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HISTORIA Y CULTURA

SAGUA LA GRANDE; OTRA DISQUISICIÓN (I)

SAGUA LA GRANDE; OTRA DISQUISICIÓN (I)

Por M.Sc. Arq. Pablo Castro Álvarez


El Palacio Arenas-Armiñan, en Padre Varela número 27 esquina a Solís, en la Villa del Undoso, reclama una rehabilitación arquitectónica atinada y urgente. Una mirada móvil a esa casa solariega visitada en 1930 por el poeta granadino Federico García Lorca. EL PALACIO “ARENAS” ¿LA JOYA DEL ART NOUVEAU EN SAGUA LA GRANDE?

La casa de la familia Arenas fue, desde mi niñez, objeto de curiosidad. La mole gris con su torre que despuntaba sobre el resto de los edificios, y su imagen, que me acercaba a un pasado que solamente conocía por algunos cuentos infantiles, llamaba mi atención y la de casi todos mis amigos de la niñez. Por eso por aquel entonces muchos le decían El Castillo, El Castillito o inclusive, algunos más impresionables; La Casa Embrujada.



                                               Acerca del Lugar

La primera plaza de Sagua la Grande había evolucionado durante el XIX y tomado a su vez diferentes nombres, a veces supeditados a su función (Plaza de Armas, Plaza de la Iglesia, Plaza del Mercado, Parque “Independencia” y algunos más). Fue el crecimiento de Sagua hacia el oeste –determinado por su ubicación con respecto al río- lo que provocó la pérdida de importancia de este espacio, que quedó definitivamente sentenciado con la inauguración de la nueva iglesia en 1860 en un solar que llamaban en esa época “Panteón de Doña Inés” y trajo consigo un buen número de edificios de carácter público a este sitio que estaba llamado a convertirse en el nuevo centro cívico de la villa. Unos años más tarde Don Eugenio Moré, Conde de Casa-Moré y fundador del ferrocarril de Sagua, construiría en una de las esquinas de la futura plaza su magnifica morada y luego (1880) el alcalde González Osma convertiría el placer en el parque que se conoció con el nombre de su artífice hasta 1902 en que comenzó a llamarse Parque “La Libertad”.

A finales del siglo XIX y en los primeros años del XX la calle La Cruz (actualmente Padre Varela) se había convertido en una de las principales vías de la ciudad -cumplía la función de enlazar la Plaza “Independencia” y el Parque “La Libertad” y, por tanto, a un buen número de establecimientos e instituciones que se conservaban aún próximos a dichos espacios- por eso allí se fueron levantando en este lapso algunas magníficas viviendas y edificaciones de carácter civil-público o religioso que aún existen.



                                             La historia

El marqués de San Felipe y Santiago era propietario de algunos terrenos de Sagua la Grande en la década de 1880, dos viviendas arrimadas en las parcelas con los números 25 y 27 de la esquina sureste de las calles Intendente Ramírez (Solís hoy) y la calle de La Cruz. Edificios con acceso a través de La Cruz con características neoclásicas aunque con una decoración de fachada muy elemental que pudiera, incluso, encajar dentro de las tipologías tradicionales del XIX (de los dos se conserva uno de ellos, en la actualidad con el número 25 de Padre Varela). Producto de varias hipotecas las fincas urbanas fueron a parar a Don Tomás Ribalta y Serrat, padre de Carmen Ribalta. En 1902 la casa marcada con el 27 era propiedad de Teresa Santos Lamadrid y Ribalta quien la vendió a Valentín Arenas Miranda. En la década de 1910, el señor Arenas era propietario de varias pequeñas industrias y una gran cantidad de terrenos que fueron urbanizados con el crecimiento de la ciudad durante este período –motivo de incremento notable en su fortuna. En 1918 construyó en este lote el monumental edificio art nouveau que se conoce en la actualidad como “Palacio Arenas” por su apariencia impresionante, marcada por la volumetría y la singularidad de su decoración. Una inscripción colocada en una lápida que forma parte del pretil señala su año de construcción.

El primer tercio del siglo XX fue fructífero para el desarrollo económico de Cuba, para Sagua la Grande significó un impulso sin precedentes soportados por el desarrollo de la industria azucarera y el comercio con los Estados Unidos a través de su puerto. En esta etapa se construye un gran número de valiosas edificaciones de estilo ecléctico amparadas por la industria de la ornamentación para fachadas e interiores desarrollada por el escultor Aurelio Cruz Bello, la ciudad perdió durante este período su carácter neoclásico producto de la sustitución de muchas de sus edificaciones coloniales o, en otros casos, por la remodelación de las fachadas. Así la imagen arquitectónica novecentista fue sustituida por otra más acorde al panorama del XX y se fue desarrollando un eclecticismo sobrio que dejó pocos espacios a las variantes más populares basadas en motivos decorativos salidos de la interpretación de sus creadores (habitualmente sin formación académica).
 
En este escenario ecléctico se concibió el Palacio Arenas, dentro de una estética aparentemente abierta pero sobre un basamento dogmático. La mezcla, y su utilización en la búsqueda de la originalidad habían dado paso a múltiples variantes que, en el centro histórico de Sagua, se manifestaron formalmente sobre la base de una funcionalidad similar, sobre todo en el tema doméstico, a lo construido durante el siglo XIX. Las dimensiones de las habitaciones y la posición de las cocinas y baños, esto último determinado por los avances tecnológicos llegados a Cuba con el “cambio de metrópoli” (España por los Estados Unidos) fueron básicamente los más frecuentes cambios en el orden espacial. Las dimensiones de las parcelas (de proporciones oblongas) marcó la prevalencia de las plantas en forma de “L” o martillo y las plantas en forma de “C”. Los puntales continuaron similares al resto de los estilos coexistentes lográndose una imagen homogénea capaz de fundir coherentemente las tipologías. Es característico de esta época la aparición de varios edificios altos (hasta 5 niveles) en otros temas de carácter público, a veces con viviendas en las plantas altas.

A pesar de los cambios esenciales en la estructura de la familia sufridos con la llegada del XX, los Arenas-Armiñan, tal vez motivados por su fuerte vocación católica, optaron por la construcción de una vivienda donde pudieran convivir varias generaciones. El edificio tiene 11 habitaciones que, por sus dimensiones y disposición, deben haber sido concebidas para dormitorios; sin embargo con el transcurso de los años algunos hijos abandonaron la mansión, la ciudad incluso, y el empeoramiento en la situación económica de Sagua y de la familia hicieron a los descendientes buscar alternativas para mantener su estatus.

Por eso, hacia 1930, quizás desde antes, el mayor de los hijos, Valentín Arenas Armiñan, que se había graduado de derecho, estableció su bufete en el primer nivel del edificio. Aunque, a juzgar por el mobiliario que se conservó allí hasta hace algunos años, cabe la posibilidad de que también haya rentado algunas habitaciones a otros abogados o notarios después de su partida hacia la capital y tal vez con este objetivo hayan sido subdivididos el patio y la galería, utilizándose los accesos a través de la calle Solís para esta función e independizándose el acceso al segundo y tercer nivel, que conservaron su uso doméstico, por el zaguán en la calle Padre Varela.

ALMEIDA BOSQUE, EL COMPOSITOR

ALMEIDA BOSQUE, EL COMPOSITOR

Por Luis Machado Ordetx

 

Basta solamente un simple repaso a algunos de los más significativos títulos de las compasiones poéticas de Juan Almeida Bosque, el Comandante de la Revolución Cubana, para ubicarlo en lo más trascendente del panorama de la música popular latinoamericana del pasado siglo; la amplitud de registros en los que se movió, así como los temas que recogió su lírica, y la difusión que cobró en el extranjero, atestiguan una valía permanente.

 

Aunque su autoría se estipula en más de 300 canciones, entre boleros, guarachas, sones y poemas, con solo recordar algunos de los más reconocidos textos difundidos por solistas o agrupaciones orquestales, su nombre figurará por siempre en el panorama musical cubano del siglo que culminó y del actual que transcurre.

 

Desde la antológica "Lupita", devenida en éxito, tanto en México como en Cuba (desde su propio nacimiento en 1956, cuando expedicionario del Granma vino junto a otros 81 compañeros en el yate que partió de Tuxpan rumbo a las costas cubanas), hasta "Decide tú", "Tiempo ausente", "Un beso de recuerdo", "Hablo a tu corazón", "Fue anoche", "Es soledad", "A Santiago" y "Dame un traguito ahora", persiste un reconocimiento al valor no sólo del texto escrito, sino al recreo de la realidad social o cultural de la isla.

 

La voz de Beatriz Márquez, la Musicalísima; del Sexteto Sierra Maestra, y de otros intérpretes cubanos o extranjeros, recorren el espectro sonoro nacional o extranjero; y reafirmaron que, aún las responsabilidades políticas y militares, el creador que albergó la estirpe popular y sonera de Juan Almeida Bosque, persistió en medio de vigilias permanentes en las que se desenvolvió el dirigente revolucionario.

 

Músicos cubanos o extranjeros, reconocen a Almeida Bosque como un poeta natural,  surgido de las entrañas del pueblo, de su ala más autóctona; esa que escruta la realidad y la convierte en la música que brotó de los ancestros africanos o españoles; de ahí su gusto por el changüí, de la veta de son, del mariachi mexicano, de la conga oriental, convertidos en valores de un ritmo que expresó la dimensión de nuestra cubanía y sonoridad recogidas por una inigualable cancionística con ribetes de universal.

UN ERROR SUICIDA

UN ERROR SUICIDA

REFLEXIONES DEL COMPAÑERO FIDEL

 

(Tomado de Cubadebate)

 

Ver: http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2009-06-28/un-error-suicida-/

 

 

En la reflexión escrita la noche del jueves 25, hace tres días, dije: "Ignoramos qué ocurrirá esta noche o mañana en Honduras pero la conducta valiente de Zelaya pasará a la historia."

 

Dos párrafos antes había señalado: "...Lo que allí ocurra será una prueba para la OEA y para la actual administración de Estados Unidos."

 

La prehistórica institución interamericana se había reunido al otro día en Washington, y en una apagada y tibia resolución prometió realizar las gestiones pertinentes de inmediato para buscar una armonía entre las partes en pugna. Es decir, una negociación entre los golpistas y el Presidente Constitucional de Honduras.

 

El alto jefe militar, que seguía al mando de las Fuerzas Armadas hondureñas, hacía pronunciamientos públicos en discrepancia con las posiciones del Presidente, mientras solo de modo meramente formal reconocía su autoridad.

 

No necesitaban los golpistas otra cosa de la OEA. Les importó un bledo la presencia de un gran número de observadores internacionales que viajaron a ese país para dar fe de una consulta popular, a los cuales Zelaya habló hasta altas horas de la noche. Antes del amanecer de hoy lanzaron alrededor de 200 soldados profesionales bien entrenados y armados contra la residencia del Presidente, los que apartando rudamente la escuadra de la Guardia de Honor secuestraron a Zelaya, quien en ese momento dormía, lo conducen a la base aérea, lo montan por la fuerza en un avión y lo transportan a un aeropuerto en Costa Rica.

 

A las 8 y 30 de la mañana, conocimos por Telesur la noticia del asalto a la Casa Presidencial y el secuestro. El Presidente no pudo asistir al acto inicial de la consulta popular que tendría lugar este domingo. Se desconocía lo que habían hecho con él.

 

La emisora de televisión oficial fue silenciada. Deseaban impedir la divulgación prematura de la traicionera acción a través de Telesur y Cubavisión Internacional, que informaban de los hechos. Suspendieron por ello los centros de retransmisión y terminaron cortando la electricidad a todo el país. Todavía el Congreso y los altos tribunales envueltos en la conspiración no habían publicado las decisiones que justificaban la conjura. Primero llevaron a cabo el incalificable golpe militar y luego lo legalizaron.

 

El pueblo se despertó con los hechos consumados y comenzó a reaccionar con creciente indignación. No se sabía el destino de Zelaya. Tres horas más tarde, la reacción popular era tal que se vio a mujeres golpeando con el puño a los soldados, cuyos fusiles casi se les caían de las manos por puro desconcierto y nerviosismo. Inicialmente sus movimientos parecían los de un extraño combate contra fantasmas, más tarde trataban de tapar con las manos las cámaras de Telesur, apuntaban temblorosos sus fusiles contra los reporteros, y a veces, cuando la gente avanzaba, los soldados retrocedían. Enviaron transportadores blindados con cañones y ametralladoras. La población discutía sin miedo con las dotaciones de los blindados; la reacción popular era asombrosa.

 

Alrededor de las 2 de la tarde, en coordinación con los golpistas, una mayoría domesticada del Congreso depuso a Zelaya, Presidente Constitucional de Honduras, y designó un nuevo Jefe de Estado, afirmando al mundo que aquel había renunciado, presentando una firma falsificada. Minutos después, Zelaya, desde un aeropuerto en Costa Rica, informó todo lo ocurrido y desmintió categóricamente la noticia de su renuncia. Los conspiradores hicieron el ridículo ante el mundo.

 

Otras muchas cosas ocurrieron hoy. Cubavisión se dedicó por entero a desenmascarar el golpe, informando todo el tiempo a nuestra población.

 

Hubo hechos de carácter netamente fascista, que no por esperados dejan de asombrar.

 

Patricia Rodas, la ministra de Relaciones Exteriores de Honduras, fue después de Zelaya el objetivo fundamental de los golpistas. Otro destacamento fue enviado a su residencia. Ella, valiente y decidida, se movió rápido, no perdió un minuto en denunciar por todos los medios el golpe. Nuestro embajador había hecho contacto con Patricia para conocer la situación, como lo hicieron otros embajadores. En un momento determinado les solicitó a los representantes diplomáticos de Venezuela, Nicaragua y Cuba reunirse con ella, que, ferozmente acosada, necesitaba protección diplomática. Nuestro embajador, que desde el primer instante estaba autorizado a brindar el máximo apoyo a la Ministra constitucional y legal, partió para visitarla en su propia residencia.

 

Cuando estaban ya en su casa, el mando golpista envió al mayor Oceguera para arrestarla. Ellos se pusieron delante de la mujer y le dicen que está bajo protección diplomática, y solo se puede mover en compañía de los embajadores. Oceguera discute con ellos y lo hace de forma respetuosa. Minutos después penetran en la casa entre 12 ó 15 hombres uniformados y encapuchados. Los tres embajadores se abrazan a Patricia; los enmascarados actúan de manera brutal y logran separar a los embajadores de Venezuela y Nicaragua; Hernández la toma tan fuertemente por uno de los brazos, que los enmascarados los arrastran a los dos hasta una furgoneta; los conducen a la base aérea, donde logran separarlos, y se la llevan. Estando allí detenido, Bruno, que tenía noticias del secuestro, se comunica con él a través del celular; un enmascarado trata de arrebatarle rudamente el teléfono; el embajador cubano, que ya había sido golpeado en casa de Patricia, le grita: "¡No me empujes, cojones!" No recuerdo si la palabra que pronunció fuese alguna vez utilizada por Cervantes, pero sin duda el embajador Juan Carlos Hernández enriqueció nuestro idioma.

 

Después lo dejaron en una carretera lejos de la misión y antes de abandonarlo le dijeron que, si hablaba, podía sucederle algo peor. "¡Nada es peor que la muerte!", les respondió con dignidad, "y no por ello les temo a ustedes." Los vecinos de la zona lo ayudaron a regresar a la embajada, desde donde de inmediato se comunicó otra vez con Bruno.

 

Con ese alto mando golpista no se puede negociar, hay que exigirle la renuncia y que otros oficiales más jóvenes y no comprometidos con la oligarquía ocupen el mando militar, o no habrá jamás un gobierno "del pueblo, por el pueblo y para el pueblo" en Honduras.

 

Los golpistas, acorralados y aislados, no tienen salvación posible si se enfrenta con firmeza el problema.

 

Hasta la señora Clinton declaró ya en horas de la tarde que Zelaya es el único Presidente de Honduras, y los golpistas hondureños ni siquiera respiran sin el apoyo de Estados Unidos.

 

En camisa de dormir hasta hace unas horas, Zelaya será reconocido por el mundo como el único Presidente Constitucional de Honduras.

 

 

Fidel Castro Ruz

Junio 28 de 2009

6 y 14 p.m.

 

MONUMENTOS EN APUROS

MONUMENTOS EN APUROS

Por Luis Machado Ordetx

 

Un Fotograbado de edición de agosto de 1907 del periódico El Fígaro detalló la inscripción en mármol colocada por acuerdo del Ayuntamiento de Santa Clara en la casa donde nació el poeta Manuel Serafín Pichardo, y un buen día desapareció. Hoy, muchos de los monumentos históricos de esta ciudad también cambian de paradero sin que nadie sepa dónde encontrarlos.

 

El cosmopolitismo, a veces, embriaga, y en otras desarraiga a personas que discurren en todos los lugares del mundo como en casa propia; del primero ofrezco consideraciones a partir de conversaciones sostenidas por dos ancianos que, alejados de Santa Clara, indagaron sobre la existencia de tarjas y monumentos que perpetúan la memoria histórica, pero por raras razones ya no están.

 

Todo se fundamenta en un misterio: buscaron afanosos la lápida, de mármol blanco de Carrara, colocada en la mañana del lunes 15 de julio de 1907 para reconocer el exacto lugar de nacimiento del poeta y periodista Manuel Serafín Pichardo y Peralta (1863-1937), reconocido entre los escritores cubanos más destacados de su tiempo. La ciudad celebraba entonces el aniversario 218 de su fundación, instante en que el bardo se reconoció, por acuerdo del Ayuntamiento, como «Hijo Predilecto». Más de un siglo pasó.

 

Por la prensa de la época reconstruyo la ceremonia pública y solemnes: cambios del nombre de la calle San Ana por el correspondiente a Manuel Serafín Pichardo, colocación de una tarja conmemorativa en la casa número tres, de la calle Gloria, actual Leoncio Vidal, en las cercanías del Parque; hubo discursos, bullicios de admiración, banquetes, y en la tribuna del Teatro "La Caridad" el poeta congratulado leyó el extenso "Canto a Villaclara" integrado por 33 estrofas, de seis versos alejandrinos con escritura impecable y numerado en romano, en el cual refiere nostalgia y exaltación de la historia de su ciudad natal.

 

Lo cierto: tablilla y lápida andan perdidas, y de la segunda no existe ni su sombra, refieren fuentes especializadas de la Oficina de Patrimonio Cultural. En la década de los años 50 del pasado siglo se colocó a un costado de la cafetería El Recreo, cuando esa calle dejó de llamarse "Manuel S. Pichardo" y se renombró como "Lorda". En el segundo lustro de la década de los 80 desapareció.

 

 No obstante, a partir de una edición de El Fígaro, publicación habanera de esa fecha, tal vez todo se reconstruya a partir de lo referenciado en las páginas 371-380; pero se requiere dedicación para restituir no solo la lápida, sino, además, la trascendencia del poeta, el periodista y el diplomático villaclareño.

 

En papel oro, tipo tabloide, los viejitos mostraron en un banco del parque Vidal el arsenal documental que tenían entre sus manos.  Tal vez eso  reedite lo que pasó en Santa Clara a contrapelo del desarraigo que en ocasiones ensombrece en quienes contemplamos la historia como un hecho inanimado por el tiempo. Sin embargo, sabemos que sencillamente lo que transcurrió constituye un cuerpo viviente y alumbrador.

 

Muchos de los que escriben -me incluyo- no son nacidos bajo los fueros de la Pila Bautismal, pero llevan a la ciudad en las entrañas; entonces, por qué tanta depredación de los sitios que perpetúan la memoria de hombres, mujeres y sucesos que antes rescribieron lo que actualmente compete defender.

 

No se comprendería la Historia con máculas. Gracias a la investigación fotográfica de José Antonio López Godoy (TOM), el escultor José Ramón de Lázaro Bencomo (Delarra en las artes cubanas), logró en 1989 la réplica que ahora elogiamos del Niño de la Bota, y Santa Clara ganó otro patrimonio, el que jamás debió situarse en la ausencia.

 

El periodista Otto Palmero Rodríguez, desde estas páginas contó la infausta trayectoria de la "Santa Clara de Asís" en un reportaje que tituló en la segunda década de los años 80 como «La Madonna de la Charca»; ahora contemplamos cómo el monumento al patriota Miguel Jerónimo Gutiérrez (Constituyente de Guáimaro), sufre del acoso malintencionado de adultos y de juegos infantiles en el Parque de la Iglesia de La Divina Pastora. Ya la mano extendida del poeta y revolucionario carece de dedos. El por qué, ofrece muchas meditaciones.

 

La lista de enumeraciones serían interminables hasta llegar al Parque de la Audiencia: uno de los pedestales que soporta la estatua de José Miguel Gómez (Tiburón),  carece de una lámina de bronce que, en relieve reproduce hechos de la historia independentista; la minúscula tarja que recuerda a la maestra y patriota Carmen Gutiérrez (Colón esquina San Cristóbal)  recibió los brochazos de un despistado pintor que decidió tapar las letras con el color que lleva la fachada de una instalación estatal de Comercio.

 

En San Cristóbal esquina Cuba, donde nació el poeta y patriota Eduardo Machado, hubo una casa con una tarja que identificó el lugar de nacimiento, luego construyeron un parque, y la historia echó a volar. Similar ocurre con el sitio que perpetuó la memoria de la Maestra Incolaza, en Maceo y Candelaria.

 

En los últimos años, parece ser que el bronce despierta una soberana codicia y algunos individuos de inescrupulosos, hurtan, mejor dicho,  roban cuántas tarjas "desprotegidas" reconozcan y distingan nuestra historia en inscripciones que despierten el color de ese metal. También el proceder se multiplica en aquellas elaboradas con determinadas fundiciones en las que predomine el aluminio.

 

Después las letras, son comercializadas, convertidas en chatarra barata y hasta trocadas, sabe Dios dónde, por "pura y efímera baratija"; y la historia, por desgracia, con el decurso del tiempo desaparece y tenderá al olvido en las futuras generaciones.

 

El deber ciudadano obliga no solo a exigir por la conservación, sino también por la protección. Sencillamente, son patrimonios que  pertenecen a la colectividad, y por tanto jamás serán pastos de misterios.

DE LELLIS EN SANTA CLARA

DE LELLIS EN SANTA CLARA

Por Luis Machado Ordetx

 

  • - Confesiones tomadas de los diálogos sostenidos con el declamador villaclareño Severo de la Caridad Bernal Ruiz [Santa Clara, 1918-Id, 1990], quien desplegó una profusa correspondencia con el poeta e investigador argentino Mario Jorge De Lellis.

 

«Pero las palabras son tan generosas/ Como tarjetas de crédito;/ Tan veraces / Como bancos financieros

                                                                                    Luis Sexto[1]

 

Allá, en las calles de Almagro, en Argentina, el poeta Mario Jorge De Lellis,[2] degustó una que otra vez la candidez del aroma de los puros cubanos, desde la mirada de la fragancia del humo, casi seguro, compuso encendidos versos entre el misterio, la palabra, los sorbos de vino y la muchedumbre que frecuentó los cafetines enclavados en Corrientes y Medrano, su sitio preferido.

 

A mediados de la década de los años 40 del pasado siglo, ya consagrado en la poesía y el universo de la intelectualidad argentina, recibió allá en su pueblo natal de Almagro, algunos envíos reiterados de habanos elaborados a partir de hojas cosechadas en zonas de Manicaragua o Neiva, a más de 320 kilómetros al este de la capital de Cuba; los despachos de pequeños bultos eran hechos por escritores residentes en Santa Clara o Caibarién, todos amigos de De Lellis por medio de las correspondencias.

 

El contacto del argentino con los cubanos ocurrió a partir de las lecturas que realizó de la revista Archipiélago, una voz de tierra adentro para el Continente [Caibarién, 1943-1947], publicación en la que aparecían trabajos literarios concebidos por los escritores Ramón Arenas Hernández (Ramiro de Armas), Quirino H. Hernández, Adolfo A. Menéndez Alberdi, Onelio Jorge Cardoso y Severo de la Caridad Bernal Ruiz, entre otros.

 

Innumerables fueron las cartas de un lado y otro desde las Antillas Mayores hasta Sudamérica, y en ese intercambio epistolar también se acogieron los argentinos Juan Carlos Stella, el cantante y locutor Eduardo Rayo, el escritor gallego Xavier Bóvedas, María Teresa de León y Rafael Alberti, todos residentes en tierras de Buenos Aires, al igual que Manuel Hurtado de Mendoza, propietario de la Editorial Pleamar.

 

La poetisa Teodora (Nena) Olivera Ruiz, residente en Santa Clara, afianzó los intercambios de versos, y de ese epistolario mutuo con los argentinos, llegó a esta ciudad cubana el original libreto radial que escribió el gallego Xavier Bóvedas durante la presentación de Nicolás Guillén en la emisora L.R-2, Radio Argentina, ocasión en que fue pública la edición de El Son entero, texto salido de la imprenta bonaerense en julio de 1947.[3]   

 

De Lellis, por su parte, traslada poemas incorporados luego a sus libros Siglo Rojo (1943); Litoral de Angustia (1949), así como Melodía por dentro (1951) y Cantos Humanos (1956), al tiempo que comenta aspectos de la biografía que prepara sobre César Vallejo y de la renovación estética que recibe el verso hispanoamericano a partir de la visión singular de la realidad y el compromiso social.

 

Severo Bernal, el Declamador Dilecto de Las Villas, mostró con satisfacción un ejemplar de Siglo Rojo: Veinte poemas para el siglo xx, de 1943,[4] enviado con una dedicatoria autógrafa del autor al villaclareño; incluso, remite una fotografía en que esconde la cabellera bajo la protección de un negro sombrero.

 

El poeta argentino, considerado como una sólida voz contemporánea del pasado siglo en su país, comenta sobre el barrio natal y las calles de Almagro,[5] entre los que resaltan a su gusto Salguero, Valentín Gómez, Corrientes y... También vibra con el «Puente de Bustamante»:

 

«Pasaba el puente mismo,/ El morirse en las vías, el despedirse en humo,/ Y voz entrecortada,/ Y pasaba Palermo, pringues, barrios pobre

 

Todo constituyó síntesis en la perdurabilidad de las palabras; en la mejor expresión futurista de las metáforas y en el sabor de la influencia perenne del verso redescubierto por el peruano Vallejo.

 

En «Canto a los hombres de papel sellado», De Lellis insiste en este poema incorporado al libro Cantos Humanos:

 

«Uno los ve con corbatas y gominas,/ Electores correctos,/ Fanatizados cuerpos bajo el saco,/ Inmóviles, de negro, cerrando abriendo puertas,/ Decreciendo en constante pulso inútil

 

Toda la obra literaria del argentino constituye una pauta continuadora del resurgir de Vallejo, de la influencia telúrica de González Muñón, y del propio Nicolás Olivari; tiene una manera singular de cantar a las cosas insignificantes o no que rodean al hombre, y los que abren surcos de perfectibilidad en el mejoramiento social.

 

A Santa Clara, recordó Bernal Ruiz antes de su fallecimiento, llegó un hermosísimo «[...] sonetario "Tiempo Aparte" y se entabló con rapidez un intercambio epistolar que, tampoco sabemos, por qué quedó trunco. Pero hemos observado siempre con devoto cariño las maravillosas cartas De Lellis, las que a cada rato leemos con renovada fruición, como si hubiesen acabado de llegar a nuestras manos.»

 

                                                                ALGUNOS TEXTOS INÉDITOS

 

Decía De Lellis: «Las cartas son los mejores apretones de manos de amigos que están lejos, quizás para siempre en la vida.», pues, apunta Bernal Ruiz, traían siempre grandes jirones de su alma, de sus ilusiones, de sus triunfos y fracasos en la vida.

 

Recordamos, dice el Declamador Dilecto de Las Villas que cuando el argentino hablaba de su gran Ciudad, la que lo viera nacer, exponía:   «[...] Si estuvieras en Buenos Aires, mi amigo Bernal, pasarías añorando tu Santa Clara, tu aldea, como tu la llamas. Esto es un tropezar continuamente con la muchedumbre, es un estar día tras día buscando negocios, viviendo del dinero. El tren de vida es muy violento. La vida se ha encarecido el 60% y la gente anda de un lado para el otro, atareada con su signo de pesos ($) sobre los hombros. Yo trabajo bastante, pues debo continuar un negocio que ya mi padre, que frisa en los 70 años, debe ir abandonando. Así que cuando dejo mi oficina, a las siete de la tarde, me encuentro con que se me ha ido el día entre multiplicaciones y llamadas telefónicas. Asimismo, empleo las horas en que mi propio fervor me guía, no haciéndome de ello un deber ni mucho menos, un rumbo. Escribo cuando tengo necesidad imperiosa de hacerlo (por ello es que hay quien dice que con leer mis libros basta para enterarse de mi vida íntima y sentimental

 

Sigue luego De Lellis: «El poeta ha estado mal pago siempre y quien debiera vivir de sus versos estaría condenado a morirse de hambre, máximo aquí donde no existen oficinas de esa índole y donde los poetas son tildados en el 98% de la población como gente loca, perezosa, vividora de sus padres o sus esposas, vanidosos seductores, engreídos de una personalidad que no les sirve para enterar al estómago del bocado de un pan duro, tontos de pelo largo que sirven para hablar de la rosa y de la luna. No se le concede al poeta la verdadera misión artística. Aquí se venera a un músico extranjero; se suspira por un pintor de fama, un Portinari o un Scotti; pero, mientras para expresar el punto máximo de inspiración de un músico, de un pintor, hasta de un político sincero, se dice: es un poeta, al verdadero poeta, al loco de las rosas y de la luna, al tonto que escribe versos no se le lee y, si alguna vez reparan en él, desacostumbrados como están a leer poesías, no le entiendenV. www.boedoweb.com.ar 

 

En otra carta de 1945, expresa: «Mi vida, amigo Bernal, se sucede invariablemente en noches alargadas por el grupo cálido de amigos, bebedores todos ellos, los cuales tanto atacan con un tema literario, musical o plástico como con temas de política, carreras de caballos, anécdotas donjuanescas, recordaciones de borrachos, burlas hechas a la policía -a la cual no se le estima mucho-, y cuando el vino se sube a la testa son los primeros en irrumpir con cantos tristes o alegres. He sido siempre enemigo de la cosa estudiada, de las reuniones tipo "peñas", de los intelectuales que llevan de antemano el tema que van a tratar. Prefiero la gente que, teniendo encima verdaderos problemas económicos, sentimentales. Y hasta literarios (que son frecuentes en esta ciudad grande, de buena comida, pero de poco aire) viven tratando de ahogarlos con la charla trivial, ligera, pero humana. Es todo lo que he pedido a los hombres: ser humanos. Me resulta mucho más interesante escuchar el relato de una mujeres cualquiera que prestarle oídos a una "profesora de filosofía y letras" que viva atada a esa nueva fiebre de existencialismo que ha despertado Sartre

Luego De Lellis, andariego impenitente hace viajar espiritualmente a través de sus paisajes sublimes: «Te dije que estuve en tierra argentina hace unos días -en carta cuenta desde Santiago de Chile-, estuve solamente un día, ocupando los otros dos en viajar, ya que hice el trayecto en automóvil y me duró doce horas la travesía de la cordillera. Si te conté que los Andes son admirables desde el tren, te digo ahora que en auto se aprecia mucho más. El pico del Aconcagua, nevado y de color cenizo anciano eterno, el Juncal, con sus paredes de piedra roja y el gorro de nieve blanca, el Tupungato, enorme y solemne, los Penitentes, que son rocas caprichosas en forma de monjes que van en fila penetrando en una arcada (cosa más extraña) el río Blanco, el río Mendoza; Portillo, en el lado chileno, con su cuesta; las cortaderas de Polvareda, en Argentina, con desfiladeros terribles y estrechos, con lugar para un solo coche, corriendo abajo a 300 metros un precipicio por donde anda la corriente del río Mendoza; Puente del Inca, con las antiquísimas construcciones que hicieron los indios para comunicar el Tehuantisuyo con Chile por el Tucmá (o Tucumán, nuestra actual provincia); la Quebrada del Torreformada por paredes paralelas de piedra alta y diforme, hermosa y honda de color y perspectiva; los caracoles de Villavicencio, caminos en forma de caracoles que suben hasta 1800 metros de altura y otras cosas son detalles hermosísimos que han vuelto a cautivarme

    

                                             

Más adelante, de Lellis comenta versos del poeta villaclareño José (Pepito) Sardiñas Lleonart,[6] a quien admira, y expone: «El propósito de Pepito de que prologue su libro, me llena de orgullo y de honor. Pienso en realidad que Sardiñas es un gran poeta y no soy yo el más distinguido ni el mejor acreditado para hablar de él. Pienso si no sería una cosa buena que un poeta de la fibra de nuestro Guillén se enterara firmemente de la existencia de los sonetos de Sardiñas. Digo los sonetos, pues es en esa poesía donde encuentro a nuestro amigo más asentado y más valorable. A pesar de ello, y ya que tuve intenciones de hablar de Sardiñas en el diario Clarín, de Buenos Aires,[7] acepto ese prólogo, que es la cosa que haré con mi más grande ansiedad y colocado en el toda esa vibración que experimenté cuando caen en mis manos las hermosas composiciones de Sardiñas.»

                                                                        CODA 

Recién un amigo regresó de Argentina, y de allá, de Almagro, trajo una fotografía de la poetada de Las Violetas, un cafetín en la Avenida Rivadavia y Medrano; justo allí, donde el poeta solía conversar con los amigos; sitio en que tomaba el pulso al diálogo con el regusto por el sabor y el aroma de un excelente vino o de un puro cubano. Una tarja en esa cafetería dice: «Esquina Mario Jorge De Lellis», y pienso en el tributo de recordación imperecedera al bardo hispanoamericano.[8] 

Toda la poesía que escribió De Lellis, es humana por la atmósfera recreada e inmiscuida en las realidades sociales; al estilo de un presentismo angustioso que calza la expresión del alma musical de las amplias multitudes y de enfrentamiento a todo acto imitable de la naturaleza y de erudición intelectual; hecho ese que lo ubica dentro de la rica tradición hispanoamericana en cualquier instante de exaltación a lo mejor y más variado de un canto antológico en nuestro panorama literario contemporáneo. 

 


[1] Sexto Sánchez, Luis (2007): Profesión de fe, en Con luz en la ventana, p. 10. La Habana, Editorial Pablo de la Torriente Brau.

[2] Mario Jorge De Lellis [Almagro, 1922-Id., 1965]. Poeta e investigador. Autor de: Flores del silencio (1941); Cantos de la Techa negra (1942); Siglo rojo (1943), Tiempo aparte (1946); Calles de Marzo (1947); Litoral de angustia (1949), Melodía por dentro (1951) y Ciudad sin tregua (1953), entre otros. Autor, además, de una biografía sobre el poeta peruano César Vallejo.

[3] V. Machado Ordtex, Luis (2006): «Esencias volcánicas», en Kilates del testigo, pp. 109-138. Villa Clara, Editorial Capiro.

[4] De Lellis, Mario Jorge (1943): Siglo Rojo: Veinte poemas para el siglo xx. Argentina, Sofá Cover.

[5] ____________________  (1965): Ortigal de Almagro. Argentina, Falbo Librero Editor.

[6] Sardiñas Llleonart, José [Santa Clara, 1928-La Habana, 1986]: Escribió los poemarios Isla de Sangre [y] Elegías de Sueño y Tierra (1949); Nadie (1952); Ternura enamorada (1963), Manual de los pasos entusiastas (1964) y Azar del Júbilo (1965). V. Diccionario de Literatura Cubana (1983): t. ii, pp. 956-957. La Habana, Editorial Letras Cubanas.

[7] El prólogo que escribiría De Lellis era para Islas de Sangre (1949), pero no llegó a tiempo a la imprenta en el momento de emplane del poemario. No obstante, hizo, tal como resalta, el debido comentario para la página cultural del diario Clarín correspondiente al mes de febrero de 1949.

[8] V. www.cuspide.com/isbn/9508435542

 www.elportaldeltango.com/historias/troilo

www.antiqbook.com/boox/liro

 

 

 

EL HUMOR Y LA VIRTUD

EL HUMOR Y LA VIRTUD

 

Por Luis Machado Ordetx

 

A Gerardo Hernández Nordelo, uno de nuestros Cinco, prisionero del imperio yanqui, encarcelado injustamente por defender los destinos de la humanidad empeñada en un mundo lejos del terrorismo y la injusticia social o económica, lo atan lazos indestructibles con la virtud y el humor; ser hombre también de la caricatura artística y del apego a su Isla, al pueblo y su Revolución Socialista.

 

En reiterados foros nacionales del ámbito cultural o periodístico, Pedro Méndez Suárez, director del suplemento «Melaíto», declara sin ambages de ningún tipo que Gerardo, no por lo que representa en sus ideales, sino por constituir un hombre del humor, está siempre presente en las páginas del censuario; incluso, a veces, recuerda algunas de las ocurrencias de cuando el luchador hacía «pininos» en el dibujo y la caricatura.

 

Por si fuera poco, y burlando las veleidades  del encierro, Gerardo, al igual que el resto de sus compañeros diseminados por diferentes prisiones de los Estados Unidos, recibe con bastante prontitud los envíos de paquetes con ejemplares de «Melaíto», y tiene tiempo para la jocosidad y la alegría.

 

Desde Santa Clara, sus ejemplo es constancia, y su pincel imaginario está presente en un mural colectivo que los humorista cubanos levantaron en 2006 en el Parque Maestra Nicolasa, en las calles Candelaria esquina Maceo; ahora proyectan erigir otro contra el terrorismo yanqui, en el cual, con seguridad, ahí estará Gerardo, quien a solicitud del colega Freddy Pérez Cabrera, transmitió por conducto de Alicia Jrapko, un mensaje de felicitación a las huestes de «Melaíto», próximas ya a reafirmarse en las cuatro décadas de existencia artística.

 

De por sí, el texto destila humor, y compromete a todos en el empeño por trascender dificultades y hostilidades de cualquier índole. Vanguardia, como siempre, lo pone a disposición del dominio público.      

 

 

 

 

 Prisión Federal de Victorville, California

                            Diciembre 8, 2008

Queridos colegas:

Cuando nuestra compañera Alicia Jrapko me recordó que se acercaba la fiesta de cumpleaños de "Melaíto", mi primera reacción fue preguntarme: "¿¡Otra vez!? ¿Cuántos aniversarios celebra "Melaíto" cada año?" Luego se me ocurrió una posible explicación: "Seguramente han anunciado que -al fin- las publicaciones humorísticas comenzarán a crecer en número de páginas, pero como es lógico, tendrá que ser poco a poco, y van a empezar por la más antigua, así que "Melaíto" se ha propuesto sobrepasar en años a "Palante"..." Pero de nuevo, Alicia me recordó que del anterior mensaje de felicitación, hace ya un año. ¡Otro año! Contrario a lo que muchos piensas, el tiempo en la prisión pasa muy rápido cuando uno se mantiene ocupado, y ocupaciones nos sobran a los cinco, porque además de trabajar como presos debemos colaborar con los abogados en la preparación de nuestras apelaciones, y hacer el mayor esfuerzo para atender la correspondencia, que es cada vez más numerosa. A diario nos llegan muchísimas cartas, y de vez en cuando me sorprende entre ellas algún "Melaíto" enviado por nuestra amiga Carmen González. Gracias a Carmen he podido comprobar que la calidad artística de la publicación se mantienen en constante aumento (...más o menos como los precios del aguacate) y que el colectivo no da tregua en la batalla contra las indisciplinas sociales y otros males que entorpecen el avance de nuestro proyecto social, Razones sobran para felicitarlos en este nuevo aniversario, y si de aniversarios de trata, felicito también -en nombre de los cinco- a todos sus lectores por los 50 años de nuestra Revolución, y les deseo un 2009 de muchos éxitos. ¡Gracias al pueblo de Villa Clara por las numerosas muestras de cariño y de apoyo a sus hermanos prisioneros del imperio!

¡Felicidades "Melaíto"!

Un fuerte abrazo:

H. Nordelo 08

RATIUM STUDIORUM EN LA DANZA

RATIUM STUDIORUM EN LA DANZA

 

Por Luis Machado Ordetx

 

Otra vez los integrantes de la compañía Danza del Alma envuelven las calles céntricas de la ciudad con un ritual que insiste en la caracterización de la gestualidad corporal y su pluralidad de sentidos, como atributos a las cuestionantes más apremiantes que desenvuelve el universo del ser: un acercamiento y profusión de ideas, por medio del músculo y la valoración subjetiva de hechos —en caso particular—, a insistentes interrogantes contextuales estimadas dentro del acabado artístico.

 

Mañana, con la dimensión que congratula a todo el gremio de la Cultura, el Parque Vidal será anfitrión del desfile de las agrupaciones que intervendrán en «Para Bailar en Casa del Trompo», devenido suceso del montaje anual organizado por Danza del Alma desde la interpretación del intentio lectoris desde lo representativo del acontecer coreográfico. Allí estarán estudiantes de la especialidad pertenecientes a las Escuelas Vocacional y Profesional de Arte, así como Sacromonte, Oché, Nuestra América y Hechizo, dispuestos a instalarse en los recintos de la ciudad durante una semana.

 

Será también ocasión de tributar cálidos homenajes por las seis décadas de vida artística del Ballet Nacional de Cuba y de Marta Anido Gómez; una  institución que perpetúa la Historia de la Cultura Cubana, y la otra, personalidad individual que trasportó a los aires danzarios, cuando era una joven, aquellos instantes posteriores a 1938 en que la pedagoga rusa Nina Feodoroff, en Santa Clara, ofreció los primeros conocimientos del baile académico.

 

El domingo, el colofón lo tendrá la exposición «Alma Desnuda», colección fotográfica que Carolina Vilches Monzón, artista del lente, inaugurará en el Centro Provincial de Patrimonio Cultural, en Céspedes número 10, tras concluir sesiones de trabajo con integrantes de la compañía que dirige el coreógrafo Ernesto Alejo Sosa.

 

La muestra está recogida en 22 fotografías en blanco y negro, con prodigalidad en labores de iluminación, gestualidad y sin artificios de manipulación artística y digital, tomadas en actividades preparatorias a la temporada artística.

 

También, según declaraciones de Alejo Sosa, habrá un homenaje al Grupo de Teatro Escambray, por las cuatro décadas de existencia, así como presentaciones del Proyecto Danzario Talares, de la Escuela Profesional de Arte «Samuel Feijóo», además de las individualidades coreográficas de Emodere, galardonadas en el certamen Danzandos, convocado por la ciudad de Matanzas.

 

Sin duda, las pulsaciones del destinatario se hallarán con desenconada virtud el próximo 20 de diciembre, cierre de la temporada; ocasión en que Danza del Alma ofrecerá los estrenos «Tanto para nada» y «Panes y peces», coreografías originales de dos de sus bailarines, junto a piezas tradicionales del repertorio, y otra vez los espectadores, ante la ausencia de un teatro, quedarán en la espera de idéntico escenario abierto en que  el disfrute venga a todos por igual dentro del canon del ratium studiorum por la gestualidad y el arte.    

LA DESACRALIZACIÓN RELIGIOSA: ¿UN PECADO O UNA ACCIÓN CULTURALl?

LA DESACRALIZACIÓN RELIGIOSA: ¿UN PECADO O UNA ACCIÓN CULTURALl?

Por Arístides I. Gómez Pimentel y Gilberto Rivero Muñiz.

No cabe dudas que dentro de la cultura, el tema de la religión, siempre ha
sido, un aspecto atrayente y al mismo tiempo un elemento complejo para su
tratamiento.


La Cultura y la Religión  como forma de la conciencia social están a un
mismo nivel desde el punto de vista filosófico, de allí, que resulte
complejo sepáralas; ambos son producto del actor fundamental: el ser
humano.


 Corresponde a nosotros,  promotores culturales, funcionarios de la
cultura e investigadores, conocer cuál es el tratamiento que se  debe
brindar al tema religioso para el desempeño de la actividad cultural en
cualquiera de sus manifestaciones.


Para todos está claro que la cultura está asociada a las artes y al
patrimonio, al modo de vida, las creencias, las tradiciones y los sistemas
de valores.

Desde el punto de vista ético, la cultura es la posibilidad de acceso a un
determinado saber, que cumple la función de contribuir a perfeccionar un
gusto estético en las personas y proporcionar un bienestar espiritual, que
se traduce en calidad de la vida de los seres humanos y la asunción de una
actitud consecuente ante ésta.
Al respecto Confucio expuso: “la cultura no es más que el desarrollo
armónico de la  moral”

El hecho que ambas: la cultura y la religión, sean producto de la creación
del hombre, no quiere decir que le  demos igual tratamiento. Desde hace
muchos años existe una política estatal para el tratamiento de estas
cuestiones, donde el Estado laico y sus instituciones no se inmiscuyen en
los asuntos de las iglesias y éstas tampoco lo hacen en relación con el
Estado.

Los bailes, los cantos, la artesanía, la cocina, el vestir, entre otros,
son, por un lado, formas de expresión de lo religioso, y  a la vez, la
manifestación de lo cultural. Saber discernir cómo actuar ante esta
dicotomía, es precisamente la función del promotor de la cultura y de sus
instituciones. La esencia radica en la “desacralización del hecho
folklórico”.
Aun cuando se han dado ejemplos de tratamientos incorrectos al respecto;
los más comunes han sido aquellos relacionados con las religiones de raíz
africana, el espiritismo, entre otras. Pongamos algunos de ellos.

¿Por qué convocar a un toque a Shangó, u Obbatalá…, por ejemplo, en una
institución cultural?
¿Por qué invitar al público a asistir a una institución cultural vestidos
del color de la deidad en determinadas fechas o momentos?
¿Por qué confundir una exposición de la artesanía ritual con una burda
traspolación de un altar religioso, donde está ausente la necesaria
desacralización religiosa?

Recordemos que las instituciones culturales son, ante todo, instituciones
laicas, como nuestra política; por lo que, sustituir códigos universales
que expresen lo cultural, por otros que  induzcan a la interpretación
religiosa constituye un error. Emplear palabras religiosas como “toque”,
“bembé”, y otras de igual significación en lugar de actividad folklórica,
audición, visualización u otras es incorrecto.


Los creyentes o religiosos que asistan a  nuestras instituciones
culturales , lo pueden hacer vestidos del color que deseen, aún cuando el
escogido sea el de la deidad de su devoción; pero esto lo hará siempre por
su decisión personal, y no porque se lo induzcamos por la institución.
Efectuar un toque a Changó, a Elegguá o a Oshun, el 4 de diciembre, 16 de
agosto o el 8 de septiembre específicamente, en una institución cultural,
se puede considerar una falta de respeto a los santeros y practicantes de
esta religión y a los creyentes de otras denominaciones religiosas.


Estas acciones pueden hacer que el practicante de la religión afrocubana
“Santería” se sienta ultrajado u ofendido, y que  otras denominaciones
religiosas se sientan además, discriminadas, al no tener, por lo general,
la posibilidad y el espacio que se le da a las primeras. Esto casi siempre
ocurre como consecuencia de nuestro desconocimiento de la religión como
fenómeno social y de la política del estado para estos asuntos.


Por otro lado es interesante el hecho, que cuando el religioso acude a las
instituciones culturales  con el fin de solicitar estos espacios para
desarrollar sus ritos, ceremonias u otras actividades; entonces apelamos a
la respuesta concebida; de que nuestras instituciones son laicas.

La Iglesia de San Francisco, la Basílica Menor, la San Felipe de Neri, la
iglesia Dolores de Santiago de Cuba son instituciones rescatadas
arquitectónicamente como parte de la política de restauración y
conservación  del patrimonio, y convertidas en  salas de concierto por sus
excelentes condiciones acústicas. Son instituciones culturales que
conservan sus nombres y fisonomía religiosa.


Lo anterior no nos debe llevar a querer convertir las iglesias del
territorio en sitios en los cuales, desde nuestra posición de promotores
culturales, organicemos conciertos, audiciones, etc.
Los amantes de este género no deben sentirse obligados a asistir a un
templo para su disfrute estético.


Estos son algunos ejemplos del tratamiento que se le dispensa al tema
religioso en nuestras instituciones culturales; sin embargo este fenómeno
no es solo privativo del sector de la cultura. Se viene manifestando
también en los sectores de la educación, la ciencia e investigación.

Es menester señalar que la dirección de cultura en nuestro territorio, y
en particular el  Centro de Superación para la Cultura en Villa
Clara,”Angel R González Borrel viene dando pasos en aras de solucionar
este problema.
Se ha organizado y desarrollado cursos de postgrado que partiendo del
conocimiento del fenómeno religioso y su especificidad en el caso de Cuba,
 permite a los promotores y especialistas culturales contar con los
elementos necesarios para discernir adecuadamente acerca de los pasos a
seguir en el tratamiento de nuestras raíces religiosas y culturales.

Es evidente la necesidad de la correcta comprensión y conocimiento de la
religión y de la cultura como fenómenos independientes aunque con puntos
de contacto. Esto se hace más complejo al analizar este fenómeno desde el
prisma de la realidad cubana donde se funden y tributan elementos de
muchas culturas y religiones en la conformación del crisol de la Cultura
Cubana.