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PERIODISMO

MANOLO FERNÁNDEZ EN VARADERO, CUBA

MANOLO FERNÁNDEZ EN VARADERO, CUBA

Por Luis Machado Ordetx

Manolo Guillermo Fernández García, el artista de la plástica más longevo de Santa Clara, ciudad a la que tomó en adopción al tercer año de su nacimiento en 1925 en el poblado avileño de Majagua, anda de pláceme por el homenaje que hace pocos días tributó el Museo de Varadero, en Matanzas.

Allí, Ciudad Balneario donde reside el artista desde 1990, quedó inaugurada una exposición retrospectiva que el creador denominó «Motivos Abstractos», especie de transfiguraciones que desde la década de los años 80 del pasado siglo, ideó con el propósito de recrear alegorías fantamagóricas del folklore insular.

Paisajista consumado, y pedagogo por extensión, Fernández García saludó el aniversario 86 de su natalicio, con una muestra que recoge 15 piezas laboradas en técnica óleo/acrílico, y donde descuellan figuraciones imaginativas entre luces y sonidos; motivos que permiten fantasear el espacio de ensoñaciones que, por años, el creador deposita durante el acto de elucubraciones de los sueños.

Graduado a principios de 1950 en la Academia de San Alejandro, en La Habana, Manolo, como gusta que lo llamen en el locuaz desempeño de la palabra, intervino, primero como estudiante y luego como pedagogo en la creación de la Escuela de Artes Plásticas «Leopoldo Romañach», de quien fue discípulo, y privilegió el gusto por el paisaje cubano, las recreaciones insulares de nuestras costas y el retratismo.

Amigo personal de Wifredo Lam, a quien lo unieron labores de creación durante las visitas que el más universal de los pintores cubanos realizó antes de fallecer a su natal Sagua la Grande, Fernández García también incursionó en misiones pedagógicas junto Carmelo González, Ernesto González Puig, Apolinario Chávez y Mateo Torriente, y creó el Estudio Libre «Fidelio Ponce de León», en Camagüey, así como otro similar en la Villa del Undoso —territorio al norte de Villa Clara—, sitios a los que se trasladó de manera transitoria para impulsar el desarrollo de las artes visuales y formar un gusto por la creación artística.

En 1951 ganó dos reconocimientos en las universidades de Tampa y Ciudad de México con piezas que abordaron el paisaje insular de Cuba, y en 1991 la ciudad alemana de Hidesheim, acogió con beneplácito una amplia exposición pictórica que mostró sus principales hallazgos como recreador de las bellezas inigualables de la flora autóctona del ámbito rural y urbano de la Isla Caribeña.

Declarado Hijo Adoptivo e Ilustre de Sagua la Grande y Varadero, respectivamente, Santa Clara aún aguarda por un reconocimiento a Manolo Guillermo Fernández García, uno de los artistas de la plástica más prolíferos de este territorio, al cual entregó sus principales desvelos como creador y formador de generaciones de pintores en la antigua provincia de Las Villas, escenario de sus principales acciones paisajísticas.  


DANZA DEL ALMA; MÁS ALLÁ DE UNA «JIRA» DESCOMUNAL

DANZA DEL ALMA; MÁS ALLÁ DE UNA «JIRA» DESCOMUNAL

Por Luis Machado Ordetx

Sé del impacto reflexivo que dejaron esta semana los bailarines de Danza del Alma entre los caraqueños. Al menos, así lo cuentan despachos de prensa y mensajes de amigos que apreciaron los aplausos del público que asistió a las seis funciones brindadas por la compañía villaclareña en áreas del Teatro Teresa Carreño, plazas y calles circundantes de la capital del país, centro que acogió la celebración del Primer Encuentro Cultural entre Cuba-Venezuela que concluye hoy por la tarde con un concierto la Orquesta Filarmónica Nacional, dirigida por el maestro Pedro Mauricio González.

Nada sorprende de la compañía dirigida por el maestro Ernesto Alejo Sosa; hay un arte en la apreciación por desdoblarse en medio del sentido comunitario; emancipatorio y estético. Ahí estriba uno de sus galardones; principio indagatorio que va más allá de los prejuicios, tabúes e irreverencias que, luego de una exhaustiva investigación,  muestran los discursos coreográficos tomados a partir de los propios conflictos existenciales que rondan al hombre en la modernidad.

El enfrentamiento entre el ser y el estar; el ir o el venir desde una óptica contemporánea de los que convivimos en o desde Cuba, por supuesto, marcan una diferencia raigal dentro de un territorio del interior del país. Nada  en esas coreografías está reñido con el sentido expresionista que capta los entuertos, los conflictos, las ansiedades y las pasiones espirituales que asumen el hombre como ente social o individual. Esa es la vivencia que recrea Danza del Alma; es un código para el disfrute y el instante del desmontaje de la realidad ; sublimizar; simbólica; tangencial.

Pensar siempre de acuerdo a presupuestos y conceptualizaciones teóricas propias, enriquecidas en el debate plural, forma parte del canón alegórico que inscribe desde hace tiempo los postulados teóricos de Alejo Sosa. También es una meta trazada por los coreógrafos que lo asedian desde predios villaclareños, quienes también devienen en hacedores de nuevos derroteros; en armadores de otros discursos análogos.

Ahí reside el éxito de muchos de los más recientes discursos escénicos, entre los que aparecen “Pelotón” y “Skape”, por solo citar dos. Habría que incluir en la lista a «La luna en el bolsillo», «El silencio de los parques», «Las cosas que se ocultan», «Juegos de Guerra» y «Machos», todas de Alejo Sosa, así como la incorporación al repertorio de «Tráfico de lunes para la estupidez cotidiana», de Nikolai Almeida,  y el vital asesoramiento coreográfico que brinda la maestra villaclareña Selene Rodríguez Matamoros.

Vino ahora la primera gira internacional por Sudamérica, y justo Caracas —luego de dos cortas temporadas por Francia el pasado año—, brindó la posibilidad que otros públicos foráneos tasaran el arte y el discurso danzario de los coterráneos.

 Otra prueba de asentimiento llegó con la reverencia del auditorio congregado en la Sala Juana Sujo (perteneciente a la Fundación Casa del Artista, radicada en el Bulevar Amador Bendayán, de Quebrada Honda, en la Parroquia El Recreo); allí se apareció la pieza coreográfica «Autodiscurso», de Alejo Sosa, cierre del espectáculo de las compañías que representaron a la Mayor de las Antillas el  Encuentro Cultural que durante una semana azotó plazas, calles y salas del Teatro Teresa Carreño, de la capital.

Varias fueron las compañías isleñas que estuvieron allí (Danza Unidos, Compañía Rosario Cárdenas, Teatro de la Danza del Caribe, Contemporánea de Cuba, Endedans, Retazos, y Talares, de Villa Clara),  y Danza del Alma; todas dieron un toque distintivo con sus diferentes discursos estéticos; sus fundamentos coreográficos.

 Sin dudas, ese encuentro cultural de las artes escénicas y musicales, fruto de la solidaridad y cooperación entre ambos países miembros del ALBA, abre más puertas a los villaclareños en ese necesario e imprescindible intercambio de conocimientos y saberes que reclama el hombre cuando indaga en el por qué los conflictos existenciales del ser individual o social; patrón conceptual y estético en la mirada inquisidora a la realidad.

No por gusto, los coreógrafos Eduardo Rivero Walter —Premio nacional de Danza—, Rosario Cárdenas (DC), y los profesores Luis Roblejo y Jorge Abril (DCC), y Selene Rodríguez Matamoros  (Danza del Alma), formaron parte de la comitiva cubana que brindó talleres y conferencias sobre técnica y entrenamiento de la danza moderna antillana a bailarines profesionales venezolanos dispuestos a intercambiar criterios; a sumar juicios artísticos.

Eso dejó las sesiones prácticas y teóricas recibidas por  quienes  concurrieron a los espacios de la Universidad Nacional Experimental de las Artes, Plaza Morelos; propósito que tiene su prolongación a partir del próximo domingo, y hasta el 30 de marzo, en otros 14  estados del país sudamericano.

Otra vez será ocasión, para que, Danza del Alma y los artistas cubanos que forman parte de esa Cooperación Cultural, compartan saberes y refuercen proyectos estéticos que observen y provean en el hombre reflexiones y discursos capaces de espolear en nuestras   propias realidades sociales.

EL ÚLTIMO E ¿IRREPETIBLE? GRANMMY DE CHUCHO VALDÉS

EL ÚLTIMO E ¿IRREPETIBLE? GRANMMY DE CHUCHO VALDÉS

Por Mercedes Rodríguez García

Grabado con su flamante agrupación, Afrocuban Messengers, Chucho steps se
impuso en la categoría de mejor álbum latino de jazz. Se trata de un disco de rupturas de las combinaciones típicas del jazz y la música afrocubana, calificado por él mismo como «su proyecto más ambicioso, un trabajo arduo, recorrido por un espíritu innovador y el afán de crear algo nuevo».
 
Contiene piezas memorables entre las que destaca un danzón iniciado con ritmo de chachachá. Hay también homenajes a otros grandes del jazz como el New Orleáns dedicado a Wynton Marsalis y un Zawinul mambo, que funde a la perfección tradición y vanguardia y delata la admiración e influencia que el tecladista Joe Zawinul ejerció sobre él. Por supuesto, no falta Misa negra, un guiño de complicidad a su antigua agrupación, Irakere.
 
El cuarteto que lo acompaña  es una compleja maquinaria exquisitamente afilada. Yaroldy Abreu Robles, baterista, conoce que sólo constituye el apoyo de un gigante; el bajista, Lázaro Rivero Alarcón, ¿cómo hace para sostener tanta polirritmia?, y el Ramsés Rodríguez Bazalt, un «volcán que entra en erupción para incendiarlo todo cuando Chucho pide fuego a la percusión» y sus manos riegan combustible de alto octanaje al teclado.
 
 
              Virtudes ancestrales y estudiadas
 
Sería lugar común o frase echa escribir que a Chucho Valdés la música le corre por las venas o que yace en sus genes proveniente de los ancestros africanos, porque desde los tres años se sentaba al piano a tocar de oído. Entonces los vecinos más próximos de su Quivicán natal se acercaban al padre para decirle que Jesusito era un niño prodigio.
 
En realidad Chucho es sincero y reconoce que «si tocaba el piano a esa edad,  él no lo recuerda. «Mi padre dice que cuando él trabajaba en Tropicana como subdirector y arreglista de la orquesta, alguna vez que él había salido, quedaron sobre el piano dos partituras. Cuando regresó a recogerlas, sintió que alguien estaba tocando. Pero no estaba aporreando, estaba tocando melodías en el piano. Entonces corrió a ver quién era, y me encontró a mí, según él.

Le pregunta a mi madre "¿Y esto cómo es?, ¿tú le enseñaste?" y mi madre dijo: "No, yo nunca. Lo único que veo es que siempre que tú tocas él está atrás viendo". Cachao es testigo de esto porque ellos son contemporáneos y él visitaba mucho mi casa».
            
Pero Chucho sí ha estudiado muy bien el piano, y piensa que «en principio es así, pues hay que dominar el instrumento para sacarle lo que uno quiere y hacer la música que uno quiere, ya que la música es un lenguaje, un lenguaje diferente, el único lenguaje universal realmente ¿no? y es una forma como de hablar o de decir las cosas. Así como se habla un poco turbio y así se toca, se puede hablar claro, que las cosas lleguen más fácil».
 
Sin embargo no fue hasta los años 60 del pasado siglo, cuando un «breve calentamiento» en la agrupación Sabor de Cuba, dirigida por «papaíto» Bebo, unido a la fundación en 1967 de la Orquesta Cubana de Música Moderna, revelaron al creador. Un creador lo suficientemente extraordinario para declararlo con —solo 29 años— un gran compositor y uno de los cinco mejores pianistas de jazz en todo el mundo.


En realidad Chucho Valdés es de esos músicos que estudia y ejercita a toda hora, de los que él mismo se «aprieta la tuerca». Para él un compromiso, una manera de superar lo hecho con anterioridad; una  exigencia que «te va elevando a sí mismo, a tus músicos y el público te respeta».
 
 
               Crear con espíritu innovador
 
Un ejemplo fehaciente de lo anterior es el álbum premiado, identificado por el propio Chucho como «su proyecto más ambicioso, un trabajo arduo recorrido por un espíritu innovador, el afán de crear algo nuevo». En fin, una secuencia de 50 compases que no se repiten, con lo cual se propuso transportar «la música folclórica a un estado de ingravidez». ¿Logrará superar esta maravilla?
 
Muchos sienten el piano de Chucho «como si sus manos estuvieran sobre una tumbadora», lo que no es más que una especialísima manera de su pianística con sentido rítmico de la percusión. Como él mismo ha dicho, «su fuerte», denominado Afrocuban jazz o Latin jazz.            
 
En declaraciones difundidas por Twitter y su página de Facebook, Chucho aseguró sentirse feliz con este nuevo gramófono y rubricó la afirmación con una frase resoluta: «¡Viva la música!».
 
Por su trayectoria en el arte --incluye la docencia--, ha recibido en Cuba las medallas por la Cultura Nacional, Alejo Carpentier y Félix Varela, y los grados de Doctor Honoris Causa en las universidades de Canadá y La Habana.
 
 
 

CARACAS RECIBE A «DANZA DEL ALMA»

CARACAS RECIBE A «DANZA DEL ALMA»

Por Luis Machado Ordetx

La compañía villaclareña Danza del Alma arribó este sábado a Caracas para intervenir a partir de la semana entrante en el Festival Internacional de Solos y Duetos, un encuentro anual que organiza Venezuela en virtud de  los convenios artísticos con la Mayor de las Antillas y en el cual participan agrupaciones de ese país Bolivariano y del área del Caribe.

Por vez primera, Danza del Alma, con 15 años de fundada y dirigida por el coreógrafo Ernesto Alejo Sosa, hace un periplo artístico por Venezuela, invitada de ocasión por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, la Fundación Compañía Nacional de Danza (FCND) y el Instituto de las Artes Escénicas y Musicales (IAEM) de ese país andino, patrocinadores del certamen competitivo.

El pasado año el Ballet Contemporáneo Endedans, de Camagüey, figuró entre los contrincantes, y ahora tocó a la compañía villaclareña representar a Cuba en un festival al que asisten reconocidos bailarines y coreógrafos de la región dispuestos a conquistar los máximos premios en acciones artísticas que expresen la gestualidad corporal a partir de un diálogo unipersonal o en formato de duetos.

A parte de las sesiones competitivas en el Teatro Teresa Carreño, de Caracas, las agrupaciones artísticas que concurren a la cita, mostrarán al público capitalino espectáculos danzarios en plazas, calles, casas de cultura y museos de la capital venezolana.

Esta intervención en suelo Bolivariano constituye la tercera gira internacional de Danza del Alma, tras dos periplos anteriores por regiones francesas, y según declaraciones exclusivas de Alejo Sosa, llevan a la competencia las coreografías «La luna en el bolsillo», «El silencio de los parques», «Las cosas que se ocultan», «Tráfico de lunes para la estupidez cotidiana», «Juegos de Guerra» y «Machos», todas de su autoría.

Danza del Alma, desde hace años constituye una institución artística formada solo por hombres, y en esta ocasión llevan en roles de solista  o de duetos a Greice Díaz, Jorge Pausant, Nikolai Almeida, Greicer López y Jean Michel González, quienes a partir de los montajes coreográficos ofrecen al espectador la lucha del individuo frente a su destino, las angustias existenciales y espirituales y el discurso plural que trasciende ante los vericuetos sociales de la contemporaneidad.

También la Compañía Puropie!, del estado venezolano de Táchira compite en el certamen con la pieza «En busca del tiempo perdido», idea y composición original de la coreógrafa villaclareña Selene Rodríguez Matamoros —integrante del colectivo de dirección de Danza del Alma—, quien a finales de 2010 impartió junto al pedagogo y bailarín  Yasim Herrera Guerra, otro coterráneo del territorio central cubano, cursos y talleres de técnica de la danza moderna en esa región andina.

Rodríguez Matamoros y Herrera Guerra —director de la agrupación Talares—, luego de regresar en diciembre último a Santa Clara después de concluido el Encuentro Coreográfico Cuba-Venezuela 2010, retornaron a ese país  por lo que resta de este mes y parte del entrante para asistir al certamen de Solos y Duetos que transcurre por estos días, y ofrecer, simultáneo a las sesiones del certamen, clases y talleres de técnica de la danza moderna cubana y composición a bailarines integrantes de compañías profesionales del país Bolivariano.


RUSOS SINFÓNICOS EN VILLA CLARA

RUSOS SINFÓNICOS EN VILLA CLARA

Por Luis Machado Ordetx

La música de Jachaturian y Prokofiev, dos de los más grandes compositores  rusos del pasado siglo, y también textos inconclusos del notable Borodin, un decimonónico que hurgó en el folklore y la historia popular de esa región europea, constituyen parte de los altos vuelos artísticos que tributa en los últimos tiempos la Orquesta Sinfónica de Villa Clara.

De la mano de los directores —incluyendo a invitados—, persiste un empeño de renovación y firmeza instrumental en los prominentes espectáculos que prodiga el teatro «La Caridad», el principal coliseo de la ciudad.

El viernes en la noche hay un programa de lujo; reposición que irá al siguiente día a Sancti Spíritus, oportunidad casi única para que los yayaberos disfruten de una institución musical que, tras las efímeras salidas a Cienfuegos y Ciudad de La Habana —invitada al recién finalizado Festival Internacional de Ballet—, representa una exclusividad del centro del país. La cartelera del teatro anuncia a Iván Valiente, maestro invitado, y a la violinista Ivón Rubio, como instrumentista de similar condición.

En el repertorio aparece la marcha «El amor por tres naranjas», un texto musical escrito en 1918 por Serguei Prokófiev (1891-1953), con basamento literario tomado de un cuento oriental adaptado por Cario Gozzi; pieza que, luego de olvidada por décadas posteriores, retomó la avidez del público por el sentido alegórico, originalidad, y versatilidad de conocimientos que despierta  en el receptor.

De Alexander Boridín  (1834-1887), uno de los miembros del grupo de los Cinco, traen a la escena las «Danzas Povlotsianas», de la ópera «El Príncipe Igor», completada e instrumentada por Rimsky Korsakoff y Alejandro Glazunoff tres años después para su estreno en San Petersburgo luego de la muerte de ese músico, químico de profesión.

Aunque el programa de «La Caridad» no lo dice; al menos no se esclarece en la cartelera, constituye un texto musical fruto de tres autores (Rimsky-Korsakoff instrumentó el prólogo y los actos primero, segundo y cuarto, así como  la marcha polovtsiana, y  Glazunoff terminó los restantes números del tercer acto y reconstruyó la obertura legada por Borodin), hecho que ofrece mayor valor histórico a esa pieza teatral.

De la ópera «El Príncipe Igor», tal vez una de las más bellas de la historia musical, afirman algunos críticos, no solo por su estructura dramática y artística; sino, además, por los valores patrióticos que encarnan los personajes en los que se desenvuelve la trama, se pasará a la paleta orquestal de Aram Ilich Jachaturian (1903-1978), considerado uno de los músicos prolíferos en la escritura orquestal para cine y teatro.

El texto musical viene en esta ocasión de plato fuerte de la OSVC: invitó a la joven violinista Ivón Rubio a interpretar uno de los textos más sensuales y líricos que compositor armenio ideó a comienzos de la década del 40, fecha en que abrió la plenitud de su carrera artística: es el «Concierto para Violín y Orquesta»; una escritura  clave en cualquier repertorio sinfónico.

Si bien la música del ballet «Espartaco» se instituye en la composición más conocida de Jachaturian;  el «Concierto…», junto a otro homólogo que dedicó al «piano y orquesta», son de esas partituras que le dieron crédito internacional, pues evidenció  que el músico o el bailarín, debían transmitir al público, al receptor,  emociones frenéticas que enaltecieran el sentido espiritual y extrovertido de la  sensualidad del sonido.

Esos encarnan conceptos notorios en la triología de esas partituras que escribió y definió un el lenguaje para piano, violín y violonchelo, hechos que por vez primera en Villa Clara, y mañana en Sancti Spíritus, la joven instrumentista Ivón Rubio y la OSVC, fundamentarán el porqué retomar la gracia del «Concierto para Violín y Orquesta» junto a una institución cultural que, dirigida ahora por el maestro Iván Valiente, tiene agallas para sostener los valores artísticos y estéticos que la erigen entre las más descollantes del país.

PINTORA; UNA NIÑA DE HISTORIAS Y FANTASÍAS

PINTORA; UNA NIÑA DE HISTORIAS Y FANTASÍAS

Niña cubana que, desde muy pequeña, hace de la pintura una pasión más allá de los límites de su inocencia. Por segunda ocasión escenarios expositivos de la ciudad de Santa Clara muestran al público parte de sus últimos montajes artísticos.

Por Leydi Torres Arias

«Yo quiero tener un pelo tan largo como el de las princesas, por eso un día, cuando tenía cinco años, me comí todo lo que me sirvieron en el plato». Realmente tiene el pelo largo, casi hasta la cintura; pero  cuando se dibuja, alarga con color negro sus cabellos.

A Hermaiony de la Caridad Villa Machado le gusta su pelo, tanto como las historias de hadas. Disfruta hacer muchas cosas, como toda niña de seis años, pero sobre todo, le encanta pintar.

Cursa el primer grado en la escuela primaria «René Fraga», y mantiene desde el 27 de diciembre y durante este mes de enero, una exposición de artes plásticas en la Casa de Cultura «Juan Marinello», en Santa Clara.

Para la presentación de esta muestra, Hermaiony hizo un autorretrato, lo recortó cuidadosamente, lo pegó en cartulina y le pidió a su papá que escribiera, con letra bonita, los datos correspondientes.

Sin embargo, esta exhibición, «Sueños en papel», no es su primer acercamiento al público. Antes, en octubre de 2010, mantuvo una muestra titulada «Mis 6 añitos de artista», en la Casa de Cultura «Chichí Padrón» de la comunidad Los Sirios, donde vive. En aquella primera ocasión Hermaiony, al ver varios de sus dibujos colgados, se sentó en el piso del local y comenzó a pintar.

Como desde temprana edad desarrolló habilidades para las artes plásticas, la han incorporado, recientemente, a talleres de creación. Y cuando llega a su escuela, cuanto sabe, se dispone a enseñarlo a sus amiguitos.

El ingenio e imaginación de esta niña es sorprendente. Utiliza lápices de colores, crayones, plumones, acuarela, y además, guarda los envoltorios de dulces que se come, para luego crear figuras. Le encanta manejar las tijeras para cortar las hojas de papel y hacer lo que ella llama copos de nieve.

Cuando tenía menos edad, y sus padres la llevaban a un restaurante, Hermaiony tomaba las servilletas, y ahí mismo, entre platos, se dedicaba a pintar. En una ocasión, cuando el camarero fue hasta su mesa para anotar el pedido, ella le solicitó el lapicero y terminó por plasmar la figura del hombre en el momento en que le llevaba una copa de helado. Porque además le encanta el helado, «y el que más me gusta es el de chocolate».

Cuando iban a la playa, agarraba varios caracoles, y sobre la arena ponía forma a las ideas que tenía en mente.

Sus colores preferidos son el rosado, el violeta y el rojo, «pero de todos, mi favorito es el rosado». Elige pintar sirenas, princesas, caballos y unicornios. Entre los dibujos animados disfruta de la serie Winx y las películas infantiles, «pero no Blancanieves ni Pocahontas».

Cada trazo que deja en el papel constituye una historia. Así, luego de culminar una sucesión de dibujos, hilvana cuentos que le dicta a su mamá con tal rapidez que la madre debe apurarse para poder escribirlo todo.

El día que conocí a Hermaiony, ella estaba un poco acatarrada y había tenido fiebre la noche anterior. Sin embargo, de buena gana dibujó para mí, escribió su nombre, para que yo no cambiara las letras de lugar, y cuando terminó comenzó a zapatear como si perteneciera a la compañía Riverdance. Entonces me confesó que disfruta también el baile, y más si es ballet o baile español. Para ella, la justificación es sencilla: «cuando mi mamá me pone zapatos de tacones, me gusta hacer cosas con los pies».

Hermaiony tiene un mascota; un perro blanco y peludo al que ella nombró, de forma muy original, Dálmata Suky Flopy. ¿Tres nombres?, le pregunté. «No, es que, imagínate, todo el mundo tiene un nombre y dos apellidos, ¿no?»

SANTA CLARA; CIUDAD DE EXTRAÑEZAS

SANTA CLARA; CIUDAD DE EXTRAÑEZAS

Por Luis Machado Ordetx

El sonido no puede propagarse en el vacío; así lo demostró Otto Von Guericke en 1654 cuando abordó los experimentos con los hemisferios de Magdeburgo. Los rumores en torno a  trasformaciones ambientales o arquitectónicas que acontecen en la ciudad, obligan, por supuesto, a recapitulaciones. Ojala, no quede solo en alerta.

En las remodelaciones de edificaciones hay dos fuerzas; una inmersa en ciertos empecinamientos y voluntarismos —al margen, incluso de disposiciones legales—, y otra que demuele sin, al menos, sacar provecho a duraderos recursos materiales que extirpa. Los ejemplos sobran.

Los especialistas del Centro de Patrimonio Cultural devienen en  atajadores de las “transformaciones” mal concebidas en una ciudad interior, como Santa Clara, con 321 años de fundada tras la diáspora remediana de julio de 1689.

Llegan quejas públicas, y en ese propósito, las “manos” están atadas; entre la espada y la pared. Ahí se notan las irregularidades reconstructivas del bulevar, ubicado en el entorno del Parque Vidal,  Monumento Nacional.

En Las Arcadas se rompió el hormigón fundido y se colocaron tuberías galvanizadas todavía por soterrar; hubo pinturas de fachadas no acordes con lo reglamentado; abundan cablerías exteriores, situadas en franca chapucería, y el “Guije de la Ciudad”, hecho de piedras de mármol verde, aparece constreñido. Las  vallas colocadas en forma de pretil en una TRD- Caribe —en Máximo Gómez e Independencia—, le restan hidalguía.

Lejos de embellecer, esas empalizadas de los altos, desentonan y deforman la originalidad arquitectónica del lugar. No sé cómo eso se permitió y algunos lo aplauden.

El “Guije de la Ciudad”, idea y ejecución del artista de la plástica Ramón Rodríguez Limonte, es un emblema sociológico considerado una exclusividad entre los villaclareños seguidores de los presupuestos míticos de Samuel Feijóo. Al menos, si la concepción originaria quedó detenida en el tiempo, debió buscarse una “solución” acorde a los fundamentos estéticos y arquitectónicos del boulevard.

Dicen, y al menos la chapucería es evidente, que el enchapado de  la desencoladura de la calle Padre Chao —entre el Hotel Santa Clara Libre y la Casa de Cultura Juan Marinello—, se ejecutó sin tener en cuenta las regulaciones urbanas y, además, careció de licencia constructiva. Fuentes confiables aseguran que está detenido y se requieren corregir sus fallas técnicas.

¿Cómo es posible remediar nuestra economía con esos despilfarros? De un globo hecho de azufre, Von Guericke hizo brotar una chispa; en este caso informativa: las oficinas del Banco de Crédito y Comercio, en Luis Estévez y Cépedes, se remodelan y amplían hacia el interior.

 En la primera mitad del siglo pasado allí estuvo el “Hotel Santa Clara”; antes tuvo códigos arquitectónicos de fachada ecléctica. Las remodelaciones posteriores que lo acercaron al movimiento moderno; incluyeron alteraciones relevantes en la edificación: adición de marquesina, enchapes, rejerías y…

A principios de semana muchos transeúntes permanecieron intrigados por las eliminaciones de la marquesina. Así lo sugirió  Patrimonio Cultural. La institución dejó otras especificaciones al proyectista y ejecutores, incluidas las eliminaciones de los enchapes de fachadas que disponían de losas de mármol rosado y cerámicas de color marrón. Las primeras fueron quitadas a barreta y mandarrias; las segundas, de escaso valor, fueron retiradas con una perfección inaudita.

Aquellas de mármol, fueron hechas añicos; casi seguro ya no podrán utilizarse como propusieron los conservadores del Patrimonio: incorporarlas al nuevo estudio de las fachadas e interiores de la instalación. Hasta la señalética, obra artística  de  Juan Orlando Torres —con la imagen de Céspedes—, se deshizo en pedazos por la impericia de los constructores.

Allá, en la salida de la ciudad, hallo los locales de la Empresa Mayorista de Productos Alimenticios y Otros Bienes de Consumo. Transforman los exteriores de la entidad para ganar terreno en las descargas de mercancías, y también seguridad al inmueble; cosa lógica. Pero, a qué precio: delimitan el espacio público y deterioran la imagen paisajística y arquitectónica del sitio.

¿De qué manera? ¡Ah, pues…! La antigua pista de combustible de la Shell, con su placa volada, es fracturada en dos por una cerca perimetral que nada tiene que ver en belleza con el entono urbano. Y me preguntó, ¿qué barbaridad? A pesar de los esfuerzos de los expertos en Patrimonio Cultural, eso ocurre en una ciudad de extraños estancamientos en la protección y conservación de aquellas edificaciones que todavía está ahí, como garantía insoslayable del paso del tiempo y la historia de nuestra cotidianidad.

DANZA DEL ALMA; MUESTRARIO DEL CAOS MODERNO

DANZA DEL ALMA; MUESTRARIO DEL CAOS MODERNO

Por Luis Machado Ordetx
                            
Un juicio de gusto desde los postulados de Kant, hace referencia al  sentimiento que despabila la sensibilidad del sujeto ante una representación artística a la cual se acerca por complacencia. El filósofo abordaba el concepto del sensus communis; o sea, el sentido comunitario y emancipatorio del acto estético en que se difunde un pensamiento libre de prejuicios; de tabúes; de irreverencias.

Eso trajo la compañía Danza del Alma el fin de semana anterior con la puesta en escena de las dos últimas coreografías de Ernesto Alejo Sosa: “Pelotón” y “Skape”, concebidas para pensar por sí mismo; pensar en lugar del otro, y por supuesto, pensar siempre de acuerdo a postulados y concepciones propias.

Ambas piezas constituyeron estrenos de lujo para el teatro “La Caridad”. Fueron el cierre de la VI temporada Para Bailar en Casa del Trompo, y como lo bello,  “objeto de un placer desinteresado”, no tiene explicación; representa una particularidad indefinible que surge  cuando el hecho artístico es percibido por un sujeto, saco algunas conclusiones.

En tres lustros de creada, Danza del Alma, confirma otra vez su espíritu vanguardista en el discurso; se desboca hacia la libertad gestual y los confines imperantes en la métrica y el ritmo del cuerpo; es ir, incluso, hacia la provocación del espectador con el manejo de aquellos conflictos espirituales que rondan al individuo en sus desafueros sociales.

“Skape” es precisamente eso; una muestra danzaria que desata las represiones interiores del cubano contemporáneo; es un combate existencial en el cual se abordan los trances de la emigración a partir de una poética del movimiento. Persiste en ese intercambio cultural un  enfrentamiento entre el ser y el estar; el ir o el venir desde una óptica en que la isla, como dimensión geográfica y espiritual, refrenda una historia contextualizada desde posiciones existenciales.

Música y movimiento; incorporación de una dramaturgia calzada por la estridencia de una melodía concebida especialmente para la puesta en escena por un DJ del “Proyecto Revolution, y otra de añoranza, de Ignacio Cervantes, cargada de pleitesía a la tierra, y de espíritu romántico, las cuales van hacia los hallazgos cuestionadores de la realidad del emigrado; el asalto a una sociedad que lo desdeña; la agonía ante un enfrentamiento con aquello que no le pertenece.

En ese discurso, hay un deslumbramiento metafórico; simbólico, a partir del empleo de bicicletas, patinetas y un barco de papel, recursos expresivos que acentúan el trauma existencial en medio de un aparente o latiente desarraigo que tiende a acechar al individuo.   

Desde el escenario, seis bailarines en solitario, por más de 40 minutos, se desanudan en polémicas inherentes al hombre moderno, y aunque el referente inmediato lo acerca a nuestra contextualidad, el conflicto y el discurso, adquieren sentido universal desde la óptica interpretativa de “ese pensar de acuerdo con postulados y conceptos” propios. Esa es la suprema lección que dejó el coreógrafo, los “actores” desplegaron un drama que trascendió a ávido espectador.

Ese canon artístico no constituye una novedad en el firmamento de las conceptualizaciones de la metáfora, el símbolo y una estética cuestionadota en la razón de ser de un discurso que obliga, sobre todo, a recapacitar en los problemas más cercanos a todos.

Tampoco la estética de Alejo Sosa, tal fundamento no representa una invención reciente; sólo que, esas dos últimas puestas sin los altisonantes rótulos de “estrenos mundiales” —cosa muy alejada del pensamiento y la modestia del artista—, tienen sus gotas purificadoras, de aportación y del detalle interpretativo ante la avidez de conflictos que rondan en nuestras esencias culturales.