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CUBANÍA TOTAL

ÚNICO PRÓLOGO QUE ESCRIBIÓ EL CHE GUEVARA

ÚNICO PRÓLOGO QUE ESCRIBIÓ EL CHE GUEVARA  

EL TEXTO PERTENECE A BIOGRAFÍA DEL TABACO HABANO, DE GASPAR JORGE GARCÍA GALLÓ, 1961

 

Cuba guarda muchas maravillas en su seno y puede ostentar ahora el orgullo de su Revolución, pero su contribución al desarrollo de la cultura humana se mide sólo por una de las plantas más controvertidas del mundo humanidad: el tabaco.

 

Los otros grandes productos agrícolas de Cuba, la caña de azúcar y el café, son originarios de regiones muy lejanas, traídos por los colonizadores y luego aclimatados. El tabaco es nuestro. Los primeros indios lo fumaban en forma primitiva, y así lo conocieron los conquistadores.

 

No vamos a seguir, sin embargo, la biografía del tabaco habano ni la biografía de la planta del tabaco, porque eso es lo que hace este pequeño libro que prologamos, sumiéndonos en la interesante historia de la hoja en forma concisa y amena. La obra pierde algo de su importancia, en la actualidad, porque ya no somos el país del tabaco habano, sino que somos el país de Fidel Castro y la Revolución Cubana.

 

 Tenía sin embargo, en la época en que fue escrito, la importancia fundamental de mostrarnos la planta y el medio en que creció esa planta, y el medio social, que fue transformándose, aún cuando la planta permaneciera casi exacta a través de los siglos, pues los ciclos de cambio operados por la naturaleza sobre las especies son muchísimo más lentos que los ciclos de los cambios sociales.

 

La BIOGRAFÍA DEL TABACO HABANO nos muestra desde el principio al fin las complejidades de esta industria, fuente de riqueza para unos pocos y cordel que ataba a la magra tierra, el magro banco de tabaquero, o al despalillo polvoriento, a muchos. También se cuenta aquí la historia de las rebeliones que el tabaco produjo. Como ninguna planta, como ninguna otra producción cubana, la historia de las luchas revolucionarias está unida a la historia del tabaco y de los tabaqueros, y eso es lo más importante, porque aquí es donde figura el hombre, el actor principal de la historia, aquel por el cual esta Revolución está luchando.

 

El hombre que en épocas de la colonia española se levantaba para defender sus derechos con los vegueros de Santiago de las vegas, el hombre que ayudara a Martí a recoger los fondos para sus expediciones libertadoras, el que mantuviera contra Machado y contra Batista alta su gran fe revolucionaria, cotidianamente robustecida por sus lecturas colectivas, está presente en el libro y para él está escrito.

 

Vaya, pues, nuestro saludo hacia esa historia de una planta que fue fundamental en nuestra vida económica y cuya importancia relativa va disminuyendo, lo que provoca una entusiasta enhorabuena de los que queremos que Cuba no sea una simple productora de bienes de consumo destinados a satisfacer el capricho de unos cuantos, sino que sea su propia abastecedora de bienes de capital y de consumo de toda clase.

 

 Cuba ya no es solamente la tierra del tabaco habano; los cubanos muestran hoy al mundo el lugar que ocupa Cuba gracias al esfuerzo de sus hijos esclarecidos en la lucha revolucionaria. Ya Cuba es también «territorio libre de América».

 

No sé si esta edición que tenemos el gusto de prologar modifica algunas cosas de la antigua que ya han envejecido; pero de todas maneras podemos ahora desechar los temores que hace poco tiempo tenía el compañero García Galló por el desplazamiento de los obreros por las máquinas. Eso es algo que ya se debe dejar en el pasado. El día que la industria deba ser mecanizada ni un solo hombre perderá absolutamente nada, sino que irá a un nuevo lugar de mejor trabajo.

 

Queda felicitar al autor porque su obra nos enseña, clara y concisa, los antecedentes de nuestra querida vitola y la historia de los hombres ligados a su producción, sus luchas, sus esperanzas, sus desazones...

 

                                   Comandante Ernesto Ché Guevara.

FILIGRANAS DE HUMOS AL AIRE

FILIGRANAS DE HUMOS AL AIRE  

                                            

Por Luis Machado Ordetx

 

El Che, en su delectación del aroma de un puro cubano, sin distinguir cualquier hechura del terminado, jamás consultó al Cemí para conocer los posibles resultados de una guerra: se fue a las cavilaciones, la inteligencia, la honestidad y la experiencia, siempre prendido de un tabaco, criollo, tal como lo prefirió y atestiguan fotos e historias.

 

Midió, como pocos, acontecimientos y circunstancias en la exacta dimensión de los hombres, incluso, en la predilección por la arrogancia del tabaco, penetró en los orígenes de una singular tradición apegada siempre a las prédicas libertarias.

 

En la Sierra Maestra, y también en la pugna contra el asma, al parecer comprendió, como dijo Fernando Ortiz que «[...] Fumar un tabaco es elevar suspiros de humo a lo ignoto», y al poco tiempo, ya en La Habana, escribió por primera vez un prólogo a un libro ajeno, en el cual, a la par que sustenta elogios por la investigación, precisa valoraciones históricas, económicas y sociales para y en el país que contribuyó a trascender desde el momento en que se sumó al proyecto revolucionario de Fidel, allá en México.

 

Solo 627 palabras bastaron al Che para detallar en la historia del pasado y el devenir de una nación a partir del cultivo y proceso tecnológico de la hoja de una venerada solanácea, y ese «Prólogo» corresponde a la segunda edición, en 1961, de Biografía del Tabaco Habano, libro de Gaspar Jorge García Galló, preparada por Tipografía Ideas, al cuidado de la Comisión Nacional del sector productivo.

 

Dos años antes, después de sufrir azares de publicación, salió una tirada similar con el sello del Departamento de Relaciones Culturales de la Universidad Central de Las Villas.

 

En 1990, junto a un grupo de profesores de Filosofía, el Maestro García Galló habló con satisfacción en Santa Clara sobre el «Prólogo»  sui géneris que el Che escribió para un texto empeñado en demostrar la significación de una cultura y una idiosincrasia signada en la lucha por la independencia de un pueblo, nunca dispuesto a doblar la cerviz frente a las adversidades más inverosímiles.

 

Gracias al empeño del pedagogo Antonio Florit García se conserva una grabación de aquel soliloquio devenido en conferencia: Ahí Galló rememoró que «La última vez que el Che estuvo en la Tribuna, también tuve la suerte de estar al lado de él, y allí recordamos -al cabo de unos cuatro años-, cómo hizo el Prólogo de mi libro, a pesar del cúmulo de responsabilidades políticas y económicas que desempeñaba.

 

«La Biografía..., antes, fue publicada aquí, en la Universidad, pero en aquella oportunidad el loco Feijóo nunca quiso ponerle el prólogo que Juan Marinello había hecho, pues decía que no se hacía prólogo, y al final, el libro salió sin ese texto.»

 

García Galló sustenta en una «Advertencia» (tomada de la primera edición), las dificultades que tuvo ese libro, escrito en 1946, para publicarse, aun cuando intentó autofinanciarlo con recursos monetarios solicitados en préstamos, hasta que, con el justo nacimiento de la Revolución, llegó como texto medular presentado por la Universidad Central, en la que fungía como profesor de ese centro docente.

 

«En la Tribuna [de la Plaza de la Revolución José Martí, afirmó García Galló], en marzo de 1965, el Che, con un gesto afable, se mostró jaranero por la amistad que los unía y durante el diálogo se interesó por temas sobre filosofía y religión, en los cuales convergían puntos de vista, al tiempo que el argentino-cubano sentía predilección en todo lo que escuchaba de las explicaciones que solicitaba a quien por muchos años estuvo relacionado por el universo de las tabaquerías y las luchas del proletariado

 

Muchas historias ocurrentes en torno a aquel «Prólogo» concebido por el Che para Biografía del... -con dos ediciones simultáneas en inglés y español en 2001-, casi seguro guardó García Galló antes de fallecer en 1992 en Ciudad de La Habana. En ese suceso, prendido, estuvo el momento en que el Guerrillero argentino-cubano dispuso en el acto escritural relacionado a un tópico tan cercano con el tabaco, contemplar en la meditación, esas filigranas, que al aire dejaba el gusto por el deleite de un puro criollo procesado con hojas lustrosas y oscuras de las vegas más encumbradas de un país en esencia batallador en toda su historia.  

  

«BRILLO DE TINIEBLAS», UN TRIBUTO A LA ESPERANZA

«BRILLO DE TINIEBLAS», UN TRIBUTO A LA ESPERANZA  

Por Luis Machado Ordetx

 

Hombre inquieto, siempre ávido en satisfacer exigencias de la hechura del discurso artístico, el villaclareño Víctor (Pucho) López Jorrín cerró un disco, junto a otros músicos de la Isla, en el cual aborda, desde las particularidades del sonido, un cúmulo de metáforas contundentes ante el encierro impuesto injustamente a cinco cubanos que enfrentan, con  el confinamiento, los desafueros del terrorismo y sus derivaciones.

 

El miércoles 12 de septiembre, el teatro Mella, en Ciudad de La Habana, constituyó la sede del homenaje a la resistencia de esos luchadores, y se presentó el texto Desde la soledad y la esperanza  -editora Capitán San Luis-, contentivo de literatura y pinturas de artistas cubanos, y referido a un caso legal que repulsa la actitud del gobierno de los Estados Unidos por mantener a Gerardo Hernández Nordelo, Antonio Guerrero, Ramón Labañino, René González y Fernando González en un cautiverio indefinido, a pesar de sus inocencias, por pugnar contra el terrorismo internacional.

 

Allí también apareció el CD Danza de los inocentes, en diez temas con música de diversos autores: Polo Montañés, Silvio Rodríguez, Frank Fernández, Roberto Carcassés, Lázaro García, Sergio y José María Vitier, Alejandro Valdés y Pucho López.

 

No es la primera vez, y tampoco constituirá la última, en que intelectuales y creadores marquen un tópico de esa naturaleza, en grito contra la brutalidad y la obcecación de un sistema que, desde el poder,  conducen las leyes en torno a la injusticia y el aislamiento.

 

Pucho López funge como arreglista de dos números (versión instrumental de "Regresaré", poema de Antonio Guerrero musicalizado por Polo Montañés, así como del tema "Los tres valores", del cienfueguero Lázaro García), y en «Brillo de tinieblas», figura de compositor.

 

 En conversación con el villaclareño surgió el cuestionario sobre las interioridades de un fonograma -con título tomado en préstamo del texto del pianista Ernán López Unza-, producido por el sello Unicornio de los estudios Abdala. Aquí, relató a Vanguardia elementos de su experiencia.

 

Pues bien, ¿cómo surgió la idea, y sobre qué base trabajaron en favor de una causa que alienta al antiterrorismo?

 

«La idea de este disco partió, del sello Unicornio y su colección Leyenda, y de  su productora ejecutiva Maruchy Guerrero, hermana de Antonio. Todos compusimos temas con entera libertad y cada cual expuso su idea de acuerdo a su estilo e intereses musicales. El tema del sufrimiento humano, del aislamiento, pero también de la esperanza, de la verdad y la fe, están de una manera u otra reflejadas en todas las obras.

 

«En mi caso específico, "Brillo de Tinieblas", consta de una primera parte donde la melodía se entrelaza con acordes mayores y menores que dan el contraste entre el brillo y las tinieblas, pasando sutilmente a otra con más estilo de jazz, y que con el paso del contrabajo  da sensación de espera,  a veces con resignación. Luego viene un tutti de orquesta que confirma la esperanza, el triunfo, en fin, la alegría... 

 

¿Los textos son inéditos o en otras ocasiones, como en "Regresaré", fueron difundidos? 

 

«Todas las obras son instrumentales, inéditas y están concebidas así, con excepción de mi arreglo a "Regresaré", el que originalmente consta de texto de Antonio Guerrero y música de Polo Montañés. 

 

En tu caso particular, la conducción de los arreglos y la composición, así como el disco, ¿qué aportaron?

 

«Primero, daría una idea que defiendo: ¿cuál es mi estética? Bien, la música instrumental tiene frente a la canción y el poema, esa diferencia que existe entre la fotografía y la pintura. Cuando de describir sentimientos se trata, la obra orquestal puede desatar la imaginación del oyente y ponerlo en cualquier situación si el compositor domina la paleta sonora que tiene en sus manos; el cine de una manera u otra nos ha enseñado a asociar sentimientos a determinadas combinaciones de sonidos. No en balde muchas personas cierran los ojos cuando escuchan una música sugerente que les inspira sentimientos distintos, eso simplemente es para que la realidad circundante no afecte su apreciación del momento sonoro. 

 

¿Dónde radica la inspiración temática y estilística de tu pieza?

 

«Mira, en el hombre, en su desgarramiento. Esta no es la primera vez que de manera instrumental hago homenaje a hombres que en diferentes lugares luchan por un mundo mejor, ahora recuerdo una obra que en los ochenta llevé al Festival Jazz Plaza, en Ciudad de La Habana, con el desaparecido  grupo villaclareño Raíces Nuevas.

 

«Los textos fueron seleccionados y declamados por el profesor y gran amigo mío Juan Ramón González Naranjo, y aquella pieza trataba sobre los sucesos de octubre de 1983 en Granada, cuando la invasión estadounidense a ese país caribeño.

 

Desde el punto de vista del jazzista, del músico comprometido con su Cultura, ¿obras magnas como esta instan a  seguir escribiendo por un mundo mejor?

 

«Lógico, muchas veces he pensado presentar una o varias obras de similares  estilos y temáticas en Santa Clara (por el origen de Raíces... y su trascendencia), y después llevarla a otras ciudades, ¿por qué no?  Siempre abordaría temas tan actuales como los desastres ecológicos, donde la palabra  apoye al mundo sonoro musical en ese mensaje tan humano.

 

«Eso para mi sería de gran alegría, principalmente un estreno en Santa Clara, y dignificaría a aquella agrupación villaclareña que tan gran nombre tuvo en el mundo del jazz, pero ese sueño parece costoso, aunque estoy abierto a un concierto de esas magnitudes, solo que tal parece no interesa allá».

 

El eco último de Pucho López por organizar un concierto para los villaclareños queda abierto a todos los oídos receptivos. Ojalá que la profusión artística que guarda su talento, otra vez, entre nosotros, deje escucharse junto a esos reclamos. Casi seguro, amigos instrumentistas o vocalistas de todo el país secundarán esa noble idea para llevar adelante a  la música, el tiempo y su dimensión. 

 

INTIMIDADES MUSICALES DEL TROVADOR CARLOS VARELA

INTIMIDADES MUSICALES DEL TROVADOR CARLOS VARELA  

Por Luis Machado Ordetx

 

Visiblemente emocionado, el trovador Carlos Varela, reconoció ayer de noche en Santa Clara, previo a su primer concierto en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, sentirse plácido por volver a esta ciudad, y evocó a la figura del Che Guevara a partir de un texto que salido en Jalisco Park, su primer disco de 1989, donde aborda en sentido metafórico «la soñada idea de ser como él», y recordó, incluso, ciertas enseñanzas dejadas por Silvio Rodríguez para ser honesto consigo en canciones que se parecieran a su gente, a su barrio, y también a su pueblo.

 

Una referencia al Che, asesinado en Bolivia cuando el cantautor apenas tenía cuatro años, lo hizo recordar la dimensión del hombre, las cosas de su padre, de origen gallego, de quien según comentaron allegados  de la familia tras el fallecimiento en 1983, laboró en las minas de Matahambre, en Pinar del Río bajo la dirección del guerrillero argentino-cubano.

 

Esas historias son impresionantes, pues apenas antes se comentaron en el ambiente familiar, y solo al paso del tiempo, sin tomar un libro de historia, las toma con orgullo en la voz de otros que le ofrecen el testimonio.

 

En adelante, dijo Varela, está empeñado en escribir una canción sobre Ernesto Che Guevara, texto exclusivo para una película, y relató que en torno a la figura, la vida y obra de ese  revolucionario, los cubanos disponen de bellísimas poesías, incluidas las difundidas y escritas por los trovadores Silvio Rodríguez y Gerardo Alfonso, entre otros.

 

Ayer en Santa Clara, al este de la capital cubana a unos 270 kilómetros, en tránsito de una gira nacional que inició el pasado 9 de septiembre en Guantánamo y concluirá en Ciudad de La Habana a mediados de octubre con un recital en el estadio universitario Juan Abrantes, dijo sentir contentura por estar en una localidad con amplio arraigo cultural, de sólidos valores intelectuales y donde conserva excelentes amistades dentro y fuera de una institución tan prestigiosa como el Centro Cultural El Mejunje, sitio en el cual  se presentará este martes en la noche.

 

El periplo por todo el país, precisó Varela, lo llevó a conocer cada una de las regiones de la Isla en ocasión del homenaje al aniversario 85 de la constitución de la Federación de Estudiantes Universitarios; pero aquí en Santa Clara alcanzará mayor connotación por ser la Ciudad del Che, y también de su Destacamento de Refuerzo, en momentos que el 9 de octubre se cumplirán las cuatro décadas de las caídas en combates de ese grupo guerrillero en selvas bolivianas.

 

No importa, declaró Varela, que su «cancionística tenga poca difusión por la radio y la televisión nacionales, pues los jóvenes escuchan y divulgan con precisión textos de los CD Jalisco Park (1989), Varela en Vivo (1991), Monedas al Aire (1992), Como los Peces (1995), Nubes (2000), Siete (2003) y Los Hijos de Guillermo Tell (Vol. 1, 2004), así como algunos de los incorporados a un fonograma pirateado por el mercado internacional.

 

En cada presentación, devenida en un show artístico por los implementos tecnológicos que utiliza en la difusión del discurso musical, siempre estrena un que otro texto estructurado a partir de temáticas relacionadas con la familia, la emigración y la frontera entre los hombres, y aludió que así hará también en El Mejunje, lugar que, aún la estrechez del espacio, ofrece grandezas inusitadas para la expresión cultural del individuo y la sociedad.

 

Sus espectáculos en Santa Clara, como en otras partes, son irrepetibles, y con los textos que estrena («Telón de fondo», «Año del Barril», «Comedia Silente», «De espalda a las épocas» y «Volverte a ver», entre otras), ofrece la misma temática que lo persigue como una ofuscación, y planta un homenaje a las madres cubanas, al narrador oral Armando Calderón, a la infancia y la emigración, consideradas poéticas de un CD que grabará el año entrante desde la perspectiva de lo nacional y lo universal de los tópicos y los mensajes.

 

Precisó que, aún no tiene un título para el fonograma, animado de ser cronista de una época y en el cual el espectro sonoro, la experimentación musical y la riqueza de los timbres serán definitorios en su acabado de producción y realización.

 

Además dijo, que antes de llegar a Santa Clara, septiembre se presentó como un mes lluvioso, pero nadie abandonaba los conciertos que, en plazas de otras provincias reunió a más de 10 mil espectadores, ávidos de un contacto con la realidad que expone en sus textos.

 

El recital en la Universidad Central de Las Villas, primero que efectúa en la región central, sufrió los descalabros de las precipitaciones, tal como se apreció en ese recinto estudiantil, alejado al noroeste de Santa Clara a unos 10 kilómetros, pero con estoicismo el público aguardó a que la lluvia cesara para continuar la presentación del afamado artista.

 

Carlos Varela, sin quebrantar ninguna de las preguntas formuladas ante un amplio auditorio de periodistas villaclareños, declaró en franca jarana del cubano: «Adelante, disparen», y respondió sus precisiones sobre el reggueton, estilo musical que lamentablemente cala en los niños por lo pegajoso del ritmo, pero tiene una pésima lírica en los textos, hecho que lo lastra y lo sitúa en el canon de una moda sujeta a desvanecerse.

 

Aludió que la salud actual de la Trova Cubana, única siempre, es convincente, con jóvenes que componen y entonan sus canciones, perneados de una filosofía que ve la vida con ojos escrutadores de la realidad, al tiempo que jamás dejan de cantar al amor y las bellezas que alberga el ser humano.

 

Estar en Santa Clara, alertó, constituye un apego a un pueblo que quiere y al cual admira por la grandeza que conserva en sus interiores, y por tal motivo, aquí dará dos conciertos, uno más que en plazas anteriores, pues el martes constituye el invitado de ocasión al décimo aniversario del espacio cultural Trovuntivitis, del Centro Cultural El Mejunje, sitio por donde semanas antes transitaron los cantautores Frank Delgado y Santiago Feliú, miembros de la generación musical en que apareció Varela dentro de la palestra nacional y foránea del mundo de la canción cubana.

OTRO ENCUENTRO CON LA EDITORIAL CAPIRO

OTRO ENCUENTRO CON LA EDITORIAL CAPIRO  

Por Luis Machado Ordetx 

Domingo 23 de septiembre: la editorial Capiro, en Villa Clara, Cuba, se afirmó otra vez en sus labores culturales, al arribar al aniversario 17 de su constitución, hecho que ya evidencia cifras globales de 249 títulos publicados tras aquel inicial de cuentos, Una tarde en el río, de Rafael Altuna.

 

Afianza así un amplísimo prestigio con las convocatorias de los Premios de la Ciudad, acápite en el que se incluyen todos los géneros, hasta raros en otros certámenes, como el Periodismo y la Crónica.

También el prestigio de la institución del Centro Provincial del Libro y la Literatura se consolida al disponer de 57 poemarios; 49 textos de literatura para niños y jóvenes; 39 de ensayo; 25 de cuento y 18 de décima, considerados como las disciplinas más representativos.

 

Casi un millón de ejemplares salieron al encuentro de los lectores en un fruto mancomunado entre escritores, directivos, editores y emplanadores que, en el hacer diario, aún las limitantes económicas y roturas de equipamientos o escasez de papel, se las ingenian para no defraudar al público en propuestas cada vez más sugerentes y variadas en títulos, temáticas y autores del territorio, registro en el cual aparecen unos 60 literatos que antes no tenían textos publicados.

 

Aunque, Capiro está enclavada en Villa Clara desde modestas oficinas, su relevancia tiene repercusión nacional al contar algunos libros con Premios de la Crítica, tal es el caso de Aquí, de Roberto Fernández Retamar.

 

Hoy, para festejar la efeméride, hubo una miniferia en áreas de los parques Vidal y Las Arcadas, así como recitales de poesía, lectura de cuentos y la intervención de varios escritores de la localidad en centros laborales, penitenciarios e instituciones culturales y sociales de la ciudad.  

PUCHO LÓPEZ, EL RINCÓN DE LOS HEREJES

PUCHO LÓPEZ, EL RINCÓN DE LOS HEREJES  

Por Yusnel Fleites Martínez

yfleites@yahoo.es

Sección semanal que aparece en las páginas impresas de Vanguardia, Villa Clara, Cuba

 

A Pucho López -alias Víctor López Jorrín- poco le faltó para nacer genio. Se dice que a los tres años ya tocaba piano, y que a los cuatro estudiaba formalmente el instrumento. Y que conste, si a los cinco no compuso una ópera fue porque el padre -su maestro de entonces-, no le permitió acercarse a una partitura hasta cumplidos los 11, momento en que, además de iniciarse en los misterios de la orquestación y la composición, debía completar su aprendizaje del clarinete y el contrabajo.

 

Por cuestiones de espacio no podría referirse aquí una cronología completa de su precocidad profesional. Pero basta un solo ejemplo a modo de síntesis: a los 15 años  ya era el arreglista de Los Fakires, fecha en que también hacía sus primeras incursiones en el no tan nuevo género Fusión. En sus propuestas de entonces se apreciaba el hermanamiento sonoro del jazz, el rock, y los ritmos tradicionales cubanos. (Sí, porque ese Pucho que ustedes ven ahora ahí perteneció a una banda de heavy metal en su natal  Placetas).

 

Nada, que el personaje melenudo de la telenovela cubana bien pudiera estar inspirado en la vida de nuestro hereje de hoy.

 

Ya un poco más grandecito se la agenció para figurar en todo tipo de proyectos: ha compuesto música para ballet, cine, televisión, y ha participado en la producción de nada más y nada menos que 50 discos. Guarda, además, varios premios en concursos nacionales e internacionales. (Su más reciente éxito fue en el último Guzmán, por el arreglo musical del tema Detrás del tilo, del coterráneo Leonardo García, y defendido por otra del patio, Vionaika Martínez).

 

En lo personal Pucho se distingue por ser un afamado explorador (aburrido de visitar América, Europa, Asia, y África, planea llegarse un día de estos hasta Oceanía); por ser un gran conversador, por sentir una casi enfermiza predilección por helados y refrescos, y por pertenecer a una familia en la que hasta el gato toca algún instrumento.

 

«Ya usted ve» -como él mismo diría-, de todo uno se entera.

ESCRITORES REMEMORAN HISTORIAS DEL CHE GUEVARA

ESCRITORES REMEMORAN HISTORIAS DEL CHE GUEVARA

Por Luis Machado Ordetx

En ocasión de las cuatro décadas de la caída del Guerrillero Heroico, Che Guevara, en tierras de Bolivia, mañana se hará una feria del Libro en áreas del parque Vidal, a unos 270 kilómetros al este de la capital cubana, se expenderán textos relacionados con la vida y el ideario revolucionario del inmortal combatiente de las epopeyas históricas de América Latina.

Santa Clara toma mayor connotación en las actividades programadas en la recordación de la efeméride, al perpetuarse aquí la batalla que dirigió el Che para dar al traste con la hegemonía del gobierno de facto de Fulgencio Batista, y disponer de entidades socio-económicas que inauguró Guevara, entonces ministro de Industrias y guardar en la Plaza de la Revolución sus restos y los del Destacamento de Refuerzo que lo acompañó durante la travesía por suelo boliviano.

La librería Ateneo, desde horas tempranas ofertará la historieta, Che nada más, así como La conquista de la esperanza, y por la tarde escritores villaclareños que estudian la obra del Che y sus compañeros de lucha, expondrán las experiencias personales en las realizaciones de entrevistas, investigaciones y discursos poéticos o narrativos.

Allí se espera la presencia de los periodistas Alicia Elizundia Ramírez y José Antonio Fulgueiras Domínguez, así como de Alexis García Artiles y Mayra Mendoza, mientras en el Café Literario habrá un encuentro con Luis Pérez Castro, Maylén Domínguez Mondeja, Pedro Llanes Delgado, Caridad González Sánchez y Jorge Luis Mederos Betancourt, poetas ganadores de ediciones del  concurso Ciudad del Che que auspicia la UNEAC en Villa Clara.

Luego, la Librería Pepe Medina, acogerá a un grupo de combatientes villaclareños que integraron de la guerrilla cubana que comandó el Che en el Congo en los inicios de la década de los 60 del pasado siglo.

LAM, UN GUAJIRO QUE ASUSTÓ AL MUNDO

LAM, UN GUAJIRO QUE ASUSTÓ AL MUNDO  

Por Luis Machado Ordetx

 

En estado de meditación del artista, en pleno Parque Central de La Habana, sin ningún temor a equivocarse, Manolo Guillermo de la Caridad Fernández García, encontró y trabó trato solidario con Wifredo Lam, un sagüero que conmovió al mundo como artífice del surrealismo pictórico dentro de la efervescencia de la vanguardia europea, el legado de las raíces paternas chinas y la estirpe afrocubana que brotó del seno de la madre.

 

Un cuarto de siglo hará que este 11 de septiembre murió Lam, allá en Paris, y una solicitud imaginaria llevó hasta Varadero, donde actualmente reside el pedagogo y pintor Fernández García, hombre clave en desentrañar historias y misterios y anécdotas relacionadas con el esplendor cultural de Villa Clara, la Escuela de Artes Plásticas y Diseño «Leopoldo Romañach» y la gente que transitó por estas tierras.

 

«A Lam lo tuve, por vez primera, al frente, allá en 1951, cuando recibió el Primer Premio del Salón Nacional de Cuba, tras la exposición efectuada en el Parque Central. Estaba sentado en un banco, con traje gris y camisa de cuello de playa, y llevaba unas medias de color verde chatré brillante y el cabello brillante y ensortijado. Aquello llamó mi atención avispada. No lo conocía personalmente, aunque tenía sus referencias artísticas.

 

«Allí tenía su cuadro "Trenzas al agua", y miré al hombre y su obra  con absoluto detenimiento, como el que quiere adentrarse en la historia, en la búsqueda de una referencia que delatara el por qué del título. Nada se me ocurría, y no había trenzas y tampoco agua por ninguna parte. Dije, aquí hay algo jodedor en la anécdota.

 

«Hice formalmente mi presentación, y el mulato-chino se puso de pie, de modo correcto, y con una sonrisa, estrechó la mano, al tiempo que dijo: De las pocas personas que han entrado aquí desde que llegué, me pareces el más curioso. ¿Qué te parece mi cuadro?

 

«No tuve respuesta de inmediato que ofrecer. Estaba como mudo, paralizado, y solo atiné a comentarle que estudiaba pintura en una Academia recién abierta en Santa Clara, y con prontitud contestó: ¡Chico, yo soy de Sagua la Grande, un puerto de mar y un escenario familiar que jamás olvido!

 

«Desde entonces se entabló la amistad, y habló sobre "Trenzas al agua", del surrealismo, las corrientes de vanguardia, las historias del pueblo y la riqueza cultural existentes en nuestros ancestros.»    

 

Esa no fue la última vez para un encuentro solidario, apunta  Fernández García. Luego aparecieron otros dos, cara a cara, como aquel que aconteció años después, casi en el nacimiento de la mañana, entre calles y el susurro musical de Sagua la Grande. Ahí conversaron con mayor detenimiento.

 

«Durante sus visitas a Cuba siempre hubo un instante para el terruño, y sobre todo el empeño de saludar al condiscípulo de infancia Humberto Domínguez, violinista de la Orquesta Sinfónica de Las Villas. Un día no halló al amigo, ya fallecido, y tras un diálogo con las hermanas Domínguez, fue al albergue de la Escuela de Artes Plásticas Fidelio Ponce de León, sitio donde impartía clases, y me sustrajo de la cama para desandar el pueblo.

 

«Casi hasta las tres de la madrugada, rendidos de tanto caminar, incluso por la calle Carmen Ribalta, allí donde nació, y por el barrio de crianza donde jugó a la pelota, su deporte favorito. Hablamos de todo, y particularizamos en las cualidades de la enseñanza de las Artes en Cuba, hecho que propició reeditar viejas andanzas habaneras, españolas o parisinas.

 

«Hizo referencias al tránsito de su vida de artista, de combatiente antifascista, del gusto por el sincretismo religioso y étnico, las jugosidades de lo mestizo, de las líneas y del color, y de la pertenencia siempre a sentirse sagüero y cubano.

 

«En otro momento lo aprecié en 1967. Wifredo Oscar de la Concepción Lam Castillo (1902-1982), promocionó el Salón de Mayo francés de pintura en La Habana, y traía invitando a poetas, críticos y escritores. En aquel instante, incluso, llamó poderosamente la atención la cantidad de nombres que se adicionaban a sus generales, costumbre que en mi caso guardaba cierto parecido. Entonces ambos al abordar esa vieja hidalguía de nuestros ancestros, atinamos a reír.

 

«La última vez que lo abordé, fue de manera indirecta: Humberto Solás vino a Sagua la Grande a filmar un documental sobre Lam. Allí, en el parque Albarrán, distinguí la estatura inmensa del pintor y animador cultural que pugnó siempre en defensa de todo lo nuestro. Ese fue el justo instante en que comprendí que Lam constituyó un guajiro que enalteció y conmovió al mundo.»