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MI ENCUENTRO CON ZELAYA

MI ENCUENTRO CON ZELAYA

(Tomado de CubaDebate)

 

Algunos han preguntado en qué paró el encuentro con Zelaya que el Comandante mencionó en la reflexión de ayer miércoles 4 de marzo.

 

Lo vi. No me quedaba otra alternativa. Inventé el tiempo.

 

Estoy obligado a decir el máximo en pocas palabras o no decir nada, y no siempre puedo.

 

Acabo de hablar, en síntesis apretadísima, sobre Juan Bosch, la expedición contra Trujillo, los dramáticos episodios protagonizados por los revolucionarios dominicanos, quejándome de que la historia real no se ha escrito todavía.

 

Hoy temprano recibo otra carta de la periodista Daily Sánchez Lemus, del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, que quiere escribir la historia real de José Ramón Mejía del Castillo, Pichirilo. Me pide datos que el gran maestro del periodismo cubano Guillermo Cabrera Álvarez conoció por mí, relacionados con quien fuera entre los revolucionarios, uno de los más audaces dominicanos en la lucha contra los invasores yankis.

 

Le escribiré a Daily contándole lo que conozco de él.

 

Para no extender demasiado esta reflexión, responderé telegráficamente lo que se pregunta sobre el encuentro con el Presidente de Honduras.

 

Es muy joven. "Solo 4 años en toda mi vida puedo ser Presidente de Honduras. Pertenezco al Partido Liberal; mi país es muy conservador, comenzando por el propio Partido en que milito". Escribo sus palabras casi textualmente, tal como las percibí. Cualquier error es responsabilidad únicamente mía.

 

Eso no le ofrece al líder de un país ni siquiera un segundo, en busca del Estado Eficiente, que cualquier sociedad necesita hoy más que nunca, sentencié.

 

Es sin duda un hombre bueno, con fuerte dosis de tradición e inteligencia asombrosa. Su voz en la tribuna es trueno, en la conversación personal, discreta y de acento familiar.

 

Su clase social desciende de los primeros españoles que poblaron el corazón de la antigua civilización maya. Como en todos los demás territorios conquistados con sus caballos y espadas de acero, tomaron posesión de la tierra.

 

Las familias se trasmitieron las propiedades a lo largo de siglos. Cuando llegó la hora de la independencia en Iberoamérica, constituyeron las oligarquías, que fueron dueñas de los nuevos países independientes.

 

En Centroamérica el curso histórico estuvo determinado por el recién nacido imperialismo yanki, que intentó apoderarse directamente de sus territorios.

 

De la lucha por defender la soberanía surgieron extraordinarias figuras históricas.

 

Francisco Morazán, legendaria personalidad centroamericana, era de origen hondureño y fue elevado a la Presidencia de los estados de la región. Gobernó 10 años. Zelaya lo define como un hombre de pueblo, que no pudo estudiar en la universidad, pero dotado de una inteligencia excepcional, que simbolizó la lucha de sus pueblos.

 

Entre esos Estados estaba Costa Rica. Allí sin embargo fue traicionado por la más rancia derecha que instrumentó un golpe de estado y asesinó a Morazán. Zelaya prometió enviarme libros que ilustran la historia de este singular héroe centroamericano.

 

Zelaya, como los demás de su clase social, realizó sus estudios en escuelas religiosas. Si a mí, en condiciones muy diferentes, me correspondieron los hermanos de La Salle y los Jesuitas, a él lo enviaron a los de la Orden de los Salesianos.

 

Procedente él de una familia de rancio abolengo, lo educaron en la religión cristiana, que constituye la base de sus sentimientos actuales. Como Hugo Chávez, encontró en las ideas de Cristo la fuente de inspiración que alimenta su concepción de la justicia; no pueden acusarlo de marxista o comunista.

 

Sin embargo, me cuenta: "Cuando viajé a Cuba la primera vez, apenas iniciado mi periodo de gobierno, me trataron como el peor de los enemigos. No me perdonaban que le pidiera excusas a Cuba por haber sido Honduras país de entrenamiento de invasores. El gobierno de Estados Unidos consideraba que yo debía ser destruido por esa conducta".

 

Para Zelaya, "el sistema capitalista es la más repugnante concepción de la justicia que pueda albergar el ser humano".

 

Le pregunté por la extensión de Honduras. "Alrededor de 112 mil kilómetros cuadrados" respondió. Cuba posee casi exactamente igual, comenté.

 

¿De ellos cuántos son de pinares? vuelvo a preguntarle. Hizo cálculos: "50 mil", me dijo. ¿Cuántos pinos por hectárea? "mil pinos". ¿Cuántos metros cúbicos por pino? "Uno y medio calculándolo conservadoramente". Producen, por tanto, alrededor de 1 500 metros cúbicos por hectárea. ¿Cuánto pagan? "Doscientos dólares, más o menos", esto significa que ustedes recibirían apenas 300 millones de dólares por año. No alcanzaría casi ni para cubrir los costos. ¿Por qué hay que exportar la materia prima en bruto? Ellos, a principios del siglo pasado, exportaban las casas en piezas, a precios elevados. Mi padre compró una de ellas en la que vivía la familia.

 

Zelaya es un hombre que sufre profundamente los abusos del imperio.

 

"Somos productores de café. La cosecha crece año por año". ¿Cuánto de ese café ustedes industrializan? "Ni siquiera un 10%" respondió. "¡Ese es un verdadero abuso!" le dije, ellos cobran el café tostado después, decenas de veces más caro."

 

En un momento de la conversación me contó que ellos subsidiaban su agricultura y vendían después los granos más baratos, reduciendo los ingresos de los agricultores hondureños que perdían los mercados. Citó el ejemplo del maíz que los mayas usaban como su fundamental fuente de alimentación. Hoy ni siquiera el sector campesino podría vivir de ese cultivo.

 

A través de su pensamiento podía apreciarse su profunda aversión al sistema económico de Estados Unidos.

 

De repente recuerda con orgullo la cultura del pueblo maya. Me cuenta que los años de aquella cultura eran más exactos que los años del cristianismo occidental. "El mundo actual utiliza el sistema decimal, los mayas poseían un sistema veintesimal, dos veces más exacto". Realmente, por primera vez en la vida había escuchado ese detalle, la ventaja de utilizar dos más cero en vez de uno más cero. Me prometí a mí mismo informarme un poco más sobre el tema.

 

En ese momento Zelaya expresó su entusiasmo por disponer Honduras de un lugar como Copán donde se conservan con más pureza los restos de cultura maya, sus símbolos de piedra, esculpidos con singular arte. En ese instante prevalecía en él su mentalidad de estadista, que piensa en términos económicos. "Medio millón de turistas visitan ya Honduras cada año. Muchos norteamericanos vienen, interesados por esa cultura y la autenticidad de esas reliquias históricas".

De repente, baja el tono de su voz y me confiesa: "lo malo es que los mayas no conocían los metales, vivían en la edad de piedra, por eso nos conquistaron" me dijo con tristeza.

 

Yo ignoraba que el 19 de julio de 1980, mientras hablaba a una multitud de nicaragüenses y centroamericanos en la plaza de Sandino, un joven hondureño de 17 años y futuro Presidente de Honduras estaba entre ellos.

 

Así es el hombre con el cual me reuní.

 

 

Fidel Castro Ruz
Marzo 5 de 2009
2 y 3 minutos p.m.

MONUMENTOS EN APUROS

MONUMENTOS EN APUROS

Por Luis Machado Ordetx

 

Un Fotograbado de edición de agosto de 1907 del periódico El Fígaro detalló la inscripción en mármol colocada por acuerdo del Ayuntamiento de Santa Clara en la casa donde nació el poeta Manuel Serafín Pichardo, y un buen día desapareció. Hoy, muchos de los monumentos históricos de esta ciudad también cambian de paradero sin que nadie sepa dónde encontrarlos.

 

El cosmopolitismo, a veces, embriaga, y en otras desarraiga a personas que discurren en todos los lugares del mundo como en casa propia; del primero ofrezco consideraciones a partir de conversaciones sostenidas por dos ancianos que, alejados de Santa Clara, indagaron sobre la existencia de tarjas y monumentos que perpetúan la memoria histórica, pero por raras razones ya no están.

 

Todo se fundamenta en un misterio: buscaron afanosos la lápida, de mármol blanco de Carrara, colocada en la mañana del lunes 15 de julio de 1907 para reconocer el exacto lugar de nacimiento del poeta y periodista Manuel Serafín Pichardo y Peralta (1863-1937), reconocido entre los escritores cubanos más destacados de su tiempo. La ciudad celebraba entonces el aniversario 218 de su fundación, instante en que el bardo se reconoció, por acuerdo del Ayuntamiento, como «Hijo Predilecto». Más de un siglo pasó.

 

Por la prensa de la época reconstruyo la ceremonia pública y solemnes: cambios del nombre de la calle San Ana por el correspondiente a Manuel Serafín Pichardo, colocación de una tarja conmemorativa en la casa número tres, de la calle Gloria, actual Leoncio Vidal, en las cercanías del Parque; hubo discursos, bullicios de admiración, banquetes, y en la tribuna del Teatro "La Caridad" el poeta congratulado leyó el extenso "Canto a Villaclara" integrado por 33 estrofas, de seis versos alejandrinos con escritura impecable y numerado en romano, en el cual refiere nostalgia y exaltación de la historia de su ciudad natal.

 

Lo cierto: tablilla y lápida andan perdidas, y de la segunda no existe ni su sombra, refieren fuentes especializadas de la Oficina de Patrimonio Cultural. En la década de los años 50 del pasado siglo se colocó a un costado de la cafetería El Recreo, cuando esa calle dejó de llamarse "Manuel S. Pichardo" y se renombró como "Lorda". En el segundo lustro de la década de los 80 desapareció.

 

 No obstante, a partir de una edición de El Fígaro, publicación habanera de esa fecha, tal vez todo se reconstruya a partir de lo referenciado en las páginas 371-380; pero se requiere dedicación para restituir no solo la lápida, sino, además, la trascendencia del poeta, el periodista y el diplomático villaclareño.

 

En papel oro, tipo tabloide, los viejitos mostraron en un banco del parque Vidal el arsenal documental que tenían entre sus manos.  Tal vez eso  reedite lo que pasó en Santa Clara a contrapelo del desarraigo que en ocasiones ensombrece en quienes contemplamos la historia como un hecho inanimado por el tiempo. Sin embargo, sabemos que sencillamente lo que transcurrió constituye un cuerpo viviente y alumbrador.

 

Muchos de los que escriben -me incluyo- no son nacidos bajo los fueros de la Pila Bautismal, pero llevan a la ciudad en las entrañas; entonces, por qué tanta depredación de los sitios que perpetúan la memoria de hombres, mujeres y sucesos que antes rescribieron lo que actualmente compete defender.

 

No se comprendería la Historia con máculas. Gracias a la investigación fotográfica de José Antonio López Godoy (TOM), el escultor José Ramón de Lázaro Bencomo (Delarra en las artes cubanas), logró en 1989 la réplica que ahora elogiamos del Niño de la Bota, y Santa Clara ganó otro patrimonio, el que jamás debió situarse en la ausencia.

 

El periodista Otto Palmero Rodríguez, desde estas páginas contó la infausta trayectoria de la "Santa Clara de Asís" en un reportaje que tituló en la segunda década de los años 80 como «La Madonna de la Charca»; ahora contemplamos cómo el monumento al patriota Miguel Jerónimo Gutiérrez (Constituyente de Guáimaro), sufre del acoso malintencionado de adultos y de juegos infantiles en el Parque de la Iglesia de La Divina Pastora. Ya la mano extendida del poeta y revolucionario carece de dedos. El por qué, ofrece muchas meditaciones.

 

La lista de enumeraciones serían interminables hasta llegar al Parque de la Audiencia: uno de los pedestales que soporta la estatua de José Miguel Gómez (Tiburón),  carece de una lámina de bronce que, en relieve reproduce hechos de la historia independentista; la minúscula tarja que recuerda a la maestra y patriota Carmen Gutiérrez (Colón esquina San Cristóbal)  recibió los brochazos de un despistado pintor que decidió tapar las letras con el color que lleva la fachada de una instalación estatal de Comercio.

 

En San Cristóbal esquina Cuba, donde nació el poeta y patriota Eduardo Machado, hubo una casa con una tarja que identificó el lugar de nacimiento, luego construyeron un parque, y la historia echó a volar. Similar ocurre con el sitio que perpetuó la memoria de la Maestra Incolaza, en Maceo y Candelaria.

 

En los últimos años, parece ser que el bronce despierta una soberana codicia y algunos individuos de inescrupulosos, hurtan, mejor dicho,  roban cuántas tarjas "desprotegidas" reconozcan y distingan nuestra historia en inscripciones que despierten el color de ese metal. También el proceder se multiplica en aquellas elaboradas con determinadas fundiciones en las que predomine el aluminio.

 

Después las letras, son comercializadas, convertidas en chatarra barata y hasta trocadas, sabe Dios dónde, por "pura y efímera baratija"; y la historia, por desgracia, con el decurso del tiempo desaparece y tenderá al olvido en las futuras generaciones.

 

El deber ciudadano obliga no solo a exigir por la conservación, sino también por la protección. Sencillamente, son patrimonios que  pertenecen a la colectividad, y por tanto jamás serán pastos de misterios.

EL JÚBILO DE SANTOSERPA

EL JÚBILO DE SANTOSERPA

Homenaje a Raúl Santos Zerpa en Villa Clara, al cumplir en marzo pasado 70 años de existencia, y medio siglo de su primera exposición personal tras concluir el último semestre de sus estudios en la Academia de Artes Plásticas "Leopoldo Romañach" de Santa Clara.

 

Por Luis Machado Ordetx

Las céntricas calles de Santa Clara perciben, tal vez como ningún otro lugar de Cuba -con excepción de La Habana y Camagüey, asentamientos definitorios en su labor artística- un sentido inconfundible en la vida de Raúl Santos Zerpa [Central Santa Lutgarda, Cifuentes, 1939], dado el gozo que siente el pintor cuando va al encuentro de los amigos, de los años juveniles de estudio, y también del deleite que necesita en el contacto diario con un pueblo inspirador de ideas que luego resurgen y confluyen en acabados de esos formatos grandes en los que se aprecia la acuarela preñada de colores y matices sugerentes.

 

SantoSerpa, está otra vez en Santa Clara dispuesto a recibir el homenaje por el medio siglo de existencia en el contexto de las artes plásticas cubanas tras celebrar en marzo pasado las siete décadas de vida, y lo hace precisamente como anfitrión de la décimo tercera edición de Viaje a la Semilla -proyecto cultural que gestó entre creadores villaclareños residentes en otros territorios de la Isla-, como un reencuentro con los ancestros y el diálogo con los espectadores a partir de la inauguración de exposiciones en las más importantes galerías de esta provincia.

 

Con una marcada lozanía en el raudo caminar, de seguro no olvidará aquellos tiempos de estudiante de la Escuela de Artes Plástica "Leopoldo Romañach" de Las ViIllas -surgida en 1948-, y también la primera exposición personal que hizo 11 años después en el antiguo Regimiento Militar "Leoncio Vidal", en Santa Clara, fecha que en SantoSerpa marcó una definición en el ascenso creativo, la formación individual como creador y las dotes de pedagogo y de promotor cultural.

 

El viernes 3 de julio próximo, dentro de pocos días, una retrospectiva que recoge las diferentes etapas en la que transitó su creación individual quedará inaugurada en la sala transitoria (Edificio de Arte Cubano) del Museo Nacional de Bellas Artes: por título el villaclareño colocó el sugerente nombre de "Suspendido en el tiempo", como recordando el lirismo que expresa su discurso, el sueño atado al tiempo y el espacio, y la razón de ser como hombre de una época, con virtudes y defectos personales.

 

Eso trae en vilo al creador; pero no podía ausentarse por estos días de Santa Clara, sitio de sus poesías pictóricas y de reiteradas preferencias, nostalgias y ensoñaciones contenidas en acuarelas, acrílicos, óleos y tintas fijadas en pequeño y gran formato, composiciones en las que más gustó de elaborar tonalidades de preferencias en las que movió el negro y el blanco, el azul y el verde y el regodeo impositivo del amarillo.

 

En Cifuentes, su tierra natal, SantoSerpa, gestó en 2007 una Galería de Arte Contemporáneo cubano sin parangón en otras localidades; a Santa Clara trajo un reencuentro de creadores, curadores y críticos inigualables, y a Bellas Artes llevará, como dice, sin quemar etapas y proyecciones, un sueño de toda su vida: una exposición en la que reexaminará muchas de sus piezas antológicas, algunas en manos privadas, y casi seguro sentirá una provocación, esa que de sorpresa aparece ante los ojos y el juicio del espectador sencillo.

 

El creador y pedagogo, con amplios reconocimientos en la Cultura Cubana, intervino en su carrera en más de 400 exposiciones colectivas (en Europa, Asia y el área de Latinoamérica) y tiene unas 38 personales, cifra a la que se adicionará la que en breve dejará montada en Ciudad de La Habana.

 

Más que una exposición, será una concurrencia, por supuesto, con una parte significativa de su obra artística, y un reconocimiento a su trayectoria en las artes plásticas cubanas.

 

A respecto, antes dijo el creador villaclareño, son en lo esencial lienzos, pero también cartulinas en las que concibió sus acuarelas, óleos sobre tela, acrílicos y temperas que aquilatan el universo de ensoñaciones que lo atan a la pintura y la expresión personal de su imaginación; de ahí la curiosidad por apreciar el conjunto de la muestra que en breve se inaugurará.

 

 

AJUBEL EN ABSOLUTA GARANTÍA ARTÍSTICA

AJUBEL EN ABSOLUTA GARANTÍA ARTÍSTICA

Por Luis Machado Ordetx

 

Ajubel, el lustrador, el siempre artista gráfico, casi seguro, a esta hora que asiste la  presentación de su libro Robinson Crusoe, allá en el Colegio Mayor Rector Peset,  siente un instante de nostalgia y de recuerdo cuando, un tiempo atrás, cruzaba la Plaza de la Libertad para recibir, en Sagua la Grande, la ciudad del Undoso, en la costa norte cubana, las lecciones de artes plásticas que impartían los pedagogos Manolo Guillermo Fernández García y José Ramón (Pepito) Núñez Iglesias.

 

Claro, jamás podría ignorar aquellos comienzos en que comulgó las lecciones sobre pintura en el Taller Libre de Artes Plásticas «Fidelio Ponce de León», ubicado en los contornos del Parque Albarrán, desde donde percibía el campanario de la Parroquial Mayor y la fachada de la biblioteca municipal, antiguo Centro Gallego o la acera ancha del Yacht Club. Por supuesto que tampoco olvidará las sendas recorridas por las calles anchas de su ciudad y el tránsito por el Puente El Triunfo, mucho menos el inicio como noctámbulo en vilo por el mundo de la caricatura impresa en el semanario humorístico Melaíto, sitio al que llegó a Santa Clara, para cultivarse junto a la tropa que liderea desde hace cuatro décadas el fraterno Pedro Méndez Suárez.

 

Allí Alberto, el flaco Ajubel tomó el sentido del olor fresco de la tinta impresa, del autoelogio a sus propias hechuras artísticas, las caricaturas, al contubernio con Celia Farfán, hasta con Mercedes Rodríguez, y también con otros colegas con los cuales sintió la placidez por todo lo que realizaba en horas infatigables de estudio y de trabajo, y el cultivo llegó hasta hoy, cuando otra vez percibe el tufo agradable, tierno y hasta virginal de los colores impresos en láminas de papel recreado en celulosa.

 

Antes fue a la carga con otro santaclareño, Joel Frank Rosell, empedernido escritor de historias infantiles y juveniles, y ahora, estrecha la mano a un habanero, oriundo de Mantilla, Leonardo Padura Fuentes, periodista y narrador inmerso en los vericuetos de las anécdotas detectivescas; de ahí lo inseparable que siempre lleva a Ajubel a delatar con orgullo a sus ancestros.

 

Media Vaca tendió la mano y Ajubel y Padura la aprovecharon en toda explicitez, y brotó el hijo, ese que ahora exhiben con el mayor de los beneplácitos en la Sala de la Muralla del Colegio Mayor Rector Peset, en Valencia, justo en la Plaza del Forn  de Sant Nicolau, sitio en el cual los amigos que le queremos, de seguro tendremos cabida en una cita que siempre se merece: el encuentro con el libro como fuente inagotable de la que brota la más inconfundible de la sabiduría humanas.

Allí está en www.ajubel.com, y con seguridad, usted, al igual que yo, notará el por qué, el el artista, el sano instinto conlleva a la consagración, como el que situado justo en la excelencia de la hora sabe colimar con absoluta precisión. 

HISTORIA, ESCRUTANDO LA REALIDAD

HISTORIA, ESCRUTANDO LA REALIDAD

Por Luis Machado Ordetx

 

La pericia al escrutar en lo que transcurrió, y también penetrar en actuaciones de los hombres desde la perspectiva de la memoria y las fuentes orales existentes, sintetiza la perseverancia que acometen -entre otras misiones informativas-, realizadores de la corresponsalía de la Televisión Cubana en Encrucijada, interesados en reconstruir un discurso documental que puntualice en la historia de acontecimientos circunscritos a esa localidad.

 

Las instituciones homólogas de Villa Clara, incluso los respectivos Telecentros de Santa Clara, Sagua la Grande, Placetas y Caibarién, insisten en similares propósitos; solo que  en Encrucijada, más allá de los premios  -agenciados en certámenes del audiovisual nacional-, el discurso narrativo se posesiona con saltos cualitativos en lo dramático de la historia recreada en el documental o el reportaje periodístico de  apariencia artística.

 

Las muestras descollantes lo atestiguan con «El Polaco», referido a Abel Santamaría Cuadrado, así como en «Voz de Luz», testimonio oral de Gloria García Pérez sobre la labor revolucionaria y la intimidad familiar de Jesús Menéndez Larrondo; mientras en «Camino de la Cruz», el relato fílmico insiste en  transculturación étnica y religiosa  en el nordeste de la provincia.

 

Los artífices de esos proyectos tal vez no dispongan de amplios conocimientos teóricos en televisión, y están convencido de esos lastres;  pero saben abarcar la investigación periodística e histórica, el debido contraste de fuentes orales y documentales y mostrarse atentos al asesoramiento técnico-artístico para llegar al goce profesional de acabados con ribetes de perfección.

 

Así lo puntualiza Reinaldo Cañizares Mesa, un ingeniero químico que desde abrazó la literatura y el periodismo con el propósito de asumir la objetividad de los sucesos cercanos a su entorno, al tiempo que sin desvirtuar la realidad,  imponen salpicaduras de ficción en la mirada de lo que pasó o está por transcurrir.

 

El equipo de realización está integrado, además, por el editor Ariel González Hernández y el camarógrafo Belbis Pérez Rodríguez; el primero con dominio de la musicalización, y el segundo en la escenografía artística, especializaciones que otorgan posibilidades de intercambios mutuos en la hechura de los bocetos investigativos, la selección de imágenes, los planos y el terminado.

 

No por gusto, en «Voz de Luz» obtuvieron recientemente el gran premio en el Festival de Televisión de Villa Clara, y la Corresponsalía consiguió el primer lugar entre similares instituciones, lauros que se integran a los nacionales conquistados en el Santamareare -UNEAC-, y de los Cine-Clubes Cubanacán o José Cassasús In Memoriam, de Camajuaní, así como en los certámenes periodísticos 26 de Julio y Primero de Mayo.

 

Si de periodismo se trata, al margen de la reseña informativa de la actualidad, en ENCVISIÓN se concluyó el documental «Cañones de Paz», dedicado a la producción arrocera en la costa norte, hechura fílmica en la cual lo verosímil se estructura en la cualidad argumental del discurso.

 

En esa particularidad descansan los planos fílmicos que componen, desde el primero que oculta información, hasta el medio interesado en aportar un distanciamiento con el espectador y los entrevistados, procesos que imponen claridad discursiva por medio del montaje estructural que da continuidad narrativa al relato.

 

Cañizares y su equipo no se dejan encandilar por la narración cronológica de la historia, porque creen que se precisa del enriquecimiento artístico-periodístico, y también de un estilo, ávido de atraer el interés del espectador; por eso gustan del montaje discontinuo en secuencias filmadas a destiempo y  de materiales de archivos, aspectos que acentúan lo  científico, lo histórico, lo educacional y lo  divulgativo sin que domine una dramatización aparente de en todo lo mostrado.

 

Hay preferencia por la participación interactiva, y los realizadores, a veces devenidos en actores, son testigos y protagonistas de los sucesos que cuentan; por tanto se especializan en lo  documental como  reto artístico que impone condición al dominio de códigos literarios trasladados de manera armónica a la televisión.

 

El método funciona, dicen, pero se requiere de superación profesional, de investigación histórica, de asesorías de especialistas, entre los que destacan al  periodista Alberto González Rivero; y por encima de todo, reconocen un respeto constante al televidente.

 

La obsesión por el trabajo último; ese que está en mente, y el apego a la verdad histórica, representan metas trazadas a cada instante, y aun cuando necesitan estar al tanto de nuevos secretos sobre la profesión, pretenden, como otros colegas del sector, afianzar la existencia del sentido escrutador de la realidad inmediata, concebidas como fuentes y posibilidades para la  construcción de una original documentalística.

EL OLOR DEL MICRÓFONO

EL OLOR DEL MICRÓFONO

Entrevista con la periodista villaclareña Dalia María Reyes Perera, ganadora del Gran Premio del Festival de la Radio Cubana, y del Premio Internacional «Oswaldo Gayasamín 2004».

 

Por Luis Machado Ordetx

 

Chesterton, gritó en Beaconsfiel, un pueblo de las cercanías de Londres que «[...] los duendes como los periodistas no son más que esclavos del deber», sentencia que inspira cómo con las armas silenciosas de la palabra encaro a una colega en los fundamentos teóricos y prácticos que mueven la realización informativa inspirada en dejar atrás el segundo precedente en que acogió el micrófono y calzar el conocimiento participativo.

 

Acaba de regresar de  la XXXI edición del Festival Nacional de la Radio Cubana, celebrado en La Habana, y como en otras ocasiones percibió el olor de los triunfos; esos que no considera vanamente hechos signados a la persona, sino al colectivo, porque el medio en que se desenvuelve constituye "respirar" la imaginación, acercarse a la perspectiva de lo oculto;  estar aquí o allí con ojos abiertos y conocimientos de causa.

 

Transitó de la prensa televisiva a la radio, y aunque no se considera "sabedora" de todo, los méritos atestiguan el camino hacia el Gran Premio en géneros periodísticos  ("Sin lágrimas en mis ojos", documental que contó con la locución de   Mariela Montes y Samuell Urquía, y la grabación y la edición de Sergito Martínez, un artífice en CMHW), y por si fuera poco escribió el guión de "El sol negado", ganador de idéntico lauro en la categoría Especial que abordó el tema de los Cinco Héroes Cubanos prisioneros injustamente en los Estados Unidos por defender a la Patria.  

 

Del concurso, la CMHW consiguió la categoría de mejor emisora provincial, y la periodista Raysa Guevara de CMHS (Radio Caibarién) obtuvo el Gran Premio en programa histórico con "Destinatario José Martí", a la vez que hubo cuatro individualidades distinguidas, así como tres segundos y dos terceros lugares.  

 

Acojo, por tanto, la preferencia del intercambio teórico, en el conocimiento del profesional que aborda algunos misterios de la radio; la asunción  del micrófono, la misión de contingencia y el respeto por el oyente. Entre colegas, Dalia María  Reyes Perera se aprecia por el laboreo de hormigas; de confesión perfeccionista; de acabado por lo inmaculado; de allí el preciosismo que imprime y el empeño que impone a cada resultado profesional o artístico.

 

Ella, sin dudas, constituye una de las artífices. Aquí está sin textualidad el diálogo impuesto por la informalidad, porque «los géneros periodísticos no estriban en la decisión individual, pero hay otros, como el radio periodismo, el reportaje y la entrevista de personalidad que consiguen mayores preferencias al penetrar en el ser humano, en las aristas más insospechadas del individuo y las colectividades.»

 

«El radio documental, por ejemplo, es el punto máximo, más allá del reportaje como Rey de los géneros, pues funde en armonía lo artístico y lo periodístico; maneja y contrasta fuentes informativas, protagonistas de historias, y obliga a la investigación; a la vez que cohesiona todos los recursos humanos y materiales que existen en la radio: música, efectos de sonidos, voces, edición; en fin representa el más alto grado de especialización y combinación profesional», expone.

 

Pero, al periodismo radial, como también al escrito, el televisivo o de agencia le faltan muchos trechos por tropezar.

 

«Tienes razón; en el caso particular de la radio, la imaginación, la agilidad o carácter inmediato con que la noticia llega a los oyentes, sintetiza parte de sus atributos fundamentales; sin embargo se pierde en veracidad, en participación y somos repetitivos, incluso se replican informaciones de otros medios y se desperdicia  frescura en el mensaje entre un espacio y otro.

 

«También, porque negarlo, hay intrusismo profesional de personas no capacitadas para asumir los retos del medio y sin más allá o acá, de la noche a la mañana comparten el micrófono con los oyentes; por tanto se requiere expresión fresca, respetuosa a la verdad, y también participativa; porque a veces se carece de credibilidad y eso daña, y en otras los recursos materiales conspiran contra las excelentes realizaciones; verdad que nadie negaría

 

En tu obra hay una obsesión por la temática femenina.

 

«Claro, porque soy mujer y representamos más de la mitad de los habitantes del planeta; estamos en un segundo plano; somos víctimas, incluso en Cuba, de mentalidades machistas, lo que necesita resolverse para conquistar una sociedad democrática en todos los órdenes. Por ejemplo, nuestras mujeres tienen un elevado nivel profesional, ocupan cargos de dirección social, pero tienen que asumir todos los roles, hasta de conducción familiar; ahí están muchas de las incursiones periodísticas en las que abogo por un mayor respeto, como se aprecia en el documental "Sin lágrimas en los ojos".

 

«Ya que me instas a retomar la radio; es mi vida; eso que me hace crecer, encontrar un amigo, aunque no te conozca en lo físico; el oyente constituye una familia, por tanto lo respeto, a la vez que abre surcos a nuevas imaginaciones a partir de la inmediatez que brinda. Hasta en tiempos de ciclones un mensaje esperanzador o no resulta agradecido entre quienes escuchan

 

A pesar de los años en la profesión, de dirigir programas, sé que aprendes todos los días; ¿acaso equivoco el punto de vista?

 

«Jamás estoy satisfecha; los premios no constituyen calidad, sino constancia y suerte en la competencia; pero en el fondo tienes que existir entrega, consagración e investigación. Tengo miedo siempre de no ser creíble, del oyente que pueda cambiar el dial; ese constituye un temor constante. En tanto, uno tiene que acercarse a la verdad, la originalidad, a los problemas de la gente; trabajar en equipo, porque aún en esta profesión faltan cosas por hacer, hasta superación, y la radio se lleva adentro pero carece de ciencia.

 

«Quisiera escribir libros, contar experiencias en el medio, las efectividades de las técnicas empleadas; hacer un Doctorado en Ciencias de la Comunicación, contar historias inéditas de Guayasamín, de Santa Clara, y por supuesto acercarme a la gente para que sus problemas, similares a los míos, se ofrezcan con solución en el seno de la colectividad; sin eso tampoco se comprendería la magia de la radio

 

Con la colega Dalia María Reyes Perera, de quien se aprende al igual que del más joven profesional, pude dialogar sobre otros temas, pero los dejé en un tapete escondido con el propósito de atraparla al siguiente día con fabulosas y trascendentes imaginerías; esas que se coronan en efectivas realizaciones al amparo, tal vez, del "Aleluya" inspirador de Händel en el justo medio de la redacción periodística.  

ONELIO JORGE CARDOSO EN RENOVADOS INSOMNIOS

ONELIO JORGE CARDOSO EN RENOVADOS INSOMNIOS

-Este lunes 11 de mayo, el Cuentero Mayor arriba al aniversario 95 de su nacimiento.- Instante inédito desde Santa Clara en la memoria del escritor.-  Testimonio del declamador villaclareño Severo Bernal Ruiz, dado en noviembre de 1989. INÉDITO.

 

Por Luis Machado Ordetx

 

                                                   « [...] guajiro de siempre, con el arique al 

                                                     tobillo, sostuvo a esta ciudad entre los huesos».1

                                                                                                           Jorge Cardoso

 

 

Deudas tenía con Santa Clara que, casi al ocaso de su vida prefirió tragárselas de un tirón. Como nadie, a pesar de su escasa cultura cuando arribó en la década de los 20, probó con minuciosidad de orfebre las más variadas vertientes periodísticas y literarias, con excepción del teatro y la novela, empecinado en  tomarle el pulso a la realidad.

 

En la fronda del tiempo, ese «cuentero» que llevó adentro, pensó dispensarle un recuerdo nítido al cúmulo de anécdotas, historias y amigos que forjó. La muerte, con carcajada hiriente, tras el vahído que sufrió en la mañana del miércoles 26 de marzo de 1986, truncó parte de las memorias contadas con fidelidad de detalles. Sin embargo, todavía lo percibo, entre fotos, regalos y papeles; siempre hablando o dormitando en el sillón de esta vivienda, a la que venía con reiterada asiduidad. 

 

Cuando las escapadas lo permitían, sea el sitio que fuera, aparecía entre nosotros. Entonces, creo que, tal parece, los golpes dados a la máquina, allá en el hogar habanero donde conformaba el último de sus cuentos, «La presa», presagió el final de la existencia. Tres días después, víctima de un accidente cardiovascular, fallecía. Antes esbozó las experiencias de un hombre que conquista una sola de todas las satisfacciones en el instante próximo al adiós de los mortales.

 

Sé, como pocos, que recordaba fielmente cuánto asimiló la ciudad en sus entrañas. Con 13 años, en 1927, vino a instalarse en Santa Clara, guiado por la familia, allí en la calle Síndico, esquina a Villuendas. De inmediato, fue matriculado en la escuela primaria-superior, número 1, sitio donde cursó el séptimo y octavo grados bajo la tutela del maestro Atilano Díaz Rojo.

 

Luego surgió el bachillerato, pero no concluyó su estadía en el Instituto de Segunda Enseñanza porque el hambre lo azotaba por cualquier rincón. De inmediato acometió los más disímiles trabajos: vendedor ambulante, corrector de pruebas y anunciador de medicinas.

 

                                     LAS CALLES DEL ESCRITOR

 

Onelio Jorge Cardoso, el Cuentero Mayor de los cubanos, de trato campechano como era, entabló relaciones que suplieran las carencias del conocimiento: embistió diversas fuentes del saber y, de pronto, contra toda esperanza, anidó apegado a los trajines del consejo editorial de la revista Umbrales, publicación que promovió la poetisa María Dámasa Jova Baró.

 

Ardientes polémicas estéticas lo alejaron de inmediato de aquel recinto, y al olvido inicial quedaron los apuntes como crítico y «versificador» de poca monta para aventurarse junto a Juan Domínguez Arbelo, Carlos Hernández López, Tomás González-Coya Alberich, Faro González Fleites y Rafael Lubián Aróstegui, en la organización, en 1934, del denominado Club Juvenil Artístico-Literario Umbrales.

 

Domínguez Arbelo insufló otros vientos al grupo: animó a escribir cuentos, a rastrear en los hombres y sus vivencias, hurgar y crear los personajes y volcarse hacia la realidad inmediata donde se coronara la reconstrucción de los ambientes; por lo que dio cursos teóricos con las últimas novedades literarias en el campo de la escritura.

 

 En «Las tardes del cuento», programa sabatino del Club, Jorge Cardoso presentó ante Umbrales las primeras piezas poéticas, y fueron tantos los señalamientos al romanticismo trasnochado y la literatura sentimental que, de inmediato, abandonó esas composiciones para siempre. Fue en ese momento en que me sumé a los jóvenes del Club en calidad de declamador.

 

Los ojos y el olfato de Onelio pasaron a ser de inmediato trazos para su narrativa: relatos muy cortos, de índole costumbrista, sicológica y real, entre los que incluyó «Negra mía», una estampa folklórica; «El milagro» y «Tú y usted» considerados en la actualidad como los primeros que escribió.

 

 Eran, a veces, tan malos en su concepción escritural,  que se los hacían migajas, pero él, admito, forcejeaba, buscaba lo propio. Andaba prendido del «Decálogo», de Horacio Quiroga, y de aspectos  relacionados con la comunicación y la dramaturgia oral, narrativa o  la preceptiva literaria.

 

Jorge Cardoso, en ciertas formulaciones sostuvo que era del todo un escritor autodidacta, tema del que comentó durante el cúmulo de entrevistas a que fue sometido en las décadas de los 60; 70 y hasta 1986, fecha de su muerte. Ese hecho no es del todo verídico.

Mira, estoy entre la primera hornada de Umbrales, y la memoria y papeles hallados recientemente, casi vírgenes, de mediados del octavo lustro del siglo pasado, cambian toda esa tónica: el sábado 21 de marzo de 1936, el Club dedica sus labores al esbozo teórico «El arte del cuento: estudio crítico», presentado por Domínguez Arbelo. Allí se analizó «El hombre de la petaca» y «El reloj vengador», ambos de Manuel García Consuegras, así como «Cronista por tres días» y «Dos crímenes», de Carlos Hernández López, y «El velorio y el milagro», de Jorge Cardoso.

 

Los dos últimos autores salidos de las páginas de la revista Umbrales, y después sabáticos del Club, se prepararon en teoría y corrigieron defectos literarios para participar en el concurso de narraciones que en mayo de se año promovió la revista habanera Social. Onelio ganó el primer premio con «El velorio y el milagro», de temática campesina, mientras Hernández López, con «La traición», y «Bertelot», ocupó la segunda y tercera posiciones. Después las sesiones teóricas continuaron con el propósito de limar defectos, estudiar los estilos de autores contemporáneos, tanto cubanos como extranjeros, y colocarse al día con los requerimientos técnicos del arte de narrar.

Desde entonces, Jorge Cardoso y otros villaclareños incorporados al Club Umbrales, rastrearon historias y recorrieron los campos cercanos a Santa Clara, con la finalidad de indagar en las costumbres y psicologías de los hombres que habitaban o laboraban en esos parajes.

 

Hicimos varios ejercicios periodísticos y narrativos; fuimos por veredas y cuestas empinadas en zonas rurales donde abundaban los campesinos, carboneros y gente humilde, y formulamos historias que, con elementos fantásticos, tocaban la realidad de las vidas de gente de carne y hueso.

 

Esas experiencias, la rapidez de los diálogos y la síntesis de los conflictos, tenían una recreación periodística, lo admito; pero el sustento era narrativo, porque imperaba la descripción y la presencia de escenas que, sin mucha elaboración, constituían una historia literaria.

 

Así, con frecuencia, Onelio Jorge Cardoso, Luis Tamargo, Domínguez Arbelo, Hernández López y otros jóvenes fuimos a las alturas de Pelo Malo, el Escambray u otros sitios, y entablamos peroratas con campesinos o transeúntes localizados en el camino. Ahí están las fotografías, en muchas hasta aparece un mono que figuró de mascota del grupo. En algunos de los cuentos y tradiciones que Onelio recreó con posterioridad desde la óptica realista o fantástica, sin dudas, salieron de las miserias, los sueños vacíos o repletos de plenitud espiritual; la discriminación y las inmundicias que percibió en aquellos periplos.

 

El premio «Hernández Catá» que mereció por «Los carboneros», en 1945, llevó en esencia los recuerdos que guardó en la memoria sobre las anécdotas que escuchó en aquella época por los alrededores de Santa Clara, lugar que le permitió componer atmósferas y psicologías humanas enriquecidas después con el  tránsito por Matanzas en labores viajante de Medicinas y la posterior ojeada a la Ciénaga de Zapata.

 

Andábamos en aquella ocasión por Pelo Malo, vestidos al hábito de los guajiros; con sombrero y botas de labranza, aunque a él no era necesario colocarle esa indumentaria para detallar en su catadura campestre. Durante el proceso de escritura Domínguez Arbelo requería del traspaso de relatos, de corte costumbrista, verista o fantástico en que se fijara, de acuerdo a la originalidad de cada cual, lo apreciado en la travesía.

 

La antológica pieza «El cuentero», que nadie lo dude, aun cuando jamás lo dijo por lo claro, retoca de pie a cabeza al poeta matancero-villaclareño Enrique Martínez Pérez, asiduo visitante a las tertulias literarias y campechanas que se sucedían en el bar Ideal de esta ciudad. Creo, alguna que otra vez, repetí esto; criterio compartido por unos pocos.

 

A finales de 1937, tras los topetazos y consejos que sustenta con el dominicano Juan Bosch Gaviño, residente en Santa Clara, y también el camagüeyano Emilio Ballagas Cubeñas, además de las lecturas que hace de la obra de Luis Felipe Rodríguez, decide aventurarse a la conducción de las tertulias literarias de la Academia Luz y Caballero perteneciente al Colegio de igual nombre que dirigía la profesora Celia Melgarejo, en Villuendas y Marta Abreu, en los altos del Correo Viejo, sitio que ocupó El Billarista.

 

Su osadía era mayúscula: Raúl Ferrer Pérez le extendió una invitación para que ocupara un aula como maestro cívico, perteneciente al Escuadrón 37 de la Guardia Rural, en el central Narcisa. Allí estuvo por un tiempo. Un espíritu de superación, intrínseco a su personalidad de husmeador perenne, lo enriquecía por dentro. De ahí, tal vez la formulación absolutista del autodidactismo.

 

                          LA PROMOCIÓN LITERARIA

 

En La Publicidad, diario de Información de Las Villas, con redacción en Santa Clara, inicia una sección dedicada a difundir a cuentistas cubanos, latinoamericanos y europeos. Hasta 1943, después de casi dos años ininterrumpidos -fecha en que está próximo a partir hacia Matanzas-, Onelio Jorge Cardoso conduce ese apartado cultural. Revisen la prensa de la época y se percatarán que su concepto está alejado del sentido folletinesco y baladí que imperaba en otros diarios de esa época.

 

La obra de Gorki, Gervaise, Gaynor, Mainichi, Regis, Benavente, Maurois, Vargas Vila, Quiroga, Eustacio Rivera, Rulfo y otros narradores de fuste, brota reflejada en las páginas del rotativo; hecho que constituye un hallazgo para un medio de ese tipo dirigido, sobre todo, a un público mayoritario donde tiranizaba la revelación hueca.

 

Mira, aquí tengo una carta que escribió en 1943, desde Matanzas, al amigo y poeta Sergio Pérez Pérez: reconoce las enseñanzas legadas por Santa Clara y, en especial, da «vivas» a los jóvenes del Club Umbrales. Ya por entonces era un escritor que se  consagra  hacia otros horizontes, incluida la radio y la televisión después, y percibe los ignotos asombros que solo la voluntad y el espíritu de crecer hinchan al aire. A veces repetía de manera proverbial, muy guajiro al fin, que a las montañas no se subía por caminos llanos.

 

En el texto, al describir sobre las historias de Sandalio Simeón (Potrerillo) Consuegras Castello, uno de los prospectos que jugaba  en aquel tiempo con el Deportivo Matanzas, dice a cara destemplada: «Hoy mismo intimé con un gran pelotero -Consuegra-no el Indio- que muy alto ha puesto el nombre de Cuba. Pues me cuenta que tiene 23 años, y de muchacho -como si ya anunciara- dejaba la "guataca al anochecer y se iba a tirar naranjas y echar juegos que le costaban a la mata toda la carga de sus frutos ácidos". ¡Ves, era su gran vocación, y ahora da gusto y orgullo ser su amigo, porque sale uno con él y toda la gente le hace coro preguntándole de pelota y mirándolo de arriba abajo! Él se turba porque esta es su condición aparejada a la vocación de los mejores, se turba, pero cuenta y se enorgullece. Si el hombre no está contento de algo suyo, pues no está vivo.

 

Más adelante precisa: « [...] la gente nace para una cosa, y que se aparte todo el mundo: que allá va el hombre con todos sus sueños. Eso sucede en todos los campos».2

Él da sus lecciones: ese pitcher derecho, se regocijó de récord en escenarios cubanos con los Clubes Cumanayagua y el Atlético de Marianao; probó suerte como profesional de las Ligas mexicana, venezolana y norteamericana, y vistió las franelas de los equipos de Puebla, Monterrey, los Gavilanes, Medias Blancas de Chicago, Senadores de Washington; Orioles de Baltimore y Gigantes de Nueva York.

 

Onelio sin quererlo lo vaticinó. Tenía ese Potrerillo Consuegras una extremidad y músculos de hierros, y se convirtió en un hombre que, en 1954, al jugar con los Medias Blancas consiguió el título de primer lanzador foráneo en conquistar el campeonato de la Liga Americana al registrar un balance final de 16 victorias y 3 derrotas.

 

Sin saber qué depararía el tiempo a ese pelotero, él narró desde el anonimato la historia de los inicios de un joven que tiró piedras, para paliar el ocio y el hambre. Entre los naranjales del pueblo natal, templó de tal manera la espalda y las piernas que, desde el montículo, luego se hizo inmenso. Sería bueno que un día se diera a conocer completa esa carta, por que, sin duda, constituye una homonimia de  Onelio, quien precisamente  fue eso: un recreador de anécdotas, de la isla y del universo, capaz de cautivar con la magia que prodiga la palabra exacta que entona un sueño sin fronteras de latitudes y épocas.

 

Por eso, tal vez, dibujó desde Santa Clara aquellos minuciosos y perennes fragmentos de su mundo, colmados de una óptica humana y original; y a ratos y por siempre, se asomó a la pupila del periodista y del escrutador colgado de los infinitos asombros de la realidad. 

 

                                                     NOTAS

 

[1] V. Luis Machado Ordetx (1984): «El cuentero cabalga en sus setenta», en Vanguardia; Villa Clara, 22 (244):2; domingo 20 de mayo.

2 Onelio Jorge Cardoso (1943): Carta a Sergio Pérez Pérez, fechada en Matanzas, lunes 15 de noviembre. [Inédita. El autor dispone de fotocopia].

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GIANNI MINÁ, DEBO A MUHAMMAD ALÍ TENER A CUBA EN EL CORAZÓN

GIANNI MINÁ, DEBO A MUHAMMAD ALÍ TENER A CUBA EN EL CORAZÓN

El periodismo debe ser creativo y leal a la verdad.- A mi nadie me puede desmentir.- Los cambios en América Latina se deben en parte a este país.

 

 

Por NELSON GARCÍA SANTOS Y LUIS MACHADO ORDETX

 

Quizás la revelación de su agudeza para advertir lo que subyace sin que se dejara encandilar, sobrevino hace casi 40 años cuando vino a Brasil asombrando por el jazz, el bossa nova y la samba.


Muy pronto descubrió el drama de América Latina, y desde entonces, Gianni Miná, estableció una empatía a través de las realidades y sus gentes, lo que tuvo para él un impacto telúrico al enrumbarlo  hacia luces inéditas.


Lo explica, mezclando admiración y sorpresa, como un hecho mágico, sin precedentes: «el placer por el jazz me viene desde niño, de mi generación, y quería conocer el alma de todo ese tipo de música y tuve la posibilidad de hacerlo con los más grandes protagonistas.

«No puedo negar que la primera parte de mi carrera fue deportiva y también musical, y luego enrumbé el camino hacia nuevas historias hasta mi llegada, por último, a Cuba, allá en 1974.»


Recuerda con orgullo las historias con los integrantes de los Beatles, los Rolling Stone, Dizzy Gillespi, Louis Amrstrong, Ray Charles y Cassius Clay, a quien dedicó en 1987 el documental, de casi dos horas, Muhammad Alí, una historia americana.


¿Sabes? Él transformó las relaciones del boxeo profesional con la sociedad de la comunicación.


-¿Cómo?


-Le hacías una pregunta e inmediatamente empezaba a hablar del drama de los negros en Norteamérica y cómo  contrarrestar la discriminación racial; solo después contestaba la interrogante.


 ¿Estuvo con él muchos años?


«Casi diez, un privilegio que me abrió el corazón hacia Cuba al acompañarlo en la primera visita que realicé durante aquel memorable encuentro con la realidad de ustedes y con el mítico Teófilo Stevenson.»

Muy pronto Miná transitó de aquel idilio inicial por la música, al descubrimiento y el análisis, y con el devenir del tiempo se convirtió en el periodista europeo más conocedor y divulgador de la historia del Sur del Río Bravo a la Patagonia.


Ahora está otra vez está entre nosotros, tras la huella de la filmación de «Cuba en la época de Obama», un documental que proyecta para este año, pero al respecto eludió adelantar detalles precisos, y aunque el titulo presagia el tema mantuvo en secreto la medula del asunto.


PARA QUE NO ENGAÑEN A MIS HIJAS

 

La tarde calurosa del miércoles 8 de abril lo vemos cuando respira profundo y contempla el relieve con la imagen del Che; está frente al nicho donde reposan sus restos,  inmóvil con los brazos extendidos y cruzados hacia delante.


Acababa de saldar una deuda. Jamás había venido al monumento al Guerrillero Heroico, una de las personalidades que más lo han conmovido y a la que le parece conocerla desde siempre. Hace más de diez años realizó documentales sobre su guerrilla en el Congo y Bolivia, basados en los testimonios de Pombo (Harry Villegas) y Urbano (Leonardo Tamayo).

Después le siguieron «El Che cuarenta años después» (1992) y «Un viaje con el Che Guevara» (2004). Con particular amor recuerda el filme  Fidel cuenta del Che (1990).


Lo que sintió en el monumento lo reveló escuetamente:    «Vine emocionado y me voy conmovido». Lo vimos desandar las escaleras, detenerse aquí y allá, con los ojos humedecidos y un rostro que delataba a un hombre hondamente impresionado.


Luego sin que nadie se lo solicitara aclaró: «Ahora traje a mi esposa y mis dos pequeñas hijas para que conozcan la verdadera historia, y nadie las confunda en medio de las ideas fascistas que cobran fuerza en escuelas de Italia y en otras partes del mundo.


«El legado del Che no lo han podido destruir. Ustedes son afortunados, lo  atesoran a él y a su historia. No todos los pueblos tienen este privilegio.»


 A MI NADIE ME PUEDE DESMENTIR

 

Gianni Miná es un periodista que ha tejido una carrera en tantísimo años sin que nadie lo pueda cuestionar, como le agrada enfatizar.


- ¿El secreto?

-La información constituye un proceso arduo, serio y difícil, muy riguroso que conlleva una exhaustiva verificación de los datos hasta que tengas la seguridad de 

que nadie en el mundo pueda desmentir lo que dices, editas o escribes. Es el crédito de la vida y de toda la carrera profesional.


»Ahora los jóvenes periodistas en Europa y Occidente, en definitiva, en el mundo creen que con sentarse frente a una computadora se resuelve todo, pero están equivocados hay que investigar mucho.«


¿De qué manera valora Usted  a América Latina?

 

-Están pasando cosas que sin Cuba fueran imposible; es la verdad y la historia lo reconoce; ustedes sufrieron mucho y también América Latina, aunque no esperaban que por el sacrificio de esta Isla iban ocurrir los cambios.


 «Esa región se transforma: ya 10 naciones tienen un gobierno de izquierda o centroizquierda, impensable un tiempo atrás, lo cual significa que la resistencia de Cuba, su sacrificio, no fue en vano.


Contra este país se han hecho muchas injusticias, ahí está el ejemplo de los Cinco Héroes contra quienes se ha cometido «uno de los más grandes delitos del derecho, la moral y la ética. Y tengo la esperanza de que el primer presidente negro de Estados Unidos, entienda que arriesgaron la vida para garantizar la paz, sobre todo en aquellos momentos en que la situación del terrorismo organizado contra Cuba en la Florida llegó a un punto sin precedentes.


CUBA EN SU OBRA

El mereció dos grandes premios, uno en el Festival de Berlín y otro en Sevilla, precisamente con los documentales-entrevistas a Fidel, y el acercamiento a nuestro contexto insular y a América Latina, temáticas que le valieron enemistades en Italia y el mundo.

«Esos premios responden al proyecto «Cuba Memorys». El pasado año festejé medio siglo de vida profesional con una muestra en Roma de 31 documentales, escogidos entre 50 ó 60 filmes de corte político, referidos a temas diferentes: historias de países, del jazz, de los Beatles...


NI SI, NI NO

 

«Con Fidel grabé mucho, con este equipo que ahora me acompaña, y las entrevistas de 1987 y 1990, a veces se salían del tono protocolar, llegaban a la camaradería, a un dialogo entre personas. En la primera ocasión a las cinco de la madrugada seguíamos grabando, pero él todavía no había hablado del Che; se lo había pedido y no dijo ni sí, ni no.


«Insistí, y tuve el honor de una confesión tan fuerte sobre su amistad con el Comandante Guevara. En verdad fueron preguntas difíciles, íntimas, las cuales contestó con absoluta honestidad y esto, pienso, le otorgó al trabajo una importancia histórica que no esperaba»


¿Qué ocurrió en la segunda?

 

«En 1990, la otra entrevista, tuve divergencias fuertes con él, porque le hice muchas preguntas sobre hechos dramáticos y peligrosos que ocurrieron en el país, ocasión que podía facilitar la llegada de marines norteamericanos, lo que me preocupaba, porque era un momento que esperaban hacía años; pero allí nació un gran respeto mutuo, una confianza.


 «Digo más, Fidel siempre es coherente y jamás cambiará.

Las entrevistas con él han constituido un momento mágico  y maravilloso que transformó parte de mi vida.


Gianni Miná se despidió entusiasmado con su nuevo proyecto, por estar acá, y cuando en el epilogo le preguntamos, qué piensa del periodismo actual fue rotundo«

Tiene que ser creativo y leal a la verdad.»