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RÁFAGAS DE CAPIRO

MEMORIA (IN) CONCLUSA

MEMORIA (IN) CONCLUSA

Palabras de presentación del poemario Concluso para Sentencia, de Iliana Aguila Castillo.-(In)concluso para festejo punitivo.- Las duplicidades del acto poético frente al escamoteo de la existencia.- Anotaciones.
 
 
Por José Luis Santos Muñoz, escritor cubano residente en Cifuentes, Villa Clara
.
 
 
 
Nuestra suerte, turbia,
ha corrido
como las aguas del Sena.
Sólo el ansia de verlas,
de tanta sordidez puede salvarnos.
Creciendo en la obsesión de poseerlas,
de ser arrastrados nos libramos.

 
B. Caluff
 
 
 
1-     En Critica Postcolonial, Xerach Smeding elabora una suerte de impronta analítica: «los historiadores de los siglos XIX y XX han desarrollado un discurso histórico muy concreto, caracterizado básicamente por un sesgo excluyente cuya principal función era(es) la de arrojar hacia los límites mismos de lo moralmente aceptable a todos aquellos que personificaban, en sí mismos, los atributos contrarios al orden político-discursivo del momento. Afro-comunidades, asiáticos, chicanos, mujeres, homosexuales, intersexuales, transexuales, paganos y un sin fín de grupos diferenciados(...) constituyen lo que los teóricos postcoloniales denominan los subalternos.»
 
 
 
2-     Todo lo que anteriormente se infiere conlleva a reutilizar el complejo sistema binario: patriarcado/sujeto femenino como ente que sobrevive a las identidades estáticas o predeterminadas por la Cultura, la Historia o la Política; cultura de lo falogocéntrico/el otro de la hegemonía falocentrista. Expresado de un modo más nítido y explícito, la mujer, con independencia de su status social-operacional, obrera textil, artista, escritora, reclusa, etcétera, sólo desde posiciones de alteridad y allanamiento de lo instaurado por la tradición, pudiese emplazar a «ese otro silenciado venido de la memoria cultural»1, léase herencia hispánica, forjadora de un imaginario colectivo de fábula y se estratifica en el cuerpo masculino, sus símbolos eréctiles, fortaleza física o psicosomática, derecho de conquista y otras tantas legitimaciones que ya cimentadas (y sedimentadas) en ese mismo discurso corporal, relegan a su contraparte a planos de absoluta obediencia estamentaria: matrimonio, concubinato, roles domésticos y demás constructos del poder.
 
 
 
3-     Transcurre, amén de las digresiones sociológicas, el mes de febrero; estamos en el año 2006. Iliana A. Castillo y el que esto redacta, abordan un omnibús ex soviético o ex marxista si es que el medioevo automovilístico admite dichas exégesis. Viajamos a las antípodas del mundo, es decir, a la periférica Manicaragua, por aquel entonces, subsede, de la entrecomillas, Feria Internacional del Libro. Iliana toma y retoma el tópico del viaje, como se sabe, añoranza, postergación y trauma insular desde el acontecer escritural decimonónico hasta el presente, regido, dicho sea de paso, por la infiltración casi tautológica del planteamiento piñeriaño «La maldita circunstancia del agua por todas partes». Sólo que esta vez el asunto transita por la ruta de la experiencia propia y sus hierros lacerantes, por un trasiego que rehúye cualquier vestigio de cosmos preciosista: la hija que opta por la condición exílica, el ser amado que protagoniza un desgarrador episodio de abandono, un viaje a Holanda en el que peligraran soportes culturales eurocéntricos y dicotómicos mitos centros/periferia. Lejos estaba de imaginar (lejos estábamos de imaginar) que este corpus anecdótico de aparente transitoriedad catártica, sería como el acto de preñez de lo que más tarde brotaría parte de la imago, pero que hoy conforma el poemario Concluso para sentencia, Editorial Capiro, 2009.
 
 
 
4-     Desde los paratextos bíblicos que secciona el cuaderno a manera de exordios (Lucas, 11.33, 11.34 y 11.36) hasta su estructuración heterodoxa y mesuradamente tropológica, se advierte el manejo de recursos estilísticos signados por la elipsis, la brevedad que se desentiende de la herencia Haiku, el poder de síntesis, las connotaciones filosóficas, el rejuego desacralizante con el mito griego de la heroína por subyacencia, la clásica Penélope imantada al quietismo de un te status imposible de revertir o reconceptualizar. Lo percibimos a manera de interdicto en «Los labios de la Sibila»:
 
 
 
Pienso: aún no he podido interpretar los jeroglíficos
y el tiempo se acorta,
ya el agua no me parece tan oscura
si el gigante y roba quedando atrás.
No encuentro artilugios para desenvolver esta
madeja...

 
 
 
Y ya con mayor explícitud, desenfado y ansias de socavar la estereotípica estructura de pasividad genérica venida de la Odisea alcanza su momento estético más logrado en «Rueca»:
 
 
 
Esta rueca que he llevado conmigo desde otrora
siendo vana me ha creado cicatrices.
(...) Esta rueca me hizo olvidar al náufrago
que dejó de pensar en mi existencia
durante el ovillo de ultramar,
pudo haber sido deshecha por mortales
cuando desviada fue la barca
pero el oportuno Hermes salvó mi vida.

 
 
 
5-     Es de resaltar la irónica compartimentación textológica, mediante el uso de un tríptico que recaba apoyatura semántica y desplazamientos lexicales por terminologías pre-punitivas o indicaciones a la vieja usanza judicial: Las Evidencias, Presuntos Culpables y Las Pruebas.
 
 
 
6-     La hablante se sitúa a la par de la Avellaneda, la Condesa de Merlín, Lourdes Casal o Magali Alabáu, al revisitar desde la escritura espacios exaltados por la memoria y al mismo tiempo temidos, topográficamente desconocidos. Alarmante leitmotiv que en su momento Damaris Calderón se encargó de desentrañar o desjerarquizar: «El mito de la insularidad, estimulado desde el diario de Cristóbal Colón, la poesía de Silvestre de Balboa, Manuel de Zequeira y buena parte de la poesía del siglo XIX; la ineludible condición insular, sinónimos durante mucho tiempo en la poesía cubana de Paradisiaco, se encarga ahora de un valor semántico negativo. La criatura de isla, la alada criatura de Dulce M. Loynaz que siempre trasciende el mar que la rodea comienza a manifestarse de otro modo»2. En tal sentido del poema «Legítima», resulta un claro exponente de la indagación en el paradigma de la extraterritorialidad:
 
 
 
No estuvo acostumbrada al desamparo
ni a su rostro dibujado en la bruma.
(...) La perturbarle ciñe las alianzas del desenfreno
cuando Europa se percibe como símbolo,
se adentra en la espesura de un dédalo incierto,
no teme a sus pasadizos.
 

 
 
7-     La tesis exilar ovidiana, matizada, al decir de Luisa Campuzano, por un rechazo del espacio de acogida, una nostalgia incurable y una obsesión por el regreso es desplazada por el exilio como postura trasnacional, el exilio de Plutarco, para quien los límites del Universo, patria común del género humano, son los mismos para todos(...) y nadie dentro de ellos es un desterrado, ni un extranjero, ni un forastero: donde hay el mismo fuego, aire, agua3. En uno u otro caso, las coordenadas diaspóricas parecen imponer una vez más el giro mitológico de la bonanza fuera de los límites geográficos. En una mezcla de evidencia/ambivalencia lo postula «Inmersión», a mi juicio uno de los textos más breves y concisos, cuestionador de antiguas y trilladas visiones teleológicas:
 
 
 
Teje su red un muchacho,
no se detiene,
apuesta sumergirse en esas aguas
explorar cierta vida que imagina.
No desiste el empeño ese muchacho
aunque el mar le arrebate sus antojos
y vuelva a deshacerle las redes
en sus ansias está ganar Marbella.

 
 
 
8-     Con un debut en los predios de la letra de imprenta, y una apuesta sobria por «la metáfora de esencia, la noción de metaforicidad»4, y Iliana Águila deviene en hermeneuta de lo que pudiéramos nombrar: tópicos marginales: el in crescendo de la violencia en las calles del país, detalle que la homogeneidad del discurso oficial soslaya o patrimonio casi exclusivo del cuento y la novela. Hagan los presuntos lectores una parada en «Los cuernos del diablo», y experimenten la sobrecogedora sensación que obtube de su lectura no lineal:
 
 
 
La bruma envolvía aquella noche
cuando sentí los cuernos del diablo rosar mi boca.
Le mordí, como si mi vida dependiera
de lastimar su cuerno hasta quebrarlo;
el diablo acariciaba su glande,
la noche y la niebla eran sus cómplices.
Él se sentía dueño de todos los adoquines,
de mi angustia dependiendo de cuatro cardinales...

 
 
 
9-     Poemario transgresor, dialógico respecto a las otredades que exoneran al sujeto femenino de ancestrales marcas y constructos desvalorizantes. En fin, sincero hasta el denuesto, algo que «no se instaura desde la expresión de lo excluido si no que ha creado zonas alternas de generación de sentido, que dan lugar a un sujeto que no se afilia a las condicionantes heredadas sino que crea zonas de desplazamiento donde aboga por su subjetividad y se instaura por sí misma»5.
 
 
 
10- Transcurre el mes de febrero y estamos en el año 2006. Como pasajero de un omnibús fabricado en la unión de repúblicas y demás siglas en fermentación, atisbo paisajes vapuleados por la sequía, casas y rostros ferozmente tristes, más que un poema de C. Vallejo diría yo. Es de suponer: son casas y rostros que el país no incluye en el guión cinematográfico del día. En el asiento contiguo, una mujer de inenarrable belleza me fulmina con su carcaj repleto de flechas vivenciales. Sin que ella lo sospeche, comienzo ha urdir lo que luego sería el segundo poema de Los apagados muchachos del verano: «Iliana Águila dice muchacha en Ámsterdam y surge el poema».
 
 
Referencias:
 
1-     Helga Montalván, El sujeto femenino y la anarquía en el arte contemporáneo, La Gaceta de Cuba, No.2, 2006,p.33.
 
 
 
2-     Damaris Calderón, La poesía es una pistola caliente, El Caimán Barbudo, Edición 276, año XXX, p.30.
 
 
 
3-     Luisa Campuzano, Tristes tropicales exilio y mitos clásicos en poetas cubanas de la diáspora, La Gaceta de Cuba, No.6, 2008, p.28.
 
 
 
4-     Carmen Sotolongo, Canción del bosque de Nemí: enigma y símbolo, dimensiones regionales de la literatura cubana contemporánea, Ediciones Capiro, 1994, p.28.
 
 
 
5-     Helga Montalván, El sujeto femenino...ob.cit. p.34.

MANICARAGUA, JUNTO AL LAGO

MANICARAGUA, JUNTO AL LAGO

Por Luis A. Pérez de Castro (escritor residente en Santa Clara)
 

 
Con el ancla tirada sobre la tierra Alfredo Delgado Pérez escribió El cuento y otros cuentos (editorial Capiro, 2008), libro en que dejó sus sueños de marinero y amores en puentes lejanos y con el cual logra atraparnos con otro galeón de historias llenas de musicalidad; invitación que incita a meditar y a disfrutar todo lo bello que, lejos de lo contradictorio, facilita la vida.
 
El texto, dirigido a los lectores más exigentes -niños y jóvenes-, está estructurado en catorce historias breves, y transita por la modernidad sin dejarse arrastrar por los excesos de la fabulación.
 
Un sutil y elaborado pensamiento filosófico -preñado de enseñanzas; de ahí lo didáctico-, habita en estas páginas, al tiempo que imbrica asombros producidos en medio de una cotidianeidad sujeta al espíritu burlesco de los personajes-héroes que coexisten en las narraciones recreadas.
 
Las historias están escritas con elegancia, y estremecen por el amor que entregan los personajes, quienes hacen palpitan al compás de sus rebeldías; de esa manera El cuento y otros cuentos conmueve por la sencillez y sabiduría que trasmite, por la añoranza de un pueblo, un zoológico, un anciano cascarrabias, un perro callejero y una hermosa  madre en una comarca aferrada al pasado.
 
Con un lenguaje locuaz y ameno el escritor ofrece una batalla contra el tedio, la desesperación, y la ansiedad de la edad de sus protagonistas; y esa sensación extraña estremece el cuerpo ante las tentativas de cualquier traición, a la vez que hilvana un puente entre realidad y fantasía, y también entre los problemas concretos de la vida y la capacidad innata de los niños en superarlos.
 
Allí reside un niño que dialoga con un león y llora sin importarle que los monos imiten su sollozo; de igual modo recoge anécdotas de un duende azul disfrazado; de un anciano llamado Guancho guaguancho, quien es  capaz de mentir para hacerle agradable el tiempo a los semejantes.
 
 Aparece en esas páginas un perro con hambre de cariño; una madre que ignora a su pequeño escritor; otro niño al que le dicen Mayito y cabalga bajo la lluvia sobre su yegua paloma; un abuelo cultivador de sueños; Ares, feliz por su juguete nuevo, y Pica pica, otro anciano, de origen andaluz y muy mal hablado, pero poseedor de noble como nadie podría imaginarlo.
 
En la narración habita un caimán capaz de vencer a un ciclón; también hay un pescador y su perro Pancho, los cuales deambulan detrás de una ranita albina; incluye a un pintor de siete años que apenas ha mudado la mitad de sus dientes, y Nelia, una niña que, con solo una mirada, es capaz se ridiculizar  al héroe del aula.
 
El libro tiene una escritura precisa y, con imágenes salpicadas por la ingenuidad, muestra esos detalles que pasan furtivamente por nuestras vidas y se convierten en secretas evoluciones que hacen crecer y recordar escenas pasadas en nuestro entorno familiar.
 
Todos los cuentos entablan relaciones con ese mundo de sutilezas y connotaciones de una literatura que logra ir más allá de las fronteras genéricas para descubrir, a la par, un maravilloso arsenal de vivencias que solo pueden ser trasmitidas por un hombre anclado en la tierra después de tanto y tanto navegar por lagunas, pantanos y estanques de ciudad natal: Manicaragua.
 
Entonces, queda en pie la invitación a subir a un galeón para que aprendamos a soñar.

LIBROS AL POR MAYOR

LIBROS AL POR MAYOR

Por Luis Machado Ordetx
 
Empaparse, aunque sea por un relámpago de despojo de la presunción o de las sapiencias contenidas en esa mezcla de periodismo y literatura que cimentó  José Lezama Lima, por supuesto obliga a retomar aquellos comentarios sujetos a las columnas de excelencia que publicó hace once lustros en las páginas del Diario de la Marina; ocasión en que declaró una irrebatible realidad para nuestro tiempo en las «Torpezas contra la letra», y así de sencillo decía que «Vivimos ya en un momento en que la cultura es también una segunda naturaleza; tan naturans como la primera; el conocimiento tan operante como un dato primario...»
 
La raíz martiana caló con ampulosa hondura en todo el sistema poético y filosófico que dispuso ese creador en torno a la conceptualización de lo cubano; la entereza de la lectura y el firmamento del conocimiento humano trasladado ahora al empeño con que escritores y jóvenes se juntan nuevamente para dar cierre momentáneo al fuerte verano de 2009.
 
Digo momentáneo, por no estampillar lo efímero, en aras de remarcar que el disfrute de la lectura, y también el encontronazo entre quienes recrean historias reales o imaginadas, en verso o en prosa, se convierte por estos tiempos en una opción tentadora al ocupar parte del tiempo libre y, además, erigir una fuente inmejorable en el crecimiento humano.
 
 Ya es una tradición: así ocurrió durante «La Noche de los Libros», suceso que recordó el pasado viernes 3  de julio el aniversario 107 del natalicio de Nicolás Guillén, el Poeta Nacional Cubano. También, en situaciones precedentes, la palabra oral y la escrita convergieron en situaciones análogas ante públicos diversos.
 
Ayer en el apremio de la redacción, nuestra calle Lorda, aquí en el nacimiento del Parque Vidal,  absorbía el gentío con el susurro de las honorables metáforas del verso, en lo que se denominó Festival Juvenil de la Lectura; en otros lugares del país, incluso en Caibarién, llevó el atributo de Lecturas frente al Mar. Sea una cosa o la otra, el asidero es único: afincar al cubano en su cultura.
 
Nada más deleitable entonces que acudir a la «Sucesiva o Coordenadas Habaneras», ingenio de periodismo cultural y filosófico de Lezama Lima; precisamente la número 27 divierte con los senderos de la Feria del Libro del Invierno de 1949, soplo literario en que  comenta sobre los diferentes tipos de lectores, calados unos en las evocaciones; otros en el recuento del conocimiento, la analogía o la historia, y embebidos todos en la cultura nacional.
 
Eso se aprecia ahora; pues como apuntó: «[...] Son los días en que el libro sale de sus vitrinas y recovecos, donde, únicamente recibe las caricias y el trato de los curiosos y de sus amantes decididos...» Habló el poeta de las sorpresas del librero; de las casetas situadas en la frondosidad de los alrededores de un parque habanero; del hallazgo de los lectores; de la fortuna construida en papel y letras impresas.
 
Pero, las rarezas vinieron atesoradas en esta ocasión en el Diccionario de Términos de Escritura Dudosa, texto preparado para la editorial de Ciencias Sociales por los estudiosos Fernando Carr Parúas y Moralinda del Valle Fonseca. Ese libro, al igual que ¿Cómo estás...? Ortografía, de Luz Marina Hernández (Editorial Ciencia y Técnica) y Cervantes. Diccionario Manual de Lengua Española (Ediciones Pueblo y Educación), son de esas singularidades, por necesarias e imprescindibles, incluidas, entre otras ofertas, en las ventas que dejó la magia de la Feria.
 
Si Jorge Luis Borges denominó a la lectura «acto de felicidad»; Martí le atribuyó el sustento de «alimento perdurable», mientras Lezama Lima la consideró como misión de «sumergidos desfiles de los recuerdos»; justo eso constituye un libro -venga en un formato impreso o de la era digital-, un soberano arsenal de sabidurías.

CHE; (DES) MITIFICADA HISTORIA

CHE;  (DES) MITIFICADA HISTORIA

Por Luis Machado Ordetx
 

Dice Jorge Luis Borges que «[...] De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda el libro [...], entendido como extensión de la memoria y la imaginación, (sitio en el cual) la palabra [...] oral tiene algo de alado, de liviano; alado y sagrado, como dijo Platón», y no se equivocó cuando cualquier lector se sumerge en las páginas de Cerca del Che, escrito por José Antonio Fulgueiras Domínguez [Sagua la Grande, 1952], perteneciente al sello Editora Política, 2008.

De ahí que sea de esos libros concebidos para encontrar felicidad y sabiduría, en la voz de los testimoniantes;  25 opiniones excelentemente estructuradas, sin que ninguna reitere puntos de vista coincidentes, a las cuales se  llega a nosotros por medio de Fulgueiras, quien desde la confesión voluntaria de combatientes anónimos sumados a la columna número 8 Ciro Redondo, reconstruye e hilvana instantes significativos, trascendentes e intrascendentes, del Che; hombre tomado aquí, al tamaño natural, sin desproporción, y ese hecho singular otorga veracidad a la radiografía que hacen los subordinados.

El escritor sabe que en todo trabajo periodístico hay investigación, y Marta Rojas en el prólogo, confesó que se  «[...] logra amar una imagen del Che si no inédita, sí verdaderamente atractiva del héroe y del ser humano natural», desprovisto de tautologías y superficialidades que, en esencia, de agregarse, desvirtuarían la estatura del hombre, del amigo, del guerrillero.

El tejido franco, ameno, desenvuelto, sentencioso y de recreo de la naturaleza, y también del paisaje, alcanzado por el estilo discursivo de Fulgueiras, penetra en la lección ética de lo narrado; de la historia en que se desenvuelven unos protagonistas dispuestos a ofrecer una dimensión diferente del Che, un esclarecimiento, un dato y una precisión.

Los testimonios pertenecen a hombres humildes, muchos semianalfabetos en los instantes en que se incorporaron a la guerrilla en la Sierra Maestra o en el tránsito hasta el macizo montañoso de Guamuhaya. Muchos de esos sencillos hombres, algunos entre los 140 fundadores de la Columna número 8 Ciro Redondo, quedaron marcados por una anécdota, un gesto, una solidaridad, un estímulo o una crítica formulada por el Che durante  el transcurso de la guerra; otros, por la negrura de la piel, estuvieron entre los 250 combatientes que integraron el contingente de internacionalistas que lo acompañó en la gesta africana del Congo.

Nada desperdicia el autor en defensa de la veracidad y la historia de lo que narran sus testigos; y las anécdotas relacionadas con el filoso tono humorístico, el humanismo, el aliento combativo y el ejemplo del Che, manan de continuo en cada una de las páginas del libro; sucesos que detallan en originalidad y extensión sobre la estatura justa y legendaria del jefe guerrillero. 

Son los testimoniantes quienes retratan al Che, esclarecen lo conocido o no, polemizan y corrigen aspectos tergiversados más allá de la realidad histórica; punto este que ajusta precisiones ceñidas a la verdad, según la narración de los actores protagónicos o anónimos en aquellos sucesos violentos de antes y después de concluir 1958.

 Cerca del Che, con su carga narrativa y dramática en la composición de los testimonios, obliga, por supuesto, a fijar el reencuentro entre el periodismo y la literatura, a prestar atención a la explicación inmediata del detalle, de la metáfora, para conmovernos, desde la perspectiva del lector, con la historia del pasado y el presente; instante en que se forja el progreso de la humanidad.

LIBROS VILLACLAREÑOS EN FERIA

LIBROS VILLACLAREÑOS EN FERIA

Por Arístides Vega Chapú.

          Veintisiete nuevos títulos presentarán las editoriales villaclareñas Capiro y Sed de Belleza, a esta nueva edición de la Feria Internacional del Libro, en Santa Clara.

          La cifra parecería imposible si se piensa que hace apenas  unos años atrás, salvo la editorial Oriente, en Santiago de Cuba, las demás provincias no contaban con editorial alguna.

          A los cuatro títulos que alcanzaron  el Premio de la Ciudad de Santa Clara 2009; Del norte y del sur, de Pedro Llanes, en el género de teatro; Enamorarse de Ana, novela de la autoría de Alejandro Cernuda; el libro ganador en periodismo de Fidel Grillo, Las armas y el oficio y el décimario de Herbert Toranzo, Al revés de lo contrario; se suman nueve títulos de poesía, como el género más favorecido por estas editoriales, seguido del de cuento con cuatro títulos, tres ensayos y dos de Literatura para Niños, junto a un título en los géneros de historia, humor, periodismo y novela.

         Escasos libros de Humor ha publicado la editorial Capiro y este año volverá a reincidir en este género que tanto agradece la población con una de las firmas humorísticas más importantes del país; Pedro Méndez con Humor a primera risa.

         Personalidades de la literatura cubana como Lina de Feria, con un libro de ensayos literarios; Sobre la muerte de Narciso …, Luis Cabrera Delgado, con cuentos para niños agrupados bajo el título de Querida Zoelia, Jorge Ángel Hernández Pérez, iniciando una nueva colección de Capiro que jerarquizará a los mejores autores de la región, con Hamartia, un libro de cuentos,  René Batista con una antología de poesías dedicadas al legendario Camilo Cienfuegos, Los fuegos de tu nombre y Luis Adrián Betancourt, con la novela Soldado sin guerra, prestigian los sellos editoriales villaclareños.

          Otros autores verán por primera vez la publicación de un  libro suyo como es el caso de  los poetas Allán Padrón, Ileana Águila e Ileana Pérez de Alejo y los jóvenes narradores Serguéi Martínez y Yosvani Saéz Frontera.

          Por primera vez verá la luz por la editorial Capiro un estudio enjundioso y serio sobre la obra de uno de los más importantes escritores nuestros: Luis Cabrera Delgado. La selección de los ensayos que aparecen en Exploraciones de la narrativa de Luis Cabrera, así como el abarcador y definitorio prólogo estuvieron a cargo de Carmen Sotolongo Valiño.

          Los escritores Ramiro Porta, Daniel Alemán, Fidel Cruz Rosell y Alexis Castañeda Pérez de Alejo, regresan al sello editorial Capiro, con libros en los géneros de historia, poesía y periodismo respectivamente.

          Con atractivos diseños que convierten estos libros en objetos capaces de complacer en lo estético a cualquier exigente lector y en su gran mayoría impecables ediciones, a cargo de expertos especialistas que ya conocen este difícil y complejo oficio, llegan las editoriales del centro del país; Sed de Belleza y Capiro, a un importante momento de madurez de sus trabajos, para suerte de los que elegimos y tenemos la suerte de publicar en ellas.

COYRA, MAL DE AMORES

COYRA, MAL DE AMORES

Por Arístides Vega Chapú       

  La editorial Sed de Belleza, de la AHS en Villa Clara, reserva como uno de sus atractivos, para esta edición de la Feria Internacional del Libro, una antología de poemas de amor vistos desde las últimas promociones de poetas cubanos a partir de  los sesenta.

          Cantares del mal de amores, –verso tomado de un poema de amor de Mirta Aguirre– con selección y prólogo del poeta René Coyra –quien también asume la edición de este libro–  hace un recorrido por la lírica amorosa nacional desde Miguel Barnet (1940) hasta los muy jóvenes poetas Yenier Echevarría y Legna Rodríguez, quienes ya con veintipicos de años pueden mostrar un maduro y logrado discurso, que prueban los sendos poemas de estos autores sumados a dicha selección, la cual incluye, además, a ciento dieciséis poetas cubanos de varias generaciones y tendencias.

          René Coyra, uno de los más reconocidos escritores de las últimas promociones,  se ha ganado, con un sostenido trabajo editorial,  un sitio dentro de la edición de libros en Cuba.

          Con la actual antología nos reafirma su solidez para enfrentar complejas propuestas como esta, que agradecerán los muchos lectores que de seguro ganará esta obra.

          La antología incluye nombres fundamentales de la lírica cubana junto a voces novísimas que se incorporan a este catálogo poético con el rigor de su seleccionador.

          También aparecen en ella textos emblemáticos del discurso amatorio de los últimos años: Ama al cisne salvaje, de Luis Rogelio Nogueras, Poema a Gala, de Lina de Feria, Canción Georgiana, de Delfín Prats, Esta piedra que ama  y aún busca, del desaparecido Novás, Ellas escriben cartas de amor, de Reina María, Pendencias, de Ángel Escobar, por citar algunos de los hermosos textos de posturas muy diferentes, con viejas y nuevas pero válidas visiones, desprejuiciadas y sinceras,  con una amplia diversidad de visiones ideoestéticas, representativas del discurso amoroso que desde los sesenta del pasado siglo a la fecha ha testificado las más variadas y significativas  pasiones de los cubanos.

           Otro valor de esta compilación, a mi manera de ver, es su criterio sumatorio y desprejuiciado, pues en ella conviven poetas cubanos que viven en la Isla y en otras partes de esa amplia geografía con que se muestra el mundo, sin los prejuicios de otros tiempos, aportando todos, no importa de donde, a esa geografía común que muy bien se dibuja a través de las relevantes versos  juntados en esta antología.

          René Coyra, además de seleccionador, suma a ella un prólogo que aunque breve  ubica y explica sus puntos de vista, sus motivos selectivos junto a un enjundioso análisis de lo que para él significa esta poesía dentro de ese amplio y diverso panorama lírico cubano. Prólogo que se le agradece sobre todo porque legitimiza, ubica, lo que para él es lo más relevante dentro de la poesía amorosa escrita en la Isla después de los años sesenta y hasta la actualidad.

          Cantares del mal de amores, cuenta con un diseño atractivo que parte de su atípico formato, nunca antes utilizado en ninguna de las diferentes colecciones de la editorial. A lo que se le suma la sobriedad de la edición y la acertada ilustración escogida para la cubierta, todo lo cual propicia que esta nueva oferta sea atractiva, también en lo visual, para ese variado público de lectores que coinciden en su preferencia por la poesía amorosa.
        
          Por su acertado criterio selectivo, Cantares del mal de amores, se convierte en una antología imprescindible para quienes gustan del placer de la poesía y para tener en cuenta por cualquier estudio serio que se fuera necesario realizar sobre la lírica amorosa nacional.

LINA DE FERIA, LA CUBANIDAD MEZCLADA

LINA DE FERIA, LA CUBANIDAD MEZCLADA

Por Arístides Vega Chapú.


          “Muerte de Narciso” (1937) de José Lezama Lima, es la inspiración del primer ensayo de los siete que se recogen en Sobre muerte de Narciso y otras impresiones, única propuesta del género que presenta el sello editorial Sed de Belleza, de la Asociación Hermanos Saíz, en Villa Clara, a esta nueva y esperada jornada de la fiesta 18 del libro cubano.

          Para los que estábamos acostumbrados a leer y seguir la dispersa obra ensayística de la poetisa Lina de Feria, publicada en las numerosas revistas literarias del país, tenemos la suerte ahora, por primera vez, de contar con un libro en que ha unido una mínima parte de sus estudios literarios.

          Lina de Feria (Santiago de Cuba, 1945) una de las voces líricas más importantes de la Isla, después de publicar una docena de libros de poesía tiene a bien entregar a esta joven editorial, mantenida y capitaneada por jóvenes de la AHS, su primer libro de ensayos.

          Desde el estudio acertado y minucioso, con todo el rigor de quién conoce los instrumentos de la crítica, Lina nos va revelando diferentes acercamientos a poéticas muy diferentes unas de otras, para en primer lugar mostrarnos parte de ese amplio y diverso abanico de la lírica cubana.

          Comenzando por el monumental Lezama con su poema “Muerte de Narciso”, visita la poética de Cintio Vitier, para  en el siguiente trabajo atender Anima viva, ese poemario mayor que incluye textos de Fina García Marruz de 1955 a 1969, para seguidamente, en el próximo trabajo aparecido en este libro alcanzar a Dulce María Loynaz, desde una nueva perspectiva o manera de acercarnos a lo que ella considera los poemas del insomnio; los dedicados al joven faraón Tut-Ank-Amen.
          Mucho se ha escrito sobre la poetisa y este poema en particular, pero Lina hace una relectura tan personalísima que nos devuelve apuntes, ideas, conclusiones, que bien vale la pena disfrutar.
          Claves e invenciones en Roberto Branly, es el trabajo que a continuación aparece en este libro de ensayos, que presentará la editorial Sed de Belleza en la próxima Feria Internacional del Libro.

          El poeta fallecido en 1980,  amigo y vecino de Lina de Feria, provoca una reflexión que sin ser académica tiene mucho de la emoción del que está hablando de alguien cercano que, al decir de la autora,  fue profundamente conocedor de los laberintos del hombre moderno.

          En aventura de la poesía convierte Lina su acercamiento a dos libros de César López. Dos de sus últimos libros publicados por editoriales de provincia; Caserón, en Santiago de Cuba  y Vigía en Matanzas: Manos de un caminante  y Pasos, paseos y pasadizos, son el pretexto para adentrarse a la obra extensa de este poeta que en 1999 obtuvo el Premio Nacional de Literatura y demostrar su conocimiento amplio y profundo de esa obra.

          Hernández Novás: descenderemos al abismo mudos, es el siguiente ensayo. Un conmovedor acercamiento a la obra de un poeta al que Lina de Feria considera una revelación deslumbradora en la cultura cubana de todos los tiempos.

          Nancy Morejón, Aitana Alberti, Damaris Calderón, ocupan los tres próximos textos  y con ellos el marcado interés de la autora por la escritura femenina. Su ubicación en el contexto cubano y universal es uno de los nortes comunes en estos tres trabajos que van desde una escritora aparecida en el paisaje literario cubano de los sesenta hasta otra que lo hizo en los ochenta.

          Lina ha decidido para los finales de su libro tres  estudios sobre la obra de los jóvenes poetas cubanos: Edel Morales (Cabaiguán, 1961), Rafael Díaz Pérez, René Coyra y la poetisa espirituana Liudmila Quincoces (SSpiritus, 1975)

          Aquí desentraña las claves más usadas en estos poetas a los que considera entre lo mejor de la poesía actual, apreciación obvia y probable, por su ligazón con los más jóvenes escritores cubanos.

          Para, definitivamente, concluir con Notas sobre el tomo Rebeldes, de la trilogía poética de las mujeres en Hispanoamérica. Último de los estudios aparecidos en este libro impecablemente editado por Sed de Belleza, bajo la sabiduría de dos jóvenes que ya han demostrado talento y conocimiento en el difícil oficio de la edición; Isaily Pérez y Yoansy García.

         Estas palabras le sirvieron a su autora para presentar una antología de mujeres latinoamericanas pensada y publicada en México y a las que Lina le ve el doble mérito de no solo mostrar la imagen visionaria y unificadora de lo que se está produciendo en la región, sino además que introduce a neófitos y conocedores en los nuevos nombres que traen la marca de la novedad de los aires postmodernos a través de figuras más jóvenes.

          Sobre muerte de Narciso y otras impresiones, una de las novedades con que Sed de Belleza se presentará ante los lectores en esta venidera Feria Internacional del Libro, de la reconocida poetisa Lina de Feria, será sin dudas una opción para quienes se interesan en la poesía y quieren adentrarse en sus códigos. Para quienes disfrutan de la lectura inteligente de aquellos que saben paralelamente juzgar y ubicar las poéticas.

CONCLUSO PARA SENTENCIA, UNA MANERA NUEVA DE TESTIFICAR

CONCLUSO PARA SENTENCIA, UNA MANERA NUEVA DE TESTIFICAR

Por Arístides Vega Chapú (Escritor residente en Cuba)

Texto elaborado para el sitio  http://www.cubaliteraria.com, a partir de la presentación de Iliana Aguila Castillo en «La Hora de la Verdad», espacio que conduce el poeta, narrador y ensayista Arístides Vega Chapú en el Café Literario de Santa Clara, enero de 2010


          La salida de un nuevo título para cualquier editorial, pequeña o grande, territorial o nacional,  supone un cumplimiento, una alegría, el término de una etapa y sobre todo  la consumación de múltiples esfuerzos.

          Sobre todo en las editoriales de este convulso tiempo en que las crisis económicas han encarecido un producto tan necesario como el libro, al punto de sentirse dichosas las que aún pueden continuar publicándolos.

          Cuánto entonces no significará para un autor, sobre todo para los que publican por primera vez y con ello se convierten en éditos.

          Estas agradables y memorables experiencias las está viviendo por estos días Iliana Águila Castillo, una santaclareña nacida en 1956, graduada de Filología de la Universidad Central de Las Villas, que presentará en esta edición Internacional de la Feria del Libro su primer poemario salido bajo el sello editorial Capiro.

          Concluso para sentencia, Editorial Capiro, 2009, es el testimonio acumulativo de su autora de vivencias muy cercanas, por lo que todas las historias que cuenta aquí están fijadas con la pasión con que uno describe los sucesos más íntimos, más trascendentales: Quien ahora atraviesa este paraje/ se convierte en legítima. (pp12)

          La lejanía de una única hija y lo que esto ha significado en su vida, es el suceso que ha provocado no solo la escritura, sino las serias y profundas reflexiones que su autora se permite hacer a través de la escritura poética.

          Los poemas surgen a partir de un último encuentro con la hija, en el lejano país en el que ahora reside. A partir de ese suceso Ileana Águila Castillo,  decide cuestionar todo cuanto aparece de nuevo en su vida; la lejanía, los nuevos códigos que una cultura desconocida y muy distante le imponen, los nuevos ritmos y rigores, las sensaciones diversas y complejas que siente bajo un cielo y clima tan diferentes: Rompe una ola nevada sobre oscuros arrecifes… pp45

          Todas estas nuevas experiencias la conducen a una revisión interna de quién ha sido hasta ese momento, qué ha intentado ser, qué ha logrado ser: Alas tengo, / puedo volar sobre el olor a tierra/ cuando cae la llovizna. (pp17)   
 
          Ese capitanear sus propias experiencias, hacen de sus  historias sólidos y sinceros  recuentos en que lo humano trasciende por encima de todo.

          La poetisa no teme ante ninguna revelación, no teme sacar a flote, ni hablar en alta voz lo que le parece importante compartir de su experiencia vivencial.

          Reflexivos, agudos, pero también tiernos son estos textos que sobre todo buscan comunicar sensaciones: Cuántas veces te sentaste en este trono/ a sacar los demonios de tu cuerpo. Cuántas veces miraste por esa ventana/ sin poder alcanzar el horizonte. (pp43)

          Tras la aparente necesidad de describir paisajes, rostros, instantes, no hay otra intención que sacar a flote cuanto sentimiento acude a esta recapitulación de vida de una mujer que se ha dispuesto a compartir cuanto de trascendente le ha sucedido a su paso – ¿real o ficcionado? – por la vida.