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PERIODISMO

BOLÍVAR, EL GENIO PROFÉTICO

BOLÍVAR, EL GENIO PROFÉTICO

Por Luis Machado Ordetx

 

 


«Abrirse, labrar juntos, llamar a la tierra, amarse, he aquí la faena».

                  José Martí

 

El sábado 19 de abril de 1919 La Habana palpitó por la unidad latinoamericana: una Avenida de la capital cubana llevaría en lo adelante el nombre de Simón Bolívar.

 

 Fue un día histórico: fecha del natalicio de Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, y ocasión en que Venezuela inició en 1810 la ruta emancipadora contra España. Eran las cuatro y media de la tarde. Dos banderas nacionales, la de Cuba y Venezuela, cubrían una placa de bronce con las incrustaciones del nombre del Libertador, un cíclope de la fraternidad entre los pueblos.

 

El acto constituyó la humilde propuesta de un ensayista nacido en Santa Clara, centro del país. Tres años antes, por el Acuerdo número 392 de la presidencia de los Estados Unidos de Venezuela, según legalizó el general Ignacio Andrade, ministro de Relaciones Exteriores de ese país, recibió la Condecoración de la Orden del Libertador en la Tercera Clase, el mayor reconocimiento entregado a nacionales, o no naturales de ese país sudamericano. El premio fue conferido al coterráneo por sus servicios desinteresados y prestados a la humanidad.

 

¿Quién es?... Un cubano de tuétanos y de almas, antiimperialista en extremo. Un periodista martiano y de radical de pensamiento latinoamericano.  También un exclusivo nacionalista que difundió la defensa de lo propio, lo autóctono, como blasón inequívoco de nuestra cultura. De Santa Clara tuvo siempre el recuerdo permanente. Fue alumno de Mariano Clemente Prado y Pérez en el Colegio Santa Ana, y en julio de 1915, el Ayuntamiento local lo avaló como “Hijo Ilustre” de la ciudad. Hoy su nombre y legado, apenas se difunde.

 

Puede, incluso, que fuera el primero de su tiempo en ostentar esa distinción. Al menos no existen otras referencias históricas que precisen un reconocimiento enaltecedor, con la efigie de Bolívar,  el «[…] más alto honor que puede recibir y ostentar con orgullo un americano devoto de aquel maravilloso genio político y militar cuya obra inmensa llena las más gloriosas páginas de la historia de la épica lucha, cruenta y larga, por la libertad de América; de aquel cuyo nombre cien veces ilustre viene a los labios cuando se dice: El Libertador…»1 de cinco Repúblicas de América del Sur.

 

Carlos de Velasco y Pérez (1884-1923), hijo de mambí, un anónimo hombre de Santa Clara radicado en La Habana en su adolescencia, fue el director-fundador de Cuba Contemporánea (1913-1913), publicación que dirigió hasta enero de 1921, fecha en que se desempeñó por breve tiempo en el servicio consular en países europeos. Durante 8 años dirigió la revista nacionalista, y preparó, con su peculio y de otros amigos, 96 números, de los 176 registrados: un 54% del total de todas las ediciones mensuales.

 

La característica primordial del carácter de la publicación estuvo orientada a los actos de fraternidad latinoamericana, de discusión de temas contemporáneos sobre la vida económico y social de nuestro  país y a la historia nacional en sus más insospechadas aristas culturales. Fue la revista antiimperialista de su tiempo, y un abrigo permanente de observación contra las pretensiones de los Estados Unidos de expandirse por el mundo. El pensamiento de Bolívar, y su prolongación en Martí, estuvo entre los asideros más inconfundibles. 

 

Ahí surgió en Cuba el primer gran reconocimiento público al Libertador de América. También la reciprocidad de Venezuela de perpetuar el paso efímero de Martí por Caracas, capital a la que arribó el 21 de enero de 1881, y partió el 1 de julio de ese mes. Allí el Apóstol cubano dejó su huella periodística con la fundación de la  Revista Venezolana, y colaboró con La Opinión Nacional. Del país sudamericano dijo en su despedida: «[…] Deme Venezuela en que servirla: ella tiene en mi un hijo». Idéntica devoción mostraría antes con México, Costa Rica, República Dominicana y…

 

¿Cuándo Carlos de Velasco sacó al ruedo público la permanencia del recuerdo de Bolívar en La Habana? Ocurrió en noviembre de 1917, con la aparición de «Bolívar y la independencia de Cuba»,2 del erudito colombiano Gabriel Porras Trononis, ensayo al cual insertó una nota a pie de página, interrogante y de devolución:

 

«¿Por qué nuestra patria no ha cumplido aún con el deber de honrar la memoria insigne del primer guerrero americano que pensó en libertarla? En deuda, ciertamente, estamos los cubanos con muchos ilustres compatriotas cuyos nombres semiolvidados […] Bolívar, el primer hombre de América nuestra, el más grande de los caudillos y el más glorioso de los libertadores de pueblos, merece que aquí se le tribute, sin más demora, algún homenaje digno de su fama y demostrativo de que Cuba sabe agradecer el empeño generoso que quiso intentar el brazo incansable de aquel genio cuya figura, reproducida en bronce o mármol, quisiéramos ver honrado y decorado alguno de nuestros  principales sitios públicos. Más, ya que esto no es posible por ahora, al menos pudiera el Ayuntamiento de La Habana dar el nombre de Bolívar a una calle principal de la capital de esta tierra que él ansiaba libertar; y al efecto Cuba Contemporánea excita a los ediles habaneros para que cumplan este deber. Bolívar podría llamarse, en lo adelante, la calle todavía denominada de la Reina, o la de San Rafael, u otra cualquiera importante. Y el día que fuera puesta la primera tablilla en la calle que lleve el nombre del ínclito hijo de Venezuela, rendir a su memoria, al Inmortal, el tributo de respeto y de amor que toda América le debe, y que especialmente le debemos los cubanos por haber sido él quien primero soñó en darnos lo que hoy tenemos por el esfuerzo impagable de nuestros libertadores: la República».3

 

                          LA AVENIDA HABANERA

 

Un total de 20 ensayos, unos cortos, otros medulares por sus aportaciones, abordan en las páginas de Cuba Contemporánea  el pensamiento y la proyección americanista de Bolívar. También Martí, el Apóstol cubano, tiene marcada relevancia durante el período que Carlos de Velasco tuteló una publicación plural, de intercambio inquebrantable entre intelectuales cubanos y latinoamericanos, integrantes de 20 repúblicas definidas en el contexto de la congregación cultural.

 

Los textos comienzan en mayo de 1913 —tres meses después de fundada Cuba Contemporánea—, y son los venezolanos Rufino Blanco-Fombona y Diego Carbonell, quienes, respectivamente, remiten los ensayos «Simón Bolívar, la revolución Hispanoamericana y la política española en 1821», y «La grandeza y las ambiciones del Libertador», análisis último divulgado con exactitud con un año de diferencia en relación al primero. En septiembre de 1914 el colombiano Porras Troconis ve impreso su ensayo «Las ideas políticas de Bolívar», y el legado histórico del Libertador, entra en punto de debate, de permanencia latinoamericanista, de unidad y confraternidad de nuestros países.

 

Razón tuvo el chileno Ernesto de la Cruz, cuando en Cuba Contemporánea propagó en 1915 «El genio político de Bolívar», y recordó las palabras del uruguayo José Enrique Rodó, al sustentar que, cuando «[…] veinte siglos hayan pasado; cuando una pátina de antigüedad  se extienda desde el Anahuac hasta la Plata, allí donde hoy campea la naturaleza o cría sus raíces la civilización; cuando cien generaciones humanas hayan mezclado, en la masa de la tierra, el polvo de sus huesos con el polvo de los bosques […], verán, como nosotros también, que en la extensión de sus recuerdos de gloria nada hay más grande que Bolívar».4

 

El Libertador, Simón de Bolívar y Palacios (1783-1830), aquel que murió como había nacido, desnudo, tendría en adelante el primer reconocimiento público en Cuba. La propuesta de Carlos de Velasco, aparecida en Cuba Contemporánea, la acogió el periódico habanero La Discusión, y El Nuevo Diario, de Caracas, en sus ediciones respectivas del sábado 5 de enero de 1918. El consejal capitalino Lorenzo Fernández Hermo presentó antes de esa fecha una moción al Ayuntamiento de la provincia. Era la sugerencia de Carlos de Velasco, y así lo reconoció.

 

En lo sucesivo «[…] las calles de Reina y de la Marina, en toda su extensión (que, en no lejano tiempo, ha de ser una de las más importantes de la Ciudad, con la prolongación de las obras del Malecón), se denominen respectivamente Avenida “Simón Bolívar” y Avenida “George Washington”, celebrándose dichos actos, al ejecutarse oportunamente esos acuerdos, con la mayor solemnidad posible, invitándose al efecto al ilustre Cuerpo Diplomático en nuestra Nación…»5

 

El periódico caraqueño dirigido por Santiago Key Ayala, admitió, según el despacho de Carlos de Velasco, que Venezuela correspondería a similar acto patriótico y latinoamericano, «[…] poniendo el nombre de Martí a una de las principales calles de la ciudad capital, Caracas, como podemos afirmarlo no solo por los informes privados que obran en nuestro poder, sino por los que revelan los conceptos finales del párrafo en que El Nuevo Diario recoge nuestra nota al artículo del Dr. Porras Troconis (titulado Bolívar y la independencia de Cuba), donde este prueba, con documentos irrefutables, que Bolívar quiso libertar nuestra tierra».6

 

La fecha tentativa del cambio de nombre a las vías ocurriría el jueves 10 de Octubre de 1918, medio siglo del Grito de Yara, gloria de los cubanos que se lanzaron a la lucha por la independencia nacional. Un día antes, dice La Discusión, de La Habana, el Ayuntamiento refrendo el acuerdo.  Carlos de Velasco sugirió otro calendario para los vínculos indisolubles entre Cuba y Venezuela: el sábado 19 de abril de 1919.

 

Lo dice en carta al erudito cubano José Manuel Carbonell, uno de los oradores escogidos para el acto patriótico y de hermandad latinoamericana, al cual asistirían el cuerpo diplomático y los residentes extranjeros radicados en la capital.

 

Ya para entonces, en días previos, Caracas exhibía en una de sus calles el nombre de José Martí, lo atestigua Carlos de Velasco, y también lo refrenda Armando Rivas Vázquez, representante de esa colonia extranjera en la capital cubana, y otro de los oradores del acto escenificado en la esquina de las calles Aldama y Reina, ya daría nombre a la Avenida Simón Bolívar, en La Habana, según insinuó el periódico El Mundo, de La Habana.7 La Banda Municipal interpretó los himnos nacionales de ambos países.  Carbonell pronunció un discurso efusivo:

 

«[…] Se dice Bolívar, y hasta la tierra siente los escalofríos de la epopeya; se iluminan los montes al resplandor de los incendios libertadores; flotan al mástil los ensueños de tiempos legendarios, se ven pasar los héroes, llaneros y cholos, y rotos y gauchos, haciendo trepitar la pampa salvaje bajo los cascos redentores de sus corceles en desenfrenado galope; un soplo de victoria refresca los corazones, y parece que vibran en homérica diana los alegres clarines de Pichincha y Carabobo, de Ayacucho y de Junín…»8

 

La Avenida Simón Bolívar, según el imaginario popular todavía sigue llamándose Reina, y la Plaza Martí, en Caracas, lo expuso El Universal, de esa capital, en la edición del miércoles 26 de febrero de 1919,9 eran una realidad en el «[…] propósito de laborar sin tregua por la humana idea de congregar los países latinoamericanos en una confederación de estados, consagrando así los previsores evangelios políticos del Libertador», dijo Carbonell. 

 

Después de concluido el acto, ante el monumento a Martí en el Parque Central de La Habana, el Cuerpo Diplomático, el pueblo aglomerado, y otros insignes personalidades nacionales, depositó una ofrenda floral al Apóstol cubano. Ricardo Gutiérrez, ministro de Colombia, expresó la gratitud de las repúblicas, hijas del esfuerzo de Bolívar: Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador, Perú y Bolivia. El sueño de Cuba Contemporánea, y del nacionalista Carlos de Velasco y Pérez, el hijo natural de Santa Clara, era una realidad para propagar aún más el genio profético del Libertador de América.

 

NOTAS

 

1- Cfr. Notas Editoriales: «Un gran honor al director de Cuba Contemporánea», en revista Cuba Contemporánea, 4(1):95-96, tomo xi, La Habana, mayo de 1916.

2- Gabriel Porras Troconis: «Bolívar y la independencia de Cuba», en revista Cuba Contemporánea, 5 (3): 191-209, tomo xv, La Habana, noviembre de 1917.

3- Cfr. N. de la D. de C.C: Idem., p. 191. Texto redactado por Carlos de Velasco.

4- Ernesto de la Cruz: «El genio político de Bolívar», en revista Cuba Contemporánea, 3(2): 321, tomo x, La Habana, octubre de 1915. 

5-  Cfr. Notas Editoriales: « Bolívar, Washington y Cuba», en revista Cuba Contemporánea, 6 (2): 259-260, tomo xviii, La Habana, octubre de 1918.

6- Idem., p. 260.

7-Cfr.  Notas Editoriales: «Las Avenidas Bolívar y Washington», en revista Cuba Contemporánea, 6(3):372-373, tomo xviii, La Habana, noviembre de 1918

8- Cfr. Notas Editoriales: «Bolívar y Cuba. Venezuela y Martí», en revista Cuba Contemporánea, 7(77): 150-160, tomo xx, La Habana, mayo de 1919.

9- Idem., p. 160.

 

 

 

 

 

ONELIO, EL CUENTERO MAYOR, EN SANTA CLARA

ONELIO, EL CUENTERO MAYOR, EN SANTA CLARA

Por Luis Machado Ordetx

 

Onelio Jorge Cardoso, el Cuentero Mayor, es redescubierto en Santa Clara, antigua capital de la región central, a partir de la filmación de un documental, único elaborado en las dos últimas décadas, en el cual resaltan materiales biográficos aportados por el archivo del declamador Severo Bernal Ruiz, amigo y contertulio del afamado escritor cubano.

 

 

A partir de la estancia del creador de “Caballo de coral”, o “Mi hermana Visia”, entre las antológicas narraciones, se particulariza en aspectos relativos a los inicios literarios del cuentista-periodista en Santa Clara, ciudad donde radicó de manera ininterrumpida desde 1928 hasta 1943, fecha en que partió hacia Matanzas y vivió poco tiempo antes de trasladarse a La Habana y desarrollar sus momentos más descollantes de la profesión.

 

 

Richard Abella Reyes, director, destacó que recibieron el patrocinio de la Casa Productora de Telenovelas del ICRT, y parten de entrevistas efectuadas a Eduardo Heras León y a los músicos José Baeza y Mario Darias, quienes relatan anécdotas familiares del escritor nacido en Calabazar de Sagua en 1914.

 

También disponen del testimonio de la pedagoga Pilar Martínez Pírez, eslabón necesario en los vínculos del Cuentero con la ciudad durante  ese  período y se desempeñó como maestro cívico rural, viajante de Medicina y animador cultural. El realizador dispuso de documentos y valoraciones aportadas por este escribiente, estudioso del desarrollo literario de la región, y albacea de la papelería del Bernal Ruíz, el Declamador Dilecto de Las Villas.

 

 

Con anterioridad fueron difundidos los audiovisuales Cuentero (1987), dirigido por Manuel Rodríguez, y Onelio (2014), de Tony Lechuga. Sin embargo, declaró Abella Reyes que, con las entrevistas, originales, fotografías y la recuperación de la prensa plana villaclareña en la que se insertó Jorge Cardoso, devuelve a la historia de la Cultura y la Literatura cubanas aspectos muy poco valorados por los estudios académicos.

 

 

Los períodos creativos del Cuentero Mayor comenzaron en la revista Umbrales —solo publicó en un número, el correspondiente al 15 de noviembre de 1934—, y después prosiguieron en el Club Umbrales (1935-1943), conducido por el dramaturgo Juan Domínguez Arbelo, donde desarrolló la iniciación literaria, incluida la poesía, y el periodismo de prensa plana.

 

 

El Onelio menos célebre, así como su labor periodística en Audiciones Umbrales y la Hora Hontanar, espacios radiales de las emisoras de Santa Clara, y en La Publicidad (1937-1943), son retomados por el documental que se nutre del argumento, o idea original, de la calabaceña Yeni Pérez Horta, y se afianza con el guion y dirección de Abella Reyes, quien antes se distinguió en Hasta Santiago (2009), tributo al Noticiero ICAIC, o El canto… es la vida (2012), inspirado en Electo Silva, director del Orfeón Santiago, una de las más emblemáticas figuras de la música nacional.

 

 

Por locaciones se tomaron los alrededores del parque Leoncio Vidal y sus edificaciones más representativas, entre las que resaltan el Bar Ideal,  la Glorieta y el teatro La Caridad, o el antiguo Billarista, donde el cuentista desplegó actividades de animación cultural. También se detuvieron en la vivienda que habitó en su juventud Jorge Cardoso —en las calles Pastora y Cuba—, en la capital villaclareña, y las alturas de Pelo Malo, la barriada rural de La Picadora, el puerto de Isabela de Sagua y la ámbito de Calabazar de Sagua, en Encrucijada, lugar de nacimiento.

 

 

El equipo técnico lo integran, además, Orlando (Landy) Sánchez Cardentey, asistente del director, así como el fotógrafo José Manuel Riera Arana —fundador del ICAIC—, y el camarógrafo Elvis Urra Moreno y el sonidista Michel Caballero. Intervienen, además, Ariadna Abreu, en la producción,  David Nicle, editor, y Edgar Dávila, diseño de banda sonora, así como la valiosa colaboración de personal de apoyo de Tele-Cubanacán en Santa Clara. 

 

 

Antes de concluir mayo estará listo el documental, apuntó Abella Reyes, y constituirá un reconocimiento al aniversario 101 del Cuentero Mayor (11 de mayo de 1914), y más que un homenaje, contribuirá a una mayor difusión de la vida y obra de un escritor, principalmente para los jóvenes, que cambió de raíz las particularidades de la narrativa corta cubana y llevó a la literatura y el periodismo las particularidades del habla común, los anhelos, fantasías y las miserias materiales que corroían la existencia de los hombres del pueblo.

MATANZAS Y DEMIS VALDÉS, EL "JUSTICIERO" VISIBLE

MATANZAS Y DEMIS VALDÉS, EL "JUSTICIERO" VISIBLE

 

Demis Valdés, el aparente utility, es el “justiciero” en el desafuero Asiel-Lunar-Villa-Clara-Matanzas. Ni que fuera el remarke de los “Espadachiles”, o el émulo de Emilio Bobadilla, Fray Candil (Cárdenas-Matanzas, 1862-Biarritz, Francia, 1921), el gran narrador y periodista cubano, olvidado por la historiografía, y biolioso por excelencia. De uno a otro hay un gran trecho. Bobadilla dejó una sólida obra literaria; el otro, una pésima acción ciudadana y un mediocre sistema de juego deportivo. 


 

Valdés, a quien un periodista matancero hizo una entrevista en febrero último, a raíz de los trágicos sucesos, vuelve a ser noticia.  Antes se mostró el "niño bueno", algo apenado, defensor de su equipo. Ahora, es el "legitimador" urgido de aparecer en una nómina luego de "purgar" parte de su culpa. 


 

Sin embargo, entre Valdés, el matancero "malo", y Bobadilla, hay una diferencia enorme. El primero, dicen que está emparentado con la familia de Víctor Mesa, el DT VM32. Jamás figurará entre las glorias de las estrellas de la cultura cubana, incluido el deporte. Otra desvergüenza de la "pelota" cubana comandada por Higinio Mesa, mejor expuesto según vox poppuli en el árgot nacional.


Bobadilla es otro hombre, a pesar de sus arrastres. Fue abogado, periodista, narrador, y defendió sus puntos de vista a partir de una misión justiciera, de ética, de ardiente hombre de letra. Cuando apeló al honor, siempre escogió con dignidad las mismas armas del contrario, sin que jamás sorprendiera al otro desprevenido.

 

Al volver a Valdés, el enfans terrible, dijo el periódico Jit, que estaba en el róster de Matanzas, pero ¿cómo?..., no importaba una sanción de la Comisión nacional. Higinio Vélez, entre "trabalenguas", no aclaró, ¿si, o no?en sus "pírricas" declaraciones dadas hace apenas horas en Santa Clara. Otra visión "burlesca", ni que fueran los tiempos de los bufos de Covarrubias, allá, a principios de los años 60 del siglo XIX.


 

Demis Valdés, dígalo o no Higinio Velez Carrión, salió en la nómina del equipo Matanzas. Entonces, ¿cómo lo inventó www.cubadebate.cu, y otros medios  de prensa en Cuba? Higinio, !por favor, más respeto al pueblo cubano, a la afición!, y ponga un coto al despretigio de la Comisión que dirige desde el manto " parcitativo" en las decisiones.  


 

!Oh, hasta cuándo se lastrará una posición cívica, viril, u honesta en Cuba! Mientras las "miserias humanas" subsistan, aquel espíritu nacionalista, cubano, de defensa de lo propio, y de la identidad nacional, a la cual llamó José Sixto Solá desde las páginas de la revista Cuba Contemporánea (1913-1927), estará perdido de nuestros escenarios públicos.


 

Lo más gracioso de esta historia, ayer lunes 9 de septiembre, lo ofreció la televisión cubana. En el desafío de la final por el tercer lugar del Campeonato Nacional Sub23, el narrador Modesto Agüero, menionó la la inclusión de Demis Valdés en la nómina de Matanzas. No dejó "asombros" en la lectura mimética del texto que entregó la Comisión. Tampoco hubo cuestionamientos, y lo presentó como jugador en activo.


 

Tamaña desvergüenza... Otros comentaristas cuestionan la presencia del pelotero matancero en la "nómina oficial", mientras Agüero, al leer el listado, se hizo de la "vista sorda", como si nada supiera al respecto...


 

Al asunto Valdés le "echaron" tierra, mientras Freddy Asiel  Álvarez pagó con su "confinamiento" alejado de los escenarios deportivos. Ramón Lunar Armenteros recibió varias sesiones de atención maxilofaxial, y Villa Clara quedó "desencajado" en la competencia por los primeros lugares de la Serie. Por fortuna, Pinar del Río, con el mítico timonel de Alfonso Urquiola, destronó los "apetitos" gradilocuentes de los Cocodrilos de Víctor Mesa, en su ansia de la "Siesta de un Fauno", con perdón del poema escrito por Mallarmé y música del impresionista Debussy.


 

Higinio Velez, quien rige las riendas del Béisbol, no da entrevistas, tampoco infomación. Niega un derecho del pueblo. Hasta cuándo esos oídos "sordos" estarán dirigiendo en Cuba y desacatando las disposiciones del General-Presidente, Raúl Castro Ruz, como lo nombró Eusebio Leal, y las disposiciones políticas y gubernamentales del país.


 

Después, "algunos directivos del periodismo" quieren "sansionar el empleo de celulares y cámaras" para captar hechos e imágenes "silenciadas" por "voces" que, no son "voces", sino murmullos de burócratas. Gracias a muchos de esos artilugios tecnológicos se contrastó y reconstruyó aquella triste escena en la cual Demis Valdés, sin ton ni son en el escenario del desafío, parecía un toro fiero dispuesto a tomar la "justicia" por su mano frente a los lanzamientos descontrolados de Asiel Álvarez. Allí se vio cómo VMJr. 32 se dirigió al banco y luego retornó al home haciendo "poses" de adolorido por el pelotazo. Todo estaba preparado en uno de los más antológicos ¿misterios? de la pelota cubana de todos los tiempos...


 

Cuántas historias están escondidas y se recomponen gracias a esos artefactos tecnológicos que, en manos de mucho, más que epatar, trazarán las sendas de una verdad irrebatible. Acaso son falsas aquellas imágenes que, en "tomas de no sé quien, fueron captadas y divulgadas a partir de lo ocurrido en el hotelito Rivierita, de Santa Clara, cuendo Víctor Mesa y parte de su equipo "convirtieron" en sitio religioso a una instalación estatal y pública. Fue previo a los últimos enfretamientos entre Matanzas-Villa Clara por el campeonato nacional, ganado por los pupilos dirigidos por Ramón Moré ¿Acaso es mentira? Entonces de algo sirven esos equipamientos técnicos, llámese celulares, videos, tables, o...


 

 

Díganlo o no, son fuentes de información en el periodismo moderno, no al estilo de los denominados "paparazzi", sino de aquel ciudadano que quiere corroborar un hecho y autenticarlo como memoria visual y objetiva del acontecer nacional, universal, o contemporáneo de siempre. No tendrán esas imágenes o advertencias un manto legal, pero si ofrecerán la existencia de un "silencio", expuesto como signo dramático de cualquier actualidad.  


 

 

Por Mayli Estévez Pérez

 

 (Periodista de Vanguardia, Villa Clara, Cuba).


Se hizo el Villa Clara de pelota, pero lo que más sorprende a la afición naranja y de un poquito más allá es que en la nómina de Matanzas salió a relucir un nombre que debió excluirse de la pelota cubana, Demis Valdés.

 

Según la circular de castigo publicada luego de los tristes incidentes del último febrero en el estadio matancero, Valdés no tenía por qué integrar la fila de los Cocodrilos. Y cito: «[...] suspender por un año de todo evento oficial a Demis Valdés por su actitud totalmente incompatible con los principios del deporte cubano [...] su reincorporación estará condicionada al comportamiento que mantenga en lo adelante».

 

Un año que todavía no se cumple, a no ser que en la Atenas de Cuba se rijan por el calendario maya, o vaya usted a saber por cuál, para que seis meses se conviertan en 12. Ahí está el nombre en la nómina (muy oficial pese a la no oficialidad que dejó entrever Higinio Vélez, director de la Comisión Nacional del Béisbol, a esta reportera cuando fue cuestionado sobre el tema.

 

La primera gran contradicción es que la máxima autoridad del pasatiempo de los cubanos le diga a la prensa que no da entrevistas. ¿Qué hacer ante tal arbitrariedad que nos niega a usted y mí el derecho a la información? Tras aclarar que no es una entrevista, sino dos preguntas, agrega que verá si las puede responder.

 

Según Vélez, voz principal de la Comisión Nacional, después de los seis meses de una sanción, los equipos tienen derecho a pedir la revocación de esta. Pero el caso que nos compete, Demis Valdés, y el del lanzador de la Isla de la Juventud Wilber Pérez, no han sido revocados todavía. Aprobados, fue la palabra exacta. Escribo «todavía», porque todo está bajo la lupa en este deporte nuestro.

 

Higinio no dijo más, solo dejó entrever la poca seriedad de esos comentarios. A todas luces la Federación que él dirige es la más contradictoria y risible en esta historia. ¿Si no está «aprobado», entonces por qué está en la nómina oficial?

 

Los cubanos estamos alfabetizados hace buen tiempo, sabemos leer, incluso entre líneas. Lo que sí se desconoce fue el trabajo social del mencionado Valdés para ser perdonado de manera pronta por la Comisión, en tanto el diestro Freddy Asiel Álvarez era excluido de su equipo, las selecciones y preselecciones nacionales.

 

También se ignoran cuáles son los límites de dicha institución beisbolera, tan vilipendiada, y con razón. La Comisión Nacional se contradice una y otra vez. Hace la regla y la viola ella misma, y es que en el país de los ciegos, el tuerto es rey. Vélez ni siquiera da entrevistas. Total, no hace falta, ¿cierto? Al menos aseguró que se están estudiando los cambios para la 55 Serie Nacional. Eso es un alivio..., parece.

129 AÑOS DEL TEATRO LA CARIDAD, EN SANTA CLARA

129 AÑOS DEL TEATRO LA CARIDAD, EN SANTA CLARA

 

Por Luis Machado Ordetx

 

El teatro “La Caridad”, de Santa Clara, una de las joyas arquitectónicas de Cuba, celebró este 8 de septiembre su aniversario 129 de fundado, según el interés y donación  al pueblo de esta ciudad mediterránea expuesto por Marta Abreu de Estévez, la patriota y Benefactora de la localidad.

 

La inversión de la majestuosa construcción ascendió a 140 000, 00 pesos-oro, y su proyecto nació en 1883 y se concluyó dos años después bajo la supervisión del arquitecto Herminio C. Leyva en áreas de lo que antes constituyó la ermita de La Candelaria, frente a la Plaza de Armas de Santa Clara, ciudad natal de Marta Abreu, una de las herederas de la acaudalada familia villaclareña propietaria de ingenios azucareros y vastas extensiones de tierra.

 

En los decorados pictóricos y escultóricos del teatro La Caridad (1885) fueron ejecutados por Miguel Melero, Miguel Arias, Fernando Bossi y el filipino Camilo Salaya, quienes ejecutaron paneles, medallones, retratos y telones idóneos a una de las más impresionantes salas teatrales de Cuba, solo comparado con la exquisitez del Terry (1890), de Cienfuegos.

 

El teatro se concluyó en poco más de un año, y tras su inauguración se presentaron 38 cláusulas para el funcionamiento y garantía social, entre las que se establece el doble propósito, en memoria de los padres, de socorrer con sus ingresos a los pobres de Santa Clara.

 

También fundamentó que el deber del Ayuntamiento de la localidad será la conservación de su teatro y evitar, como deber primordial, el indebido uso para presentaciones inmorales y poco edificantes.

 

Declarado Monumento Nacional, en 1982, el inmueble sufrió intervenciones arquitectónicas en las décadas del 30, 50 y 60 del pasado siglo, y entre 1982-1988 sufrió restauración científica, muy similar a la ejecutada en 2009 tras mantenimientos de los sistemas hidrosanitario, de protección contra incendios y eléctrico.

 

De la labor benéfica y humanista de Marta Abreu de Estévez en Santa Clara, destacan el obelisco erigido en la Plaza de Armas en memoria de los sacerdotes Juan de Conyedo y Francisco Hurtado de Mendoza (1886), así como cuatro lavaderos públicos (1887) en las riberas de los Bélicos y Cubanicay, además de un observatorio astronómico meteorológico municipal (1894), el alumbrado público (1895), y su contribución monetaria y conspirativa en la lucha por la independencia de Cuba contra el colonialismo español. También en su actividad benéfica sobresalen el dispensario El Amparo (1895) destinado a socorrer con asistencia médica a las familias pobres.

 

Del legado histórico de la Benefactora de Santa Clara, la patriota Marta Abreu de Estévez, y de la trascendencia del teatro La Caridad, considerada entre las piezas arquitectónicas más hermosas de Cuba, especialistas e investigadores de Villa Clara expusieron sus puntos de vista en un coloquio sobre tradición e identidad que tuvo por sede este lunes en el coliseo cultural de la ciudad.

 

Allí se acordó que el año entrante, aniversario 130 del teatro, se efectué otro encuentro similar para reconstruir la historia de los pasos de Enrico Caruso, Luis Roncconi, la ópera de Scognamiglio, Eusebia Cosme, Luis Carbonell, Alicia Alonso, Esther Borja, y prestigiosas personalidades del panorama artístico-literario nacionales o foráneas por un escenario que conserva una historia inusual en la cultura cubana.

 

 

 

MANZANILLO, CULTA CIUDAD, TENGO UNA QUEJA

MANZANILLO, CULTA CIUDAD, TENGO UNA QUEJA

Por Luis Machado Ordetx

 

 

Manzanillo, pulcra ciudad del Golfo de Guacanayabo, tiene burócratas de la Cultura. Más allá de irradiar arte y literatura, desde una poltrona de decisores, los funcionarios se burlan de las legislaciones existentes para el pago puntual por los derechos de autor referidos en la Resolución 35 de junio de 1996.

 

Es la razón que digo, no como el poeta Ovidio: “lingua sile: non est ultra narrabile quiequan” (calle mi legua, no se diga otra palabra), por tanto apelo a la reconstrucción los hechos tal como son, y los expongo cuando transcurrió un tiempo más allá de lo permisible.  

 

No importa, tal parece, al violarlo,  que el documento publicado en la Gaceta Oficial de la República de Cuba, carece de cumplimiento impostergable. Tampoco que el resuelvo CUARTO especifique aspectos en los cuales la remuneración «se hará efectiva en un plazo no mayor de 30 días posterior a la comunicación pública», y mucho menos que proteja al escritor en cifras topadas que van desde los $ 120.00 hasta los 10 mil. ¡Claro, quienes deciden siempre apuestan por los términos mínimos, y cuando más $ 200.00 por disertación teórica!

 

Tamaña paradoja. Son los escritores los que menos devengan en Cuba cuando encaran el hecho artístico-cultural. Eso se olvidó en Manzanillo cuando, del 12 al 15 de junio pasado, ocurrió la 42 Jornada Manuel Navarro Luna, convocada anualmente por el Centro Literario de esa localidad para recordar al bardo y periodista revolucionario. Desde entonces muchos escritores aguardamos por nuestras correspondientes remuneraciones, y las señas no se vislumbran con claridad.

 

Del pago nada tiene que ver, hasta cierto punto, la institución literaria (Centro Navarro Luna), auspiciadora de un certamen cultural que convocó a escritores del centro-oriente cubano para intervenir durante esos días en comunidades y territorios aledaños a Manzanillo, y confraternizar con los habitantes de la región.

 

Con José Antonio Ramos, el narrador y dramaturgo, recordaría su “Seamos Cubanos”, cuando apuntó que «lo más interesante del momento actual —como en todos los momentos del Hombre y la Humanidad— está principalmente en la región de las ideas, en el campo del espíritu; y ahí es, sin duda, donde habrá de fijarse la mejor atención de nuestros descendientes», razón por la cual los escritores estábamos en Manzanillo, dispuestos a propagar intercambios literarios, e irradiar luz, no para recibir maltratos de  impagos impuestos por la dirección de Cultura de la localidad sureña.

 

La ¿razón?: trabajamos no para hoy, sino para mañana. Sembramos: otros recogerán la cosecha. Y seguimos esparciendo a todos los vientos la semilla: ella germinará…, como precisó el nacionalista José Sixto de Sola en medio de las incertidumbres que ensombrecieron al país a principios del siglo pasado.

 

A Manzanillo fui para satisfacer un viejo anhelo: entregar al Centro Navarro Luna algunas documentaciones que demuestran el vínculo de escritores residentes en el Guacanayabo con el terruño villareño. Era el deseo del declamador Severo Bernal Ruiz de recordar aquellos encuentros con el poeta de Siluetas aldenas (1925) y… También hablar de la confraternidad de Juan Francisco Sariol, de Orto, con Raúl Ferrer, o del Indio Naborí en aquellas visitas de principios de los años 40 del pasado siglo.

 

Otros, como Reinaldo García Blanco, Mirna Figueredo Silva (Santiago de Cuba), Carlos Esquivel (Las Tunas), Luis Carlos Suárez y Lucía Muñoz (Bayamo),  y una decena de escritores, comulgaron por esos días, entre poemas e historias, en un vínculo por fomentar cultura, y fundirse con el pueblo, tal como hicieron aquellos prohombres, padres fundadores, de una vasta historia literaria en Manzanillo.

 

Pero…, la dirección municipal de Cultura, muy a pesar de las reiteradas preocupaciones de los organizadores y escritores, tres meses después, como acto de total deslealtad y “candonga”, no cree o resta valor al desinterés literario. Hasta el momento no tiene confeccionado los cheques reglamentarios. Ojalá que cuando arriben a sus respectivos destinatarios no existan las erratas “oficinescas” que obligan a la rápida devolución al lugar de origen.

 

Tal vez los decisores de Cultura de Manzanillo digan, así de sencillo, «¡nada, los escritores no son el “ombligo” del mundo y pueden esperar!» Incluso, puede que desconozcan que todos los que allí asistieron, decidieron por voluntad personal sufragar sus respectivos gastos de pasajes de ida-vuelta, muy caros, por cierto, en los incómodos ómnibus ASTRO, sujetos también a los designios de choferes que hacen paradas no oficiales para actos de alimentación en las socorridas “paladares” de cuenta propistas existentes en las  rutas.

 

Eso no importa. Mucho menos de la “legalidad” de un contrato refrendado entre escritores y el Centro Navarro Luna, pero que, por supuesto, lleva el Visto Bueno de los directivos de Cultura en Manzanillo.  A quién quejarse en manos atadas durante un proceso reglamentario que tiene tintes burlescos. Una demanda jurídica llevaría tiempo, además gastos monetarios, y los entuertos obligatorios de las distancias entre los lugares de residencia de los escritores y la localidad de Manzanillo.

 

Es indiscutible que no entienden las exquisiteces de los literatos y poetas de alma grande, y del sentido de humildad y razón de ser, precisamente por la “falta” de preparación y por el estado deplorable de muchos de los que hoy son decisores en las instituciones culturales.

 

No dudo que muchos escritores y artistas que acuden a Manzanillo, y residen allí, sufran los similares maltratos a los que, por voluntad de cubanos, llegamos al Golfo de Guacanayabo a propagar y enraizar un grano de sabia cultura: de entrega intelectual y de fidelidad a las razones que animaron siempre a Marchán, Navarro Luna, a Juan Francisco Sariol y a otros intelectuales honestos en defender su terruño y en fomentar patria.

SANTA CLARA TIENE ¿VÁNDALOS O IRRESPONSABLES?

SANTA CLARA TIENE ¿VÁNDALOS O IRRESPONSABLES?

Por Luis Machado Ordetx


 

El antiguo Liceo de Villaclara, de perfecto coqueteo entre lo neobarroco y neoclásico,  recibió una inusual transformación en su fachada. La mirada de muchos quedó colapsada cuando a principios de julio operarios del servicio de Vialidad, taladro en mano, perforaron la pared para colocar una parada de ómnibus.

 

La edificación, concluida en 1927, es actual sede de la Casa de Cultura Juan Marinello Vidaurreta, y forma parte de conjunto arquitectónico que rodea al parque Leoncio Vidal, Monumento Nacional de Cuba. El hecho insólito ocurrió días antes del  aniversario 325 de la fundación de Santa Clara.

 

Las autoridades gubernamentales se desentendieron del asunto. A pesar de los reclamos de muchos por preservar el patrimonio,  los oídos son sordos, tal como acontece con la Casa de la Ciudad sometida a un “remozamiento” que no tiene para cuando concluir: lleva más de un lustro en espera de la ejecución constructiva. En tanto la instalación permanece clausurada.

 

Volvamos a la parada de la ruta número 1 situada en el parque Vidal. Continuará allí hasta que se concluya la remodelación del hotel Central, destinado al turismo de tránsito en una ciudad mediterránea y carente de mar.

 

No importa que el inmueble de dos niveles, con mármoles exteriores y paredes que no soportan pinturas, pierda lozanías y esplendor artístico de años. Tampoco, al parecer, no “molesta” que personas  se aglomeren en los portales corridos y obstruyan el paso de entrada al portal corrido que da acceso a la edificación.

 

La orden fue cumplida, y por callada la respuesta en una construcción que, desde el 24 de junio de 1999, recibió, al igual que todos los edificios que rodean el Parque Vidal,  la declaratoria de Monumento Nacional de la República de Cuba.

 

Tamaña paradoja en un centro que conserva desde 1860 el espíritu cultural e independentista de prohombres de la región que figuraron entre los primeros constituyentes, en Guáimaro, del ideal independentista.

 

Otras edificaciones de las cercanías también agonizan ante la inercia por contener los posibles derrumbes de inmuebles patrimoniales: en Santa Clara, el cine-teatro Villaclara, la Casa de la Ciudad y el hotel Florida, en el entorno del parque Vidal.

 

Por mencionar algunos casos específicos, en Caibarién el hotel Comercio, y en Camajuaní el Cosmopolita, mientras en  Sagua la Grande agoniza el Gran Hotel Sagua, considerado el más alto del interior del país antes del arribo de 1930.

 

Las inversiones son millonarias, pero el desplome de los inmuebles queda en la “aventura” de las miradas mágicas de aquellos que, por absoluta casualidad, corran despavoridos al apreciar, en la incontinencia, que una parte de la historia de sus respectivas urbes, sencillamente se cayó al paso inexorable del tiempo y el abandono.

VÍCTOR MESA, EL GALLO TAPADO

VÍCTOR MESA, EL GALLO TAPADO

Por Luis Machado Ordetx


A tontas y a locas Víctor Mesa, el 32 de Cuba, habla de historia, de amistades y de béisbol. Nada reconoce en el equipo de Villa Clara. Para qué... Qué hilarante la entrevista de Ángel Miguel Fernández, un periodista que a penas ejerce la opinión y hace preguntas tan "bobas", o inofensivas, que, hasta un niño, el más iletrado, puede responder.


Víctor desmanteló a Villa Clara luego del incidente del Victoria de Girón: de un tirón mutiló a Ramón Lunar, y a Freddy Asiel Álvarez. Eso todo el mundo lo sabe, pero el equipo central supo imponerse en excelente lid a los aguerridos holguineros. Cuántas cosas "oscuras" hay en ese capítulo. Un día se sabrán...

 

Después, sin querer, habrá que averiguar, por qué una mala estrategia de Ramón Moré, puso a dormir, a favor del "otro", la inofensiva lesión a Yolexis La Rosa, el máscara titular del Cuba. Antes se fue Pestano, a pesar de aquel gran y kilométrico jonrón de 2013. También anguatiado partió el árbitro internacional Luis César Vladés, y de ¿quién? fue la "culpa"...


Víctor, en la entrevista, sin ton ni son bajo la tarde-noche del pasado martes en el Sandino, en Santa Clara, hasta habla de otro Víctor, el Comandante del Ejército Rebelde, para referirse a Borbón Machado —recientemente fallecido y quien cumplió misiones militares en Matanzas—, como para demostrar el por qué el pelotero-estratega-mediático estaba en la otrora Atenas de Cuba. Bordón Machado fue un ejemplo; un guía. Mesa, en cambio, fue un excelente pelotero, devenido ahora en un "fanático" que impulsa hasta las más insospechas observaciones con ímpetu de trebejista inmaculado. Veremos ¿hasta cuándo?...  


Incluso, afirmó Victor Mesa, eufórico tras el triunfo de Matanzas Vs. Villa Clara (4 juegos a 1), que otras tierras llamarán a su ejemplo de estratega “consagrado”. Por supuesto, no es las Grandes Ligas, si acaso las menores, a no ser que quiera sustituir a Lázaro Vargas como timonel de Industriales.


Después, cuando perdió —el único partido contra Villa Clara—, un periodista “matancero”, habló sin fundamentos de agresión al fotógrafo Pacheco —persona humildísima, sencilla, honesta, y ranchuelero hasta el tuétano—, y en cambio, Arestuche, su batería de redacción, elogió al Villa Clara en su porfía.

 

Ambos periodistas escriben para el diario-semanario de Matanzas. Son mis colegas, y a pie de pluma, más allá de los malos entendidos, defienden una ética, la del periodismo de opinión, o de contraste de fuentes, sea interpretativo o explicativo. Cosa que otros no ven.

 

El lunes en la redacción de Vanguardia compartimos espacios. Nadie habló de "golpes" a Pacheco. Todo era sinceridad y diálogo entre colegas.  No le observé a Pacheco, el fotorreportero, la "cabeza rota", y de mutuo acuerdo, Arestuche, quería una foto de  "público", y por supuesto, eran más de matanceros que villaclareños. Cada cual elige sus imágenes, de acuerdo a un punto de vista, pero ambos sabían reconocer, como magníficos entendidos, dónde estaba el punto álgido de la porfía deportiva.

 

Los colegas eran, y fueron, en sus expresiones, diáfanos, transparentes, sinceros, muy cubanos, y amantes de la verdad. Por tanto, de dónde viene tanta algazara. Seguro que Pacheco, lo esclarecerá, más allá de lo que otros, con subjetivismos rayanos en la palabra, y hasta en la sintaxis, de "apretar el culo y darle a los pedales", testimoniará la más absoluta de las verdades: "a buena hora y con sol", como debe ser entre cubanos.


Por último, a la salida de Santa Clara, donde resido, un ómnibus se proyectó contra un camión. Aquello fue el acabose El camión cumplió las reglas del tránsito. La guagua matancera burló el ceda al paso, y hubo más de once lesionados. Los del ómnibus matancero la emprendieron contra el chofer del camión, quien si no huye, lo linchan como si fueran “hordas” enardecidas.

Los lesionados, de inmediato, recibieron asistencia médica. Efectivos de Tránsito, y hasta el público villaclareño, acudieron a prestar ayuda de inmediato: a resolver las dificultades. Ahora, a eso ¿impulsan las miserias extraterrenos” y el espectáculo cultural-deportivo? ¿Hasta cuándo?...


Ojalá que Víctor Mesa y el “equipo”, que a golpe de “saqueos” a otros territorios logró conformar, sea campeón del béisbol en 2014, y Matanzas tenga la gloria que acaricia cualquier territorio cubano. Lo merecen: han batallado durante tres años continuos.

 

Yo, a pesar, de ser un campesino, habré apostado siempre con humildad por los Industriales de Ciudad de La Habana. No obstante, Ramón Lunar Armenteros, el número 66 de Villa Clara — ese que Demis Valdés quiso liquidar y atrofió la masticación—, celebró su cumpleaños ¿…?  Con un jonrón, cosa que Víctor Mesa y sus “enmarañadas” estrategias no pudieron liquidar. Jajajaja.

 

Esa, aunque no fue una noche de triunfo para Villa Clara, representó un desacierto para el “enigmático” DT del Cuba, muy desaprobado para quienes      —con o sin pasión—, siguen el béisbol más allá de los erráticos comentarios de (constructivistas) de los narradores deportivos que profesan apologías y...

 

 Algún “gallo” tapado tiene Víctor Mesa para tantos elogios. Será ¿acaso su designación por cinco años de director del equipo Cuba?... "Ojalá que Matanzas gane el campeonato”, y lo merece después de pelear, pero le vaticino aspiraciones, y otros dirán que pocas posibilidades con un director que, por lo más mínimo, ofende a sus parciales, los increpa, y ataca sin mesura.    

 

Seamos cubanos, como llamaron los nacionalistas de principios del pasado siglo, y más allá de las pugnas y rivalidades deportivas o culturales, mantengamos siempre la unidad por encima de los "disloques" campestres que se "afirman" en las gradas beisboleras. 

FEIJÓO-BATISTA: EL GUAJIRO CUBANO POR DENTRO

FEIJÓO-BATISTA: EL GUAJIRO CUBANO POR DENTRO

Por Luis Machado Ordetx


Una vista dirigida hacia el interior de dos hombres, y sus actitudes intelectuales en defensa de un propósito único e insustituible en la cultura cubana, constituyó el reconocimiento a Feijóo-Signos-René, observados  dentro de un arsenal teórico presentado este sábado en Santa Clara durante el penúltimo día de la 23 edición de la Feria Internacional del Libro en las provincias centrales.


El quehacer investigativo y folklórico de Samuel Feijóo Rodríguez, quien al cierre de marzo cumplirá el primer centenario de natalicio, y del camajuanense René Batista Moreno, un hacedor imprescindible en los años fecundos de Signos, quedaron  expuestos con claridad meridiana por escritores villaclareños que abordaron aspectos intrínsecos en torno a la publicación surgida en 1969, fecha en la cual Santa Clara irradió cultura y universalidad a partir de un amplio movimiento artístico-literario gestado por el Sensible Zapapico cubano.


Ricardo Riverón Rojas, el moderador, y los panelistas Silvia Padrón Jomet, Alexis García Artíles y  Arnaldo Toledo Chuchundegui, destacaron particularidades de las misiones folkloristas, de investigación de campo en la ruralidad cubana y las cualidades que impregnaron Feijóo y Batista Moreno a Signos, una expresión cultural en nuestros pueblos, una revista que insertó a escritores, antropólogos y pintores —sin conocimientos académicos en las artes plásticas— para enaltecer la cultura nacional.


Diferentes facetas, desde los métodos empíricos de investigación, hasta las cercanías y diferencias entre Feijóo Rodríguez (1914-1992) y Batista Moreno (1941-2010), esbozaron los panelista en aras de presentar a los creadores en un camino de fidelidad a la cultura.


El «alma de Signos hasta su fallecimiento fue René, quien se vinculó a la publicación a partir de 1972, como hombre propuesta en la composición de ejemplares anuales o semestrales», dijo Riverón Rojas, escritor que tuvo la posibilidad de colaborar con Batista Moreno, y hablo de aquellos aspectos que acercaron o divergieron al camajuanense de las metas investigativas o folklóricas de Feijóo Rodríguez.


Padrón Jomet, una investigadora que hace años presentó sus libros La dimensión cultural de Samuel Feijóo (2005), y luego Signos, la verdadera historia (2012), recabó en la necesaria presencia de un espacio artístico-literario que enaltezca la intención comunicativa del Sensible Zapapico, «no como antigüedad y recordación, sino desde el prisma de hombre moderno y de sentido antropológico» en las letras o las artes plásticas y la promoción y difusión cultural.


La fijeza hacia un «Feijóo plural, y las disputas con sus seguidores, y hasta los conflictos con José Seoane Gallo, autor del Folklore Médico de Cuba, o Las palmas del Sena, tienen que verse en toda amplitud», dijo Riverón Rojas.


Por su parte Toledo Chuchundegui, Doctor en Ciencias Filológicas y actual director de Signos, afirmó que Camajuaní, terruño natal de Batista Moreno y sitio de encuentro permanente con Feijóo, «constituyó un territorio insólito, de diálogo con la realidad maravillosa que rompe con la medida recreada por René en sus Fieras broncas entre Chivos y Sapos, así como en El Vuelo de Andrés Lavatúa, y los Cuentos de guajiros para pasar la noche, textos que realzan la capacidad de fabulación, y la pericia investigativa y hasta folklórica, garantizan el enriquecimiento del imaginario literario-popular», aseguró.


Ahí está el «Camajuaní celeste de René, y la fidelidad  de invención mítico-popular de un escritor distante de la extrañeza que causa todo relato», afirmó Toledo Chuchundegui, mientras Alexis García Artíles abundó en la capacidad de cronista, o de hacedor de palabras y de oralidad.


García Artíles declaró que el aporte fundamental de Batista Moreno estuvo en la prolongación del pensamiento de Feijóo Rodríguez, y en su manera de aglutinar a creadores, insuflarle dimensión humana, y versatilidad y proyectos de identidad cultural, hubo un encuentro inestimable. René «actuaba con el espíritu de Signos, y su mayor miedo era que se perdiera el insuperable sentido artístico-literario», significó. 


Un reparo tendría que hacerle al panel: el distanciamiento y también las cercanías de Feijóo Rodríguez y Batista Moreno en el intento y la validación de reconstruir otras realidades inmediatas a partir de la óptica que lega el periodismo, aspectos no tocados por los disertantes.


Ambos creadores, vistos en la distancia, en idéntico modo que desarrollaron un espíritu de búsqueda folklórica en la ruralidad, tuvieron al hombre en el centro de sus disquisiciones periodísticas, de aprehensión  del reportaje, la entrevista o la crónica escritas para diferentes publicaciones cubanas.


Otro de los alejamientos, no apreciados en las formulaciones, están dados por la capacidad de cuentista de Batista Moreno, un hombre que hasta los últimos instantes de vida halló en la risa, la ironía filosa y hasta el humor contrastante, las lanzas o dardos de un discurso oral inigualable, propio de quien, como indicó Toledo Chuchundegui, «se inventó un mundo circundante», un centro de gravitación, que se prolongó en otras preocupaciones:  no perder el paisaje rural o urbano del cubano en una traslúcida visión o esencia folklórica.