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PERIODISMO

SANTA CLARA RECIBE A UN GUAJIRO DE PARIS

SANTA CLARA RECIBE A UN GUAJIRO DE PARIS

Por Luis Machado Ordetx y Francisnet Díaz Rondón

La pintura de López-Nussa asalta por el sentido dramático, de raíz hispana, y de inusual fijeza cosmopolita que alcanzó su meditación artística en los más variados campos en que movió sus manos, la vista y el gusto por plasmar la irreverencia contextual en la cual se insertó.

Así se aprecia «En las claves del auténtico andar», exposición personal de un cubano que ya nonagenario, insufló vida a cuánto tocó en la creación personal. Varios amigos en Santa Clara de Leonel López-Nussa Carrión (1916-2004), se confabularon, mejor dicho, se aliaron,  para que este 20 de mayo, día de su cumpleaños, la ciudad ostentara parte de la más vistosa colección de dibujos, litografías y pinturas que, en herencia, dotó a su familia.

Es Santa Clara un escenario magnífico en el encontronazo del público con la obra de López-Nussa; múltiples fueron sus contactos, tribulaciones,  ánimos, grandezas, hallazgos y amistades que lo marcaron con esta parte de la geografía cubana a partir de aquellos diálogos, consejos y visitas que realizara al “equipo” de pintores populares que agrupó el mítico folklorista Samuel Feijóo.

Eran los tiempos en que el Departamento de Relaciones Culturales, de Investigaciones y la Biblioteca Folklórica de la Universidad Central de Las Villas, y también los campos cubanos y hasta las ciudades,  constituían un hervidero del detalle, del dicharacho, la música y la pintura primitiva o el dibujo inusitado que se aprehendía en muchos hombres decididos a buscar lo escondido y virgen de la expresión guajira.

Con esa estirpe indagatoria, López-Nussa quedó prendido por la emoción del tiempo; incluso publicó su novela Tabaco (1964) con el patrocinio de la Universidad; legó dibujos, ilustraciones e indagaciones teóricas en Islas y Signos, y de la mano de Feijóo conoció a Ramón Rodríguez Limontes (“Niño Malo”, “El Mejor Guerrero”), quien con el concurso de la familia rinde homenaje a un pintor, que de acuerdo al criterio de muchos, sintetiza el ejemplo cubano de la huella de Pablo Picasso en nuestra tierra.

El lirismo de la escritura de López-Nussa, desde el periodismo y los testimonios recogidos en publicaciones cubanas o extranjeras, está emparentado con la metáfora siempre sugerente, dramática, de conflicto de la pareja, del sexo  contenido en los dibujos y pinturas.
Es la legítima visión a lo Picasso; a las series eróticas que mostró en 1976 el español en la Galerie Dina-Vierny, de la Rue Jacob, de Paris; es un acicate    que se prende en López-Nussa  cuando maneja el símbolo y lo irracional por medio de una línea vigorosa que expresa sus querencias y visiones artísticas.
La exposición que vino a Santa Clara es testigo de cuánto atesoró el artista entre 1949 y 2000; cinco décadas de vida con y desde la pintura. Ahí se “retrata” la majestuosidad de “Adán y Eva” y “Beauty Parlor”; la sugestividad y la ironía; la complacencia por el tinte del humor y la frescura del trazo armónico que detalla en el rostro femenino, y también en el erotismo que emana de las relaciones y la sexualidad en la pareja.

Si la pintura que ahora se expone constituye una fiel representación del pensamiento inquietante del artista, no menos provocativo deja de ser el libro El dibujo (Letras Cubanas, 2009), vendido en esta ocasión, y donde se congregan sinceras meditaciones.

Tal propósito ojala se repita con la reedición de Un guajiro en Paris (Letras Cubanas, 1995), un placentero instante con el periodismo, la opinión y el testimonio que forjó López-Nussa desde la mirada apreciativa del universo pictórico de todo lo que sucedía en medio del surrealismo que agolpó a la «Ciudad Luz» desde la tercera década del siglo pasado. Por eso, López-Nussa, “un guajiro en Santa Clara”, es más que una exposición; sencillamente un regalo al público disfrutador del excelente arte dispuesto por el tiempo.

MARTÍ, VISTO POR EL POETA BALLAGAS

MARTÍ, VISTO POR EL POETA BALLAGAS

Es miércoles 19 de Mayo de 2010, aniversario 115 de la caída en combate del Mayor General del Ejército Libertador José Martí Pérez, El Delgado del Partido Revolucionario Cubano, y Héroe Nacional de Cuba. En un Homenaje Póstumo, que rendimos todos los hombres de bien, presento la Conferencia «La Condición Martiana», dictada por el poeta Emilio Ballagas Cubeñas, el mediodía del jueves 28 de enero de 1943; aniversario 90 del natalicio del Apóstol Nacional Cubano. El auditorio lo formaron reclusos comunes y políticos, así como personal militar estacionado en la Cárcel Provincial de Santa Clara.

Similar acontecimiento ocurrió días después en la Cárcel de San Juan de los Remedios. El texto estuvo inédito hasta 1991, fecha en que apareció en  el   Anuario Martiano, sección Vigencias, (14): 258-259, Centro de Estudios Martianos, La Habana. No obstante, durante varias décadas, una copia del original, junto a las palabras de presentación del dramaturgo villaclareño, estuvo conservado en el archivo de Severo Bernal Ruiz, Declamador Dilecto de Las Villas.

Ballagas (Camagüey, 1908-La Habana, 1954), residió en Santa Clara entre 1933 y 1948, territorio en el cual ejerció labores de pedagogo en la Normal de Maestros de esta ciudad del centro de Cuba.

Ese texto dedicado a Martí, de total vigencia y amplio contenido teológico, recuerda pronunciamientos emitidos por Ballagas en «Castillo Interior de Poesía», donde dice: «En una época de colaboración en que la comunidad de bienestar es anhelo ecuménico, un ansia de los espíritus auténticamente cristianos inspirados en la fe de los grandes fundadores, el poeta no ha de quedarse solo en poeta, sino fundirse amorosamente al hombre, a su hermano...»
 
En toda la poesía de Ballagas hay cierta invocación a la Muerte. Aquí  alude a pasajes bíblicos, y precisa que sin crecimiento espiritual persiste una obra infecunda, como quien recuerda: « [...] Hay más dicha en dar que en recibir». HCH 20.32-35, así como: «¡Dichoso aquel que usa de su libertad sin cargos de conciencia!...»; RO 13.22, y: «Dejen caer el rocío, ¡oh cielos!, desde las nubes dejen llover la justicia». IS 45.8.

Si leemos la Biblia Devocional de Estudio [Antiguo y Nuevo testamento] (1996): Versión de Cuasimodo Reina (1569), revisada por Cipriano Valera (1602), con otras revisiones: 1862; 1909 y 1960, vemos que: «El espíritu se recibe por la fe», GÁ 3.11, p. 271. Sin embargo, mayor precisión se encuentra en la «Epístola Universal de Santiago»: «Así pasa con la fe: por sí sola, es decir, sino se demuestra con hechos, es cosa muerta», STG. 2.17; y «Tal vez alguno dirá: Tu tienes fe, y yo tengo hechos. Muéstrame tu fe sin hechos, y yo te mostraré mi fe con mis hechos», STG. 2.18, y «Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras y no solamente por la fe», STG. 2.24.

Al acudir a Martí vemos que en  «Generoso deseo»,  precisa,  «[…] El pensamiento se ha de ver en las obras. El hombre sólo cree en las obras. Si inspiramos hoy fe, es porque hacemos todo lo que decimos. Si nuestro poder nuevo y fuerte está en nuestra inspirada unión, nos quitaríamos voluntariamente el poder si le quitásemos a nuestro pensamiento su unidad.».

Ballagas cree, tal como apuntó en la conferencia «Castillo Interior», que «La salvación del hombre está en el espíritu; la salvación de la poesía también…», pues constituye un “estado de gracia” que engrandece la obra de lo humano y hace perdurar sus esencias, aunque las formas cambien o se transformen.

Martí, por su parte, el 4 de junio de 1884, en artículo para La Nación, de Buenos Aires, sintetiza que: «[…] ¿Quién no ayuda a levantar el espíritu de la masa ignorante y enorme, renuncia voluntariamente a su libertad…»

De similar manera en «Maestros Ambulantes», La América, Nueva York, mayo de 1884, detalla: «Solo los necios hablan de desdichas, o los egoístas. La felicidad existe sobre la tierra; y se la conquista con el ejercicio prudente de la razón, el conocimiento de la armonía del universo, y la práctica constante de la generosidad…».

Con ustedes, dejo aquí los conceptos que emitió hace más de seis décadas el poeta Emilio Ballagas, un sentido homenaje de nuestro tiempo a José Martí; el más universal de todos los cubanos, un hombre incansable por la libertad de los pueblos y del bienestar común entre los hombres.

                                            «LA CONDICIÓN MARTIANA»


Por Emilio Ballagas Cubeñas

Dicen que Don Miguel de Unamuno, el poeta, el maestro español, hombre de sustancia martiana― solía llevar una cruz que, colgada de su cuello, pendíale por encima del chaleco. Una cruz sensible y evidente que proclamara a los ojos su dolida filiación cristiana. Más pequeña aún que esa cruz unamunesca es la que como flor viva de mi angustia llevo yo en la solapa, porque no merezco aún, y quizás no merezca nunca la gracia de una cruz mayor.

Pero la cruz pesada, doliente y luminosa es aquella que el cristiano o el martiano vigilantes, cargan sobre la carne del espíritu. La cruz invisible y grande, no por invisible oculta; la cruz que era en Unamuno sed de eternidad y de inmortalidad, sed de una España digna, digna como la Cuba en cuyo sueño se consumió Martí. Que este sueño en carne viva era la cruz alada del maestro cubano, y la herida del hombro le hizo exclamar: «En la cruz murió el hombre un día, pero se ha de aprender a morir en la cruz todos los días».

Cuéntese que cuando se separó Martí de la familia de Don José María Sardá, el catalán bueno que quiso aliviarlo del trabajo de las canteras, regaló a las hijas de aquel un gran crucifijo como el más hermoso presente que puede hacer un cristiano agonista. Cuéntese que unas cubanas revolucionarias de Key West obsequiaron también a Martí un crucifijo. Porque la cruz era el destino y el símbolo del que dijera: «Los redimidos allá en lo venidero llevarán sobre sus hombros a los redentores». Y eso es lo que hacemos ahora nosotros ―hijos de su obra, redimidos por su santa palabra― en cada aniversario de su natalicio. Llevar sobre nuestros hombros a Martí, levantarlo sacramentalmente por encima de nuestras cabezas, y dar testimonio de su evangelio americano.

Este es a mi leal entender el sentido de la conmemoración martiana que cada veintiocho de enero celebramos con renovada fe en nuestros destinos nacionales, por encima de la condición humana. Pero palabra y fe no bastan porque tenemos que justificarnos también por las obras, oponiendo a la inevitable condición humana la salvadora condición martiana. El único modo de que se conozca que en verdad somos martianos es llevar la cruz de amor y de dolor que el fundador americano condujo hasta Dos Ríos. «Por las marcas de vuestras llagas ―dice Pascal de Cristo― os conocerán vuestros discípulos; por las mismas huellas dolorosas tú conocerás a los que fueron tus discípulos.» Por el sacrificio cotidiano y la renuncia al fácil enriquecimiento conoceremos en la actualidad a los verdaderos martianos, no por el brillo efímero de la palabra elocuente. Venid como Martí y os creeré de inmediato. Vengamos investidos del espíritu martiano y no será difícil que se nos crea. No de otro modo.

Salgamos, no cada año, sino a cada paso, a dar testimonio de la ética y de la estética martiana, ya que ambas se integran en una sola pieza: la vida honesta como obra de arte. Que no en vano dijo Keats, el poeta inglés: «Verdad es bondad y bondad es belleza, y esto es todo lo que necesitas saber».

            Muchas gracias, Emilio Ballagas, Enero de 1943.  


CUBA, OTRA REALIDAD A LO «STRAWBERRY»

CUBA, OTRA REALIDAD A LO «STRAWBERRY»

Por Mercedes Rodríguez García.

Desde el año 2007 Cuba se unió a la celebración del Día Mundial contra la Homofobia, un modesto pero significativo aporte a la batalla cotidiana por construir una nueva sociedad. Muchos, tristes y dolorosos errores marcaron un pasado a lo «Fresa y Chocolate», el antológico film de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío. Hoy la realidad respecto a la homofobia es otra bien distinta. Aunque muchos lo pongan en duda y lo cuestionen de diversas maneras y en variados aspectos, la sociedad cubana se muestra como una de la más culta del mundo. Y aunque no existen encuestas al respecto, el comportamiento ciudadano hacia las personas homosexuales es más bien de tolerancia, que de rechazo. 

                              LA HOMOFOBIA EN EL MUNDO

De acuerdo con Louis-Georges Tin, director del Dictionnaire de l’homophobie (Presses Universitaires de France, 2003), la homosexualidad es perseguida por la ley en al menos 80 estados (Senegal, Camerún, Etiopía, Líbano, Jordania, Armenia, Kuwait, Puerto Rico, Bosnia).

En algunos países la condena puede superar los diez años de prisión. (Nigeria, Libia, Siria, India, Malasia, Jamaica), o la condena a cadena perpetua. (Guyana, Uganda.) En otras, se aplica la pena de muerte. (Arabia Saudita, Afganistán, Irán.)

Según datos de una encuesta mundial de valores, «el progreso socioeconómico tiene mucho que ver en todo ello. A mayores avances menor homofobia. De hecho, la tolerancia es un indicador de civilidad y desarrollo.»

La pesquisa señala a los países con una economía más desarrollada con las tasas de homofobia más bajas. Y destaca los de Europa Occidental, especialmente Holanda y Suecia donde solamente entre el 7% y el 8,4% de los encuestados refieren «que la homosexualidad jamás es justificable.»

Junto a estos dos países, también subrayan el resto de las naciones escandinavas, como Islandia o Dinamarca, ya que «las diferencias sociales son poco importantes, otro hecho que parece marcar la existencia o no de la homofobia.»

En la llamada Europa del Este, estados como Serbia poseen un 68.9% de población que no justifica la homosexualidad, mientras que en Rumanía el indicador asciende al 73,3%; mientras que en Kirguistán y Azerbaiyán se disparan al 79.8% y al de 83.6%, respectivamente.

En el continente americano, Canadá se sitúa a la cabeza de las naciones menos homófobas, con el 25,3% en contra. En el extremo contrario aparece El Salvador: el 78,7% de sus habitantes se declaran homófobos. En Estados Unidos, el 31%.

Los sentimientos homofóbicos extremistas se encuentran Irán, donde las tasas superan ligeramente el 90%. Pero existen países más arriba, como Indonesia (94,5%), Pakistán (96,4%) y Egipto (99,9%). Países en los cuales la religión predominante es el Islam.

En África la situación no difiere mucho. En Uganda, por ejemplo, la mayor cantidad (91%) afirma «que la homofobia jamás puede ser justificable», mientras que Tanzania (93%) y Zimbaue (95%), piensan de igual modo. 

México, país que ya oficializó el matrimonio entre parejas del mismo sexo, aparece con un nivel intermedio de homofobia (48,3%), aunque el 44,6% refiere que «no le gustaría tener como vecino a un gay.» Pudieran parecer datos negativos si los comparamos con los porcentajes de Europa Occidental, sin embargo se ubican muy por debajo de otros países de la región, por no citar los indicadores de las naciones islámicas y africanas.

                     CUBA: GANANDO TERRENO

De acuerdo con el colega Frank Padrón, en su artículo «La homofobia perjudica seriamente la salud», publicado en la hoja digital del diario Juventud Rebelde, entre los años 1980 y 2000, fueron reportados unos mil 960 asesinatos homofóbicos. En esas condiciones, expresa, parece difícil pensar que la «tolerancia» gane terreno.

Para contribuir a la erradicación de la homofobia, los cubanos efectuamos diversas actividades artísticas y culturales sobre el tema (incluye el del VIH/SIDA), coordinadas por el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), con Mariela Castro Espín al frente. Vale señalar la valiosa colaboración de instituciones como el Ministerio de Cultura, la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), el Instituto de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), el Instituto Cubano del Libro (ICL), el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), la Unión de Escritores y Artistas (UNEAC) y la Fundación Ludwig de Cuba.

De hermosas pueden valorarse las actividades realizadas en el Centro Cultural "El Mejunje", Santa Clara, como parte de la Jornada Cubana por el Día Internacional contra la Homofobia. Me refiero a un espectáculo en el cual participaron reconocidos artistas, entre los cuales se encontraba el pianista y compositor José María Vitier, la Orquesta de Cámara, el grupo Danza del Alma, la cantante Lucia

Muchos, tristes y dolorosos errores marcaron un pasado a lo «Fresa y Chocolate», el antológico drama cinematográfico (1994) escrito por Senel Paz, de. Hoy la realidad es otra bien distinta. Aunque muchos lo pongan en duda y lo cuestionen de diversas maneras y en variados aspectos, Cuba es una nación culta y cada día más abierta al mundo.

Se trata del respeto a las diferencias que nos asemejan como seres humanos. Y aunque no somos una sociedad perfecta, como dice la canción de Pablo Milanés, las políticas han cambiado y no amparan ni segregaciones y ni divisiones, al menos en los terrenos de la sexualidad y la religión, resulta como del día a la noche.


MARTÍ, UN SURTIDOR GUERRERO

MARTÍ, UN SURTIDOR GUERRERO

Por Luis Machado Ordetx

 Una Legión de Letras, un Corresponsal de tintes diferentes, tras 115 años de la caída en combate del más universal de todos los cubanos.

                «La muerte le sorprendió/ por su valor guerrero/ le hizo 
         llegar al combate/ que sirvió de tumba luego/ al de la dulce
         sonrisa/ y la mirada de fuego
».

                                                        María E. Salado Díaz

Atrás quedó la zozobra de los primeros días de abril; era imperioso salir de Montecristi rumbo a Cayo Pablillo, y llegar a Inagua para enrumbar a Cabo Haitiano; era el único y más próximo camino. No lo pensaron dos veces, luego de algunos tropiezos, al fin, acuerdan, por mil pesos, que el vapor “Nordstrand”, un frutero de matrícula alemana, deje a seis hombres en las inmediaciones de las costas cubanas.

Durante el día escucharon toques de tambores; es Domingo de Ramos, y la luna muestra un rostro imperturbable, y él piensa en Lola Aron, la esposa de Dellundé, «llorando en el balcón». Razona que ya no hay retroceso; allá estaban parte de la familia, los amigos del alma y un largo peregrinar.

En tanto, la travesía está en camino; va a un punto definido sobre las olas cuando repara en el excelente maderamen de caoba que viste al barco, la noche se cierra, cuando, de pronto,  el «mar se siente agitado; la oscuridad es tal, que […] Ni una estrella alumbra el firmamento», dice el Generalísimo Gómez.

Ante la angustia, un bote se lanza al agua; los hombres pisan la costa; besan la arena; andan con equipajes; imploran por el combate; y entre ellos hay uno que realmente no es un guerrero de la manigua; sí de las ideas; sintetiza la estirpe de un surtidor.

No en vano alarde teórico y sentido dolor ante una irreparable pérdida, el sábado 28 de enero de 1928, frente a un auditorio en la Hispano Cubano de Cultura de La Habana, Fernando de los Ríos recordó la fecha del nacimiento del Héroe de Dos Ríos: «No duermas, no, dirá Martí, y con él cuantos sienten en las entrañas del espíritu la desazón que produce la espuela del ideal; no duermas porque la patria nunca está hecha, de igual modo que el hombre no termina jamás la obra de formarse a sí mismo, siempre cabe un plus de bondad en nuestro querer, de sapiencia a nuestro conocer, de perfección en la unidad de nuestra vida; y en los pueblos, mientras haya un ignorante que redimir, un necesitado que amparar, una injusticia que reparar, un oprobio de que librarse, o una posibilidad de bien individual o colectivo que traducir en realidad, debe haber combate, lucha, agonía, y como eso es eterno, eterna ha de ser la lucha por formar al hombre justo y la Patria justa…»

                            CUESTA ARRIBA; REVOLVER EN MANO     
                
Cuarenta días; cerca de 400 kilómetros, tierra adentro; desbrozando montes; encantado con la flora o la fauna y la cocina tradicional y hogareña de la región oriental, persiste un anhelo: el encuentro con las tropas mambisas en Cuba Libre. Así lo narra Martí en su Diario de CampañaDe Cabo Haitiano a Dos Ríos—, una escritura, a veces en lápiz, otras en tinta, compuesta de 27 pequeñas cuartillas y 57 páginas.

Una inusitada elegancia tiene el verbo y el adjetivo que contienen los apuntes del 9 de abril hasta el 17 de mayo —dos días antes de la muerte en 1895—; no importa que falten las anotaciones  correspondientes al 6 de mayo; qué incumbe lo discutido en «La Mejorana» cuando el destino y la unidad por la Patria primaron en los acuerdos.

Lleva Martí prendido en el recuerdo aquel tercer viaje a Montecristi, en febrero pasado, cuando desandó bosques espinosos de xerofilas; metió los pies en terrenos anegadizos, de marismas  y cambrones; hizo prácticas de tiro en las salinas de Cayo Pablillo, y Panchito  Coll, presidente del Club Revolucionario “Ángel Guerra”, le obsequió un revolver.

Duerme, al igual que sus acompañantes, sobre la tierra húmeda; unas veces, con hojas y ramas verdes o secas, prepara la cama; solo así se entendería la ruta trazada en el peregrinar por la serranía oriental en instantes en que disfruta de una rústica hamaca; atraviesa ríos; rompe montes tupidos; sube cuestas.

Está en las inmediaciones de Sao de Nejesial; van a Vega Batea; reúnen hombres, y escribe las primeras cartas a Benjamín Guerra y a Gonzalo de Quesada: es la tarde del 15 de abril, y cuenta con recóndita vehemencia: «[…] Gómez, al pie del monte, en la vereda sombreada de plátanos, con la cañada abajo, me dice, bello y enternecido, que aparte de reconocer en mí al delegado, el Ejército Libertador, por él su jefe, electo en consejo de jefes, me nombra Mayor General. Lo abrazo. Me abrazan todos. — A la noche, carne de puerco con aceite de coco, y es buena

Así relata la ocasión; tal vez rememore algunos de los humildes almuerzos en Laguna Salada, allá en Montecristi: serenes, ahuyama, batatas, arroz blanco, pollo, casabe y café pilón endulzado con miel de abejas. Algo similar anota dos días después: «Prepara el General dulce de raspa de coco con miel.» Las acotaciones son precisas en detalles de los hábitos alimentarios de la región oriental.

Al siguiente día, una apreciación, tal vez, resurge como un azote espiritual: «[…] Silba el grillo; el lagartijo quinquiquea, y su coro le responde aún se ve, entre la sombra, que el monte es de cupey y de pagua, la palma corta y espinuda; vuelan despacio en torno las animitas; entre los ruidos estridentes, oigo la música de la selva, compuesta y suave, como de finísimos violines; la música ondea, se enlaza y desata, abre el ala y se posa, titila, y se lleva, siempre sutil y mínima; es la mirada del son fluido…»

¿Quién sabe si en su mente asomaran aquellos conciertos del matancero José White? Eran los textos musicales disfrutados dos décadas atrás en México. Bien lo contó en sus crónicas de la Revista Universal: «La música es el hombre escapado de sí mismo: es el ansia de lo ilímite surgido de lo limitado y de lo estrecho: es la armonía necesaria, anuncio de la armonía constante y venidera.» Hacia esa fuente nutricia, iba Martí atravesando los montes; escalando lomas; durmiendo en la intemperie de su Cuba insurrecta. 
 
No se cansa de meditar; imparte órdenes, cree en la dignidad del soldado; camina como el que nada lo detiene; escribe en su cuadernillo; concibe el borrador de una futura carta, y lee la Vida de Cicerón, un librito que junto a su arsenal de guerra, papeles, lápices y tinta, cabe dentro de un bolsillo de la chaqueta.

                                       MISIÓN HOMÉRICA

Largo peregrinar de Martí; con tesón no sólo batalló por la independencia de la Isla, sino que, además, desarrolló un periodismo sin precedentes:  corresponsal desprovisto de límites en el contexto político, artístico y literario.

Sabiduría tiene Juan Marinello cuando al definir el estilo de Martí incluye el calificativo de «periodismo distinto»; ese que no calienta la mesa de una redacción y hace posible el entendimiento con el lector común; cree, como dijo en “Trincheras de Papel”, en lo «magno», y en «quienes en papeles condenados a desaparecer en horas o días, escriben para años». 

Charles Anderson Dana, el director The Sun, de Nueva York, aquilató eas  facultades del Martí periodista; su preferencia por las corresponsalías, una  forma de periodismo más independiente y sugestiva; y el hecho le permitió al cubano servir de manera simultánea a más veintena de periódicos del continente y ganarse el pan con la honradez que clama su tiempo.

Sin embargo, a diferencia de lo anterior, tiene  una cima, la corresponsalía  de Patria, el periódico que fundó el 14 de marzo de 1892. Su Diario de Campaña —De Cabo Haitiano a Dos Ríos—, legitima esa misión; da referencias de la guerra; recrea el paisaje; canta las heroicidades en las que intervienen otros; estremece y anima; recuenta la historia.

El 17 de mayo, dos días antes del holocausto, allá en las confluencias del Cauto y el Contramaestre, hace la última apuntaciones: «[…] me cuentan de Rosa Moreno, la campesina, viuda que le mandó a Rabí su hijo único Melesio, de 16 años: “allá murió tu padre: ya yo no puedo ir: tú ve”…»

En 1878 dijo en carta al General Gómez, «ya que no puedo ser soldado, seré cronista». Lejos estaba aún de imaginar que, en campos cubanos, también correría la suerte del enfrentamiento armado contra el enemigo; revolver en mano iba al desafío creyéndose un guerrero. La última colaboración de Martí, corresponsal de guerra, quedó fechada en Patria; Altagracia, Holguín, escribe el 9 de mayo de 1895.

En un enfrentamiento de poca monta con tropas españolas al mando del coronel Ximénez de Sandoval, cae Martí impactado por tres disparos: uno penetró en el pecho; otro perforó el cuello y le desmembró el lado izquierdo del labio superior, y el último lo mereció en un muslo.

De poco vale la riposta; Martí vestido de pantalón claro, chaqueta negra, sombrero de castor y botines, yace sobre la hierba; su acompañante Ángel de la Guardia, también cae herido, y logra escapar.

De las prendas que requisa  la avanzada española hay dos: la cinta azul que Clemencia, la hija de Gómez, regaló en Montecristi tras desamarrarse su negra cabellera, y también el revolver que obsequió en ese lugar el patriota Francisco Coll; la cinta, tal como dijo Martí, la colocó «allí donde es más débil el pecho», gesto que demuestra cómo en la empresa que asumió tras la fatigosa expedición, iría la vida o la muerte, en un sincero ideal de sentirse siempre soldado y corresponsal de la Patria merecida.

HISTORIA; ¿ACASO PUEDE MORIR?

HISTORIA; ¿ACASO PUEDE MORIR?

Por Yandrey Lay Fabregat

Se detuvieron bastante tiempo en argumentar por qué las personas de los tramos no debían montar en «su guagua». Yo les dije que eso sucedía porque de seguro no tenían un ómnibus propio. También expliqué que la situación del transporte se mantendría crítica mientras todo el mundo pensara como ellos.

«No vamos a discutir contigo», dijeron al cabo de un rato. Eran dos ancianos y un hombre de mediana edad. El más joven comentó que la guagua estaba muy sucia. Otro recordó que en el capitalismo esas cosas no sucedían. «Los choferes mantenían sus carros limpios», dijo.

De pronto comenzaron a encomiar el talento de los dueños para mantener sus negocios: «Fue una buena época. Había de todo. Si no trabajabas bien le daban tu puesto a otro. A ellos no les importaba que tuvieras familia ni nada», sonrió el más viejito de los tres.

Unos cuantos jóvenes que estaban cerca corearon sus afirmaciones. Comentaron que el socialismo no funcionaba y pusieron como ejemplo la desintegración de la Unión Soviética. Al final terminaron evocando los dones de la economía capitalista.

Tales fenómenos no son nuevos ni específicos de Cuba. Muchos europeos desean una regresión a la monarquía. También se habla del resurgimiento del nazismo, amparado en la crisis global y la xenofobia. Se trata de un viejo conocido: la corrupción de la historia.

El capital, gran investigación de Carlos Marx, reseña que los primeros indicios de producción capitalista surgieron hacia el siglo XIV. Doscientos años más tarde ya controlaban gran parte de la economía feudal. Hablo de los Fugger y los Médicis. Estas dos familias de banqueros financiaron viajes de exploración, guerras entre potencias y también a los grandes artistas del Renacimiento.

Sin embargo, el capital tuvo que esperar a 1640 para que en Inglaterra estallara la primera revolución burguesa. A la muerte de Carlos I le sucedió el gobierno de Oliverio Cromwell, y luego volvió Carlos II. Aún los ingleses mantienen su sistema monárquico.

Pasaron 150 años para que la burguesía conquistara el poder en otro país. Durante la Revolución Francesa cayeron las cabezas de la familia real, de muchos nobles y de los propios revolucionarios. Más tarde, bajo Napoleón Bonaparte, existió un imperio. También la restauración de Luis XVIII, sin contar una serie de altibajos y cambios de gobierno.

Sólo en el siglo XIX el capitalismo pudo ajustarle las cuentas definitivamente a la clase feudal. Pasaron más de 500 años de errores y guerras sin cuartel. La historia mide su tiempo en siglos. Más si se construye a ciegas, como ha pasado en la mayoría de las formaciones socioeconómicas con excepción del socialismo.
La regla de «sálvese el que pueda», base del libre mercado, ocasiona muchos dolores de cabeza a los burgueses. El caos provoca las crisis que periódicamente estremecen al capitalismo con superproducción o escasez, los llamados ciclos Kondratiev. Además, emplean una enorme cantidad de recursos para lograr un resultado mínimo.

El socialismo, al contrario de las otras formaciones, no surgió como consecuencia del desarrollo natural de los hombres, sino de la voluntad de ellos. Por primera vez se crea un sistema organizado en el cual se trata de distribuir las riquezas entre todos. La organización social trata de disminuir la competencia al mínimo.

Durante los últimos 90 años el socialismo se ha instrumentado en diversas partes del mundo. En unas con más éxitos que en otras.  Siempre con muchos defectos. Pero son pocos si los comparamos con los siete siglos de trompicones que el capitalismo ha empleado para llegar hasta hoy.
No creo que los ancianos de la guagua lo pasen muy bien si los dueños vuelven a Cuba. La hija de Félix, un amigo mío, vive en los Estados Unidos. Su abuela se encontraba muy enferma en un hospital. Un buen día se le acabó el dinero del seguro y a la nieta le avisaron para que viniera a recogerla porque la iban a dejar morir.

La hija de Félix disfruta de una beca en la universidad. Hace años que no viene a Cuba porque le advirtieron que podría perder la carrera si lo hacía. Sus notas bajaron por todo el tiempo que dedica a cuidar a su abuela. Y ya las autoridades que le financian los estudios anunciaron que de seguir así le retirarán la beca.

Cuba no tendrá el capitalismo de los Estados Unidos o Suiza. Los países del Primer Mundo, con solo el 20 % de la población del planeta, consumen más del 80 % de los recursos. Seremos un país como Guatemala, que registra datos de población, extensión y economía muy parecidos a los nuestros.

Al instaurar la propiedad privada en Cuba se quedarán sin agua potable cerca de 3 millones de personas. El analfabetismo alcanzará el 28,2 % de la población, un tercio del total de habitantes no cursará la secundaria. Los números de mortalidad infantil y materna ascenderán a 28 y 58, respectivamente.

Son solo datos de la Guatemala actual. Vale la pena analizarlos. Y también recordar que muchas de nuestras casas tuvieron dueños antes de 1959. El capitalismo cubano abarrotará las tiendas de armas y usted no podrá salir a caminar sin el riesgo de morir bajo una bala perdida.

Los males de la República neocolonial ya se expusieron en La historia me absolverá. Algunos piensan que son mejores los tiempos pasados. Más si el sustento de cada día les llega por dólares ganados con el sudor ajeno. Habría que preguntarles a los emigrantes cubanos qué piensan sobre el capitalismo. Sobre todo a los muchos que deciden regresar para compartir lo poco que tenemos.

Una frase de George Santayana ilustraba el bloque # 4 del campo de concentración de Auschwitz. Decía: «Aquellos que olvidan su historia serán obligados a repetirla.» Nosotros no podemos justificarnos en la mala memoria... porque nuestros hijos van a pagar las consecuencias. 

CAIBARIÉN, CUNA POÉTICA DE HERNÁNDEZ PÉREZ

CAIBARIÉN, CUNA POÉTICA DE HERNÁNDEZ PÉREZ

Por Luis Machado Ordetx

Los escritores de Caibarién celebrarán el próximo viernes 21 de mayo el Día de la Poesía, fecha escogida para recordar al poeta y periodista Antonio Hernández Pérez, una de las voces más singulares de la literatura cubana durante la segunda mitad del siglo pasado, quien falleciera en esta localidad en julio de 1975.

Desde hace una década, según iniciativa de literatos de la Villa Blanca, se escogió esa fecha para perpetuar las enseñanzas líricas de Hernández Pérez, nacido en 1909 en Güímar, Santa Cruz de Tenerife, y residente en Cuba desde pequeño, luego de emigrar primero a Yaguajay, hasta radicarse en 1932 en Caibarién, ciudad en la que comenzó un amplio vínculo con los círculos literarios existentes en esa época.

Una peregrinación a la necrópolis local, lecturas de versos de ese autor, así como anécdotas de pasajes de su vida literaria, constituyen aspectos del programa de actividades que amplían el conocimiento contemporáneo de la poética de Hernández Pérez, autor del libro De pronto sales con tu voz, ganador en 1970 del premio UNEAC. 

A ese escritor también se deben los títulos Vientos sin pausas (1947); Contigo comparto la poesía (1973); En la ventana abierta (1974); Los árboles (1975), y los textos  póstumos Yo digo mi valle (1976), Palo verde (décimas, 1978).
De su autoría, también están “Los jardineros del río”, así como “Entre la muerte lunas rojas”, “La montaña crece” y “Contigo comparto la poesía”, entre otros, textos que aún permanecen inéditos.

Excepto esos libros no publicados hasta la fecha, la totalidad de la obra lírica de Hernández Pérez fue recogida en 2007 con el nombre de La poesía no se detiene (Ediciones Ideas, Santa Cruz de Tenerife), antología preparada por el folklorista e investigador René Batista Moreno.

Los estudios biográficos-críticos referidos a Hernández Pérez no abundan en el panorama de las letras cubanas y mucho menos aquellos relacionados con la sistemática familiaridad y la escritura que desplegó en la revista Archipiélago, una voz de tierra adentro para el Continente, publicación mensual surgida en Caibarién  entre 1943 y 1948, y en la cual descollaron Quirino H. Hernández, Ramiro de Armas (Ramón Arenas), Raúl Ferrer y Armando (Machina) Rosado, por solo citar algunos de los más prominentes poetas de entonces.

Recordar a Hernández Pérez, tras instituirse hace una década el Día de la Poesía en Caibarién, constituye un reconocimiento a las lecciones pedagógicas que legó a las nuevas hornadas de escritores de la localidad.

BATISTA MORENO, UN JOCOSO IMPRESOR

BATISTA MORENO, UN JOCOSO IMPRESOR

Por Luis Machado Ordetx

Los últimos alientos de vida de René Batista Moreno, según muchos amigos, fueron pensar desde y con la perspectiva de la Cultura Cubana. Así abandonó a los mortales el poeta, folklorista, escritor, periodista e investigador René Batista Moreno, un discípulo aventajado de Samuel Feijóo.


¡Pantera!; ¡Ahí viene la Pantera! Era la seña de “armas” de René. Venía cada martes en la mañana a  la redacción de Vanguardia dispuesto a “sacarse” del cuerpo al terruño camajuanense; a “conspirar” desde los litis informativos que privilegian la cultura popular, las investigaciones de campo y el justo equilibrio de una catapulta editorial. En su cabeza rondaba el ánimo del impresor “clandestino”; tal vez sea esa una particularidad literaria que muchos no reconozcan en la actualidad.

Sí, eran los martes, día que tomaba como franco —especie de reposo momentáneo— en sus labores de cajero en una pizzería. Atraso memoria y el tiempo en dos décadas y media, y lo observo cuando temprano irrumpía en nuestras oficinas; traía la jarana personificada, a flor de labios, casi de dramática raíz hispana y a la “caza” de los chistes más insólitos del momento.

Entonces no creía en la vida detenida; creo, incluso, que jamás lo intuyó durante sus 69 años de existencia, luego que vino al mundo, un sábado 22 de marzo, allá en la colonia cañera “La Ofelia”. Eso lo recuerdo bien; nunca lo olvidaba. Con un olfato felino, primero, él iba a lo propio; al diálogo; al choteo,  y después las premuras de los martes lo dirigían a  conseguir grabados que Barreras, el Viejo, tal vez el bisoño Barreritas y hasta Nilo (La Pipa) García Conde, conservaban a partir de los dibujos, a plumilla, encomendados por Linares, el caricaturista.

Bien sabía René Batista Moreno que esos hombres adaptados al trabajo nocturno, apremiados siempre por el cierre de edición, no estaban a esa hora en sus respectivos desempeños profesionales. Todo, en cambio, constituía un sencillo pretexto para entregar a Jorge Mederos, Eugenio Santiago y a Héctor (El Turco) de Armas Fernández, algunas de las cuartillas escritas con antelación en la Remignton hogareña. Los textos impresos en el papel, salían del taller en la tarde; llevaban las correcciones pertinentes y el fresco “olor” a plomo de las líneas “dibujadas” por un linotipo.

De esa manera, el poeta, folklorista e investigador inventó su propia imprenta para publicar algunos estudios que, a partir de entonces, vieron la luz con el sello editorial “Museo Hnos Vidal Caro”, de Camajuaní: Músicos Populares Camajuanenses (Volumen 1 y 2); Las parrandas de Camajuaní: Cronología de carrozas, cantos de changüíes, anecdotario humorístico; Camajuaní folklórico; Concierto para cuatro gatos y…

Con el peso “insólito” de aquellas líneas y grabados a cuesta, y la seguridad de que el plomo salido de los talleres del periódico rendiría un fruto a la Cultura Cubana, René se dada con prontitud a otro goce: las libaciones de ron, y por medio un vaso de agua fresca, el inconfundible cigarrillo que lo condujo a la muerte absurda,  y también al diálogo fraternal con los amigos. A veces recorría a pie o en el automóvil de Mercedes Rodríguez García  por la estrechas calles de Santa Clara; en otras ocasiones iba, cámara Zenit TTL en ristre, hasta la casa del profesor Carlos Galindo Lena o del decimista Leoncio Yanes o del encuentro de Feijóo, su maestro.

De esas travesuras diurnas de cada martes, partía como podía, en el tren de la tarde, en taxis o en ómnibus, para Joaquín Panecas 64, el domicilio de Camajuaní. En su mente, el miércoles era otro día; tras un receso laboral, se enfrascaba en la composición de un nuevo libro. El “tirador” era el maestro Andrónico Cruz Luna, quien en añejas máquinas Chandler existentes en la imprenta de la localidad, daba el viso de una nueva terminación con el sello editorial Museo Hermanos Vidal Caro.

 Algunos de esos textos aparecieron con posterioridad incluidos en Ese palo tiene jutía; Éditos e Inéditos y Los bueyes del tiempo ocre, entre otras investigaciones folklóricas acumuladas durante años de duro forcejeo por desentrañar los misterios de la cultura popular guajira y su raigambre musical, dicharachera e histórica tomada de los ancestros españoles, africanos o del mestizaje insular.

Ahora, muchas de esas páginas con horas de dedicación cualquiera las encuentra en librerías, en bibliotecas públicas o se difunden (agrandados, con excelentes emplanes y diseños) a  todo el país. Gozan, sin dudas, del patrocinio de Capiro, Letras Cubanas o Mecenas, editoriales cubanas que más recientemente acogieron la asiduidad del folklorista Batista Moreno, un amigo que hace menos de una semana, tras su muerte, apretó a todos en un sufrimiento  cum dignitate.

Otras correrías, cientos, contaría de René, de la amistad entre escritores y periodistas a los que “envolvió” con la eficaz gracia del chiste, el cuento popular, el rastreo de la información que propiciaban Ramiro Porta Aponte, el negro Miguel Ángel (Teo) Cabrera o las andanzas de la investigación histórica y documental por Jobo Rosado, enclave de Camilo Cienfuegos en el Frente Norte de Las Villas.

Virtudes y defectos tenemos todos los mortales; cada cual es un mundo. Esas particularidades de René, de un modo u otro, son fuentes sencillas de las cuales brotó un manantial de oralidad, y ambas se antojan como su  homónimo libro de versos: Componiendo un paisaje para nuestras vidas.

 





GUERRA EN LA TIERRA; UNA IDENTIDAD

GUERRA EN LA TIERRA; UNA IDENTIDAD

Por Luis Machado Ordetx

El mundo anda patas arriba, y el hombre batalla por su existencia. Este sábado Primero de Mayo las agencias de prensa —a veces maniatando la información, hasta tergiversarla de acuerdo a los intereses mediáticos de poder—, no pueden ignorar el canto de rebeldía, de lucha, de triunfo y solidaridad humana que, para la historia y el tiempo, adquirieron los emotivos versos del francés Eugenie Portier en “La Internacional”, pieza compuesta durante la “Semana Sangrienta” de 1871, después de la instauración de la Comuna de Paris.

El poeta jamás escuchó las estrofas musicalizadas; murió un año antes que se convirtiera e himno del proletariado mundial. Desde entonces, el canto retoma las tribunas populares, y tal parece que, como dijo Martí, desde Nueva York, en una de sus cartas de julio de 1886 al Director de La Nación, de Buenos Aires: «Acá, como en casi todas partes, pueden todavía más los intereses que las justicias». Con ese ideal, nadie se atrevería a negarlo, en muchas partes del mundo los trabajadores se lanzaron a la “pelea y la dignidad” por la vida y la familia.

Domingo pasado, 25 de abril, desde las calles de Madrid, y bajo una pertinaz llovizna, el escritor español Carlos Tena, durante una manifestación de apoyo a la Revolución Cubana, al ser interrogado indicó con la más absoluta de las honestidades:

—¿Tú crees que Cuba está sola?

—«iNo, por dios, como dicen los cristianos, aquí estamos muchos y hay miles que esperan que seamos más para salir a la calle!».

Ese es el latino universal que está en el corazón de muchos; en el mundo también es parte de la ofensiva que llevan adelante los trabajadores frente a la agresividad del capitalismo. Rebusco en los titulares del día, y detallo desde muchas partes del planeta las fuertes protestas; el reclamo ante la carestía de la vida, de paz y la prosperidad; de abandono a las guerras; de apoyo a las soberanías e identidades nacionales; de querella contra los despidos masivos; de explotación infantil y…

Los titulares exponen: «Los trabajadores griegos protestan ante un gobierno que propone un plan trianual de congelación de los salarios»; en la Avenida del Libertador, en Venezuela los «Sindicalistas apoyan su Revolución y las conquistas del pueblo»; en Tegucigalpa «La convocatoria a una Asamblea Constituyente y contra los asesinatos y desapariciones de los luchadores por los derechos civiles», y…En pancartas  de los que contestan ante los desmanes laborales, los italianos «Pugnan por mejorías sociales a pesar del desempleo que rebasa el 8.8% de la población laboral»; en Rusia, «Veteranos de la Gran Guerra Patria y Estudiantes repudian la política agresiva de los Estados Unidos, el Tratado del Atlántico Norte y los despidos masivos».

En el tropel informativo, sin que persistan las divagaciones de quienes se oponen y tratan de hacer valer sus legítimos derechos laborales, sociales, económicos y políticos, recurro a la certeza de las ideas de Martí, en sus dotes iluministas, cuando advirtió a La Nación, de Buenos Aires: «[…] Andan por la vida las dos fuerzas, lo mismo en el seno de los hombres que en el de la atmósfera y en el de la tierra. Unos están empeñados en edificar y levantar: otros nacen para abatir y destruir

Meses después, a ese rotativo sudamericano el corresponsal cubano, señaló que «[…] El lucro cría gusanos. Prospera entre los pobres la sinceridad que los avienta»; es un haz de luz de una crisis financiera que sacude al mundo capitalista, deja sus secuelas impostergables y estrangula al pobre. Así lo deja notar el Pew Economic Policy Group, un estudio privado que expone como en Estados  Unidos, desde mediados de 2008, el valor de las viviendas y el precio de las acciones, disminuyó unos  3,4 billones de dólares, mientras el segunda perdió 7,4 billones; el hecho  implica que para una familia en Norteamérica su casa está desfavorecida en 30 mil 300 pesos de menos a lo que realmente valía antes de esa fecha.

Sin ir más allá de las cifras, ante del colapso del banco de inversión Lehman Brothers, en septiembre de 2008, la recesión económica en la “primera potencia imperial del mundo”, obligó a que «5,5 millones de personas perdieran sus empleos estables, ingresos seguros y hogares»,  indicó Phillip Swagel, ex funcionario del Departamento del Tesoro.

Muchas de esas advertencias caen en oídos sordos; otras persisten como latigazos en las espaldas de los pueblos. Son los ecos de la crisis global que, solo en América Latina, deja a 53 millones de personas en escasez y sin acceso de alimentos; ese mundo es similar a lo existente hace dos décadas, puntualizó un informe  a la 31ª Conferencia Regional de la FAO, efectuada hace poco en Panamá.

A pesar de las adversidades naturales que azotan continuamente a nuestra región, opinan los expertos que la disminución de las hambrunas está asociada a la generación de empleos, el mejoramiento de los ingresos y la salida de la pobreza. No cabe otra alternativa que mostrar un brazo solidario; de queja y de blasón  enérgico, como pedía el poeta Gabriel Celaya para «decir quiénes somos» ante los contornos de una economía capitalista en decadencia.

Cuando contemplo la ofensiva proletaria y universal contra tantas desgracias que se sucede a diario en el mundo, y reafirmo la grandeza de todos los cubanos asidos, como en un abrazo solidario, a nuestra Palma Real,  pienso, incluso que un mundo mejor es siempre posible y real.

Otra vez concordaría con Martí, allá en el lejano febrero de 1887, que quienes «[…] deseen hablar con juicio sobre la condición de los obreros deben apearse a ellos, y conocer de cerca su miseria», en la justa batalla planteada a cualquier hora del planeta tierra.