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CUBA; EL HIMNO DE LA PATRIA

CUBA; EL HIMNO DE LA PATRIA

Por Luis Machado Ordetx

               «no es posible que sea digna ni feliz la sociedad en que   

               haya unas clases que vivan a expensas de otras…»

                   Diego Vicente Tejera, Club San Carlos, Key West, 1897.

 

Durante una conferencia ofrecida a los obreros cubanos, emigrados durante la guerra de independencia, la necesaria como denominó Martí, el pensador Diego Vicente Tejera, reclamó lo que aún significaba entre los «hombres el derecho y la justicia, acaso lograremos, presentándolos unidos a nuestra fuerza colectiva, que no nos cojan más la parte que nos toque en el reparto terrenal», idéntico espíritu que primó entre todos desde aquel 10 de Octubre de 1868 cuando Carlos Manuel de Céspedes, en La Demajagua, clamó y enrumbó el camino de la patria independiente.

 

Pasaron 10 días, y en Bayamo, con un «sol refulgente», se estrenó aquella pieza musical que luego devino en el Himno Nacional de Cuba tras la primera victoria militar de aquellos hombres que se lanzaron a la manigua, acompañados de esposas e hijos, para defender un ideal: morir en el empeño por lograr la soberanía del poderío español de entonces.

 

Aquella llama de combate, que después aparece en ocho versos, surgida de la firmeza popular que acariciaron sus autores (Perucho Figueredo, letra, y Manuel Muñoz Cedeño, música), hizo que Martí, el «peregrino viril», como lo denominó Max Henríquez Ureña, exclamara que «tengo de Bayamo el alma intrépida y natural»,  símbolo caliente  de rebeldía ciudadana en proseguir esa lucha que confirma: «la patria os contempla orgullosa», como apunta el himno.

 

No por gusto, en 1923 desde las páginas de la revista habanera Cuba Contemporánea, el dominicano Federico García Godoy, declaró que la «Virtud fundamental y suprema es el sentimiento consciente de lo que es positivamente la patria (…) Desde casi el instintivo apegamiento al pedazo de tierra, al rincón en que se nace y se vive, a las múltiples peculiaridades físicas que lo construyen  y lo revisten de especial fisonomía (…), hasta la vibración más alta y compleja de ese sentimiento, hasta la nación en sí», criterio que también entronca con  «el amor dulcísimo» que engalanó Martí.

 

El concepto se funde con lo subrayado por Fernando Ortiz sobre el sentido de cubanidad y cubanía en esa conciencia y voluntad de ser hijo y pertenecer a todos los sueños impostergables de nuestra Isla.

 

Nuestro Himno, entonado al clamor de la victoria mambisa en Bayamo, retumbó nuevamente el 11 de enero de 1869 cuando todavía humeaban las viviendas de los moradores de esa ciudad dispuestos a convertirla en cenizas antes de entregarla a las fuerzas colonialistas españolas. Era y será siempre el canto de guerra y soberanía que jamás claudicará en el recuento de las epopeyas libertarias.

 

Ese representa el sedimento de la Cultura Cubana, con sus símbolos: bandera y escudo nacionales que perpetúan en las letras y las artes un sentimiento de firmeza prolongado en el tiempo, como dijeron nuestros nacionalistas de principios del pasado siglo: «Marchad adelante, en el cumplimiento de la misión que nuestra generosidad ha impuesto; pero marchad con energía y con cautela» para «A las armas valientes corred» en la historia libertaria. Representa el espíritu ciudadano, como impusieron  y decidieron por voluntad aquellos padres fundadores que dieron el primer grito de «libertad o muerte» desde la manigua oriental, y aún se prolonga en la actualidad. 

 

Ahí están las fuentes nutricias de la Cultura Cubana, y del canto que enarbolan versos, o la música, las letras y el gesto que distingue al hombre en nuestra historia pasada o presente.

 

Es la espiritualidad de la nación  forjada al calor hidalgo, como exteriorizó Bonifacio Byrne, en el lugar en el cual «no deben haber dos banderas/ donde basta con una: la mía», para hondear gallarda.

 

Una melodía, sonoridad y texto únicos, ennoblecen nuestro himno patrio; ese que no cree en límites geográficos, o en contenes intelectuales en la inmensa condición genérica de pueblo, como apuntó Fernando Ortiz. La patria está aquí, siempre latiendo insobornable con su himnario histórico, tal como se entonó en 1868  Bayamo, primera ciudad fieramente libre de nuestro país.

 

 



POR LA CULTURA CUBANA

POR LA CULTURA CUBANA

La tertulia “La Voz del Otro”, un encuentro entre periodistas y escritores villaclareños, con sede en la Casa de la Prensa, en Santa Clara, arriba este 20 de Octubre, Día de la Cultura Nacional, a su primera década de existencia. Es auspiciada por el Centro Provincial del Libro y la Literatura, y aborda temas teóricos —en discusión y debate— referidos a los polémicos aspectos y la manera de reconstruir, desde la objetividad o la ficción, la realidad social y cultural por medio de la escritura.

 

Omar Martín Arboláez (1)

 

Mucho de la tenacidad y el trabajo, dedicado y minucioso del periodista e investigador villaclareño Luis Machado Ordetx, se ha transmitido a su peña La Voz del Otro, que el próximo 20 de octubre cumple su primera década de fundada, en su sede habitual, la Casa de la UPEC en Villa Clara, la central provincia cubana.

 

En esta ocasión el encuentro reunió a los poetas Pedro Llanes, una de las voces prominentes de la lírica cubana, y Luis Pérez de Castro, en un debate que focalizó la situación de la cultura cubana actual y sus desafíos, en medio de la vigente pérdida de valores y la crisis de la lectura provocada por el facilismo y el exceso de información de las tecnologías contemporáneas, señaló Machado Ordetx.

 

Llanes Delgado, autor de Diario del Ángel, Premio de la Crítica Literaria, y autor de importantes poemarios, narraciones y ensayos sobre la realidad nacional, hizo referencias a su visión teleológica sobre la Cultura Cubana, propia de los conceptos que abrigó el Grupo de Orígenes, sin soslayar las dimensiones que ofreció Fernando Ortiz a ese universo insular en el cual comulgan, desde su fundación, migraciones de diferentes partes del mundo, unas impuestas por la esclavitud y otras por voluntad individual, hasta cimentar el universo propio de lo caribeño.

 

En este sentido, la resonancia de Ernesto Guevara en una ciudad como Santa Clara no pudo pasar desapercibida por Pérez de Castro, quien ha dedicado parte de su producción escrita al Guerrillero Heroico. El poeta abogó por la salvaguarda de la impronta del Che en la cubanía, y el estudio profundo de su pensamiento económico y político. Es necesario retomar incluso su poética, compilar sus versos, sus cartas de amor, sus intervenciones, enfatizó.

 

De ahí que rescatar lo genuinamente humano del gigante argentino ocupara buena parte de la conversación entre los escritores convocados y la audiencia, entre los cuales se encontraban nombres como el de Aldo Isidrón del Valle, Premio Nacional de Periodismo José Martí. El debate fue propicio entonces para rememorar.

 

Precisamente para Machado Ordetx: «la idea de La Voz del Otro es potenciar el debate del público con las ideas teóricas que exponen nuestros invitados, interpelar a ese otro que no tiene voz para que dé su testimonio». Este ha sido el propósito manifiesto de un proyecto que durante diez años ha sabido mantenerse como único de su tipo en el país, en tanto espacio para la comunicación de las experiencias teóricas y prácticas de escritores y periodistas en busca de una superación cultural, «sin segmentaciones profesionales, y desde la pluralidad de criterios y el diálogo», remarcó.

 

Entre poemas leídos e intensas reflexiones, La Voz del Otro demuestra una vez más su capacidad para favorecer el encuentro con la cultura nacional, al ser un espacio de confrontación de nociones y experiencias, en un contexto donde otros proyectos similares han sido abandonados por sus propios creadores.

 

(1)- http://www.vanguardia.cu/cultura/5005-la-voz-del-otro-por-la-cultura-cubana

 

 

10 DE OCTUBRE, DÍA GLORIOSO DE LA PATRIA

10 DE OCTUBRE, DÍA GLORIOSO DE LA PATRIA

Por Luis Machado Ordetx

 

Durante la velada conmemorativa de los Cien Años de Lucha, el 10 de Octubre de 1968, en La Demajagua, Manzanillo, el Fidel Castro, recordó que esa fecha, un siglo atrás, constituyó el «comienzo de la revolución en Cuba, porque en Cuba solo ha habido una revolución: la que comenzó Carlos Manuel de Céspedes».

 

También esa fue la idea expuesta por Martí para festejar la fecha, «como se debe, todos juntos», dijo en 1887, cuando los emigrados en Estados Unidos, al igual que en otras partes, «tenían rendida una esperanza que no muere jamás»: la libertad.

 

Hoy es 10 de Octubre, fecha gloriosa, cuando al grito de independencia y libertad de la Patria, a la cual se incluyeron dotaciones de esclavos y soldados de diferentes partes del mundo, fueron primero los orientales en derramar su sangre por independizar a la Isla de la opresión colonial española.

 

Esa evocación, como antes indicó Martí, representó un encuentro espontáneo, en el cual el «instinto popular, que no necesita de consejeros y guías, presiente acaso que pueden volver días de mayores deberes», una representación que después retomó el Líder Histórico de la Revolución, cuando al paso de un siglo repasó los sucesos en La Demajagua, sitio del ingenio propiedad de Céspedes, el líder político-militar que encabezó la lucha armada como única vía de alcanzar la emancipación nacional.

 

Céspedes, abogado de vasta cultura, y con 49 años de edad, cuando estudiaba en la Universidad Literaria de Cervera, en Barcelona, intervino en milicias ciudadanas y demostró un pensamiento liberal contra la autocracia del general Espartero, sustento teórico-militar que llevó a las maniguas orientales durante  el movimiento revolucionario y antiesclavista que demostró las serias contradicciones contra la metrópoli española y sus formas despóticas de gobierno.

 

En Cuba ya no eran posibles ningún tipo de reformas políticas o económicas. Quedaba un camino: la independencia por el sendero de las armas tras un corto proceso conspirativo en la región oriental que luego se extendió hacia Camagüey, o el centro del país.

 

En reunión del 6 de octubre, en la finca “El Rosario”, Céspedes es elegido jefe del levantamiento revolucionario, y tratan de tomar el poblado de Yara, pero fracasan en el intento. Días después, se apoderan de la ciudad de Bayamo, y la insurrección se extiende al Valle del Cauto, Santa Rita, Las Tunas, Baire y…

 

El 4 de noviembre la llamarada independentista llegó a Las Clavellinas, en Camagüey, y el 6 de febrero de 1869 se suman los villaclareños en un proyecto independentista que no pactó con formulaciones reformistas, anexionistas o autonomistas.

 

Martí precisó que “de Céspedes el ímpetu y de Agramonte la virtud”, como inmortalizando aquellos grandes hombres que, junto a otros patriotas, contribuyeron, aún desprovistos de armas y estrategias militares, a prender los pensamientos independentistas, como fin rápido y urgente, en nuestra Patria.

 

Al paso de 10 años de lucha surgieron muchos obstáculos durante la insurrección armada, entre los que sobresalió el mando único, y el regionalismo de los jefes insurrectos, o la desorganización de las ayudas externas con avituallamientos y soldados, y hasta la negativa a no eliminar el flagelo de la esclavitud en el Occidente, o la “conspiración” engañosa de administraciones norteamericanas para abortar la revolución.

 

Sin embargo, desde el inicio de la contienda bélica, y después de la toma, incendio y retirada de Bayamo, Céspedes, como jefe máximo de las fuerzas revolucionarias, aceptó en Guáimaro, en abril de 1869, la Constitución de la República en Armas y la existencia  de un gobierno republicano que lo nombró su Presidente.

 

 Entonces brotó el despliegue de un pueblo nuevo, irredento, que tuvo al Ejército Libertador, como baluarte de la unión de todos los cubanos.

 

Con Céspedes y del Castillo, como guía de la Revolución, nacería nuestro himno nacional y bandera de estrella solitaria, y también la prensa periódica en la manigua —El Cubano Libre—, paladín de la información al servicio de la verdad y de la Patria.

 

Al bayamés la muerte lo sorprendió en San Lorenzo, en desigual combate el 27 de febrero de 1874, pero ya su convicción patriótica había calado en todo el país junto a la «Santa  bandera de antes», como apuntó Martí, continuador de aquel pensamiento independentista en el cual era vital articular a todos por un magnífico pensamiento común: la independencia nacional.

 

Después de 1878, con el Pacto del Zanjón, y las posteriores Protestas de  Baraguá (Maceo) y del Jarao (Ramón Leocadio Bonachea), y hasta 1895, recordó Fidel en aquel discurso por el Centenario de los Cien Años de Lucha, las «banderas revolucionarias no fueron abandonadas, las tesis radicales no fueron olvidadas. Sobre aquella tradición creada por el pueblo de Cuba, sobre aquella conciencia engendrada en el heroísmo y en la lucha de diez años, comenzó a brotar el nuevo y aún más radical y avanzado pensamiento revolucionario». 

 

Ese es el principio que continúa en nuestros días. Es una historia ininterrumpida en un pabellón de soberanía nacional, y que tuvo su paladín al cubano de siempre: José Martí.

CAPIRO, UN CUARTO DE SIGLO DESPUÉS

CAPIRO, UN CUARTO DE SIGLO DESPUÉS

Por Carlos Alejandro Rodríguez Martínez (1)

 

¿Por qué Villa Clara cuenta con un movimiento literario tan sólido, capaz de aunar a variadísimos escritores? ¿De dónde han surgido tantos poetas y narradores? ¿Por qué hay aquí tantos novelistas, tantos autores de literatura infantil, tantos ensayistas y cronistas?

 

La repuesta —las respuestas— resultan demasiado extensas para el espacio trepidante de internet. Comparada con otras ciudades cubanas, Santa Clara sobresale como una meca de los movimientos literarios actuales. Y hay numerosas causas que un día serán estudiadas, seguramente.

 

Sin embargo, en la mar de todas las razones, estos días tornan especialmente significativa una de ellas: la fundación de la Editorial Capiro hace 25 años. La creación de esta casa editora, cuando aún no existía el sistema de ediciones territoriales fundado en 2000, permitió agrupar a los creadores de Villa Clara e incluso atrajo a otros que residían más allá de los límites de esta provincia.

 

Capiro, entonces, surgió a contrapelo de todas las circunstancias. A partir de 1990 la situación económica (y cultural) de Cuba cambió drásticamente con la caída del campo socialista. Los periódicos redujeron su tirada. Muchas revistas desaparecieron y otras dejaron de publicarse por años. Se acabó el papel; escaseó la tinta; se deprimieron todas las instancias promotoras de la cultura. Y aun así, a pesar de la adversidad, un grupo de intelectuales villaclareños, liderados por el poeta Ricardo Riverón Rojas, fundaron Capiro.

 

Parece que Carlos Alé Mauri, Félix Luis Viera, Frank Abel Dopico y Edel García, seguidores inmediatos de Riverón, estaban aguijoneados por la necesidad expresiva. Por lo visto, «todo surge en la necesidad», acota la poetisa Isaily Pérez González. Cuando el país ofrecía inevitablemente escasas posibilidades de publicación a los escritores «de provincia», en contra de todos los pronósticos halagüeños, ellos echaron a andar a Capiro.

 

Pero no solo crearon una casa que les permitiera publicarse, sino que sentaron las bases, en buena medida, del auge editorial que Villa Clara goza hoy. Abrieron las puertas a otros escritores radicados fuera de la capital, acercaron al público lector a creadores prácticamente inéditos, y permitieron que hoy, con el tiempo, Capiro haya ampliado su espectro hasta la publicación de autores extranjeros o el rescate de libros clásicos, extinguidos en nuestro mercado.

 

Isaily, directora de la editorial desde 2012, asegura que después de su fundación «Capiro dialogó con el propio movimiento que la había creado y, en segundo lugar, permitió que ese movimiento existiera más allá de las tertulias y los cafés literarios, pues si el escritor no conserva un libro como hecho físico no tiene nada».

 

Así, desde el 23 de septiembre de 1990, «diez años antes de que el sistema de ediciones territoriales se creara y antes de que se le concedieran recursos y tuviera una plantilla fija de trabajadores, Capiro estaba haciendo libros junto con unas pocas editoriales del país», recuerda la autora de La vida en otra parte.

 

Y esos primeros libros eran libros feos, casi artesanales. A pesar de eso, todavía compiten con la belleza de los volúmenes publicados actualmente, tan medidos, tan sobrios, tan equilibrados, gracias al gusto del artista plástico Tony Gómez. Aquellos primeros títulos fundaron Capiro y permitieron que hoy la editorial esté más fortalecida que muchas otras casas editoras surgidas en 2000, al calor de la creación del sistema territorial.

 

No obstante la evolución material en el tiempo, Isaily todavía puede enumerar disímiles obstáculos que se interponen en la creación de un libro: desde la inconveniencia de la tinta y la caducidad de la tecnología de impresión en el poligráfico hasta la ausencia de una sede. Pero, hasta así, «se puede dominar la adversidad», confiesa ella. «Los libros siempre salen, un poco más tarde o más temprano; se arrastran tres meses, pero salen».

 

Y a pesar de los contratiempos pasados o presentes, y aun de los percances por venir, Capiro ya está pensando en conquistar el mundo digital, cada vez más provisto de lectores. Cuando se cuelguen en internet los libros de escritores cubanos y se pongan a la venta, la editorial no solo estará contribuyendo a difundir la obra de estos autores mediante una práctica todavía novedosa en Cuba, sino que también estará poniendo al alcance de innumerables lectores una parte de la literatura cubana más reciente. De la misma forma, Capiro divulgará en su catálogo (impreso y digital) la obra de valiosos autores extranjeros que han cedido sus derechos a la editorial villaclareña (como el hispanista sagüero radicado en Estados Unidos Roberto González Echevarría, o la cineasta y escritora argentina Lucía Puenzo).

 

Así, con todas las causas y azares posibles Capiro ha gestado, en parte, el movimiento literario de Villa Clara. Y el movimiento literario supera, por mucho, la dimensión física de Santa Clara. Configura una nueva ciudad, otra instancia cultural, acaso espiritual, que sobrepasa los límites geográficos y el espacio arquitectónico. Se abre en la vida cotidiana y se proyecta hacia el futuro. Por suerte para los lectores, Isaily, la poeta, la directora, está muy clara: «Estamos enfocados en la oportunidad de gestar libros. Capiro ha de mantener la historia y rescatar lo que es valioso y tiene sentido».

 

(1)-

http://www.vanguardia.cu/cultura/4800-capiro-un-cuarto-de-siglo-despues

 

EVANGELIO LATIENTE EN LA TELEVISIÓN CUBANA

EVANGELIO LATIENTE EN LA TELEVISIÓN CUBANA

Yarelis Rico Hernández (1)

 

Arquidiócesis de La Habana, 19 de septiembre de 2015 / Conversamos con el padre Rolando Montes de Oca, sacerdote camagüeyano que misiona en Maisí, diócesis de Guantánamo.

 

 

Yarelis Rico: A usted le ha tocado la responsabilidad, la misión de acompañar a la televisión cubana en las transmisiones de la visita del Papa Francisco a Cuba. ¿Lo sorprendió la noticia de que usted era la persona que iba a hacer esto? ¿Cómo lo supo?

 

Padre Rolando Montes de Oca: Me sorprendió dado el lugar donde vivo ahora y la misión tremenda que hay en Maisí, son muchas comunidades con pocas oportunidades para que el sacerdote pueda atenderlas de manera más personalizada a cada una. Me imagino que esto tenga que ver con la Diplomatura en Comunicación Social que, desde el Pontificio Consejo se nos ofreció y pudimos realizar acá en La Habana y concluir felizmente hace poco tiempo. Imagino que esa formación que pude allí recibir sea la que haya inspirado a los organizadores de medios de acá en la Iglesia, en La Habana, para escogerme para este servicio. Lo supe por una llamada, una comunicación del Obispo de Guantánamo que me llamó y me dijo que estaban pensando en mí para esto, para este servicio. 

 

YR: El hecho de que esté presente en un medio de comunicación, en Cuba, es decir, que sea usted la cara y la voz de la Iglesia en los medios de comunicación, es una oportunidad tremenda en nuestra Iglesia, no solo para narrar los hechos que van a ocurrir, sino para decir también cuál es el compromiso, la misión, qué hace la Iglesia en Cuba. Me parece que es una oportunidad tremenda para que la gente vea lo que la Iglesia en Cuba está haciendo.

 

PR: Un sacerdote por ser sacerdote es un comunicador, pero claro, un comunicador en los medios ya es otra cosa. Mi primer desafío, mi primera toma de conciencia, cuando me dicen la responsabilidad que me están pidiendo en este momento fue: no me voy a comunicar a mí mismo, ni opiniones personales ni cosas así, quiero comunicar el Evangelio y el Evangelio está vivo, está predicándose, está poniéndose por obra en la misión de la Iglesia en Cuba a través de múltiples iniciativas, algunas carismáticas, la misión de los religiosos en el mundo del dolor, el compromiso de la Iglesia con la formación de las nuevas generaciones en los centros de formación que se multiplican, gracias a Dios, en las distintas diócesis. La presencia de los jóvenes católicos en la calle gritando: somos la juventud de Cristo, somos la juventud del Papa, eso es signo de que el Evangelio, que es a lo que le debo mi vida, está vivo, está en la calle, está en Cuba y la Iglesia es creativa a la hora de comunicarlo, se deja guiar por el Espíritu y lo está haciendo. 

 

YR: Su propia misión en Maisí es ejemplo del Evangelio vivo.

 

PR: No es mi propia misión en Maisí, es la misión de la Iglesia y del Evangelio. Maisí es una parroquia joven, surgida al fruto de misiones, es fruto del Espíritu sin dudas, que hizo que el padre Valentín Sanz reanimara, reavivara la misión que otros ya décadas antes, siglos antes, habían emprendido. En Maisí estamos abriendo Casas de Misión, estamos llevando el Evangelio a todas esas pequeñas poblaciones gracias a la acción misionera de muchísimos laicos que se fascinan con el Evangelio de Jesús. Pienso que es indispensable, necesario, hacer una alusión a la misión de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl que desde su casa, en Baracoa, están comprometidas con proyectos de promoción humana, de promoción social también. Cáritas Guantánamo tiene también una obra preciosa en Maisí: comedores, talleres de costura, artesanía, acompañamiento de campesinos, a quienes ayudan a descubrir las potencialidades de la tierra. En cada sector del municipio, de la parroquia, hay una obra de toda la Iglesia, de toda la Iglesia diocesana, en la cual yo me inserto como misionero, haciéndome “maisiense con los maisienses”. 

 

YR: Y desde Maisí a La Habana, a conducir las transmisiones de la Televisión cubana. ¿Puede decirnos, específicamente, qué eventos va a trasmitir?

PR: Sí, en este momento se me ha dicho que yo voy a acompañar las trasmisiones de las misas del Papa en Cuba, el rezo de las Vísperas y también, eso me lo acaban de decir, el encuentro con los jóvenes y con las familias. Creo que se transmitirá todo, y eso es muy bueno. 

 

YR: ¿A quién acompañarás en la conducción?

 

PR: A Magda Resik. 

 

YR: ¿Ya establecieron contacto entre ustedes?

 

PR: Sí, hemos tenido dos tardes de trabajo para compartir materiales, estrategias de comunicación, para compartir objetivos que tenemos cada uno, comunicadores, representando distintas instituciones, pero con un mismo camino comunicacional. 

 

YR: ¿Qué de positivo le ves a este trabajo? Compartir miradas desde dos vistas diferentes.

PR: Claro, el Papa es el Sumo Pontífice, y ya, entre Magda y yo, el Papa construyó un puente. Se ha establecido un puente, una comunicación, si se quiere también una sinergia. Estamos mirando al pueblo cubano, estamos mirando la Iglesia en Cuba, estamos mirando la visita, el carisma del Papa Francisco. 

 

YR: El pueblo cubano a quien visita…

 

PR: Exacto, el pueblo cubano que es el destinatario de esta visita, es el gran protagonista de esta visita, y aunque haya posiciones de origen distintas, el discurso del bien, de la bondad, de los valores, de los valores del Reino, del Evangelio, es común, es humano y allí se unen fuerzas. Buscamos eso, comunicar bien, hacer, como dijera ella: un trabajo digno y hermoso. 

YR: ¿Nervios? ¿Cómo está, cómo se siente?

 

PR: Bien, excelente. Confiado en el Espíritu Santo, en la Providencia. Confiado en que esto es de Dios, en el fondo el gran comunicador es el Espíritu y le he pedido que sea Él el que comunique a través de nosotros.

 

(1)- Título Original: «Una Voz Católica en la Televisión Cubana».

http://www.iglesiacubana.net/index.php/visita-del-papa-francisco/393-una-voz-catolica-en-la-television-cubana

 

 

PADURA, CERCADO EN SANTA CLARA

PADURA, CERCADO EN SANTA CLARA

Carlos Alejandro Rodríguez Martínez (1)

 

Este lunes Santa Clara recibió a uno de los escritores cubanos más prolíferos y leídos. Leonardo Padura Fuentes, el flamante Premio Princesa de Asturias 2015, llegó a la ciudad en medio del festejo por los 25 años de la Editorial Capiro. Mientras él rindió homenaje a la casa editora villaclareña, la casa editora lo agasajó a él con la presentación del volumen (A)cercando a Leonardo Padura, del ensayista José Antonio Michelena.

 

De esta forma, Capiro presentó a los lectores cubanos el primer acercamiento crítico publicado en la Isla sobre la obra del autor de El hombre que amaba los perros. A su vez, Michelena aseguró ante numerosos autores y amantes de la literatura reunidos en la sede provincial de la Unión Nacional de Escritores y Artistas (Uneac) de Villa Clara que resulta «un placer estar en el catálogo de Capiro. Me alegra mucho que el libro comience a circular en la ciudad de la editorial que lo acogió», agregó el investigador.

 

Tanto la Uneac como el Centro Provincial del Libro y la Literatura entregaron numerosos reconocimientos a Padura en esta ocasión. Jorge Luis Rodríguez Reyes, director de la Editorial Sed de Belleza, resaltó que el insigne autor incumple «el estigma esgrimido» contra los escritores cubanos, supuestamente incapaces de publicar en circuitos internacionales. «Padura —apuntó Rodríguez Reyes— lo ha logrado con creces, y no ha tenido que venderse ni rebajar el nivel literario, y si ha entrado en meandros colindantes con lo político (...) lo ha hecho ofreciendo su punto de vista honesto (...)».

 

Por su parte, el también emblemático periodista, aseguró que el Premio Princesa de Asturias reconoce el esfuerzo de muchos años de trabajo en los que ha luchado por alcanzar sus mejores valores expresivos. «Este premio —dijo— también es un reconocimiento a la literatura cubana escrita en Cuba. Que el jurado haya mirado hacia la obra de un autor cubano residente en Cuba, que haya mirado a la literatura cubana (...), nos debería llenar de satisfacción a todos».

 

Preguntas ocasionales / Respuestas oportunas

 

—¿El escenario cubano ha sido más favorable o menos favorable para escribir novelas policíacas?

 

—Escribir novelas policíacas en Cuba es complicado, primero porque históricamente yo comencé a escribir cuando la novela policial se había dogmatizado al extremo; es decir, se había convertido en una novela que reflejaba una realidad prácticamente inexistente, una realidad deseada más que existente. Y yo tuve que imponerme y romper determinados códigos que se habían ido creando a lo largo de muchos años. Eso, al principio, resultó extraño para algunas personas, incluso inapropiado. No era el tipo de novela policial que se pretendía escribir.

 

«Por otra parte, el hecho de que la sociedad cubana no se caracterice por ser especialmente violenta hace que uno tenga que aguzar mucho la mirada para encontrar los motivos que pueden desencadenar la novela policial. En países como Colombia y México —por ejemplo—, con todo el tema de la violencia y el narcotráfico, te encuentras el sustrato para la historia todos los días en las noticias de los periódicos. En Cuba, en cambio, necesitas hacer una elaboración literaria mucho mayor, y eso puede ser un problema. Pero para mí ha sido un acicate, pues justamente he tratado de encontrar el desarrollo de una posible novela policial cubana desde la propia literatura».

 

—También eres un reconocido periodista. ¿Ya dejaste atrás ese oficio?

 

—No he dejado de hacer periodismo. Trabajé 15 años como periodista profesional en el Caimán Barbudo y después en Juventud Rebelde y en La Gaceta de Cuba. Además, llevo 20 años colaborando con la agencia de prensa IPS, donde siempre publico una o dos crónicas mensuales. Mantengo colaboraciones con muchos medios porque me gusta hacer periodismo. Yo sigo siendo periodista.

 

—¿Y hasta dónde te ha servido el periodismo que has escrito en Cuba?

 

—El periodismo es una primera manera de acercarme a la realidad de Cuba. Trato de entenderla, de explicármela, de decodificarla para un lector que me impone un ejercicio adicional. Como muchas veces mis trabajos no circulan directamente en Cuba, tengo la necesidad de hacer comprensibles para un lector no cubano determinados códigos muy propios de nuestra realidad nacional. Por lo tanto, esto me enseña a entender cuáles son los movimientos, las esencias, las permanencias, las ganancias o las pérdidas de la Isla a través del ejercicio periodístico.

 

(1)- http://www.vanguardia.cu/cultura/4780-padura-cercado-en-santa-clara

 

MIRADAS QUE (RE)BUSCAN EN LEONARDO PADURA

MIRADAS QUE (RE)BUSCAN EN LEONARDO PADURA

Por Luis Machado Ordetx

 

Con (A)acercando a Leonardo Padura,  florece un ensayo íntegro, y de esencias. En el decurso de épocas tuvo un carácter disperso, y las contingencias lo condujeron a la unidad en torno a un narrador y su proyección literaria. Así lo admite José Antonio Michelena, el investigador.

 

La observación rebusca en un “fragmento” de la novelística y el periodismo de Leonardo Padura Fuentes (Premio Nacional de Literatura, 2012), quien disfruta de reconocimiento universal por los valores intrínsecos y renovadores de un estilo y concepción particular del hecho artístico y la trama policial.

 

Es Mario Conde, el personaje que recrea el escritor desde las postrimerías de los años 80, el causante, o el intérprete, de esos asideros de historias-ficciones insertas en nuestra realidad social, y en última instancia, cultural y económica.

 

El análisis de Michelena constituye el primero que, en forma de libro, se publica en Cuba sobre puntales específicos de la literatura de Padura Fuentes. La eficacia del argumento reside en la marcada pericia, sin enjundia teórica. Ahí demuestra porqué existe una precisión   relacionada con las incógnitas que habitan en una visión diferente de la novela policial contemporánea.

 

Por inevitables desgracias, los imprescindibles razonamientos de Michelena —según especifica el  Copyright de Capiro, agosto de 2014—,  no tuvo con anterioridad un correcto beneplácito promocional y de comercio. Anda ausente en las librerías cubanas.

 

Hasta ahora, ese libro figura con ribetes “¿invisibles?”, comentó un amigo, pues logró su única presentación en junio pasado en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, en Ciudad de La Habana. Sin embargo, la semana entrante, ya circulan algunos anuncios, el autor, junto a Padura, vendrán a Santa Clara, momento que, en ocasión del aniversario 25 de la Editorial Capiro, harán el segundo muestrario público.

 

Será una exclusividad, un privilegio, disfrutar de las disertaciones de esos escritores sobre asuntos medulares  de la investigación, o las urgencias literarias y periodísticas que los animan en la actualidad.

 

El lector, ¿qué encontrará? A partir de lo expuesto por Michelena hallará amenas apreciaciones teóricas, inferencias, análisis contextuales,  y cotejos de una narrativa que valida la singular distinción que adquiere Padura dentro de recónditas atmósferas literarias. Explica, además, detalles y recursos que emplea el escritor  en sus piezas de orfebrerías policiales —con Mario Conde en el colimador—, para calar en la reconstrucción de nuestra inmediata circunstancia insular.

 

No dudo que el ensayista recuerde aquellos desvelos iniciales, cuando, ante inquisidoras 26 preguntas-respuestas, tuvo a Padura, fusil en ristre, para  contestar un abultado cuestionario que, como dice en la introducción, está «sin los cortes a que fuera sometida» entonces.    

 

Con 103 páginas —recogidas en 5 capítulos—, con ensayos cortos que transitan de 2001-2013, armó el ensayista su libro, apertrechado de una información explícita, y sublimizar que enriquecen la manera en que Padura imbrica recursos periodísticos y literarios en sus vericuetos comunicativos, o de urgencias por contar historias.

 

Otros aportes están relacionados con la literatura policial cubana, una visión de Adiós Hemingway (2001), y la indestructible correspondencia que, en Padura Fuentes, existe entre periodismo-narrativa-ensayo.

 

El último capítulo de (A)cercando a…, contiene ese diapasón hechizado de Padura por escrutar en la realidad cubana, y el discurso expresivo de la gente, y hasta los diversos problemas en los que gravita la existencia cotidiana del hombre.

 

Tiene delimitadas aquellas preocupaciones culturales, espirituales y materiales a partir del periodismo que hizo —y también elabora—  el narrador con ciertos  tintes literarios que  descuellan en dimensiones de la investigación-escritura-novelística de historias humanas y verosímiles.  

 

Allí, como dice Michelena, hay una «zona conflictiva, oscura, donde habita el delito», y la manera de escudriñarlas, con excelencias, son aprovechadas y tejidas por un narrador, a quien nada escapa, o resulta superfluo en un escenario citadino.

 

Con las editoriales villaclareñas (Sed de Belleza y Capiro), Padura Fuentes tiene un gozo. En 2013 la primera permitió que los  lectores cubanos se adentraran en los aciertos de Un hombre en una Isla (crónicas, ensayos y obsesiones), texto con el cual viajó por los orígenes teóricos que ponderan las escasas fronteras de los géneros literario-periodísticos, según describió.

 

Con la amena y sugerente investigación de Michelena, tenemos un rostro contrario para aquilatar mejor a un escritor que pulsa, o escruta de manera insistente, en realidades más inmediatas y cercanas a nuestro acontecer social.

 

GARCÍA CATURLA INÉDITO

GARCÍA CATURLA INÉDITO

Por Luis Machado Ordetx

 

Cartas amatorias y de interés familiar de Alejandro García Caturla, el compositor sinfónico, escritas a Catalina Rodríguez, su segunda esposa, serán dadas a conocer por vez primera en Santa Clara durante una tertulia literaria que efectúan los periodistas de la central localidad cubana.

 

Esas particularidades íntimas de García Caturla, el universal músico afrocubano asesinado en 1940 en su natal San Juan de los Remedios, serán divulgadas durante el encuentro teórico y de debate periodístico que desarrolla el tercer jueves de cada mes la tertulia “La Voz del Otro”, con sede en la Casa de la Prensa, en Santa Clara.

 

A la reunión que auspicia el Centro Provincial del Libro y la Literatura asistirán los investigadores María Aleyda Hernández Suárez y Jesús (Chuchi)   Díaz Rojas, quienes harán referencias al epistolario que envió García Caturla a Catalina Rodríguez, su segunda esposa.

 

Los reveladores documentos están fechados entre 1930 y 1938 cuando el abogado-músico  se radicó en los juzgados cubanos de Ranchuelo, Palma Soriano, Quemado de Güines y Santa Clara, lugares en los cuales figuró como Juez Municipal  enfrentado a la corrupción político-administrativa y las contravenciones sociales y ciudadanas.

 

El estudio introductorio y de selección de textos fue elaborado por Hernández Suárez, especialista de la Casa-Museo Alejandro García Caturla, en Remedios, Villa Clara, Octava Villa de Cuba fundada por los  españoles en 1515.

 

Allí se incluyen 42 cartas, algunas manuscritas, que recrean la capacidad amatoria, responsabilidad social y paterna del músico-jurista en momentos en los cuales desarrolla labores legales, y se pronuncia como promotor cultural, compositor afrocubano y crítico artístico.

 

El texto compilatorio, todavía inédito, lleva por título “Esta bendita rebeldía que hincha mis venas”, pronunciamiento tomado a partir de una reflexión esbozada por García Caturla a su esposa Catalina (Catana) Rodríguez, afirmó Hernández Suárez, quien en los últimos años acomete otras investigaciones relacionadas con la poesía remediana del siglo xix y la obra científica y literaria de Francisco Javier Balmaceda, patriota y escritor de la localidad.

 

Díaz Rojas, por su parte, en “La Voz del Otro”, efectuará un análisis interpretativos del periodismo de García Caturla en La Publicidad, de Santa Clara, y en Atalaya y El Faro, rotativos remedianos de la tercera década del pasado siglo.

 

También hará lecturas de poemas que, escritos por cubanos, reconocen al músico villaclareño   entre los compositores más universales del sinfonismo insular y caribeño. 

 

García Caturla, asesinado en Remedios el martes 12 de noviembre de 1940, destaca en el panorama sinfónico caribeño por la inclusión de aspectos negros, propios de la identidad nacional, y descuella por aquellas originales sonoridades tímbricas, muy similares a las registradas por su coetáneo Amadeo Roldán, otro renovador del afrocubanismo.

 

Alejo Carpentier, el novelista cubano, quien cultivó la amistad de García Caturla en La Habana o en Paris, lo consideró un «músico perfecto», de grata impresión a los transformadores sinfónicos Milhaud, Honegger, Poulenc, Tailleferre, Auric, Durey, así como a Stravinsky, Debussy, o Ravel.

 

Tres días después de asesinado García Caturla en Remedios, Nicolás Guillén, el Poeta Nacional de Cuba, escribió en el rotativo habanero El Tiempo que, muerto ese compositor inusual, incorruptible en las sanciones expuestas por las leyes, «nos deja en un desamparo musical del que mucho tiempo tardaremos en reponer», por su universalidad sinfónica.