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El Caribe, por su inspiración, enaltece la Historia y la Cultura

EIFFEL EN SANTA CLARA; CUBA

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Por Juan Manuel Fernández Triana (Historiador en Santa Clara).

 

 

 

Otras revelaciones relacionadas con Marta Abreu de Estévez, la benefactora de la ciudad, casi en el aniversario 321 de su fundación al centro este cubano.

 

 

 

La ciudad de Santa Clara, capital de la región central de Cuba en el tiempo de la colonia española y una de las ciudades principales en la historia y economía de la nación, conoció el alumbrado público en 1856, cuando se le colocaron unas lámparas de queroseno en los alrededores de la Plaza Mayor. Eduardo González Abreu, hermano de Pedro Nolasco y tío de la ilustre Madre de la Patria santaclareña, MARTA ABREU DE ESTÉVEZ (1845 - 1909), hizo colocar en la década del 70 del siglo XIX una farola artística de cinco brazos y doce luces, que luego fue reemplazada cuando la propia Marta mandó erigir el Obelisco dedicado a los sacerdotes Juan de Conyedo y Francisco Hurtado de Mendoza en 1886.

 

 

El 10 de enero de 1894, Marta Abreu solicitó al Ayuntamiento el permiso para establecer una Planta Eléctrica y de esa forma renovar el antiguo alumbrado de queroseno que ya era deficiente. Aprobada la iniciativa por el Ayuntamiento, se comenzaron los trabajos en las cercanías de la que sería la estación de ferrocarril, construyéndose un edificio dedicado a las oficinas en la parte próxima a la calle, y al fondo, donde se colocarían los dinamos, las calderas y hornos, dejando un espacio para otra caldera, un horno y dos dinamos, para cuando la ciudad siguiera extendiéndose pudiera aprovecharse del servicio de la electricidad.

 

 

 La casa Gramme de París, construyó los motores, dinamos y todo el material necesario para la electrificación de Santa Clara, enviando al ingeniero Adriano Antelme para su instalación y la del tendido. Además se instalaron focos de arco voltaico cada dos cruces de calles, en los puentes sobre los dos ríos de la ciudad y de forma especial en la Plaza Mayor, instalados en artísticas columnas de hierro ornamentadas que Marta Abreu mandó a fundir expresamente en París.

 

 

Para la inauguración del Alumbrado eléctrico de la ciudad de Santa Clara, prevista para el 21 de febrero de 1895, toda la ciudad se engalanó de manera especial, pero la fecha tuvo que ser cambiada para el día 28, por la agitación provocada por el grito de Baire del 24 de febrero, que marcaría el inicio de la última gesta independentista.

 

 

La ciudad fue adornada con colgaduras, escudos, banderas y arcos de triunfo, dedicados a la benefactora por la Diputación Provincial, por los Bomberos del Comercio, por la Sociedad de Dependientes, los Bomberos Municipales, el Ayuntamiento y otras entidades. Se comenzaron las fiestas en la noche del 27  de febrero con una serenata que los jefes y oficiales del Regimiento Alfonso XIII le dedicaron a Marta Abreu en su casa de la Calle del Carmen (actual Máximo Gómez); luego vendría una gala en el Teatro, con la presencia de la poetisa puertorriqueña Lola Rodríguez de Tió que le dedicó a Marta el poema "Saludo a Villaclara", los poetas santaclareños Antonio Vidaurreta y Manuel Serafín Pichardo; la inauguración del Alumbrado; la apertura del Dispensario El Amparo para niños pobres; la develación de una tarja de mármol en la Sala Capitular del Ayuntamiento dedicada a Marta Abreu y su esposo Luis Estévez; el nombramiento de Pedro N. Estévez Abreu como Hijo Adoptivo de Santa Clara; un sorteo de veinte máquinas de coser, que Marta había traído desde París para muchachas pobres. Los festejos en honor de Marta Abreu durarían hasta el 3 de marzo, y conmovió a la patricia, por la belleza y elegancia con que se habían preparado.

 

 

Sin embargo, la iniciativa que más sorprendió a todo el pueblo reunido y movido por el cariño auténtico hacia su coterránea sin par, lo constituyó la réplica de la Torre Eiffel que se colocó en el centro de la Plaza Mayor.

La Torre fue proyectada por el ingeniero santaclareño Ramón Cornelio Berenguer, que trazó con yeso el plano, a escala natural, en el pavimento del atrio del Teatro La Caridad, -obra cumbre del apostolado de Marta-, en el costado de la Calle de Santa Ana (actual Lorda). Tenía unos 28 metros de alto y 7 de ancho en la base, y de la forma de cómo se ejecutó, no requirió de andamios para armarla, sirviendo la parte que quedaba construida para apoyo y sostén de los carpinteros.

 

 

La mitad de la Torre hacia abajo fue cubierta  de 25000 flores de papel, empresa en la que todas las damas santaclareñas que sabían confeccionarlas, se brindaron gustosas para que la Torre se viera admirable; al término de cada flor se colocó un foco eléctrico, quedando a sus pies, sin interferencia alguna el Obelisco de los insignes sacerdotes Conyedo y Hurtado de Mendoza de 1886.

 

 

Las autoridades españolas atribuyeron al hecho de la inauguración del Alumbrado eléctrico de Santa Clara, una táctica para despistar a las fuerzas militares después del alzamiento del 24 de febrero, por lo que Marta Abreu y su esposo Luis Estévez, fueron enviados al exilio, saliendo para París el 16 de  junio del mismo año, en el Vapor "Le Navarre".

 

 

Permaneció durante muchas semanas después de las fiestas, por la resuelta oposición del público a que fuera desmantelada. Sin embargo, el Ayuntamiento ordenó su demolición a finales del mes de marzo, suceso que inspiró al mambí Ramón Roa a escribir el soneto "Iconoclastas".

 

 

 

 

 

 

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