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Vida, irrevocable estancia

Vida, irrevocable estancia

 

 Seis meses, seis después de la última escritura en mi BLOG, vuelvo nuevamente a reemprender el camino para el disfrute de la historia de la cultura cubana, la preservación de la memoria, y por supuesto de nuestra idiosincrasia. Después de un tiempo alejado, otra vez aquí. Gracias a los amigos de adentro y de afuera de la Isla por esas gotas de humanismo y solidaridad en constante preocupación por el mejoramiento de la salud personal.

   

Por Luis Machado Ordetx


UNA frase impregnó lo lapidario y aleccionador. Ojala en otros congéneres  trascienda en irrevocable cambio de actitudes y hábitos individuales. El texto no me pertenece, pero lo tomo en propiedad al ser concebido en consejo: «Si tuviéramos una mayor cultura sobre la salud quizás no...»


Es de una Reflexión: «La marcha prematura», escritura con aires  insuflados desde el alma, con rastro imborrable por lo interpretativo, lo opinativo; de resortes de inmediatez, y de franqueza ética. Fidel lo redactó y lo difundió luego de la partida definitiva de Sergio Corrieri Hernández, el dirigente, el actor, el revolucionario, el amigo ¡Un martillazo vino con la lectura!


Corto ahí la enunciación, empeñado en reconocer que a este cronista, como sucede también a usted, y a aquel o al otro que lee, los malos hábitos alimenticios -a deshoras, rápidos y sin recurrir al consumo de vegetales-, asociados al tabaquismo, la ingestión ocasional de bebidas alcohólicas y el stress agotador de una profesión en sobresaltos, de avatares en la existencia; alteración del sueño y la hipertensión arterial -lima sorda que desestabiliza la fisiología-, dejan inminentes o mediatos estragos.


Ese instante, en que un infarto agudo del miocardio, en cara inferior, complicado con un bloqueo, me condujo hasta un hospital, solo quiero retenerlo a partir del recuento, mas cuando ahora obliga a un cambio en los mecanismos objetivos y subjetivos que incitan a prolongar la vida, como un villaclareño empeñado en rebasar esa expectativa que frisa los 78.4 años.


 Pensar que todavía restan tres décadas para esa cifra, provoca el lógico sobresalto. ¡Ahora, al ruedo! ¿No sé por que rara avis filosófica, el hombre reclama un cambio de conducta a partir de la ocurrencia de un hecho que atenta contra su vida, la estabilidad de la familia, y del modo y la forma de estar en la sociedad?


Siempre hacemos juramentos y juramentos, hasta que todo pende de un hilo.  Consejos, consejos y consejos, y nada vale en aprecio hasta que ¿...? Más allá de la reseña individual, preciso de lo apreciativo de una ética y una entrega a la profesión, sin fronteras y latitudes en el desbordamiento por el cuidado de ese que nombran con un soberano cariño: «paciente clínico». Tal vez, en otros lugares, de un idéntico recinto, incluso bajo un similar techo, no aparezcan pormenores del relato de referencia y hasta puede que en usted surja el cuestionamiento.


Sin otros rodeos voy «al todo y sus partes»; el primero, el Hospital Clínico-Quirúrgico-Docente Arnaldo Milián Castro, y lo segundo, la sala de Cardiología (unidades de terapia intensiva, intermedia y polivalente, integradas en respectivas funciones), válidas en la determinación, observación y cuidados en la evolución de diagnósticos en ingresados con fallas cardíacas.


Un lustro tiene esa instalación del segundo piso del área frontal hospitalaria. Catorce días sirvieron para aquilatar desde la extrema limpieza, hasta la competencia profesional y humana de sus especialistas -jóvenes cubanos y latinoamericanos-, quienes, junto a enfermeros y administrativos, proponen la  evolución de los pacientes y diagnósticos, y aportan en colectivo un rayo inextinguible al clama con agrado por la fraternidad.


Allí jamás contemplé personas carentes de dificultades materiales, de omisiones espirituales o familiares. Todos tienen los idénticos problemas a los afrontados por el cubano de hoy. Sin embargo no exteriorizan una queja, excepto, exigir y hacer lo que toca a cada cual en medio de imperfecciones humanas, sociales y de estragos impuestos por el bloqueo económico norteamericano.
Ahí hay secuelas objetivas de las injustas Leyes Torricelli, Helms-Burton y el Plan Bush, y eso lo


 reconoce cualquiera que habite el Caimán Verde, como lo definió el poeta oriental Arturo Clavijo Tisseur. ¿Cómo ignorar que durante nueve días estuve conectado a un marcapaso externo? Ahora leo una reseña: la  suspender las ventas a empresas cubanas y en otros casos, han anunciado la cancelación de licencias, como ocurrió con la compañía Med Tronic, de Estados Unidos,  decidió suspendernos las ventas  de  esos equipos, afectando incluso a niños portadores de arritmias de carácter congénito o adquirido, necesitados del aditamento.


Al pie de la observación de dos, y hasta tres electrocardiogramas (ECG) por día, estaban los galenos dispuestos a detectar  cardiopatías y variaciones en los pulsos eléctricos recogidos a través de electrodos; los especialistas,  como dije, derrochaban con todos los hospitalizados un sentido de «modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo». Eso es Revolución: ¡Hasta una anciana de 103 años recibió los beneficios de un marcapaso interno! Nadie preguntó, como sucede desde hace casi cuatro décadas, cuánto dinero tenía, cuál era la profesión, el color de la piel,... Sencillamente estaba allí, recibiendo los beneficios del servicio, por esa razón de sentirse, creerse y erigirse como una cubana más.


En el lugar no estaban equipamientos de última generación, como esos anunciados en www.schiller.ch.com. Si no fuera por el calamitoso bloqueo, estoy seguro que, pie en tierra,  el Estado no escatimaría erogaciones monetarias para adquirirlos y ubicar en todas las instalaciones hospitalarias  el publicitado Cardiovit CS-200, de diagnóstico cardiopulmonar; el Cardiovit AT-101, AT-1 y el AT-104, de ergoespirometría; el desfibrilador FRED y...


¡Qué no haría mi país por trascender más allá de lo actual si careciéramos de la implicación del criminal bloqueo! Un equipo similar de marcapasos interno a los que se instalan en Cuba, ese que traslada una anciana de 103 años, así como otros con quienes confraternicé, cuesta entre 20 mil y 30.mil euros en servicios asistenciales de los hospitales Miguel Servet (Zaragoza), Virgen de la Arrixaca (Murcia), Juan Canalejo (La Coruña); Gregorio Marañón (Madrid), Marqués de Valdecillo (Santander), Virgen del Rocío y Virgen Macarena (ambos en Sevilla), y... En mi país, todo es totalmente gratuito en el campo de la Salud.


Todos, no lo dudo, tenemos que cuidar eso que pertenece como patrimonio de cubanía. De ese sentido dependerán otras riquezas espirituales y materiales. Sin embargo, No obstante, el grado de exigencias profesionales, individuales o colectivas, no es el similar en otras áreas hospitalarias del «Milián Castro»; tal vez ahí estribe cierto deterioro, hasta de atención especializada, limpieza y mobiliario que se percibe entre las salas.


Comprender que Cardiología es «Una Taza de Oro», como realmente lo representa, bosqueja un reto a la (auto) dignificación y responsabilidad atribuibles a otros servicios médicos, a los comportamientos de pacientes y familiares, a la altura de lo que defendemos, como si todo fuera una escena humanizada y descrita por Steinbeck en Las viñas de la ira; afincado en preservar y enriquecer la longevidad, pero siempre desde la recomendable perspectiva por Una mayor cultura sobre la salud.

BENNY MORÉ, UN CUBANO MUY CUBANO

BENNY MORÉ, UN CUBANO MUY CUBANO

Por Manolo G. Fernández García

(Pintor y pedagogo cubano)

 

Allá al principio de 1940, en las calles de Santa Clara, conocí a Benny Moré antes que llegara a la inmensa dimensión, casi mítica, del hombre genial que fue en el campo de la música cubana y su voz fuera frecuente en películas mexicanas, las pantallas de televisión, los escenarios teatrales y de cabaret, las vitrolas, los bares, cantinas y las emisiones radiales.

 

En la ciudad lo encontré por vez primera. Era un joven y delgado mulato, detenido con un tres en la parada de ómnibus «Especiales Cubanos», con estación aledaña al café Cosmopolita. Los viajeros que se dirigían a Cienfuegos, apenas repararon en aquel hombre que cantaba una canción, un bolero o tocaba su instrumento musical.

 

Aquello llamó mi atención. El joven brindaba su arte con modestia y timidez guajira, y luego alargaba su brazo para pronosticar o tal vez silenciar aquellas palabras acuñadas en la seudorepública: «Ayude al artista cubano». Triste comienzo para muchos consagrados después en el universo cultural.

 

Quien sabe si por eso, como uno más entre los millones de cubanos que le admiramos y aplaudimos después, lamenté profundamente su desaparición física el martes 19 de febrero, hace ahora 45 años. Solo una década de éxitos disfrutó ese músico de larga y luchadora vida artística.

 

Benny, allí en el cafetín de Santa Clara vocalizaba la canción «Olvido», escrita y difundida por Miguel Matamoros, y los curiosos lo rodeaban por la calidad de la interpretación y la gesticulación extraña en que se desenvolvía en movimientos físicos. Disfruté la dulce melodía de la voz, y sobre todo la entonación, afinación y una medida exacta del ritmo, difícil, muy difícil de encontrar en cualquier cantante aficionado.

 

Al dispersarse los curiosos que le rodeaban, me acerqué y pregunté:

 

- ¿Ha cantado alguna vez acompañado por un pianista?

 

- Pocas veces, respondió con timidez.

- ¿Y por la radio?

 

Muy poco, casi nunca. Es un sitio difícil de penetrar.

 

 En esos años yo intervenía como cancionero en la emisora CMHW, y de pianista me respaldaba Pepe, mi hermano, quien, además, era locutor de radio.  

 

Admirado tras haberle oído cantar, pregunté nuevamente a Benny Moré:

 

-¿Te gustaría ir a CMHW para interpretar esa canción que ahora escuché?

 

- ¿«Olvido»?

 

-¡Sí, esa de Matamoros!

 

- ¡Claro hombre, yo soy de Lajas, regresé hace poco de México, y me gano la vida como puedo, y no tengo un kilo prieto para eso.

 

Fue todo lo que respondió con simpático asombro. Después le dije:

 

- Pues si me acompañas ahora a la emisora, dentro de media hora vas a cantarla en el espacio radial que tengo a las cinco de la tarde, pero antes quiero que conozcas a Pepe, mi hermano, el pianista que te acompañará ante los micrófonos. 

 

De esa manera, aquella fue la primera y última ocasión en que traté directamente a Benny Moré. No solo cantó para mi satisfacción personal, sino también para la de Pepe y todos los que escucharon CMHW aquella tarde.

En aquel momento pronosticó un recuerdo inestimable, y en el álbum del cancionero, prometió un día poner de su puño y letra una dedicatoria que habla muy en alto de su amistad artística y el imprescindible apego popular al escribir, subir a un escenario o tratar al pueblo: «Para Manolo con un saludo más sincero de un cubano muy cubano, Benny».

 

KMILO DESDE EL PINCEL DE BOFFILL

KMILO DESDE EL PINCEL DE BOFFILL

Por Luis Machado Ordetx

 

Boffill es un ignato irreverente en la manera de ser, pintar, fabular desde la oralidad; saludar a los amigos y hasta contar anécdotas personales en que el ingenio de cada cual saca todas las lecturas posibles de esas ensoñaciones de mitomanías que siempre lo acompañan.

 

En el campo de las composiciones del lienzo, la mirada primitivista, naif   -inducido o espontáneo-, rebusca en los sueños y en la realidad para coronar la historia y los ancestros, la propia y la nuestra insular.

Años llevo en el trato, el aliento y el afecto, y muchos que conocen de ese vínculo no lo desmentirían, y hasta algunas de sus obras pictóricas de antaño cuelgan en las paredes en deleite constante de la vista,  la alegría del color, el re (juego) de eso que denomina el «dibujo boffilliano» y el pletórico sentido por indagar en el ímpetu de los cultos sincréticos de la Regla de Ocha, de lo yoruba y lo lucumí trasplantado por los ancestros a la cultura cubana.

 

Desde hace tiempo pulsa el pintor remediano, radicado ahora en Santo Domingo, en la desacralización de la historia, de las epopeyas revolucionarias recientes, de los hombres y mujeres que conducen cada día, con el ejemplo social de los hechos, la ruta inquebrantable del devenir nacional.

 

Antes, afanoso, apareció en el nacimiento del siglo aquella exposición en homenaje al niño Elián González en instantes en que fue raptado por la mafia cubano-americana y luego rescatado por su pueblo, el de la Isla, gracias a la solidaridad internacional; después vinieron los lienzos que recreaban el rostro de Ernesto Che Guevara -El Orate-, los dedicados a Fidel -El Soldado Fidel-, y en la actualidad la exposición «Para ti», en la que retoma a Camilo Cienfuegos,  el revolucionario de la «Sonrisa Franca» que braga todavía por  las sierras y el llano.

 

Esta semana, en la sede de la UNEAC quedó abierta la exposición que recuerda el aniversario 76 de nacido el Héroe de Yaguajay, ocasión en que Boffill Rojas lo plasma de cien maneras diferentes, casi siempre, con la risa batiente, alegre y dicharachera del revolucionario a carta cabal; con el sombrero alón, el inseparable tabaco, así como la melena larga y su espesa barba, y por vestimenta el traje verde-olivo, el brazalete del 26-7 y los grados legendarios de Comandante.

 

 El colorido, tejido ostentoso del que jamás se desmembrará el estilo pictórico de Boffill Rojas, el recreo de los rostros en primeros planos, en perfiles, en contrapicadas, propios del que ostenta una cámara fotográfica contenida en la sencilla imaginación popular, precisan en el detalle sin imperativos de barroquismos y ornamentaciones gratuitas, y detallan y ofrecen esa sensibilidad que raya en la nostalgia del niño y del adulto que apropiado de las miles de anécdotas contenidas en la oralidad de generaciones y la historiografía insular.

 

El artista popular confecciona su pintura con una rapidez inusitada tras el primer boceto, y todo cuaja a partir de esa obsesión por redescubrir cada una de las aristas que componen el rostro o la psicología del «biografiado retocado por su pincel»; momento en que ve y decanta aspectos de la trayectoria vital de los hombres más recientes de la historia, y los imagina y enriquece, como si fueran mil maneras de concebir a Martí, a los orishas o Wifredo Lam, tal como antes hizo.

 

El primitivismo, la locuacidad y el esplendor oral, inmersos en la espiritualidad del artista, distinguen un modo de hacer, y también de ser en esa identidad en que el delirio y la razón estrechan insistentemente la compostura individual del creador; despojado siempre de cualquier tipo de supercherías, válidas  para entregarnos con una original mirada todo nuestro entorno social y patriótico. Así está visto KMILO desde el pincel fresco y animoso de un   reconstructor de historias. 

ESE ANIMAL CÓMPLICE

ESE ANIMAL CÓMPLICE

Por Luis Machado Ordetx

 

Conozco, porque está ahí en nuestros predios, a unos de los mejores ilustradores cubanos, sólo que no se cree poseedor de esa soberana razón artística, pictórica y de escrutador de la realidad en instantes en que traza las líneas, el dibujo y la captación de las esencias e imaginerías que deambulan por su cerebro. Lo más triste de todo, es que es un «tremendo haragán», y tuvo la posibilidad de entrar en conspiración literaria con otro «triste» hombre dispuesto a la euforia en labores de cuatro manos.

 

Eso duele, porque el ilustrador Félix Adalberto Linares Díaz encararía el binomio perfecto con el reciente libro que entrega el colega José Antonio Fulgueiras Domínguez, ahora en presentaciones en la Feria Internacional que comenzó el jueves en Ciudad de La Habana.

 

Linares se perdió ese momento, y aunque Fulgueiras lo reconoce, está plácido por la salida de Tal vez pura coincidencia, otro hijo salido como texto de la editorial Gente Nueva. El escritor vuelve a sus andadas de decimista, de reencuentro con el verso, la mirada hacia el mundo animal y la coincidencia con arquetipos sociales que deambulan por allí, por las calles, a su lado y también junto a usted.

 

El autor es un cronista; olfatea la realidad, la viste de fantasía; opina y detalla con precisión en una estructura poética determinada por la rigidez de la medida interior o exterior, y también de la rima expresada en las 55 décimas que conforman un libro ilustrado, con ingenuidad y sencillez, por Yusell Marín Gutiérrez, quien se encarga de atrapar el espíritu aleccionador que ronda por los versos.

 

Un donaire raro, sea en el retoque de la historia o el periodismo, atrae en cuanto escribe Fulgueiras: su observación y el empleo de un estilo literario calzado por una rica tropología, y como el andarín, lo matiza todo con la jocosidad popular, la ironía filosa, el humor y las tonalidades que adquiere la palabra revestida por metasemas y metalogismos.

 

En la página 28 dice: «La cotorra tiene un nombre /de bastante extravagancia, /pero su mayor constancia /está en imitar al hombre. /Para que el vulgo se asombre /grita, repite, maldice;/ aunque jamás contradice,/ pues sabe a la perfección /que es ritual del cotorrón /decir lo que el jefe dice».

 

Los ejemplos son elocuentes, en ataque contra todo doblez ética; las miserias humanas, y los estados comparativos entre la fauna animal y los entes sociales son reiterativos; de ahí uno de los aciertos de la reconstrucción de la realidad que propone Fulgueiras a cualquier lector sin discriminación de edades.

 

Gente Nueva, trae un libro que, en la medida en que provoca la reflexión, convierte la sonrisa en «cómplice» de lo escudriñado desde la precisión estilística y la enjundia de la metáfora, hechos que uno agradece, sobre todo por la limpieza perfeccionista del editora y la sencillez y sobriedad alcanzadas por el ilustrador, y como un regalo de excelente talante se ofrece ahora a la lectura.

 

De las escrituras de Fulgueiras, los desgarros en los momentos en que compone las oraciones, la vida que cobran sus analogías, la recurrencia al humor alejado de lo chabacano e insidioso, y el gusto por la ironía, componen un ambiente noticioso en el cual todo paisaje literario, principalmente, a contraluz, brota en esa metáfora que atrapa.

 

Desde un titular, hasta la más llana y escondida de sus expresiones, el  animal se hace cómplice en la auscultación de la realidad; ahí reside su estilo y manera de contar sabias historias para cualquier tiempo.

 

PRIMERO, LA PATRIA

PRIMERO, LA PATRIA

 

Por Luis Machado Ordetx

 

El sentido de Patria, de Identidad, de pertinencia y defensa de la Cultura frente a la globalización hegemónica y los patrones foráneos e impostados, y el reforzamiento de una conciencia crítica, de debates, que ponga en «acción y tense los resortes sociales del análisis», representaron pilares en las discusiones suscitadas el miércoles durante la sesión del vii Congreso de la UNEAC en Villa Clara.

 

Al concluir las reuniones de las 8 comisiones de trabajo, previas a la celebración de este cónclave, las intervenciones enfocaron una actitud alejada de todo hipercriticismo y auscultaron de manera minuciosa aspectos sociales, educacionales, económicos e instititucionales, para fortalecer valores propios del desenvolvimiento del cubano actual, y también preservar la identidad cultural a partir de la participación activa, comprometida y conciente de la intelectualidad.

 

El informe presentado por Antonio Alberto Pérez Santos -reelegido  por unanimidad como Presidente de la UNEAC en Villa Clara-, precisó aspectos relacionados con Cultura y Turismo; Economía de la Cultura; la Enseñanza Artística; la Política Cultural en los Medios Masivos; las Relaciones con los Jóvenes Artistas y Escritores; el Trabajo Cultural Comunitario; Cultura y Sociedad, y Ciudad, Cultura y Arquitectura, en las cuales a esa organización «corresponde desde una cualidad profundamente analítica, contribuir a la expansión del pensamiento sobre la cultura y la sociedad», vistos desde una asunción crítica y plural.

 

Subraya que, después de ocho meses, las labores preparatorias del Congreso -a celebrarse en meses próximos en Ciudad de La Habana-, no «pueden bajo ningún concepto convertirse en letra muerta; tienen que ser punto de partida y asesoría para el buen gobierno de la cultura y para la correcta interpretación e intervención en los procesos de la sociedad cubana.»

 

Omar Ruiz Martín, miembro del Comité Central del Partido y su primer secretario en Villa Clara, precisó que, muchos de los cuestionamientos, honestos, revolucionarios, permanentes y críticos, «no tienen que esperar a la celebración de un Congreso para debatirse y encontrar soluciones entre todos; y es deber y responsabilidad que todas las direcciones del territorio tengan la visión de enfrentar los problemas y asumir sus retos y resultados».

 

Entre los 318 miembros de la UNEAC en Villa Clara, el pedagogo y escritor Pablo René Estévez reclamó la urgencia de retomar los centros de enseñanza Primaria, Media y Superior, para desafiar con agilidad los malogrados talleres de Educación Estética, dejados de hacerse por inmovilismos institucionales; pues su ejecución consciente y planificada,  representa amplitud del conocimiento en las jóvenes generaciones.

 

Por su parte, el ensayista y filósofo Pablo Guadarrama ratificó que la posición de la intelectualidad cubana, sus escritores y artistas en cualquiera de los terrenos de la vida, es decisiva; Cuba constituye un referente cultural, desde el humanismo y el socialismo que defiende, en toda América Latina y el mundo.

En cambio, Lourdes Rey Veitía, periodista y realizadora de Televisión, ratificó la necesidad de superación técnica y profesional en quienes hoy se desempeñan en el terreno del audiovisual, principalmente en las corresponsalías existentes en los trece municipios villaclareños.

 

La superación tiene que ser permanente, y el intercambio de ideas y pensamiento, sistemático, para desterrar desaciertos profesionales que atentan con la calidad del bien público y espiritual que recibe el receptor de cualquier discurso artístico.

 

Tal como refrendó el anterior Congreso de la UNEAC, el efectuado en noviembre de 1998, la organización, desde una óptica de reformulación de muchos aspectos internos y de irradiación social, adquiere constantemente vitalidad en los trazados políticos y estratégicos de la Revolución; de ahí su responsabilidad con la sociedad y con la Patria.

En tal sentido, el círculo de la Crítica creó la publicación digital «Hacerse el Cuerdo», transmitida los viernes por el canal 57 de Villa Clara; reclama el retorno de «Huella» en prensa plana, y proyecta otro especializado en la radio.

 

Eso favorece, y dará mayor dimensión, a la ruptura de estereotipos, al sentimiento de seudocultura y facilismos que imperan en realizaciones y difusiones de patrones alejados de la realidad cultural y social que defendemos, y posibilitará una mayor dimensión a la interpretación de los fenómenos y procesos artísticos y literarios que se asumen.

 

El miércoles, con la presencia, además, de Alexander Rodríguez Rosada, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular; de otros dirigentes del Partido y el Gobierno, así como de Senel Paz, miembro del Comité Organizador del Congreso, fueron seleccionados los delegados a la cita nacional y al Consejo de la UNEAC en esa instancia, donde se dirimirán trascendentes tópicos en que la supervivencia de la Patria marcará el destino y las preocupaciones de los intelectuales cubanos por no cejar nunca en el empeño irrevocable de nuestra decisión de identidad y permanencia soberana.

 

 

EL RINCONCITO DE LOS HEREJES

EL  RINCONCITO DE LOS HEREJES

 

Por Yusnel Fleites Martínez

 

yfleites@vanguardia.cip.cu

 

Aprovecho que aún el aire huele a trova para dedicar la primera sección del año a uno de los principales hacedores del género en la provincia, quien, entre tantísimos méritos, tiene el de haber procreado a una de las criaturas más bellas de Santa Clara, a pesar de ser él de los más...

 

Les decía que el hereje en cuestión posee un vasto currículo profesional  -con el cual podría aspirar sin dudas a una tranquila  jubilación-, aunque en realidad sus notas de leyenda no han sido precisamente musicales.

 

Con Alain Garrido Pérez se pudiera llenar varias ediciones de este periódico y todavía estaríamos caminando sobre la fina cuerda de la síntesis. Es más, me atrevería a asegurar que no existe trovador alguno que atesore mayor número de anécdotas sobre sí mismo -por lo general simpáticas-; las cuales, como ustedes supondrán, les toca siempre a otros contarlas.

 

Por ese motivo hablaremos del Alain público, del otrora guitarra líder del grupo de rock Krematorium -que a finales de la década del 80 llegó a aglutinar a casi una veintena de seguidores-; del tipo que años después, luego de reconocer que lo suyo era la trova, convence con esa voz de tesitura desgarrada y sus bellísimos textos.

 

El mismo que hace diez años no falta a un jueves menjunjero; el poseedor -sin ninguna discusión- de la nariz más sobresaliente en el mundillo trovadoresco cubano; el graduado de Educación Musical en el Instituto Superior Pedagógico «Félix Varela»; el amigo en cualquier circunstancia, el abstemio fundamentalista...

Bueno, y ya que te elogiado bastante, qué te parece si me prestas tu casa este fin de semana; prometo no dejar regueros.

AÑORANZAS POR LAS VITROLAS

AÑORANZAS POR LAS VITROLAS

 

Por Raúl Cabrera Cruz

 

Mi televisor no es ruso, parafraseando al cantautor  Carlos Varela, pero si mi tocadiscos, un ILGA monofónico, que sin ser un modelo de la mejor tecnología de su época, al menos  me permite  disfrutar muchísimo de la buena música de otros tiempos, celosamente recogida en cientos de viejos discos de acetato de 33, 45 y 78 revoluciones.

 

Quizás me tilden de loco por preferir en pleno siglo XXI de la autenticidad de esas joyas sonoras ante la presencia de los CD, VCD, DVD y otros soportes actuales. Todo lo contrario, pero se impone en  mi la añoranza de oír las grabaciones originales de los representantes del panorama musical cubano y foráneo de los años 50 y 60 del pasado siglo, muchas de las cuales lamentablemente se han perdido y otra no rescatadas por la modernidad.

 

Creo firmemente de que las composiciones, intérpretes y los discos viejos son como el vino, mientras más añejados mejores, independientemente de que esa música sea llamada por unos y otros como del pasado, del recuerdo, para «tembos» y desde hace poco tiempo mal encasillada como de vitrola.

 

Precisamente ese último término motivó estas reflexiones, con las cuales pretendo reivindicar el uso en Cuba y, en especial, en Villa Clara  de esos «traganíqueles», que hicieron furor en el país en los años 50 cuando se registraron alrededor de 20 mil,  los cuales servían de verdadero termómetro de popularidad, algo que todavía no podía hacer la radio ni la naciente televisión época.

 

Lo que sonaba en esos aparatos era, sin duda de ningún tipo,  lo  de mayor pegada y aceptación, verdaderos hits. De cantina en cantina Podía apreciarse como se repetían las mismas grabaciones que iban desde la contradanza, el danzón, el son y la canción tradicional, hasta el mambo, el chachachá y algún que otro ritmo foráneo.

 

Es de suponer que en ese amplio abanico  rítmico mayoreaban las canciones románticas, los boleros y las rancheras, algunas de las cuales sus letras eran repetitivas, con marcado carácter machista, hueco y vacío a la hora de contar historias de amor, desamor, traiciones, pasiones cegadas por la infidelidad y otros sentimientos frustrados

 

Fue tal la jerarquía de esos aparatos que incentivó la aparición de creaciones concebidas especialmente para ellas, por lo que llegó a hablarse  del "bolero vitrolero" y muchos autores compusieron piezas que  expresamente  hablaban  de bares y cantinas.

 

Quizás por eso se le llame ahora música de vitrola, pero el termino es falso  y distorsionador de una realidad que muchos recordamos con cariño y profunda emoción.

 

Por azares de la vida comencé mi vida laboral en uno de los tantos bares que existieron en esa época y confieso que sin saberlo empecé a cultivar una cultura musical desde mi puesto de barman o simple parroquiano, junto a amigos, desconocidos y grandes personajes de diferentes localidades.

 

Entre cervezas, tragos de ron y esa música tuve el honor de conocer y ser amigo de grandes intérpretes como  Benny Moré (El bárbaro del ritmo), un coterráneo que nunca olvidó nuestra Santa Isabel de las Lajas, nuestro rincón querido; a un  Lino Borges en pleno apogeo, Kino Morán, Wildredo Mendi y otros.

 

En esos lugares escuché por primer vez las voces prestigiosas de

Pacho Alonso, Fernando Álvarez, Orlando Vallejo, Orlando Contreras, Ñico Membiela, Domingo Lugo, Blanca Rosa Gil, Fernando Albuerne, Miguel Ángel Ortiz y otros tantos cuya música se oía con profusión.

 

También, rondando aquellos  bares, algunos de mala muerte,  oí por primera vez a la orquesta Aragón,   al venezolano Mario Suárez, Juan  Legido, Los Chavales de España, Jorge Negrete, Pedro Infante, Carlos Gardel y los primeros rock and roll del cantante y actor estadounidense Elvis Presley, cuando todavía no era El Rey pero su estilo por ser el más fresco y auténtico pronto le ciño la corona.

 

Si en aquellos tiempos no soportaba  el calificativo de música de vitrola, porque me resultaba despectivo, ahora mucho menos lo admito, por eso resultaron tristes y desafortunados dos recientes programas televisivos que intentaron, si n lograrlo, reivindicar algunos de aquellos temas inolvidables.

 

 Por otra parte, rinde culto y agradezco el  esfuerzo de la emisora provincial CMHW y las nacionales  Progreso, Rebelde y Taíno, que desde diferentes ópticas y estilos dan vida a programas que nos hace recordar, que es como volver a vivir.

 

IMPACTOS ARTÍSTICOS

IMPACTOS ARTÍSTICOS

 

Por Luis Machado Ordetx

 

Amanece enero con una frialdad en las temperaturas, pero preñado de innumerables señales artístico-literarios que sumergen a la ciudad de un acontecimiento en otro, como si el despliegue de la vida cultural jamás cesara en esa mirada escrutadora -haya o no un teatro de la dimensión de «La Caridad»- dispuesta a enaltecer el espíritu de los espectadores.

 

Casi recién cerrada la tercera Temporada «Para Bailar en Casa del Trompo» -no a la altura de cuanto desearon los anfitriones de Danza del Alma por carencias de aseguramientos materiales y ausencia de algunas prestigiosas compañías impedidas de viajar aquí por falta de transportaciones-, hubo un éxito reconocido por  el público que durante un mes se personó frente al Museo de Artes Decorativas, ávido en percibir la magia del cuerpo humano en movimiento; metáfora del encantamiento poético señalado por Lezama Lima para distinguir al hombre y sus proyecciones singulares de reconstructor de realidades.

 

Después surgieron exposiciones de artes plásticas, y los caricaturistas de Melaíto se afirmaron más en el estruendo por el aniversario 39 de su fundación; simultáneas ocurrieron las discusiones teóricas previas a la celebración del VII Congreso de la UNEAC, pactado en su edición villaclareña para el miércoles entrante.

 

En el cónclave se aguardan expectativas propias del trazado la reflexión sobre la política cultural del país en las condicionantes actuales, y su incidencia y proyección en el territorio; mientras otros hechos se entroncan con la segunda edición del encuentro «Magdalena sin Fronteras», sustento del Estudio Teatral de Santa Clara y el Centro de Investigaciones Teatrales Odiseo (CITO) en coordinación con la revista Tablas -órgano especializado de las artes escénicas cubanas-, para la presentación de talleres, conferencias, puestas en escena y de intercambio entre creadores.

 

Oportunos serán los talleres,  conferencias, puestas en escenas, válidos en la meditación y la comunicación junto al público. A la ciudad, a partir de este martes y hasta el 18 de enero, concurrirán, según programa, prestigiosas agrupaciones europeas y latinoamericanas, en un espacio de confluencias y expresividad, entre las que cuentan al Grenland Frieteater (Noruega), Rapsoda Teatro (Colombia), Odín Teatro (Dinamarca), Teatro de las Raíces (Suiza), Dah Teater (Serbia), así como intérpretes de Singapur y Estados Unidos.

 

Al unísono, vendrá el festival nacional de trovadores «Longina», auspiciado por la Asociación Hermanos Saíz, el cual reconocerá a  Santa Clara, Caibarién, Placetas y Sagua la Grande, con la presentación de compositores  e intérpretes volcados en torno a los siete lustros del nacimiento de la Nueva Trova y el legado histórico y musical de Manuel Corona Raimundo [Caibarién, 1880-La Habana, 1950], una leyenda indiscutible de esa tradición enriquecida por Pepe Sánchez, Alberto Villalón, Sindo Garay, Rosendo Ruiz y...

De Santiago de Cuba, hasta los planos urbanos de La Habana y otros territorios cubanos, hay que volverse a la ensoñación de textos de Corona: «Santa Cecilia», «Mercedes», «Las Flores del Edén» «Doble Inconciencia», «La Alfonsa» y, por cupuesto, «Longina», la inmortal pieza antológica del bardo de la Villa Blanca:

                     «En las sensuales líneas

                       De tu cuerpo hermoso

                       Hay un tema que destaca

                       Sensibilidad...»

 

Instalaciones artístico-literarias (Museo de Artes Decorativas, la Galería Provincial de Arte, la Universidad Central  y El Mejunje), reconocerán también la década de existencia de «La Trovuntivitis», espacio histórico de la vitalidad del joven movimiento trovadoresco cubano, y habrá recuento teórico, presentación de publicaciones y del libro Silvio: Que levante la mano la guitarra, de Víctor Cassaus y Luis Rogelio Nogueras.

 

Aunque, todavía sin la absoluta confiabilidad, a finales de enero se anuncia el concierto homenaje a la Orquesta de Música Moderna de Villa Clara, en las cuatro décadas de gestada, y a la memoria de Armando Romeu, paladín cubano de las jazz-band, acontecimiento al que están invitados Pucho López, José M. Crego, Carlos Álvarez, Enrique Plá y otros destacados instrumentistas villaclareños que trasladan nuestros ritmos a los más recónditos lugares del mundo.

 

A finales de febrero, llegará las XVII edición de la Feria Internacional del Libro, y los territorios de Santa Clara, Sagua la Grande y Manicaragua, serán escenario de diálogos con escritores locales y foráneos, momento que, junto a las tiradas de las editoriales nacionales y la nuestra, Capiro -presente 27 nuevos textos-,  propiciará un intercambio de sabiduría y realización espiritual.

 

Son en tres meses los que se avecinan, y en apretada síntesis, confirman que los acontecimientos artístico-culturales, sin duda, marcarán instantes inusuales para el  conocimiento y el esplendor cultural de cada individualidad radicada en estas ciudades de la geografía cubana.