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FREDDY ASIEL ÁLVAREZ, ¿UN CHIVO EXPIATORIO?

FREDDY ASIEL ÁLVAREZ, ¿UN CHIVO EXPIATORIO?

Dos alas cortó el encuentro beisbolero del lunes pasado, el 17 de febrero de 2014, 9:00 pm., entre Matanzas-Villa Clara: la sanción al astro del montículo Freddy Asiel Álvarez y su salida total de la 53 Serie Nacional de la pelota cubana, y más de 30 puntos de sutura a Ramón Lunar, el Todos Estrellas de la primera base en la Serie del Caribe, en Isla Margarita, en Venezuela. Mucha subjetividad se mueve en el periodismo cubano, incluso de desconocimientos del Código Penal y sus implicaciones para cualquier ciudadano residente en nuestro terrtorio.

La pelota, pasatiempo nacional, y encontronazo fraternal entre parciales de uno u otro bando, deja un criterio en cualquier aficionado, hago partícipe a los lectores del atinado comentario de un colega que, entre otros, que deja otras reflexiones ante un asunto no esclarecido del todo.

La Comisión Nacional de Bésibol, del INDER, presidida por Higinio Velez Carrión, como un signo de marcada soga corrida en tiempos en que Villa Clara —los Leopardos de la región central, marchan en segundo lugar en la tabla de posiciones de la Serie, con balance de 34 victorias y 24 derrotas, solo antecedido por Matanzas—, deja "entrebambalinas" muchos "cabos sueltos" en sus sanciones, y tiende, incluso, a una desatinada subjetividad. 

En buen cubano, y sin muchas retóricas, todos saben qué quiere decir, más allá de una lectura subliminar del periodista con el calificativo-titular de "CHIVO EXPIATORIO". En otras palabras, desestabilizar a un equipo de béisbol, y eso ocurrió en el enfrentamiento entre Villa Clara-Matanzas; encontrar a un "chivo expiatorio", para "aplicar la mano dura de ¿...?, ante las frecuentes indisciplinas sociales que ya cunden el pánico en el deporte cubano.

 

Como el béisbol, es también cultura en cualquiera de sus acepciones, asumo el criterio expuesto...

 

Por Miguel Ernesto Gómez Manjuán

(Periodista y Comentarista cubano)


Después de presenciar, una y otra vez, las imágenes de la pelea en el estadio “Victoria de Girón”, entre jugadores de Matanzas y Villa Clara, que rápidamente llegaron a YouTube, para mí estaba muy claro que la Federación cubana impondría sanciones a los jugadores involucrados en los tristes sucesos. El hecho tuvo una amplísima cobertura mediática, sin dudas inusual, especialmente si tenemos en cuenta que, ante experiencias anteriores, primó el silencio y luego la nota oficial; pero vivimos tiempos nuevos, así que hubo de todo un poco; aunque, en sentido general y como indica la más elemental lógica, la condena fue unánime.

Los pelotazos propinados por el lanzador Freddy Asiel Álvarez, la “carga bate en mano” de Demis Valdés y los bancos vacíos (afortunadamente no hubo más golpes) son hechos repudiables. Ramón Lunar volvió a chocar con la mala suerte, esta vez personificada en un “swing” de Valdés que pretendía golpear la anatomía de Álvarez y que, al impactar en la boca del capitán villaclareño, provocó daños considerables en su boca y no se sabe cuándo pueda regresar a la alineación de los campeones.

Las sanciones, por tanto, no creo que hayan sorprendido a nadie. Eran esperadas y, sin dudas, necesarias; pero lo que sí me sorprendió fue la dureza del castigo, especialmente contra Álvarez quien no podrá lanzar más en la actual 53 Serie Nacional.

¿Dónde está el problema? En el doble rasero. Siempre he sido seguidor de Villa Clara y entre mis mejores recuerdos están aquellos tres campeonatos en línea, obtenidos por el equipo más completo de la década del 90. Luego sufrí los constantes reveses de una selección que parecía incapaz de ganar el playoff por el título. Esta “maldición” terminó, afortunadamente, en 2013, con la muy convincente victoria sobre Matanzas, dirigida, ironías de la vida, por Víctor Mesa. El espectacular trabajo de Freddy Asiel fue fundamental para ganar la quinta corona en la historia. Pero el fervor con que sigo y apoyo a los Leopardos Naranjas no puede cegar mi análisis. Por tanto, sí, Freddy Asiel merecía un castigo, porque dejó una pésima impresión con los pelotazos (haya golpeado o no de manera intencional a Víctor Víctor Mesa); sin embargo, separarlo de todo el campeonato parece desproporcionado.


Cuando leí por primera vez las sanciones pensé de inmediato en Vladimir García, el hombre que golpeó en dos ocasiones, probablemente de manera intencional, a Ramón Lunar…y no recibió tanta cobertura mediática adversa y la Comisión Nacional no lo separó ni por una serie. Ni hubo encendidos comentarios, ni reuniones extraordinarias. Entonces,  ¿cuál es la diferencia en ambos casos? ¿Por qué aplicar el reglamento de diferentes maneras? Ah, el contexto amigos míos…

La separación definitiva de Freddy Asiel trata de presentarse como una “medida ejemplarizante”. Reitero: el mejor lanzador cubano merecía una sanción…15, 20, 30 juegos y sin recibir los 1500 pesos cubanos que, aproximadamente, obtiene cada mes como salario; pero tomar a este lanzador como “chivo expiatorio” parece cualquier cosa menos una “medida educativa”. Si quisieron enviar un mensaje, este llegó alto y claro. Si querían atacar al problema, una vez más se quedaron en las ramas.

Este es un resumen de los castigos, a partir de una nota emitida por la Dirección Nacional de Béisbol:

1.- Suspender de la actual Serie Nacional al jugador del equipo de Villa Clara, Freddy Asiel Álvarez, por la actitud antideportiva adoptada, que marcó el suceso y en consideración de que se trata de un atleta perteneciente a la Selección Nacional y tiene la obligación de ser ejemplo para nuestros niños, jóvenes y pueblo en general.

2.- Separar definitivamente de la 53 Serie Nacional al árbitro Osvaldo de Paula Arias Lazo, principal responsable de lo acaecido, por no tomar oportunamente las medidas establecidas en el Reglamento.

3.- Suspender por un año de todo evento oficial calendariado por el INDER al jugador de Matanzas, Demis Valdés Galarraga, por su actitud totalmente incompatible con los principios del deporte cubano. Su reincorporación estará condicionada al comportamiento que mantenga en lo adelante.

4.- Amonestar a los Supervisores (Comisarios Técnicos), al Jefe de Grupo y al resto de los árbitros por no advertir al árbitro principal sobre la adopción de las medidas preventivas correspondientes.

TITIRITEROS POR LOS CIEN DE ONELIO

TITIRITEROS POR LOS CIEN DE ONELIO

Por Amador Hernández Hernández (Escritor cubano).

Este domingo el poblado de Calabazar de Sagua —terruño natal del Cuentero Mayor— constituyó parada obligatoria del proyecto Titiriteros por los cien años de Onelio con la presentación de dos obras que versionan cuentos escritos por el creador de Juan Candela, bien conocidos por los niños y que hicieron las delicias de chicos y mayores. Teatro D’ Dos trajo al retablo una adaptación de Pájaro, murciélago y ratón a cargo de Yilian Fernández Alacal; en la puesta la actriz capitalina mezcló sus notables aptitudes histriónicas con la música popular cubana e interactuó con los niños poniéndolos en función de los diferentes títeres. Indudablemente, la narración escénica y el arte de la manipulación de títeres en desafíos con los cantos y el baile mostraron la versatilidad de la artista quien recibió el reconocimiento del público presente.

Por otra parte el frente infantil del Grupo Teatro Escambray, bajo la dirección de Rafael González y la dirección artística de Maikel Valdés presentaron otra adaptación de un cuento oneliano, Los tres pichones, pero bajo el título Los pintores. En esta puesta del propio Maikel y la simpática Teresa Denisse también fue loable el uso de los títeres planos, la graciosa música llena de cubanía, los bailes y la narración oral que dieron como resultado una representación original que el respetable agradeció con beneplácito. Sin lugar a dudas, otra vez los niños recorrieron alegres los avatares de los tres pajaritos carpinteros que decidieron recorrer el mundo y lograr sus sueños: ser marineros. El final feliz, propio del género, y la lección fabuladora de la historia no dejan de tener vigencia. Los espectáculos honran también la obra del Apóstol en su jornada de enero.

En declaraciones para el periódico Vanguardia Omar Valiño, vicepresidente de la UNEAC confesó acerca de este proyecto por el centenario del autor de Taita, diga usted cómo:

“Son dos iniciativas principales, pues aprovechamos la participación de la actriz Yilian Fernández Alacal, invitada al evento Magdalena sin fronteras, para abrir esta campaña teatral del proyecto Titiriteros por los cien años de Onelio. En lo particular, pensaba que la primera acción debía realizarse en Calabazar de Sagua, por ser esta su tierra natal. No queremos que sea solo un homenaje puntual sino una campaña que recuerde de por vida toda su obra, pues es este año el de su centenario. Se ha convocado principalmente a los titiriteros porque han sido ellos los que más han trabajado con la obra de Onelio, en especial la que él dedicó a los niños, pero igual está abierta a todas las manifestaciones teatrales que quieran activar la memoria y la obra del Cuentero en el contexto nacional. Como de seguro bien sabes, se están preparando coloquios, encuentros, investigaciones en función de su obra; pero el teatro siempre tiene la ventaja de comunicar ante un público más amplio la obra del escritor. También sabrás que, aunque parezca paradójico, Onelio es el autor más representado en el teatro, sobre todo en el segmento para niños y adolescentes. Y está dado en la cubanía, en su estilo narrativo, conectado a la memoria del pueblo cubano, conectado a ciertas utopías y a esa hambre espiritual, todo lo anterior es tela propicia para las adaptaciones que se han producido y se producen de sus textos literarios para llevarlos a las tablas o a los retablos, y en este año todo ese proyecto debe estar en primer plano”.

Otro destacado hombre de teatro, Rafael González, actual director del Grupo Escambray expuso para la página cultural de Vanguardia las siguientes consideraciones: “En primer lugar estamos aquí algunos miembros de la UNEAC, miembros del Teatro Escambray y del Teatro D’ Dos para lanzar la convocatoria cien por los cien de Onelio Jorge Cardoso, escritor que apenas mencionamos hoy y que es, sin embargo, un hombre imprescindible en nuestra literatura. Lógicamente tenía que comenzar por Calabazar el evento, pues es su tierra natal, y además, porque fue Teatro Escambray el primero que asumió los cuentos de Onelio Jorge Cardoso para su repertorio y prácticamente estuvo desde el momento fundacional, es decir, desde la época de Corrieri. Debo confesar las tantas veces que el Cuentero nos visitó allá en la Macagua y con quien compartimos guiones y experiencias. Significó una visita feliz las que nos realizó recientemente un primo de Onelio, Elio Jorge, que ya cumplió cien años y que conserva su mente muy lúcida. Los cuentos que nos narró el pariente nos hizo pensar que los Jorge Cardoso todos son muy buenos cuenteros, así que ese don le viene de su propia estirpe. La convocatoria que se va a lanzar hoy aquí incluirá a todas las agrupaciones teatrales del país que han asumido el reto de trabajar en los montajes de textos onelianos. Estarán entre otros, los grupos Titiribilla de Pinar del Río y la Guerrilla Teatral de Guantánamo. En un momento determinado el Escambray va a ser sede de esta celebración y estarán allí grupos de otras regiones de Cuba, y luego el proyecto de extenderá por otras sedes de la geografía nacional”.  

CUBA JUGÓ, AUNQUE QUEDÓ EN EL CAMINO

CUBA JUGÓ, AUNQUE QUEDÓ EN EL CAMINO

Por Luis Machado Ordetx


El domingo 15 de febrero de 1959  «Se Coronó Cuba Campeón de la XI Serie de Caribe», y al siguiente día siguiente día los titulares de los principales diarios del país resaltaban cintillos de alto puntaje en las portadas y páginas especializadas del deporte y las hazañas de sus atletas, sin discernir quiénes eran amateur y quiénes profesionales…

El lunes siguiente, en el aeropuerto habanero de Rancho Boyeros, el  cubano recibió a sus ídolos triunfadores. Ahora, después de 54 años de ausencia del esas competencias internacionales, Cuba quedó en el camino, y habrá que tributarle también sus aplausos muy a nuestro pesar por la discreta participación de un juego ganado, y tres perdidos.

En esas confrontaciones acumularon, per se, 61 votos a favor y 11 en contra, desde que en 1949 al fundarse el certamen los Alacranes del "Almandares" se agenciaron el primer campeonato. Una proeza todavía inigualable en la historia de las Series del Caribe, cosa no lograda por otros elencos participantes de la región antillana, incluida antes la participación de Panamá.

El deporte nacional tiene muchas virtudes. No desde hace más de cinco décadas, cuando se suspendió el profesionalismo y un amateurismo como derecho de todo el pueblo se estableció. Siempre hubo un punto descollante en todas las disciplinas, de lo contrario hagamos un repaso a un ensayo del calibre investigativo del habanero José Sixto de Sola: «El deporte como factor patriótico y sicológico: grandes figuras deportivas de Cuba», aparecido en la revista Cuba Contemporánea, de junio de 1914.

El equipo de Villa Clara, campeón nacional de la competencia número 52 de 2013, dirigido por Ramón Moré, apenas brilló, en la actual Serie del Caribe, con excepción del encuentro que ganaron a Puerto Rico, 2 carreras por 1, con solo 2 hit permitidos al camagüeyano Odelín. Justo fueron los boricuas quienes eliminaron a los nacionales al vencer a Venezuela (Navegantes de Magallanes), este miércoles.

Notorio: los comentaristas nacionales en Isla Margarita, ya no hablaban de Cuba, sino del Villa Clara, y hasta le decían azucareros, nombre que realmente los tipificó antes de 1976, cuando la antigua provincia de Las Villas se desmembró en tres provincias, Cienfuegos, Sancti Spíritus y Villa Clara. 

Cierto es que el grueso del equipo participante era de este último territorio, pero en definitiva jamás debieron colocarle el “apodo” deportivo de azucareros, sino del Villa-Cuba, o del Cuba-Clara, por el número de refuerzos de titulares del equipo nacional que llevaron en su nómina “celeste”, para algunos, pero con muy escasos brillos en la ofensiva y la defensiva del terreno.

En 12 intervenciones previas a la actual en Series del Caribe, Cuba logró siete títulos y jamás quedó fuera del podio de premiaciones. Tampoco los equipos participantes tuvieron “refuerzos”, como ahora denominan y constituye una generalidad en las selecciones nacionales. 

Por fortuna, Villa Clara, en calidad de invitado a la actual Serie, jugó con su vistoso traje anaranjado, y ahora en adelante, el camino estará abierto a la reinserción del campeonato nacional en el cual lucharán nuevamente por retomar el cetro cubano, agenciado el año pasado después de más de una década y media entre los más estables equipos cubanos.

Fue en Venezuela el reencuentro de Cuba con la Serie del Caribe. En aquel mes de febrero de 1959, y llama poderosamente la atención de un dato que ofrece la edición del periódico El Villareño, de Santa Clara, del lunes 16 de febrero de ese año: «dio anoche la oportunidad a Cuba de coronarse por cuarta vez consecutiva campeón en los eventos del Caribe al derrotar la representación de Venezuela».

Fue el cienfueguero Camilo Pascual, con dos victorias consecutivas, el pitcher ganador de un encuentro que concluyó 8 carreras por 2. El presidente de la República huésped, Rómulo Betancourt, disfrutó de ese certamen junto al Secretario de Estado cubano (ministro de Relaciones Exteriores) Roberto Agramante.


Camilo Pascual no permitió carreras a los venezolanos hasta que arribó el octavo Inc., cuando hicieron las únicas escenificadas en el choque internacional. Cuba arrancó desde el comienzo del choque con anotaciones: dos en el primero, igual número en el sexto, 3 en el séptimo, y 1 en el octavo. Por los cubanos, al bate, se destacaron Rocky Nelson, Ángel Scull y Edmundo Amorós. Eran los representantes del equipo “Almendares”, los ganadores de esa Serie. Al otro año vino la fiesta de los "Elefantes", de Cienfuegos, última de las confrotaciones hasta febrero de 2014. 

En septiembre de ese año, en Chicago,  los venezolanos, tomaron desquite, al vencer a Cuba durante la celebración de los III Juegos Deportivos Panamericanos,  con score de 6 por 5 carreras, en un juego que perdió el habanero Alfredo Strettt y descolló su coterráneo Urbano González.

Ahora Venezuela, principal favorito del certamen, con la derrota en eliminatorias frente a Puerto Rico —el único equipo que perdió con Cuba, o al cual ganaron los nuestros—, dejó a los nacionales de Villa Clara, o mejor dicho Villa-Cuba, tendido en el camino hacia la discusión final del torneo. 

Lo más significativo, por encima de toda crítica a decisiones erradas o no en el juego táctico-estratégico, son las lecciones históricas de un deporte, pasión de todo el país, habrá que decir con José Sixto Sola, el abogado y ensayista habanero que «a pesar de los obstáculos que surgen en el camino; a pesar de los despechos de los enemigos de nuestra nacionalidad; a pesar de la baba que a los pies de los extranjeros poderosos derrama el espíritu de los pobres de espíritu; a pesar de los esfuerzos de los que en las campañas venenosas, hechas al amparo de la tolerancia excesiva de nuestro pueblo, tratan de elevar a los peores y de arrancar de los pechos cubanos la esperanza, el amor a la patria, a lo noble y elevado», estuvo allí, en isla Margarita, en la dignidad de que todos nuestros representantes que vestían con satisfacción el magnífico traje del equipo Villa Clara.

En lo adelante, a jugar otra vez, y sacar todas las posibles deducciones técnico-tácticas, para demostrar en el terreno de competencia las garras que dignifican a un país desprovisto de aridez y dotado de alta cultura deportiva en todas sus actuaciones históricas. 

LITERATURA INFANTO-JUVENIL, LA DEVOCIÓN DE CELIA MARÍA HART

LITERATURA INFANTO-JUVENIL, LA DEVOCIÓN DE CELIA MARÍA HART

Por Amador Hernández Hernández (Escritor cubano).

Reconozco que la autora de los libros (La Habana, 1963-2008) Apuntes revolucionarios, Haydée del Moncada a Casa, It’s never too late to love or to rebel y Les debo verlos libres, tiene con los encrucijadenses un vínculo que pasa por la sangre y por el espíritu de vecinos admirables, asimismo confieso que para mí era más que todo la hija de Yeyé y de Armando Hart, que con su sola visita al pueblito origen de sus familiares maternos bastaba para convocar a sus coterráneos a invadir la antigua casona, propiedad de la familia Santamaría Cuadrado, donada luego como Museo Municipal, con el propósito de rememorar esas historias de estirpes ilustres o satisfacer la nostalgia de regresar a las calles por donde muchas veces pasearon el tío enamorado y la madre delicada en busca de esos sueños que colman el alma y hacen grandes a los hombres.

Leer entonces su cuaderno Historias en día de lluvia con José Julián, publicado por Ediciones Abril en el año 2012, constituyó tener la posibilidad real de calibrar de forma armónica a quien fue en vida una mujer de ciencia y revolución. Desde la dedicatoria misma a su madre, expresión de los agradecimientos vitales al recuerdo materno por hacerla partícipe de su proyecto propio para las almas enamoradas que cruzan sin temor los senderos de la luz, el leyente comprende que penetrará un libro donde la inteligencia y el cariño irán de la mano en esa aventura deliciosa con que la autora nos hará recorrer los apasionantes caminos hacia la verdad, esa verdad que algunos padres tercamente intentan esconder a sus hijos por el simple hecho de subestimar la agudeza de los chicos.

En la presentación del texto Jorge Lozano Ros, advierte: “Por los caminos de La Edad de Oro transitan estas narraciones. Sus diálogos irradian sabiduría, sencillez y sinceridad. Nos revelan los desvelos de una madre para educar a sus hijos, a quien puso por nombre el del Apóstol de la libertad”. Indudablemente, Lozano Ríos fue testigo de cómo nació y creció esta necesidad de ternura de Celia y el superobjetivo que se había planteado desde la primera hasta la última palabra: instruir y educar. ¿No fueron acaso estos mismos preceptos los que motivaron al Héroe de Dos Ríos a enfrentar con gallardía la redacción de la Revista para los niños de su América? 

José Julián fue el inquieto hijo de doña Leonor; el niño de ojos despiertos y de espíritu pasionario por un amor que desbordaba todos los deberes circunscritos al ámbito familiar, que ascendió gracias a la estrella que ilumina y mata. José Julián es el hijo de Celia María Hart Santamaría, fruto de su compromiso moral con el hombre que echó su suerte con los pobres de la tierra. 

Arrobado por las inquietudes de la revolucionaria, de la mujer de ciencia, de la hija de “sus padres” celebrados por la historia grande de la patria, de la madre por encima de todo, vamos acompañados de la maternidad exquisita y reveladora de esta artista de la palabra a descubrir, junto con su vástago, los porqué de la lluvia, de las tormentas, de los misterios dulces de un nombre, de la grandeza de un líder de la historia, de la verdad sobre Cristo Jesús y de las leyes que rigen el universo donde residimos, hasta llegar al acto más sublime de la naturaleza: el advenimiento de un nuevo hombrecito o mujercita al hogar para multiplicar la felicidad.

La lluvia servirá de telón y pretexto para que Celia María encuentre el modo ingenioso para calmar el espíritu impaciente de su adorado hijo. Está implícito en este libro un mensaje de amor, un llamado a la reflexión sobre la importancia de orientar a nuestros hijos en su andar por la vida, advierte en no desperdiciar ni un solo minuto; cada segundo es trascendente en esa misión educativa. Contagiará al lector con optimismo y sabiduría para que se convenza de que el resultado de tantos desvelos será el legado más preciado para un futuro mejor.

“A los que tienen niños como los míos les digo: ¡No dejen pasar una gota de lluvia sin una historia sea cual sea o al menos una sonrisa!”, con las propias palabras de la autora, los dejo, entonces con este bellísimo libro, más bello por el trabajo inteligente de la ilustradora Hanna González Chomenko, para que acompañen a José Julián en la aventura de leerlo.

MARTÍ, AGUJA MAGNÉTICA DE LOS CUBANOS

MARTÍ, AGUJA MAGNÉTICA DE LOS CUBANOS

Por Luis Machado Ordetx

Primero Santa Clara, nombre y capital de la central provincia cubana desde 1878. Después, en 1940, Santa Clara, capital de Las Villas, tuvo insólitos instantes en su acercamiento a la representación espiritual de José Martí Pérez, el Apóstol Cubano. Múltiples reconocimientos de las ciudades aledañas, en la actual Villa Clara, hubo a Martí entre 1905 y 1953, el Año del Centenario del natalicio del más universal de todos los cubanos. Un encuentro con la historia, y un esclarecimiento del por qué desapareció el busto de Martí en el Parque Vidal de esta ciudad, aquel que el pueblo denominó eufemísticamente, el «Martí Cabezón», propongo a todos los lectores al concluir una pesquisa en añejas páginas de la prensa diaria, fuente documental imprescindible,  de este territorio. 


                                             «Y el verbo se hizo hombre; y el hombre fue soldado; y el soldado,                                                                héroe; y el héroe, mártir augusto.1    

                                                                Federico Henríquez y Carvajal, 1896

 

Una cívica sugerencia brotó, en última instancia, desde Santa Clara: colocar flores frescas en la tumba de José Martí. Esa propuesta la formuló un periodista, escritor e historiador nacido en esta ciudad. El texto apareció inicialmente en la  revista habanera El Fígaro, en el número del domingo 7 de marzo de 1915. También lo reprodujeron de inmediato los diarios La Discusión y el Diario de la Marina, de la capital, El Cubano Libre y La Independencia, de Santiago de Cuba, y también La Publicidad, de Santa Clara.

 

La idea, indestructible, original y exclusiva, ¿de quién es?... Pertenece Carlos de Velasco y Pérez (Santa Clara, 1884-Paris, 1923), director      entonces de la revista Cuba Contemporánea (1913-1927), la más representativa, antiimperialista y nacionalista de las publicaciones cubanas de la primera mitad del pasado siglo. En las «Notas Editoriales»,2 correspondientes a la revista de julio de 1915, hay un extracto titulado «Flores frescas en la tumba de Martí», así como la repercusión del artículo «Tres tumbas gloriosas: Céspedes, Martí y Estrada Palma», texto que reprodujeron otros periódicos.

 

La referencia es directa. Lo recoge Martí en sus Versos Sencillos: «¡Yo quiero, cuando me muera/ Sin patria, pero sin amo/ Tener en mi losa un ramo/ De flores y una bandera!».  ¿Quiénes acogieron el proyecto de Carlos de Velasco? Fue la Comisión Pro Martí, formada por profesoras y estudiantes de la escuela Spencer número 3, de Santiago de Cuba. El nicho 134 de la galería sur del Cementerio Santa Ifigenia, de la oriental ciudad, protegió las sagradas reliquias del Apóstol desde el 27 de mayo de 1895.

 

En 1907 fue inaugurado allí un modesto templete. A ese sitio llegaron a partir del miércoles 19 de mayo de 1915 las maestras y alumnos santiagueros a rendir tributo permanente al Apóstol. Era la invitación que antes realizó Carlos de Velasco. El Consejo Provincial de Oriente (Ayuntamiento), aprobó el martes 20 de abril un crédito de $ 20.00 para adquirir diariamente un ramo de flores naturales que durante todas las mañanas se colocó en la tumba de Martí, el más universal de todos los cubanos. 

 



La primera estatua a Martí fue develada en el Parque Central de La Habana el viernes 24 de febrero de 1905. El presidente Tomás Estrada Palma descorrió el velo que protegía el monumento, obra escultórica del habanero José Villalta de Saavedra. La estatua tiene una altura de 2,75 metros, y 5,03 de pedestal, y en total 7, 78. Costó 4 500 dólares, incluidos aportes pecuniarios del artista. 

 

Un mes antes, el Ayuntamiento de Santa Clara acordó que la calle de Santa Rosalía, antiguamente Tahonas o Matanzas, se denominaría en lo adelante Martí. El viernes 8 de septiembre de 1922, rectificó el señalamiento anterior, y la suscribió como José Martí, aunque el imaginario popular la titula solo por el primer apellido del Apóstol cubano.  Era un tributo  “Ad Perpetuam” en la historia de una región central, a la cual Martí la menciona en siete ocasiones. Excepto a los territorios de Placetas, Camajuaní, Cifuentes, Encrucijada, Corralillo, Santo Domingo y Quemado de Güines, existen referencias a las otras seis municipalidades de Villa Clara, entre las que trascienden Sagua la Grande, Manicaragua y Santa Clara, focos de los preparativos revolucionarios de la Guerra Necesaria. 

 

                                                          LOS MONUMENTOS 

 

Caibarién atesora la esfinge más prestigiosa de Villa Clara. Es Martí de cuerpo y alma. El pedagogo e investigador Juan Emerio Sánchez Freire ofrece datos precisos: La pieza escultórica del italiano Ettore Salvatore, de mármol de Carrara, debió llegar a puerto cubano antes del miércoles 24 de febrero de 1926, «fecha en la cual quedaría estacionado el conjunto monumental, de 6,20 metros de altura y 4,04 de ancho, y 4, 85 de profundidad. 

 

Está provisto de una pirámide escalonada de base cuadrada, y la estatua de Martí, a tamaño natural, descansaría en una figura femenina, con espada y escudo, símbolo de la libertad». El emplazamiento está de espaldas al norte. Las fotografías de Martínez Otero permiten reconstruir ese hecho.

 

El barco “Vulcano”, en el cual viajaba Salvatore y las piezas del conjunto escultórico, «sufrió un desperfecto en el Atlántico, y llegó con retraso según los cálculos previstos por Francisco Bolaños, el Alcalde de la localidad, razón por la cual se inauguró en la mañana del domingo 7 de marzo de 1926», apuntó Sánchez Freire.

 

En Placetas, casi simultáneo al montaje del conjunto escultórico de Caibarién, se emplazó otro monumento a Martí. Fue esculpido por el italiano Ettore Salvatore. La ubicación de la pieza, también mira hacia el sur, como el abrazo inconfundible entre los  pueblos de Nuestra América, aquellos situados del Río Bravo a la Patagonia, y se inauguró el miércoles 4 de agosto de 1926. Todos, de un modo u otro, gozan de una belleza inigualable.

 

Santa Clara no quedó detrás de esa iniciativa. Un año antes, el 10 de febrero de 1925, el Palacio de Gobierno Provincial dedicó una parte del inmueble a biblioteca pública “Martí”, al tiempo que colocó en su salón de celebraciones un busto de bronce del prócer cubano, y proyectó la realización de un Museo con su nombre.

 

 El jueves 23 de enero de 1941, reseñó en primera página el periódico La Publicidad,3 sugirió que  en el Parque Vidal, se colocaría un Rincón Martiano, ubicado donde antes estuvo el monumento al Niño de la Bota, y de espaldas al teatro “La Caridad”, como quien mira al sur. 

 

La obra escultórica fue iniciativa del Centro de Veteranos, el Ateneo de Villaclara, el Club Rotario, la profesora Julia Elisa Consuegras de Montalvo  y del doctor Aurelio Hernández de la Barca. El busto, sobre un pedestal, lo hizo el artista cienfueguero Mateo Torriente Bécquer. El martes 28 de enero quedó develado. Era una obra de gratitud. 

 

Aunque el pueblo de la ciudad asistió a la inauguración, no mostró total satisfacción por la factura artística del sencillo monumento. Durante un tiempo se aguantaron las críticas en la prensa de la localidad.  A partir de enero de 1944, con la oficialización del “Grupo de los Mil”,  intenta promover «el bienestar de la comunidad […] y alentar todo empeño de utilidad común…», según su manifiesto constitutivo, arrecian las refriegas y se proyecta la creación de otro espacio urbanístico dedicado a Martí, junto a los mártires o héroes villaclareños de las gestas independentistas. 

 

En agosto de 1950 ya el busto del Rincón Martiano no estaba en su lugar de origen. El parque Vidal sufría otras transformaciones urbanísticas, incluidas las de siembra de árboles, sistemas de irrigación y de alumbrado público. La pieza de Mateo Torriente Bécquer fue conservada en el Club Rotario, y luego instalada en el parque Zoológico —un sitio adecuado para el esparcimiento infantil—,  en las cercanías del cementerio local. 

 

El lunes 14 de mayo de 1953, La Publicidad anunció el Programa  de los Festejos Conmemorativos del Centenario de la Independencia de Cuba, que se celebrará en Santa Clara del 14 al 20 de mayo»,4  fecha última en la cual se hizo la primera peregrinación al Rincón Martiano, en el Parque de los Mártires o de la Independencia, como también denominaron a la espaciosa plaza frente a la terminal ferroviaria. Al acto acudió el ensayista Jorge Mañach Robato, quien habló sobre la trascendencia histórica de José Martí, así como el artista Alfredo Gómez Rodríguez, escultor del busto.

 

Antes de comenzar la década de los años 40, Sagua la Grande y Encrucijada también erigieron monumentos a Martí. Después vendrían los ubicados en Placetas.  En el Undoso, el sábado 28 de enero de 1939 construyen el Rincón Martiano, idea de Pepe Guardiola en el denominado Parque El Pelón —dedicado a perpetuar la memoria del coronel del Ejército Libertador José Sánchez Jorro—, a un lado del Puente El Triunfo. El amplio busto en bronce se hizo en la fundición de MacFarlane, de esa localidad. También mira el Apóstol hacia el suroeste. El Encrucijada solo queda emplazado uno de los sitios recordatorios al Apóstol, instalado por alumnas y profesoras del colegio Verbo Encarnado, en ese municipio.

 

En Remedios, la Octava Villa de Cuba, se formaron los grupos infantiles de acción martiana, organizados por el remediano-cubano Pérez-Abreu. La plaza principal, antes de Isabel II, tomó el nombre de José Martí, sitio en que colocadon un busto del Apóstol, de modesta  de factura artística, en un áreas de los paseos. Aquí mira hacia el norte, a diferencia de otros emplazados en la región central.

 

En la denominada Villa de los Laureles, está la réplica, casi a tamaño natural, de la casa natal de Martí, aquella de la calle de Paula, en La Habana. Es la primera de su tipo que existió en la antigua provincia de Las Villas, inaugurada también en el año del Centenario del Apóstol. Está situada en el Paseo de Martí y Avenida Segunda del Sur. 

 

De un lado a otro de Cuba está Martí, el Apóstol, el hombre que el pedagogo Salvador Salazar definió como la «aguja magnética que señala un polo: la redención de Cuba»,5 en la hora de las virtudes y los sacrificios humanos. 

 

NOTAS

 

1- Federico Henríquez y Carvajal (2013):«Duelo de América», en Álbum de un Héroe (A la augusta memoria de José Martí), Archivo General de la Nación (Vol. CCII),  p. 57, República Dominicana.

 

2- «Flores frescas en la tumba de Martí», en revista Cuba Contemporánea,Tomo VIII, 3(3): 301-302, La Habana, julio de 1915. Las Notas Editoriales,  sin firma, en muchas ocasiones, son redactadas por el director de la publicación: en este caso Carlos de Velasco.

 

3- Sergio R. Álvarez (1941): «Villaclara y Martí», en La Publicidad, 38(12943):1, Santa Clara, jueves 23 de enero.

 

4- La Publicidad, Santa Clara, 40(19461):1-3, lunes 14 de mayo de 1953. 5- Salvador Salazar (1918): «Martí», en revista Cuba Contemporánea, Tomo 17, La Habana, 6(1):7, mayo-agosto. 

TERESITA FERNÁNDEZ EN SANTA CLARA, COMO UNA FLOR Y NADA MÁS

TERESITA FERNÁNDEZ EN SANTA CLARA, COMO UNA FLOR Y NADA MÁS

Una familia de artistas: la madre, pianista, pedagoga. El padre, promotor cultural desde los tiempos en que el matrimonio vivió en Majagua, Ciego de Ávila, antes de llegar a Santa Clara a principios de 1930.

Sus hermanos, Chucho y Pancho, locutores, Pepe, locutor y músico, Manolo, pedagogo y pintor, y Teresita, pedagoga y cantautora de rondas infantiles. Todos, formados en una generación que tuvo a José Martí como Hidalgo de la Ética Virtuosa de Cuba. 

La cercanía de pedagogos de la Escuela Normal para Maestros de Santa Clara (Emilio Ballagas, Domingo Ravenet, Ernesto González Puig, Gaspar Jorge García Galló y...) consolidó en la familia un infinito amor y tributo a la patria.

A pesar de la mojigatería de una época, en los años 70 del pasado siglo en el cual Teresita juró no volver a Santa Clara, el embrujo de la estrechas calles de la ciudad, y su perenne sentido mediterráneo la atrajeron nuevamente a un Centro Cultural sin precedentes: El Mejunje; otro encuentro con los sueños infantiles de su primera "inocencia" artística y su plenitud consagradora.


 

Por Alexis Castañeda Pérez de Alejo

(Periodista y escritor cubano)


Teresita Fernández volvió a Santa Clara en 1996, traída por Ramón Silverio para que se presentara en El Mejunje; según ella, había estado  20 años alejada de su ciudad natal.


Silverio cuenta que la vio actuar en el teatro La Caridad a mediados de los setenta, toda vestida de negro, en medio del escenario vacío, solo acompañada de su guitarra y desgarrando canciones de amor; nunca pudo olvidar esta imagen y desde entonces se prometió traerla a Santa Clara. 


Una vez consolidado El Mejunje quiso cumplir la promesa,  se presentó en su casa, allá en un barrio habanero, merodeó durante varias horas, hasta que pudo burlar el cerco que le tendían los coralillos y la celada de su jauría canina, y pudo convencerla para que hiciera el viaje. 


Ya aquí, la cantautora se dedicó ha establecer relaciones con cuanta persona entraba a El Mejunje, siempre en su tono de prédica y con sus canciones. Una de esas noches alucinantes, ya tarde,  sintió una algarabía y forcejeo violento en la puerta de la institución y rápidamente se presentó, tomó su guitarra y comenzó a cantarle a los bulliciosos, estos depusieron sus ánimos y quedaron encantados con su voz.


Otra noche se sentó en la acera y convocó a los cocheros que aparcaban  cerca, formó un grupo que pronto fue creciendo con otros transeúntes, todos envueltos por la magia de sus narraciones y poemas.


Como colofón de su visita Silverio le organizó un encuentro con las antiguas compañeras de la Escuela Normal para Maestros, y entre recuerdos, cantos y ocurrencias finalizó la estancia.


En mayo de 1998, de vuelta otra vez en nuestra ciudad, llegó hasta la Catedral, allí improvisó una versión de El Gatico Vinagrito, que la entonces estudiante de filología Clarisa Martínez—luego profesora de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas—tuvo el acierto de anotar, y que luego publiqué en el boletín El Mejunje correspondiente a ese mes: «Dios no quiso que mi gato se perdiera/travieso se perdió por los tejados de mi pueblo (…) y me cuentan, que Vinagrito/ por estar feo y chiquito/encontró muchos dueños/que al atardecer/me cuentan cantando y bailando/que Vinagrito está como si fuera un ángel/volando/volando/ por el cielo». 


En 1999 la encontré en la alturas de Pico Blanco, llevaba allí tres días con varios especialistas del Instituto Cubano del Libro y otros trabajadores del Centro Provincial del Libro y la Literatura, que junto a la ONG canaria Viento Sur, organizaban una biblioteca-ludoteca en la escuelita del lugar, también un taller pintura y modelado, de literatura, teatro y apreciación audiovisual. La presencia de Teresita en el intricado lugar del lomerío escambraico se convirtió en un acontecimiento conmovedor, los vecinos le traína café y tabaco, le pedían canciones; en la despedida no faltaron lágrimas. Esa noche ofreció en El Mejunje un inolvidable concierto que nombró como una de sus más bellas canciones de amor: No puede haber soledad.


Este mismo año, la Editorial Sed de Belleza, y gracias a los empeños del poeta Alpidio Alonso,  publicó su poemario Arco Tenso, con una hermosa y aprobatoria carta de Fina García Marruz y Cintio Vitier a manera de prólogo. En la presentación del texto durante la  XIX Feria del Libro le fue entregado, además, el Zapapico, distinción cultural de más alto rango que otorga la Asamblea del Poder Popular, premio que la popular artista donó de inmediato a El Mejunje, porque «aquella era también su casa y allí podía estar», argumentó.

Cautivada por su ciudad, que le devolvía el embrujo de sus primeras inspiraciones, decidió contar su memorias a la periodista Alicia Elizundia, libro luego ganador del Premio Uneac de Testimonio, del año 2000, bajo el confesional título Soy una maestra que canta. Alicia publicaría años después Amiguitos vamos todos a cantar, texto donde recogió buena parte de sus canciones infantiles.


Teresita Fernández fue parte de una generación santaclareña espléndidamente tocada por la música, que integran nombres igualmente altos como Ela O´Farril, Doris de la Torre, Moraima Secada y Gustavo Rodríguez, todos nacidos entre 1930 y 1932.


Esta ha sido la comunión amorosa de una de las más grandes trovadoras cubanas con su ciudad, que le devolvió con creces sus afectos. 
Tal vez nunca lo supo, pero desde hace ya varios años, todos los Viernes de la Buena Suerte de El Mejunje, terminan, ya entrada la madrugada, con Dame la mano y danzaremos. Emociona ver como cientos de jóvenes entrelazan sus manos y arman la ronda «como una trenza de azahar», prueba de que su prédica martiana, su vocación magisterial, ha impregnado hondo hasta llegar a las generaciones mas recientes. 


Santa Clara tiene pues el compromiso de mantener y trasmitir el legado de modestia, entrega y cubanía de una mujer que vivió absolutamente libre, sin ataduras  y rígidas convenciones sociales, y que ha quedado sembrada en la ciudad, sencilla y amorosamente, «como una flor y nada más».

¡CENTENARIOS? DE ESCRITORES CUBANOS

¡CENTENARIOS? DE ESCRITORES CUBANOS

Por Luis Machado Ordetx

 

En 2014 será el centenario del natalicio de Samuel Feijóo, el Sensible Zarapico, y al parecer ese constituirá el "plato fuerte" de un amplio programa artístico-literario para recordar al polígrafo cubano.

También Onelio Jorge Cardoso, el Cuentero Mayor, arribará al siglo de nacimiento. Nada se "habla" en torno a un reconocimiento que ofrezca la valía trascendente de ese escritor cubano. En el "tapete" quedan más preguntas que respuestas. ¿...?


Una andanada publicitaria aborda desde el pasado año un profuso programa auspiciado por el ministerio de Cultura —en coordinación con instituciones y territorios centrales—, para celebrar el centenario del natalicio de Samuel Feijóo Rodríguez (1914-1992), el “último polígrafo cubano del siglo XX”, muy valorado en la historiografía por sus patrimonios intelectuales.


Aplauso total. El “caminante insomne”, el folklorista singular, nacido en San Juan de los Yeras, todavía hace pensar a investigadores y lectores, y los llena, con su legado artístico, de conocimientos sorprendentes. Ahí en sus libros está cuánto y cómo dijo cada palabra que hilvanó en la recreación de la pródiga naturaleza de los campos cubanos.


 La memoria imperecedera del poeta de Faz y Beth-el —alejada como ser social del gusto de los aplausos individuales y colectivos—,  será robustecida. ¡Eso es necesario! La historia del arte y la literatura nacionales tendrán ocasión de mostrar una huella inigualable para exaltar la prolífica y versátil creación ruralista o urbana de un creador que «llevó la misión cultural en su piel», como sustentó la poetisa Fina García Marruz.


Villa Clara, depositario del vasto rastreo artístico de Feijóo, tendrá un pilar definitorio en el reconocimiento al escritor. Sin embargo,… Al parecer, aquí olvidan otro hecho histórico que tiene vínculos con figuras cimeras del arte y la literatura nacional. En 2014 el Cuentero Mayor, Onelio Jorge Cardoso, arribará a su centenario de natalicio. 


Ninguna palabra relacionada con el suceso. A duras penas escritores radicados en Calabazar de Sagua animan, año tras años,  el recuerdo permanente a Jorge Cardoso (1914-1986), de quien todavía, al igual que Feijóo Rodríguez, hay mucho que exponer a las jóvenes generaciones, y también al mundo.


Un centenario vendrá detrás del otro. Feijóo en marzo 31; Onelio  el 11 de mayo. ¿Cómo es posible tanta indiferencia, aunque sea involuntaria? Tal vez ahora, por la privación previsora, vendrá un ¿corre-corre? que, obligará a variar presumibles ordenamientos que favorezcan al calabaceño Jorge Cardoso. Cierto es que los presupuestos cada día son más recortados, pero la historia y la memoria no debe permitirse omisiones de tal envergadura.  


Roberto Fernández Retamar, en mayo de 1962, durante  una “aparente” polémica con Virgilio Piñera en La Gaceta de Cuba, al abordar aquellos escritores no vinculados directamente a las revistas de Orígenes y Ciclón, recordó que «[…] entre ellos se encuentran quienes son quizás el mejor cuentista de su generación, su mejor dramaturgo, su crítico de más rigor científico y una de las más originales figuras literarias cubanas: aludo a Onelio Jorge Cardoso, Carlos Felipe, José Antonio Portuondo y Samuel Feijóo».1  


Ahí está la mención a dos de nuestros más imprescindibles hombres: Samuel y Onelio. Sin embargo,… Tenemos más conmemoraciones en 2014: el bicentenario del natalicio de Gertrudis Gómez de Avellaneda. ¿Cómo relegar el paso de Tula, en 1860, desde Cienfuegos-Villaclara-Sagua la Grande, rumbo a Cárdenas y las cartas-testimonios que desde aquí Ramón de la Sagra escribió a esa poetisa-narradora-dramaturga y le contó de modo paradójico sobre la efervescencia y la penuria cultural de Santa Clara?


También serán los 110 años del periódico La Publicidad (octubre de 1904-febrero de 1964), un archivo de noticias imprescindible en la memoria cultural de Santa Clara. El año entrante constituirá el aniversario 80 de la publicación de Cuaderno de la Poesía Negra (1934), del camagüeyano Emilio Ballagas, libro aparecido en esta ciudad y de marcada incidencia en la lírica nacional. Hay más: marcará las cinco décadas y media de la muerte del escritor Enrique Martínez Pérez (1899-1959), el más anónimo de los poetas radicado desde la juventud en la antigua capital de Las Villas.

  ¿Acaso, habrá idénticos inadvertencias, como ocurrió con el surgimiento de la revista Cuba Contemporánea (1913-1927), un suceso público sin precedentes, el cual pasó por alto en los anales teóricos del país? Los cienfuegueros, durante la pasada Feria del Libro, fueron los únicos cubanos que recordaron la historia cubana y universal contenida en esas páginas.

La publicación no merecía eso, mecho menos, su hacedor Carlos de Velasco Pérez (1884-1923), quien cumplirá en 2014 los 120 años de nacido en Santa Clara. El 2015 abrirá otros escenarios: el centenario del poeta-maestro Raúl Ferrer Pérez y su relación con Santa Clara, y los cinco siglos de existencia de San Juan de los Remedios, la Octava Villa de Cuba.


¿Cuántos temas sobre el tapete?: Muchos, y todavía hay más tela por donde cortar en un año que anunció ¡¿Centenarios?! y acontecimientos culturales que justamente, de un modo u otro, involucran a nuestra territorialidad del centro de Cuba. 


 NOTA:


1- Roberto Fernández Retamar (1962): Generaciones van, generaciones vienen», en La Gaceta de Cuba, (1):5, mayo, La Habana. 

JUAN MARINELLO, EL OPTIMISTA

JUAN MARINELLO, EL OPTIMISTA

Por Luis Machado Ordetx

 

Aniversario 115 del natalicio de un teórico marxista-leninista cubano, propagador de la estética vanguardista, el arte nuevo, el humanismo y el legado antimperialista y martiano de José Martí.

 

Haz de Luz, así nombró en reiteradas ocasiones el poeta y pedagogo Emilio Ballagas Cubeñas al amigo Juan Marinello Vidaurreta. Los encuentros entre ambos escritores cubanos atestiguan instantes múltiples, de respeto, camaradería y de reconocimiento intelectual. Ambas apreciaciones fueron simultáneas.


Unas veces los primeros encontronazos ocurrieron en La Habana durante los febriles días vanguardistas de las revistas Social o de Avance, y luego fueron más pródigos en Santa Clara. Marinello sacaba tiempo a las urgencias docentes, de conductor comunista y de editor, o periodista, para visitar a María Josefa, Pepilla, la esposa, radicada desde mediados de 1933 en la  dirección de la Escuela Normal para Maestros de Santa Clara.


Esos instantes no están muy esclarecidos por la historiografía local. Cierto fue que Marinello constituyó una pieza clave para dotar de pedagogos con ideas de izquierda al centro docente de la ciudad. Tenía un doble propósito: convertirlos en acompañantes indispensables de Pepilla durante aquellos momentos convulsos posteriores a la caída del gobierno de Gerardo Machado, y que asumieran las aulas dispuestos a propagar las novedades más trascendentes del arte y la cultura nacional o universal, incluso del compromiso social del intelectual.


Con Ballagas llegaron Domingo Ravenet Escuerdo, Ernesto González Puig, y después Gaspar Jorge García Galló. Pepilla Vidaurreta, al marchar un tiempo después hacia La Habana, quedó en la Normal una estela de inconfundibles artistas-pedagogos que siguió pugnando por la renovación creativa, y también por lo nacional. De un modo u otro fueron los fervientes animadores de los majestuosos murales-frescos que en 1937 envolvió a una parte mayoritaria de la vanguardia artística cubana.


En cartas íntimas Ballagas tuvo razón al nombrar, Haz de Luz, en tono amigable, a su fraterno compañero Juan Marinello Vidaurreta (Jicotea, 2 de noviembre 1898-La Habana, 27 de marzo de 1977), y reconocerlo como mentor martiano, activo militante y defensor del marxismo-leninismo. Lo estimó por un temperamento que en nada se avenía con la  pasividad, o el elitismo de algunos escritores de aquel tiempo. Era también la mirada de Marinello una observancia para el futuro.


Al rebuscar en la prensa periódica de Santa Clara, La Publicidad refrendó una afirmación de Marinello, muy a tono con su espíritu, y que denominó “El Optimismo”, como el que sitúa la Patria por encima de todos los deberes. Allí dice que:


   «No se concibe un buen patriota que no sea optimista.   Son dos cualidades que deben ir siempre unidas.   El pesimista puede que ame intensamente a su pueblo; pero es amor     estéril, cuando no una rémora al progreso. El Optimismo es al    patriotismo lo que la fe a la religión […] La idea de Patria implica la del      amor de sus hijos, y para eso es preciso creer en ella, tener     confianza, tener fe, en este caso se llama Optimismo…»1


Santa Clara jamás constituyó en la mentalidad de Marinello una ciudad extraña. Nació en uno de sus poblados de periferia, y aquí cursó los primeros estudios primarios y concluyó el bachillerato en su Instituto de Segunda Enseñanza. También en la ciudad, cuando ya era un reconocido crítico en arte y literatura, dictó importantes conferencias que le valieron el aplauso y la aceptación de sus contemporáneos. 


En 1929 la sección “Villaclareñas”, escrita por el periodista Sergio R. Álvarez Mariño, en La Publicidad,  afirmó que:


 «El doctor Juan Marinello Vidaurreta, catedrático de la Universidad Nacional y su sociable y gentil consorte María Josefa Vidaurreta de Marinello, catedrática nuestra Normal.Desde ayer aquí.Constantes las visitas.Por cierto, que ha logrado el Ateneo una primicia del doctor Marinello, que me apresuro en hacer público, ante el suceso que representa.En el mes de noviembre nos ofrecerá dos conferencias.Una sobre Literatura y otra sobre Martí. Dos grandes sucesos en puertas que motivará acontecimientos sociales y culturales».2


Ambas conferencias, propuestas por Severo García Pérez, Presidente del Ateneo de Santa Clara, fueron dictadas por Marinello en el Instituto de Segunda Enseñanza. Los hechos culturales ocurrieron a las 2:00 pm., del miércoles y jueves 13 y 14 de noviembre, respectivamente. Durante ese instante se abrió al público el Museo de la Biblioteca Martí, primero que tuvo la ciudad.3  


Años después Marinello reiteraría en «Fuentes y Raíces del pensamiento de José Martí», algunos de los fundamentos del aquel momento, al declarar que:


 «Si se me forzase a preciar las vías maestras en que se muestra la más inviolable condición de Martí, miraría hacia su culto a la unidad y a la libertad del hombre […] A través de toda su escritura, tan cuantiosa y varia, enarbola […] lo que llama la identidad fundamental humana […] La acción imperialista hiere en lo más hondo la unidad del hombre…»4


Esta no sería la única visión de acercamiento de Marinello con Santa Clara. Era un apasionado martiano y latinoamericanista que reconoció el valor social del arte y la literatura. Por eso destacó la necesidad histórico-concreta, y el papel activo y consciente del sujeto en la apreciación artística de la realidad circundante. Tal posición, a veces polémica, lo mantuvo en creciente y perseverante inquietud de fidelidad a su tiempo y al hombre. No por gusto Ballagas no denominó Haz de Luz en las Artes y las Letras Cubanas.


NOTAS:


1- Juan Marinello (1929): «El Optimismo», en La Publicidad, 25(11297):1, Santa Clara, jueves 1 de agosto.

 2- Sergio R. Álvarez (1929): «Villaclareñas», La Publicidad, 25(11301):4, Santa Clara, miércoles 7 de agosto.

3- «Museo de la Biblioteca Martí» (1929): en La Publicidad, 25(11372):1, Santa Clara, miércoles 13 de noviembre.

4- Juan Marinello (2005): «Fuentes y Raíces del Pensamiento de José Martí», en Nuestra América, p. 20, Fundación Biblioteca Ayacucho, Venezuela.