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LIBROS VILLACLAREÑOS EN FERIA

LIBROS VILLACLAREÑOS EN FERIA

Por Arístides Vega Chapú.

          Veintisiete nuevos títulos presentarán las editoriales villaclareñas Capiro y Sed de Belleza, a esta nueva edición de la Feria Internacional del Libro, en Santa Clara.

          La cifra parecería imposible si se piensa que hace apenas  unos años atrás, salvo la editorial Oriente, en Santiago de Cuba, las demás provincias no contaban con editorial alguna.

          A los cuatro títulos que alcanzaron  el Premio de la Ciudad de Santa Clara 2009; Del norte y del sur, de Pedro Llanes, en el género de teatro; Enamorarse de Ana, novela de la autoría de Alejandro Cernuda; el libro ganador en periodismo de Fidel Grillo, Las armas y el oficio y el décimario de Herbert Toranzo, Al revés de lo contrario; se suman nueve títulos de poesía, como el género más favorecido por estas editoriales, seguido del de cuento con cuatro títulos, tres ensayos y dos de Literatura para Niños, junto a un título en los géneros de historia, humor, periodismo y novela.

         Escasos libros de Humor ha publicado la editorial Capiro y este año volverá a reincidir en este género que tanto agradece la población con una de las firmas humorísticas más importantes del país; Pedro Méndez con Humor a primera risa.

         Personalidades de la literatura cubana como Lina de Feria, con un libro de ensayos literarios; Sobre la muerte de Narciso …, Luis Cabrera Delgado, con cuentos para niños agrupados bajo el título de Querida Zoelia, Jorge Ángel Hernández Pérez, iniciando una nueva colección de Capiro que jerarquizará a los mejores autores de la región, con Hamartia, un libro de cuentos,  René Batista con una antología de poesías dedicadas al legendario Camilo Cienfuegos, Los fuegos de tu nombre y Luis Adrián Betancourt, con la novela Soldado sin guerra, prestigian los sellos editoriales villaclareños.

          Otros autores verán por primera vez la publicación de un  libro suyo como es el caso de  los poetas Allán Padrón, Ileana Águila e Ileana Pérez de Alejo y los jóvenes narradores Serguéi Martínez y Yosvani Saéz Frontera.

          Por primera vez verá la luz por la editorial Capiro un estudio enjundioso y serio sobre la obra de uno de los más importantes escritores nuestros: Luis Cabrera Delgado. La selección de los ensayos que aparecen en Exploraciones de la narrativa de Luis Cabrera, así como el abarcador y definitorio prólogo estuvieron a cargo de Carmen Sotolongo Valiño.

          Los escritores Ramiro Porta, Daniel Alemán, Fidel Cruz Rosell y Alexis Castañeda Pérez de Alejo, regresan al sello editorial Capiro, con libros en los géneros de historia, poesía y periodismo respectivamente.

          Con atractivos diseños que convierten estos libros en objetos capaces de complacer en lo estético a cualquier exigente lector y en su gran mayoría impecables ediciones, a cargo de expertos especialistas que ya conocen este difícil y complejo oficio, llegan las editoriales del centro del país; Sed de Belleza y Capiro, a un importante momento de madurez de sus trabajos, para suerte de los que elegimos y tenemos la suerte de publicar en ellas.

COYRA, MAL DE AMORES

COYRA, MAL DE AMORES

Por Arístides Vega Chapú       

  La editorial Sed de Belleza, de la AHS en Villa Clara, reserva como uno de sus atractivos, para esta edición de la Feria Internacional del Libro, una antología de poemas de amor vistos desde las últimas promociones de poetas cubanos a partir de  los sesenta.

          Cantares del mal de amores, –verso tomado de un poema de amor de Mirta Aguirre– con selección y prólogo del poeta René Coyra –quien también asume la edición de este libro–  hace un recorrido por la lírica amorosa nacional desde Miguel Barnet (1940) hasta los muy jóvenes poetas Yenier Echevarría y Legna Rodríguez, quienes ya con veintipicos de años pueden mostrar un maduro y logrado discurso, que prueban los sendos poemas de estos autores sumados a dicha selección, la cual incluye, además, a ciento dieciséis poetas cubanos de varias generaciones y tendencias.

          René Coyra, uno de los más reconocidos escritores de las últimas promociones,  se ha ganado, con un sostenido trabajo editorial,  un sitio dentro de la edición de libros en Cuba.

          Con la actual antología nos reafirma su solidez para enfrentar complejas propuestas como esta, que agradecerán los muchos lectores que de seguro ganará esta obra.

          La antología incluye nombres fundamentales de la lírica cubana junto a voces novísimas que se incorporan a este catálogo poético con el rigor de su seleccionador.

          También aparecen en ella textos emblemáticos del discurso amatorio de los últimos años: Ama al cisne salvaje, de Luis Rogelio Nogueras, Poema a Gala, de Lina de Feria, Canción Georgiana, de Delfín Prats, Esta piedra que ama  y aún busca, del desaparecido Novás, Ellas escriben cartas de amor, de Reina María, Pendencias, de Ángel Escobar, por citar algunos de los hermosos textos de posturas muy diferentes, con viejas y nuevas pero válidas visiones, desprejuiciadas y sinceras,  con una amplia diversidad de visiones ideoestéticas, representativas del discurso amoroso que desde los sesenta del pasado siglo a la fecha ha testificado las más variadas y significativas  pasiones de los cubanos.

           Otro valor de esta compilación, a mi manera de ver, es su criterio sumatorio y desprejuiciado, pues en ella conviven poetas cubanos que viven en la Isla y en otras partes de esa amplia geografía con que se muestra el mundo, sin los prejuicios de otros tiempos, aportando todos, no importa de donde, a esa geografía común que muy bien se dibuja a través de las relevantes versos  juntados en esta antología.

          René Coyra, además de seleccionador, suma a ella un prólogo que aunque breve  ubica y explica sus puntos de vista, sus motivos selectivos junto a un enjundioso análisis de lo que para él significa esta poesía dentro de ese amplio y diverso panorama lírico cubano. Prólogo que se le agradece sobre todo porque legitimiza, ubica, lo que para él es lo más relevante dentro de la poesía amorosa escrita en la Isla después de los años sesenta y hasta la actualidad.

          Cantares del mal de amores, cuenta con un diseño atractivo que parte de su atípico formato, nunca antes utilizado en ninguna de las diferentes colecciones de la editorial. A lo que se le suma la sobriedad de la edición y la acertada ilustración escogida para la cubierta, todo lo cual propicia que esta nueva oferta sea atractiva, también en lo visual, para ese variado público de lectores que coinciden en su preferencia por la poesía amorosa.
        
          Por su acertado criterio selectivo, Cantares del mal de amores, se convierte en una antología imprescindible para quienes gustan del placer de la poesía y para tener en cuenta por cualquier estudio serio que se fuera necesario realizar sobre la lírica amorosa nacional.

LINA DE FERIA, LA CUBANIDAD MEZCLADA

LINA DE FERIA, LA CUBANIDAD MEZCLADA

Por Arístides Vega Chapú.


          “Muerte de Narciso” (1937) de José Lezama Lima, es la inspiración del primer ensayo de los siete que se recogen en Sobre muerte de Narciso y otras impresiones, única propuesta del género que presenta el sello editorial Sed de Belleza, de la Asociación Hermanos Saíz, en Villa Clara, a esta nueva y esperada jornada de la fiesta 18 del libro cubano.

          Para los que estábamos acostumbrados a leer y seguir la dispersa obra ensayística de la poetisa Lina de Feria, publicada en las numerosas revistas literarias del país, tenemos la suerte ahora, por primera vez, de contar con un libro en que ha unido una mínima parte de sus estudios literarios.

          Lina de Feria (Santiago de Cuba, 1945) una de las voces líricas más importantes de la Isla, después de publicar una docena de libros de poesía tiene a bien entregar a esta joven editorial, mantenida y capitaneada por jóvenes de la AHS, su primer libro de ensayos.

          Desde el estudio acertado y minucioso, con todo el rigor de quién conoce los instrumentos de la crítica, Lina nos va revelando diferentes acercamientos a poéticas muy diferentes unas de otras, para en primer lugar mostrarnos parte de ese amplio y diverso abanico de la lírica cubana.

          Comenzando por el monumental Lezama con su poema “Muerte de Narciso”, visita la poética de Cintio Vitier, para  en el siguiente trabajo atender Anima viva, ese poemario mayor que incluye textos de Fina García Marruz de 1955 a 1969, para seguidamente, en el próximo trabajo aparecido en este libro alcanzar a Dulce María Loynaz, desde una nueva perspectiva o manera de acercarnos a lo que ella considera los poemas del insomnio; los dedicados al joven faraón Tut-Ank-Amen.
          Mucho se ha escrito sobre la poetisa y este poema en particular, pero Lina hace una relectura tan personalísima que nos devuelve apuntes, ideas, conclusiones, que bien vale la pena disfrutar.
          Claves e invenciones en Roberto Branly, es el trabajo que a continuación aparece en este libro de ensayos, que presentará la editorial Sed de Belleza en la próxima Feria Internacional del Libro.

          El poeta fallecido en 1980,  amigo y vecino de Lina de Feria, provoca una reflexión que sin ser académica tiene mucho de la emoción del que está hablando de alguien cercano que, al decir de la autora,  fue profundamente conocedor de los laberintos del hombre moderno.

          En aventura de la poesía convierte Lina su acercamiento a dos libros de César López. Dos de sus últimos libros publicados por editoriales de provincia; Caserón, en Santiago de Cuba  y Vigía en Matanzas: Manos de un caminante  y Pasos, paseos y pasadizos, son el pretexto para adentrarse a la obra extensa de este poeta que en 1999 obtuvo el Premio Nacional de Literatura y demostrar su conocimiento amplio y profundo de esa obra.

          Hernández Novás: descenderemos al abismo mudos, es el siguiente ensayo. Un conmovedor acercamiento a la obra de un poeta al que Lina de Feria considera una revelación deslumbradora en la cultura cubana de todos los tiempos.

          Nancy Morejón, Aitana Alberti, Damaris Calderón, ocupan los tres próximos textos  y con ellos el marcado interés de la autora por la escritura femenina. Su ubicación en el contexto cubano y universal es uno de los nortes comunes en estos tres trabajos que van desde una escritora aparecida en el paisaje literario cubano de los sesenta hasta otra que lo hizo en los ochenta.

          Lina ha decidido para los finales de su libro tres  estudios sobre la obra de los jóvenes poetas cubanos: Edel Morales (Cabaiguán, 1961), Rafael Díaz Pérez, René Coyra y la poetisa espirituana Liudmila Quincoces (SSpiritus, 1975)

          Aquí desentraña las claves más usadas en estos poetas a los que considera entre lo mejor de la poesía actual, apreciación obvia y probable, por su ligazón con los más jóvenes escritores cubanos.

          Para, definitivamente, concluir con Notas sobre el tomo Rebeldes, de la trilogía poética de las mujeres en Hispanoamérica. Último de los estudios aparecidos en este libro impecablemente editado por Sed de Belleza, bajo la sabiduría de dos jóvenes que ya han demostrado talento y conocimiento en el difícil oficio de la edición; Isaily Pérez y Yoansy García.

         Estas palabras le sirvieron a su autora para presentar una antología de mujeres latinoamericanas pensada y publicada en México y a las que Lina le ve el doble mérito de no solo mostrar la imagen visionaria y unificadora de lo que se está produciendo en la región, sino además que introduce a neófitos y conocedores en los nuevos nombres que traen la marca de la novedad de los aires postmodernos a través de figuras más jóvenes.

          Sobre muerte de Narciso y otras impresiones, una de las novedades con que Sed de Belleza se presentará ante los lectores en esta venidera Feria Internacional del Libro, de la reconocida poetisa Lina de Feria, será sin dudas una opción para quienes se interesan en la poesía y quieren adentrarse en sus códigos. Para quienes disfrutan de la lectura inteligente de aquellos que saben paralelamente juzgar y ubicar las poéticas.

CONCLUSO PARA SENTENCIA, UNA MANERA NUEVA DE TESTIFICAR

CONCLUSO PARA SENTENCIA, UNA MANERA NUEVA DE TESTIFICAR

Por Arístides Vega Chapú (Escritor residente en Cuba)

Texto elaborado para el sitio  http://www.cubaliteraria.com, a partir de la presentación de Iliana Aguila Castillo en «La Hora de la Verdad», espacio que conduce el poeta, narrador y ensayista Arístides Vega Chapú en el Café Literario de Santa Clara, enero de 2010


          La salida de un nuevo título para cualquier editorial, pequeña o grande, territorial o nacional,  supone un cumplimiento, una alegría, el término de una etapa y sobre todo  la consumación de múltiples esfuerzos.

          Sobre todo en las editoriales de este convulso tiempo en que las crisis económicas han encarecido un producto tan necesario como el libro, al punto de sentirse dichosas las que aún pueden continuar publicándolos.

          Cuánto entonces no significará para un autor, sobre todo para los que publican por primera vez y con ello se convierten en éditos.

          Estas agradables y memorables experiencias las está viviendo por estos días Iliana Águila Castillo, una santaclareña nacida en 1956, graduada de Filología de la Universidad Central de Las Villas, que presentará en esta edición Internacional de la Feria del Libro su primer poemario salido bajo el sello editorial Capiro.

          Concluso para sentencia, Editorial Capiro, 2009, es el testimonio acumulativo de su autora de vivencias muy cercanas, por lo que todas las historias que cuenta aquí están fijadas con la pasión con que uno describe los sucesos más íntimos, más trascendentales: Quien ahora atraviesa este paraje/ se convierte en legítima. (pp12)

          La lejanía de una única hija y lo que esto ha significado en su vida, es el suceso que ha provocado no solo la escritura, sino las serias y profundas reflexiones que su autora se permite hacer a través de la escritura poética.

          Los poemas surgen a partir de un último encuentro con la hija, en el lejano país en el que ahora reside. A partir de ese suceso Ileana Águila Castillo,  decide cuestionar todo cuanto aparece de nuevo en su vida; la lejanía, los nuevos códigos que una cultura desconocida y muy distante le imponen, los nuevos ritmos y rigores, las sensaciones diversas y complejas que siente bajo un cielo y clima tan diferentes: Rompe una ola nevada sobre oscuros arrecifes… pp45

          Todas estas nuevas experiencias la conducen a una revisión interna de quién ha sido hasta ese momento, qué ha intentado ser, qué ha logrado ser: Alas tengo, / puedo volar sobre el olor a tierra/ cuando cae la llovizna. (pp17)   
 
          Ese capitanear sus propias experiencias, hacen de sus  historias sólidos y sinceros  recuentos en que lo humano trasciende por encima de todo.

          La poetisa no teme ante ninguna revelación, no teme sacar a flote, ni hablar en alta voz lo que le parece importante compartir de su experiencia vivencial.

          Reflexivos, agudos, pero también tiernos son estos textos que sobre todo buscan comunicar sensaciones: Cuántas veces te sentaste en este trono/ a sacar los demonios de tu cuerpo. Cuántas veces miraste por esa ventana/ sin poder alcanzar el horizonte. (pp43)

          Tras la aparente necesidad de describir paisajes, rostros, instantes, no hay otra intención que sacar a flote cuanto sentimiento acude a esta recapitulación de vida de una mujer que se ha dispuesto a compartir cuanto de trascendente le ha sucedido a su paso – ¿real o ficcionado? – por la vida.

ARAÑA SUMERGIBLE, OTRA REALIDAD EN CORCHO

ARAÑA SUMERGIBLE, OTRA REALIDAD EN CORCHO

Por Luis Alberto Pérez de Castro (Escritor residente en Cuba)


El cuento es una relación corta, cerrada sobre sí misma, en la cual se ofrece una circunstancia y su término, un problema y su solución. No es mi ánimo ofrecer definiciones aplicables a todos los cuentos que, en ocasiones, no nos dicen mucho acerca de su esencia narrativa, ya que esta suele ser diferente de autor a autor, de época a época, de cuento a cuento. Quizás por ello centré la atención en un libro, sobre el género en cuestión,  no solo por la manipulación de un suceso central, también por el núcleo de su mensaje narrativo; la marginalidad, perteneciente al creador Bienvenido Corcho Tabio y publicado por la Editorial Capiro en el año 2009, bajo el título Tela de araña.

Volumen estructurado por diez cuentos, donde se nos permite cuestionar: ¿Se manipulan los hechos o no? En caso afirmativo, nos encontramos que un autor real se ha desdoblado en un narrador, y su manera especifica de hacerlo constituye su forma particular de encarar las distintas historias que cuenta, la cual es la que nos interesa para establecer una caracterización más precisa –aunque casuística-  de la forma en que asume la marginalidad, un tema tan llevado y traído en nuestro panorama literario actual. Para lograrlo me gustaría someter a análisis varios de sus cuentos.

Holocausto I, página 47-48, Holocausto II, página 65-66, y Holocausto III, página 75-76. Esta trilogía comienza con una historia ambigua, un suceso que nos obliga a no abandonar la lectura desde el mismo comienzo que en Holocausto I nos dice: “Nunca pudo comprender por qué vino la oscuridad de aquella mano. No era la oscuridad de siempre… Jamás pudo comprender tanta paradoja y su impotencia quedó en breve reducida…” En Holocausto II nos ofrece una visión un poco más clara de sus intenciones: “Otro pudiera salir corriendo, atravesar el lindero de almácigos y dar la voz de alarma, pero la rigidez de tu cuerpo es total. Por eso temes que no habrá amaneceres donde lavar tus sueños…” Ya en Holocausto III la naturaleza de su propia experiencia como autor real queda explicita a lo largo del relato: “El vendedor se aferra a los manubrios. En la caja plástica que lleva adosada a la parrilla… A unos metros, un hombre lo mira con fijeza, su rostro mezcla la indiferencia con un rencor inexplicable.”

En esta trilogía todos los niveles de la existencia coexisten en la percepción, se enfrentan –aparentemente- tres miradas, tres realidades, tres narradores que el relato nos mostrará no obstante como una sola persona. Cada uno responde a un espacio psíquico del narrador, mantienen su independencia frente a las demás secuencias, pero lo más importante es que logra un acercamiento reflexivo a la realidad circundante. El mundo ambiguo y dudoso que rige al comienzo, se derrumba sucesivamente, negando todo acto o palabra fija.

Golpe bajo, página 77-85. Si hay algo que marca esta narración, es precisamente un discurso diseminado que, a través de la construcción del aparente personaje(s) protagonico(s), desintegra las imágenes convencionales para jerarquizar a ese ubicuo y oblicuo narrador-personaje que el lector se verá obligado a reconstruir a partir de fragmentos. Narración que oscila en una (casi) arbitraria superposición espacio-temporal que escamoteará hasta el más hábil lector. “Todo fue como otras veces; primero unos tragos, tirar por un rato las cartas con los amigos, “amigotes”, como decía Elivira, y después… esperar que apareciera el contacto con alguna noticia.” Inicio que obliga a una mirada profunda por lo paródico, por las imágenes que arrastran nuevamente a la duda y desintegran la referencialidad del texto y la configuración de sus personajes, siempre sumidos en la contemplación: “Tal vez fuera cansancio, aquel cansancio interior indescifrable que a veces sentías como un lingote de plomo en el cerebro, pero que no estabas convencido…”; en el sinsentido de una ambición que no les permite sosiego alguno en el laberíntico caos del mundo representado. “Un  gladiador con experiencia sabe cuándo debe medir distancia y cuándo debe emplearse a fondo.” Con esta referencia, página 78, comienza a desaparecer la duda para sorprender a los lectores, atrapados hasta el momento en el atormentado mundo de Elvira, El fiera, La niña y el narrador-personaje, a ubicarlos por pequeños puntos de referencias, como son: “Un fiera” no podía dejarse arrastrar por sentimientos.” o “Nunca habías tenido que pasar por una situación que comprometiera tu orgullo de peleador…” Durante el resto de la narración estos personajes se mueven en el terreno de la autorreflexión, influenciados por un falso concepto de ética y moralidad impuestos por el medio –el barrio y sus gentes-, para al final propinar un knock out rotundo, demostrando que no son más que hombres y mujeres frágiles a las circunstancias, cuando, con una descripción poética del cuarto, nos dice: “En la otra esquina del ring la encontraste tendida bocabajo, con los glúteos desnudos, esperando al lancero de turno. El silencio cayó pesadamente sobre la habitación, hasta que al fin La niña se volvió para buscar una respuesta y solo pudo ver tu rostro descompuesto de peleador vencido.”

Tela de araña, página 87-106. Cuento que da título al libro, y arroja a la luz una vertiente fundamental en la narrativa de Bienvenido Corcho Tabio, que es la de ser una escritura de la multiplicidad psíquica; multiplicidad puesta de manifiesto en el desdoblamiento y las trasmutaciones de sus personajes, El cuña y otra vez un narrador-personaje sin rostro único, los que se enrolan en un estrepitoso viaje a la Habana en busca de una fortuna solo existente en la capital. “El traca traca de las ruedas sobre los rieles cada vez se hace más rápido y siento pesadez en los ojos, pero alguien debe velar…” A través de esta reflexión continua el esfuerzo por una narración diáfana y descriptiva de todos los lugares donde se ven obligados a detenerse y las peripecias a superar para lograr los objetivos propuestos, en ocasiones irónica, otras punzante.

 La venta de cotorras, carne de puerco, la música del Benny, un pregonero parecido a Bola de Nieve y el ánimo desmedido por hacer dinero fácil, son la incógnita progresiva que el relato cumple para lograr un equilibrio entre hecho y realidad, entre los mismos personajes que avanzan, retroceden, se desvían y regresan al punto de partida, los que parecen ejecutar movimientos irregulares alrededor de un eje que también burla su propia inmovilidad. “Finalmente soy también un insecto minúsculo que apenas encuentra fuerzas para escuchar… y te propongo que en el próximo viaje multiplicaremos las ganancias…” Final del relato que pone de manifiesto el logro de una fusión entre una estructura literaria y una psíquica.

Tela de araña en todo su conjunto logra la descripción de los diferentes paisajes, la exploración del acervo de la cultura popular. En él, el tratamiento de lo marginal adquiere una nueva dimensión. La cruda realidad de inicios de los noventa ha encauzado hechos que ilustran una relación agresiva de los personajes con el entorno, sin embargo, muchos de ellos logran crecer ante la dialéctica de la vida. Historias eficazmente abordadas, a veces con humor o con fina ironía, vivencias que trascienden su cotidianidad y devienen actitudes que el autor caricaturiza para ejercer una crítica corrosiva. Y lo logra, sí, mediante el manejo cuidadoso del lenguaje y una búsqueda certera de los recursos estilísticos. ¿Se manipulan los hechos o no? Es el enigma que deberá desentrañar el lector.    

AMBROSIO Y LAS ÁURAS

AMBROSIO Y LAS ÁURAS

Por Jorge Luis Rodríguez Reyes (escritor residente en Maicaragua).



Las auras avisaron. Ellas,  revoleteando en círculos casi estáticos, delataron donde estaba y Ambrosio, desencajado, nos miró. Asintió  con la cabeza e hizo un gesto vago que se diluyó en un remedo de anuencia obligada. Nos entendía, como nosotros lo entendíamos a él.

A su franqueza y a toda  esa amalgama de desolación que lo embargaba desde que se le perdió. Caminamos cortando monte. Unos chiflaban, otros reían  por sobre la algazara de totíes, sinsontes y caos negrísimos en los cogotes de las palmas.

Alguno que otro se ajustó los andrajos que llevaba y los hubo que hicieron amagos de disparos a venados que intempestivamente  se nos atravesaban en  los claros naturales para salir  huyendo como mismo aparecían.

Pronto llegamos a donde las tiñosas. Era un mar de ellas que se abalanzaban danzando,  abrían las alas y se agredían una y otra vez. Otras, posadas en los gajos bajísimos de un algarrobo seco, nos miraban sin asustarse, como compañeros de la faena.

Alguno gritó, otro lanzaba piedra a diestra y siniestra, los más se abalanzaron  a salto de loco hacia el círculo negro que estaba en medio de un cienegal donde mal reposaba en la quietud del lodo el mulo de Ambrosio: ya  con su musculoso lomo grisáceo  casi comido por ellas  y por los gusanos. Todos nos lanzamos a él porque sabíamos que debajo de la línea de flotación del fango quedaban  aún intocados por las auras,  los muslos, quizás verdes, pero un verde que una buena cocida no remedie.

HAITÍ, EN NUESTROS CORAZONES

HAITÍ, EN NUESTROS CORAZONES

Por Luis Machado Ordetx


Martí clamó desde La Nación, el periódico de Buenos Aires, en octubre de 1886 por los muertos y la desolación que trajo la serie de terremotos de Charleston, en Estados Unidos, ocurridas en la noche del 31 de agosto de ese año; ahora desde muchos confines del mundo también gemimos con el corazón herido por las víctimas que similar fenómeno natural dejó el martes en Haití, país caribeño que clasifica entre los más empobrecidos del mundo gracias a esa inequidad surgida de las grandes riquezas económicas en poder de unos pocos “traficantes” empeñados en repartirse el planerta según sus caprichos hegemónicos.


Duele Haití por toda la desolación, a pesar de la ayuda internacional, tanto material como humana, que desde muchas partes comienza a arribar al país caribeño; las imágenes de prensa no pueden ser más que espeluznantes, terribles, dantescas, tan similares como aquellas descritas por el más universal de los cubanos cuando en magistral crónica reconstruyó para la posteridad el holocausto de Charleston y los sucesivos temblores y la tierra abierta en Illinois, Kentucky, Missouri, Ohio, zonas del Atlántico que soportaron “el ajuste del suelo sobre sus entrañas encogidas, indispensable para el equilibrio de la creación…», según dijo Martí.


El cronista cubano hizo en el siglo pasado un dibujo exacto con palabras; ahora las imágenes fotográficas y televisivas, parecen pintar similar panorama en Haití; esa porción de pequeña isla negra que desde el alma africana impuso en el siglo XVIII el primer grito de rebeldía e independencia contra el colonialismo francés o el español sobre nuestras tierras.


Nadie duda de los conocimientos que sobre Sismología y la Geotectónica explaya Martí en su escrito; todo aparece relatado de una manera magistral, inusual, y expresa que «Los cincuenta mi habitantes de Charleston, sorprendidos en las primeras horas de la noche por el temblor de tierra que sacudió como nidos de pajas sus hogares, viven aún en las calles y en sus plazas, en carros, bajo tiendas, bajo casuchas cubiertas con sus propias ropas»; idéntica cifra de personas está registrada como muerta en Haití; sepultada todavía entre escombros, incluso en fosas comunes, como para que el sufrimiento que dejó la tierra no escape del olvido de nuestros corazones.


Latinoamérica como nadie llora; el mundo auxilia, mientras la generosidad aun las circunstancias de muchos socorristas, advierte que «vivimos bajo el cielo, pero no todos tenemos iguales horizontes» en una hora que como apunto Martí, «Con el claror del día se fueron viendo los cadáveres, tendidos en las calles, los montones de escombros, las paredes desechas en polvo, los pórticos rebanados como a cercén, las rejas y los postes de hierro combados y retorcidos, las casas caídas en pliegues sobre sus cimientos, y las torres volcadas, y la espira más alta prendida sólo a su iglesia por un leve hilo de hierro


Allí en Haití hay cubanos, esos coterráneos que desde diferentes profesiones, en lo fundamental la médica, no solo «apilan los escombros sobre las aceras», al decir de Martí, sino que también dan vida al alma hermana y comparten la sangre por la salud del caribeño herido.


Aplauso al Apóstol nuestro, cuando alentó, al hablar desde las profundidades de los sucesos de Charleston que «ni la esclavitud que apagaría al mismo sol, puede apagar completamente el espíritu de una raza.» En lo adelante, allí, como en otras partes, por esa huella de sufrimiento que deja la naturaleza, «! El hombre herido procura secarse la sangre que le cubre a torrentes los ojos, y se busca la espada en el cinto para combatir al enemigo eterno, y sigue danzando  al viento en su camino de átomo, subiendo siempre, como guerrero que escala, por el rayo del sol !», proclamó Martí.


La madrugada reveló el desastre de Charleston aquel primero de septiembre de 1886; también este miércoles 13 de enero idéntico fenómeno se percibió en Puerto Príncipe, la capital haitiana, considerada la más afectada en ese país; tal parece que la noche anterior a esos días viajó con pasaporte de muerte, de horror y perfidia en ambas poblaciones, distantes en la geografía y el tiempo, pero juntadas por la sangre africana que corre en las venas de los ancestros y sus actuales  poblaciones.


Por allí están los médicos cubanos, en hospitales de campañas; otros colegas se sumaron para socorrer la desventura. Igual  hacen  enviados de diferentes naciones del mundo que prestan asistencia material o humana a partir del momento puntual en que sucedió al desastre, y entonces retomo a Martí porque el «trabajo rehace en el alma las raíces que arranca la muerte» en el infausto instante de dolor en que el haitiano clama por nosotros.

CUBANOS EN ESCRITURAS

CUBANOS EN ESCRITURAS

Por Luis Machado Ordetx


Cinco escritores cubanos, entre las más trascendentes ediciones del siglo XX, sobresalen, según criterios de selección de especialistas e investigadores, para intervenir en representación de área durante el Primer Congreso Internacional de Lengua y Literatura Infanto Juvenil Iberoamericana, a celebrarse del 24 al 28 de febrero de este año,   en Santiago de Chile, y por supuesto en la lista no faltan José Martí, el más universal de todos los cubanos, y Nicolás Guillén, el Poeta Nacional.


La Edad de Oro, revista mensual de Recreo e Instrucción que desde Nueva York dedicó Martí a los niños de América, en su edición de 1905, constituye un compendio de aquellas publicaciones que desde julio de 1889 comenzaron a recorrer el continente para alentar a los pequeños en el propósito de «andar, de estudiar, de ser fuerte, de ser hermoso: el niño puede hacerse hermoso aunque sea feo: un niño bueno, inteligente y aseado es siempre hermoso

En un periodismo literario, sencillo, Martí advierte  que «Este periódico se publica para conversar una vez al mes, como buenos amigos, con los caballeros de mañana, y con las madres de mañana; para contarles a las niñas cuentos lindos con que entretener a sus visitas y jugar con sus muñecas; y para decirles a los niños lo que deben saber para ser de veras hombres. Todo lo que quieran saber les vamos a decir, y de modo que lo entiendan bien, con palabras claras y con láminas finas


De Guillén recuerdo aquella edición ilustrada por el cineasta y dibujante Constante (Rapi) Diego García Marruz,  que de manera inigualable verso y línea se funden en Por el mar de las Antillas anda un barco de papel, salido en imprentas cubanas hacia 1984; uno de los textos emblemáticos que el autor de el Son Entero (1948)  dedicó a niños y niñas por igual.


                                    «POR EL MAR DE LAS ANTILLAS»

                                      Por el Mar de la Antillas,
                                     Anda un barco de papel.
                                     Anda y anda el barco barco, sin timonel.
 
                                     De La Habana a Portobelo,
                                     De Jamaica a Trinidad.
                                     Anda y anda el barco barco, sin capitán.
 
                                     Una negra va en la popa,
                                     Va en la proa un español.
                                     Anda y anda el barco barco, con ellos dos.
 
                                     Pasan islas, islas, islas,
                                     Muchas islas, siempre más.
                                    Anda y anda el barco barco, sin descansar.


Otro de los libros escogidos es Caminito del monte, de 1979, del poeta y narrador David Chericián,  así como El valle de la Pájara Pinta, de 1980, original de la versátil narradora y periodista Dora Alonso, y Kike, de 1984, perteneciente a Hilda Perera.

La crítica resaltó dos textos emblemáticos del vilaclareño Luis Cabrera Delgado, uno de los más prolíferos escritores cubanos de las últimas décadas en el abordaje, desde la ficción hasta la teoría, del análisis del universo infanto juvenil.

La recomendación recoge a Ito, 1997, y ¿Dónde está La Princesa?, de 2000, ambos de Cabrera Delgado, quien tiene más de 25 libros publicados en editoriales cubanas y extranjeras y pertenece a la Academia Latinoamericana de Literatura Infantil y entre otros méritos acumula los más significativos que sobre esa línea temática imprescindible en la reconstrucción de una realidad convertida en árbol de la vida para la humanidad.