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CAIBARIÉN TIENE OTRO ÁNGEL

CAIBARIÉN TIENE OTRO ÁNGEL


Carta al amigo José Díaz, un tierno hombre de Caibarién, Villa Clara, Cuba.

Estimado amigo, ya en el cielo, todavía proteges nuestra existencia.

No pienses que el tiempo te llevó en rapidez; sigues ahí, latiendo, insuflando existencia.

Martí, fiero guardián de la cultura cubana y universal escribió frases de dolor, de alegría; de enaltecimiento, y hay una que prendida en mis engranas remueve la existencia y la prolonga a diabluras y delirios en todo hombre.

Es una frase que pregona el primer capítulo de mi último libro Ballagas en sombra (Editorial Capiro 2010, Colección Premio), y donde reza: «!Líbranos Dios del invierno de la memoria! !Líbranos Dios del invierno del alma!». Ya lo dije, pertenecen al Apóstol Nacional Cubano, y hoy jueves 5 de agosto de 2010, entrado el zodíaco de LEO, la dedico por extención a tí, José Díaz; José, padre generoso de una larga familia oriunda de Caibarién, Villa Clara, Cuba, un sitio jamás perdido en la geografía norte de esta Isla que corona mis esencias.

¿Cuántas veces el desvelo, el diálogo cariñoso, el consejo fiel, la bondad y la sencillez te hicieron perennes en mi existencia de trotamundo a la búsqueda de un dato para la investigación periodística o literaria?

De corazón, no lo sabría precisar. Como un hijo, también te insufló la notoriedad por el hallazgo, la risa fiel de Quijote en medio de los vendavalnes de ciclones, las cargas de sacos de mercancías en los almacenes del puerto de Caibarién, de andarín por las calles del Vedado o allá a la vera de Hemingway en San Miguel del Padrón.

Hoy José, el esposo de Elisa —musa coronadora de música y encanto—, el padre generoso de otros hermanos a quienes llevo dentro, vuelve al terruño; a Caibarién, para señorear en el camposanto, dispuesto a descansar y proteger otras existencias; y como un árbol frondoso perpetúa en la memoria.

Alla en La Habana falleciste, y tus ojos no permanecen cerrados, sino abiertos, en ese delirio permanente por sentir el calor de todos; de amar lo propio, de crecer y ver crecer el tiempo; de desafiar el viento o el insoportable peso de los huesos sin que un lamento de afiebre en tu suave y tierna voz.

Descansa en paz José, para todos, en Caibarién y el mundo, tu existencia no se traduce en dolor por el fallecimiento físico; sencillamente es brisa tibia, suave, fresca y deleite para todos aquellos que de un modo u otro aprendimos de un consejo tierno o de un responso verás.

Quédate allí quieto, en el camposanto de tu otrora Villa Blanca, siempre al cuidado de ese Ángel que te perpetúa; vela por nosotros; todos te queremos en la ensoñación del tiempo.

La muerte es como el rayo que no cesa; y la tuya no es cierta —al igual que otros—, por que sigues prolongado en la existencia soberana de nuestras raíces. Llévate perpetuamente el cariño inmenso de quienes más allá del tiempo, siempre te queremos.

 Tú fraterno amigo, Luis

FÚTBOL, CULTURA, ARTE Y PASIÓN

FÚTBOL, CULTURA, ARTE Y PASIÓN

Dolor tristísimo; parte del alma del Río Bravo a la Patagonia, como dijo nuestro Apóstol Martí, se escapó tras los sueños del Campeonato Mundial de Fútbol; y queda un orgullo, reconocernos nosotros como ganadores absolutos de esa fraternidad que, lejo de las barreras idiomáticas, de nuestras banderas, culturas e idiosoncrasias, siempre distinguirá el alma sublime de Latinoamérica por encima de todas las dintinciones. Gracias Frei Betto por su crónica; magistral e irreverente como el destino de nuestros prueblos unidos. Por eso la reproduzco, con su permiso en www.cubanosdekilates.blogia.com. Allí cuando un himno o una bandera nuestra se levanta, estamos todos reunidos. El beneplácito llega ahora con Uruguay en el Corazón de este Sur que «también existe», como dijo Benedetti.

Por Frei Betto

Soy un analfutbola. O sea, no entiendo nada de fútbol. Siempre que me preguntan a cuál equipo le voy, me quedo tan parado como minero (de Minas Gerais) al que no le gusta el queso.

Le fui en mi infancia al Fluminense, de Rio, y al América, de Belo Horizonte. Influencia materna. Más tarde fui atlético por un detalle geográfico: mi abuela vivía frente al estadio, en la avenida Olegario Maciel, en la capital minera. Y nada más. Sin contar la emoción de haber estado en el Maracanã la noche del 14 de noviembre de 1963 para asistir, mezclado con 132 mil hinchas, a aquel que es para muchos el considerado juego de los juegos, la lucha entre Santos y Milán por el Mundial de Interclubes.

Hoy me doy el lujo de asistir por televisión a los partidos del campeonato. Elijo a favor de quién voy. Y no pierdo el Campeonato Mundial. El partido del Brasil es obligatorio.

¿Yo dije misa? Sí, sin exageración. Porque en el Brasil el fútbol es religión. Y el juego liturgia. El hincha tiene fe en el equipo. Aunque su equipo sea el farolillo rojo, el hincha cree piadosamente que vendrán días mejores. Por  eso, honra la camiseta, acude al estadio, se mezcla con la multitud, grita, salta, aplaude, llora de tristeza o de alegría, cual devoto que deposita todas sus esperanzas en el santo de su devoción.

El fútbol nació en Inglaterra y se hizo arte en el Brasil. En verdad se convirtió en ballet. Aquí tan importante como el gol son los regates. Ellos comprueban que nuestros ases tienen samba en los pies y sentido matemático en la intuición. ¡Observe la precisión de un pase del balón! En el césped, inmenso palco al aire libre, se despliega una bella y extraña coreografía. Haga la experiencia: apague el sonido de la tv y contemple los movimientos de los jugadores cuando chutan. Es una sinfonía de cuerpos alados. Si yo fuera cineasta editaría las escenas más expresivas en cámara lenta y les pondría un fondo sonoro, de preferencia un vals, haciendo acompañar el fluctuar de los cuerpos sobre el verde del engramado.

El Brasil tiene 190 millones de técnicos de fútbol. Todos dan su opinión. Y nadie se avergüenza de hacerlo, como si cada uno de nosotros tuviera, en esta materia, autoridad intrínseca. Se puede discordar de la opinión ajena. Pero nadie osaría ridiculizarla.

Es lástima que la violencia esté  contaminando las barras de hinchas. Antes ellas anabolizaban, con su  vibración, el desempeño de los jugadores. Ahora dirimen a gritos su posición sobre la hinchada contraria. Y si pierden en el juego insisten en ganar con la fuerza. De seguir así dentro de poco el campo será ocupado, no por el equipo, sino, como un gran circo, por los hinchas. Volveremos al tiempo de los gladiadores, ahora en versión colectiva.

Cuando oigo la estridencia de las vuvuzelas, como un enjambre de abejas que nos picara los tímpanos, pienso que los hinchas ya no le ponen atención al juego. Quieren transferir el espectáculo del engramado a los palcos. El ruido de la hinchada pasa a ser más importante que el desempeño de los jugadores.

Nuestra autoestima como nación se apoya, sobre todo, en la pelota. No hemos tenido ningún premio Nobel; nuestro único santo, fray Galván, todavía es poco conocido; y nuestro mayor invento -el avión- es cuestionado por los usamericanos. Pero somos el único país del mundo pentacampeón de fútbol. Si la historia de los países europeos del siglo 20 se delimita por dos guerras mundiales, la nuestra está demarcada por las Copas. Y nuestros héroes más populares eran o son eximios jugadores de fútbol. Hasta el punto de que el más completo de ellos, Pelé, mereció el título de rey.

La Copa es un acontecimiento tan importante para el Brasil que el día en que juega nuestra selección es feriado. Si ganamos, la nación entra en trance de euforia. Y si perdemos, nos agarrota una triste estupefacción. Cómo si todos preguntaran: ¿cómo es posible que no haya vencido el mejor?
Gilberto Freyre percibió nítidamente que en el arte futbolístico brasileño se mezclan Dionisio y Apolo: la emoción y el baile de los regates son dionisíacos; la fuerza de la lucha y la razón de las técnicas son apolíneas.

De niño oía los partidos por radio. ¡Cuánta emoción! Se completaba la imaginación con la descripción del narrador. Hoy no hay locutores en la transmisión televisiva, sólo comentaristas. Son lerdos, narran lo evidente y, charlatanes, con frecuencia olvidan lo que sucede en el campo y  se la pasan haciendo consideraciones sobre el juego con sus colaboradores.

“¿El fútbol se juega en el estadio? El fútbol se juega en la playa, en la calle, en el alma”, poetizó Carlos Drummond de Andrade. Con toda razón.

TABACO Y ARTES EN VILLA CLARA

TABACO Y ARTES EN VILLA CLARA

Por Luis Machado Ordetx

Artistas de la plástica contemporánea cubana que integran la catorce edición de “Viaje a la Semilla”, visitarán este miércoles la tabaquería LV-9 de Santa Clara, sitio en el cual harán un mural al fresco para formular los lazos que unen dos modos de encarar la realidad espiritual entre la pintura y las formas perceptibles de confeccionar habanos destinados en lo fundamental a la exportación.

Francisco Águila Medina, lector de tabaquería en esa instalación productiva, invitó a Agustín Calviño (Gólgota), presidente del comité organizador de “Viaje a la Semilla” —reunión anual de pintores de origen villaclareño que residen en diferentes partes del país—, para unir pinceles y tintas sintéticas junto a César Leal, Sandra Agramante, Zayda del Río, Olivio Martínez y Pedro de Oráa, con el propósito de crear un mural con el tema del habano en el vestíbulo de la fábrica.

Esa será una de las acciones principales que desarrollen los artistas de la plástica, aseguró Águila Medina, miembro de la Sociedad Cultural José Martí y de la Sociedad Cubana de Amigos del Libro y la Lectura, y uno de los animadores fervientes de la superación individual o colectiva de una profesión decidida dentro del conocimiento creciente que adquieren hombres y mujeres sumados a ese sector.

Gólgota, martiano por excelencia, siente entusiasmo por la realización del mural en una tabaquería cubana, tal vez la única, según Águila Medina, que dispondrá de una acción plástica contemporánea con ese tipo de envergadura.

El hecho también recordará aquella iniciativa que en 1865 tuvo Saturnino Martínez, cuando desde las tabaquerías habaneras inició las lecturas para ilustrar el conocimiento de los hombres que por entonces fomentaban una de las principales industrias del país.

Ya el 11 de mayo de 1866, en La Aurora, el primer periódico obrero  que circuló en la isla, publicó un artículo sobre las lecturas.Con posterioridad, en  1869 en Estados Unidos, la emigración cubana, fomentó similares actividades en tabaquería de Cayo Hueso, precisa Águila Medina, quien reconoce que Cuba está interesada en proponer la actividad como Patrimonio Mundial de la Cultura Inmaterial, según propuesta formulada a la UNESCO, tras el auge que alcanzan las lecturas de tabaquerías, despalillos y fábricas similares insertadas en el sector tabacalero.

En 1996 Águila Medina, graduado universitario en la especialidad de Historia, comenzó a desempeñarse como lector en la LV-9 de Santa Clara, y desde entonces, en jornadas diarias, tiene acumuladas la divulgación de más de 200 novelas, tratados culturales, sociales y del acontecer nacional e internacional que aparece reseñado en la prensa cubana.

La profesión exige responsabilidad, conocimientos, tal como lo destacan los ensayos que sobre el tema recogieron los historiadores cubanos José Rivero Muñiz y Gaspar Jorge García Galló, y que la estudiosa norteamericana Aracelis Tinajero detalla en un libro que aborda el tema.

El encuentro con los artistas de las artes plásticas que componen “Viaje a la Semilla”, y la hechura de un mural alegórico a la temática, sustenta Águila Medina, constituirá otro empeño por sumar nuestra profesión a los valores que exige la UNESCO para declararnos Patrimonio Mundial de la Cultura Intangible; una muestra de recrear qué y cuánto representa la oralidad en el vínculo solidario entre los pueblos.  

REMEDIOS, UN MISTERIO FUNDACIONAL

REMEDIOS, UN MISTERIO FUNDACIONAL

Por Luis Machado Ordetx

San Juan de los Remedios, la Octava Villa de Cuba fundada por el Adelantado Diego Velázquez, siempre constituye un misterio, incluso de ensombrecida consecuencia, al sorprender la historia, sus gentes y tradiciones acumuladas más allá de los 495 años de desenvolvimiento poblacional.

El 24 de junio, el próximo jueves, es fecha de festividad. Las dudas llevan a las relecturas de esas fabulosas narraciones historiográficas contenidas en los Anales y Efemérides de San Juan de los Remedios y su Jurisdicción, libros profusos de investigación, escritos por José Antonio Martínez-Fortún y Foyo, a partir de las ediciones que en 1930 sufragó en la imprenta Pérez Sierra, de La Habana.

Esa papelería, y otras incorporadas a la historiografía cubana, a veces instan a la confusión, ensombrecen; provocan misterios aún no revelados y obligan a investigar sobre los pasos que dejó Fortún y Foyo, Padre fundador al desentrañar un oscurecimiento que, en unos se percibe casi en el medio siglo de existencia, y en los menos, más allá de ese tiempo.

Hace más de un lustro Rafael Jorge Farto Muñiz, el esclarecedor Historiador de San Juan de los Remedios —fallecido hace dos años—, contaba con una vehemencia inclaudicable en foros de historiadores cubanos que el «nacimiento de este territorio, como pueblo eminentemente español, se produjo con anterioridad a muchas de las siete primeras villas, y su iglesia, esencia de la conversión de la religión católica, data de agosto de 1515

Farto Muñiz, según un modesto criterio, representa el historiador cubano que más cerca estuvo del esclarecimiento de los hechos que oculta la historia, las papelerías desperdigadas por muchas partes, y hasta el ocultamiento de la verdad sobre el origen de San Juan de los Remedios.

Contaba entonces que, «… publicaciones y otros textos ofrecen tantas fechas (1514, 1515, 1519, 1524...), como autores tratan el tema, creando confusión. Desde épocas remotas la población remediana festejó sus aniversarios partiendo de 1514, año supuesto de fundación; pero 1983 el Gobierno Municipal dispuso trocar ese por 1524. Sin embargo, en 1986, según propuestas, emitieron otra reglamentación, todavía vigente a pesar de las contradicciones con fuentes consultadas, que declaró el hecho en 1515



                                            HISTORIAS NO ENTENDIDAS



Ese absurdo, ¿1515?, jamás Farto Muñiz lo creyó; tampoco tiene la solidez de una historiografía analítica, científica. Remedios sitúa su nacimiento dentro del proceso de conquista y colonización seguido hacia tierras del interior de la Isla por Velázquez, sobre todo, porque, Vasco Porcallo de Figueroa, un protegido del Conquistador, creó allí en esas rojizas tierras un feudo particular y con conformó un Cabildo hasta varios años después del aplatanamiento poblacional; de ahí que se omitan fechas exactas en tono a las sesiones de este tipo de gobierno local.  

Fortún y Foyo, es categórico cuando introduce el tomo I (1492-1849) de sus Anales y Efemérides…: «Año 1513. Ocurrió a fines de este año un suceso trascendental para esta comarca remediana: la llegada a ella de Pánfilo de Narváez, el P. Bartolomé de las Casas, Juan de Grijalva y unos cien españoles más, que les acompañaban en el viaje de expedición que hacían por el interior de la isla, cumpliendo órdenes de Diego Velázquez. Los expedicionarios se detuvieron unos días en el pueblo indio de Caharate, que estuvo situado según varios autores, en el fértil y bello “Cayo Conuco” que está frente a la bahía de caibarién y forma el límite este dé la del Tesico. Fue el verdadero descubrimiento de esta jurisdicción

Esa pista, no lo dudo, fue seguida por Farto Muñiz, y  según las argumentaciones de Fortín y Foyo, las primicias hay que buscarlas en Los Tres Primeros Historiadores de Cuba, de Ignacio Urrutia; también en Historia de Indias, libro Tercero, Capítulo XXXI del Padre Las Casas, y en el Diccionario Enciclopédico Hispanoamericano, de Jacobo de la Pezuela, así como en Historia de Cuba, de Vidal Morales y la Historia de Sagua la Grande, de Alcover.

Farto Muñiz argumentaba en ese entonces que el Adelantado y Teniente del Rey, Diego Velázquez   y Cuellar ordenó el reconocimiento de la región oriental a partir de 1511, y luego pasaron al «poblamiento de la Isla», para conformar núcleos españoles, donde existiera oro, en zonas habitadas por indígenas. En un informe al Rey, para contar sobre los acontecimientos más significativos acaecidos en Cuba durante 1513, fechado en abril de 1514, agradece, asimismo, la orden de repartir encomiendas, mediante real cédula rubricada el 8 de mayo y recibida el año anterior. Ahí se explica que:   
                        
 «[...] despues los dichos cient ombres se fueron á una provincia que se dice Cavaneque que está en la costa del Norte, á 25 leguas del dicho río Caonao y desde allí anduvieron viendo y calando la tierra de las provincias subjetas á la de Camagüey y parte de la de Guamuahaya [Trinidad] y escribieron que los caciques estaban seguros (...), excepto los de Camagüey que no osaban tornar á sus pueblos y andaban por los montes [...] »[1]   

Entre mayo y junio, explicó Farto Muñiz, en su opinión el 3 de mayo de 1513, «llegan esos hombres al poblado de Sabana, bautizado como Santa Cruz de la Sabana de Vasco Porcallo», devenida luego en Villa de San Juan de los Remedios. No fue una escala efímera, pues Velázquez señala que desde allí salían a reconocer a Camagüey o a Guamuhaya.
                                            

                                                     OTRAS PESQUIZAS
 

  El padre Las Casas, en su Historia de las Indias, se refiere a un pueblo, nombrado Carahate, donde hicieron escala en la costa norte, que él denominó «Casa Harta», por la cantidad de alimentos que allí ofrecieron los indios. Al parecer, estaba situado cerca de la actual ciudad de Sagua la Grande, conocido aún como Carahatas.

Sin embargo, entre fines de octubre y primeros días de noviembre de 1513, declara Farto Muñiz, Velázquez funda San Salvador de Bayamo, segundo pueblo español con categoría de Villa. Antes se percató de los recursos materiales existentes allí: ganado, tierras fértiles, puerto, aunque algo distante; agua en abundancia, y minas de oro.  Al principio, «dio vezindades» y repartió los indios como lo había hecho en La Asunción, pero el nueve de noviembre recibió cartas del Rey, con potestad para repartir tierras e indios, y entonces:  

«[...] envió á llamar los caciques é indios y le vinieron á ver, á los cuales de parte de V.A. habló   é aseguró, é con algunos dellos escribió á los 50 cristianos, que estaban en la provincia de Cabaneque, como dicho es de suso; y viernes siguiente, que fueron 23 de dicho mes, [diciembre de 1513], llegó a la boca de un río que se dice Tabaya, [Táyaba o Guaurabo] legua y media del pueblo que se llama Manzanillo

 Velázquez viaja a Guamuhaya para reconocer el territorio superficialmente, pues según expresa, llegó a sus primeros pueblos el 21 de diciembre y el 23 ya estaba de regreso en las cercanías de Manzanillo, dice que la carta, fechada el primero de abril de 1514, la remite desde Jagua, «donde agora dice que está», y se entrevistó con Vasco Porcallo de Figueroa y oficialmente otorgó la posesión de Sabana.

De ahí la coincidencia de varios historiadores en asegurar que el 3 de Mayo de ese año, 1514, «confirmó»  al extremeño Porcallo la fundación  de Santa Cruz de la Sabana. Desde entonces, en las negras y ubérrimas tierras de Santa Cruz de la Sabana de Vasco Porcallo (1513-1545), Gobierno propio de Vasco Porcallo (1545-1550), San Juan de los Remedios de la Sabana del Cayo, a partir de esa fecha, y luego Remedios.

Una estela al conjuro de la verdad y del misterio, (tal vez el único en Cuba), se erige sobre la fecha exacta de su fundación. Sí, es la Octava Villa de Cuba, no cabe dudas, al inscribirse en 1545, pero, lo sustentó Farto Muñiz tras el contraste de fuentes históricas y documentales, constituye el segundo pueblo con radicación española en la Isla, nacido, inextinguiblemente, en 1513.

Si volvemos sobre Fortín y Foyo, allá en el tomo VIII (Apéndice Segundo), de la edición de 1934 salida de la imprenta habanera Pérez Sierra,  pp. 72-73, expone, según el “Informe sobre el Censo de Cuba de 1889” que «En 1514 Velázquez fundó Trinidad y a Santiago de Cuba en el lado Sur de la Isla, a fin de facilitar la comunicación con las colonias españolas de Jamaica y de Tierra Firme. Sancti Spíritus, cerca de su punto central y San Juan de los Remedios, Bayamo, Puerto Príncipe y San Cristóbal de la Habana

 Después, acota, y aquí viene el aserto de Farto Muñiz que obliga a nuevas búsquedas: «José Pennino, en “Origen de las Provincias Cubanas”, pág. 18:expresa: «Durante largos años la isla de Cuba constituyó una sola tenencia de Gobierno, compuesta de los Ayuntamientos de Baracoa, Bayamo, Santiago de Cuba, Trinidad, Sancti Spíritus, remedios, Puerto príncipe y Habana (fundado el primero en 1512, en 1513 el segundo, en 1514 los cinco subsiguientes y en 1515 el último) dependientes de la Audiencia de la española, hasta que por Real Cédula de 8 de Octubre de 1607 se dividió en dos departamentos…»

De acuerdo a lo expuesto en documentaciones de Velázquez y del Padre de Las Casas, incluso a las revelaciones de Fortín y Foyo en sus Anales y Efemérides de San Juan de los Remedios y su Jurisdicción, recaemos en otra afirmación categórica dichas por quienes investigaron hasta la saciedad la historia de un pueblo y sus comarcas: San Juan de los Remedios, sencillamente Remedios, en la parte Central de Cuba, no cumplirá este año 495 años de fundado, sino 496, y según las pesquisas  historiográficas que legó Farto Muñiz, su edad se remonta a 497.

 Cualquiera de los estudios que se formulen en lo adelante, traerá otras interrogantes, no exentas de interpretaciones tras los signos de la colonización y no de la conquista, tal como expusieron muchos historiadores cubanos que nos precedieron.




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[1] Velázquez de Cuellar, Diego. Relación o extracto de una carta que escribió Diego Velázquez, teniente de Gobernador de la isla Fernandina á S.A. sobre el gobierno della, año 1514.  Archivo de Indias, patronato Est. 2º, Caj. 1º, Leg. 26. En: Torres de Mendoza, D. Luis, Abogado de la Real Corte.  Colección de documentos inéditos.  Madrid.  Imp. J.M. Pérez. 1869.  T.XI, p. 413. I

SARAMAGO; HISTORIA PARA SEGUIR VIVIENDO

SARAMAGO; HISTORIA PARA SEGUIR VIVIENDO

Por Mercedes Rodríguez García

El escritor portugués y Premio Nobel de Literatura José Saramago murió este viernes  a los 87 años de edad. En sus últimos días —increíblemente alargados— accedí a su blog en busca de referencias sobre su novela «Una balsa de piedra camino de Haití», edición solidaria que se vendió en Europa a solo 15 euros, como parte de un programa de ayuda a las víctimas del terremoto.

Se trataba de la segunda iniciativa del Nobel portugués, pues ya lo había hecho en 1999 con Centroamérica tras el paso del huracán Mitch, al donar los beneficios de su relato «El cuento de la isla desconocida: «Porque todos tenemos una obligación», aseguró el entonces su autor.

Precisamente por estos días de la Copa Mundial 2010, en Sudáfrica, me acordaba de sus quejas aparecidas en una publicación argentina en junio de 2006, a tenor de que el fútbol poseyera más propagandas que los libros: «Mal andan las cosas si resulta necesario estimular la lectura, porque nadie necesita estimular el fútbol, que tiene detrás una fabulosa operación de propaganda», manifestóa la prensa de Argentina.

Otra evocación al novelista nacido en Azinhaga, una pequeña aldea ubicada 120 kilómetros al noreste de Lisboa, la tuve por los días cercanos a la fecha límite de presentar el último recurso disponible a los abogados para los Cinco cubanos acusados de terroristas y prisioneros en cárceles de los Estados Unidos.

Entre los centenares de escritos sobre el tema, buscaba algo original con que iniciar un artículo, cuando encontré una carta publicada en dos periódicos británicos (The Guardian y The Independent)  para conmemorar el 10º aniversario del arresto del grupo, conocido como «Los cinco de Cuba».

Entre unas 130 figuras del mundo del arte y la política que suscribían el documento abierto clamando «justicia» por el caso de los antiterroristas cubanos —juzgados como espías por el gobierno de Estados Unidos—, estaba la de José Saramago junto a otros nueve Premio Nobel.

La misiva califica de injusto el juicio al que fueron sometidos los cinco cubanos, critica la negativa a facilitarle una visa a Adriana Pérez y a otra de las esposas, y la restricción de las visitas de los familiares, reducidas a una vez por año.

¿Todo esto lo convertía en un verdadero comunista? No sé. Lo que me consta es que se autotitulaba un comunista hormonal: «Mi cuerpo contiene hormonas que hacen crecer mi barba y otras que me hacen comunista», reiteraba el hombre militante de ese Partido del que nunca renegó en su activa vida política y como subdirector del Diario de Noticias, hasta 1976. Y este compromiso es evidente en parte de su producción, que incluye 17 novelas, cinco obras de teatro y numerosos relatos, poemas y crónicas.

Fue una de estas novelas, «El Evangelio según Jesucristo», la que lo hizo trasladar su residencia de Lisboa a Lanzarote, en 1992. Se trató de un exilio simbólico motivado por la decisión del gobierno portugués de impedir la candidatura de esta novela a un premio literario europeo, por considerarla «herética».

Para ese entonces, Saramago ya había publicado obras de la talla de «Memorial del Convento» (su primer gran éxito, que llegaría a los 60 años), «El año de la muerte de Ricardo Reis» e «Historia del Cerco de Lisboa». Luego vendrían «Ensayo sobre la Ceguera» (llevada al cine en el 2008) y «Todos los Nombres», publicada poco antes de que se le concediera el Premio Nobel de Literatura, en 1998.

Sobraron a Saramago capacidad, y voz crítica,cualidades que exhibió hasta el final, tanto en sus novelas como en sus artículos periodísticos o en su blog, en el que acostumbraba comentar sobre los diferentes temas de actualidad.

Una recopilación de las mejores entradas de este último, en las que flagelaba al capitalismo, al consumismo, al Papa y a George W. Bush, fue publicada el año pasado bajo el título de «El Cuaderno».

En una entrevista con BBC Mundo celebrada para marcar esa ocasión, Saramago reconoció que ya no le quedaba mucho por vivir: «Me pueden quedar tres o cuatro años de vida, quizá menos», anunció en aquella oportunidad.

Creo en todos los gestos del viejo Saramago. Si tuviera el poder de Dios, lo resucitaría. Dentro de las innumerables e importantes campañas de solidaridad que se han iniciado en el mundo, las del portugués nunca rondaron lo simbólico, como casi siempre sucede. Y, al otro, día, el olvido.

Ya que sobre el pasado no se puede hacer nada, Saramago actuó sobre el futuro y siempre halló buen momento para probarlo. Lo descubrí en su blog, en sus comentarios en torno a esa  «balsa de piedra» con que remonta la catástrofe sufrida por Haití consecuencia de los terremotos del 12 y 20 de enero pasado.

Como decía John Donne: «Ningún hombre es una isla, algo completo en sí mismo; todo hombre es un fragmento del continente, una parte del conjunto». Y a todos, como a Saramago, nos asiste tal obligación.

Lo siento hoy más que nunca cuando el peculiar sonido de las vuvuzelas puede que aplaste la noticia de su muerte.

Lo siento cada vez que a Adriana, la esposa de Gerardo, le niegan el visado, alegando que podría ser una amenaza para la seguridad, una posible terrorista o una inmigrante ilegal.

Con todas estas obligaciones pendientes nos dejó Saramago.

Ahora hace calor, y escribo apretándome los labios para que no se me escape un sollozo que empañe el display de mi PC, y ante el cual discurro al mundo jugándose varios partidos decisivos para la sobrevivencia humana.

 


«HABLEMOS»; PATRIMONIO DE LA RADIO CUBANA

«HABLEMOS»; PATRIMONIO DE LA RADIO CUBANA

Por Luis Machado Ordetx

«Hablemos», uno de los programas patrimoniales del sistema de  la Radio en Villa Clara, arriba a las primeras cuatro décadas de existencia empeñado en hacer más participativa, culta y directa todas las emisiones de intercambio cultural con los oyentes residentes en las provincias centrales de Cuba.

Concebido, al igual que Radio Revista W —próximo también en diciembre a cumplir las cuatro décadas de existencia—, «Hablemos» goza de secciones fijas, preguntas y respuestas de los oyentes, así como  del hacer cultural de lo más inmediato de cuánto transcurre en territorios villaclareños.

El excelente decir, con la intervención de especialistas en temas históricos, de música, literatura, artes plásticas, teatro y danza, por citar algunos de los  momentos más significativos que de lunes a viernes durante una hora de duración, atrapa a los oyentes sin que impere pedantería o superficialidad en el intercambio ameno que se suscita desde los estudios de CMHW.

Una magia, tal vez sea eso que denominan la “magia de la radio” produce en los oyentes cada vez que llega una nueva emisión de «Hablemos». No es solo la especialización de la conducción en pareja, que ahora desarrollan Alfredo Iturria y Aymara Orizondo. Tampoco la música que se difunde con el beneplácito de todos los oyentes. Mucho menos la agilidad, dinamismo y versatilidad en que se estructura el programa.

Creo  que la “magia”, tal vez el “encanto” que por años suscita «Hablemos” estriba en la originalidad creciente de un proyecto radial participativo que suma secciones en las que intervienen especialistas de las más variadas gamas del saber humano, y desde el conocimiento modesto, se sitúan en la perspectiva de ese otro, el oyente, el receptor, para dejar una impronta de sabiduría.

Si algo agradezco, como sincero receptor del andamiaje radial de un programa, no constituye los a veces “engañosos” raiting de opinión que dejan determinadas encuestas. La eficacia del programa está en ese ávido oyente que puja por contestar una de las preguntas que se formulan por emisión; en compartir los conocimientos; en aprender cómo se lee un libro; en saber determinados aspectos de los misterios de la Historia de Cuba y su trascendencia internacional.

Gracias «Hablemos» por el concepto de revista cultural que durante 40 años suman peldaños a la sabiduría del oyente. Ojala que similar cifra de peldaños puedan mostrarse en el decurso del tiempo para afianzar la eficacia de un medio radial que en cada ocasión sorprende al más anónimo de los oyentes cubanos.

VIAJE A LA SEMILLA; NUEVO ENCUENTRO EN VILLA CLARA

VIAJE A LA SEMILLA; NUEVO ENCUENTRO EN VILLA CLARA

Por Luis Machado Ordetx

Viaje a la Semilla, es una recurrencia estable a finales de junio en Villa Clara. Desde que el maestro de la plástica Raúl Santos Zarpa, decidió de mutuo acuerdo con pintores, grabadores, ceramistas, curadores y teóricos desperdigados por varias provincias cubanas, volvieran a sus orígenes de nacimiento, el hecho cultural cobra otros precedentes en ese intercambio con lo mejor y más trascendente de la pintura cubana contemporánea.

Hace ya 14 años que surgió el primer diálogo y los aires son cada día más renovadores, sin diferencias de escuelas o estilos, para que comulgue entre nosotros la riqueza cultural que desde las exposiciones capitalinas, las piezas guardadas a la ocasión o los nuevos proyectos, se den la mano en intercambios de puntos de vista y aperturas de muestras personales o colectivas.

De ese propósito surgió hace cuatro años el Museo de Arte Contemporáneo en Cifuentes, tierra natal de SantosSerpa, y siempre vienen otras donaciones singulares que ocurren allí por parte de artistas de la plástica que, en acto inusual, deciden desprenderse de piezas distintivas para el goce estético de una comunidad que asiste a la instalación cultural.

También los frutos se recogen en Santa Clara con la apertura de exposiciones, intercambios con renombrados críticos, curadores y artistas cubanos.

 Ahora, del 22 al 26 de junio, “Viaje a la Semilla” irrumpe en el panorama cultural para dejar otra impronta, similar a las precedentes, con la edición XIV   de este tipo de celebraciones, devenidas en acontecimientos sorprendentes para otros territorios cubanos.

Tengo a mano el programa de “Viaje a la Semilla” y sin ir mucho más allá del intercambio con las fuentes de la información, basta por sí solo para describir impresiones de lo que sucederá durante esas jornadas artísticas.

Agustín Calviño (Gólgota) entre los pintores cubanos se confabuló ahora con Pedro de Oraá, Zayda del Río, César Leal, y también otros artistas visitantes o residentes en Villa Clara, quienes harán  donaciones de piezas de sus respectivas autorías a la galería “Carlos Enríquez”, de San Juan de los Remedios, localidad próxima a cumplir 495 años de fundada.

Gólgota es oriundo de allí, y como miembro del comité organizador de “Viaje a la Semilla”, no quiso perder la ocasión de un nuevo tropezón con el hacer cultural de esta región.

Viaje a la Semilla preparó una sesión teórica sobre “La gráfica cubana contemporánea”, con exposiciones de Flor de Lis López Hernández, profesora del Instituto Superior de Arte, y la intervención de Giselle Monzón Calero, diseñadora del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, instituciones radicadas en Ciudad de La Habana. Será como un instante de diálogo, de apreciación y valoración con lo más representativo del cartel y la gráfica nacional en estos momentos.
 
De igual forma, en la galería de arte de Santa Clara se abrirá la muestra “Por única vez”, una exposición colectiva de hacedores de la pintura convencional que incursionan en el universo de la miniatura, y se hará un mural en la tabaquería LV-9 de la capital provincial, dados los vínculos que tiene la facturación de habanos cubanos con la cultura nacional.

Otra vez en Villa Clara, “Viaje a la Semilla”, constituirá un instante, aunque sea efímero, de los exponentes de las artes plásticas contemporáneas con sus territorios originarios; algo así como un recorrido a la pequeña ciudad que dio luz al renombre internacional que en la actualidad tienen muchos de nuestros creadores.

KILATES DEL TESTIGO, UN LIBRO NECESARIO

KILATES DEL TESTIGO, UN LIBRO NECESARIO

Por Manolo G. Fernández García (1)

Es indudable que los periodistas son los genuinos historiadores de los pueblos, ya que en cada uno de los periódicos locales se van acumulando los hechos más sobresalientes acaecidos días tras días. Así lo percibo tras concluir la emocionante lectura de Kilates del Testigo (Capiro, 2008), libro del villaclareño Luis Machado Ordetx, quien recoge en boca de los protagonistas directos acontecimientos de la cultura nacional, acontecidos a mediados del pasado siglo en la región central de Cuba.

A Don Manuel Dionisio González, periodista e historiador villaclareño, se le ocurrió un día patentizar la Memoria Histórica de la Villa de Santa Clara y su Jurisdicción, obra con el sello de la imprenta «El Siglo», allá por 1858. El texto constituye el único legado -o al menos el más completo conocido- desde el cual transcurre el pasado  en sus más disímiles aristas para afianzar los cimientos de un pueblo.

Desde entonces se cuenta la historia de Santa Clara, rastreada en su historia y a través de los hechos más sobresalientes en los ámbitos social, político, económico y cultural.

En las Memorias.... Don Dionisio habla del teatro «La Caridad», edificado bajo los auspicios de la Benefactora Doña Marta Abreu de Estévez,  para que la cultura mostrara sus progresos. A partir de entonces la ciudad demostró estar habitada por hombres y mujeres con grandes inquietudes espirituales. En ella,  a partir del siglo xix, escritores y artistas, encontraron buen refugio para sus inquietudes intelectuales.

No fue hasta el siglo XX, cuando se produce un estirón cultural, sobre todo a partir de los años transcurridos entre las décadas del 30 al 50. Esa eclosión de hechos y personalidades que marcan un hito en el desarrollo artístico-literario de la localidad, es recogida en Kilates del Testigo, un magnifico estudio de corte testimonial expuesto por el periodista Luis Machado Ordetx.

Un profundo análisis investigativo desarrolló el escritor al plasmar hechos del pasado que demuestran particularidades no expuestas anteriormente en libros que precisan la historia de la cultura en la región.

Estructurado en capítulos, «Esculpidor del tiempo», es un pretexto del escritor para presentar de manera amena, juiciosa y sincera, un hilo conductor de cuánto se plantean las páginas que siguen a partir de lo dicho por Severo Bernal Ruiz (1918-1990), el declamador Dilecto de Las Villas.

Personalidades del calibre literario de Raúl Ferrer Pérez («Un querube bravío»), recrea al poeta-maestro en simpáticas y reflexivas anécdotas, sin que el autor se aparte por un momento de la captación de una atmósfera singular en la cual se desenvuelven otros escritores villaclareños.

En tanto («Con la sangre en las venas»), hay una captación de cuánto representa la recitadora Eusebia Cosme para la Nación cubana, no solo por la manera en que interpretó la poesía negra, sino también por la forma en que la propagó en los más disímiles escenarios internacionales.

No por azar, el escritor se apoya en el testimonio de Bernal Ruiz para dar riendas a la paciente investigación artístico-literaria sobre el panorama histórico de la región central de Cuba.

Ese testigo de excepción, santaclareño y pilongo, además, figuró entre los artífices que hicieron del movimiento afro, desatado en Paris por Picasso, un esplendor literario de lo conseguido en versos por Guillén, Ballagas, Florit, Caignet, y otros que, desde la música de Caturla y Roldán, y en la pintura de Lam, confirmaron la vitalidad de la cultura cubana que en el plano teórico impregnó el sabio Fernando Ortiz.

Otro de los capítulos, («Rastros de un raro»), sin separarse de los objetivos investigativos y el contraste de fuentes orales o documentales que traza el escritor, ofrece un pequeño, si así quiere exponerse, ensayo-testimonio sobre uno de los más olvidadas escritores insertos en la Literatura Cubana: el dramaturgo y promotor artístico Juan Domínguez Arbelo, considerado tal vez, un valor absoluto de la cultura villaclareña.

Así lo considero, y la radiografía de Machado Ordetx lo corrobora, porque en 1936 Domínguez Arbelo gestó el impresionante Club Umbrales, y gracias a esa institución cultural, salieron intelectuales de la valía internacional de Onelio Jorge Cardoso, Carlos Hernández López, Tomás G. Coya Alberich, Raúl Ferrer, Gilberto Hernández Santana, y otros que estimulados por Ballagas, afianzaron la literatura sin asomos de máculas ni elites.

Domínguez Arbelo gozó de la amistad y admiración de nuestro dramaturgo mayor, José Antonio Ramos, y en 1938 aglutinó también a intelectuales de valía con su espacio radial de los domingos: «La Hora Hontanar», por medio de la emisora CMHW.

En ese capítulo, («Rostros de un raro»), el periodista e investigador Machado Ordetx, salva del olvido al escritor villaclareño, autor de las piezas teatrales «Humanas Miserias», «El bohío de las pasiones», «Sombras del solar», «Veneno Social», «El incesto», y otras más o menos importantes en un tiempo en que la escena cubana  crítico la dura vida económica en que se debatía el país.

En («Oteando a un adoptivo»), no menos importante, y en («Esencias volcánicas»), dedicados a Navarro Luna y Nicolás Guillén, respectivamente, son capítulos en los que el afanoso investigador demuestra, por medio de un panegírico sustancial, los aportes y vínculos que dejaron estos literatos a la región villareña y en particular en Santa Clara; esas figuras relevantes de nuestra poesía son captadas sin que falte nada y tampoco sobre una línea en su texto.

Separando estos seis capítulos que integran Kilates del Testigo, el autor sitúa notas de suma importancia a la meritoria investigación; y también logra crearnos la atmósfera epocal de un período vital en la historia y la cultura villareña. El libro, no solo constituye un aporte indiscutible a la Historia Local, sino también a toda la Nación; validos para que lleve el reconocimiento en cualquier tiempo.

(1) Fernández García, Manolo Guillermo de la Caridad [Majagua, Ciego de Ávila, 1925]: Escritor, pintor y periodista. Estudió Artes Pláticas y Grabado las esuelas «Leopoldo Romañach» de Las Villas y «San Alejandro», de La Habana.  Muchos de sus grabados en madera salieron impresos en publicaciones cubanas y extranjeras de la primera mitad del pasado siglo. El grabado «Marinero en tierra» mereció la medalla de plata en la Exposición Panamericana de la Universidad de Tampa, Florida (1948); y en 1950 obtuvo el premio del  iv  Salón Nacional de Pintura, Escultura y Grabado de La Habana.

Amigo personal de los pintores cubanos  Wifredo Lam,  Leopoldo Romañach y Clotildo Rodríguez Mesa. En su obra destacan los paisajes, marinas, y el dibujo abstracto. Reside en la actualidad en Varadero, Matanzas, Cuba.

Vea más en:

    * www.atenas.cult.cu
    * http://cubanosdekilates.blogia.com/.../122906-lam-en-la-memoria.php
    * http://verbiclara.nireblog.com/post/2009/12/10/lam.htm
    * http://ocultokarcomen.blogspot.com/.../exposicion-de-la-obra-de-manuel.htm