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GIANNI MINÁ AL DESNUDO

GIANNI MINÁ AL DESNUDO

-Confesiones del destacado documentalista y periodista italiano Gianni Miná [Turín, 1938], tras su paso por Santa Clara.-

Por Luis Machado Ordetx

Respira profundo; desprovisto de los imprescindibles espejuelos contempla el relieve con la imagen del Che; está frente a su nicho funerario sin perder por un momento la posición de firme con los brazos extendidos y cruzados hacia delante.

 

Quien lo contempló en su intimidad, comprende que el periodista europeo más conocedor y divulgador de la historia contemporánea escrita desde el Sur del Río Bravo a la Patagonia, no faltará en Santa Clara a un solidario tropiezo con el Guerrillero de América, instante que aprovechó para compartirlo con la familia   -la esposa y las dos hijas nacidas del matrimonio de la madurez-  y el equipo de realización cinematográfica que siempre lo acompaña en el descubrimiento de la historia, la cultura y las realidades más inminentes que persisten en individualidades políticas y en colectividades de los pueblos.

 

Miná estuvo en nuestra ciudad; habló de documentales anteriores, unos 70 en la carrera profesional de más de medio siglo de periodismo televisivo y escrito; también de los intercambios con Fidel -Un día con Fidel (1987) y Fidel cuenta el Che (1990)-; sustentó aspectos del periodismo que emprende, del goce por el jazz, la bossa nova y la samba, y de los cambios hacia la izquierda que ocurren en el Continente; de los proyectos próximos -la filmación de «Cuba en la época de Obama», a la vez que, en diálogo con periodistas villaclareños, mostró entusiasmo dicharachero, de sonrisa y el deseo de tragarse de un tirón todo el oxígeno  que almacenan los interiores y lugares aledaños al Complejo Escultórico «Ernesto Che Guevara», un símbolo viviente para el mundo, porque el guerrillero regresa siempre con algo más...

 

                            PROFESIONALISMO EN PRIMER ORDEN

 

Cuba regaló dos años atrás grandes premios, uno el Festival Internacional de Berlin, y otro en Sevilla, precisamente con los documentales-entrevistas a Fidel, y el acercamiento a la «Isla de la Libertad» y a América Latina, temáticas que le valieron inemistades en Italia y el mundo; pero Miná no cree en eso, pues «la información constituye un proceso arduo, serio y difícil, muy riguroso; el control de la noticia es para mi casi obsesivo y entonces con la verificación de los datos tengo la completa seguridad  que nadie podrá desmentir lo que digo, edito o escribo.

 

«Esos premios responden al proyecto «Cuba Memorys», por ser  excesivamente riguroso con la noticia, decir la verdad ante el mundo; no traicionar ninguno de sus aspecto -trabajo de días para la verificación-, y la lealtad a la ideas. Sí, cuesta mucho tiempo, y también claro, mucha antipatía por parte de algunas personas, porque desmentirte es muy espacial, y hacer que nadie en el mundo puede decir que esto no es así, significa el crédito de la vida y de toda la carrera profesional.

 

«Cosa asombrosa: el gusto por el jazz viene desde niño, de mi generación, y quería conocer el alma de todo ese tipo de música y tuve la posibilidad de hacerlo con los más grandes protagonistas de esta cultura. Mis amigos, a los que vuelvo siempre, fueron integrantes de los Beates, Rolling Stone, Dizzy Gillespi, Louis Strong, Ray Charles... Otros son políticos; y también deportistas, entre los que destaco a Cassius Marcelus Clay, a quien filmé un documental («Cassius Clay, una historia americana»), ya que cambió la historia de las relaciones del boxeo profesional con la sociedad de la comunicación: le hacías una pregunta e inmediatamente te respondía, "antes hay una condición de los negros de América, la batalla que estamos haciendo", y después contestaba. Trabajé con él casi quince años, un privilegio que abrió el corazón hacia Cuba, al acompañarlo en la visita que hizo aquí.

 

«De 1974, cuando viajé por vez primera a la Isla, quedé sorprendido; luego los diálogos con Fidel, los documentales basados en los testimonios de Pombo (Harry Villegas) y Urbano (Leonardo Tamayo) en la guerrilla internacionalistas en misiones de África y Bolivia; la utilización de imágenes de archivo en «El Che cuarenta años después» (1992) y «Un viaje con el Che Guevara» (2004), son cosas que inspiran a seguir al pie de la palabra y la historia.

 

«Ahora traigo a la familia, sobre todo a las niñas, para que vean que cuento en mis documentales, y sepan desmentir las campañas contra Cuba en medio de una ola de fascismo que se levanta en Italia. Ustedes tienen cosas extraordinarias, y siempre lo hago saber en mis materiales. Con Fidel grabé mucho, con este equipo que ahora me acompaña, y las entrevistas, a veces se salían del tono protocolar, llagaban a la confesión, a la camaradería; así tuve el honor de la confesión tan fuerte sobre la amistad con el Che;  con preguntas difíciles, íntimas, las cuales contestó con absoluta honestidad y esto creo dio al trabajo una importancia histórica que no esperaba.

 

«Antes de irme a Italia, albergo la posibilidad de encontrarme con Fidel en su permanente  estancia de estadista universal; un hombre a quien comienzas haciendo una entrevista oficial y al rato es un diálogo entre personas con mucho respeto mutuo; claro, lo sucedido con él, constituye un momento mágico, maravilloso, que cambió un pedazo de mi vida; y de pronto, en adelante, te reitero, tuve más amigos, pero también más enemigos. No obstante sigo fiel a Cuba y a América Latina.

 

«Digo más, Fidel siempre es coherente, y jamás cambiará; creo que América Litina se transforma; ya 10 naciones tienen un gobierno de izquierda o centroizquierda, cosa impensable un tiempo atrás: eso significa que la resistencia de Cuba, su sacrificio no fue cosa vana, sino importantísimo; en Ecuador y Bolivia ascienden al país coaliciones de indígenas que antes para nada contaron en esos países; sin embargo son el asiento de la historia.

 

«Están pasando cosas que sin Cuba fueran imposible; esto es la verdad y la historia lo reconoce; ustedes sufrieron mucho, y lo entiendo, pero creo que la humanidad que también sufrió en América Latina, no esperaban que por el sacrificio de Cuba todo esto podía cambiar. Eso y más tiene que reflejarlo, decirlo, y martillando el periodismo creativo y leal a la verdad.

 

Tal es el caso de los Cinco Héroes cubanos presos injustamente en Estados Unidos, causa que se quiere colocar como uno de los más grandes delitos; sin embargo, no es una causa ideológica, sino de derecho, de moral, de ética, y tengo la esperanza que el primer presidente negro de Norteamérica -hijo de un keniota-, entienda que es sacrificar la vida para que su pueblo viva en paz, más en momentos en que la situación del terrorismo organizado contra Cuba en la Florida llegó a un punto sin precedentes.

 

«La revista «Latinoamérica y todo el sur del mundo», que dirijo en Italia, publica artículos, crónicas, comentarios y... Ahí está la denuncia contra toda injusticia, la verdad frente a las atrocidades que cometen los gobiernos con amparo "legal", y el porqué América Latina se abre paso en la historia.»

                                         LA MANOS DEL AMIGO

 

Gianni Miná no quiere concluir el diálogo ameno que sostiene; apenas le queda tiempo para proseguir viaje hacia el oriente cubano donde tomará imágenes para el documental «Cuba en los tiempos de Obama»; todavía quedan días de estancia en Cuba, y al salir del nicho funerario donde reposa la historia viviente del Che y su Destacamento de Refuerzo, con los ojos humedecidos, en resuello brotaron las palabras: «Una historia, afortunados los cubanos que vivieron esta historia; no todos los pueblos tienen esta historia», y luego estampó en el libro de firmas de los visitantes: «Vine emocionado y me voy conmovido», un hecho sin precedentes que a cada instante reseña el profesional amigo.

ANIDO PACHECO SIN MINIATURAS

ANIDO PACHECO SIN MINIATURAS

Por Luis Machado Ordetx 

 

Desde los embrujos insertados en el primitivismo moderno -ese que hormiguea en las arterias de la creación artística sumergida en imaginerías desprendidas por el encierro hogareño y el ambular silencioso por callejas céntricas-, Alberto Anido Pacheco, pilongo hasta los tuétanos, re(busca) en sus totales andanzas: la palabra oral, la escritura, la selecta música, el cine, y por supuesto la pintura; espacios que presagian su desenvolvimiento perpetuo en el señorío de las siete décadas de existencia.

 

Otra vez, rodeado de amigos, retoma el dibujo popular, con acuarelas concebidas -unas a dos manos y otras a cuatro-, en motivos extraídos de los siempre acompañantes «mitos afrocubanos y la religiosidad insular», así como de temáticas, casi surrealistas, preñadas de hálitos en los cuales el ornamento se funde a la línea, el color y la lectura sugerida. Nadie duda que sus acabados jamás quebranten la fijeza  del perfeccionista.

 

Recién acaba de abrir otra exposición: «Electriza el pensamiento», ubicada en la Galería Provincial de Arte; y durante ese empeño está acompañado de los  creadores Erick Sacramento Ortega y Eduardo LLamosa, devenido éste último en original perseguidor de los arcanos más próximos insuflados por el mágico lirismo que consigue Anido Pacheco.

 

La muestra surgió en ocasión del xv Salón Territorial de Arte Popular, instante en que creador aprovechó para, otra vez, desdoblar el goce espiritual que explaya en sorprendente imaginación. Antes, meses atrás, en la galería del Museo Provincial de Historia, festejó el aniversario 45 de iniciación en la pintura y el dibujo; momento en el cual sumó a otros amigos en similar proyecto sumergido para mostrar la espléndida complacencia por  lo popular.

 

Ahora vuelve a la carga con 23 piezas firmadas por Anido Pacheco (20 le pertenecen por entero), otra la rubrica junto a Llamosa -quien exhibe cinco independientes y de su autoría- y dos con Sacramento Ortega, fusionadas con original visión a la manera en que Anido Pacheco concebe la realidad mitológica.

 

El espectáculo de inauguración, a principios de semana -en saludo, además, al medio siglo de surgido el ICAIC-, trajo a la instalación radicada en los salones de la antigua Colonia Española, un hecho sin precedentes: integración de las artes con sus respectivos medios expresivos: música al piano, pintura, narración oral y dramática en sugerencia a un texto punzante que se aferra al entorno mítico de las aguas del río habitado por el güije; y a la par retoca el sentido maléfico de la hechicería, la seducción, el erotismo, la majestuosidad de la ciudad envuelta en los conjuros alados de las aves y en los colores radiantes de la noche o el día.

 

Las firmas de las acuarelas, incluso de los cien diferentes dibujos que conforman igual número de catálogos, estampan 2008 como fecha de realización; sin embargo, aun la reciente incorporación de Sacramento Ortega y Llamosa a los delirios de Anido Pacheco, persiste aquel afán de iniciación signado a la inspiración que dejaron Samuel Feijóo Rodríguez o José Seoane Gallo.

 

Alberto subraya en sus huellas con la «Virgen Pagana» (1961) o «Bailarín de Carnaval» (1962), hasta las más recientes elucubraciones en «Recuerdo de una puta marginada», «Romance guajiro» y «Murciélago con tomeguín», entre otros.

 

Robert Almann, el estudioso y animador de la cultura popular, cuando escribe sobre este artista villaclareño, estampa un rostro de asombro por la ingeniosidad de sus concepciones fantasmagóricas prolongadas a la narrativa publicada -La casa en silencio (1995), Un mundo de sábados azules (2002) y El hilo del silencio (2008)-, incluida también la inédita, titulada «Más que el polvo», continuadora del ciclo temático que inician las primeras novelas.

 

Todo provoca un crujido hacia lo recóndito y habitable; peripecia sorprendente que en versos dedicados por la poetisa Iliana Aguila Castillo a Anido Pacheco, se afirma que toda su pintura «Es la luz del colorista quien la mira/ descubriendo el ayer como un hechizo/ y es una sirena mulata quien regresa/ a su perenne azul de tornasoles.» Visión esa que expone al creador sin un rostro atado a las miniaturas.                                        

SANTA MARÍA MAGDALENA, EN CIFUENTES

SANTA MARÍA MAGDALENA, EN CIFUENTES

Por Luis Machado Ordetx

 

Después de dos décadas de una ruina casi total, en la iglesia Santa María Magdalena, en Cifuentes, concluyeron la labores reconstructivas que abarcaron el inmueble, incluido el campanario -según consideración del diagnóstico técnico inicial como insalvable-, acontecimiento que permitió, dado el rescate por preservar la originalidad arquitectónica y su funcionalidad eclesiástica, concederle el Premio de Restauración Villa Clara 2009, distinción que entrega el Centro de Patrimonio Cultural y la Oficina de Monumentos en la central provincia cubana.

 

La iglesia, situada a unos 30 kilómetros al norte de la ciudad de Santa Clara, se erigió en su actual demarcación en 1856, fecha en que sustituyó a un antiguo templo edificado en 1817 con elementos de tabla de palma y guano en la hacienda La Magdalena; ocasión en que allí se celebró la primera misa en una jurisdicción eclesiástica que abarcó las localidades cercanas de Calabazar de Sagua, Encrucijada, Malezas, Santo Domingo y San Diego del Valle.

 

Las labores constructivas (proyecto, inversionista y ejecutor) respondieron a la asesoría del Obispado de Santa Clara, y en el empeño contaron con la colaboración de especialistas del Centro Provincial de Patrimonio Cultural, institución esa que, además, concedió los premios y menciones en Conservación a edificios que resguardan la particularidad arquitectónica de fachadas, portales e interiores de edificaciones o espacios abiertos.

 

El narrador e investigador histórico Luis Pérez Pérez, refirió las características pasadas y presentes de la iglesia Santa María Magdalena, enclavada frente al Paseo Martí, en la carretera que va de Santa Clara a Sagua la Grande, entre las que descuella una fachada precedida de cuatro palmas reales -árbol nacional de Cuba- plantadas en la segunda mitad del siglo xx, así como seis farolas -símbolo cultural de Cifuentes-, y varios bancos fabricados con metales no ferrosos que sustituyeron a los antiguos de granito verde con anuncios de comercios locales.

 

También hay tres bustos erigidos a los patriotas Emilio Núñez Hernández       -esculpido por el italiano Luiggi Piedrasanta-, de José Martí y de Antonio Maceo, correspondiente a la autoría del villaclareño Carlos Era.

 

Precisó que el templo está compuesto de una sola ala, y lo distingue el sonido que emiten sus tres campanas, así como la presencia en la fachada de una imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre. De igual modo, la iglesia Santa María Magdalena forma parte de los atributos incorporados al escudo de Cifuentes, sitio vinculado a la cría de ganado y los cultivos menores según orden del Cabildo de Villa Clara concedida en 1696; aunque su fundación data de 1817, instante en que caracterizó por un impetuosos desarrollo azucarero y la ubicación de caminos de hierro que la enlazaron con los puertos de Isabela de Sagua y Caibarién.

 

En la actualidad el denominado Oasis Villaclareño es un municipio con límites territoriales con otros seis de los trece que componen la central provincia cubana, y tiene más de 33 mil 294 habitantes diseminados en diez Consejos Populares, distinción que concede a la actual iglesia Santa María Magdalena cualidades sin precedentes en la conservación de un patrimonio material-arquitectónico.

 

DE LELLIS EN SANTA CLARA

DE LELLIS EN SANTA CLARA

Por Luis Machado Ordetx

 

  • - Confesiones tomadas de los diálogos sostenidos con el declamador villaclareño Severo de la Caridad Bernal Ruiz [Santa Clara, 1918-Id, 1990], quien desplegó una profusa correspondencia con el poeta e investigador argentino Mario Jorge De Lellis.

 

«Pero las palabras son tan generosas/ Como tarjetas de crédito;/ Tan veraces / Como bancos financieros

                                                                                    Luis Sexto[1]

 

Allá, en las calles de Almagro, en Argentina, el poeta Mario Jorge De Lellis,[2] degustó una que otra vez la candidez del aroma de los puros cubanos, desde la mirada de la fragancia del humo, casi seguro, compuso encendidos versos entre el misterio, la palabra, los sorbos de vino y la muchedumbre que frecuentó los cafetines enclavados en Corrientes y Medrano, su sitio preferido.

 

A mediados de la década de los años 40 del pasado siglo, ya consagrado en la poesía y el universo de la intelectualidad argentina, recibió allá en su pueblo natal de Almagro, algunos envíos reiterados de habanos elaborados a partir de hojas cosechadas en zonas de Manicaragua o Neiva, a más de 320 kilómetros al este de la capital de Cuba; los despachos de pequeños bultos eran hechos por escritores residentes en Santa Clara o Caibarién, todos amigos de De Lellis por medio de las correspondencias.

 

El contacto del argentino con los cubanos ocurrió a partir de las lecturas que realizó de la revista Archipiélago, una voz de tierra adentro para el Continente [Caibarién, 1943-1947], publicación en la que aparecían trabajos literarios concebidos por los escritores Ramón Arenas Hernández (Ramiro de Armas), Quirino H. Hernández, Adolfo A. Menéndez Alberdi, Onelio Jorge Cardoso y Severo de la Caridad Bernal Ruiz, entre otros.

 

Innumerables fueron las cartas de un lado y otro desde las Antillas Mayores hasta Sudamérica, y en ese intercambio epistolar también se acogieron los argentinos Juan Carlos Stella, el cantante y locutor Eduardo Rayo, el escritor gallego Xavier Bóvedas, María Teresa de León y Rafael Alberti, todos residentes en tierras de Buenos Aires, al igual que Manuel Hurtado de Mendoza, propietario de la Editorial Pleamar.

 

La poetisa Teodora (Nena) Olivera Ruiz, residente en Santa Clara, afianzó los intercambios de versos, y de ese epistolario mutuo con los argentinos, llegó a esta ciudad cubana el original libreto radial que escribió el gallego Xavier Bóvedas durante la presentación de Nicolás Guillén en la emisora L.R-2, Radio Argentina, ocasión en que fue pública la edición de El Son entero, texto salido de la imprenta bonaerense en julio de 1947.[3]   

 

De Lellis, por su parte, traslada poemas incorporados luego a sus libros Siglo Rojo (1943); Litoral de Angustia (1949), así como Melodía por dentro (1951) y Cantos Humanos (1956), al tiempo que comenta aspectos de la biografía que prepara sobre César Vallejo y de la renovación estética que recibe el verso hispanoamericano a partir de la visión singular de la realidad y el compromiso social.

 

Severo Bernal, el Declamador Dilecto de Las Villas, mostró con satisfacción un ejemplar de Siglo Rojo: Veinte poemas para el siglo xx, de 1943,[4] enviado con una dedicatoria autógrafa del autor al villaclareño; incluso, remite una fotografía en que esconde la cabellera bajo la protección de un negro sombrero.

 

El poeta argentino, considerado como una sólida voz contemporánea del pasado siglo en su país, comenta sobre el barrio natal y las calles de Almagro,[5] entre los que resaltan a su gusto Salguero, Valentín Gómez, Corrientes y... También vibra con el «Puente de Bustamante»:

 

«Pasaba el puente mismo,/ El morirse en las vías, el despedirse en humo,/ Y voz entrecortada,/ Y pasaba Palermo, pringues, barrios pobre

 

Todo constituyó síntesis en la perdurabilidad de las palabras; en la mejor expresión futurista de las metáforas y en el sabor de la influencia perenne del verso redescubierto por el peruano Vallejo.

 

En «Canto a los hombres de papel sellado», De Lellis insiste en este poema incorporado al libro Cantos Humanos:

 

«Uno los ve con corbatas y gominas,/ Electores correctos,/ Fanatizados cuerpos bajo el saco,/ Inmóviles, de negro, cerrando abriendo puertas,/ Decreciendo en constante pulso inútil

 

Toda la obra literaria del argentino constituye una pauta continuadora del resurgir de Vallejo, de la influencia telúrica de González Muñón, y del propio Nicolás Olivari; tiene una manera singular de cantar a las cosas insignificantes o no que rodean al hombre, y los que abren surcos de perfectibilidad en el mejoramiento social.

 

A Santa Clara, recordó Bernal Ruiz antes de su fallecimiento, llegó un hermosísimo «[...] sonetario "Tiempo Aparte" y se entabló con rapidez un intercambio epistolar que, tampoco sabemos, por qué quedó trunco. Pero hemos observado siempre con devoto cariño las maravillosas cartas De Lellis, las que a cada rato leemos con renovada fruición, como si hubiesen acabado de llegar a nuestras manos.»

 

                                                                ALGUNOS TEXTOS INÉDITOS

 

Decía De Lellis: «Las cartas son los mejores apretones de manos de amigos que están lejos, quizás para siempre en la vida.», pues, apunta Bernal Ruiz, traían siempre grandes jirones de su alma, de sus ilusiones, de sus triunfos y fracasos en la vida.

 

Recordamos, dice el Declamador Dilecto de Las Villas que cuando el argentino hablaba de su gran Ciudad, la que lo viera nacer, exponía:   «[...] Si estuvieras en Buenos Aires, mi amigo Bernal, pasarías añorando tu Santa Clara, tu aldea, como tu la llamas. Esto es un tropezar continuamente con la muchedumbre, es un estar día tras día buscando negocios, viviendo del dinero. El tren de vida es muy violento. La vida se ha encarecido el 60% y la gente anda de un lado para el otro, atareada con su signo de pesos ($) sobre los hombros. Yo trabajo bastante, pues debo continuar un negocio que ya mi padre, que frisa en los 70 años, debe ir abandonando. Así que cuando dejo mi oficina, a las siete de la tarde, me encuentro con que se me ha ido el día entre multiplicaciones y llamadas telefónicas. Asimismo, empleo las horas en que mi propio fervor me guía, no haciéndome de ello un deber ni mucho menos, un rumbo. Escribo cuando tengo necesidad imperiosa de hacerlo (por ello es que hay quien dice que con leer mis libros basta para enterarse de mi vida íntima y sentimental

 

Sigue luego De Lellis: «El poeta ha estado mal pago siempre y quien debiera vivir de sus versos estaría condenado a morirse de hambre, máximo aquí donde no existen oficinas de esa índole y donde los poetas son tildados en el 98% de la población como gente loca, perezosa, vividora de sus padres o sus esposas, vanidosos seductores, engreídos de una personalidad que no les sirve para enterar al estómago del bocado de un pan duro, tontos de pelo largo que sirven para hablar de la rosa y de la luna. No se le concede al poeta la verdadera misión artística. Aquí se venera a un músico extranjero; se suspira por un pintor de fama, un Portinari o un Scotti; pero, mientras para expresar el punto máximo de inspiración de un músico, de un pintor, hasta de un político sincero, se dice: es un poeta, al verdadero poeta, al loco de las rosas y de la luna, al tonto que escribe versos no se le lee y, si alguna vez reparan en él, desacostumbrados como están a leer poesías, no le entiendenV. www.boedoweb.com.ar 

 

En otra carta de 1945, expresa: «Mi vida, amigo Bernal, se sucede invariablemente en noches alargadas por el grupo cálido de amigos, bebedores todos ellos, los cuales tanto atacan con un tema literario, musical o plástico como con temas de política, carreras de caballos, anécdotas donjuanescas, recordaciones de borrachos, burlas hechas a la policía -a la cual no se le estima mucho-, y cuando el vino se sube a la testa son los primeros en irrumpir con cantos tristes o alegres. He sido siempre enemigo de la cosa estudiada, de las reuniones tipo "peñas", de los intelectuales que llevan de antemano el tema que van a tratar. Prefiero la gente que, teniendo encima verdaderos problemas económicos, sentimentales. Y hasta literarios (que son frecuentes en esta ciudad grande, de buena comida, pero de poco aire) viven tratando de ahogarlos con la charla trivial, ligera, pero humana. Es todo lo que he pedido a los hombres: ser humanos. Me resulta mucho más interesante escuchar el relato de una mujeres cualquiera que prestarle oídos a una "profesora de filosofía y letras" que viva atada a esa nueva fiebre de existencialismo que ha despertado Sartre

Luego De Lellis, andariego impenitente hace viajar espiritualmente a través de sus paisajes sublimes: «Te dije que estuve en tierra argentina hace unos días -en carta cuenta desde Santiago de Chile-, estuve solamente un día, ocupando los otros dos en viajar, ya que hice el trayecto en automóvil y me duró doce horas la travesía de la cordillera. Si te conté que los Andes son admirables desde el tren, te digo ahora que en auto se aprecia mucho más. El pico del Aconcagua, nevado y de color cenizo anciano eterno, el Juncal, con sus paredes de piedra roja y el gorro de nieve blanca, el Tupungato, enorme y solemne, los Penitentes, que son rocas caprichosas en forma de monjes que van en fila penetrando en una arcada (cosa más extraña) el río Blanco, el río Mendoza; Portillo, en el lado chileno, con su cuesta; las cortaderas de Polvareda, en Argentina, con desfiladeros terribles y estrechos, con lugar para un solo coche, corriendo abajo a 300 metros un precipicio por donde anda la corriente del río Mendoza; Puente del Inca, con las antiquísimas construcciones que hicieron los indios para comunicar el Tehuantisuyo con Chile por el Tucmá (o Tucumán, nuestra actual provincia); la Quebrada del Torreformada por paredes paralelas de piedra alta y diforme, hermosa y honda de color y perspectiva; los caracoles de Villavicencio, caminos en forma de caracoles que suben hasta 1800 metros de altura y otras cosas son detalles hermosísimos que han vuelto a cautivarme

    

                                             

Más adelante, de Lellis comenta versos del poeta villaclareño José (Pepito) Sardiñas Lleonart,[6] a quien admira, y expone: «El propósito de Pepito de que prologue su libro, me llena de orgullo y de honor. Pienso en realidad que Sardiñas es un gran poeta y no soy yo el más distinguido ni el mejor acreditado para hablar de él. Pienso si no sería una cosa buena que un poeta de la fibra de nuestro Guillén se enterara firmemente de la existencia de los sonetos de Sardiñas. Digo los sonetos, pues es en esa poesía donde encuentro a nuestro amigo más asentado y más valorable. A pesar de ello, y ya que tuve intenciones de hablar de Sardiñas en el diario Clarín, de Buenos Aires,[7] acepto ese prólogo, que es la cosa que haré con mi más grande ansiedad y colocado en el toda esa vibración que experimenté cuando caen en mis manos las hermosas composiciones de Sardiñas.»

                                                                        CODA 

Recién un amigo regresó de Argentina, y de allá, de Almagro, trajo una fotografía de la poetada de Las Violetas, un cafetín en la Avenida Rivadavia y Medrano; justo allí, donde el poeta solía conversar con los amigos; sitio en que tomaba el pulso al diálogo con el regusto por el sabor y el aroma de un excelente vino o de un puro cubano. Una tarja en esa cafetería dice: «Esquina Mario Jorge De Lellis», y pienso en el tributo de recordación imperecedera al bardo hispanoamericano.[8] 

Toda la poesía que escribió De Lellis, es humana por la atmósfera recreada e inmiscuida en las realidades sociales; al estilo de un presentismo angustioso que calza la expresión del alma musical de las amplias multitudes y de enfrentamiento a todo acto imitable de la naturaleza y de erudición intelectual; hecho ese que lo ubica dentro de la rica tradición hispanoamericana en cualquier instante de exaltación a lo mejor y más variado de un canto antológico en nuestro panorama literario contemporáneo. 

 


[1] Sexto Sánchez, Luis (2007): Profesión de fe, en Con luz en la ventana, p. 10. La Habana, Editorial Pablo de la Torriente Brau.

[2] Mario Jorge De Lellis [Almagro, 1922-Id., 1965]. Poeta e investigador. Autor de: Flores del silencio (1941); Cantos de la Techa negra (1942); Siglo rojo (1943), Tiempo aparte (1946); Calles de Marzo (1947); Litoral de angustia (1949), Melodía por dentro (1951) y Ciudad sin tregua (1953), entre otros. Autor, además, de una biografía sobre el poeta peruano César Vallejo.

[3] V. Machado Ordtex, Luis (2006): «Esencias volcánicas», en Kilates del testigo, pp. 109-138. Villa Clara, Editorial Capiro.

[4] De Lellis, Mario Jorge (1943): Siglo Rojo: Veinte poemas para el siglo xx. Argentina, Sofá Cover.

[5] ____________________  (1965): Ortigal de Almagro. Argentina, Falbo Librero Editor.

[6] Sardiñas Llleonart, José [Santa Clara, 1928-La Habana, 1986]: Escribió los poemarios Isla de Sangre [y] Elegías de Sueño y Tierra (1949); Nadie (1952); Ternura enamorada (1963), Manual de los pasos entusiastas (1964) y Azar del Júbilo (1965). V. Diccionario de Literatura Cubana (1983): t. ii, pp. 956-957. La Habana, Editorial Letras Cubanas.

[7] El prólogo que escribiría De Lellis era para Islas de Sangre (1949), pero no llegó a tiempo a la imprenta en el momento de emplane del poemario. No obstante, hizo, tal como resalta, el debido comentario para la página cultural del diario Clarín correspondiente al mes de febrero de 1949.

[8] V. www.cuspide.com/isbn/9508435542

 www.elportaldeltango.com/historias/troilo

www.antiqbook.com/boox/liro

 

 

 

AJUBEL, EL FLACO

AJUBEL, EL FLACO

Por Luis Machado Ordetx

 

Ajubel, el Flaco, mira al terruño de Sagua la Grande, cuando tomaba lecciones de artes plásticas, allá en la escuela «Fidelio Ponce de León», animada por los maestros del pincel Manolo Guillermo Fernández García y José Ramón (Pepito) Núñez Iglesias. Fue tanta la perseverancia del discípulo, y la calidad de las lecciones aprendidas que, un excelente día a finales de los años setenta del siglo pasado, ese que lleva casi una década en el adiós, que aquel muchacho alto y desgarbado, comenzó a colaborar con el semanario humorístico Melaíto, recién constituido por entonces.

 

A la redacción de Vanguardia, a unos 30 kilómetros del asentamiento natal de Alberto, a quien casi nadie identificaba con el crédito de Ajubel, comenzó a crecer como caricaturista, y llegó a engrosar la plantilla oficial de aquel suplemento. Todavía en los anaqueles que guardan los ejemplares de entonces, el papel conserva un trazo que iba ganando en originalidad.

Ajubel, de un tiempo a esta parte, algunos lo identifican como un grande, pero creo, como cuenta Fernández García en sus Memorias del Recuerdo, el libro inédito del amigo pintor, la madera del caricaturista tomaba perfil en las manos del tallador. Un día Ajubel se fue a correr mundo, y ancló en la Península Ibérica, pero jamás, lo sé, esté dónde esté, dejará de pintar, porque ese bicho se impregnó en la sangre desde el instante en que la actual fisonomía se formaba en los queridos genitales de los padres, y dijeron con soberano orgullo, «Adelante Alberto, el mundo está a la vista, solo tienes que esforzarte para conquistarlo a partir de la paciencia y los conocimientos que alcances en el universo que elijas».

 

Así, el Flaco Ajubel, por fin escogió el camino, y desde entonces se instaló en el sitial que seleccionó, para desde ahí, crecer hasta ese infinito en que desbroza las potentes armas del creador animado, no solo en la risa, sino, además, en la reflexión y el juicio que propende a enaltecer a otros.  

 

Ahora, otro querido amigo me trae la buena sobre Ajubel: La Editorial Media Vaca, está galardonada con el Bologna Ragazzi Award 2009:

« El libro ROBINSON CRUSOE del dibujante Ajubel, una "novela en imágenes inspirada en la obra de Daniel Defoe", ha obtenido el Bologna Ragazzi Award 2009 en su categoría Ficción.

 

El Bologna Ragazzi Award, creado dentro del marco de la Feria Internacional del Libro Infantil de Bolonia, es el premio más prestigioso a nivel internacional de cuantos se conceden a ediciones destinadas al público infantil y juvenil.

 

En opinión del Jurado, "Ajubel ha puesto en entredicho, de una manera valiente, el tradicional vínculo entre texto e imagen, elevándolo a un nuevo y superior nivel. Lo que en un primer momento parece una desviación de la tradición resulta ser, tras una observación más detenida, justo lo contrario. Mediante la fuerza cautivadora de signos y colores, Ajubel ha creado imágenes icónicas que son algo más que ilustraciones. La secuencia de escenas es un concentrado de emoción, una fantasmagoría de temores, miedos y esperanzas. La narración clásica se nos ofrece en este libro viva y vibrante, con toda la ensoñadora intensidad del texto original de Defoe. El trabajo de Ajubel es también una admirable herramienta docente por cuanto nos obliga a mirar de forma más selectiva nuestro mundo saturado de imágenes. Se trata pues de un libro extraordinario que abre nuevas vías a nuestro entendimiento".

 

Es la tercera vez que la editorial Media Vaca obtiene este importante galardón. En 2002, dos libros de la editorial merecieron los premios de Ficción y No ficción, siendo la primera vez en la historia de la Feria que una editorial conseguía ser premiada en ambas categorías.

 

La entrega de premios tendrá lugar el día 23 de marzo durante la jornada inaugural de la Feria del Libro Infantil de Bolonia, que celebra este año su 46ª edición entre los días 23 y 26 de marzo, y donde Media Vaca participa con un stand propio.

 

El libro ROBINSON CRUSOE de Ajubel obtuvo asimismo el pasado año el Premio al Mejor Libro Ilustrado 2008, en su modalidad de lengua castellana, galardón que concede la Dirección General del Libro de la Consellería de Cultura Valenciana.

 

La editorial Media Vaca inició su andadura en noviembre de 1998, y ha decidido celebrar en este 2009 sus primeros once años de vida. A lo largo de este tiempo la editorial ha consolidado un sólido prestigio gracias a un exigente catálogo que cuenta ya con treinta y seis títulos.

 

ROBINSON CRUSOE

Ajubel
una novela en imágenes inspirada
en la obra de Daniel Defoe
con un comentario de Leonardo Padura Fuentes
ISBN 978-84-935982-0-4
180 páginas

Este libro, que pasa por ser uno de los clásicos indiscutibles de la literatura infantil y juvenil, es también una de las obras peor conocidas de todos los tiempos. Poca gente ha leído en realidad el texto original, y sin embargo todo el mundo conoce alguna de las múltiples versiones recortadas y adaptadas del clásico. De todas las ediciones mutiladas, ésta de Media Vaca es seguramente la que ha ido más lejos, puesto que se trata de un libro sin palabras. Es también la primera obra totalmente EN COLORES de la editorial, cuyos libros, además de por su cuidado, se han caracterizado siempre por el uso de las dos tintas.

«Trasmutar en imágenes un texto narrativo siempre resulta un reto. Y más si el texto previo cuenta una de las historias más conocidas de la literatura universal. Los únicos procesos válidos para conseguir un tránsito afortunado de lenguajes son la síntesis, la sugerencia y la connotación: y Ajubel se afinca en ellas para entregarnos su delicada versión de Robinson Crusoe y, belleza gráfica aparte, ofrecernos la posibilidad de hacer una lectura de las esencias del texto: el precio de los sueños, el desamparo de la soledad, el ansia del regreso, temas tan antiguos como la misma literatura.

A través de setenta y siete cuadros el dibujante logra armar una historia que se cierra sobre sí misma, como la serpiente que se muerde la cola, pero sabiendo que en realidad ya su cola no es la misma que conocía: el giro es un ejercicio de experiencia que nos recuerda a otro poeta: «nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos». Nunca lo seremos.» (Leonardo PADURA FUENTES, un comentario en el libro)

 http://www.mediavaca.com/public/pubex2.html

 

 

PERIODISTAS, PROFUSOS HISTORIADORES DEL INSTANTE

PERIODISTAS, PROFUSOS HISTORIADORES DEL INSTANTE

Por Luis Machado Ordetx

 

Intervención ante periodistas cubanos en ocasión del aniversario 110 del matutino «La Correspondencia», de Cienfuegos, Cuba, enero de 2009

 

 André Malraux denominó a los periodistas «Historiadores del instante», y Carpentier los clasificó como «cronista de nuestro tiempo», en apremio razonador por el sentido de la inmediatez, la actualidad y presentismo de los textos en el recuento de lo que sucede en un tiempo carente de preciso pasado.

 

Al historiador como al periodista los insufla el esclarecimiento del misterio, la vocación de cronista, la objetividad y la sensibilidad de estructurar un análisis  contentivo de eticidad y veracidad del dato oculto a los ojos del otro.

 

Contemplar la profesión que desempeña, tanto el historiador como el periodista, entraña determinadas antinomias, aun cuando elaboren materiales amparados por similitud de herramentales teóricos; pero como ciencia, una va a lo pretérito y a la exactitud de los hechos y sucesos para explicar su tiempo, mientras la otra se aferra a la actualidad, a la reconstrucción de la realidad inminente.

 

No obstante, todos tenemos vocación de mirar la historia a través del prisma del periodismo; de ahí la existencia concreta del periodismo histórico que  mueve audiencias en interés por comprender aquello que sucedió, y entender, asimismo, el presente y formar interrogantes sobre hechos que, al margen de la capacidad informativa, requieren esclarecimientos y revelación de lo que estuvo dormido u oculto.

 

La capacidad de investigación, del dominio y cotejo de fuentes vivas y documentales, del intercambio y disposición de técnicas, métodos de análisis, de observación participante o no, y también del entrecruzamiento entre Ciencias Sociales y apropiación estilística de cuanto ofrece la narrativa, en fin, la ficción literaria para, sin abandonar la objetividad y la reflexión, esa novedad que se expone a la lectura dentro del dominio de lo histórico, se impongan ribetes de amenidad y legitimidad.

 

El periodista no puede admitir, al menos, el periodista cubano comprometido con la realidad social que construimos, aquellas consideraciones  de Pierre Vilar relacionadas con la relatoría de acontecimientos comparables, sin la humanización de los conflictos de los personajes y situaciones que se cuentan, sin la búsqueda de la novedad y la veracidad.

 

Nadie niega que, de acuerdo a la definición marxista-leninista, la «historia es la doctrina que trata sobre la evolución progresiva, sujeta a las leyes de la sociedad, como un conjunto. Es una ciencia que informa del pasado de la humanidad, así como de sus distintos grupos, clases sociales, naciones y nacionalidades; sobre la historia de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción, sobre el desarrollo de la civilización y de la cultura»; y por su significación, al igual que el periodismo, tiene tareas múltiples en la instrucción, la educación, la teoría y la práctica.

 

En la investigación histórica, también en el periodismo, se plantea inevitablemente la cuestión de lo típico de unas u otras situaciones de los rasgos de la vida social, de la conducta de los representantes sociales, y en ese carácter está la expresión de determinadas leyes que rigen el proceso histórico; hecho que tanto investigadores, como periodistas o escritores, tienen que descubrir, y de la exigencia por lo típico en los fenómenos aislados de la vida social o económica y de saber exponerlos aproximadamente con labor creativa, estriba el sentido de la escritura.

 

Belinski, el esteta ruso dijo que «La dificultad de las condiciones del talento histórico estriban precisamente en que en él deben compaginarse el estudio riguroso de los hechos y de los materiales históricos, el análisis crítico, la fría imparcialidad, la inspiración poética y la capacidad creadora de combinar los acontecimientos, convirtiéndolos en un cuadro vivo, en el cual se observen todas las condiciones, las perspectivas y la correlación de luz y sombra.»

 

Sin ir muy lejos, idéntico derrotero reclama el periodismo, alejado también como la historia de atisbos de arbitrariedad y subjetivismos. Esas ligazones de las funciones de la experiencia histórica, del criterio de la verdad, la demostración, el sentido heurístico, aplicables también al periodismo que aborda el pasado y el presente del desenvolvimiento de la sociedad, resulta definitorio.

 

También, incluiría la cuestión de la autenticidad de las fuentes, las que, además del tiempo y el lugar de surgimiento, así como la dependencia y la originalidad, revelan un sentido en el juzgamiento del documento y la oralidad expuestas.

 

No olvidemos que la interpretación lógica explica las relaciones internas de las noticias, investiga cómo los datos están sujetos a las leyes del pensamiento lógico y la interpretación sicológica; comprueba los momentos sicológicos individuales y colectivos que codeterminaron el contenido y la tendencia de la noticia; incluso detengámonos por un momento en la cualidad del método sincronista de la observación y de las tareas de la síntesis histórica en la reconstrucción de los acontecimientos pasados, empleando para eso palabras instructivas y eficaces.

 

¿Acaso, lo anterior difiere de la práctica del periodismo?

 

Ahora, dialogamos aquí, intercambiamos puntos de contactos, opiniones, experiencias en ocasión del aniversario 110 de La Correspondencia, y ¿cómo olvidar una publicación que no solo en la región villareña, sino también cubana y universal, sentó cátedra en el hacer periodístico?

 

Incluso, seríamos muy ingratos, sin el rastreo de publicaciones periódicas anteriores, por lo que representan no solo como fuentes documentales, sino como archivos de noticias para explicar el dato exacto de lo que falta, ignorar a los padres fundadores de la historia del periodismo cubano, y en particular de esta región, representados por «El periodismo en Sagua», escrito por Antonio Miguel Alcover, y editado en La Habana en 1901, así como «La Prensa en Remedios y su jurisdicción», de 1926, escrito por Fortín y Foyo; y también «La Prensa en Cuba (1902-1932)», de Tomás González Rodríguez, y por último «El periodismo en Las Villas», presentado en 1953 por Alberto Aragonés Machado.

 

Desconocer hoy en día el contenido de esos rarísimos texto, tal vez privilegios de conservadores privados, constituye una herejía por el carácter documental y de archivo de noticias que atesoran, no solo en el rango de las periodizaciones de una región particular, sino también por el caudal informativo que propician en el conocimiento de la historia de una profesión de caudal inagotable en la reconstrucción de la realidad político-social y económica de Cuba.

 

Beber de las fuentes documentales, conocer como se cotejan, contraponen y rinden sus frutos informativos, privilegia y testimonia épocas pasadas en las que, a veces, carecemos de la debida exégesis a la hora de componer tipologías propias de los géneros explicativos, interpretativos y opinativos en que se mueve el periodismo histórico.

Ahora que los colegas de Cienfuegos celebran con beneplácito el aniversario 110 de La Correspondencia, jamás podría sustraerme en recordar cómo cinco lustros atrás, en la Sala de Fondos Raros y Valiosos de la Biblioteca Provincial «Roberto García Valdés», encontré los referentes que necesitaba en las pesquisas iniciales de la preparación de libro que compone los capítulos de Lorca en el centro de Cuba.

 

Antes, el historiador Florentino Morales compiló para la revista Signos[1], a solicitó de Samuel Feijóo, aquellas crónicas, comentarios y artículos que periodistas de los diarios La Correspondencia y El Comercio escribieron antes y después de la primera disertación de Lorca en abril de 1930 ante la intelectualidad de Cienfuegos, a instancias de la Hipano Cubana de Cultura de esta localidad, una de las tres existentes en predios villareños, al igual que Sagua la Grande y Caibarién, todas con similares identidades culturales.

 

Los objetivos últimos que perseguía durante la investigación no estaban en Cienfuegos, sino en las localidades de Sagua la Grande, Caibarién, Remedios y Santa Clara, sitios en los que se decía que también estuvo el encanto literario y pianístico de García Lorca.

 

De las lecturas de los dos diarios cienfuegueros, llamó la atención la riqueza teórica y universal de sus periodistas, sobre todo, integrada en las redacciones por emigrados españoles, hecho que obligó en la polémica que suscitaron, principalmente, por lo apuntado en La Correspondencia, que García Lorca, tras el paso por Santiago de Cuba, regresara una segunda vez a la Perla del Sur para disertar sobre «Mecánica de la Poesía», concepción personal referida a la influencia de Góngora en el bicentenario de su nacimiento.

 

Desde La Correspondencia, el 30 de marzo de 1930, aparecieron comentarios y artículos referidos a García Lorca. En los créditos: Saturnino Tejera (Tenerife), José Navarro, Efraín Iznaga Montes de Oca, Joaquín Ramos (Somar) y otros. La publicación, al igual que El Comercio, apuntó a criterios del periodismo interpretativo, la polémica y lo opinativo.

 

La Correspondencia, sin dudas, ofreció el antecedente al publicar notas cortas de corresponsales de la Villa del Undoso, en la que se anunciaba que el 23 de marzo de 1930 el granadino estaría en el teatro Principal de Sagua la Grande, y ese hecho del intercambio periodístico, alejado del regionalismo y la búsqueda de la noticia alojada en el sitio menos apropiado de las página de un diario, sirvieron como archivo informador, detonante de insuflar el olfato, instigador del cotejo de  fuentes, velador de la objetividad y la astucia.

 

Junto a otros sitios, la historia, pasada o presente, a veces anda escondida, comulgando con nuestra realidad, pero en su dedicación, desde el prisma del periodismo o del investigador profesional, demanda tiempo en el estudio, en la búsqueda  de la verdad, para que, como aquí se reseñó efusivamente, rescate del olvido, no solo a personalidades del sector, sino también a esos instantes de nuestras instituciones que guardan la memoria cultural que necesitamos preservar como solidarios y profusos historiadores del momento en que se reconstruye cualquier realidad social.

 

Nada de lo que aconteció en relación a la estancia del poeta granadino, y sus disertaciones en el Casino español, aquel martes 8 de abril de 1930   -«Góngora, la imagen de la poesía»-, y el jueves 5 de junio de ese año desde el escenario del Teatro Luisa Martínez Casado -«Mecánica de la poesía»-, cuando ocurrió la segunda visita a Cienfuegos, pasó al olvido. Ahí radica la validez irreversible de la memoria documental; esa que permite que hagamos nuestro el criterio del autonomista Rafael Montoso, quien cerca de toda verdad, sustentó que: «La Historia de nuestra prensa es en gran parte la Historia de Cuba. No puede esta escribirse, ni aun estudiarse, sin acudir a las colecciones de periódicos.» Otra razón no existiría para anunciar que verdaderamente en los periodistas hay profusos historiadores del instante histórico del presente o el pasado social.


[1] Florentino Morales (1986): «La visita del poeta-dibujante vanguardista García Lorca provoca polémicas en Cienfuegos», revista Signos, (18):341-363, Santa Clara, Villa Clara.

 

NO QUIERO SER DIFERENTE

NO QUIERO SER DIFERENTE

Por Addiley Palancar Guerra

 

Fotos: Ismael Almeida

[Tomado de: http://www.pionero.cu/2009/secciones/cultura/enero/noquiero.htp]

Primero lo oí acompañar a Richard al piano y unos minutos después quedé encantada con su voz. Pero la sorpresa total fue cuando con guitarra en mano le escuché cantar. En la época de la estandarización y mercantilización del arte, puede resultar muy genuino, la creación de obras que no respondan a los esquemas comerciales que promueve la industria cultural. Ahí, donde los medios de comunicación masiva trabajan en función del consumismo, la banalidad y los estereotipos.sa

La trova y los trovadores siguen perteneciendo a la otredad, a lo diferente y por tanto a la música alternativa. Parece no importar que este género tenga cientos de años y haya ayudado a los pueblos a contar su historia.

Es por ello que resulta insólito que algunos jóvenes se acerquen a esta herencia musical y hagan de la misma su modo de vida. Precisamente en estos tiempos donde el arte verdadero se encuentra fuera de los predios de lo comercial que inunda al mundo.

En Cuba, esta paradoja persiste. La canción trovadoresca tiene contados espacios de divulgación y presentaciones en vivo. La canción inteligente sufre en una competencia desigual, recluida a pequeños flashazos televisivos en horarios nada felices. Para suerte de todos, muchos cantautores y algunas instituciones siguen aunando esfuerzos.

Las llamadas peñas de los que prefieren cantarle a todo lo que acontece dentro y fuera de sí mismos con sentido crítico y no comercial, son los sitios que vienen a oxigenar el panorama de este género.

Encuentros
 

Así el trovador Richard Gómez nombra una de estas peñas, donde se hace acompañar de la música y la poesía de los amigos que invita al Hotel Park View, en la Habana Vieja.

Con sus Entrañas de trovador, departe con un público íntimo que bien sabe cuándo hacer un coro o una clave cubana. La distancia que mantiene todo artista en un escenario para con los asistentes, simplemente no existe. La empatía favorece la extraordinaria comunicación, y por supuesto, garantiza el disfrute.

Y es que cual si fuera una "descarga", la dramaturgia y sus estructuras se corrompen. No obstante, el clímax del encuentro, fue visible para todos. Así conocí a Carlos Miguel González Balbosa. Primero lo oí acompañar a Richard al piano y unos minutos después quedé encantada con su voz. Pero la sorpresa total fue cuando con guitarra en mano le escuché cantar:


Escribiré otra canción mientras me lata el corazón
Escribiré sin duda hasta para el que pide ayuda
Escribiré con el alma, la tempestad y la calma
Escribiré la historia, la avaricia y la gloria

Escribiré los momentos, escribiré poesía
Escribiré el silencio, escribiré la armonía
Escribiré mi risa, escribiré mi llanto
Escribiré la espina que me dolió tanto
 

No podía creer que un adolescente transmitiera ese aire de seguridad, que dijera al mundo quién es y cómo quiere ser. Mucho menos que tuviera tan claro sus objetivos en esta vida de incertidumbre.

Por eso, enseguida lo abordé, primero para felicitarlo y en segundo lugar para que todos puedan conocerlo y saber quién es este muchacho de trece años, que con su guitarra y su voz demuestra que hay que continuar creyendo en la juventud.

-¿Cómo fueron tus inicios en la música y cómo te percataste de tus habilidades para la composición y el canto acompañado de la guitarra?

Desde los 6 años mi mamá descubrió cualidades musicales en mí, y comencé a recibir clases de piano y solfeo. Aunque me gustaba mucho, era muy pequeño, así que preferí el deporte.
 

Cinco años más tarde, por casualidad, llegó a mis manos mi primera guitarra. Desde aquel entonces comencé a estudiar en la Casa de Cultura de mi municipio, 10 de Octubre, en el taller de ese instrumento.
 

Después de un tiempo empecé a cantar y auto-acompañarme, en matutinos y actividades por mi escuela. Al llegar a la secundaria participé en el Festival Pioneril donde formamos un pequeño grupo de música tradicional y obtuvimos Mención en el mismo. Ya en enero del 2007 contaba con mi primera canción: La Luna. Tenía trece años y me inspiró una muchacha que conocí.
 

-¿Cuál fue tu primera presentación en público, qué sentiste?

Fue en la vigésima sexta edición del evento de trova Walfrido Guevara, de mi localidad, donde defendí una canción de mi abuelo, Sergio González Siaba: "El Cuarto de Tula". Obtuve Mención por el jurado, Premio por la Corresponsalía de Diez de Octubre y Premio de la Popularidad.
 

Me sentí un poco nervioso al principio por ser el único niño, pero siempre estuve seguro de mí mismo, sin olvidar la extraordinaria calidad de los otros concursantes.

-¿Cómo es el proceso de creación de tus canciones?

No las compongo siempre de una misma forma, interactúo con la letra y la música. Algunas veces, primero hago la armonía o escribo la letra o simplemente las hago al mismo tiempo.
 

-¿Quiénes han contribuido a tu formación musical?

Mis padres, profesores, amigos y en especial el cantautor cubano Gerardo Alfonso, quien ha escuchado cada una de mis canciones y su música, propiciando un desarrollo mayor en mí.
 

-¿Quiénes son tus paradigmas en la música?

Gerardo Alfonso, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez. Aunque también jóvenes figuras que dan mucho de qué hablar como lo son Buena Fe, William Vivanco por mencionar algunos.
 

-¿Con quiénes añoras presentarte en público?

Desearía presentarme con todos los grandes de nuestra música pero entre ellos con Gerardo, Silvio, Pablo.
 

-¿Qué opinión tienes de los jóvenes trovadores y de la trova en general?

Los jóvenes trovadores cubanos son el sostén fundamental de la trova futura, y estos no solo resaltan este movimiento sino nuestra cultura en general. También creo que no debemos olvidar a los artistas consagrados que han marcado su brecha musical por décadas y han sabido crear para gustos y edades diferentes.
 

-¿Cómo ves el futuro de la trova cubana y de la canción en general?

Creo que la trova tendrá un futuro muy próspero por la colosal masa de trovadores que conforman el movimiento. Sería grandioso si dedicaran más espacios donde florezcan nuevos talentos y se reafirmen ante el público que es el mayor jurado de todas las artes.
 

-En el aspecto más personal, si te preguntara ¿quién y cómo es Carlos Miguel, qué responderías?

Soy un artista que trata de hacer a sus canciones mensajeras de mis inquietudes, deseos y mostrar en ellas una panorámica de lo que vivo.
 

-¿Qué es lo que más aprecias de las personas?

La honestidad
 

-Te agradecería, le dedicaras unas palabras a los adolescentes cubanos, ¿qué te gustaría decirles a todos ellos?

Me gustaría aconsejarles que aprovechen el tiempo, que estudien, y que se alimenten de la buena música que es la más bella forma de lo bello; como dijera nuestro apóstol.
 

-¿Cuáles son tus mayores anhelos y los proyectos concretos que tienes en este 2009?

Ingresar en la escuela de música, y los proyectos concretos, seguir estudiando, preparándome, componiendo para poder lograr ese sueño.

Quisiera agradecer eternamente a todas las personas que han contribuido a mi desarrollo artístico. A: Richard Gómez, Martha Sánchez, Niurka Reyes, Ismael de la Torre, Danilo Vásquez, Dayli González, Vidal Tarín, Yoe Ott, Rafael Pérez Fiallo, Emilia Díaz, Carlos Martínez, David Galárraga, y a los integrantes de la agrupación de Gerardo Alfonso.

Autor: Carlos Miguel González Balbosa

Así es mi Habana

Caminando por La Habana
Se aprecia un montón de gente
Que en el prematuro día
Van calentando el ambiente

Pasan muchos ciudadanos
Ciudadanos bien decentes
Pero también en La Habana
Hasta sobran imprudentes

Esta es mi Habana la linda
Descriptiva y guionista
Que a pesar de los rumores
Sigue siendo conformista

Se pasea  por  todo prado
Malecón y barrio adentro
Buscando un lugar tranquilo
Que se halle bien desierto

Así es mi Habana
Mi Habana
Su fachada colonial
Así es mi Habana

Mi Habana
Su belleza sin igual
Así es mi Habana

Mi Habana
Llena de luz celestial
Así es mi Habana

Mi Habana
Por eso es la capital
Sus delicias, sus gourmets
Llenos de satisfacciones
El tabaco y el café
Que tienen sus ambiciones

Allí  en el Parque Central
Las disputas son gigantes
Cuando se habla de pelota
Y se critica a los grandes

Y el gran Cristo de La Habana
Mirando sus habitantes
Que de allí se ven chiquitos
Chiquitos pero gigantes.

Ser Yo

No quiero ser diferente
Tampoco ser importante
Ni escabullirme en la gente
Como hacen los ignorantes

No quiero ser ambicioso
Tampoco ser indigente
Ni ser capaz  de matar
Aunque lo diga mi mente

No quiero ser rey del  mundo
Ni el  opresor de la gente
Ni  ser el centro de una,
Canción de paz o de muerte

No quiero ser traicionero
No quiero ser invasor
No quiero ser como un ángel

Tampoco quiero ser Dios
No quiero ser un fascista
No quiero ser orador

Tampoco quiero ser luna
Tampoco quiero ser sol
Pero si hay algo que espero
Es siempre ser Yo

No quiero ser un esclavo
Tampoco ser esclavista
Ni pertenecer a un clan
Aunque parezca humanista

No quiero ser empresario
No quiero ser presidente
Ni estrangular  a un tumulto
Como hacen muchas serpientes

No quiero ser inventor
No quiero ser pesimista
Ni embalsamar a una llama 
Para hacerle una entrevista

 

 

CHE, HOMBRE AL NATURAL

CHE, HOMBRE AL NATURAL

Por Luis Machado Ordetx

 

Dice Jorge Luis Borges que «[...] De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda el libro [...], entendido como extensión de la memoria y la imaginación, (sitio en el cual) la palabra [...] oral tiene algo de alado, de liviano; alado y sagrado, como dijo Platón», y no se equivocó cuando cualquier lector se sumerge en las páginas de Cerca del Che, escrito por José Antonio Fulgueiras Domínguez [Sagua la Grande, 1952], perteneciente al sello Editora Política, 2008.


De ahí que sea de esos libros concebidos para encontrar felicidad y sabiduría, en la voz de los testimoniantes;  25 opiniones excelentemente estructuradas, sin que ninguna reitere puntos de vista coincidentes, a las cuales se  llega a nosotros por medio de Fulgueiras, quien desde la confesión voluntaria de combatientes anónimos sumados a la columna número 8 Ciro Redondo, reconstruye e hilvana instantes significativos, trascendentes e intrascendentes, del Che; hombre tomado aquí, al tamaño natural, sin desproporción, y ese hecho singular otorga veracidad a la radiografía que hacen los subordinados.


El escritor sabe que en todo trabajo periodístico hay investigación, y Marta Rojas en el prólogo, confesó que se  «[...] logra amar una imagen del Che si no inédita, sí verdaderamente atractiva del héroe y del ser humano natural», desprovisto de tautologías y superficialidades que, en esencia, de agregarse, desvirtuarían la estatura del hombre, del amigo, del guerrillero.


El tejido franco, ameno, desenvuelto, sentencioso y de recreo de la naturaleza, y también del paisaje, alcanzado por el estilo discursivo de Fulgueiras, penetra en la lección ética de lo narrado; de la historia en que se desenvuelven unos protagonistas dispuestos a ofrecer una dimensión diferente del Che, un esclarecimiento, un dato y una precisión.


Los testimonios pertenecen a hombres humildes, muchos semianalfabetos en los instantes en que se incorporaron a la guerrilla en la Sierra Maestra o en el tránsito hasta el macizo montañoso de Guamuhaya. Muchos de esos sencillos hombres, algunos entre los 140 fundadores de la Columna número 8 Ciro Redondo, quedaron marcados por una anécdota, un gesto, una solidaridad, un estímulo o una crítica formulada por el Che durante  el transcurso de la guerra; otros, por la negrura de la piel, estuvieron entre los 250 combatientes que integraron el contingente de internacionalistas que lo acompañó en la gesta africana del Congo.


Nada desperdicia el autor en defensa de la veracidad y la historia de lo que narran sus testigos; y las anécdotas relacionadas con el filoso tono humorístico, el humanismo, el aliento combativo y el ejemplo del Che, manan de continuo en cada una de las páginas del libro; sucesos que detallan en originalidad y extensión sobre la estatura justa y legendaria del jefe guerrillero.  


Son los testimoniantes quienes retratan al Che, esclarecen lo conocido o no, polemizan y corrigen aspectos tergiversados más allá de la realidad histórica; punto este que ajusta precisiones ceñidas a la verdad, según la narración de los actores protagónicos o anónimos en aquellos sucesos violentos de antes y después de concluir 1958.


 Cerca del Che, con su carga narrativa y dramática en la composición de los testimonios, obliga, por supuesto, a fijar el reencuentro entre el periodismo y la literatura, a prestar atención a la explicación inmediata del detalle, de la metáfora, para conmovernos, desde la perspectiva del lector, con la historia del pasado y el presente; instante en que se forja el progreso de la humanidad.