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PERIODISMO

SAMUEL FEIJÓO PERIODISTA

SAMUEL FEIJÓO PERIODISTA

Por Luis Machado Ordetx


El periodismo disperso del antropólogo y publicista Samuel Feijóo Rodríguez, es sorpresivo, contextual, antológico y de advertencias. Algunos críticos lo aprecian alejado en el tiempo por las fechas o los medios de prensa en que aparecieron, y a veces se desentienden de sus estudios críticos, incluso hasta de valoraciones.


Una mirada hacia el editor, el animador cultural, o el fundador de revistas antológicas —Islas y Signos—, y del poeta y el folklorista, aplasta cierta distinción de aquellos primeros textos que escribió para los rotativos El Mundo, La Correspondencia, Ateje,  Billi­ken, Juventud Nacionalista, Revista CubanaBohemia, Carteles, Orígenes, y Rumbos, el periódico dirigido por Lafont en su natal San Juan de los Yeras, allá en el último lustro de los años 30 del pasado siglo.


Presuroso, el escritor dejó una huella en el periodismo cubano, sea para aquellos lectores de ayer, y también de ahora, con elegantes textos, como aquel que tituló «Una añeja entrevista inédita a Emilio Ballagas», aparecido en Azar de Lecturas (1961), cuando preguntó en 1938 al poeta y pedagogo camagüeyano sobre lo «humano y lo divino» en el panorama literario cubano y universal.


Es la clásica entrevista de preguntas y respuesta, con rasgos de tipología de “personalidad”, pero el periodista, en la medida que muestra equidistante tasación hacia su interlocutor, vierte reacciones. También se afirma en el conocimiento mutuo, y hasta tiende al respeto, a la «iluminación punzante» que transita por los caminos más insospechados en los cuales ofrece las angustias existenciales y los deleites literarios en los que se des(entiende) del otro.

 

Tal resulta el caso de aquel reportaje publicado en Bohemia, y con el cual estremeció a los lectores cubanos: «El hombre de los muertos», una historia de confidencias que presenta a un enterrador del cementerio "Tomás Acea", de Cienfuegos. La pieza constituye un deleite discursivo: aparece la crónica, la entrevista que discurre hacia la imagen del sepulturero, el comentario gozozo, la descripción del entorno, la "mininota" informativa, y el detalle descriptivo que carga una  narración dirigida al entorno y la comunicación directa, inmediata, y fundente de una inusual historia de vida.


En Ballagas, al igual que en el anterior reportaje, aparece el Feijóo periodista dotado de cierta “irreverencia” estilística, o reporteril. En la entrevista, con sinceridad, ¿Cuál interrogador contemporáneo lanzaría de sopetón, sin más allá o acá, una pregunta de insolencia a un poeta o pedagogo de reconocimiento intelectual, como lo tenía Ballagas en esa fecha? Nadie, es una absoluta realidad. Con una breve transición, para otorgarle aire a la escritura, le dice: «Usted que ha sido literariamente combatido ¿qué puede decirnos respecto a esa guerra absurda?». Esa representa la misión del periodista: provocar desde la responsabilidad y la ética, y sobre todo, conocer hasta el "dedillo" a quien tiene enfrente sin que el distanciamiento o la cercanía le cercenen un punto de vista propio y de precisión inobjetable.


Fue un acto de sorpresa para el otro. Sin embargo, no solo en esa entrevista, sino también en otras, hay un estilo peculiar, diferente en la manera de acercarse al interlocutor, sacar sus puntos de vista: va el periodista de lo general a lo particular, y de lo interno a lo externo, de lo propio y ajeno, y logra la coherencia a partir de la manera en que expone las preguntas, y la relación inherente a lo que desea saber y transmitir al otro.


Feijóo inquiere, y piensa que con el aparente “irrespeto” anhela trasladar al lector estados de ánimo, comunicar, y sacar  puntos de vista diferentes. Por desgracia, en los estudios filológicos contemporáneos no existe un reporte sobre esa manera, casi inusual, de hacer periodismo, de impregnar la oralidad, de sabiduría a partir de las contribuciones de un interlocutor en particular. No por gusto, en medio de una era de competitividad periodística, impuso un estilo, una manera de decir entre los más exigentes e históricos rotativos cubanos de la primera mitad del siglo pasado.


No sólo en la entrevista «añeja», como dice, en relación al interrogatorio a Ballagas, encontramos esa distinción. También en otras hay un encuentro con personalidades, la historia y la cultura cubana o universal. Los comentarios, artículos, reportajes, a la vez que ofrecen un distanciamiento, tienen la emotividad de la crónica, la sincronía de la memoria, y el rescate del ambiente natural, de ruralidad y de vivencia con la naturaleza.


Periodismo disperso, inconcluso, pero del bueno, aparece en toda la obra de Samuel Feijóo Rodríguez, incluso en sus memorias recogidas como Sensible Zapapico en los voluminosos 34 números que preparó en la revista Signos, y abogo por esa cifra, porque el siguiente, por desgracia, se perdió en la apresurada enfermedad que sufrió el escritor antes del advenimiento de julio de1992, fecha del fallecimiento.


El mayor interés de Feijóo era crear, y disfrutar del olor de letra fresca, de tinta de imprenta, en un autodidactismo propio, exclusivo, para que todo quedara al gusto y la perfección de la exactitud meridiana de su náutica: la de hombre por y desde la cultura cubana en contra de tabúes o de tradiciones.


Nada más tendría un estudioso, o el sencillo lector, que acercarse a su antológica Libreta de Pasajero (1964), y disfrutar del pasaje “Estilos”,  desde el cual defiende su escritura a partir del goce comparativo con los animales o plantas, y hasta se recrimina en las menciones, como prefiere decir cuando apunta que «me templo en esas varias aguas, guardo los tesoros que naturalmente amo: amo, veo y defiendo lo que amo; sigo lo mío que veo, y crezco y perezco entre todos. Esto se aplica a todo hombre que puede ver…», y más allá de la confesión, se explaya como individuo, como ciudadano abierto a las disquisiciones individuales.


Dice que «Insistiendo sobre el tema viejo: mucho del estilo actual del mundo humano me daña. Mi persona se duele y oscurece del vasto, incesante crimen, de la fea ignorancia dominante, de la prensa impura, de los traidores, los serviles, los feos fanáticos, los crueles, de la mujer que se vende por hambre y del hombre que la compra, por hambre también, de los niños que mendigan, etc. Todo eso desalienta, hiere al hombre en su centro, le descarna el alma. La sabiduría es lenta y vaga cura del sentimiento herido en el cuello».  Nada más tendría que apuntar, para ahora y después, dentro de un conglomerado social particular. 


De lo contrario rebusquemos en ese antológico cuento que, bien funciona como crónica social o periodismo de opinión, y que tituló «Asamblea mundial de pájaros», en una manera muy desacostumbrada, privada, diáfana de escrutar en la realidad social a partir de la inferencia y la analogía que prodiga la fauna o la flora inmersa en nuestra naturaleza.

Al Feijóo etnólogo, al folklorista, o el publicista, y las inabarcables anchuras artísticas o culturales que abrazó, de un modo u otro, habrá que volver. Sin embargo, en el periodismo encontramos muchas claves que descubrir, porque, más allá del centenario de natalicio que celebremos ahora, porque fue un hombre que escapó de todas las ataduras académicas y dejó con ese hacer de letra impresa una típica contribución no apreciada aún dentro de las letras cubanas o universales. 
   

FEIJÓO POR FEIJÓO

FEIJÓO POR FEIJÓO

Por Luis Machado Ordetx


Una mirada escrutadora, de repaso excelente al conocimiento humanista de Samuel Feijóo Rodríguez (San Juan de los Yeras, 1914- La Habana, 1992), contiene el número 67 de la revista Signos, en la expresión de los pueblos, publicación monográfica dedicada ahora a recordar el centenario de natalicio del Sensible Zapapico, caracterizada en detallar  particularidades inéditas o no de un prolifero escritor que amó sin límites a la naturaleza y al hombre de campo.


En la Sala René Batista Moreno, en la céntrica calle Lorda en Santa Clara, el poeta, narrador e investigador Ricardo Riverón Rojas, quien años atrás cuando dirigió Signos reabrió aquel  espíritu de Feijóo en la búsqueda por lo insólito, declaró que la nueva entrega de la revista constituye una «carta de navegación» en la comprensión del hombre más insospechado y escrutador de la ruralidad nacional.


Riverón Rojas precisó en la imagen del Feijóo humanista, visto más «allá del hombre hiperbolizado», y hasta mal conocido e interpretado en sus apreciaciones, muy cercanas, como dijo el presentador, de «amar y contar como pocos» el paisaje cubano. De ahí «las esencias del escritor-hombre» visto a un siglo de su nacimiento y en todas sus facetas literarias o artísticas.


Esas palabras, condujeron a las notas que dejó Samuel Feijóo en Libreta de Pasajero (1964), un texto en el cual afirmó que «Cada quien que escribe se ve muchas veces pedido por los otros, los que escriben también y los que no escriben», como cuando hace su «noble parte», sentencia que punza en la huella de un «humanista profundo, amoroso, y alejado de facetas menos interesantes», según la advertencia que sintetizó Riverón Rojas.


Al abordar el Signos 67, una edición antológica que aparece justo en la 23 edición de la Feria Internacional del Libro y en el año del centenario del poeta, narrador, antropólogo y publicista nacido en San Juan de los Yeras, hay un regalo a la Cultura cubana y a su historia singular.    Los «editores de Signos estuvieron atentos a toda la obra del autor, y cuidaron la imagen del humanista, muy distanciado de la caricatura que a veces aparece recreada en muchos otros estudios», apuntó.Afirmó que la «idea de un número monográfico es una fiesta literaria en Cuba», al mostrar a un «hombre que quiso ver en todos eternidad y ternura», detalló.


Arnaldo Toledo Chuchundegui, Doctor en Ciencias Filológicas, actual director de Signos, Premio Internacional Fernando Ortiz (2012), indicó  que tienen en proceso de diseño otro número descriptivo sobre las parrandas en la región central cubana, y en preparación disponen de materiales investigativos sobre el ron y la cultura popular, así como otro relacionado con la historia de las ciudades de Camagüey, Trinidad y Sancti Spíritus en los cinco siglos de existencias, y próximo a aparecer en las librerías nacionales. 


Otros tópicos referidos al Sensible Zapapico fueron abordados el pasado miércoles por investigadores villaclareños que asistieron al programa literario preparado por la Sala “René Batista Moreno”, quien figurara como el mejor discípulo cubano de Samuel Feijóo.


También abordaron las cualidades periodísticas, de editor, publicista, poeta y del editor apasionado de textos del alcance crítico de Azar de lecturas (1961), o de la revista Islas, y del Departamento de Estudios Hispánicos o la Dirección de Publicaciones de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas (1958-1968), y aquellos tesoros investigativos y folklóricos que acopió en los  34 números de Signos, ordenados y preparados por Feijóo a partir de 1969 y convertidos durante décadas en un símbolo irrebatible de pasión por la cultura cubana.

FREDDY ASIEL ÁLVAREZ, ¿UN CHIVO EXPIATORIO?

FREDDY ASIEL ÁLVAREZ, ¿UN CHIVO EXPIATORIO?

Dos alas cortó el encuentro beisbolero del lunes pasado, el 17 de febrero de 2014, 9:00 pm., entre Matanzas-Villa Clara: la sanción al astro del montículo Freddy Asiel Álvarez y su salida total de la 53 Serie Nacional de la pelota cubana, y más de 30 puntos de sutura a Ramón Lunar, el Todos Estrellas de la primera base en la Serie del Caribe, en Isla Margarita, en Venezuela. Mucha subjetividad se mueve en el periodismo cubano, incluso de desconocimientos del Código Penal y sus implicaciones para cualquier ciudadano residente en nuestro terrtorio.

La pelota, pasatiempo nacional, y encontronazo fraternal entre parciales de uno u otro bando, deja un criterio en cualquier aficionado, hago partícipe a los lectores del atinado comentario de un colega que, entre otros, que deja otras reflexiones ante un asunto no esclarecido del todo.

La Comisión Nacional de Bésibol, del INDER, presidida por Higinio Velez Carrión, como un signo de marcada soga corrida en tiempos en que Villa Clara —los Leopardos de la región central, marchan en segundo lugar en la tabla de posiciones de la Serie, con balance de 34 victorias y 24 derrotas, solo antecedido por Matanzas—, deja "entrebambalinas" muchos "cabos sueltos" en sus sanciones, y tiende, incluso, a una desatinada subjetividad. 

En buen cubano, y sin muchas retóricas, todos saben qué quiere decir, más allá de una lectura subliminar del periodista con el calificativo-titular de "CHIVO EXPIATORIO". En otras palabras, desestabilizar a un equipo de béisbol, y eso ocurrió en el enfrentamiento entre Villa Clara-Matanzas; encontrar a un "chivo expiatorio", para "aplicar la mano dura de ¿...?, ante las frecuentes indisciplinas sociales que ya cunden el pánico en el deporte cubano.

 

Como el béisbol, es también cultura en cualquiera de sus acepciones, asumo el criterio expuesto...

 

Por Miguel Ernesto Gómez Manjuán

(Periodista y Comentarista cubano)


Después de presenciar, una y otra vez, las imágenes de la pelea en el estadio “Victoria de Girón”, entre jugadores de Matanzas y Villa Clara, que rápidamente llegaron a YouTube, para mí estaba muy claro que la Federación cubana impondría sanciones a los jugadores involucrados en los tristes sucesos. El hecho tuvo una amplísima cobertura mediática, sin dudas inusual, especialmente si tenemos en cuenta que, ante experiencias anteriores, primó el silencio y luego la nota oficial; pero vivimos tiempos nuevos, así que hubo de todo un poco; aunque, en sentido general y como indica la más elemental lógica, la condena fue unánime.

Los pelotazos propinados por el lanzador Freddy Asiel Álvarez, la “carga bate en mano” de Demis Valdés y los bancos vacíos (afortunadamente no hubo más golpes) son hechos repudiables. Ramón Lunar volvió a chocar con la mala suerte, esta vez personificada en un “swing” de Valdés que pretendía golpear la anatomía de Álvarez y que, al impactar en la boca del capitán villaclareño, provocó daños considerables en su boca y no se sabe cuándo pueda regresar a la alineación de los campeones.

Las sanciones, por tanto, no creo que hayan sorprendido a nadie. Eran esperadas y, sin dudas, necesarias; pero lo que sí me sorprendió fue la dureza del castigo, especialmente contra Álvarez quien no podrá lanzar más en la actual 53 Serie Nacional.

¿Dónde está el problema? En el doble rasero. Siempre he sido seguidor de Villa Clara y entre mis mejores recuerdos están aquellos tres campeonatos en línea, obtenidos por el equipo más completo de la década del 90. Luego sufrí los constantes reveses de una selección que parecía incapaz de ganar el playoff por el título. Esta “maldición” terminó, afortunadamente, en 2013, con la muy convincente victoria sobre Matanzas, dirigida, ironías de la vida, por Víctor Mesa. El espectacular trabajo de Freddy Asiel fue fundamental para ganar la quinta corona en la historia. Pero el fervor con que sigo y apoyo a los Leopardos Naranjas no puede cegar mi análisis. Por tanto, sí, Freddy Asiel merecía un castigo, porque dejó una pésima impresión con los pelotazos (haya golpeado o no de manera intencional a Víctor Víctor Mesa); sin embargo, separarlo de todo el campeonato parece desproporcionado.


Cuando leí por primera vez las sanciones pensé de inmediato en Vladimir García, el hombre que golpeó en dos ocasiones, probablemente de manera intencional, a Ramón Lunar…y no recibió tanta cobertura mediática adversa y la Comisión Nacional no lo separó ni por una serie. Ni hubo encendidos comentarios, ni reuniones extraordinarias. Entonces,  ¿cuál es la diferencia en ambos casos? ¿Por qué aplicar el reglamento de diferentes maneras? Ah, el contexto amigos míos…

La separación definitiva de Freddy Asiel trata de presentarse como una “medida ejemplarizante”. Reitero: el mejor lanzador cubano merecía una sanción…15, 20, 30 juegos y sin recibir los 1500 pesos cubanos que, aproximadamente, obtiene cada mes como salario; pero tomar a este lanzador como “chivo expiatorio” parece cualquier cosa menos una “medida educativa”. Si quisieron enviar un mensaje, este llegó alto y claro. Si querían atacar al problema, una vez más se quedaron en las ramas.

Este es un resumen de los castigos, a partir de una nota emitida por la Dirección Nacional de Béisbol:

1.- Suspender de la actual Serie Nacional al jugador del equipo de Villa Clara, Freddy Asiel Álvarez, por la actitud antideportiva adoptada, que marcó el suceso y en consideración de que se trata de un atleta perteneciente a la Selección Nacional y tiene la obligación de ser ejemplo para nuestros niños, jóvenes y pueblo en general.

2.- Separar definitivamente de la 53 Serie Nacional al árbitro Osvaldo de Paula Arias Lazo, principal responsable de lo acaecido, por no tomar oportunamente las medidas establecidas en el Reglamento.

3.- Suspender por un año de todo evento oficial calendariado por el INDER al jugador de Matanzas, Demis Valdés Galarraga, por su actitud totalmente incompatible con los principios del deporte cubano. Su reincorporación estará condicionada al comportamiento que mantenga en lo adelante.

4.- Amonestar a los Supervisores (Comisarios Técnicos), al Jefe de Grupo y al resto de los árbitros por no advertir al árbitro principal sobre la adopción de las medidas preventivas correspondientes.

CUBA JUGÓ, AUNQUE QUEDÓ EN EL CAMINO

CUBA JUGÓ, AUNQUE QUEDÓ EN EL CAMINO

Por Luis Machado Ordetx


El domingo 15 de febrero de 1959  «Se Coronó Cuba Campeón de la XI Serie de Caribe», y al siguiente día siguiente día los titulares de los principales diarios del país resaltaban cintillos de alto puntaje en las portadas y páginas especializadas del deporte y las hazañas de sus atletas, sin discernir quiénes eran amateur y quiénes profesionales…

El lunes siguiente, en el aeropuerto habanero de Rancho Boyeros, el  cubano recibió a sus ídolos triunfadores. Ahora, después de 54 años de ausencia del esas competencias internacionales, Cuba quedó en el camino, y habrá que tributarle también sus aplausos muy a nuestro pesar por la discreta participación de un juego ganado, y tres perdidos.

En esas confrontaciones acumularon, per se, 61 votos a favor y 11 en contra, desde que en 1949 al fundarse el certamen los Alacranes del "Almandares" se agenciaron el primer campeonato. Una proeza todavía inigualable en la historia de las Series del Caribe, cosa no lograda por otros elencos participantes de la región antillana, incluida antes la participación de Panamá.

El deporte nacional tiene muchas virtudes. No desde hace más de cinco décadas, cuando se suspendió el profesionalismo y un amateurismo como derecho de todo el pueblo se estableció. Siempre hubo un punto descollante en todas las disciplinas, de lo contrario hagamos un repaso a un ensayo del calibre investigativo del habanero José Sixto de Sola: «El deporte como factor patriótico y sicológico: grandes figuras deportivas de Cuba», aparecido en la revista Cuba Contemporánea, de junio de 1914.

El equipo de Villa Clara, campeón nacional de la competencia número 52 de 2013, dirigido por Ramón Moré, apenas brilló, en la actual Serie del Caribe, con excepción del encuentro que ganaron a Puerto Rico, 2 carreras por 1, con solo 2 hit permitidos al camagüeyano Odelín. Justo fueron los boricuas quienes eliminaron a los nacionales al vencer a Venezuela (Navegantes de Magallanes), este miércoles.

Notorio: los comentaristas nacionales en Isla Margarita, ya no hablaban de Cuba, sino del Villa Clara, y hasta le decían azucareros, nombre que realmente los tipificó antes de 1976, cuando la antigua provincia de Las Villas se desmembró en tres provincias, Cienfuegos, Sancti Spíritus y Villa Clara. 

Cierto es que el grueso del equipo participante era de este último territorio, pero en definitiva jamás debieron colocarle el “apodo” deportivo de azucareros, sino del Villa-Cuba, o del Cuba-Clara, por el número de refuerzos de titulares del equipo nacional que llevaron en su nómina “celeste”, para algunos, pero con muy escasos brillos en la ofensiva y la defensiva del terreno.

En 12 intervenciones previas a la actual en Series del Caribe, Cuba logró siete títulos y jamás quedó fuera del podio de premiaciones. Tampoco los equipos participantes tuvieron “refuerzos”, como ahora denominan y constituye una generalidad en las selecciones nacionales. 

Por fortuna, Villa Clara, en calidad de invitado a la actual Serie, jugó con su vistoso traje anaranjado, y ahora en adelante, el camino estará abierto a la reinserción del campeonato nacional en el cual lucharán nuevamente por retomar el cetro cubano, agenciado el año pasado después de más de una década y media entre los más estables equipos cubanos.

Fue en Venezuela el reencuentro de Cuba con la Serie del Caribe. En aquel mes de febrero de 1959, y llama poderosamente la atención de un dato que ofrece la edición del periódico El Villareño, de Santa Clara, del lunes 16 de febrero de ese año: «dio anoche la oportunidad a Cuba de coronarse por cuarta vez consecutiva campeón en los eventos del Caribe al derrotar la representación de Venezuela».

Fue el cienfueguero Camilo Pascual, con dos victorias consecutivas, el pitcher ganador de un encuentro que concluyó 8 carreras por 2. El presidente de la República huésped, Rómulo Betancourt, disfrutó de ese certamen junto al Secretario de Estado cubano (ministro de Relaciones Exteriores) Roberto Agramante.


Camilo Pascual no permitió carreras a los venezolanos hasta que arribó el octavo Inc., cuando hicieron las únicas escenificadas en el choque internacional. Cuba arrancó desde el comienzo del choque con anotaciones: dos en el primero, igual número en el sexto, 3 en el séptimo, y 1 en el octavo. Por los cubanos, al bate, se destacaron Rocky Nelson, Ángel Scull y Edmundo Amorós. Eran los representantes del equipo “Almendares”, los ganadores de esa Serie. Al otro año vino la fiesta de los "Elefantes", de Cienfuegos, última de las confrotaciones hasta febrero de 2014. 

En septiembre de ese año, en Chicago,  los venezolanos, tomaron desquite, al vencer a Cuba durante la celebración de los III Juegos Deportivos Panamericanos,  con score de 6 por 5 carreras, en un juego que perdió el habanero Alfredo Strettt y descolló su coterráneo Urbano González.

Ahora Venezuela, principal favorito del certamen, con la derrota en eliminatorias frente a Puerto Rico —el único equipo que perdió con Cuba, o al cual ganaron los nuestros—, dejó a los nacionales de Villa Clara, o mejor dicho Villa-Cuba, tendido en el camino hacia la discusión final del torneo. 

Lo más significativo, por encima de toda crítica a decisiones erradas o no en el juego táctico-estratégico, son las lecciones históricas de un deporte, pasión de todo el país, habrá que decir con José Sixto Sola, el abogado y ensayista habanero que «a pesar de los obstáculos que surgen en el camino; a pesar de los despechos de los enemigos de nuestra nacionalidad; a pesar de la baba que a los pies de los extranjeros poderosos derrama el espíritu de los pobres de espíritu; a pesar de los esfuerzos de los que en las campañas venenosas, hechas al amparo de la tolerancia excesiva de nuestro pueblo, tratan de elevar a los peores y de arrancar de los pechos cubanos la esperanza, el amor a la patria, a lo noble y elevado», estuvo allí, en isla Margarita, en la dignidad de que todos nuestros representantes que vestían con satisfacción el magnífico traje del equipo Villa Clara.

En lo adelante, a jugar otra vez, y sacar todas las posibles deducciones técnico-tácticas, para demostrar en el terreno de competencia las garras que dignifican a un país desprovisto de aridez y dotado de alta cultura deportiva en todas sus actuaciones históricas. 

CMHW, 8 DÉCADAS DE HISTORIAS

CMHW, 8 DÉCADAS DE HISTORIAS

Por Luis Machado Ordetx


El trono histórico de la Reina Radial del Centro, CMHW, arriba a sus ocho décadas. Un azar venturoso apareció el sábado 15 de julio de 1933 en la casa “El Lente de Oro”, en Argüelles 220, esquina a Gacel, en Cienfuegos. El Dr. Ramón González Jr. , propietario de la óptica, lanzó al éter las primeras transmisiones de la actual planta radicada en Santa Clara. En 1937 Guillermo Doménech Galich la adquirió por 10 mil pesos, y llegó a nuestra ciudad.


Los datos son aportados por Enrique Romero de la Paz, un hombre de 83 años que aprendió a gatear, como dice, en la radio cubana. Junto a  Sergio Ruiz Perera, tiene un libro —todavía inédito a pesar de su riqueza documental—, garantía de la luz milimétrica de la historia.


Una casualidad quiso que, la CMHW surgida en Cienfuegos, apareciera a la escena cubana en el aniversario  244 de la fundación de Santa Clara. Un hecho económico la trasladó aquí. Ahora está ubicada en la antigua  sede del Gobierno Municipal de la capital de la provincia central. Antes transitó por diferentes locales.Seis municipios de la actual provincia (Santa Clara, Caibarién, Sagua la Grande, Camajuaní, Placetas, Encrucijada y Rancho Veloz), concentraron 42 emisoras desde 1929, fecha en que surgió la CMHI (Laviz y Paz) hasta 1964. Desde entonces CMHW quedó en exclusividad.  En 1939 surge la Cadena Azul de Radio                —organizada por Amado Trinidad Velazco, propietario de la CMHI y CMHW—, y la W quedó desmantelada de manera momentánea. Luego reactivó sus servicios en la instalación de la Cadena Azul —Buen Viaje número 1—, a instancias de los hermanos Pérez Marrero. Por 31 años funcionó inalterable en ese edificio, hasta que en 1971 se trasladó a su actual sede en Parque Vidal 4.


Es extraño que, al menos de las 21 emisoras que existieron en Santa Clara, el paso del tiempo borre a generaciones futuras los locales exactos en los cuales funcionaron las diferentes plantas radiales. Las direcciones existen. Las tienen Romero de la Paz y Ruiz Perera, pero ninguna tarja simboliza los sitios precisos. Ese es un tema pendiente en la historia de la localidad. Cierto es que ninguna se parangonó a la W. Fue tribuna política, cultural, intelectual y social de la ciudad. Su historia es incontenible, e inabarcable en méritos y hechos. Ninguna personalidad cubana o extranjera que transitó por Santa Clara dejó de acercarse a los micrófonos de la planta. Los hechos están ahí, recogidos por los acuciosos investigadores.


                              MÚSICA, DEPORTES, NOTICIAS…


Ese constituyó el esquema de la programación inicial de CMHW desde su advenimiento en Santa Clara. Enrique Romero de la Paz muestra prolijos documentos. Al historiar “su emisora”, tiene la obligación de narrar tal como se presentaron los antecedentes. Muchos fueron los artistas, cubanos o extranjeros que, desde los tiempos de la CMHI Laviz y Paz (1934), y luego en   las emisoras de Trinidad Velazco, llegaron a la ciudad y se apropiaron desde aquí de las ondas del éter.


En 1934 el tenor mexicano Fernando Ortiz Tirado está en CMHI. El viernes 8 de enero de 1937 el compositor e intérprete cubano Miguelito Valdés (Míster Babalú) estuvo en la W a instancias de Guillermo Domenech Galich, primer propietario de esa emisora de Santa Clara. 


El viernes 10 de junio de 1938 la W probó por vez primera una de sus actuales conquistas: el contacto directo con artistas profesionales y aficionados. Desde la Glorieta del Parque Vidal hubo una transmisión de 24 horas. Era un Concurso de Aficionados. La final del certamen ocurrió en el teatro La Caridad, animado por Aníbal de Mar, el famoso Chan-Li-Po, artista exclusivo de la RHC-Cadena Azul en la radio cubana.


A principios de la década de los años 40 Benny Moré, recién llegado de México, hizo su primera aparición en la planta. El recuerdo lo recogió el pintor Manolo G. Fernández García. El jueves 8 de marzo de 1945 Jorge Negrete visitó la instalación, y habló al pueblo desde los balcones de la edificación.  En 1953, y al siguiente año, el Bárbaro del Ritmo, actuó en  los estudios de  la emisora junto a la orquesta de Ernesto Duarte. Fue  acompañado por María Teresa Vera y Lorenzo Hierrezuelo.

Otros consagrados del arte y la cultura también dejaron una impronta en la W, una planta que sus programaciones diarias aquilató las riquezas de música popular, clásica y campesina de Cuba y el mundo.


En dos momentos diferentes, y de vastos azotes naturales, CMHW sirvió de fuente de comunicación directa con el pueblo. Los datos los aporta Romero de la Paz cuando habla del meteoro de 1944 que afectó el servicio eléctrico en La Habana y las torres de transmisión quedaron dañadas. Amado Trinidad organizó una caravana radial hasta Santa Clara, y artistas, locutores, animadores de técnicos de la RHC Cadena Azul tomaron los locales y los micrófonos de la ciudad para continuar encadenadas las programaciones radiales del país. Fueron 18 días continuos de actividad.


En noviembre de 2001, el actual edificio de la emisora CMHW sufrió averías en su construcción con el paso del huracán Michelle por Cuba. Los micrófonos y hacedores de la radio, continuaron, a pesar de las difíciles condiciones laborales, sus informaciones y orientaciones al pueblo de Villa Clara y las regiones aledañas.En La Radio en Cuba (1981), el historiador Oscar Luis López afirmó que a partir del 6 de diciembre de 1923 la emisora habanera 2LC, de Luis Casas Romero comenzó a ofrecer un boletín de noticias sobre el estado del tiempo. También aparecieron los resultados deportivos de los eventos celebrados en La Habana. Allí nació el  primer noticiario radial en Cuba. 


En la tarde del domingo 14 de septiembre de 1923,  desde la estación 6EV, de Caibarién, Manuel Álvarez Álvarez, junto a Lorenzo Martín Álvarez, traductor, y Feliciano Reynoso Ramos, narrador, describieron la pelea de boxeo que, entre Luis Ángel Firpo y Jack Dempsey se originó en el Polo Grouns, en Nueva York.Las series mundiales de béisbol de 1934 llegarían a la audiencia de la Villa Blanca por las descripciones del Dr. José Gastón de Caturla y las traducciones de Miguel Balais. La CMHD, de Manolín Álvarez se inscribía en los anales de la narración deportiva en Cuba.


El hecho se repetiría en 1937, cuando Amado Trinidad Velazco, por mediación de Guillermo Domenech Galich, adquirió la propiedad de la CMHW, ubicada de manera provisional, dice Romero de la Paz, en la calle Marta Abreu número 2. Desde allí se retransmitió uno de los juegos finales de la Serie Mundial de Béisbol escenificado entre los Yankee de Nueva York y los Gigantes. El abogado José (Pepito) García Antón, hizo las traducciones y la narración deportiva en la cual Joe DiMaggio figuró de estrella en ascenso y Lou Gehrig se acercó a los finales de su ilustre carrera deportiva.


Once años después, el jueves 18 de noviembre de 1948, la CMHW inició su noticiero “La Voz de Las Villas”, con cuatro emisiones al día, boletines de último minuto, informaciones de corresponsales radicados en los municipios. Tuvo un programa de facilitación social denominado “Buró Servicial”, dedicado a brindar informaciones al oyente.


Una estela inalterable dota a la emisora CMHW, desde entonces, en el contacto diario con el oyente, propio de un delirio que educa y informa. Esos son atributos insoslayables de una radio participativa que, a pesar de los avatares tecnológicos y estragos de la naturaleza, puja en una historia inacabada.  

VÍCTOR MESA, !HASTA ESO NO SALVA!

VÍCTOR MESA, !HASTA ESO NO SALVA!

Por Mayli Estévez 


Nunca antes alrededor de una final beisbolera, la afición se batió en otro campo que no fuera lo mero que suscitaba un partido. Un hombre ha impulsado como nadie la mitad de las raíces nacionales. En Matanzas lo afrocubano afloró y se adueñó de las gradas, en la mismísima llamada Atenas de  Cuba, convertida prácticamente en un Macondo, por aquello de las traquiñuelas del más allá. 


Y no es que una desestime, ignore o condene mito alguno, vale aquello de: cada cual con lo suyo. Aún así más de uno erró las cartas. 


En cada esquina del estadio Victoria de Girón, cada quien se ha convertido en su propio guía. Oyeron y repitieron. Y vienen los pollos muertos, leopardos agujereados, velas, cocos y jugo de naranja, como un festín en honor a cualquiera que les resuelva un partido a los Cocodrilos. Están encima del banco del Visitador y aquel hombre de rojo, ensimismado en esas prácticas que intentan el triunfo a costa de un recurso espiritual más que en los bates. 


Y suceden cosas que pueden ser normales, pero que la gente asocia: se apagó la torre del jardín y demoró el partido varios minutos. Y después, cuando ganó Villa Clara ninguna torre quería apagarse. ¡Uffff!  ¿Error técnico o mensaje en clave? La realidad es que a Matanzas ni un toque de bola, ni el corrido y bateo, ni el pitcheo le ha funcionado. Y a pesar de esto hay quienes por cuestiones de fe dicen que alguien está invocando al más allá para que ocurra el milagro. 


Bien valen todos estos hechos del folclor que en definitiva son inherentes a la mezcla de razas y culturas que resurgieron en esta final beisbolera, como un toque más de esa amalgama de espiritualidades. Y que casualidad, que esto reaparece con Matanzas. ¿Obra de un babalao? 

BÉISBOL, ¿QUEREMOS A VÍCTOR MESA?

BÉISBOL, ¿QUEREMOS A VÍCTOR MESA?


Por Amador Hernández Hdez


A raíz de la llegada del otrora estelar pelotero de los equipos del centro de la isla, en especial del Villa Clara, a la dirección del team Matanzas y de la selección nacional se ha originado un divorcio de sentimientos entre él y su público auténtico (villaclareños de pura cepa); divorcio exacerbado en la final del reciente play-off dado a la rivalidad entre ambas novenas. Quizás la fanaticada ha exagerado un poco en sus rechiflas a la Centella de la pelota cubana, sobre todo si nos atenemos que años atrás en este propio estadio —el Sandino— era vitoreado hasta el delirio por sus magistrales fildeos, batazos oportunos, atrevidos robos de base, y por ese carisma de pelotero show al cual todos los terrenos —incluyendo el Latino— le quedaban pequeño.

Pero no toda la culpa se le puede echar al “respetable”, que se siente dolido por las provocaciones del actual mánayer de Cuba. Su responsabilidad también tiene él. Sus constantes y agresivas salidas al diamante presionando peloteros y árbitros incitan a la indisciplina en las gradas y dentro del terreno; no se puede predicar la moral sin ropas. Sus intempestivas y constantes protestas provocan euforias exaltadas, gritos obscenos, frases irrespetuosas. Recordar que algunos personajes folclóricos naturales de la tierra de Víctor vienen al Sandino a realizar ritos de santerías en contra del equipo de casa, lo que no sucede en otras plazas donde juegan los yumurinos. Y si a todo eso usted le suma el morbo que se manifestó en casi todo el país con la exclusión del estelar receptor de esta provincia del tercer clásico, la no presencia de Manso en el cuerpo de entrenadores del pitcheo en la preparación de la selección nacional al cual fue llevado Riscart más por la amistad que lo une con Víctor Mesa que por mérito alguno y los exabruptos con que ataca el director actual de los matanceros a los periodistas de provincia en las mal llamadas conferencias de prensa, ahí tiene usted las raíces de los conflictos Víctor- público villaclareño. La pelota en Cuba despierta todas las pasiones posibles.

El sentirse excesivamente mimado por los periodistas de la prensa nacional que no le señalan sus serios problemas de carácter, con la excepción de Oscar Sánchez, y el tanto hacerse la  CNB los de la vista gorda ante esas realidades que se manifiestan en el siempre polémico Mesa están forjando otro cuadro que ya se cree intocable, y el ejemplo más elocuente de lo anterior lo encontramos cuando renunció a felicitar públicamente al equipo triunfador con el cual había alcanzado él mismo su condición de tetracampeón y el estrellato. ¿No fue ese gesto una falta de caballerosidad, un no aceptar la derrota en buena lid? Si lo hubiera hecho, de seguro hubieran comenzado a limarse los conflictos con su público autónomo.

Ya Víctor Mesa devolvió a Matanzas el espíritu beisbolero de antaño. La CNB debía de mantenerlo en este cuatrienio solo con la responsabilidad de la preparación de la selección nacional, pero sin permitirle arbitrariedades, pues este país tal vez sepa poco del Skateboard; pero de Beisbol tanto como el que más sepa, de lo contrario se sigue corriendo el riesgo de que la imagen de —apreciación personal— el más grande jugador de la pelota revolucionaria continúe degradándose y eso sería nefasto para el desarrollo de nuestro pasatiempo nacional.

¿Queremos a Víctor Mesa? Pues claro, no se renuncia al orgullo de sabernos coterráneos de un pelotero extraclase, de un hombre gloria de la sociedad cubana. Y soñamos en grande cuando le expresamos a Víctor que nuestro gran anhelo es ver juntos en el mismo equipo villaclareño a Víctor Víctor, al hijo de Pestano, al  de Yosvani Pérez Torres y al de los demás donde incluyo el regreso del retoño de Acebey, abrazados en los sobresfuerzos para continuar la senda ganadora del equipo en el cual sus progenitores tocaron el cielo con la punta de un guante o de un bate. Confiemos en que será más pronto que tarde.

BÉISBOL, DE SANTA CLARA A MADRID

BÉISBOL, DE SANTA CLARA A MADRID

Por José Saavedra Olivera


¿Cómo despertar de madrugada y no morir de infarto?

 

¿Cómo vivir un placer nocturno, sin que medie un cuerpo de mujer?

 

Desde hace algunos días y por motivos lógicos para muchos que vivimos en la diáspora, diferencias de usos horarios, distancia de la tierra amantísima y más que todo por el interés de revivir un momento indescriptible de alegría y emoción, vengo levantándome de madrugada para ver el play off de la pelota cubana.

 

Sobre todo porque disputaba mi equipo naranja por enésima vez, después de dieciocho años, desde su última victoria en el noventaicinco, volver a cargar con el trofeo de liga nacional de baseball. El sábado pasado toda la madrugada, despierto, viendo un juego de esos que te tienen en suspenso hasta el último out.

 

Hasta el noveno inning perdiendo una a cero. Luego finalmente saboreamos la derrota cuatro por una. Pero de cualquier manera, aunque con el lógico disgusto de la derrota, disfruté la alegría de ver la gente en las gradas del Sandino y hasta experimenté esa ilusión que muchos vivían allí. Esa noche también tuve el privilegio de compartir cada jugada con otros amigos a través de Facebook, unos en Miami, Atlanta y hasta en el Salvador. Y muchos otros tantos en el mundo entero, estarían mirando por ese resquicio que ya se abre al mundo.

 

Luego el domingo, pensando que el juego también sería de madrugada, me perdí la inmensa emoción de la tercera victoria. Ya casi a las puertas de un seguro triunfo por fin de nuestro equipo me dispuse a despertarme a las cuatro de la madrugada del martes, diez de la noche de lunes en Santa Clara. Antes de irme para el curro, quería llevarme esa alegría que contagia a todos mis coterráneos.

 

Cual sería mi sorpresa cuando no veo señas de juego en la trasmisión de Cubavisión por internet. Rápido busqué en internet para ver qué había sucedido y veo en un titular que se había suspendido. Al instante me vino a la mente que podía ser por alguna majadería de nuestro polémico Victor Mesa, que ahora estaba en el otro bando y ya había visto en juego anterior que le molestaba la conga en el estadio. Más que la conga, lo que le molestaba era la ironía de verse derrotado en su propia tierra y como mentor del equipo contrario.

Es difícil imaginarse a un villareño disgustado porque su equipo ganó. ¿Amarga ironía, verdad? Creo haber escuchado desde las gradas que le decían “vieja sufrida”. ¿Sería verdad?  No creo sea un apelativo muy respetuoso, pero no hay dudas que el humor e ingenio popular sea superable por ningún académico.

 

Al leer la noticia a las cuatro de la madrugada, supe fue por lluvia. Aunque quise dormir algo ese martes antes de ir para el trabajo, el desvelo pudo más. Me fui al curro muerto de sueño y ansioso de no ver por fin el triunfo.

 

En la tarde de ayer martes le conté a Pepe, cuando me preguntó si había visto el juego, que lo habían suspendido. Pero que ese martes sería definitivo. Luego recordamos él y yo, aquella final de hace unos años cuando fuimos juntos al Sandino y sufrimos la derrota ante Industriales, cuando la balanza del play off, tres a dos, hacía pensar sin dudas, Villa Clara sería campeón. No olvidamos aquel duelo provincial, cuando las vidrieras de toda la ciudad amanecieron naranjas y el rostro triste de los transeúntes.

 

Pero esta madrugada del miércoles en Madrid fue distinta. A las tres de la madrugada desperté, cuando el juego estaba empatado dos a dos. Veía a través de la trasmisión de Cubavisión por internet y escuchaba por radio rebelde, también desde internet, la algarabía de ese Estadio Sandino. Yo creo que nunca podré olvidar esa emoción de haber sentenciado que Pestano bateando con las bases llenas la botaría de jonrón. Aun con el bate en la mano envié un sms a mi primo Luisito en Cuba y algún otro amigo: Pestano la bota.

 

Y esta vez creo, nunca podría correr con más orgullo ese insigne receptor de la pelota cubana que se llama Ariel Pestano. Era la gracia de Dios manejando sus manos y cada músculo que empujó su bate. Era la respuesta divina a una injusticia que tanto sufrió él, su familia y toda la afición, no sólo de Villa Clara, sino de toda Cuba, cuando fue excluido del equipo Cuba que fue al clásico de Baseball.

 

Quién sabe por cual mezquindad, de las que el hombre a veces sufre, por la poca humildad de otros hombres. Y de esas tribulaciones, hemos sufrido mucho los isleños. Aunque al final siempre podemos ser recompensados, y con creces, como lo fue Pestano. En la entrevista lo escuché decir: Dios es grande. Como agiganta a los hombres la sencillez.

 

Eran las cinco de la madrugada cuando Jonder Martínez hacía el último lanzamiento y toda la afición se tiraba al terreno del Sandino. Era la victoria más esperada de cualquier villareño desde hacía dieciocho años.

 

Hoy quizás con algo de sueño. Pero revivido, sin infartar. Con el placer del corazón lleno de emoción.

 

Qué simple somos los hombres! La vista de un estadio repleto de gente alegre nos puede colmar de felicidad.

 

Saber que mi madre, no muy aficionada a la pelota, también desde Santa Clara compartía mi alegría frente al televisor. Y a cada rato nos comunicábamos mensajes.

 

La emoción mayor, es vivir la emoción de otros hombres.

 

Miércoles 19 de junio de 2013.