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PERIODISMO

TABACO Y ARTES EN VILLA CLARA

TABACO Y ARTES EN VILLA CLARA

Por Luis Machado Ordetx

Artistas de la plástica contemporánea cubana que integran la catorce edición de “Viaje a la Semilla”, visitarán este miércoles la tabaquería LV-9 de Santa Clara, sitio en el cual harán un mural al fresco para formular los lazos que unen dos modos de encarar la realidad espiritual entre la pintura y las formas perceptibles de confeccionar habanos destinados en lo fundamental a la exportación.

Francisco Águila Medina, lector de tabaquería en esa instalación productiva, invitó a Agustín Calviño (Gólgota), presidente del comité organizador de “Viaje a la Semilla” —reunión anual de pintores de origen villaclareño que residen en diferentes partes del país—, para unir pinceles y tintas sintéticas junto a César Leal, Sandra Agramante, Zayda del Río, Olivio Martínez y Pedro de Oráa, con el propósito de crear un mural con el tema del habano en el vestíbulo de la fábrica.

Esa será una de las acciones principales que desarrollen los artistas de la plástica, aseguró Águila Medina, miembro de la Sociedad Cultural José Martí y de la Sociedad Cubana de Amigos del Libro y la Lectura, y uno de los animadores fervientes de la superación individual o colectiva de una profesión decidida dentro del conocimiento creciente que adquieren hombres y mujeres sumados a ese sector.

Gólgota, martiano por excelencia, siente entusiasmo por la realización del mural en una tabaquería cubana, tal vez la única, según Águila Medina, que dispondrá de una acción plástica contemporánea con ese tipo de envergadura.

El hecho también recordará aquella iniciativa que en 1865 tuvo Saturnino Martínez, cuando desde las tabaquerías habaneras inició las lecturas para ilustrar el conocimiento de los hombres que por entonces fomentaban una de las principales industrias del país.

Ya el 11 de mayo de 1866, en La Aurora, el primer periódico obrero  que circuló en la isla, publicó un artículo sobre las lecturas.Con posterioridad, en  1869 en Estados Unidos, la emigración cubana, fomentó similares actividades en tabaquería de Cayo Hueso, precisa Águila Medina, quien reconoce que Cuba está interesada en proponer la actividad como Patrimonio Mundial de la Cultura Inmaterial, según propuesta formulada a la UNESCO, tras el auge que alcanzan las lecturas de tabaquerías, despalillos y fábricas similares insertadas en el sector tabacalero.

En 1996 Águila Medina, graduado universitario en la especialidad de Historia, comenzó a desempeñarse como lector en la LV-9 de Santa Clara, y desde entonces, en jornadas diarias, tiene acumuladas la divulgación de más de 200 novelas, tratados culturales, sociales y del acontecer nacional e internacional que aparece reseñado en la prensa cubana.

La profesión exige responsabilidad, conocimientos, tal como lo destacan los ensayos que sobre el tema recogieron los historiadores cubanos José Rivero Muñiz y Gaspar Jorge García Galló, y que la estudiosa norteamericana Aracelis Tinajero detalla en un libro que aborda el tema.

El encuentro con los artistas de las artes plásticas que componen “Viaje a la Semilla”, y la hechura de un mural alegórico a la temática, sustenta Águila Medina, constituirá otro empeño por sumar nuestra profesión a los valores que exige la UNESCO para declararnos Patrimonio Mundial de la Cultura Intangible; una muestra de recrear qué y cuánto representa la oralidad en el vínculo solidario entre los pueblos.  

SARAMAGO; HISTORIA PARA SEGUIR VIVIENDO

SARAMAGO; HISTORIA PARA SEGUIR VIVIENDO

Por Mercedes Rodríguez García

El escritor portugués y Premio Nobel de Literatura José Saramago murió este viernes  a los 87 años de edad. En sus últimos días —increíblemente alargados— accedí a su blog en busca de referencias sobre su novela «Una balsa de piedra camino de Haití», edición solidaria que se vendió en Europa a solo 15 euros, como parte de un programa de ayuda a las víctimas del terremoto.

Se trataba de la segunda iniciativa del Nobel portugués, pues ya lo había hecho en 1999 con Centroamérica tras el paso del huracán Mitch, al donar los beneficios de su relato «El cuento de la isla desconocida: «Porque todos tenemos una obligación», aseguró el entonces su autor.

Precisamente por estos días de la Copa Mundial 2010, en Sudáfrica, me acordaba de sus quejas aparecidas en una publicación argentina en junio de 2006, a tenor de que el fútbol poseyera más propagandas que los libros: «Mal andan las cosas si resulta necesario estimular la lectura, porque nadie necesita estimular el fútbol, que tiene detrás una fabulosa operación de propaganda», manifestóa la prensa de Argentina.

Otra evocación al novelista nacido en Azinhaga, una pequeña aldea ubicada 120 kilómetros al noreste de Lisboa, la tuve por los días cercanos a la fecha límite de presentar el último recurso disponible a los abogados para los Cinco cubanos acusados de terroristas y prisioneros en cárceles de los Estados Unidos.

Entre los centenares de escritos sobre el tema, buscaba algo original con que iniciar un artículo, cuando encontré una carta publicada en dos periódicos británicos (The Guardian y The Independent)  para conmemorar el 10º aniversario del arresto del grupo, conocido como «Los cinco de Cuba».

Entre unas 130 figuras del mundo del arte y la política que suscribían el documento abierto clamando «justicia» por el caso de los antiterroristas cubanos —juzgados como espías por el gobierno de Estados Unidos—, estaba la de José Saramago junto a otros nueve Premio Nobel.

La misiva califica de injusto el juicio al que fueron sometidos los cinco cubanos, critica la negativa a facilitarle una visa a Adriana Pérez y a otra de las esposas, y la restricción de las visitas de los familiares, reducidas a una vez por año.

¿Todo esto lo convertía en un verdadero comunista? No sé. Lo que me consta es que se autotitulaba un comunista hormonal: «Mi cuerpo contiene hormonas que hacen crecer mi barba y otras que me hacen comunista», reiteraba el hombre militante de ese Partido del que nunca renegó en su activa vida política y como subdirector del Diario de Noticias, hasta 1976. Y este compromiso es evidente en parte de su producción, que incluye 17 novelas, cinco obras de teatro y numerosos relatos, poemas y crónicas.

Fue una de estas novelas, «El Evangelio según Jesucristo», la que lo hizo trasladar su residencia de Lisboa a Lanzarote, en 1992. Se trató de un exilio simbólico motivado por la decisión del gobierno portugués de impedir la candidatura de esta novela a un premio literario europeo, por considerarla «herética».

Para ese entonces, Saramago ya había publicado obras de la talla de «Memorial del Convento» (su primer gran éxito, que llegaría a los 60 años), «El año de la muerte de Ricardo Reis» e «Historia del Cerco de Lisboa». Luego vendrían «Ensayo sobre la Ceguera» (llevada al cine en el 2008) y «Todos los Nombres», publicada poco antes de que se le concediera el Premio Nobel de Literatura, en 1998.

Sobraron a Saramago capacidad, y voz crítica,cualidades que exhibió hasta el final, tanto en sus novelas como en sus artículos periodísticos o en su blog, en el que acostumbraba comentar sobre los diferentes temas de actualidad.

Una recopilación de las mejores entradas de este último, en las que flagelaba al capitalismo, al consumismo, al Papa y a George W. Bush, fue publicada el año pasado bajo el título de «El Cuaderno».

En una entrevista con BBC Mundo celebrada para marcar esa ocasión, Saramago reconoció que ya no le quedaba mucho por vivir: «Me pueden quedar tres o cuatro años de vida, quizá menos», anunció en aquella oportunidad.

Creo en todos los gestos del viejo Saramago. Si tuviera el poder de Dios, lo resucitaría. Dentro de las innumerables e importantes campañas de solidaridad que se han iniciado en el mundo, las del portugués nunca rondaron lo simbólico, como casi siempre sucede. Y, al otro, día, el olvido.

Ya que sobre el pasado no se puede hacer nada, Saramago actuó sobre el futuro y siempre halló buen momento para probarlo. Lo descubrí en su blog, en sus comentarios en torno a esa  «balsa de piedra» con que remonta la catástrofe sufrida por Haití consecuencia de los terremotos del 12 y 20 de enero pasado.

Como decía John Donne: «Ningún hombre es una isla, algo completo en sí mismo; todo hombre es un fragmento del continente, una parte del conjunto». Y a todos, como a Saramago, nos asiste tal obligación.

Lo siento hoy más que nunca cuando el peculiar sonido de las vuvuzelas puede que aplaste la noticia de su muerte.

Lo siento cada vez que a Adriana, la esposa de Gerardo, le niegan el visado, alegando que podría ser una amenaza para la seguridad, una posible terrorista o una inmigrante ilegal.

Con todas estas obligaciones pendientes nos dejó Saramago.

Ahora hace calor, y escribo apretándome los labios para que no se me escape un sollozo que empañe el display de mi PC, y ante el cual discurro al mundo jugándose varios partidos decisivos para la sobrevivencia humana.

 


«HABLEMOS»; PATRIMONIO DE LA RADIO CUBANA

«HABLEMOS»; PATRIMONIO DE LA RADIO CUBANA

Por Luis Machado Ordetx

«Hablemos», uno de los programas patrimoniales del sistema de  la Radio en Villa Clara, arriba a las primeras cuatro décadas de existencia empeñado en hacer más participativa, culta y directa todas las emisiones de intercambio cultural con los oyentes residentes en las provincias centrales de Cuba.

Concebido, al igual que Radio Revista W —próximo también en diciembre a cumplir las cuatro décadas de existencia—, «Hablemos» goza de secciones fijas, preguntas y respuestas de los oyentes, así como  del hacer cultural de lo más inmediato de cuánto transcurre en territorios villaclareños.

El excelente decir, con la intervención de especialistas en temas históricos, de música, literatura, artes plásticas, teatro y danza, por citar algunos de los  momentos más significativos que de lunes a viernes durante una hora de duración, atrapa a los oyentes sin que impere pedantería o superficialidad en el intercambio ameno que se suscita desde los estudios de CMHW.

Una magia, tal vez sea eso que denominan la “magia de la radio” produce en los oyentes cada vez que llega una nueva emisión de «Hablemos». No es solo la especialización de la conducción en pareja, que ahora desarrollan Alfredo Iturria y Aymara Orizondo. Tampoco la música que se difunde con el beneplácito de todos los oyentes. Mucho menos la agilidad, dinamismo y versatilidad en que se estructura el programa.

Creo  que la “magia”, tal vez el “encanto” que por años suscita «Hablemos” estriba en la originalidad creciente de un proyecto radial participativo que suma secciones en las que intervienen especialistas de las más variadas gamas del saber humano, y desde el conocimiento modesto, se sitúan en la perspectiva de ese otro, el oyente, el receptor, para dejar una impronta de sabiduría.

Si algo agradezco, como sincero receptor del andamiaje radial de un programa, no constituye los a veces “engañosos” raiting de opinión que dejan determinadas encuestas. La eficacia del programa está en ese ávido oyente que puja por contestar una de las preguntas que se formulan por emisión; en compartir los conocimientos; en aprender cómo se lee un libro; en saber determinados aspectos de los misterios de la Historia de Cuba y su trascendencia internacional.

Gracias «Hablemos» por el concepto de revista cultural que durante 40 años suman peldaños a la sabiduría del oyente. Ojala que similar cifra de peldaños puedan mostrarse en el decurso del tiempo para afianzar la eficacia de un medio radial que en cada ocasión sorprende al más anónimo de los oyentes cubanos.

VIAJE A LA SEMILLA; NUEVO ENCUENTRO EN VILLA CLARA

VIAJE A LA SEMILLA; NUEVO ENCUENTRO EN VILLA CLARA

Por Luis Machado Ordetx

Viaje a la Semilla, es una recurrencia estable a finales de junio en Villa Clara. Desde que el maestro de la plástica Raúl Santos Zarpa, decidió de mutuo acuerdo con pintores, grabadores, ceramistas, curadores y teóricos desperdigados por varias provincias cubanas, volvieran a sus orígenes de nacimiento, el hecho cultural cobra otros precedentes en ese intercambio con lo mejor y más trascendente de la pintura cubana contemporánea.

Hace ya 14 años que surgió el primer diálogo y los aires son cada día más renovadores, sin diferencias de escuelas o estilos, para que comulgue entre nosotros la riqueza cultural que desde las exposiciones capitalinas, las piezas guardadas a la ocasión o los nuevos proyectos, se den la mano en intercambios de puntos de vista y aperturas de muestras personales o colectivas.

De ese propósito surgió hace cuatro años el Museo de Arte Contemporáneo en Cifuentes, tierra natal de SantosSerpa, y siempre vienen otras donaciones singulares que ocurren allí por parte de artistas de la plástica que, en acto inusual, deciden desprenderse de piezas distintivas para el goce estético de una comunidad que asiste a la instalación cultural.

También los frutos se recogen en Santa Clara con la apertura de exposiciones, intercambios con renombrados críticos, curadores y artistas cubanos.

 Ahora, del 22 al 26 de junio, “Viaje a la Semilla” irrumpe en el panorama cultural para dejar otra impronta, similar a las precedentes, con la edición XIV   de este tipo de celebraciones, devenidas en acontecimientos sorprendentes para otros territorios cubanos.

Tengo a mano el programa de “Viaje a la Semilla” y sin ir mucho más allá del intercambio con las fuentes de la información, basta por sí solo para describir impresiones de lo que sucederá durante esas jornadas artísticas.

Agustín Calviño (Gólgota) entre los pintores cubanos se confabuló ahora con Pedro de Oraá, Zayda del Río, César Leal, y también otros artistas visitantes o residentes en Villa Clara, quienes harán  donaciones de piezas de sus respectivas autorías a la galería “Carlos Enríquez”, de San Juan de los Remedios, localidad próxima a cumplir 495 años de fundada.

Gólgota es oriundo de allí, y como miembro del comité organizador de “Viaje a la Semilla”, no quiso perder la ocasión de un nuevo tropezón con el hacer cultural de esta región.

Viaje a la Semilla preparó una sesión teórica sobre “La gráfica cubana contemporánea”, con exposiciones de Flor de Lis López Hernández, profesora del Instituto Superior de Arte, y la intervención de Giselle Monzón Calero, diseñadora del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, instituciones radicadas en Ciudad de La Habana. Será como un instante de diálogo, de apreciación y valoración con lo más representativo del cartel y la gráfica nacional en estos momentos.
 
De igual forma, en la galería de arte de Santa Clara se abrirá la muestra “Por única vez”, una exposición colectiva de hacedores de la pintura convencional que incursionan en el universo de la miniatura, y se hará un mural en la tabaquería LV-9 de la capital provincial, dados los vínculos que tiene la facturación de habanos cubanos con la cultura nacional.

Otra vez en Villa Clara, “Viaje a la Semilla”, constituirá un instante, aunque sea efímero, de los exponentes de las artes plásticas contemporáneas con sus territorios originarios; algo así como un recorrido a la pequeña ciudad que dio luz al renombre internacional que en la actualidad tienen muchos de nuestros creadores.

KILATES DEL TESTIGO, UN LIBRO NECESARIO

KILATES DEL TESTIGO, UN LIBRO NECESARIO

Por Manolo G. Fernández García (1)

Es indudable que los periodistas son los genuinos historiadores de los pueblos, ya que en cada uno de los periódicos locales se van acumulando los hechos más sobresalientes acaecidos días tras días. Así lo percibo tras concluir la emocionante lectura de Kilates del Testigo (Capiro, 2008), libro del villaclareño Luis Machado Ordetx, quien recoge en boca de los protagonistas directos acontecimientos de la cultura nacional, acontecidos a mediados del pasado siglo en la región central de Cuba.

A Don Manuel Dionisio González, periodista e historiador villaclareño, se le ocurrió un día patentizar la Memoria Histórica de la Villa de Santa Clara y su Jurisdicción, obra con el sello de la imprenta «El Siglo», allá por 1858. El texto constituye el único legado -o al menos el más completo conocido- desde el cual transcurre el pasado  en sus más disímiles aristas para afianzar los cimientos de un pueblo.

Desde entonces se cuenta la historia de Santa Clara, rastreada en su historia y a través de los hechos más sobresalientes en los ámbitos social, político, económico y cultural.

En las Memorias.... Don Dionisio habla del teatro «La Caridad», edificado bajo los auspicios de la Benefactora Doña Marta Abreu de Estévez,  para que la cultura mostrara sus progresos. A partir de entonces la ciudad demostró estar habitada por hombres y mujeres con grandes inquietudes espirituales. En ella,  a partir del siglo xix, escritores y artistas, encontraron buen refugio para sus inquietudes intelectuales.

No fue hasta el siglo XX, cuando se produce un estirón cultural, sobre todo a partir de los años transcurridos entre las décadas del 30 al 50. Esa eclosión de hechos y personalidades que marcan un hito en el desarrollo artístico-literario de la localidad, es recogida en Kilates del Testigo, un magnifico estudio de corte testimonial expuesto por el periodista Luis Machado Ordetx.

Un profundo análisis investigativo desarrolló el escritor al plasmar hechos del pasado que demuestran particularidades no expuestas anteriormente en libros que precisan la historia de la cultura en la región.

Estructurado en capítulos, «Esculpidor del tiempo», es un pretexto del escritor para presentar de manera amena, juiciosa y sincera, un hilo conductor de cuánto se plantean las páginas que siguen a partir de lo dicho por Severo Bernal Ruiz (1918-1990), el declamador Dilecto de Las Villas.

Personalidades del calibre literario de Raúl Ferrer Pérez («Un querube bravío»), recrea al poeta-maestro en simpáticas y reflexivas anécdotas, sin que el autor se aparte por un momento de la captación de una atmósfera singular en la cual se desenvuelven otros escritores villaclareños.

En tanto («Con la sangre en las venas»), hay una captación de cuánto representa la recitadora Eusebia Cosme para la Nación cubana, no solo por la manera en que interpretó la poesía negra, sino también por la forma en que la propagó en los más disímiles escenarios internacionales.

No por azar, el escritor se apoya en el testimonio de Bernal Ruiz para dar riendas a la paciente investigación artístico-literaria sobre el panorama histórico de la región central de Cuba.

Ese testigo de excepción, santaclareño y pilongo, además, figuró entre los artífices que hicieron del movimiento afro, desatado en Paris por Picasso, un esplendor literario de lo conseguido en versos por Guillén, Ballagas, Florit, Caignet, y otros que, desde la música de Caturla y Roldán, y en la pintura de Lam, confirmaron la vitalidad de la cultura cubana que en el plano teórico impregnó el sabio Fernando Ortiz.

Otro de los capítulos, («Rastros de un raro»), sin separarse de los objetivos investigativos y el contraste de fuentes orales o documentales que traza el escritor, ofrece un pequeño, si así quiere exponerse, ensayo-testimonio sobre uno de los más olvidadas escritores insertos en la Literatura Cubana: el dramaturgo y promotor artístico Juan Domínguez Arbelo, considerado tal vez, un valor absoluto de la cultura villaclareña.

Así lo considero, y la radiografía de Machado Ordetx lo corrobora, porque en 1936 Domínguez Arbelo gestó el impresionante Club Umbrales, y gracias a esa institución cultural, salieron intelectuales de la valía internacional de Onelio Jorge Cardoso, Carlos Hernández López, Tomás G. Coya Alberich, Raúl Ferrer, Gilberto Hernández Santana, y otros que estimulados por Ballagas, afianzaron la literatura sin asomos de máculas ni elites.

Domínguez Arbelo gozó de la amistad y admiración de nuestro dramaturgo mayor, José Antonio Ramos, y en 1938 aglutinó también a intelectuales de valía con su espacio radial de los domingos: «La Hora Hontanar», por medio de la emisora CMHW.

En ese capítulo, («Rostros de un raro»), el periodista e investigador Machado Ordetx, salva del olvido al escritor villaclareño, autor de las piezas teatrales «Humanas Miserias», «El bohío de las pasiones», «Sombras del solar», «Veneno Social», «El incesto», y otras más o menos importantes en un tiempo en que la escena cubana  crítico la dura vida económica en que se debatía el país.

En («Oteando a un adoptivo»), no menos importante, y en («Esencias volcánicas»), dedicados a Navarro Luna y Nicolás Guillén, respectivamente, son capítulos en los que el afanoso investigador demuestra, por medio de un panegírico sustancial, los aportes y vínculos que dejaron estos literatos a la región villareña y en particular en Santa Clara; esas figuras relevantes de nuestra poesía son captadas sin que falte nada y tampoco sobre una línea en su texto.

Separando estos seis capítulos que integran Kilates del Testigo, el autor sitúa notas de suma importancia a la meritoria investigación; y también logra crearnos la atmósfera epocal de un período vital en la historia y la cultura villareña. El libro, no solo constituye un aporte indiscutible a la Historia Local, sino también a toda la Nación; validos para que lleve el reconocimiento en cualquier tiempo.

(1) Fernández García, Manolo Guillermo de la Caridad [Majagua, Ciego de Ávila, 1925]: Escritor, pintor y periodista. Estudió Artes Pláticas y Grabado las esuelas «Leopoldo Romañach» de Las Villas y «San Alejandro», de La Habana.  Muchos de sus grabados en madera salieron impresos en publicaciones cubanas y extranjeras de la primera mitad del pasado siglo. El grabado «Marinero en tierra» mereció la medalla de plata en la Exposición Panamericana de la Universidad de Tampa, Florida (1948); y en 1950 obtuvo el premio del  iv  Salón Nacional de Pintura, Escultura y Grabado de La Habana.

Amigo personal de los pintores cubanos  Wifredo Lam,  Leopoldo Romañach y Clotildo Rodríguez Mesa. En su obra destacan los paisajes, marinas, y el dibujo abstracto. Reside en la actualidad en Varadero, Matanzas, Cuba.

Vea más en:

    * www.atenas.cult.cu
    * http://cubanosdekilates.blogia.com/.../122906-lam-en-la-memoria.php
    * http://verbiclara.nireblog.com/post/2009/12/10/lam.htm
    * http://ocultokarcomen.blogspot.com/.../exposicion-de-la-obra-de-manuel.htm

 

NÚÑEZ RODRÍGUEZ, !EL VACILÓN CUBANO!

NÚÑEZ RODRÍGUEZ, !EL VACILÓN CUBANO!

Por Luis Machado Ordetx

En las Crónicas Cifuentenses, el narrador Luis Pérez Pérez cuenta que en cierta ocasión de la década de los 80 del pasado siglo, Enrique Núñez Rodríguez, con ese humor que perpetuó siempre en cuánto escribió y dijo en perfecto cubano, recordó cómo el afamado periodista se parapetó delante de una tarima que expendía “pan con lechón asado”, y luego de añadirle a la carne un poco de aliño y sal, salió caminando “como perro por su casa” sin pagar el importe de ese refrigerio ligero luego que terminara la sobremesa de un almuerzo.

¡Esas son cosas de Núñez Rodríguez!, musitó uno de los concurrentes a ese lugar del Oasis Villaclareño tras divisar y reconocer al propietario de la profusa calvicie y la corpulencia que escondía el físico de aquel hombre, ídolo distinguido de Quemado de Güines, Sagua la Grande o Cuba.

El comerciante, en tanto, se encogió de hombros y batió al aire una fuerte carcajada: acababan de “esquilmarle” dos pesos, el precio que entonces tenía un bocadito de cerdo, pero Enrique merecía más que eso por la fecunda risa que, en excelente cubano, dejó a todos con sus lecciones antológicas de humor radial, periodístico, de la escena o la televisión.

 Evocar aquellos pasajes, constituye endilgarle historias y más historias al autor de “Dios te salve comisario” (1967), una de sus antológicas piezas teatrales. Tal vez, hay algunas ciertas; con vahos de verosimilitud; otras no; son orgullo del decir imaginativo del cubano; como un patrimonio de exclusividad de ese cuchicheo frecuente en el cual se debate una conversación que entablan dos personas.

Sin embargo, aquel Gordo que nació en Quemado de Güines el domingo 13 de mayo de 1923, merece que de él se endose cualquier historia, por fabulosa o real que sea. Su risa proverbial, allá en los cielos, luego del infausto fallecimiento el jueves 28 de noviembre de 2002, contagiará a quienes lo acompañan entre hombres de letras, ciencias o de artes manuales. Sencillamente, Enrique nació y creció para hacer reír a los auditorios en los que se desempeñó.

Ahí están en el repaso aquellos guiones radiales, de humor costumbrista, satírico y de realidades míticas, contenidos en “Chicharito y Sopeiras”, “Cascabeles Candado” y el serial dramático “Leonardo Moncada”, transmitidos por la radio cubana en la seudorepública, un tiempo pasado en que el escritor puso su pluma al servicio del pueblo.

Por si fuera poco, García Márquez, aquel vecino de los altos que tuvo Enrique cuando escribía antológicas crónicas para las ediciones dominicales de Juventud Rebelde,  se llenó de gozo en compartir el férreo espacio de una página impresa con un maestro del periodismo literario cubano de todos los tiempos.

Un árbitro tenían aquellos escritos: contar la historia del presente de una manera jugosa; ceñirse a la palabra, al recreo de la anécdota; a la voluptuosidad    del adjetivo; a la pulpa directa del verbo que exalta y triunfa en la oración sencilla.

La frondosidad del periodista latía en Núñez Rodríguez desde los tiempos de juventud, cuando se aventuró en las ediciones de El Estudiante Quemadense, un semanario impreso de su tierra natal. Luego fueron más asiduas las escrituras en las crónicas recogidas en Yo vendí mi bicicleta; Oye como la cogieron; Gente que yo quise; Mi vida al desnudo, y  Sube, Felipe, sube, consideradas piezas narrativas imprescindibles en toda su escritura.

Obvio, al “vacilón cubano” que siempre delató la manera de ser de Enrique Núñez Rodríguez, ora en persona, ora en escritura, se añade al teatro que legó a la posteridad: “Gracias, doctor” (1958); “Voy abajo” (1965); ¿Qué traigo aquí?” (1966), devenidas antologías del gracejo popular, de rescate de lo vernáculo, de sátira costumbrista y de complacencia por y desde el humor.

Ahora, su pueblo, Quemado de Güines, prepara durante la semana entrante lo que denominan IV Jornada Humorística Enrique Núñez Rodríguez. Allí concurrirán importantes agrupaciones cubanas que cultivan el género, entre las que cuentan “Pagola la Paga”, "Ojo por Ojo”, “Punto y Coma”, así como el espectáculo “Como mis 15” protagonizado por Iván Camejo y Kike Quiñones. También se prevé la presentación del documental “Yo quemé mi bicicleta”, concebido por Simón Escobar. Tal vez, esa ocasión no sea un simple encuentro con Enrique, sino un hecho histórico mayor. Él lo merece a cualquier hora.

Ojala, tampoco devenga en otra cita des(sincera) con la risa, el choteo o la bocanada humorística, a lo cubano; sino en pródigo acicate para seguir tras la estela literaria y artística de Núñez Rodríguez; y sobre todo en la amplitud del conocimiento  cuánto representa ese escritor en la historia cultural nuestra.

LEER AMÉRICA

LEER AMÉRICA

Por Luis Machado Ordetx


«Leer América», otro encuentro con el panorama literario de nuestro continente, constituye un programa cultural, de definiciones teóricas, que sesionará el viernes y el sábado próximos en Villa Clara con el propósito de abordar pormenores de la narrativa y los autores más representativos del denominado postboom de las letras contemporáneas.

Ese encuentro organizado por el Centro del Libro y la Literatura en Villa Clara acontecerá en la sede de la UNEAC, en la calle Máximo Gómez esquina Independencia, en Santa Clara, y en paneles teóricos se acercará a los estudios más recientes sobre el postboom en la narrativa latinoamericana, así como  los proyectos editoriales existentes en la provincia central cubana a partir del sello de publicaciones Capiro, próximo ya a sus 20 años de existencia.

También la ocasión será propicia para festejar el aniversario 50 de la constitución de Casa de las Américas, surgida a partir de la promulgación de la ley 299 del 28 de abril de 1959 en aras de ampliar las relaciones socioculturales con los pueblos de América Latina, el Caribe y el resto del mundo.

 El viernes en el horario de la tarde el Foro «Agesta» de la UNEAC, favorecerá el panel «El postboom en la narrativa latinoamericana», en el cual intervendrán Irán Cabrera, Jorge Ángel Hernández, Arnaldo Toledo y Jorge Luis Rodríguez, quines disertarán sobre la novelística de Roberto Bolaños y Ricardo Piglia, entre otros representantes del hacer literario de nuestro tiempo.

De igual modo, se presentarán los libros Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano, y Los Jacobinos Negros, del ensayista trinitario C.R.L. James, libro último que emprende el estudio de la historia de Toussaint L’Ouverture y la Revolución de Haití, primera de índole social y transformador en la historia continental. Ambos textos pertenecen al fondo editorial de Casa de las Américas.

El sábado habrá una mesa redonda que analizará los «Proyectos editoriales villaclareños. Antecedentes y perspectivas. Fondo editorial Casa: 50 años», en la cual disertarán los escritores Ricardo Riverón, Blas Rodríguez, Noel Castillo y Sandra Valmaña.

Allí, de igual modo, serán presentados los números 257 de la revista Casa, órgano de Casa de las Américas fundada por Haydée Santamaría, y el 58 de Signos, antológica publicación surgida al calor del folklorista Samuel Feijóo.

La Biblioteca Provincial Martí recibirá, además, una amplia donación de libros del fondo editorial de Casa de las Américas, ocasión en que nutrirá la amplia bibliografía a la que tienen acceso todos los lectores residentes o no en este territorio central cubano.

ANIDO, UN PINTOR ALADO POR EL MISTERIO

ANIDO, UN PINTOR ALADO POR EL MISTERIO

Por Luis Machado Ordetx


Un tiempo atrás, en sosegadas reflexiones, el muralista Ramón Rodríguez Limonte comentó que los güijes, instituían una creación de tipo colectivo. En su diálogo sustentó que esos “seres” misteriosos se remontan a determinadas insinuaciones de aparecidos, y aclaró que deambulaban en cualquier espacio, como desperdigados del credo particular de los artistas de la plástica villaclareña que surgieron al calor inspirador de Samuel Feijóo.


Alertó que de manera individual todos los creadores asumían el hecho de una manera diferente; incluso desde la inducción, la espontaneidad o la mirada inusual de una realidad vivencial y típica sin que distinguieran un entorno rural o urbano. El tiempo da razón a Rodríguez Limonte.


En ese idéntico escenario, y no otro, también percibo igual fundamento en Alberto Anido Pacheco por la manera de abordar la transparencia o las sinuosidades  en que concibe su mundo.


Anido se transporta cuando pinta; va hacia al más variado de los vericuetos  de su espiritualidad; los recrea e imprime bellezas a esas esencias que traslada a los dibujos a partir de una conceptualización cromática de los fondos en los que ubica sus piezas muy identificables entre los seguidores que tuvo Feijóo antes o después de arraigarse entre nosotros la pintura popular.


El artista siente un gozo personal y lo explaya en la ingenuidad de su risa o la palabra alada, casi en susurro. Hasta en las narraciones literarias que luego escribe tras el recreo de las calles y aceras más céntricas de la ciudad, hay como un acertijo; una dimensión infinita.


Ahora encuentro a ese creador parapetado en la galería del Fondo Cubano de Bienes Culturales ubicada en la Biblioteca Martí, en Santa Clara, su ciudad de origen; la única existente en sus contornos de Pilongo. Quedo sorprendido ante la exposición «Misterios de una prodigiosa primavera» que desde principios de mes exhibe una impresionante colección  de 46 piezas elaboradas por Anido Pacheco con afanes de utilidad personal.


En definitiva las obras están asediadas por un propósito de comercialización.  Algunas, la mayoría, fueron vendidas a turistas foráneos atraídos por la magia que despliega un artista que, como inusual “orfebre”, parece inabarcable a un encasillamiento de normas o cánones que rigen su profusión creativa.


Lleva razón el crítico Roberto Ávalos Machado cuando anuncia en el catálogo esa «acción de mercadear que despierta entre nosotros» la inusual muestra. Allí están los motivos de siempre, muy recurrentes en la obra pictórica y literaria de Anido: cotejar la realidad a partir de un sustrato fantasmagórico, individual, ingenioso, mítico, desde  la cual abundan lechuzas, hormigas, güijes, mujeres-caracol, zapapicos, gallos, jicoteas, sirenas mulatas, dragones y dragoncitos, y otras ensoñaciones tomadas de un ideal exclusivo de imaginerías.


Ese representa su universo contextual; más, es hombre al que ocurren las cosas más descabelladas y delirantes del universo. Lo peor, y más sorprendente: las cree y las sufre por igual al descubrirlas de una manera disímil, y como tal opta por representarlas con idéntica animosidad, apertrechado de contar historias y hacer que otros las disfruten hasta el encanto fantasmagórico.


Más allá del concepto; cotejar sus producciones pictóricas lo erigen en edificio monolítico, en dimensión irrepetible, en estruendo perfeccionista y en encanto de las líneas que conforman un dibujo de singularidades inabarcables.

Tal vez ahí, aunque muchos tiendan a avistar cualidades repetitivas, distinga en absoluta madurez creativa a un Anido de otro; a una etapa que evoluciona y se decanta; al contagio de un embrujo que motiva. Muchas de esas piezas, elaboradas desde 2006, estuvieron en la exposición «Electriza el pensamiento»; otras las recreó después a partir de dimensiones mayores.


Ahí están las huellas de la «Virgen Pagana» (1961) o «Bailarín de Carnaval» (1962), hasta las recientes elucubraciones de «Romance guajiro», «Amistosos güijes», «Zapapico juguetón» y… Todas fundamentan un horizonte indivisible. Separar al creador de su pintura, los motivos y el estilo que la sustenta, incluso, la manera en que la metáfora se viste de palabra escrita, sería una ofensa. Sencillamente, Anido Pacheco, es un creador que sin detenerse en el tiempo, resulta indivisible a los ojos de todos.