la conmoción que produjo el ansia de independencia política»; suceso que, en lo previo, Fernando Ortiz detalló como «[...] cubanidad [...] peculiar cualidad de una cultura, la de Cuba. Dicho  en términos corrientes, la cubanidad es condición del alma, es complejo de sentimientos, ideas y actitudes...»

 

Ahí, en «Los factores humanos de la cubanidad», la conferencia que dictó el martes 28 de noviembre de 1939 ante estudiantes de la Fraternidad Iota-Eta, asistentes a la Universidad de La Habana, remarcó que «[...] no basta para la cubanidad llanera tener en Cuba la cuna, la nación, la vida y el porte; aún falta tener la conciencia; [y] son precisas también la conciencia de ser cubano y la voluntad de quererlo ser...», sobre todo en tiempos de definición, de dilemas, de confrontación y trascendencia de voluntades para jamás claudicar ante lo propio.

 

Ya en la juventud, Martí desde la exclusividad de lo individual, cotejó el camino hacia lo universal en que se inserta una identidad, una personalidad colectiva en días en que «nacen mayores deberes», tal como subrayó Marinello al confirmar allá en 1946 en el Teatro Municipal de Caracas que «[...] Ahora el ansia colectiva -política- está en ser, en existir como grupo amarrado al ayer por raíces tradicionales y bien empujado al mañana por las vías de un destino común.»

 

Luego clarificó más su formulación: «[...] Lo irrenunciable es imponer nuestro derecho histórico a un desarrollo económico libre y democrático a la altura de los tiempos y, sin interferencias extrañas», y ahí, a renglón continuo destaca que «La unión de nuestros pueblos ha andado sobre obstáculos, cuando no sobre escombros; las razones para ello ha sido tan tercas que no han podido salvarlas las más clarividentes intenciones. Nuestros padres vivieron preocupados del rompimiento de nuestra aldeanidad; pidieron un pedagogo en cada escuela y un ingeniero en cada estancia. Los habrá. Pero a vueltas de un espíritu tan poderoso y radical que tenga fuerzas para entender y transformar, para exaltar y conducir, para cuidar de lo inmediato sin olvido de lo trascendente...»

 

Esa ruta fue re(tomada) por la intelectualidad cubana, y junto al pueblo, se mantiene aferrada a los baluartes soberanos de su cultura y el esplendor del arte y la literatura; territorios, además, en los que se mueven representantes democráticos, humanistas y progresistas de Latinoamérica, seguidores ahora y por siempre de aquellas distinciones, que desde el florecimiento del ideario bolivariano y martiano, persisten en una encrucijada que tiende a lo propio, lo que identifica todos los derroteros de lo nuestro desde una perspectiva cada vez más antiimperialista y ciudadana.

  

UN TEATRO QUE AUSPICIA HISTORIAS

UN TEATRO QUE AUSPICIA HISTORIAS

 

Por Luis Machado Ordetx

 

La Caridad, uno de los más vetustos escenarios de Cuba, fija este sábado el aniversario 122 de la apertura de sus puertas a trascendentes espectáculos culturales que, de paso o radicados en  el país, dejaron siempre una estela de espiritualidad en la región.

 

Nadie lo dudaría. Sin embargo, lleva más de un año cerrado, y todavía aguardará algún tiempo para que su rehabilitación concluya con la calidad y la originalidad que precisa una instalación de ese tipo.

 

Más de una historia y un acontecimiento de renombre, desde aquel inicio del 8 de septiembre de 1885, albergan sus paredes en la memoria latiente de los villaclareños: compañías cómico-dramáticas, variedades, zarzuelas, bufos, óperas, ballet, danza, conciertos, recitales de poesía, sesiones políticas, funciones de cinematógrafo y...

 

La edificación no se ha muerto, y aunque con puertas cerradas en el espacio principal, mantiene la vida pública en una de las salas, en la cual se honra, como en todo el recinto, a la Benefactora Marta Abreu de Estévez. También en el vestíbulo-portal, tal anuncian en estos días, ofrecen actividades artísticas que, de por sí, acentúan la permanencia y validez.

 

Recientemente hubo una reunión, y tanto inversionistas como especialistas del Centro Provincial de Patrimonio Cultural, precisaron cuánto está hecho y de igual modo lo que falta por ejecutar, sobre todo el en techo a dos aguas que protegen las pinturas al fresco, alegóricas al Gemo, la Historia y la Fama -ocho medallones que bordean el polígono con retratos de Moratín, Alarcón, Echegaray, Calderón, Tirso de Molina, Ayala, Hartzenbuzch y Gertrudis Gómez de Avellaneda, además de las alusiones a la comedia y la tragedia-, concebidas de manera única por el filipino Camilo Salaya.

 

A la par se comprobó que el mobiliario interior comenzó a repararse, mientras la platea sufrirá un mantenimiento intensivo, hecho que corrobora el interés por el rescate de la instalación y la seriedad de  labores que atenúan posibles estragos en el interior de una edificación sujeta todavía a mayor deterioro de no contenerse los efectos persistentes de las lluvias y las plantas parásitas.

 

Los recursos materiales y humanos, en lo fundamental, están asignados con el propósito de  reestablecer de manera inmediata los valores patrimoniales, culturales y arquitectónicos de «La Caridad», pero se esperará a que concluya la temporada ciclónica, en noviembre, para levantar el techo a dos aguas, el que mayor área ocupa en el inmueble, y sustituir las partes deterioradas, mientras a las restantes se le prometen los debidos retoques especializados.

 

Bien está el recuerdo de la visita de Enrico Caruso, el más famoso tenor italiano, cuando, el jueves 17 de junio de 1920, vino contratado con exclusividad a Santa Clara, y presentó L'elisir d'amore, de Donizetti (en el aria «Una furtiva lágrima» tercer acto), y la ópera I pagliacci, de Leoncavallo.

 

También ahí nació la puesta en la escena cubana de la pieza «Mariana Pineda», de García Lorca, en 1939, a cargo de la compañía de Francisco (Paco) Alfonso, y el Ballet de Alicia Alonso hizo sus primeras presentaciones durante la temporada de 1950, mientras años después, Eusebia Cosme Almanza, la más recia de las declamadoras cubanas, plantó los recitales de poesía negra, y luego vinieron...

 

Tantas cosas excelentes para la cultura universal sobrevinieron allí, que, sin dudas, sería una herejía sostener tal pérdida irreparable, porque en el auspicio de las historias, «La Caridad», como reliquia arquitectónica tiene que perdurar.   

      

LARGA VIDA A LA BIBLIOTECA «MARTÍ»

LARGA VIDA A LA BIBLIOTECA «MARTÍ»   

Por Luis Machado Ordetx

 

La Biblioteca Provincial «Martí», en Santa Clara, tal como apuntan las especialistas María Elena Fundora Pérez y Grisel Rodríguez Pardo, constituye un «colosal edificio lleno de historias», por su arquitectura ecléctica, los sucesos que, desde su fundación hasta la actualidad, se suceden allí, así como por la memoria documental y el fluir cultural que transpiran sus paredes.

 

El edificio, terminado en 1912, nadie duda que instituye un patrimonio de la colectividad, y se erige con las reminiscencias del neoclacisismo entre los más válidos existentes en Villa Clara, pero desde un tiempo atrás sufre la ausencia de un mantenimiento estable que daña algunas de sus salas, principalmente las ubicadas en la primera planta del inmueble.

 

Los estudios y dictámenes técnicos del Centro Provincial de Patrimonio Cultural, y las huellas de las filtraciones por falta de atención a los bajantes pluviales y el mal funcionamiento de las instalaciones sanitarias, afectaron parte del techo de la Sala de Lectura e Información (General) y obligó al  corrimiento momentáneo del almacén de colecciones, limitando el espacio para la concurrencia de público.

 

Los servicios ahí, además de los establecidos en Hemeroteca, continúan, pero con el nacimiento del curso escolar, casi seguro, quienes acudan al lugar verán constreñidas las labores de estudio, dada el área habilitada en la actualidad para esos menesteres.

 

El mural «Los Dones de la Ciudad» -de los artistas de la plástica Zaida del Río, Cristhian G. Téllez del Río, Humberto Ulloa García y Rafael Díaz de Villegas-, ubicado desde 2000 en la pared del fondo del Buró de Inscripciones, está sujeto al deterioro de las aguas que filtran desde el techo por posibles averías en las conexiones sanitarias de los baños superiores dispuestos en la revista Signos, Sala de Literatura y la dirección de la institución.

 

De inmediato fueron clausurados los suministros de agua al baño. Procedimiento inmediato, pero se aguarda por servicios de plomería para una revisión minuciosa y la localización y reparación de las averías.

Hasta ahora, tienen contratos firmados con una brigada de mantenimiento de la INPUD, mientras se detallan deficiencias de carpintería. Sin embargo,  urge adentrarse en el problema mayor surgido con las filtraciones, así como en la escalera de caracol -madera- que da acceso al mirador y a la Sala Juvenil de la edificación.

 

No detenerse, en período en que un mal comienza a agravarse, dará por mayor tiempo una larga vida a la Biblioteca «Martí», joya arquitectónica y cultural de la comunidad.

        

MANOLÍN, UN ALTÍSIMO HISTORIAL

  Por Luis Machado Ordetx

 

Un pláceme mayor tiene la Radio Cubana, a las puertas del aniversario 85 de su nacimiento, el próximo 22 de octubre, y junto al nombre de Luis Casas Romero, no ignoraré a Manuel Álvarez Álvarez, Manolín, el carrañense, natural de Santiago de Ambás, España, quien un excelente día partió de la Península Ibérica para aplatanarse en Caibarién, al calor de la costa y su gente diáfana y emprendedora.

Desde allí, justo lo reconocen actualmente varios biógrafos que concluyeron estudios de Periodismo, y tras el análisis factográficos de importantes papelerías que pulsan la pericia de un hombre que arribó a la Isla en 1905, lo ubican como Pionero imprescindible de la Radio Cubana.

Antes que expirara el tercer lustro del pasado siglo Manolín obtuvo por correspondencia el título de Radiotelegrafista y emprendió de manera afanosa las rutas creativas del diálogo  con el pueblo, la creación de emisoras y la recreación artística o informativa de cuánto acontecimiento surgiera a su alrededor.

El legado histórico que fundamentó desde 1920, cuando inauguró la 6EV, planta que desde la Villa Blanca -en banda de los 225 metros-, resultó el firmamento de una época, y luego se empinó en 1925 con la 6LO, y un lustro después montó en ese territorio la CMHD, la emisora de mayor potencia de todas las alejadas de la capital cubana.

Fallecido en 1986, a la edad de 94 años, junto a su esposa, la habanera Olimpia Casado Mena, operadora de planta radial, se incluyen ambos entre los indiscutibles iniciadores de la historia antillana en ese medio de comunicación, con avales trascendentes para jamás encasillarse en el mutismo o el olvido.

Ahí está su aportación: en 1938 la Asociación de Prensa de Cuba dejó nota del reconocimiento, tras años antes, en unión de Feliciano Reinoso Ramos y Lorenzo Martín -en funciones de narrador y traductor-, transmitir de manera simultánea la señal de la WLW, desde el Madison Square Garden, en Estados Unidos, la descripción, detalle por detalle, de la pelea de boxeo entre Luis Ángel Firpo y Jack Dempsey, hecho que figuró en el primer capítulo conocido dentro del comentario deportivo nacional.

De igual manera, antes que cerrara la cuarta década del pasado siglo, fecha en que Manolín dispuso de emisoras en Caibarién, Santa Clara o Sagua la Grande, no hubo acontecimiento cultural, social o político en esos territorios que no llevara la impronta de la inmediatez y la resonancia informativa, y así lo clarifican sus estudiosos.

No cabe dudas, otras páginas tendrán que venir en lo futuro, capaces de atestiguar desde la verdad histórica y documental cada uno de los contribuciones y virtudes que competen a un hombre que, lejos de su terruño, estampó en Caibarién y en Cuba un rumbo inusitado a la Radio  comercial del país que tomó en las entrañas, como uno más entre todos los naturales de esta tierra.

Por si fuera poco, hasta el último aliento de vida -30 de marzo de 1986-, desde su vivienda de María Escobar, número 26 altos, en Caibarién, siguió misiones de empedernido radioaficionado, para demostrar al mundo que la obsesión y aventura de juventud, como misionero de la comunicación, serían, hasta la muerte, en un eterno pacto de historia con la palabra hablada.

¡PUCHO!

Por Luis Machado Ordetx

La ubicuidad, aunque esté alejado de los recintos preferidos del natal Placetas o del recogimiento momentáneo de Santa Clara, caracteriza el temperamento psíquico y musical de Víctor (Pucho) López Jorrín, hombre que, de excelencia en arreglos y la composición, va siempre a lo extraordinario.

No por gusto el virtuosismo lo incorpora con agrado a su espiritualidad, y ahora junto a la trovadora Sara González —forma parte del grupo acompañante—, deambula como Einsten en la búsqueda de fabulaciones y misterios desprendidos del delirio artístico que lo cobija desde la infancia.

Después de los éxitos últimos, asentados desde 2001 con el Cd «Here comes “El Son”», homenaje cubano a The Beatles —figuró en arreglos, piano y piano eléctrico unido a otros dos instrumentistas villaclareños: Juan Carlos (El Peje) Rojas, timbales, y Lázaro (El Fino) Rivero, bajo—, no cesó en empeños, y demostró tal como dice a menudo que «el arte viene de un lugar, que no es solamente la escuela, porque brota de arriba…»

Aunque ese disco, excepto los temas de Jorge Luis Rojas (Rojitas), tuvo escasa difusión en la Isla, el proyecto sustentado por Alfredo Álvarez Calderón y Ernesto Juan Castellanos, fundido al concurso de otros intérpretes nacionales, lo empinó más allá de una mera recordación por la trascendencia sonora y textual que dejó al tiempo y la universalidad toda la historia de los «Chicos» de Liverpool.

Luego vinieron, al unísono, los éxitos del Cubadisco 2007 con el Cd «Vionaika», y también los arreglos a la pieza «Detrás del tilo», compuesta por Leonardo García y vocalizada por Vionaika Martínez para las jornada del Concurso de Música Adolfo Guzmán, efectuado en abril último.

Otros menesteres lo inspiran a labores conjuntas con Heidi Igualada, Polito Ibáñez y…
Sin embargo, su obsesión antes juvenil, y desde tiempos atrás madurez absoluta, lo insufla hacia los vericuetos, la improvisación, la riqueza y la experimentación con sonoridades de la contemporaneidad y la legión histórica del jazz.

Ahora concluyó un Cd, en perspectiva de circulación por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) de España, y casi todos los temas tienen una iluminación en que subyace Santa Clara, con sus calles y gentes incólumes en una idiosincrasia cultural inigualable.
Por título: «Urban Experiences», con 12 temas dentro del canon del jazz-fusion clásico, donde la nostalgia, el divertimento y la ensoñación por la ciudad cabalga al amparo de un compositor que rastrea en la memoria para evocar el pasado.

Pucho López, conoce de los espacios más inverosímiles de Santa Clara, y a partir de la lectura del cuento «El Banco y la Estatua», escrito por Marvelys Marrero Fleites y aparecido en la revista digital Guamo, de abril pasado, encontró «justamente la historia que necesitaba para componer la pieza que cierra el disco».

Hace poco decía: «faltaba una pieza con esa onda, con esa historia», y ahí surgió: «A view from this side» y «A view from the other side», para reafirmar que «la música instrumental sugiere, no retrata; es la diferencia entre pintor y fotógrafo, más o menos. Me gusta porque es una historia local, juvenil, inocente al principio y con amor y daño también.»

En «Impostegable», una de las melodías más hermosas, el gentío infantil acata diferentes lugares, hasta prenderse de la entraña cromática que impera en todo el Cd. También incorpora «Espacios perdidos 1 y 2», dedicado a las legendarias descargas del otrora centro nocturno El Sótano, del hotel Santa Clara Libre, sitio que en antaño deslumbró a grandes de la música cubana que transitaron por allí en épocas en que «formaba parte de Los Fakires, de Esteban Riego, donde tocábamos hasta las tantas el mejor jazz contemporáneo que halla escuchado e interpretado.»

Recientemente Pucho López terminó toda la música destinada a los espectáculos coreográficos de la compañía villaclareña Danza del Alma, y ahora da los toques finales a otros Cds., en los que, seguramente, Santa Clara y sus calles, con santo y seña labran como manantial inspirador a un versátil pianista y un recio cimentador de arreglos orquestales que fulguran como carta de triunfo del espectro nacional o foráneo.