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El Caribe, por su inspiración, enaltece la Historia y la Cultura

TEATRO "LA CARIDAD", UNA DISCORDIA POR LA PUERTA CENTENARIA

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Por Luis Machado Ordetx

 A la derecha, la terraza oeste del Teatro “La Caridad”, en la cual se “reabrió” por tercera ocasión una puerta. La imagen representa, de acuerdo con la vestimenta de los curiosos, a la primera década del pasado siglo. La puerta abierta favorece a una instalación turística. Nada tiene que ver con el perfil docente-benéfico de una institución Patrimonio Nacional. La fachada oeste, ya remodelada con la puerta, fue pintada con un color diferente al que exhibe el Teatro “La  Caridad”, Monumento Nacional de Cuba. 


Una pared centenaria fue derrumbada a golpes de cincel y martillo. Forma parte de la terraza lateral oeste perteneciente al Teatro “La Caridad” (1885). La edificación es  Monumento Nacional. Constituyó, antes y después de su construcción, el centro “principal” de la ciudad. 

Esa especificación la dejó el ingeniero Herminio C. Leyva, el ejecutor, en su  Memoria Descriptiva. Sin ninguna competitividad, los antiguos terrenos de la ermita de “La Candelaria”, irradiaron tranquilidad, y después cultura. 

Cada inmueble tiene su historia. La arquitectura del coliseo es el libro de piedra de Santa Clara. Nadie lo discutiría. En diciembre último, una parte de la fachada lateral, colindante con el antiguo Colegio “Santa Rosalía” —inaugurado el domingo 28 de diciembre de 1885—, se rompió por tercera ocasión. La “puerta” ha devenido en discordia” institucional. 

Las partes que dirimen son la Sucursal “Palmares” —a partir de la remodelación y reinserción de un Complejo Gastronómico-Cultural— y directivos del Teatro. ¿Cuál razón existe? 

Al parecer la exhibición de una fotografía de ¿1924?, se incluyó como la causal que “readecuó” la abertura. Es difícil imaginar los pasados que uno no conoció. Allí siempre existió la cartelera oficial de los espectáculos artísticos-literarios, y hasta cinematográficos, que exhibió el teatro. 

A partir de 1909, las fotografías de Santa Coloma, especial para las ediciones de El Figaro, la ubicaron de manera temporal en ángulo de 900 en lo que actualmente es la tienda de ARTEX. Los programas anunciantes eran hechos, primero en la imprenta “La Verdad”, de calle Cuba y San Miguel, y después, en “Lanier y Cia”, una similar instalación de Martí número 9. Al menos  fue así hasta principios de la sexta década del pasado siglo, fecha en que cambió hacia la entrada principal del teatro.

El dictamen conclusivo para desentenderse de la historia excepcional de lo que antes constituyó la cartelera original del teatro lo vertió la Comisión de Monumentos.  Esa puerta que va rumbo a la terraza tal vez sea utilizada en lo perspectivo para el trasiego de mercancías, o… No hay razones para esos fines, sobre todo por otra “emplazada” de manera artificial en la calle Lorda. Incluso, podría adicionarse que, entre la terraza de marras y el vestíbulo de “Santa Rosalía” sobrepasa el metro de altura en desnivel. 

Las tejas tienen que colocarse antes que lleguen las goteras. Esa terraza libre, propiedad de “La Caridad”, no puede llenarse de mesas y más mesas —especulo—, como ahora ocurre con “La Marquesina”, y mucho menos inundarse de ruidos parásitos que, con mayor persistencia, lastran las  continuas funciones culturales del teatro.

Veamos los hechos. Desde tiempos antiquísimos esa pared siempre estuvo cerrada. Actualmente se “demostró”, ¿no sé con cuáles fines aunque se intuyen?, que durante un tiempo “comunicó” a ambas edificaciones. Craso error. La historia lo desmiente siempre y cuando se incluya a las fotografías y las informaciones que ofrece la prensa periódica de la época. Ahí está la fuente documental contrastable.¿Por qué?...

Con mayor razón se entienden aquellas Ordenanzas de Construcciones que rigieron en la ciudad a partir de 1924. El documento esclareció las llamadas medianeras o medianerías. ¿Qué las tipifica? Una pared que separa dos propiedades contiguas y que pertenecen mancomunadamente a los dueños de ambas. Pero…, explica que una pared o muro corresponde al que lo construyó.

 Se desprende por cronología —sin mucho análisis de la Memoria Descriptiva y el plano general del piso principal—, que el Teatro surgió primero, al inaugurarse el 8 de septiembre de 1885.El coliseo es el propietario de la tapia divisoria que delimitó hasta el patio frondoso de árboles que existió en el “Santa Rosalía”, el colegio que se construyó después. El colindante no podrá hacer uso proporcional a su derecho, y mucho menos causar perjuicio ni incomodidad a los vecinos, esclareció la reglamentación.

 ¿Qué razón hubo (descontando los dos momentos antes señalados ) para que una institución benéfica  —el Colegio Santa Rosalía—, tuviera una puerta anexa hacia la terraza oeste del teatro. Ninguna, por pura lógica e historia. El desnivel lo desmiente, y las diferencias institucionales también.

La pared jamás constituyó un vano de puerta (acoplamiento de cierre abisagrado, de corredera o plegable), como en apariencias se cree a partir de esa foto antigua utilizada como justificante de la abertura. En dos momentos anteriores los ladrillos fueron conservados de acuerdo con disposiciones del Ayuntamiento de Santa Clara y de las críticas persistentes de La Publicidad. Rebusquemos en las ediciones de marzo a junio de 1909, y de mayo a septiembre de 1924. Ahí está la prueba que esgrimió el  principal periódico de Santa Clara durante la primera mitad del pasado siglo.  

Una de las fechas, en la primera, la administración del Teatro sacó a subasta la remodelación exterior y pinturas de fachadas. Rompieron una “falsa” puerta en el área de la terraza oeste. La directiva del inmueble, con la anuencia de la  Municipalidad y el Colegio Santa Rosalía, colocó allí materiales de construcción y una carpintería. Hubo que “correr” —a pesar de las protestas— el altar del auspicio, situado en la parte contraria.   

Al poco tiempo se corrigió el entuerto y todo volvió a la normalidad.  Después en 1924, con similar finalidad, según las Ordenanzas de Construcción, la directiva del teatro solicitó otro permiso. Allí se conservarían algunos materiales para garantizar las obras de remodelación del Parque Vidal y de los inmuebles aledaños, y “La Caridad” se incluyó de manera efímera en esas labores. 

El sitio donde ahora se “reabrió” la puerta  permaneció siempre cerrado a pesar de las restauraciones —1952, 1964, 1988 y 2008—, dispuestas en lo sucesivo al teatro. Hasta donde sé, ahora no fueron esbozadas las consideraciones de directivos de la parte afectada: “La Caridad”. La “fotografía” de marras, con escasa argumentación histórica, entornó otra “puerta”, la   infinita discordia cultural vinculada con una fachada centenaria de la ciudad. 

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Fecha: 13/07/2013 08:07.


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