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MENORES EN CUBA: SU PROTECCIÓN (1)

MENORES EN CUBA: SU PROTECCIÓN (1)

-    La Protección a menores, tratamiento a aquellos procedentes de  familias disfuncionales según la Convención Internacional de los Derechos del Niño. Perspectiva desde Villa Clara.-

 

 

 

Por Idania Rivas Pérez y  Mayra Morales Cruz (Juristas)

 

 

 

 

 

Cada día se reflexiona y discute en eventos y reuniones de carácter internacional temas sobre el Derecho de Familia. Es objeto de análisis la repercusión  que en el ámbito jurídico ha tenido la  valoración del llamado Derecho Penal de Familia y dentro de él el polémico tema del aborto, la problemática de la minoridad expresada en la expectativa de vida del concebido y no nacido ya acreedor de derechos, así como la necesidad de crear los Tribunales de Familia con sus procedimientos y principios propios.

 

 

 

Sin embargo no escapa a los intereses polémicos el tema de la INFANCIA el cual desde hace varias décadas llama la atención y ocupa las agendas de aquellas personas y organismos que de una forma u otra influyen en los destinos de la Humanidad.

 

 

 

La preocupante se debe a que la entrada de la niñez al siglo XXI está acompañada de males aquejantes como: la desintegración familiar, el maltrato infantil,  la violencia, las drogas, la explotación y abusos sexuales, la contaminación del medio ambiente y hasta el secuestro de niños y el tráfico de órganos.

 

 

 

Es por ello que numerosas organizaciones como UNICEF, UNESCO, la OMS, entre otros vienen desplegando arduos esfuerzos para acompañar a los países en las diferentes acciones que lleven a cabo para atenuar el impacto que estos males causan a la infancia. En este contexto surge la Convención de los Derechos del Niño.

 

 

Con laudos recibió la infancia en 1990 la puesta en vigor de este Código Universal, aprobado por unanimidad por la Asamblea General de la Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989, integrado por un Comité al cual los países que se someten a dichas estipulaciones están en la obligación de informar regularmente las acciones desarrolladas para cumplir lo establecido en ella.

 

 

 

Desde su promulgación Cuba aceptó y ratificó dicha Convención, toda vez que conforme proclama la Constitución, la persona humana constituye la base y el fundamento de toda sociedad, por lo que no existe razón alguna para que el menor quede fuera de esta valoración.

 

 

Constituye pues la especial protección de los derechos de la infancia y la juventud cubana, el objetivo central a desarrollar en nuestro trabajo bajo el principio "No hay nada más importante que un niño o niña", de ahí que nuestro artículo verse sobre el siguiente tema:

 

 

 

"La aplicación de la Convención de los Derechos del Niño. Sus realidades."

 

 

Con este artículo pretendemos exponer cómo se manifiestan cotidianamente y cómo se tutelan en nuestro país los derechos de la infancia y la juventud reconocidos internacionalmente en el instrumento de 1990.

 

 

Sin embargo, antes de pasar al desarrollo de los mismos,  urge precisar que no podemos enmarcar las acciones desplegadas por el Estado Cubano en materia de derecho de la niñez y la juventud a partir de la década del 90 del pasado siglo en que se suscribe a la Convención, pues bien es sabido que desde el triunfo de la Revolución se fueron creando las bases y condiciones para garantizar la estabilidad progresiva en la formación de los niños y jóvenes para lo cual se legisló con certera eficacia a fin de consolidar estos objetivos, el Código de la Niñez y la Juventud aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular, encontrándose también estos derechos refrendados en la Constitución de la República.

 

 

En tal sentido se impone la necesidad de explicar  dos cuestiones  esenciales: Primero precisar: Qué es la Convención.

 

 

Segundo: Cuál es su contenido y composición.

 

 

Tenemos que la Convención de los Derechos del Niño es un Convenio de las Naciones Unidas  que describe la gama de derechos que tienen los niños en diferentes etapas de su desarrollo y bajo diferentes circunstancias. Se inscribe dentro de la Filosofía de los Derechos Humanos, teniendo como marco la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.

 

 

Este instrumento transforma al niño objeto de tutela o compasión, en niño sujeto de derechos, reconociendo su condición de ser humano con iguales prerrogativas que todos los ciudadanos, aclarando  el verdadero significado de los derechos humanos de los niños  y adolescentes. Es el Primer Código Universal de carácter obligatorio legalmente que atañe a los niños.

 

 

En el segundo supuesto vale decir que la  Convención de los Derechos del Niño consta de cincuenta y cuatro  artículos, agrupados éstos en cuatro categorías, a saber: Derecho a la Participación, a la Supervivencia, a la Protección y al Desarrollo.

 

 

En cuanto al Derecho de Participación, no es más que la posibilidad de asumir un papel en las comunidades y la de contar con la posibilidad de participar en las actividades de la sociedad, donde puedan manifestar sus opiniones y expresarlas libremente. Es poseer el goce de la libertad de pensamiento, conciencia y religión.

 

 

El Derecho a la Supervivencia, abarca los derechos de los niños a la vida, a poseer las necesidades vitales cubiertas para su existencia, tener un nombre, identidad, nacionalidad, nutrición y servicios médicos.

 

 

Especial atención le prestaremos en nuestro artículo a las dos restantes categorías:

 

 

 Derecho a la Protección: A esta categoría dedica la Convención el mayor número de artículos (22) los que tienen como propósito exigir que los niños sean salvaguardados de todas formas de abuso, abandono y explotación. Se incluyen acápites en torno a la atención especial para niños refugiados, torturas, trabajo infantil, explotación sexual, entre otros.

 

 

Derecho al Desarrollo: El mismo se refiere a las condiciones que el niño requiere para alcanzar su mayor potencial en el ámbito educacional, cultural, recreativo e informativo.

 

 

Tratamiento jurídico y papel del Fiscal en el Derecho de Protección.

 

 

Como dijéramos en párrafos anteriores un gran número de preceptos de la Convención de los Derechos del Niño  están dedicados al Derecho de Protección, traducido éste en la no discriminación, la protección contra los malos tratos, la atención a los menores sin amparo filial, los derechos de los impedidos físicos o mentales a recibir cuidados y educación especial, etc., aspecto éste en el cual Cuba cuenta con una provechosa experiencia dada la diversidad legislativa que a estos efectos ha destinado y la cual podríamos sintetizar de la forma siguiente:

 

 

 

La Carta Magna postula en el Capítulo VI que todos los ciudadanos gozan  de iguales derechos y deberes, lo que da lugar a que no solo proscriba la discriminación racial, social por razón del sexo, religión, sino que la sanciona por ley.

 

 

Más garante es su artículo 37, el cual imprime igualdad de derecho a todos los hijos, hayan sido habidos dentro o fuera del matrimonio.

 

 

Por su parte el artículo 40, responsabiliza a la escuela, familia, organismos de masas y estatales de brindar especial atención a los menores en desventaja social o grupos de riesgos, cuando estén desatendidos o abandonados carentes de representación legal.

 

 

El Código de Familia es amplio en este aspecto, regulando instituciones como la Patria Potestad, basada en el mantenimiento para ambos padres aún en los casos de divorcio; la guarda y cuidado, la que se atiene a lo que resulte más beneficioso para el menor; la adopción, refrendada en el Capítulo III con relación al Decreto Ley 84, estableciendo su existencia en interés del mejor desarrollo y educación del menor y creando un vínculo de parentesco igual al de padre - hijo.

 

 

La Legislación Penal no queda exenta a los intereses nacionales  de proteger al menor, y ello se evidencia cuando establece que sólo son sancionables los mayores de 16 años de edad, reconociendo un tratamiento diferenciado para aquellos que cometan un hecho delictivo y que tengan entre 18 y 20 años, a los cuales se les reducen los límites mínimos y máximos de la sanción, lo que se fundamenta en que en esta etapa aún se encuentran en la formación de su personalidad.

 

 

En torno a los delitos que pueden cometer mayores con niños y niñas, el Código Penal Vigente establece la sanción accesoria de privación o suspensión de los derechos paterno - filiales e impone penas severas a los ascendentes, tutores o guardadores que cometen los delitos de Violación, Pederastia con Violencia, Abusos Lascivos, Incesto, Corrupción de Menores y Escándalo Público contra sus descendientes, pupilos o menores a su cuidado.

 

El Código de Trabajo  dedica un Capítulo al trabajo de los  adolescentes y establece que excepcionalmente, podrán establecerse contratos laborales a adolescentes de 15 y 16 años de edad como parte de la política de la exclusión del trabajo infantil y en cumplimiento de los acuerdos firmados en el Convenio No. 138 sobre edad mínima de admisión al empleo y a los plasmados en la Organización Internacional del Trabajo, de la cual Cuba es fundadora.

 

 

MENORES EN CUBA: SU PROTECCIÓN (2)

MENORES EN CUBA: SU PROTECCIÓN (2)

-    La Protección a menores, tratamiento a aquellos procedentes de  familias disfuncionales según la Convención Internacional de los Derechos del Niño. Perspectiva desde Villa Clara.-

 

 

Por Idania Rivas Pérez y  Mayra Morales Cruz (Juristas)

 

 

 

El Código Civil aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular el 16 de julio de 1987 distingue en su artículo 29 entre menor y mayor de edad y establece que la  mayoría comienza a los 18 años cumplidos o por el matrimonio en caso del menor. La Ley no obstante, puede establecer otras edades para realizar determinados actos.

 

 

Otras legislaciones como:

 

 

  • El Decreto-Ley 64/82 surgió para crear un Sistema para la Atención a los Menores de 16 años con trastornos de conductas o manifestaciones antisociales.

 

 

  • El Decreto-Ley 95/87 reguló la creación de las Comisiones de Prevención y  Atención Social, modificado recientemente por el Decreto-Ley 242/07 pasando a ser Sistema de Atención y Prevención Social y a partir de ella los menores con trastornos incipientes y manifestaciones antisociales son atendidos por personal e instituciones especializadas, bajo la rectoría del Ministerio del Interior  y el Ministerio de Educación y con la intervención de organizaciones como la Federación de Mujeres Cubanas, Ministerio de Salud Pública, Unión de Jóvenes Comunistas, la  Fiscalía General de la República, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social,  entre otros.

 

 

 

Es importante destacar que el internamiento de menores en Centros de Reeducación, se aplica como última alternativa, cuando se  hayan agotado las vías y métodos de tratamiento en el seno de la familia, escuela y la comunidad.

 

 

Existen además en cada localidad Centros de Diagnóstico y Orientación, Equipos Multidisciplinarios, conformados por maestros, especialistas de salud, psicólogos, etc., para brindar una educación especial a los niños con dificultades visuales y auditivas, con trastornos del lenguaje, los discapacitados físicos motores y a los que poseen retraso mental y retardo en el desarrollo físico.

 

 

Se suma además, en aras de fortalecer la protección a los menores, el Ministerio Fiscal, entrando en vigor el 1ro.  de enero de 1998 la  Ley No. 83 de la Fiscalía General de la República que en el Capítulo IV   expone  las facultades de la Fiscalía para asumir la representación de menores de edad que carezcan de representantes legales o cuando los intereses de este sean contrapuestos a los del menor.

 

 

Es por ello que el Fiscal, tanto como actor  o demandado, en los procesos donde se ventilan cuestiones relativas a los bienes del menor, al realizar el análisis de la pretensión, velará porque no se restrinja el patrimonio de estos, cuando no se justifique debidamente y en particular,  cuando existen indicios de pretensiones lucrativas por otras personas.

 

 

 

Tratamiento y experiencias sobre el Derecho al Desarrollo.

 

 

El desarrollo es uno de los derechos de la niñez y la juventud más conocidos, viéndose regulada su participación en la Ley No. 16,  Código de la Niñez y la Juventud  que en su artículo primero establece las obligaciones de las personas, organismos e instituciones que intervienen en su educación conforme al objetivo de promover la formación de la personalidad comunista en la joven generación.

 

 

La Constitución Cubana en su artículo 39-b) en concordancia con  el párrafo primero del artículo 26 de la Declaración  Universal de los Derechos Humanos, postula: "La enseñanza es función del Estado y es gratuita".

 

 

Este cuerpo legal define en su artículo 51 el derecho a la  educación, expresado en el amplio y gratuito sistema de escuelas, seminternados, internados, becas, así como por la gratuidad del material escolar, lo que ofrece a cada niño cualquiera que sea la situación económica de la familia, la posibilidad de cursar estudios de acuerdo con sus aptitudes.

 

 

Se fortalece cada vez más el papel educativo de los niños desde los primeros años de vida, beneficiándose miles de familias cubanas con la atención de sus hijos de cero a cinco años para un programa comunitario de educación familiar para la estimulación temprana denominado "Educa a tu Hijo".

 

 

La amplia red de instituciones de educación primaria asegura que en Cuba no existen diferencias en la incorporación de los niños a los estudios en zonas rurales y  urbanas.

 

 

Dentro de los lineamientos del Sistema Nacional de Educación se encuentra la de inculcar al menor la combinación del estudio con el trabajo, la teoría con la práctica, materializados estos  con la educación laboral, el trabajo socialmente útil, el trabajo productivo agrícola (huertos y parcelas en primarias) y las Escuelas al Campo (Secundaria Básica).

 

 

El deporte y la cultura derechos con rango constitucional, (artículo 9-b) se incentivan desde las edades más tempranas. El Sistema Educacional ofrece posibilidades de dedicarse a estas esferas, pues en cada una de las provincias del país existe una escuela de iniciación deportiva y una escuela vocacional de arte. En ellas se realizan estudios especializados de cualquier deporte o manifestación artística, a pesar de que en todas las escuelas se combinan ambas esferas como fuentes de salud y bienestar, jugando un rol importante en este sentido las Escuelas de Instructores de Artes.

 

 

Especial atención merece valorar la obligación que el artículo 21 del Código de la Niñez y la Juventud le atribuye a los niños, niñas y adolescentes incorporados al Sistema Nacional de Educación, los que tienen el deber de continuar sus estudios hasta finalizar su preparación en una profesión u oficio que los haga aptos para participar en la vida social y en correspondencia con esto   y a tono con las exigencias del artículo 40 de este propio cuerpo legal, los organismos del Estado están en la obligación de brindarle una adecuada orientación y asesoramiento técnico profesional.

 

 

Como dijera nuestro Comandante en Jefe: "Los Palacios y Círculos de  Pioneros junto a las  Escuelas, desempeñan un  papel fundamental en la formación vocacional de los niños, a la vez que contribuyen a su esparcimiento y los prepara para la vida social."

 

 

Preocupación constante del Gobierno Cubano ha sido llevar a todo niño  o niña al conocimiento  de sus derechos, así como darlos a conocer a la población adulta que está en la obligación de cumplirlos y una muestra de ello es el Proyecto de Divulgación de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia que se ejecuta entre la UNICEF y el Gobierno de Cuba, el que recibe además el apoyo financiero del gobierno de Finlandia.

 

 

 Este Proyecto tiene una doble perspectiva; en primer orden llevar a cabo una efectiva divulgación de los derechos de los niños y las niñas, así como de los adolescentes mediante publicaciones, revistas de relevancia internacional, informaciones en los medios de comunicación masiva, afiches y folletos y por otra parte el Proyecto pone en práctica una amplia labor de capacitación que va desde el nivel nacional hasta el local, encaminándose a aquellos profesionales y actores comunitarios que mediante su trabajo se relacionan con niños, niñas y adolescentes.

 

 

En nuestra provincia contamos con un Centro de Referencia de Derechos y un coordinador  ubicado en la Dirección  Provincial de Justicia que tiene dentro de sus funciones la de desarrollar actividades de divulgación de Derechos y Capacitación  y para lo cual  se han utilizado diferentes medios de divulgación como han sido programas radiales, televisivos, publicaciones, conferencias, etc. Además tanto en la cabecera de provincia como en cada uno de nuestros municipios se desarrollan actividades propias de cada uno de los diferentes niveles de enseñanza a través de los Círculos de Interés en la Enseñanza Primaria, de las Sociedades Científicas en las Secundarias Básicas y de los Proyectos Comunitarios con los estudiantes universitarios.

 

 

En las investigaciones realizadas para la presentación de este trabajo hemos podido constatar que aún resultan insuficientes las actividades que se realizan no  solo  en el marco de los niños, niñas y adolescentes, sino en la población adulta quien por demás está obligada a su cumplimiento, siendo necesaria una mayor interrelación entre todos los factores de la comunidad a través del Sistema de Prevención y Atención Social en aras de profundizar en el conocimiento de estos derechos.

 

 

No obstante,  aún persisten insuficiencias en la labor que deben realizar todos los  factores en la orientación vocacional de nuestros niños, niñas y fundamentalmente en los adolescentes a quienes les corresponde tomar la decisión de su  futura profesión.

 

 

Es en este particular donde se hace más necesaria la participación orientadora de padres, familiares, profesores y personal no docente de las instituciones del sistema nacional de educación para lograr que se encaminen de acuerdo a sus intereses, vocación y las oportunidades y perspectivas del país para formar en nuestros niños y jóvenes los encargados de continuar la obra de la Revolución iniciada sus líderes históricos.

 

 

 

Este trabajo nos ha permitido estudiar y conocer con mayor profundidad los derechos conque cuentan todos nuestros niños y como padres, hijos o  hermanos (adultos en general), las obligaciones que para con ellos tenemos en aras de lograr el bienestar de nuestra sociedad futura.

 

 

Todo lo anterior refrendado en textos jurídicos de carácter y alcance nacional e internacional, lo que nos obliga a garantizar la educación, seguridad y formación de los niños de hoy que constituyen el relevo de las actuales generaciones y que podrán determinar los designios del país y la humanidad del mañana. De ahí la gran responsabilidad que asumimos en su adecuada instrucción y formación tanto a nivel institucional como en el seno de la familia, célula fundamental de la sociedad.

 

 

 

 

 

MENORES EN CUBA: SU PROTECCÓN (1)

MENORES EN CUBA: SU PROTECCÓN (1)

-    La Protección a menores, tratamiento a aquellos procedentes de  familias disfuncionales según la Convención Internacional de los Derechos del Niño. Perspectiva desde Villa Clara.-

 

 

 

Por Idania Rivas Pérez y  Mayra Morales Cruz (Juristas)

 

 

 

 

 

Cada día se reflexiona y discute en eventos y reuniones de carácter internacional temas sobre el Derecho de Familia. Es objeto de análisis la repercusión  que en el ámbito jurídico ha tenido la  valoración del llamado Derecho Penal de Familia y dentro de él el polémico tema del aborto, la problemática de la minoridad expresada en la expectativa de vida del concebido y no nacido ya acreedor de derechos, así como la necesidad de crear los Tribunales de Familia con sus procedimientos y principios propios.

 

 

 

Sin embargo no escapa a los intereses polémicos el tema de la INFANCIA el cual desde hace varias décadas llama la atención y ocupa las agendas de aquellas personas y organismos que de una forma u otra influyen en los destinos de la Humanidad.

 

 

 

La preocupante se debe a que la entrada de la niñez al siglo XXI está acompañada de males aquejantes como: la desintegración familiar, el maltrato infantil,  la violencia, las drogas, la explotación y abusos sexuales, la contaminación del medio ambiente y hasta el secuestro de niños y el tráfico de órganos.

 

 

 

Es por ello que numerosas organizaciones como UNICEF, UNESCO, la OMS, entre otros vienen desplegando arduos esfuerzos para acompañar a los países en las diferentes acciones que lleven a cabo para atenuar el impacto que estos males causan a la infancia. En este contexto surge la Convención de los Derechos del Niño.

 

 

Con laudos recibió la infancia en 1990 la puesta en vigor de este Código Universal, aprobado por unanimidad por la Asamblea General de la Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989, integrado por un Comité al cual los países que se someten a dichas estipulaciones están en la obligación de informar regularmente las acciones desarrolladas para cumplir lo establecido en ella.

 

 

 

Desde su promulgación Cuba aceptó y ratificó dicha Convención, toda vez que conforme proclama la Constitución, la persona humana constituye la base y el fundamento de toda sociedad, por lo que no existe razón alguna para que el menor quede fuera de esta valoración.

 

 

Constituye pues la especial protección de los derechos de la infancia y la juventud cubana, el objetivo central a desarrollar en nuestro trabajo bajo el principio "No hay nada más importante que un niño o niña", de ahí que nuestro artículo verse sobre el siguiente tema:

 

 

 

"La aplicación de la Convención de los Derechos del Niño. Sus realidades."

 

 

Con este artículo pretendemos exponer cómo se manifiestan cotidianamente y cómo se tutelan en nuestro país los derechos de la infancia y la juventud reconocidos internacionalmente en el instrumento de 1990.

 

 

Sin embargo, antes de pasar al desarrollo de los mismos,  urge precisar que no podemos enmarcar las acciones desplegadas por el Estado Cubano en materia de derecho de la niñez y la juventud a partir de la década del 90 del pasado siglo en que se suscribe a la Convención, pues bien es sabido que desde el triunfo de la Revolución se fueron creando las bases y condiciones para garantizar la estabilidad progresiva en la formación de los niños y jóvenes para lo cual se legisló con certera eficacia a fin de consolidar estos objetivos, el Código de la Niñez y la Juventud aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular, encontrándose también estos derechos refrendados en la Constitución de la República.

 

 

En tal sentido se impone la necesidad de explicar  dos cuestiones  esenciales: Primero precisar: Qué es la Convención.

 

 

Segundo: Cuál es su contenido y composición.

 

 

Tenemos que la Convención de los Derechos del Niño es un Convenio de las Naciones Unidas  que describe la gama de derechos que tienen los niños en diferentes etapas de su desarrollo y bajo diferentes circunstancias. Se inscribe dentro de la Filosofía de los Derechos Humanos, teniendo como marco la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.

 

 

Este instrumento transforma al niño objeto de tutela o compasión, en niño sujeto de derechos, reconociendo su condición de ser humano con iguales prerrogativas que todos los ciudadanos, aclarando  el verdadero significado de los derechos humanos de los niños  y adolescentes. Es el Primer Código Universal de carácter obligatorio legalmente que atañe a los niños.

 

 

En el segundo supuesto vale decir que la  Convención de los Derechos del Niño consta de cincuenta y cuatro  artículos, agrupados éstos en cuatro categorías, a saber: Derecho a la Participación, a la Supervivencia, a la Protección y al Desarrollo.

 

 

En cuanto al Derecho de Participación, no es más que la posibilidad de asumir un papel en las comunidades y la de contar con la posibilidad de participar en las actividades de la sociedad, donde puedan manifestar sus opiniones y expresarlas libremente. Es poseer el goce de la libertad de pensamiento, conciencia y religión.

 

 

El Derecho a la Supervivencia, abarca los derechos de los niños a la vida, a poseer las necesidades vitales cubiertas para su existencia, tener un nombre, identidad, nacionalidad, nutrición y servicios médicos.

 

 

Especial atención le prestaremos en nuestro artículo a las dos restantes categorías:

 

 

 Derecho a la Protección: A esta categoría dedica la Convención el mayor número de artículos (22) los que tienen como propósito exigir que los niños sean salvaguardados de todas formas de abuso, abandono y explotación. Se incluyen acápites en torno a la atención especial para niños refugiados, torturas, trabajo infantil, explotación sexual, entre otros.

 

 

Derecho al Desarrollo: El mismo se refiere a las condiciones que el niño requiere para alcanzar su mayor potencial en el ámbito educacional, cultural, recreativo e informativo.

 

 

Tratamiento jurídico y papel del Fiscal en el Derecho de Protección.

 

 

Como dijéramos en párrafos anteriores un gran número de preceptos de la Convención de los Derechos del Niño  están dedicados al Derecho de Protección, traducido éste en la no discriminación, la protección contra los malos tratos, la atención a los menores sin amparo filial, los derechos de los impedidos físicos o mentales a recibir cuidados y educación especial, etc., aspecto éste en el cual Cuba cuenta con una provechosa experiencia dada la diversidad legislativa que a estos efectos ha destinado y la cual podríamos sintetizar de la forma siguiente:

 

 

 

La Carta Magna postula en el Capítulo VI que todos los ciudadanos gozan  de iguales derechos y deberes, lo que da lugar a que no solo proscriba la discriminación racial, social por razón del sexo, religión, sino que la sanciona por ley.

 

 

Más garante es su artículo 37, el cual imprime igualdad de derecho a todos los hijos, hayan sido habidos dentro o fuera del matrimonio.

 

 

Por su parte el artículo 40, responsabiliza a la escuela, familia, organismos de masas y estatales de brindar especial atención a los menores en desventaja social o grupos de riesgos, cuando estén desatendidos o abandonados carentes de representación legal.

 

 

El Código de Familia es amplio en este aspecto, regulando instituciones como la Patria Potestad, basada en el mantenimiento para ambos padres aún en los casos de divorcio; la guarda y cuidado, la que se atiene a lo que resulte más beneficioso para el menor; la adopción, refrendada en el Capítulo III con relación al Decreto Ley 84, estableciendo su existencia en interés del mejor desarrollo y educación del menor y creando un vínculo de parentesco igual al de padre - hijo.

 

 

La Legislación Penal no queda exenta a los intereses nacionales  de proteger al menor, y ello se evidencia cuando establece que sólo son sancionables los mayores de 16 años de edad, reconociendo un tratamiento diferenciado para aquellos que cometan un hecho delictivo y que tengan entre 18 y 20 años, a los cuales se les reducen los límites mínimos y máximos de la sanción, lo que se fundamenta en que en esta etapa aún se encuentran en la formación de su personalidad.

 

 

En torno a los delitos que pueden cometer mayores con niños y niñas, el Código Penal Vigente establece la sanción accesoria de privación o suspensión de los derechos paterno - filiales e impone penas severas a los ascendentes, tutores o guardadores que cometen los delitos de Violación, Pederastia con Violencia, Abusos Lascivos, Incesto, Corrupción de Menores y Escándalo Público contra sus descendientes, pupilos o menores a su cuidado.

 

El Código de Trabajo  dedica un Capítulo al trabajo de los  adolescentes y establece que excepcionalmente, podrán establecerse contratos laborales a adolescentes de 15 y 16 años de edad como parte de la política de la exclusión del trabajo infantil y en cumplimiento de los acuerdos firmados en el Convenio No. 138 sobre edad mínima de admisión al empleo y a los plasmados en la Organización Internacional del Trabajo, de la cual Cuba es fundadora.

 

 

VITIER, VESTIMENTAS DE POESÍA

VITIER, VESTIMENTAS DE POESÍA

                                     

Cintio Vitier Bolaños, el venerable estudioso de la Cultura Cubana, recién acaba de fallecer en La Habana, justo cuando cumplió 88 años.- Esa es la razón por la que reproduzco esta entrevista, realizada el martes 28 de diciembre de 1999 tras el otorgamiento del título de Doctor Honoris Causa en Ciencias Filológicas  por la Universidad Central de Las Villas.- Sus libros, esenciales para el conocimiento de nuestra Literatura y el pensamiento revolucionario y antiimperialista de José Martí, tienen un repaso constante en aquellos que, de un modo u otro, se acercan o se adentran en el por qué de nuestra cubanía y trascendencia solidaria desde una perspectiva humanista. Este texto fue reproducido parcialmente en la revista Islas, Universidad Central de Las Villas,  42(125): 13-17,  julio-septiembre de 2000. Quede como testimonio de la hondura de un intelectual que penetró en la hondura histórica del más "Universal de Todos los Cubanos", nuestro Apóstol.

 

 

Por Luis Machado Ordetx

 

«Criaturas luminosas habitan las espesuras del habla...»[1]   

                                                                                       

                                                                                                                   O. Paz

 

El poeta, en toda su dimensión, es de esos hombres que tiene un ángel inagotable; un agua  viva, de enorme manantial, fresco y pletórico que anuncia con la palabra el contrapunto y la imagen tonal diseñada por Lezama Lima, para decantar el «árbol como sombra de la hoguera petrificada», y también  hurtar y penetrar en la cubanía.

 

 

De excelente discípulo de Martí viene ese espíritu al cuerpo, capaz de sustentar que « [...] el arte no ha de dar la apariencia de las cosas, sino su verdadero sentido»,[2] principalmente ese que está rodeado de una vasta obra literaria e histórica -ensayística, lírica, narrativa y de edición-, donde siempre la poesía usa su mejor vestimenta: la Patria.

 

 

Ahí están los tres colores de nuestra bandera; y la inteligencia y la sensibilidad del hombre lo hacen situarse al servicio de las urgencias  y los reclamos de los ideales de la nación. Es, por tanto, una personalidad apropiada en semejarse a la palma real; planta de los campos antillanos empeñada, por las ramas, en ofrecer y legar  hidalguías en inextinguibles follajes de  sapiencia.

 

 

A la par, él -como el mismísimo árbol-, constituye atributos de las querencias y el firmamento telúrico de una voz inequívoca en tiempo y espacio. Ahí está como una majestad que señorea el pensamiento, oteando verdades y peligros, y dejando esencias poéticas y éticas de marcadas expresiones para el carácter y la dimensión del ser nacional. Los terrenos pisados, las alertas en que insiste y el abono que deja, son tan fértiles, como también necesarios.

Cintio Vitier Bolaños [Cayo Hueso, 1921], es todo eso y mucho más, y desde que se dio a la palabra escrita en aquellos primeros balbuceos poéticos, allá por el año 1939, se revistió de   intelectual para distinguir y fomentar lo cubano; definiendo, además, un verso y una prosa con cargas de originalidad histórica en las cuales subyace  un fundamento estético y moral de inalterables rumbos.

 

 

Con un calificado torrente sanguíneo, por vía paterna, de los suelos villaclareños -Medardo, el progenitor, nació en Rancho Veloz, 1886, y dejó huellas filosóficas y conocimientos en la Universidad Central de Las Villas-, Vitier Bolaños estuvo por vez primera en Santa Clara, casi a principios de la década de  los años 50 y, para no olvidar la vieja costumbre del aula, regresó recientemente a su «otra casa», como también denomina a ese centro docente, con el propósito de hablar sobre «La infinitud cualitativa de la vocación esencial del cubano por su integridad: vivir en lo libre», momento en que sostuve un diálogo rápido que validó todo el entendimiento que antes tenía sobre su vida y obra.

 

 

El instante sirvió, en definitiva, para acumular la naturaleza en torno a una concepción que avala la probidad científica y humana coronada por su memoria integradora. En mesurada palabra, al abordar la historia de la cultura nacional, a partir de una «periodización» referente al tema que trató, también retocó la desenvoltura propia del maestro de visión preclara, del que ilumina y vislumbra.

 

 

Antes, en la década de los años 80 del siglo pasado, Eliseo Diego, uno de los fundadores de Orígenes, contó como Cintio condensa la respiración perenne y constante por la Patria. Los sitios y misterios más diversos de nuestra nacionalidad están ahí, en modo muy suyo, provisto para viajar y puntualizar en el redescubrimiento de la trascendencia que asiste a los hombres de esta tierra.

 

 

Y, para no perder ese insustituible encuentro que siempre propicia una «cercanía hechizada», al estilo de Lezama Lima, gustoso -aunque algunos alegaban su rotundez e inaccesibilidad para todo cuestionario, dado entre otras razones por la brevedad de la estancia; él accedió al interrogatorio-, sin interesarse a priori en los temas, sino en la urgencia en revelarlos todos a la altura diáfana de su luminosidad.

 

 

Yo, interesado en auscultar un «relámpago» de su itinerario villaclareño, detenido en ciertos atisbos de lo insospechado, recibí las rápidas respuestas que certificaron una impronta de vitalidad y cubana; al tiempo que el otro ofreció las gracias por las constantes provocaciones. Aquí está, como lo sustentó, el fraterno diálogo.

 

 

  • - ¿Qué significa ser distinguido con el título de Doctor Honoris Causa en la Universidad institución en la que su padre impartió la docencia y recibió idéntico galardón en 1956, y donde, además, usted fungió como maestro de la primera generación de profesionales formada por la Revolución?

 

 

  • - Un inmenso honor que solo puedo merecer en la medida en que haya sido digno de la espiritualidad cubana de mi padre.

 

 

  • - Lo cubano en la poesía es un libro que nació tras una petición universitaria y editó por vez primera la casa de estudios de aquí. ¿Qué recuerdos trae luego de cuatro décadas de publicado, y cómo lo percibe ahora cuando el encuentro con lo pasado es firmeza para la Patria?

 

 

  • - Recuerdo aquellas sesiones de Lo cubano en la poesía[3] en el Lyceum femenino de La Habana, que entonces presidía Vicentina Antuña, entre noviembre y diciembre de 1957, como el convivo más emocionante de toda mi vida. La patria se nos revelaba dolorosa y gozosamente en medio de la sangrienta lucha de aquellos días. Sin saberlo nos estábamos preparando para un triunfo que todavía parecía imposible. Hoy siento que aquel libro, rápidamente publicado en el 58, gracias a Samuel Feijóo, era mi despedida del mundo anterior a la Revolución. Y fue también, en cuanto a testimonio de la raíz poética de nuestra historia, mi umbral hacia ella».

 

 

  • - En la decimosexta lección de Lo cubano en..., la dedicada a la poesía de Feijóo, planteó que tenemos que agradecerle a ese escritor «haber cogido a la isla en el aire, en la gloria, en la risa, en la majestad y en el desamparo». Después que la obra aumentó con los años, ¿lo afirmaría igualmente?

 

 

  • - Sin duda alguna. Samuel sustentaba la poética de la naturaleza, que a su juicio no era antológica, y, por tanto, su obra no tenía por qué serlo. Esto quizás haya confundido a algunos ante el exceso de su producción. Pero el autor de Beth-el; Faz; Himno a la alusión del tiempo; Violas; Diario abierto; La alcancía del artesano; La hoja de poeta; Versículos; El harapo al sol; tal como lo presenté en mi selección de 1984, además de extraordinario cuentero, narrador, investigador de nuestro folklore campesino, pintor y dibujante excepcional, es uno de los líricos más altos que hemos tenido desde Heredia a nuestros días.

 

 

  • - Con los años, ¿qué recuerdos inéditos de Samuel evoca para la historia de la cultura cubana?

 

 

  • - Aunque sean bien conocidos, siempre habrá que reconocer también los grandes servicios prestados por Samuel a la cultura cubana como editor de la Universidad Central de las Villas, de Islas, y de la impar y pletórica Signos. En lo personal más íntimo, aunque pudiera parecer lo contrario, Samuel era muy difícil de conocer realmente. Siempre estaba ocultándose, disfrazándose, pudoroso como pocos detrás de lo que cariñosamente llamábamos sus «samueladas». Después de años de escribirnos y visitarnos, una rara noche descubrimos al otro Samuel, develándonos con una infinita delicadeza el misterio de las trémulas luces amarillas que alumbraban las noches de sus amigos guajiros. Por lo demás, cuando se empeñaba, podía ser muy riguroso con su obra. Recuerdo los manuscritos de Violas, acribillados a enmiendas. Cuando leí la primera edición de Faz, escribí para El Mundo un artículo titulado «Orgullo por Samuel Feijóo». Aduciendo que no era digno de aquel elogio, su respuesta fue quemar la edición completa y rehacer el poema, que ya era espléndido».

 

 

  • - ¿Cuáles vínculos sostuvo con intelectuales radicados en la localidad durante su estancia aquí?

 

 

  • - Mi condición de profesor, digamos, itinerante -ya que solo podía estar en Santa Clara tres días a la semana para poder cumplir con mis clases en la Escuela Normal de La Habana-, me impidió estrechar relaciones importantes con intelectuales villaclareños, salvo a los que ya conocía, como Samuel y Mariano Rodríguez Solveira. A Marianito y a Antonio Núñez Jiménez los encontraba con frecuencia, antes del triunfo, en la casa vedadense de Julián Orbón, el músico de Orígenes, a donde llegaban en viajes nocturnos que siempre sospeché no eran ajenos a los trajines revolucionarios interprovinciales del 58. Aunque solo oíamos música, todo parecía clandestino.

 

 

« Como dije en mis palabras de gratitud en la Universidad,[4] el hogar de Marianito y Marta Ricart, fue otro hogar para mí en Santa Clara. Él fue quien me invitó a incorporarme al claustro de Las Villas, quien despidió inolvidablemente el duelo de mi padre y quien prologó sus Valoraciones póstumas.[5] Fue un intelectual ferviente y luminoso, conversador cultísimo, amigo entrañable.

 

 

« De Núñez Jiménez ¿qué decir? Como geógrafo, espeleólogo y revolucionario, toda su vida fue un creciente servicio a la patria nacional y americana, fruto de una vocación alegre y un entusiasmo infatigable. Otros nombres y personas que recuerdo con gratitud son los de Hilda González Puig, su hermano Ernesto, el pintor; los rectores Agustín Anido y Silvio de la Torre; Gaspar Jorge García Galló, Alberto Entralgo...

 

 

  • - Dice que la «poesía significa un conocimiento espiritual de la patria, que va iluminando al país, y donde lo cubano se revela, por ella, en grados cada vez más distinguidos, distintos y hermosos». Pero ¿qué escribe ahora tras el tránsito acumulado por todos los géneros literarios?

 

 

  • - Mis dos géneros predilectos siguen siendo la poesía y el ensayo, aunque en verdad no me gusta considerar la poesía un «género literario», sino la fuente de todo lo que yo pueda conocer y pensar. Al poema acudo cuando él me llama; al ensayo, cuando lo necesito».

 

 

  • - Martí, definido por usted como «el mayor aporte de la Cultura Cubana a la universal», deja profundas raíces para los próximos siglos. ¿Cuáles cree más trascendentes?

 

 

  • - Creo que el legado cultural más trascendente de Martí reside en su inmensa vocación integradora que, como dije en la Universidad, "se negó a separar la materia del espíritu, lo invisible de lo visible, la estética de la ética, la política del alma, a Cristo del pobre, a Cuba de la cruz, a la utilidad de la virtud". Por ello pienso que debemos tender a integrar «nacionalmente todo aquello que en el pensamiento de José Martí se nos ofrece como un humanismo atesorado de esencias, proyectado hacia el futuro. Y no me parece que haya mejor programa espiritual para la humanidad en el próximo milenio».

 

 

  • - Despojado de su capacidad amatoria, así como del contacto diario en el hogar y el trabajo intelectual que desempeña junto a Fina García Marruz, ¿qué puntos más distinguidos atribuye a la poesía de su esposa?

 

 

  • - En mi antología Cincuenta años de poesía cubana (1952) señalé los tres elementos que me parecían sustanciales en la poesía de Fina: «la intimidad de los recuerdos, el sabor de lo cubano, los misterios católicos». Posteriormente su expresión ganó otras dimensiones, desde la más amplia y elocuente del Réquiem por la muerte de Ernesto Che Guevara, hasta esa «punta de lirismo» que según Claude es el humor, en Créditos de Charlot, y Nociones elementales y algunas elegías. Su diversidad y riqueza tienen siempre un punto de confluencia que pudiéramos llamar: lucidez de la misericordia».

 

 

  • - Emilio Ballagas, un poeta que fermentó una parte fundamental de su obra poética en Santa Clara, donde radicó entre 1933 y 1948, tuvo de usted grandes elogios ¿Cómo lo aprecia en la ensayística?

 

 

  • - Si hubo un escritor entre nosotros de vocación lírica absoluta, ese fue Emilio Ballagas. Aunque escribiera excelentes ensayos, en realidad no le hacían falta. Todo lo esencial que tenía que decir solo podía decirlo en el poema».

 

 

  • - ¿Qué falta a Cintio Vitier por regalarle a la sabiduría histórica y a la cultura nacional?

 

 

  • - «Me falta todo, y es la conciencia de todo lo que me falta lo único que puedo regalar».

 

 

El poeta, tras agradecer las pertinaces y provocadoras preguntas, según afirmó en nota al margen del texto mecanografiado que remitió, y jamás reveló la hosquedad que algunos atribuían a su personalidad, sino una esencia y dulzura, casi paradigmática, del que toma la tierra por asalto y la hace propia, como si fuera esencia espiritual de todo lo celestial.

Como tal dejó una huella, para que, de falsas apreciaciones no viva el hombre sin antes auscultar con vehemencia los sueños y las bondades que transpiran otros.

 


[1] Octavio Paz (2003): El arco y la lira, p. 35, Fondo de Cultura Económica, México.

[2] José Martí. «La exhibición de las pinturas del ruso Vereschagin», en Obras Completas, t. xv, p. 430, Editorial Ciencias Sociales, La Habana.

[3] Cfr. Cintio Vitier (1958): Lo Cubano en la Poesía, Universidad Central de Las Villas, Departamento de Relaciones Culturales.

[4] Cfr. Cintio Vitier: «El reino de la gracia comunicante», en revista islas, Op. cit., pp. 7-12.

[5] V. Medardo Vitier (1960-1961): Valoraciones. [Con nota preliminar de Mariano Rodríguez Solveiras], 2 t, Universidad Central de Las Villas, Departamento de Relaciones Culturales.

LECTURAS DE VERANO

LECTURAS DE VERANO

Por Luis Machado Ordetx

 

El cierre de las Lectura de Verano trascurrirá el próximo 28 de agosto con un festival del libro y la literatura en todos los territorios villaclareños en los cuales, además de las acostumbradas ventas de las principales novedades editoriales dedicadas a niños, jóvenes y la historia, habrá intercambio de puntos de vista con escritores, principalmente en Santa Clara, ciudad que en esta ocasión acogerá a los integrantes de la Asociación Hermanos Saíz en un encuentro que sesionará en el lateral del teatro La Caridad radicado por la calle Lorda.

 

Las actividades programadas, desde las dos de la tarde y hasta las once de la noche de ese día, son organizadas por el Centro Provincial del Libro y la Literatura en coordinación con la Unión de Jóvenes Comunistas, y en la cita de Santa Clara intervendrán poetas y narradores, entre los que aparecen Isayli Pérez, Ernesto Peña, Déborah García, Lisy García y Laritza Fuentes.

 

En Caibarién, las sesiones literarias de ese día llevan por nombre «Lecturas frente al Mar», acontecimiento similar  al que trascenderá en el Malecón de Ciudad de la Habana; pero en la Villa Blanca estará el poeta, narrador y ensayista Pedro Llanes Delgado, quien hablará de libro Del Norte y del Sur, pieza teatral ganadora del Premio de la Ciudad de Santa Clara 2008.

 

A Quemado de Güines irá el periodista y escritor José Antonio Fulguieras para dialogar sobre el testimonio  contenido en El nombre de mis ideas, texto que aborda de manera confidencial la historia revolucionaria del Comandante del Ejército Rebelde Víctor Bordón Machado.

 

Corralillo y Santo Domingo, por su parte, acogerá a prestigiosos escritores villaclareños;  mientras que Santa Clara el grupo teatral Mejunje escenificará parte de los relatos testimoniales recogidos en El Ungüento de la Magdalena, investigación antropológica de Ricardo Riverón Rojas, quien mereció con ese texto el Premio Memoria 2008 concedido por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.

                                               

LA OLA DE MI VIDA, ESTENO DE ÁLANIMO

LA OLA DE MI VIDA, ESTENO DE ÁLANIMO

Francisnet Díaz Rondón y Yoanki Fernández Arias

 

 

La obra teatral La ola de mi vida del grupo Alánimo -primera de la agrupación destinada al público adulto con el uso de títeres- fue estrenada anoche en el teatro La Caridad, de Santa Clara, con una amplia asistencia de espectadores.

 

La pieza, versión libre para la escena del cuento Mi vida con la ola, del escritor mexicano Octavio Paz, cuenta la historia de amor y desamor, de máscaras y títeres, de un hombre que deja el mar, pero una ola se le cuelga del brazo para irse a vivir juntos. De camino a la ciudad, comienzan los conflictos por ajustar sus incompatibles naturalezas: la de la ola, efímera y eterna, y la del hombre solitario, náufrago de sí mismo.

 

Con acertadas actuaciones de Yurenia Martín y Lioni Pérez Chávez; guión y dirección artística de Rafael Martínez Rodríguez, y dirección general de Carmen Margolles, La ola de mi vida se presentará nuevamente hoy sábado, a las 9:00 de la noche, y mañana domingo, a las 5:00 de la tarde, en el escenario del teatro La Caridad.

 

 

 

 

MARTINICA CON CENTINELAS PICTÓRICOS

MARTINICA CON CENTINELAS PICTÓRICOS

Por Luis Machado Ordetx

 

Desde hace tiempo, el sustento del impresionismo y todas sus derivaciones, tiene a Isabel Coello Trimiño en una obsesión permanente al resaltar la flora, la fauna, el mestizaje y el color que predomina en nuestra región del Caribe, temáticas que desde la realización y el predominio de la tempera, afirman una exposición personal que exhibe la Casa de la Ciudad, previa a mostrarse en noviembre entrante en la isla de Martinica.

 

El gusto por lo popular, lo folklórico, aun cuando algunos especialistas detallan en sus piezas un detenimiento academicista -acontecimiento que la artista no desdice-, se perfila en «Viajando por el Caribe», exposición escogida por el argelino Gérald Mouial para instalarla en una de las principales galerías de ese territorio isleño, considerado  por críticos y compradores como antesala de todo lo que trasciende en la historia del arte contemporáneo de la región.

 

Hasta Martinica arribó en 1941, después de embriagarse de surrealismo y originalidad folklórica y africana, el sagüero-universal Wifredo Lam, instante en que el diálogo con Aimé Césaire lo insufló hacia una mayor grandeza en el reconocimiento de nuestro mestizaje insular más allá de cualquier frontera lingüística o cultural.

El simple hecho que Mouial (coleccionista de arte, fotógrafo y escritor) fijara los ojos y el vaticinio crítico en las piezas que colecciona o emprende Isabel Coello Trimiño, no constituye per se un suceso intrascendente; sino todo lo contrario: el credo a valores creativos que ante la mirada de otros tendían a permanecer ocultos, mientras en los admiradores persistía un ritual de confesión.

 

Con la modestia que la caracteriza cuando transita por las calles de Santa Clara -interviene en el montaje o en las labores de curaduría que se efectúan antes de la apertura de una exposición-, la creadora, de pronto, se sintió sorprendida por el reclamo de Mouial, quien ya desde años precedentes, convertido en promotor y admirador de la pintura naif o primitiva que se realiza en Villa Clara, buscó, valoró y conversó con muchos de los más importantes ejecutores de este tipo de vertiente con arraigo en lo popular. 

 

A las islas del norte del Caribe francés irá Coello Trimiño de la mano de Mouial, autor del Arte Mágico en Cuba, texto que recrea las particularidades de 51 pintores naif, populares, primitivos, ingenuos, intuitivos y  espontáneos que en la historia contemporánea revalorizan un instante significativo del hacer artístico; un inusual cuaderno que ofrece una amplia galería de reproducciones a color de algunas de las obras de los seleccionados, así como un perfil -tipo monólogo- concebido a partir de las entrevistas que realizó durante un recorrido por todo el país.

 

Tal vez, lo mestizo, el sentido sensorial y fruitivo en que concibe la observación de la flora y la fauna nacional, y por extensión caribeña, en carga inigualable con lo sincrético religioso, y la calidad intrínseca al hecho artístico que lega Coello Trimiño, sinteticen algunos de los aspectos más estimados por Mouial a la hora de su selección individual para trasladar la muestra de la villaclareña hasta Martinica.

 

Mouial es un conocedor de cuánto en labores artísticas y potencialidades creativas trascienden en nuestra Isla (no por gusto están sus estudios y pericia contenidas en Arte mágico en Cuba, y La santería, religión popular cubana), y su olfato y deleite lo llevó hasta una obra que se torna vigía inusitada en el recreo de las céntricas calles de nuestra ciudad.

 

PREMIOS FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE SANTA CLARA

PREMIOS FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE SANTA CLARA

Por Jorge García Sosa

 

 (en: http://alocubano.nireblog.com/)

 

Tres villaclareños y un matancero obtienen el máximo galardón literario que concede el Centro Provincial del Libro y la Literatura, la UNEAC y la AHS en Villa Clara, considerado como uno de los más prestigiosos certámenes literario del país.

Los galardonados con el Premio Fundación de la Ciudad fueron dados a conocer como parte de las actividades por el aniversario 320 de Santa Clara: En Poesía el máximo galardón fue para "Poemas nocturnos para L", del escritor villaclareño Pedro Llanes Delgado; en Narrativa el libro de cuentos "La ciencia avanza pero yo no", de Aramís Castañeda Pérez de Alejo; en Literatura infantil el conjunto de cuentos del matancero Néstor Núñez Gómez, "Olivia la pamplinosa"; y en Ensayo el periodista e investigador Luis Machado Ordetx con "Ballagas en sombras".

Fueron analizados por el jurado más de trescientos títulos provenientes de todo el país. Los escogidos serán publicados el año próximo (2010) bajo el sello editorial Capiro.

Como es tradicional fueron presentados los títulos ganadores en la anterior edición de este Premio (2008): en Periodismo: "Las armas y el oficio", de Rafael Grillo; en Décima: "Al revés de los contrarios", de Hebert Toranzo; en Novela: "Enamorarse de Ana", de Alejandro Cernuda Reyes; y en Teatro: "Del norte y del sur", de Pedro Llanes.