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TEATREROS COLOMBIANOS EN CUBA

TEATREROS COLOMBIANOS EN CUBA

 

Por Luis Machado Ordetx

 

El Grupo Ensamblaje Teatro, de Colombia, siempre en la búsqueda de lo callejero, el público informal, espontáneo y el espacio abierto, según una estética que encaja en lo participativo del  observador de aquellos ambientes recreados de acuerdo a las ferias y el concepto del punto de vista que exigía Bretch, anda desde ayer domingo por Santa Clara, en su gira por ciudades cubanas.

 

Con 34 años de creada, la agrupación no se aleja tampoco de los derroteros del clásico teatro de sala, pero prefiere el contacto con la comunidad, tal como se apreció en la puestas de «Los desplazados», «Tamborecos», y «Los sobrevivientes», inspirada esta última en Cien años de soledad, la pieza narrativa más sobresaliente del realismo mágico y la producción de Gabriel García Márquez.

 

«Tamborecos», evoca la alegría, la música y los muñecos, así como personajes infantiles que rastrean en la historia de la cultura popular-universal, entre los que están Comadre La Rana; La Bruja Loca; Rosita la solterita; los Cinco Negritos y otros propios del folkore, según las apreciaciones del domingo en el Centro Cultural el Mejunje y la Sala Guiñol de Santa Clara.

 

El actor y director teatral Misael Torres y Mérida Urquía son los protagonistas, quienes además, hacen los diseños de vestuario y la música que acompaña escenas que realzan el encuentro con públicos infantiles o adultos.

 

La pieza basada en el texto del García Márquez, premio Nobel de Literatura, tuvo su estreno este año durante el iv Congreso Internacional de la Lengua Española, efectuado en Cartagena de Indias, y constituyó la muestra que ganó  la Beca de Creación del Ministerio de Cultura de Colombia.

 

Cuenta con presentaciones en los festivales Iberoamericano de Teatro de Bogota, Internacionales de Manizales, Zacatecas, y de Occidente, en  Venezuela, y constituye el plato fuerte de las presentaciones para el público adulto, como ocurrió este lunes en el parque Leoncio Vidal, en Santa Clara, una plaza abierta, rodeada de edificios eclécticos donde predomina el estilo neoclásico, a unos 270 kilómetros de La Habana.

 

Aquí se recreó, según Torres, «una historia de amor más allá de la muerte», en la cual se utilizan paradigmas de la tradición oral y el desmontaje de  historias populares que cuentan sucesos contemporáneos de la realidad colombiana y  latinoamericana, vistas a través de la óptica de García Márquez y adaptados al ambiente teatral.

 

La gira cubana de Ensamblaje Teatro se inició el pasado 3 de diciembre en Matanzas, luego recorrieron Cienfuegos, y ahora están en Santa Clara, para este jueves llegar a Camagüey en tránsito por las provincias orientales, afirmó Misael Torres.

 

El 24 de diciembre, advenimiento de las fiestas folklórico-populares denominadas Parrandas de San Juan de los Remedios, a 290 kilómetros al este de La Habana, volverán a Villa Clara, para culminar el periplo dos días después en recintos culturales de la capital del país, tras la coordinación establecida por la  Secretaría Distrital de Cultura y Recreación y Deporte de Bogotá y el Consejo Nacional de las Artes Escénicas de Cuba.

 

La tradición de Ensamblaje Teatro se afianza en los procesos de  investigación y continuidad representativa de la festividad y la oralidad, como nutrientes de las expresiones populares y las memorias culturales de los pueblos, y allí retoman las características del espacio escénico y sus orígenes de tablado al aire libre, propios del advenimiento del siglo xvi.

 

De ahí las puestas de «Las tres preguntas del diablo enamorado» y «Ñaque, historias de piojos y actores», así como «Cuentos de mar y amor», donde retoman la herencia de la comicidad y la farsa.

Entre sus reconocimientos internacionales de esos espectáculos, estrenados en Santiago de Chile el pasado año, aparecen otros lauros, y destacan «Bogota un Libro Abierto», y los festivales Iberoamericano de Teatro de Bogota, Internacionales de Quito, Ecuador, y Oriente, en Venezuela.

 

Ahora, están trabajando una versión de «La tempestad», de Shakespeare, como  reflexión sobre la guerra, el poder y la voluntad humana, así como la reposición de «Fausto nuestro, que estás en los cielos», versión de la Feria del Fausto de J. W. Goethe —adaptación y dirección de Misael Torres—, la cual recrea una antigua leyenda,  propia para el teatro de calle.

 

 

!MAESTRO, SIEMPRE MAESTRO!

!MAESTRO, SIEMPRE MAESTRO!

 

Por Luis Machado Ordetx

Siempre hay que creer en el hombre, y los ejemplos sobran: ahí está el maestro Marcos Urbay Serafín, que desde la dirección titular de la Banda de Conciertos de Caibarién, acaba de adjudicarse el Premio Nacional de Enseñanza Artística, al erigirse en sombra de una hoguera petrificada por la vasta institución pedagógica que acomete en el terreno de la composición y la conducción musical.

 

Tanto mérito anónimo acumula que un día su pecho se va a reventar por la modestia y la sinceridad de una obra en consagración para la cultura cubana: pensar que su método teórico y práctico del estudio de la trompeta, instrumento dificilísimo, se puede parangonar con los universalmente conocidos de Robert Scout, Arban, Balay o Fabbri, lo oficializa como genuino triunfo.

 

Ahora, el galardón conferido por el Centro Nacional de Escuelas de Arte y el Instituto Superior de Arte, rememora, a su vez, la hoja de servicios musicales prestados como una ardiente batuta  o instrumentista de las orquestas Riverside, Filarmónica de La Habana y Tropicana, y todas sus incursiones por  las Bandas de Concierto de Santa Clara, Sagua la Grande y Caibarién,

 

Con 79 años de edad, Urbay Serafín, además, Premio Nacional de Cultura Comunitaria, no desmaya, y en el terruño de la Villa Blanca, prendido del barroquismo del viento costero y de su imagen tonal, deja cada mañana soberbios aportes al arte nacional.

                           

LENNON, AL PIE DE LA RAZÓN

LENNON, AL PIE DE LA RAZÓN

 

Por Luis Machado Ordetx

 

Fue un lunes 8 de diciembre de 1980: el mundo se conmocionó, a la entrada del edificio de apartamento Dakota, en Nueva York,  el fanático Mark David Chapman disparó «a boca de jarro», contra el ex Beatle John Lennon, y lo dejó sin vida para acallar los pronunciamientos de una figura emblemática en defensa de la paz, los derechos civiles del hombre, el amor, la amistad, la excelentísma música y el enfrentamiento a la injerencia económica, social o política en los destinos de otros países.

 

Mientras Chapman, el autor del magnicidio, cumplió su condena de 20 años en 2000, y aún permanece en el Correccional de Attica, al negársele en cuatro ocasiones la  libertad condicional debido a la «naturaleza inusual» y violenta de su delito, cuantos crecieron con la música de Lennon y sus coetáneos, tienen fresco momentos en que desde centros universitarios, plazas o calles cubanas, escuchaban escondidos aquellas estridencias que venían de lo mejor del rock, el jazz y todas sus derivaciones y ritmos country en los que siempre predominó el idioma inglés como medio efectivo de comunicación.

 

Por tiempo, hablar o escribir en inglés era un pecado, como un violador de Pr 4.26: «Que tus ojos miren lo recto y que tus párpados se abran a lo que tienes delante», y mucho menos se podía  pensar en rúbricas del denominado arte en la piel (el tatuaje) o profesar credos religiosos, por incompatibles que fueran o distender el pelo en el sexo masculino, tal como uno quisiera.

 

Estudiantes de carreras de Humanidades, aturdidos por el latín, el griego y el francés de las clases, y también de Gramática Española, junto lecturas del boom de la Literatura Hispanoamericana, escapábamos para empaparnos con las lecturas de la primeras ediciones, casi clandestinas hechas por el infatigable Samuel Feijóo de las novelas  Paradiso, de Lezama Lima, así como los ejemplares que llegaban de Tres Tristes Tigres, de Cabrera Infante, los rumores de la Montaña Mágica de Thomas Mann, y las piezas magistrales de Joyce, Proust, Tolstoi, García Márquez o Rulfo...

 

Juntos, casi pegaditos, se sentían sonidos, en latir inconfundible de cada cual, de Chicago; Blood, Sweat  & Tears, Electric Light, Five Dimenssion, Jaco Pastorius, Ray Charles, Gillespie, Tears for Tears, y no sé cuanto estridente, melodioso y de pegada mundial llegara a nuestras manos.

 

Como pensar en esos tiempos de agrupaciones cubanas que abordaran esos sstilos. Era como una osadía. En un litigio de trueque, de aula en aula, porque apenas la música en inglés se difundía por la radio nacional y mucho menos por la televisión, gozábamos aquellos instantes, casi inolvidables, mientras que esa lengua universal, madre, como todas las lenguas, de los pueblos, se afiebraba en el oído de una generación que cobraba signos perdidos entre manuales rusos de teoría marxista-leninista apagada por la práctica social.

 

A muchos se endilgó un cartelito: «Tienes problemas de tipo...», como si el arte tuviera una sola patria y no la identidad universal de los pueblos, su masa nutriente, desprovista de una bandera, un signo, y una fusión: la realidad misma de la cultura latiente de la idiosincrasia común, esa que se insufla en piezas de Mozart, Chaikovski, Cui, Glinka, Rimski-Kossakoff, Beethoven, Wagner.

 

Idéntica dimensión que encuentro en los ritmos cubanos, transportados por el sentido magistral de los negros africanos, de los españoles de diversos lares de la Península y de los Chinos migrantes que como mano de obra barata fueron contratados, bajo signos de explotación, para trabajos forzados en la isla en tiempos que la trata negrera y los adelantos científicos impusieron trabas al sostenimiento de la esclavitud.

 

No por gusto esa riqueza que extrajo Alejandro García Caturla, Nim-Cumell, Roldán, y los de Renovación Musical a sonoridades que se escaparon gracias a la universalidad ilímite, como ocurre en las escrituras poéticas de Guillén, Regino Pedroso, Ballagas o Carpentier, textos en que la música se hace amante de la sonoridad de la palabra, con ritmos y cadencias.    

 

Hoy veo el monumento a Lennon, profanado varias veces en una amplia plaza del Vedado habanero, y recuerdo cuánto tiempo ha pasado del magnicidio de Nueva York, y pienso que en los signos de locura de Chapman está la voracidad individualista, no solo de un sistema, sino de una sociedad, dispuesta a segar la actitud de un hombre ante la vida, por el solo hecho de  revolucionar la música, desde temas hasta sonoridades,  y dejar una influencia que nadie ante la historia.

 

Muchos de los amantes villaclareños, a unos 270 kilómetros al este de la Habana, reunidos en el Centro Provincial de Patrimonio -auspiciados por la Sociedad de Arquitectura de la UNAICC-, en la calle Céspedes 10 esquina Plácido, en Santa Clara, traerá otro día de vida a John, y dialogan, rememoran sus canciones, acontecimientos, las giras internacionales y discutirán y difundirán, ya no escondidos, como antes, los textos antológicos escritos por los Chicos de Liverpool.

 

Este sábado también recordarán allí en aniversario 27 de la muerte de Lennon, y de invitados especiales estará el trovador Alaín Garrido, integrantes de la Compañía Danza del Alma                   -anfitriones de la Tercera Temporada Para Bailar en Casa del Trompo-, y el Trío Raptus. También se exhibirá un documental que contiene el concierto homenaje al creador de «Imagine», efectuado en Nueva York en octubre de 2001.

                                               

HEREJÍAS DEL DRAMATURGO HERNÁNDEZ ESPINOSA

HEREJÍAS DEL DRAMATURGO HERNÁNDEZ ESPINOSA

 

Jamás Eugenio Hernández Espinosa [La Habana, 1936] -considerado entre los dramaturgos cubanos imprescindibles del siglo pasado-, recibió con anterioridad tan caluroso homenaje en Santa Clara, territorio que, a propuesta del Centro Cultural El Mejunje, tributará el miércoles 5 de noviembre, ocasión en que el teatrista y ensayista será reconocido por la crítica especializada, los estudiosos y el público nacional al  situarse como un creador empeñado en reconstruir y replantear la realidad social a partir de la valorización del folklore de raíces africanas y de la contextualización de personajes marginales inmersos en escritos y puestas en escenas.

 

El dramaturgo, Premio Nacional de Teatro 2005, viajará a esta ciudad, a unos 270 kilómetros de La Habana, en momentos en que dirimen aquí los ganadores del concurso de Literatura UNEAC 2007, instantes que aprovecharán los poetas Luis Lorente, Roberto Manzano y Pedro Llánes Delgado, para leer sus versos.

 

También en el amplio calendario de actividades que, durante martes y jueves ocurren aquí, la Universidad Central de Las Villas será sede de una sesión teórica sobre el testimonio actual, y el Café Literario de Santa Clara, acogerá a Laydis Fernández de Juan, Pedro de Jesús y Francisco López Sacha en disertaciones referidas a las vertientes de la cuentística cubana contemporánea, al tiempo que presentarán algunos de sus textos de ficción.

 

Sin embargo, nada más singular que el reconocimiento a Hernández Espinosa, dados los aportes incorporados al panorama teatral cubano contemporáneo desde principios de la década de los años 60 en que dio a conocer piezas de la valía artística de «El Sacrificio», «Los peces en la red», «Calixta Comité», «María Antonia» «Tibor Galárraga» y otras recientes entre las que se cuenta a «Suchel», «El venerable», «Ochum y las cotorras», «Emelina Cundiamor», «Lagarto Pisabonbito», «Mi socio Manolo », «El elegido», «La Machuca», «Oyá Ayawa» y...

 

La lista de ensayos y piezas dramáticas terminadas o estrenadas por Hernández Espinosa, así como sus asesorías de dirección escénica, clases teóricas a estudiantes, aficionados y profesionales, así como a agrupaciones de la talla de Teatro Cimarrón y Caribeño, por citar dos colectivos imprescindibles que lo acompañan en varias de las presentaciones públicas, corroboran, el por qué ese artista se sitúa en la perspectiva de los necesarios hombres que desde la ficción escrutan la realidad para sacar lecciones de cuánta vitalidad subyace en fenómenos sociales, etnográficos e históricos que tienden en la individualidad a permanecer en lo extensivo y universal.

 

Tal vez ese sea uno de los dones más apreciados en Hernández Espinosa, un carismático habanero que en la textura de su piel halla los asideros que lo apegan a elementos representativos de la identidad nacional, los atributos del folklore yoruba, las raíces latientes de lo afrocubano y afrocaribeño y una búsqueda explicativa e indagatoria desde y hacia aquellos fenómenos que constituyen ingredientes de una marginalidad visible en cualquier contorno social y plural.


En ese sentido, creo que en cierta ocasión escuché Hernández Espinosa atribuirse cualidades de «Hereje» por el solo hecho de remarcar en aquello que considera válido refrendarse para exponer el por qué de las cosas y los acontecimientos que suceden en la realidad.

 

Ahí está su gusto por los colores y atributos de los orishas, la música folklórica de ascendencia africana, el replanteo por las historias de los ancestros, la religiosidad yacente en lo nuestro insular, la marginalidad, y las lecciones de una mística enriquecida y trascendente en cualquier latitud.

!CULTURA CUBANA EN DIÁLOGOS!

!CULTURA CUBANA EN DIÁLOGOS!

 

Por Luis Machado Ordetx

 

La obligatoriedad que persiste, y también mantendrá la intelectualidad cubana en la intervención, observancia de la calidad, originalidad y despojo de estereotipos y mimetismos reiterados en los medios masivos de comunicación, sustentaron los pronunciamientos y el debate originado por escritores y artistas villaclareños durante la realización de esa comisión, previa al viii Congreso de la UNEAC, efectuada la semana pasada.

 

Programaciones radiales y televisivas, parcas, defectuosas y desprovistas del auténtico rescate de nuestra herencia cultural, de la polémica, la reflexión oportuna y especializada, son apreciadas a diario en transmisiones locales o nacionales, alejadas, en muchas ocasiones, de las verdaderas actuaciones que asume el cubano en su cotidianidad.

 

También la prensa plana fue objeto de la mirada crítica, dada la pérdida de Huella, el mensuario artístico-literario del periódico Vanguardia, perdido de la escena villaclareña desde mediados de la década pasada; lo que constituyó un hecho  determinado por la carestía del papel y de otros insumos, así como del voluntarismo de directivos de entonces, quienes desoyeron la opinión de los creadores y provocaron fracturas en el diálogo cultural.

 

En la radio se retomó la memoria del programa semanal En Resumen, concebido por intelectuales que colaboraron con CMHW, institución que lo desarticuló en aquella fecha por dificultades en el pago por Derecho de Autor, considerado bajo, muy bajo, según las opiniones, tras comparar las remuneraciones con otras existentes en el medio.

 

Emisiones de Tele Cubanacán alcanzan mejorías, pero subsisten fisuras en los diseños, producciones y consolidación del talento artístico, por lo que hay reclamos en áreas de superación y capacitación, así como de la permanencia en el territorio de una filial del Instituto Superior de Arte, se argumentó.

 

Tales errores, de igual modo y a veces mayores, se localizan en la TV nacional, en las estructuras audiovisuales de Universidad para Todos; mientras en otros espacios dramáticos y musicales, lejos del didactismo y la información, se conduce a la imposición de patrones foráneos, estereotipos y la banalización ramplona y ausente de aportaciones y la reafirmación a la Cultura Cubana.

 

Atrasos en los planes editoriales y salidas puntuales de las revistas Umbral en el Camino de la Cultura y Signos, salió a relucir en una reunión en la cual las direcciones del Partido y del sector abogaron por necesarias y vitales transformaciones, principalmente de aquellas referidas a la subjetividad y la ausencia de rigor y calidad en el alimento espiritual que recibe el pueblo en el goce estético permanente.

 

El vital vínculo entre la UNEAC y la UPEC, refrendado en 1999 por la Resolución de Trabajo Conjunto de esas dos organizaciones -agrupan a escritores, artistas y periodistas-, sirvió de llamado ferviente para fortalecer la magna obra de la Revolución a partir de la observación que Fidel hizo en sus intervenciones en ambos Congresos.

 

El jueves durante la reunión anual del Centro Provincial del Libro y la Literatura hubo también similar pronunciamiento, aspecto que abarcó una mayor promoción y divulgación de nuestros creadores en los medios de comunicación del territorio y el país, y otra vez los escritores se alertaron sobre la reanimación que debe alcanzar aquellos desaparecidos  los espacios especializados de la prensa plana y radial.

 

Hoy en la mañana, en la sede de la UNEAC sesionará la comisión de Cultura y Sociedad -una de las siete creadas en la provincia previa a las discusiones del Congreso-, y tópicos de interés, a partir de los pronunciamientos de nuestros intelectuales, brotará con espíritu crítico para apuntalar el diálogo y el crecimiento de nuestra identidad frente a la voracidad y la polaridad que, desde sus confines, pretende imponer el mercado foráneo y la prepotencia imperialista.  

 

EL «TROMPO» EN SU RESIDENCIA

EL «TROMPO» EN SU RESIDENCIA

 

Por Luis Machado Ordetx

Otra vez una larga temporada, la tercera, de «Para Bailar en Casa del Trompo», late en Santa Clara, ocasión anual que, a finales de noviembre y parte de diciembre, atrae, convocados por Ernesto Alejo Sosa, a las más prestigiosas compañías y coreógrafos de danza moderna y contemporánea de Cuba, acontecimiento que, ante el público, estriba entre los más absolutos privilegios de cualquier territorio nacional o foráneo.

En determinados instantes, el común de los humanos no se detiene en el repaso que ubica a la ciudad, aun cuando en las exposiciones persista  el desafío al aire libre -por la carencia de una instalación ideal-, en la Capital de la Danza Cubana, válida en el referente del disfrute de  repertorios de lujos y estrenos, y de la confrontación, el diálogo y las enseñanzas en torno a las sendas que mueven ese tipo de discurso gestual.

El más parco de los observadores conoce que media una distancia abismal entre una actuación en recinto cerrado -con acústica, luces, escenografía, audio y...-, con aquellas de espacios abiertos, sujeto a digresiones de todo tipo, incluidos los ruidos parásitos y las desconcentraciones.

Sin embargo, la «aventura» del careo artístico que posibilita esta ciudad, dijo el pasado año Santiago «Tropicana» Alfonso Fernández, coreógrafo antillano de respetabilísimo reconocimiento, reside en el prestigio acumulado durante una década por los integrantes de Danza del Alma -desprovistos todavía de un espacio fijo para ensayos-, y en particular de Alejo Sosa, un director empeñado en el replanteo de códigos que calen  dentro de un calibre temático y gestual diferenciador, y hasta plural, propiciador del encuentro de identidad expresiva del hombre.

Ahí está la representación, al margen del aplauso y los premios,  de algunas composiciones clásicas: «Machos y hembras», «Oríkis, al Hombre», «El silencio de los parques» y «Con tu Rostro», por citar algunas, en las cuales se apuntalan las posibilidades de seguimiento y acentuación artística.

DANZA DEL ALMA, SITIO DEL TROMPO

DANZA DEL ALMA, SITIO DEL TROMPO

 

Por Luis Machado Ordetx

 

«Minority Report», es la exposición de fotografías digitales que la  artista Carolina Vilches Monzón recogió el pasado año durante Segunda Temporada para Bailar en Casa del Trompo, contentiva de todas las sesiones participativas de confrontaciones escenográficas  en las que intervinieron las principales compañías de danza moderna y contemporánea de Cuba, encuentro que con carácter anual organiza Villa Clara a partir de la iniciativa del coreógrafo Ernesto Alejo Sosa.

 

La amplia muestra de 32 impresiones digitales, en blanco y negro, en formato de 8 por 10 pulgadas, se inaugurará en la noche de este martes en la Galería Céspedes número 10, perteneciente al Centro Provincial de Patrimonio Cultural, en las cercanías del Parque Vidal, a unos 270 kilómetros al este de Ciudad de la Habana, ocasión que dejará abierta la Tercera Temporada  artístico-cultural de intervención gestual, escenográfica y teórica a la que asistirán más de 10 colectivos profesionales cubanos en calidad de invitados.

 

Durante lo que resta de noviembre y todo diciembre, a la ciudad de Santa Clara concurrirán directores artísticos, coreógrafos y bailarines procedentes de diferentes compañías profesionales en lo que se considera un positivo intercambio de experiencias individuales y colectivas, y ya algunas agrupaciones confirmaron su asistencia, entre las que aparecen Codanza (Holguín), Danza Libre (Guantánamo), Danza Espiral (Matanzas), Endedans (Camagüey) y el Conjunto Folklórico de Oriente.

 

La compañía villaclareña Danza del Alma, con más de una década de creada y dirigida por Alejo Sosa, funge de anfitriona de las presentaciones, y el  público espera, que dentro de su amplio repertorio artístico, reaparezcan piezas del calibre temático y gestual de «Machos y hembras», «Oríkis, al Hombre», «El silencio de los parques» y «Con tu Rostro», todas interpretadas por un colectivo masculino que aborda tópicos referidos a la contemporaneidad, la marginalidad y el homoerorismo.

 

Precisamente, en sus códigos y discursos gestuales, Danza del Alma, al recrear temas universales, sobre todo el amor, la autoexpresión personal, el respeto al otro, la pluralidad y la confirmación del individuo en su goce espiritual, sustenta presentaciones que logran el beneplácito del público y la crítica especializada nacional o foránea.

 

Hace poco, tal como apreció el público europeo en una reciente gira de Danza del Alma, la primera que realiza fuera de la Isla, batió palmas al mostrar calidad, transparencia y expresividad gestual en piezas que constituyen clásicos expresivos dentro de su repertorio.

 

Ahora, por desgracia, tanto las presentaciones de los anfitriones, como también las compañías danzarias visitantes, serán apreciada al aire libre, en una plataforma ubicada en el Parque Vidal, al someterse a reparaciones capitales las instalaciones teatrales de la ciudad, principalmente el vetusto y centenario «La Caridad», principal escenario de acontecimientos anteriores.

 

Durante las dos temporadas anteriores de «Para bailar en casa del trompo», considerada la estación danzaria de mayor duración entre sus homólogas del país, la fotógrafa Carolina Vilches Monzón, artista digital, captó con sus cámaras los principales momentos representativos en que Danza del Alma y sus invitados dejaron patente un discurso moderno y contemporáneo avalado por una calidad y expresión inusuales en otros territorios cubanos, hecho que hoy en la noche será apreciado aquí tras inaugurarse su exposición de instantáneas y quedar abierta una cita de pluralidad cultural sin precendentes.

ARTISTAS ITINERANTES

ARTISTAS ITINERANTES

 

Por Luis Machado Ordtex

 

Sustentar que la pintura cubana carece aún de un comprometimiento del creador con su obra final -esa pieza que se exhibe con «cierta frialdad» en galerías y la aprecian los receptores-, constituye en parte la tesis que sustentan ocho recién egresados de la Academia «San Alejandro», de Ciudad de la Habana, quienes desde hace un mes y medio decidieron, a partir del proyecto «Boceto para un Archipiélago», caminar por pueblos y ciudades de la isla  con el propósito de embeberse de las fuentes culturales existentes en cada localidad.

 

Eso, al parecer, representa lo insólito tras el paso por varias provincias, la recolección de información sociológica, etnográfica y documental y la intervención en acciones artísticas de corta duración en las que participan residentes de los territorios visitados.

Roberto Martínez, uno de los artistas, dijo que salieron del occidental Faro de Guanacabibes, y concluirán el periplo, en los primeros días de enero, allá en similar sitio de Maisí, en Guantánamo, después de transitar del oeste al este unos mil 250 kilómetros, estimados en 780 millas de recorrido terrestre por toda la Carretera Central.

 

Los creadores-caminantes -auspiciados por el Consejo Nacional de las Artes Plásticas, la Asociación Hermanos Saíz, la UNESCO y la Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre-, afirmó que al concluir en julio pasado la exposición «Isla o Continente», en la galería de Luz y Oficio, en la Habana Vieja, acordaron peregrinar por todo el país, conocer su topografía, penetrar en la psicología de sus habitantes, recoger informaciones antropológicas, y también intercambiar con los pintores académicos, populares y estudiantes radicados en esos lugares.

 

El colectivo está integrado, además, por el pedagogo Lázaro Navarrete, los  estudiantes Guiber Rosales y Maikel Rodríguez, así como Senén Tabares, Ricardo La Barca y Osneidi Pérez, y en la travesía, pernoctan por igual en zonas rurales, guarecidos de casas de campaña, y en las urbanas son acogidos por las direcciones de Cultura.

 

En Perico, Matanzas, confraternizaron con practicantes del culto sincrético Gangá, hicieron filmaciones para la UNESCO, mientras en Holguín prevén visitas al Chorro de Maíta. Después de atravesar Villa Clara, a principios de semana, destacaron la particularidad de las tejedoras de yarey e hilo de Cascajal, Mordazo, Manacas y Santo Domingo, sitios en los que escucharon de las experiencias Noel Guzmán Boffil y Pedro Luis Rodríguez, pintores primitivos.

 

Estuvieron en Santa Clara, Placetas y Ojo de Agua, hasta entroncar con Sancti Spíritus. Antes de partir Martínez destacó la solidaridad y generosidad hallada en estos predios, llenos de historia y acontecimientos trascendentales de nuestra cubanía.

 

En mayo, segunda parte del proyecto «Bocetos para...», harán una exposición en la galería del Convento de San Francisco de Asís, en la Habana Vieja, donde mostrarán los dibujos realizados, reconstruirán algunos performances, y entregarán a los copatrocinadores una multimedia, audiovisuales y las experiencias acumuladas -de manera gráfica y oral- en las cerca de 70 localidades caminadas durante el trayecto.

 

Esa muestra servirá a los estudiantes Rosales y Rodríguez como planteamiento de tesis de grado en San Alejandro, acciones que serán apreciadas en galerías de las 10 provincias visitadas, las cuales, dispondrá de similares documentaciones antropológicas y sociológicas recolectadas en el período.

 

El año entrante, sustentó Roberto Martínez, presentarán el Proyecto «Boceto para un Archipiélago» al Premio de Curaduría que promueve el Museo Nacional de Bellas Artes, dada su esencia de redescubrir las raíces ocultas y las ramificaciones de la idiosincrasia y el contexto cubano, hecho singular sin precedentes dentro del universo de la plástica impulsado por un sui géneris grupo de entusiastas itinerantes.