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VERANO DE LIBROS

VERANO DE LIBROS


Por Raúl Cabrera Cruz

Como parte de la campaña nacional «Lecturas de Verano», la tarde-noche del próximo viernes será inolvidable para los santaclareños, quienes tendrán la oportunidad de ocupar parte de su tiempo libre de manera sana e instructiva en contacto directo con parte de las obras de escritores del territorio.


La campaña dio inicio el pasado 6 de julio en la capitalina arteria de la calle 23, con La noche de los Libros en Ciudad de La Habana, y ahora se extiende, hasta finales de mes, a otras 17 ciudades del país.

Esta novedosa actividad estival —organizada por la UJC y el Instituto Cubano del Libro (ICL)—, se desarrollará a partir de la 4 de la tarde y hasta las 11 de la noche en áreas cercanas al Parque Vidal, en la cual el público podrá adquirir títulos preferidos, fundamentalmente, de los escritores participantes en la gigantesca fiesta de las letras.

Allí habrá tres carpas para la venta de textos, a las que sumará la librería Pepe Medina y la Glorieta, mientras alrededor de 20 escritores estarán en el Café Literario, en la sección «Poemas a la carta», sitio que seguramente será pequeño para recibir a los seguidores de Arístides Chappú, Yamil Díaz Gómez y Pedro Llánes Delgado, entre otros.

El Salón ECO, por la tarde, propiciará «El guateque de la décima», y en horas de la noche ocurrirá el «Encuentro con glorias del Deporte», actividades que, de un modo u otro, contarán con la asistencia de escritores que cultivan el género popular, y aquellos que recrean de manera literaria los triunfos de nuestros atletas en el panorama nacional o internacional.

En la «Pepe Medina» sesionará «Volver a contar el mismo cuento», a cargo de los narradores Lorenzo Lunar Cardero, René Batista Moreno, Mario Brito Fuentes y Rebeca Murga Vicents; mientras en la Sala Caturla, de la Biblioteca Provincial Martí, se producirá un encuentro reflexivo con la historia, sitio en que se presentará Viaje a los frutos, selección de textos de Ana Cairo referidos a la relación de cuatro generaciones de intelectuales cubanos con el Comandante en Jefe Fidel Castro.

En ese panel, para dialogar sobre la historia de la región y sus vínculos con la cultura, intervendrán Jorge Ángel Hernández Pérez, quien referirá los valores capitales de esa compilación, así como Arnaldo Toledo Chuchundegui, Carmen Sotolongo Valiño, Migdalia Cabrera Cuello y Luis Machado Ordetx.

El público infantil también tendrán su espacio alrededor de la fuente de simboliza a El Niño de la Bota, lugar al que concurrirán Boris Mesa, Luis Cabrera Delgado, Pablo René Estévez y Ramiro Porta.

A partir de las ocho de la noche, una pantalla gigante, frente al cine Camilo Cienfuegos, mostrará filmes concebidos a partir de versiones literarias, y una hora después, el Parque Las Arcadas acogerá a trovadores de la ciudad, entre ellos, Leonardo García, Diego Gutiérrez, Alaín Garrido y Roly Berrío, quienes, además de presentar sus composiciones, interpretarán poemas de Edelmis Anoceto, Pedro Llánes, Yamil Diaz y Arístides Vega Chapú, entre otros.

ASIDUIDAD PICTÓRICA

ASIDUIDAD PICTÓRICA

Por Luis Machado Ordetx

El quehacer artístico que hormiguea en lo cotidiano, y la búsqueda afanosa por las entrañas de lo popular, tal vez sean particulares de ese delirium que como alado desprovisto de todo estatismo, ofrece en convergencia la pintura que, por años, envuelve la magia de Juana Isabel Coello Trimiño, una creadora arraigada del colorido imprescindible y del detalle en lo ancestral arropado por todos.


Por un tiempo su obra estuvo como perdida, casi escondida entre las paredes del hogar, y acaso un que otro cuadro apareció en exposiciones colectivas, hasta que, ahora —una década después—, junto a la artesana Diana Márquez Páez, de conjunto, se fueron a la Galería de Arte del Centro de Patrimonio Cultural, en Céspedes esquina Plácido, Santa Clara, para expresar en «Pintando y Parcheando el Caribe», el gesto singular que rastrea en dimensiones de nuestra idiosincrasia.


Aunque siempre dice que pasó por estudios académicos, la huella de lo popular, en la sencillez de los rostros de primeros planos y de perfiles, la complejización en la indagación cromática de la flora y la fauna, jamás desmentirán ese sentido por detener la pupila en la captación de un fragmento sustancial de cualquier realidad y su familiaridad.


Idéntico hace Márquez Páez, a quien los lauros sólo interesan cuando van más allá de la fidelidad y el recreo artístico que pulsa lo artesanal y su visualidad —sin mimetismos— encontrados en minúsculos parches que fijan el detalle y la originalidad del otro precedente aportado por Coello Trimiño.


La flora y la fauna, el rejuego por el folklore afrocubano y el ritual yoruba, con sus atributos, tipifican el perfeccionismo neoimpresionista sustentado por el puntillismo, con puntos de colores, adecuación y cualidad en la ruptura de la luz y el hallazgo de la distancia.


Hay un discurso propio en las 15 pinturas de Coello Trimiño y los 6 parches de Márquez Páez, todos bien decodificable, al regir el entorno y la realidad inmediata presente en la mirada ávida de los creadores, mujeres que desde el mutismo hallan la pincelada yuxtapuesta de todo lo puro, en aras de indagar y localizar en la esencia de todas las tonalidades aparenciales.


Todo agosto estará esa exposición entre nosotros, y dicen que luego irá a Ranchuelo, incluso a predios de Cienfuegos, sitios donde, de un modo u otro, nuevos proemios le aguarda en la placidez del que decanta la profesionalidad y el estilo particular que mueve la conceptualización enriquecedora de lo popular.

¡PUCHO!

Por Luis Machado Ordetx

La ubicuidad, aunque esté alejado de los recintos preferidos del natal Placetas o del recogimiento momentáneo de Santa Clara, caracteriza el temperamento psíquico y musical de Víctor (Pucho) López Jorrín, hombre que, de excelencia en arreglos y la composición, va siempre a lo extraordinario.

No por gusto el virtuosismo lo incorpora con agrado a su espiritualidad, y ahora junto a la trovadora Sara González —forma parte del grupo acompañante—, deambula como Einsten en la búsqueda de fabulaciones y misterios desprendidos del delirio artístico que lo cobija desde la infancia.

Después de los éxitos últimos, asentados desde 2001 con el Cd «Here comes “El Son”», homenaje cubano a The Beatles —figuró en arreglos, piano y piano eléctrico unido a otros dos instrumentistas villaclareños: Juan Carlos (El Peje) Rojas, timbales, y Lázaro (El Fino) Rivero, bajo—, no cesó en empeños, y demostró tal como dice a menudo que «el arte viene de un lugar, que no es solamente la escuela, porque brota de arriba…»

Aunque ese disco, excepto los temas de Jorge Luis Rojas (Rojitas), tuvo escasa difusión en la Isla, el proyecto sustentado por Alfredo Álvarez Calderón y Ernesto Juan Castellanos, fundido al concurso de otros intérpretes nacionales, lo empinó más allá de una mera recordación por la trascendencia sonora y textual que dejó al tiempo y la universalidad toda la historia de los «Chicos» de Liverpool.

Luego vinieron, al unísono, los éxitos del Cubadisco 2007 con el Cd «Vionaika», y también los arreglos a la pieza «Detrás del tilo», compuesta por Leonardo García y vocalizada por Vionaika Martínez para las jornada del Concurso de Música Adolfo Guzmán, efectuado en abril último.

Otros menesteres lo inspiran a labores conjuntas con Heidi Igualada, Polito Ibáñez y…
Sin embargo, su obsesión antes juvenil, y desde tiempos atrás madurez absoluta, lo insufla hacia los vericuetos, la improvisación, la riqueza y la experimentación con sonoridades de la contemporaneidad y la legión histórica del jazz.

Ahora concluyó un Cd, en perspectiva de circulación por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) de España, y casi todos los temas tienen una iluminación en que subyace Santa Clara, con sus calles y gentes incólumes en una idiosincrasia cultural inigualable.
Por título: «Urban Experiences», con 12 temas dentro del canon del jazz-fusion clásico, donde la nostalgia, el divertimento y la ensoñación por la ciudad cabalga al amparo de un compositor que rastrea en la memoria para evocar el pasado.

Pucho López, conoce de los espacios más inverosímiles de Santa Clara, y a partir de la lectura del cuento «El Banco y la Estatua», escrito por Marvelys Marrero Fleites y aparecido en la revista digital Guamo, de abril pasado, encontró «justamente la historia que necesitaba para componer la pieza que cierra el disco».

Hace poco decía: «faltaba una pieza con esa onda, con esa historia», y ahí surgió: «A view from this side» y «A view from the other side», para reafirmar que «la música instrumental sugiere, no retrata; es la diferencia entre pintor y fotógrafo, más o menos. Me gusta porque es una historia local, juvenil, inocente al principio y con amor y daño también.»

En «Impostegable», una de las melodías más hermosas, el gentío infantil acata diferentes lugares, hasta prenderse de la entraña cromática que impera en todo el Cd. También incorpora «Espacios perdidos 1 y 2», dedicado a las legendarias descargas del otrora centro nocturno El Sótano, del hotel Santa Clara Libre, sitio que en antaño deslumbró a grandes de la música cubana que transitaron por allí en épocas en que «formaba parte de Los Fakires, de Esteban Riego, donde tocábamos hasta las tantas el mejor jazz contemporáneo que halla escuchado e interpretado.»

Recientemente Pucho López terminó toda la música destinada a los espectáculos coreográficos de la compañía villaclareña Danza del Alma, y ahora da los toques finales a otros Cds., en los que, seguramente, Santa Clara y sus calles, con santo y seña labran como manantial inspirador a un versátil pianista y un recio cimentador de arreglos orquestales que fulguran como carta de triunfo del espectro nacional o foráneo.

100 DE BALLAGAS

Por Luis Machado Ordetx El azar de la naturaleza trajo una recordación inmediata, no sólo para Santa Clara, sino, además, para toda Cuba: el poeta, pedagogo y ensayista Emilio Ballagas Cubellas abrazará el año entrante el centenario de su natalicio, fecha propicia, incluso, al mayúsculo tributo para uno de los forjadores imprescindibles de instantes valiosos en la Literatura nacional del pasado siglo. Digo eso, ahora que peregrinos vientos tumbaron el techo de la escuela primaria que lleva el nombre del poeta, en las cercanías de la ciudad —única de su tipo que lo honra de esa manera, gracias a la gestión de Aida Simeón Sousa, discípulas normalista-, porque será la ocasión de retribuirle a Ballagas el aporte que, desde el sentido de la modestia y la dedicación, dejó como otros de su estirpe en Santa Clara, territorio al que llegó en 1933 y lo abandonó en 1948 cuando la salud física menguó las fuerzas espirituales y sociales. Existen testimonios orales y documentales que aseguran a Santa Clara un peldaño de inestimable valía, por encima de la natal tierra agramontina [Camagüey, 11 de noviembre de 1908-La Habana, 11 de septiembre de 1954], y a su vez de la efímera huella en el poblado de Buenaventura, en Holguín, y también a La Habana, para un reconocimiento sin precedentes que resarza la deuda impagable que tenemos los residentes aquí con el autor de Júbilo y Fuga [1931]; tal vez el único libro que escribió sin tener en cuenta a nuestras calles y su gente. De allá acá, la pisada por la ciudad y su devenir cultural, lo persiguió como una constante: Cuaderno de poesía negra, editado en 1934 en la imprenta La Nueva, de Villuendas e Independencia, con grabados en linolium de González Puig y Ravenet Encuerdo, y luego las colaboraciones en la revista Umbrales, de Dámasa Jova y el ánimo literario a los jóvenes escritores Jorge Cardoso, Domínguez Arbelo y… Justo después vinieron otros textos que formaron los poemarios Sabor Eterno, Nuestra Señora del Mar, Décimas por el júbilo martiano en el año del centenario del Apóstol José Martí, así como traducciones, conferencias y el articulismo dedicado a la prensa plana o radial. Nada como Santa Clara para verlo bregar otra vez, no en la sombra, entre el alumnado de la Escuela Normal para Maestros, donde ocupó durante tres lustros la cátedra de profesor de Gramática y Literatura, sitio en el cual avivó, junto a Pepilla Vidaurreta y Revenet Encuerdo,  el proyecto vanguardista y renovador de las pinturas murales concluidas en esa institución docente en diciembre de 1937.                     La trascendencia de Ballagas no puede quedar sólo en el recuerdo, porque, incluso, antes que otros territorios cubanos o extranjeros (Francia, España o Estados Unidos, lugares donde residió por breve tiempo), formen calendarios de disertaciones teóricas, Santa Clara, como ningún otro sitio, tiene aún latiente el privilegio de su estancia artística y vivencial para contarla a la Historia

VILLACLAREÑOS EN MADRID

VILLACLAREÑOS EN MADRID

Por Luis Machado Ordetx 

Recién acabó el concierto madrileño de la gira europea de Chucho Valdés Quintet & Bebo Valdés, y la prensa española no dejó de elogiar las actuaciones espectaculares de dos coterráneos que desde hace tiempo integran el colectivo que acompaña hasta el desvelo a ese negro majestuoso nombrado Jesús, ganador en cuatro ocasiones de Premios Grammy en la categoría de jazz latino.

Obligada referencia hago al bajista Lázaro (Fino) Rivero, y también a Juan Carlos (Peje) Rojas, el «El Hidalgo del drums», oriundos, uno y otro de extremos antinómicos que van desde la serranía de Manicaragua, a las costas de Caibarién, tal como prefiere denominarlos el propio Chucho, quien del elogio pasa a la exigencia artística y musical y queda extasiado ante los solos de improvisación que ejecutan en cada actuación.

El público aplaudió, y de pie en el patio del Conde Duque,  donde ocurrió el recital del jueves, con el propósito de perpetuar las festividades por los veranos de esa Villa —según la tradición anual—, estuvieron acompañados por Bebo Valdés, el inconfundible Patriarca del piano, casi ya nonagenario, padre de Chucho y de María Caridad —acompañante también en la gira—, además de Yaroldis Abreu, hacedor de la congas.

 Hoy estarán en la Granja de Segovia, un auditorio cercano a Madrid, y el domingo irán a Paris, para después volver a predios de Alicante, balneario del levante español y seguir a Zaragoza, hasta arribar a Roma y otras ciudades europeas en una travesía que se inició el pasado 7 de julio  y terminará el 3 de agosto. 

En Conde Duque la presentación del jueves último era por hora y media, pero las descargas de los villaclareños, junto a Abreu y los Valdés, obligó a una persistencia que duplicó ese tiempo, y según criterios de Chucho, el periplo constituye un sonado éxito de la música cubana y en particular del jazz latino en el Viejo Continente; mientras Bebo responde que cuando «le quiten el piano se morirá, porque ese instrumento constituye el aguante de toda su existencia artística y espiritual». 

Los europeos, en la península Ibérica, tanto en teatros, como en calles y plazas de las ciudades donde actúan los «muchachos» de Chucho Valdés, incluido Bebo, tributan aplausos, y muestran respetuosidad ante una música que jamás agota esas riquezas armónicas en que confluyen las huellas africanas y españolas como herencia única en la futuridad.

DESLINDES ARTÍTICOS

Por Luis Machado OrdetxJamás es de interés volver en torno a un asunto tratado con anterioridad: algunas cartas recibidas en la Redacción Cultural lo instan, sobre todo la suministrada por Juan José Pérez Herrera que, desde la calle Adolfo Ruiz número 91, en Remedios apunta su conformidad con el comentario Raiting con Fantasías, publicado hace dos sábados en esta página, y en el cual evalué fallas de la programación humorística que transmite la emisora CMHW y la que se inserta en Tele Cubanacán. Incluso, los remitentes dicen que el espacio «La Zambomba», del que hablé, se reprisó en tres ocasiones seguidas sin la debida respuesta explicatoria a la audiencia. No lo afirmo y tampoco lo desmiento, pues sólo atiné a precisar apreciaciones teóricas y el punto de vista personal sobre el discurso y los niveles de actuación artística en los que descansa su realización. Otro asunto de similar rango recaba detenimiento en las valoraciones de una novela que, desde su inicio, marcó una ruptura estilística dentro de los montajes dramáticos de eficiencia y prestigio artístico al que acostumbra un colectivo, merced a las idas y venidas de algunos actores y actrices (de o hacia el medio) por razones obvias. No sé cómo apareció entre ese elenco una pieza literaria de poca estirpe, como «Se enredó Bejuquera», de la autoría de Armas Duque, lindante, además, con el humor más absurdo que propician enredos de todo tipo, y alejada, además, de los conceptos propios que esgrime el espacio estelar de la media mañana, y en reprise de la noche, por la CMHW. Allí hay personajes tan episódicos que se pierden por capítulos y a la altura de los 60, apenas vuelven por ese escenario ficticio que ampara el micrófono. Hasta esa variante del personaje-narrador, y no a la inversa, que realiza el versátil y reconocido Samuel Urquía, queda mal parada por sus intromisiones constantes. Por fortuna ya está a punto de remate esa novela, muy distante de aquella homóloga que escribió Samuel Feijóo para la lectura reposada, y con el tiempo llegó al cine y la radio: Juan Quinquín en Pueblo Mocho.   Un respeto mayor recaban los públicos, y «Se enredó Bejuquera» falla en eso, según la apreciación. Otra cara tiene «Las tierras del Sin Fin», novela   transmitida por una emisora que, desde hace muchos años tiene en su cuadro dramático un puntal envidiable en la realización y la audiencia. Contra viento y marea, durante un lustro, ese equipo sorteó escollos ante el cierre de los estudios habituales y desde uno improvisado en Tele Cubanacán, hizo montajes tan encomiables que, con aplausos, repercusión social y artística, lo erigen entre los más sobresalientes del país. Y, a veces pregunto, ¿faltarán escritores o adquirir «enlatados» es más fácil que producirlos? Porque, el criterio de selección de «Se enredó…» fue imperfecto, según la distinción, con pocos aportes en la tradición del colectivo y del espacio seleccionado. Eso sucedió también meses atrás, con el arribo de cuentos y teatros (escritos o adaptados) desde Radio Arte, al atribuir conceptos y presupuestos artísticos diferentes a los que se difunden aquí. Nuestros escritores y actores o actrices, desde épocas fundacionales de  CMHW, dieron y dan pruebas de valías para reconstruir una realidad social. Sería excelente cuidarlos en extremo sin que imperen criterios unilaterales que impongan montajes aislados que no deslinda entre lo bueno o lo malo, y al final se lastre el prestigio cultural y de recepción ganado en los públicos.

¡OH!, LA HABANA, SOLO EXPECTATIVAS

PERIODISTAS Y DECIMISTAS