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GENIALIDAD MUSICAL DE GARCÍA CATURLA

GENIALIDAD MUSICAL DE GARCÍA CATURLA

 

Por Luis Machado Ordetx

Cuba, y la universalidad mundial y la música sinfónica, perdió  el 12 de noviembre de 1940  a una de las grandes genialidades del folklorismo contemporáneo, el también jurista Alejandro Evelio Tomás García Caturla, natural de San Juan de los Remedios, la Octava Villa que fundó el Adelantado Diego Velázquez en 1513, tras la llegada del colonizador español a esta Isla del Caribe.

En torno a su figura, como violinista, pianista, compositor y director orquestal, así como a su vida familiar y espiritual de García Caturla, cada día estudiosos cubanos hurgan a profundidad en papelerías, piezas sinfónicas inconclusas, testimonios de amigos y otras documentaciones aún no difundidas, sobre todo en relaciones amorosas con la última esposa, Catalina Rodríguez, una doméstica de la localidad que contribuyó a escandalizar la época, dado el negro color de la piel en contraste con la apariencia y el abolengo del artista.

Alejo Carpentier, el más grande narrador y musicólogo cubano que caló en las profundidades del afrofolklorismo musical de García Caturla, y los ímpetus renovadores que lo acompañaron desde los tiempos estudiantiles en que, desde la Universidad de La Habana formó la jazz-band Caribe, decía que el remediano era el más grande renovador sinfónico de su tiempo, y junto a Amadeo Roldán, incorporó las raíces negras a los timbres de una nacionalidad criolla que se asentaba en las fundamentaciones de una idiosincrasia cargada de lo africano, lo europeo, lo autóctono americano y lo africano.

Desde finales de la década de los años 20, cuando fue a Paris a completar estudios de teoría y contrapunto con Nadia Boulanger, llevaba la apreciación de una renovación musical al dejar concluida «Bembé», «Tres Danzas Cubanas», «La Danza del tambor» y otras piezas, impuestas de la estridencia y la sonoridad afrocubana, y a la altura de las exigencias que abordaba el panorama sinfónico universal.

Establecido en Cuba desde inicios de los años 30, en su condición de juez de instrucción en varios partidos municipales del país -San Juan de los Yeras, Ranchuelo, Santa Clara, Quemado de Güines, Palma Soriano, San Juan de los Remedios-, era imparcial a la hora de impartir justicia, y más de una polémica sostuvo sin reconocer distingos de clases sociales y opulencia económica, al refrendar un sanción.

Simultáneo, escribía música, sostenía correspondencia con los directores sinfónicos europeos y norteamericanos, difundía el gusto por el jazz, y exigía estudio a los músicos que lo acompañaron en la fundación de la Orquesta de Conciertos de Caibarién, próxima a la localidad de San Juan de los Remedios, en la zona centronorte de Cuba, a unos 350 kilómetros de La Habana.

También el gusto por los aires guajiros, salidos del esplendor de los campos cubanos, con las sonoridades cercanas a la música impresionista o los retoques del expresionismo, salidos de Debussi, Ravel, Shomberg, y otros europeos, García Caturla da a conocer su «Berceuse campesina», pieza que reentronca con las esencias de nuestra insularidad.

Ya Carpentier lo afirmó: García Caturla, era la genialidad más alta de la música cubana de su tiempo, un espíritu enriquecido, propio de la universalidad que tomaban nuestros aires sonoros desde tiempos en que Roldán asumió las direcciones de la Filarmónica de La Habana, orquesta que durante un tiempo, cuando los dos compositores cubanos ya estaban muertos, al principio de la década de los años 40, condujo Erich Kleiber.

La obra sinfónica de García Caturla, todavía no muy difundida en repertorios de orquestas cubanas, tuvieron la más alta estima de directores y compositores de la talla de Arturo Toscanini, Bruno Walter, Otto Klemperer y Wilhelm Furtwägler, Pedro Sanjuán Nortes, Alberto Ginestera y Juan José Castro.

Precisamente, el gusto y el retoque por el jazz en Cuba, sin dudas, no solamente puede atribuirse a los influjos de los músicos norteamericanos oriundos de Nueva Orléans, sino también a aquellos ingentes esfuerzos que desde lo singular, aportaron los aires renovadores de Roldán y García Caturla para que, los timbres nuestros y el sentido de pertenencia por lo negro llegara a todo el mundo.

Ahí está el sentido de la percusión cubana, incorporado a las piezas sinfónicas, los tambores batá, la bullanguería negra, y también el estruendo y el repiqueteo de las fiestas populares de San Juan de los Remedios o Caibarién, devenidas en parrandas de historia singular.

En aquellos conciertos sobre «Música Nueva», organizados por Carpentier, con obras de Eric Satie, Fracis Poulenc, Darius Milhaud, F. Malipiero e Igor Stravinski, así como en las presentaciones la Sociedad de la Orquesta de Cámara de La Habana y la Sinfónica de Nueva York, está el espíritu de Roldán y García Caturla.

 

Son los años en que, desde los atriles de la Filarmónica de La Habana, accionaba la batuta de  Ercrich Leinsdorf (1944), Eugene Ormandy (1944), Sir Thomas Beecham (1946), Bruno Walter (1948), Clemens Krauss (1948), Herbert von Karajan (1949) y Arthur Rodzinski (1949), y el grupo de Renovación Musical, actúa en reconocimiento al rescate de la obra de los más insignes compositores cubanos de la primera mitad de siglo: Roldán y García Caturla.

 

Con sólo 34 años de existencia, desde el natal San Juan de los Remedios, Alejandro García Caturla [1906-1940], dejó una inconfundible estela de la genialidad musical, trunca por la mano de un asesino a quien el justo juez de instrucción, decidió citarlo para tomar declaraciones por los maltratos físicos que propició a una joven.

 

La inconfundible obra musical dejada en los albores del gusto por la cubanía, el retoque a la idiosincrasia y la espiritualidad caribeña, al decir de Carpentier o Nicolás Guillén, mostraron a García Carturla el sentido de inserción de nuestra insularidad en el contexto sinfónico universal, precisamente en momentos en que lo afroamericano, más que comprensión, resultaba la veta para alcanzar otras distinciones artísticas que validaran lo propio de la historia antillana.

  

 

«EL PLACER DE ESCRIBIR», SECRETO DE VEGA CHAPÚ

«EL PLACER DE ESCRIBIR», SECRETO DE VEGA CHAPÚ

 

Por Cristyan González Alfonso

 

Una conversación con Arístides Vega Chapú es siempre un viaje entretenido, un momento de escape relajado y traslúcido hacia la abierta personalidad de un escritor que busca el disfrute en la literatura.

- «Yo no sé para lo que pueda servir la literatura, para lo que me ha servido a mí: para conocerme y conocer lo que hay a mi alrededor, y si a algunas de las personas que me leen les funciona de igual manera  me sentiría satisfecho. En el orden personal ha servido para saber qué quiero y qué no quiero. Normalmente tengo claro qué es lo que quiero: la literatura incita a saber lo que no quiero. Si no sintiera el placer por escribir, por terminar un libro, por crear una historia, que es lo que sé hacer y es en lo que me siento bien haciendo, sencillamente no escribiría.

- ¿Cuál es la isla de Arístides Vega?

No es ni siquiera mi ciudad, es mi casa. Llegó el momento en que me di cuenta que mi país, y lo que de cierta forma podía cambiar, era mi casa. Ahora, ese fenómeno de estar rodeado de agua, de aguas difíciles, está presente en mi obra en varias etapas, a medida que yo he ido reflexionando conscientemente o no. Creo que la familia, lo más inmediato, es a lo que pertenezco, y es a lo que tengo que ser leal; las demás cosas pueden variar o no tener sentido en determinado momento.

- ¿La escritura de poesía y narrativa difieren en...?

- «La poesía, un acto muy misterioso en el que me siento como poseído por no sé qué cosa. Me leo con idéntico asombro con que me puede leer cualquier persona. Esa primera lectura es como un texto que no es mío, lo que me hace cercano, y son mis vivencias, mi historia.

«Cuando escribo narrativa estoy actuando, tratando de responder por el personaje, y trato de ubicarme en su contexto, psicología e intereses; hay más frío aquí.

- ¿Ser premiado es para ti un reto de calidad o de expectativa?

- «Los premios no significan otra cosa que la posibilidad de publicar y el monto en metálico. Mi primer libro salió 10 años después de escrito, porque no estaban las editoriales de provincia y mi generación fue, en sus inicios, muy incomprendida. Es un problema de subjetividad del jurado. No existe un aparato en el cual pongas el libro y diga si es bueno o malo.

- Para Carlos Galindo Lena, un villaclareño, «la resurrección es un comienzo, una renovación de fe y de verdad para el que sueña».

- «Vivo una fe primitiva porque soy una persona muy primitiva, no soy un intelectual, soy un escritor. He tratado de vivir con intensidad, de dejar testimonio de esa vida, hasta ahí. Mi fe tiene que ver con eso, o sea, mi Dios es muy particular, no creo que habite en un lugar específico, ni que haya ceremonias para agradarlo. La fe se relaciona con quedar bien conmigo, saber que es lo que quiero y ser auténtico pese a lo maldecido del camino.

- La trascendencia supone una peligrosa inmortalidad del texto.

- «Pienso tanto en lo inmediato, tengo tantas dificultades, tantos sueños, tantas cosas que tienen que ver con hoy, con mañana, con el mes que viene, que sería abusar mucho de mí si pienso en algo más allá. No sé si después que no esté me interese que se me recuerde, hasta ahora todo tiene que ver con mi placer; con escribir un poema, una novela, con que esas obras encuentren lectores que hayan disfrutado de esa lectura. No escribo para trascender, escribo para vivir hoy, mañana y pasado, hasta ahí llego; y es algo en lo que no he pensado, no he tenido tiempo para pensar en eso».

 

!LIBROS!

!LIBROS!

 

Por Luis Machado Ordetx

 

Un convite mayor, entre universitarios, transcurre alrededor del libro y la literatura, casi simultáneo en todo el país, justo allí en los territorios que tienen recintos docentes, y en la congregación andan por igual estudiantes y escritores dispuestos a intercambiar impresiones, apuntalar los juicios culturales y propagar cubanía desde lo propio y universal, hasta «la expresión americana» de la que habló José Lezama Lima para humedecernos de lo autóctono.

 

Ya los encuentros pasaron por recintos de Ranchuelo, Remedios, Encrucijada, Quemado de Güines y Corralillo, así como por los Institutos Superior Pedagógico «Félix Varela» y de Cultura Física «Comandante Manuel (Piti) Fajardo»; mientras aún restan el de Ciencias Médicas «Serafín Ruíz de Zárate Ruíz» y la Universidad Central de Las Villas «Marta Abreu», todos ubicados en Santa Clara.

 

Antes del 17, Día del Estudiante, transcurrirán los Festivales Universitarios del Libro y La Lectura (FULL) -prolongación del Programa Leamos más-, correspondientes a Camajuaní, Cifuentes, Sagua la Grande y Placetas. Todavía Manicaragua carece de confirmación de fecha y lugares de realización.

 

En Santa Clara, al cierre del calendario, habrá una miniferia en zonas del Parque Vidal, sitio en el cual se expondrán textos recientes salidos de nuestras editoriales, así como proyecciones de películas basadas en grandes cumbres de la literatura cubana o universal.

 

En algunos lugares, aun cuando prima la disposición de los escritores villaclareños de efectuar las visitas por medios propios -incluidos puntos de recogidas y terminales de ómnibus-, no hay similar receptividad y avidez de los estudiantes y profesores por conocer interioridades de la literatura, técnicas narrativas, diálogos con poetas, apreciación cinematográfica y de reflexión sobre la cultura universal.

 

No obstante, ese proyecto trazado por la FEU y la UJC -en ocasión del centenario de nacimiento de Raúl Roa García, el Canciller de la Dignidad, y el aniversario 85 de la constitución de la Federación de Estudiantes Universitario-, merece aplausos por su repercusión y diálogos establecidos de manera espontánea tras la conclusión de conferencias, presentaciones de libros, proyecciones de filmes y recitales de poesía.

 

Son intercambios diáfanos, reposados y de sabiduría, en los que, sin imposiciones de asistencias obligatorias,  prima en el auditorio la necesidad de enriquecer el conocimiento y la cultura individual o colectiva, tal como aprecié en una de las sesiones teóricas efectuadas en el ISP «Félix Varela» durante la pasada semana.

 

 Allí, estudiantes extranjeros de carreras humanísticas hicieron preguntas sobre nuestra historia literaria, particularidades e vericuetos estilísticos del hecho creativo, y junto a las respuestas, venían reflexiones y opiniones del por qué la identidad nacional representa un atributo insustituible del batallar frente a la polaridad agresiva que refrendan los países del llamado Primer Mundo.

 

La vital comunicación, más allá del discernimiento teórico, transitó por las sendas del Iluminismo y del pensamiento emancipador de Bolívar, Sarmiento y Martí, fuentes nutricias de esa soberbia identidad que la lectura de un libro traslada a la sabiduría y al dominio y la corrección de una Lengua, la Española, empeñada en fortalecerse a cada instante: ahí, precisamente, estriba el valor de la historia dejada por la escritura de un texto urgido de la  pertenencia que el otro demanda en su disfrute.

LEGENDARIA ASISTENCIA DE MÚSICOS

LEGENDARIA ASISTENCIA DE MÚSICOS

 

Por Luis Machado Ordetx

 

Noviembre está por venir, y habrá un ansiado diálogo sobre el escenario entre instrumentistas villaclareños que formaron la Orquesta de Música Moderna, en su aniversario 40 de constituida y el lógico concierto-homenaje a Armando Romeu González [1911-2002], indiscutible joya en la animación y profusión de las jazz-band en Cuba, en lo que constituye un acontecimiento que abrirá pautas para reformular códigos trascendentes en el devenir de esos formatos artísticos en nuestros predios.

 

No es secreto que el jazz, patrimonio musical de Nueva Orleáns, expresa una vitalidad en los ritmos africanos y europeos, enriquecido con el influjo afrocubano, caribeño y universal de la expresividad cultural de los pueblos. Sólo la comunión improvisada que lanzan los instrumentistas en el sentido comunicativo de una identidad, estiba en parte la diferencia que, según los estudiosos, se aparta de los denominados estilos clásicos.

Hacia ese rescate, sobre todo para futuros acompañamientos orquestales, se sustenta el intento del Centro de la Música Rafael Prats Machado, decidido a la realización de un concierto único que reúna a figuras legendarias, como Jesús (Chucho) Valdés y su Cuarteto, integrado por Yaroldys Abreu y los villaclareños Juan Carlos (Peje) Rojas y Lázaro (Fino) Rivero  -quienes aceptaron la propuesta, aunque están sujetos a una gira internacional por Inglaterra-, así como de Víctor (Pucho) López, César López, José (Pepe el Manco) Díaz, Carlos Álvarez y Enrique Plá, entre otros asistentes ya confirmados.

 

El maestro Jesús (Chú) Rodríguez González, último director que tuvo la OMMVC, antes de fenecer en 1994, se erigió en animador de ese concierto que, en lo futuro, recordación a la efeméride de la institución artística y el legado de Romeu, dejará abierta la convocatoria para reuniones anuales de más de un día de actividades, en las cuales, el Centro de Promociones Culturales «El Bosque», de ARTEX, constituirá  el recinto ideal de presentaciones.

La Jornada de Música de Conciertos de Villa Clara, que tiene la revitalización de esa orquesta como una de las esencialidades de la festividad, percibirá de una manera excelente al jazz como expresión del patrimonio artístico de los pueblos, sino recordemos entonces la larga lista de aportes dejados por las composiciones de Louis Moreau Gottschalk,  John Mc Laughlin, Chick Corea, Herbie Hancock, Daye Holland, Billy Cobham y...

 

Y, la ocasión es la mejor para perpetuar aquel acontecimiento que, el 18 de julio de 1967, desde el teatro La Caridad, en Santa Clara,  ocurrió durante el primer concierto de la Orquesta de Música Moderna -de Las Villas en aquel momento-, tercera que, bajo la batuta de Rubén Urribares Pérez, surgía en Cuba.

 

En mayo pasado, en esta página, Chú Rodríguez dio la primicia, y hoy los músicos villaclareños están prestos a comenzar sesiones de ensayos para que, con el repertorio original -bien conservado y actualizado-, resurja la Orquesta, y junto al homenaje a Romeu González, haya también un reconocimiento sincero a Juan José Bringues Ochoa, Fausto Vega Clavelo y Nelson Oney Peña, directores que en períodos diferentes tuvo la histórica agrupación.

 

El concierto, en el que aparecerá «Pastilla de Menta», «Cuba que linda es Cuba» y..., en formato de jazz-band, estará dividido en tres secciones: repertorio clásico de la OMMVC, descarga de invitados y otra en la que se funden todos los participantes, y de acuerdo con los cálculos, se estima que durará casi dos horas en una legendaria reunión musical.

PINTORES POPULARES

PINTORES POPULARES

 

Por Luis Machado Ordetx

 

Lo inusual llena paredes exteriores de un edificio, y se erige como proyecto artístico que inspira a creadores populares agrupados espontáneamente en torno a Martín Pérez Peralta, un pintor y escultor naif que, junto a niños y adultos del Reparto Cardoso, refrendan los acontecimientos pasados o presentes recogidos por la historiografía cubana.

 

En los diferentes pisos, allí en paredes de las áreas próximas a las escaleras  del edificio multifamiliar número 6, radicado en la Avenida 7 de Diciembre, entre Segunda y Tercera -en los llamados Bloques del 31, en Santa Clara-, está una visión popular de la cultura, apegada a un sello de espiritualidad.

Contienen desde la llegada de Colón a estas tierras, hasta la actualidad intrínseca al acontecer productivo y social que rodean al hombre y su intransigencia revolucionaria: ahí muestran apreciaciones muy individuales de cada creador sobre los rostros de los héroes, las epopeyas en que intervinieron y semblanzas de las significaciones respectivas a sus acciones históricas.

 

Muchas personas, incluidos estudiantes de los seminternados primarios René Fraga Moreno y Fernando Cuesta Piloto, se involucran en lo que nombran Proyecto Comunitario «Arte Nuestro», conducido por Pérez Peralta, y resurgen tallas en maderas preciosas, esculturas con metales de desechos, pinturas con óleos o acrílicos, tejidos en hilos y fibras naturales, así como otras labores artesanales que incentivan la disposición colectiva para ambientar el entono social de la localidad.

La espontaneidad y el conocimiento, desde la perspectiva del autodidactismo, crecen en un lugar que tiende a engalanarse, y sobre todo trascienden los cambios en la espiritualidad y participación de los moradores; al tiempo que avivan la formación vocacional de los niños y el interés y los motivos de una educación medioambientalista que jerarquice el gusto por las tradiciones históricas y culturales.

 

Los fines de semana, tardes o noches, los vecinos incorporados al proyecto artístico-cultural se reúnen, y tras un diseño inicial, convergen faenas de pintura, diseño, artesanía o tejido, a la vez que otros terminan las obras que iniciaron con anterioridad, dijo Pérez Peralta, creador de esa propuesta comunitaria empeñada en mejorar la estética y la visiualidad interior o exterior de los edificios aledaños.

 

Desde hace un año comenzaron la revitalización del edificio, y ahora se afanan en retoques de las partes terminadas o en la ambientación exterior con esculturas en metálico, hecho que acentúa la participación de la comunidad, tal como dicen allí, al comenzar como idea y prenderse como un proyecto espontáneo que se arraiga en la espiritualidad de todos los moradores.

 

 

 

 

 

BANDAS DE MÚSICA: HISTORIA Y CULTURA

BANDAS DE MÚSICA: HISTORIA Y CULTURA

 

Por Luis Machado Ordetx

 

¡Qué trece bandas de música formadas por profesionales, y una infantil, hagan una reunión de dos días para difundir sus respectivos repertorios clásicos, contemporáneos y cubanos, no resulta nuevo en Villa Clara, única provincia que desde hace años completó ese tipo de unidades artísticas en todos sus municipios!

 

Sin embargo, que sea precisamente en los albores del Día de la Cultura Cubana, el 20 de Octubre, fecha en que en 1868 se entonaron por vez primeras las notas de nuestro himno nacional, allá en Bayamo,  cuando los reunidos allí dispusieron afianzar la lucha por lo propio, la ocasión escogida entre los villaclareños adquiere significación.

 

Mas, adicionamos que este año también se celebra el aniversario 105 de la constitución de la Banda de Música de Santa Clara, y hacia similares onomásticos van las incluidas en San Juan de los Remedios y Caibarién, impulsoras en la región cubana de aquellos sueños legados por Guillermo Tomás, cuando a principios de 1902 en La Habana formó las primeras agrupaciones de ese tipo.

 

Junto a repertorios de compositores clásicos, entre los que difundían  piezas de Vivaldi, Mozart, Beethoven, Lasso, Rimski-Korsakoff, Glinka y Cui, entre otros, aparecían repertorios de nuestros creadores románticos, y también de hacedores de danzones, poleas, mazurkas, pasodobles y marchas.

Hacia 1930, en zonas villareñas de San Juan de los Remedios, la Octava Villa de Cuba fundada por el Adelantado Diego Velásquez, así como en Sagua la Grande, Camajuaní, Caibarién y Santa Clara, centros en los que existían conservatorios y academias privadas para el aprendizaje de la música, se formaron Bandas Infantiles, inspiradas principalmente por Agustín Jiménez Crespo, Pilar María Reimundo o Elías Buxeda, considerados como inspiradores sinfónicos de la localidad.

 

También las instituciones militares, en lo esencial los Cuerpos de Bomberos, organizaron ese tipo de agrupaciones integradas por músicos profesionales o aficionados a instrumentos de viento y percusión, quienes muchas veces salían de las bandas de sus respectivas localidades para hacer suplencias en desfiles organizados o en fiestas patronales.

 

En la actualidad en Cuba hay unas 80 bandas de música, y en la región del centro, en Villa Clara, los territorios completaron ese tipo de institución que, en las mañanas o tarde-noche de fines de semana efectúan retretas en plazas públicas.

 

Un amplio programa de actividades se desarrolló entre el 19 y el 20 en Santa Clara, ciudad a unos 300 kilómetros al este de La Habana, y con el desfile de las bandas y sus presentaciones individuales, sesionará un encuentro teórico que abordará particularidades de la historia, los repertorios y los resultados sustentados por las agrupaciones que representan a las municipalidades de Quemado de Güines, Manicaragua y Encrucijada, últimas que se gestaron en Villa Clara a partir del asesoramiento técnico-profesional de prestigiosos músicos y pedagogos que durante años impulsan ese tipo de movimiento artístico en la localidad.

LA VOZ DEL OTRO EN DEFENSA DE LA CULTURA CUBANA

LA VOZ DEL OTRO EN DEFENSA DE LA CULTURA CUBANA

 

Por Luis Machado Ordetx

 

El jueves en la tarde surgió en la sede de la Unión de Periodistas de Cuba un nuevo espacio para el intercambio de criterios y la reflexión entre profesionales del sector y escritores villaclareños, propósito que acentúa la defensa de la Cultura Cubana y amplía los horizontes teóricos a partir de la discusión colectiva y la pluralidad, tal como refrenda el trabajo conjunto que desde 1999 suscriben la UPEC y la UNEAC.

 

La peña, bajo el título «La voz del otro», está animada, además, por el Centro Provincial del Libro y la Literatura y la editorial Capiro, y constituye la número 12 que sesiona con carácter mensual en Santa Clara, dijo el poeta y narrador Luis Pérez de Castro, director de la casa editora.

 

Subrayó que similares proyectos existen en la Librería-Ateneo «Pepe Medina» y Viet Nam -con sus programas Leer América-, el Café  Literario, la Terminal de Ómnibus Intermunicipal, así como  la Universidad Central de Las Villas y el edificio donde radica la entidad económica y comercial rectora de esas actividades.

 

En total, precisó, se desarrollan 27 actividades literarias cada mes en espacios caracterizados, al tiempo que se despliegan otras colaterales en centros de estudios y productivos de la localidad o la provincia.

 

Durante el primer encuentro entre periodistas y escritores villaclareños, previo a la celebración del Día de la Cultura Cubana, en la casa de la UPEC -Céspedes entre Maceo y Plácido-, se abordó la vida y obra de Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, particularidades de su libro Al Son de la Historia, así como la participación de la intelectualidad en la defensa de la humanidad y en foros de discusión creados por la página digital de Vanguardia, muy relacionados con el Arte, la Literatura y el cultivo de la décima escrita o el repentismo y los modos de actuación del pueblo en la contemporaneidad.  

!PUEBLO!

!PUEBLO!

 

 «[...] Patria es comunidad de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísimo y consoladora de amores y esperanzas

 

                        José Martí, 1873

 

Por Luis Machado Ordetx

 

Rutila un idéntico pensamiento al de antes, cuando allá en Bayamo, previo a aquel 20 de Octubre, el ánimo se dispuso a la melodía, la orquestación y la letra de un convite que alertaba a la vida o la muerte, y apareció la palabra encendida: «Del clarín escuchad el sonido⁄ ¡A las armas valientes corred!», sin que existiera otra alternativa al ser propio, a lo nacional.

 

Pergeñados conceptos de otros, persisten en nuestro lecho, desde entonces, como sentimiento de pertenencia muy difícil de despojar, y concordaría con Marinello en la cualidad de un crujido en que se «[...] Atisbaron el alma criolla a través de la conmoción que produjo el ansia de independencia política»; suceso que, en lo previo, Fernando Ortiz detalló como «[...] cubanidad [...] peculiar cualidad de una cultura, la de Cuba. Dicho  en términos corrientes, la cubanidad es condición del alma, es complejo de sentimientos, ideas y actitudes...»

 

Ahí, en «Los factores humanos de la cubanidad», la conferencia que dictó el martes 28 de noviembre de 1939 ante estudiantes de la Fraternidad Iota-Eta, asistentes a la Universidad de La Habana, remarcó que «[...] no basta para la cubanidad llanera tener en Cuba la cuna, la nación, la vida y el porte; aún falta tener la conciencia; [y] son precisas también la conciencia de ser cubano y la voluntad de quererlo ser...», sobre todo en tiempos de definición, de dilemas, de confrontación y trascendencia de voluntades para jamás claudicar ante lo propio.

 

Ya en la juventud, Martí desde la exclusividad de lo individual, cotejó el camino hacia lo universal en que se inserta una identidad, una personalidad colectiva en días en que «nacen mayores deberes», tal como subrayó Marinello al confirmar allá en 1946 en el Teatro Municipal de Caracas que «[...] Ahora el ansia colectiva -política- está en ser, en existir como grupo amarrado al ayer por raíces tradicionales y bien empujado al mañana por las vías de un destino común.»

 

Luego clarificó más su formulación: «[...] Lo irrenunciable es imponer nuestro derecho histórico a un desarrollo económico libre y democrático a la altura de los tiempos y, sin interferencias extrañas», y ahí, a renglón continuo destaca que «La unión de nuestros pueblos ha andado sobre obstáculos, cuando no sobre escombros; las razones para ello ha sido tan tercas que no han podido salvarlas las más clarividentes intenciones. Nuestros padres vivieron preocupados del rompimiento de nuestra aldeanidad; pidieron un pedagogo en cada escuela y un ingeniero en cada estancia. Los habrá. Pero a vueltas de un espíritu tan poderoso y radical que tenga fuerzas para entender y transformar, para exaltar y conducir, para cuidar de lo inmediato sin olvido de lo trascendente...»

 

Esa ruta fue re(tomada) por la intelectualidad cubana, y junto al pueblo, se mantiene aferrada a los baluartes soberanos de su cultura y el esplendor del arte y la literatura; territorios, además, en los que se mueven representantes democráticos, humanistas y progresistas de Latinoamérica, seguidores ahora y por siempre de aquellas distinciones, que desde el florecimiento del ideario bolivariano y martiano, persisten en una encrucijada que tiende a lo propio, lo que identifica todos los derroteros de lo nuestro desde una perspectiva cada vez más antiimperialista y ciudadana.